Ningún personaje de Saint Seiya me pertenece, le pertenecen a Masami Kurumada.


CAPITULO 3.

Shura se llevó las manos a la cabeza y comenzó a caminar por toda la habitación; Aioria temblaba aun en la cama y agradecía el que Marín fuera a la farmacia a comprar más vendas, todos estaban en completo silencio después de que Camus explicara la situación.

Aioria, Milo y Camus habían esperado pacientemente hasta que Shura despertara, principalmente porque él no dejaba que otras personas condujeran su preciado Mustang. Cuando despertó rápidamente se dirigió a la habitación principal y escucho el relato de Camus; en estos momentos se encontrabas en un estado de completa desesperación.

- Pero... ¿cómo? - fue lo único que logró articular.

-En lugar de preguntarnos el cómo, deberíamos de planear que haremos ahora- Camus estaba sentado en una silla frente al ropero, con los brazos cruzados.

-Creo que hay que irnos- Milo se paró, no se había movido en las casi dos horas que llevaban encerrados en la habitación- nos están buscando, ¿Dónde está el Mustang?

-Donde lo dejé... en frente de... ¡rayos!

Shura salió corriendo, en su carrera por llegar con Marín había dejado su auto frente a la casa de esta, dejando su ubicación al descubierto para cualquiera que los conociera. Mientras Shura llevaba el Mustang a otro lugar, los demás comenzaron a discutir sus opciones.

-Necesito mi parte Aioria, lo sabes- comenzó Camus.

-Ya lo sé, y puedes tomarla. Tal vez lo mejor sea que nos separemos- Aioria se sentó derecho.

-Espera Camus, ir con mi hermana ahora es peligroso- Milo se acercó a Camus que también se había puesto de pie.

-Milo, ya sabes qué...

-Es peligroso, no puedo dejar que algo les pase por tus estupideces.

Camus no contestó, solo se acercó al closet y lo golpeo con su mano derecha.

- ¿Cuál es tu plan, genio? - preguntó mientras volteaba a ver a Milo.

-Lo primero que hay que hacer es irnos. No puedo dejar que Marín también se arriesgue- interrumpió Aioria antes de que los otros dos comenzaran a golpearse.

En otro lugar, no muy lejos de ahí, un hombre de cabello rubio y rizado caminaba entre los autos viejos de la chatarrería; se detuvo frente la puerta de la oficina del lugar, suspiró antes de tocar, su jefe estaba enojado y si todavía no lo mataba era porque lo necesitaba, nadie mejor que Misty conocía todos los chismes de la ciudad. Toco la puerta suavemente, una vez que lo dejaron pasar, se acomodó su saco color azul marino y esperó a que su jefe hablara, este se encontraba sentado frente al enorme escritorio.

- ¿Ya los encontraron?- preguntó su jefe dejando su pluma a un lado.

- En la casa de Aioria, tengo entendido que su ex es enfermera. Parece que si le dimos a uno.

- ¿Y qué estás esperando para ir por ellos?

-No creo que sea buena idea, es un vecindario y creo que hay una escuela cerca.

- ¿Y? - su jefe se acercó a Misty, violentamente lo tomo del cuello de su camisa blanca y lo azotó contra la puerta- ¡Te recuerdo que esos idiotas nos robaron! Y si no me equivoco era tu responsabilidad cuidar el bar anoche.

-No era el único ahí, casi todos estaban, incluyéndote.

-Cierto, agradece que si no hubiera sido por Shun lo más probable es que justo ahora una guerra entre nosotros y los imbéciles de los gemelos comenzará.

-No tienes por qué decirme cosas que ya sé... Afrodita.

Afrodita sonrió, él y Misty se conocían desde la niñez, con cuidado soltó a Misty y le arregló el saco.

-Death Mask está enojado, a penas y pude abogar por ti porque si no tendrías un hoyo en la cabeza igual que Aracne y Asterión.

-Me llevaré a algunos de los chicos y nos haremos cargo.

Afrodita regresó a sentarse en su escritorio mientras asentía levemente con la cabeza.

-Avísame cuando se vallan... iré con ustedes.

Sin responder, Misty salió de la oficina para organizar un equipo. No le gustaba que Afrodita los acompañara cuando tenían que deshacerse de alguien, su jefe era bastante violento y tenía la maña de dejar una rosa a lado del cadáver de sus víctimas.

Ignorando completamente que sabían su ubicación y que iban por ellos, Shura, Milo, Camus y Aioria se estaban preparando para salir de la casa de Marín. Al principio Marín se había negado a dejar ir a Aioria sin que al menos le dijeran que era que lo sucedía, pero el ver a los otros tres nerviosos la hizo aceptar.

Shura había estacionado el Mustang a unas cuantas cuadras de la casa detrás de una de las casas del vecindario, el dinero había sido cambiado de lugar dejando las mochilas iniciales vacías y todos se habían cambiado de ropa; además de que Aioria había convencido a Marín de pasar una temporada en la casa de sus primos Seika y Seiya que vivían al otro lado de la ciudad, en los territorios de los gemelos, donde todos sabían que nadie la lastimaría.

Los cuatro cargaban un arma y ya tenían un plan, sólo faltaba que Marín terminara de empacar su maleta. Mientras esto sucedía Aioria esperaba junto con Milo en la sala, Shura y Camus estaban escondiendo parte del dinero. Dando vueltas por todo el lugar, Aioria se detuvo al ver una foto de él y Milo en el primer día del preescolar.

-Milo, ¿recuerdas ese día? - preguntó Aioria sosteniendo la foto.

