Eran las once de la noche y Shuichi seguía mirando la televisión como si estuviera bajo un encantamiento. Reía por momentos, pero su expresión no cambiaba, Hiro lo observaba a lo lejos, con una mano apoyada sobre la barbilla, esperando que su amigo le contase algo sobre la visita de Ryuichi Sakuma, pero, parecía que el alma de Shuichi hubiese viajado a otra dimensión, dejando su cuerpo ahí como si fuese un muñeco. Hiro quería ayudarlo, sabía que en el fondo Shuichi amaba a Yuki, lo había mencionado tanto y con un brillo especial en los ojos, solo que no era consciente de ello, y la visita de Ryuichi solo había empeorado las cosas, porque antes de que saliera al supermercado, su amigo había estado dispuesto a empezar de cero con el escritor.

Después de ver dos películas seguidas y de comer todo tipo de bocadillo, incluido los traídos por Sakuma, no sabía cómo empezar una conversación con él. Si fuera el antiguo Shuichi podría preguntarle directamente, pero, este nuevo Shuichi podría intimidarse o sentirse acorralado si tocaba el tema. Hiro estaba en un dilema, se suponía que Shuichi estaba ahí para relajarse y aclarar las cosas, pero la visita de Ryuichi solo lo había confundido más.

- Esto… ¿Shuichi? - se atrevió a decir.

- ¿Eh?

- He querido hablar contigo hace rato… pero, no sé si sea una buena idea.

- ¿Por qué Hiro?, ¿qué pasa? - dijo Shuichi con voz cansada.

- Mira, no quiero forzarte a hablar ni a contarme nada que no quieras, solo quiero que sepas que puedes contar conmigo, si deseas hablar sobre algo, no dudes en decírmelo ¿sí?

- Gracias Hiro…

Luego de eso, ninguno dijo ni una palabra más, ambos terminaron de ver la película y se fueron a dormir. Shuichi se acomodó en el sofá y Hiro se recostó en su apretada cama. Pero Shuichi solo fingió dormir, porque no podía dejar de recordar lo sucedido una y otra vez, nunca se imaginó que las cosas terminarían de esa manera. Apreciaba a Sakuma y le había agradado desde un principio, pero aquel beso lo había incomodado demasiado, había sido tan diferente del beso que tuvo con Yuki que su mente estaba con un tornado de emociones. A pesar de todo, Sakuma le seguía agradando pero no podía permitir que aquello volviera a suceder, quizás aquel beso había sido bueno en una parte, porque había podido comparar lo que sentía por ambos hombres, y Yuki seguía ganando… sabía que el escritor era una persona difícil, pero lo había visto esforzándose tanto en la cita, había conocido a un Yuki amable y complaciente, si él no lo amara de verdad jamás hubiera hecho eso, cualquiera que no sintiera algo por la otra persona, hubiera aprovechado aquella pérdida de memoria para alejarse. Shuichi respiró profundamente varias veces para calmarse, cerró los ojos y trató de dormir, cosa que consiguió después de varios minutos.

Al amanecer, Shuichi abrió los ojos pesadamente, se estiró como un gato sobre el sofá y notó que Hiro ya estaba despierto, preparando el desayuno. Él iba a quedarse con Hiro hasta el almuerzo y luego lo llevaría en su moto al departamento del escritor. Parecía que el hecho de ser un nuevo día hubiera suavizado las cosas que pasaron el día anterior, porque ahora solo quería ver a Yuki y hablar con él, sobre empezar de cero, sobre conocerse de nuevo poco a poco. El beso con Ryuichi lo había dejado de lado, no quería darle más importancia a ese asunto y ya encontraría un momento para hablar con el cantante también, pero, prefería callar, no quería comentarlo con nadie por temor a que llegase a los oídos del escritor. Lo que menos deseaba era tener problemas con Yuki y más, si le iba a proponer empezar de nuevo.

Shuichi estaba más animado cuando se sentó junto a Hiro para desayunar, realmente, apreciaba al joven, sabía que podía confiar en él, pero, el tema de Sakuma lo tendría guardado dentro de sí, hasta que fuese el momento de hablarlo con él mismo, tenía que aclarar las cosas, aclararle que deseaba seguir en contacto con él, pero solo como amigos. Shuichi desayunó tranquilamente. Hiro al verlo más calmado no preguntó nada, ambos hablaron de otros temas y pronto se entretuvieron en los juegos de video. Para el almuerzo pedirían delivery, y luego lo llevaría al departamento en la moto porque por la noche se encontraría con Ayaka.

Lo que no sabía Shuichi, era que pronto se vería en muchos problemas y malentendidos, porque Ryuichi no estaba dispuesto a desaprovechar la oportunidad que tenía entre sus manos para arruinar la relación del joven con el rubio. A esas horas de la mañana se dio una vuelta por el departamento del escritor, subió directamente con un pequeño sobre que tenía en las manos, siendo figuras públicas nadie sospecharía que él era el responsable de entregar aquello. Ryuichi se detuvo frente a la puerta de Yuki y deslizó el sobre por debajo, yéndose inmediatamente para evitar encontrarse con él. Ryuichi partiría de viaje a los Estados Unidos para un concierto aquella misma tarde, por eso nadie podría culparlo de aquello, había planeado todo cuidadosamente y ahora, en aquel sobre había algunas fotografías que un amigo le había tomado la noche anterior. Ryuichi sonrió mientras se alejaba del departamento tarareando

Yuki Eiri no tardó en darse cuenta de aquel sobre, media hora más tarde tenía entre sus manos aquellas fotografías que hicieron que tuviera que buscar sus pastillas para calmar sus nervios. Al principio quiso llamar a Shuichi y gritarle por teléfono, luego quiso ir a la casa de Hiro y traerlo de malas maneras, no podía soportar ver aquellas fotos, y le costó muchísimo poder controlarse, teniendo como apoyo los calmantes. Yuki al final quemó las fotografías, esperando que el culpable no tuviera ninguna copia que enviar a los medios, era lo que le preocupaba en esos momentos. El escritor se sentó, tratando de pensar claramente, intentando no dejarse llevar por sus impulsos, siempre había sabido que aquel hombre estaba detrás de Shuichi y en las fotos se notaba que el cantante trataba de liberarse, ese pequeño gesto había sido el que había terminado por calmar a Yuki, pero, nada evitaría que le diera una golpiza a Ryuichi si se volvía a cruzar en su camino. Yuki tuvo que pensar mucho en lo que haría, conocía tan bien a Shuichi y sabía que no había sido su culpa, al menos eso había aprendido del cantante, que él era leal con sus sentimientos, pero le había costado mucho entender eso. Al final tomó su celular y marcó unos números conocidos, llamó a Shuichi mientras intentaba mantener un tono de voz tranquilo.

- ¿Yuki? - respondió el cantante al otro lado de la línea.

- Eh… pensé que podría ir a buscarte cuando termines tu visita con tu amigo.

- Hiro dijo que me llevaría en su moto al departamento…

- Es que, me gustaría que diéramos una vuelta… he estado trabajando toda la mañana y necesito distraerme.

- Sí claro…

- ¿A qué hora puedo ir por ti? - dijo Yuki mordiéndose un labio para seguir calmado.

- A las tres está bien… ¿puedes a esa hora?

- Sí, a las tres estaré ahí. Nos vemos más tarde entonces.

Yuki colgó y sintió que sus palabras habían sido cortantes y frías, pero la voz de Shuichi sonaba tranquila, en esos momentos le hubiera gustado meterse en la cabeza del cantante y saber qué estaba pensando, pero, no quería ni pensar en el idiota de Sakuma Ryuichi. Yuki estuvo dando vueltas y vueltas en el departamento, hasta que dieron las dos de la tarde y no pudo contener más su ansiedad, rápidamente fue a buscar las llaves del auto y salió hacia el departamento de Hiroki. Shuichi y Hiro habían terminado de almorzar hace poco, y cuando llegó Yuki, le sorprendió al ver que solo eran las dos y media de la tarde, pero se despidió de Hiro, agradeciéndole por cuidarlo y prometió que tendrían más reuniones así.

Hiro se sintió aliviado al ver que Yuki trataba bien a su amigo, esperaba que Shuichi recuperase pronto algunos recuerdos y que las cosas entre ellos pudieran estar más estables, sobre todo por el conocido mal carácter del rubio. Ellos subieron al auto y después que Shuichi se despidiera con la mano, se alejaron rápidamente del lugar.

Continuará…