- ¿Cómo olvidarlo? Temblabas de miedo antes de entrar a la escuela.

-Mira quien lo dice, él que le dijo mamá a la maestra en el segundo día.

Milo le dio un par de palmadas en el hombro lastimado de Aioria, lo que provocó un gesto de dolor en el segundo y una sonora carcajada en el primero. Marín llegó con su maleta y no pudo evitar alzar una ceja al ver a Milo reír en una situación así.

-Estoy lista.

Aioria dejó la foto en su lugar y caminó hacia donde estaba Marín, de su pantalón sacó un fajo de billetes y se los dio.

-Aioria, no puedo...

-Es tuyo, por si llegas a necesitar dinero extra- interrumpió mientras sonreía levemente.

- No entiendo- Marín sintió sus ojos humedecer- primero llegan con el Mustang de Shura balaceado y tú herido, luego insistes en que no valla al trabajo y me dirija a casa de Seika y ahora me das dinero... ¿de dónde lo sacaste? Aioria, por favor...

-No puedo Marín, entre menos sepas será mejor y así no tendrás que mentirle a Aioros cuando te pregunte.

Marín estaba a punto de contestar cuando sintió como era empujada y caía al suelo con Aioria encima de ella.

Los ruidos de pistolas disparando interrumpieron, lo único que Marín veía era la playera negra de Aioria, y lo que escuchaba era como todas sus cosas eran destruidas por las balas.

Milo estaba a lado del sofá, protegía su cabeza con sus manos y esperaba que Camus y Shura estuvieran bien; para su suerte, ambos estaban en el patio trasero de la casa, el ruido los puso alerta y rápidamente desenfundaron sus armas. Después de que las balas se detuvieran Milo levantó la cabeza y se acercó, aún agachado, a Aioria.

- ¡Carajo! - dijo Milo antes de toser por el poco polvo que se había levantado- ¿Están bien Aioria?

-Sí- Aioria continuaba en el suelo sobre Marín.

-No se levanten- dijo Milo.

Fuera de la casa, Afrodita estaba sentado sobre la cajuela de su auto mientras jugaba con una rosa roja y veía aburrido como sus hombres se apresuraban a cargar sus pistolas. Misty no estaba muy lejos de ahí, asegurándose de que nadie pasara por la calle que, para su suerte, estaba desértica. La mirada celeste de Afrodita se colocó en la casa a lado de la de Marín, donde su vecino se asomaba por la ventana; sin pensarlo Afrodita se puso de pie y camino hacia la casa vecina con suma elegancia y dejando confundidos a sus hombres

- ¿A dónde vas, idiota?- susurró Misty al ver la acción de Afrodita.

Su duda quedó resuelta al ver como Afrodita tocaba la puerta, cuando el dueño abrió, Afrodita sonrió al decir "sin testigos" y sacó su pistola disparando justo en el corazón del sujeto; al caer muerto, Afrodita puso la rosa a lado del cadáver, su teléfono comenzó a sonar y él no tardó en contestar.

- ¿Qué quieres Death Mask?

-Ya te dije que no me contestes así, imbécil. Quiero saber si ya mataron de los idiotas que se atrevieron a robarme.

- Estamos a punto, se paciente.

-En media hora vendrán mis pequeños cuñados, no puedo ser paciente.

- Los muchachos están a punto de volver a balacear la casa.

-Bien- Death Mask colgó sin darle oportunidad a Afrodita de contestar.

Afrodita estaba cansado de solo mirar, el asesinar a ese sujeto no había hecho que su aburrimiento disminuyera por lo que decidió irse; después de suspirar, Afrodita se dirigió hacia su auto mientras sacaba sus gafas de Sol de su saco color blanco, se encontró con Misty en el camino.

-Apúrense, y no quiero testigos.

Al llegar a su auto levantó la mano en señal de despedida y se marchó.

Dentro de la casa, Shura y Camus ya habían llegado a las escaleras, donde también estaban los demás excepto Milo, que aún se encontraba en la sala viendo por lo que quedaba de la ventana.

-Me lleva son como 10- habló al acercarse al grupo.

- ¿Qué está pasando?- preguntó Marín al borde de un colapso nervioso.

-Escucha Marín- Aioria la tomo por los hombros- todo lo que necesitas saber es que hay hombres malos siguiéndonos.

- ¿Viste a alguien conocido, Milo? - preguntó Camus con su pistola en la mano.

- Misty, Shiryu, Shun, el idiota de Albiore.

-Bien, ¿dónde estacionaste el auto, Shura?

-A unas cuadras de aquí, detrás de la casa de los Solo, ya sabes que nadie se acerca a ahí desde que el padre falleció- Shura colocaba balas en otra pistola que traía con sigo.

Ninguno pudo contestar ya que el sonido de las balas volvió a interrumpir la charla, para su suerte estaban agachados y sólo tuvieron que proteger su cabeza; con cuidado, Shura se arrastró hasta quedar junto a la ventana que estaba al frente de las escaleras, los demás estaban refugiados atrás de la pared que estaba junto a estas.

Al llegar a su objetivo, Shura comenzó a disparar y logró herir a uno de los atacantes en la pierna derecha; al notarlo, Misty sacó su arma y le disparó al herido en la cabeza, caminó hacia la casa, seguido de los hombres.

Dispararon en la cerradura hasta que lograron abrir la puerta; sin embargo, Milo y Camus se levantaron y comenzaron a disparar, el sujeto que estaba frente a Misty le salvó la vida, pero no evitó que una bala atravesara su mano izquierda.

A pesar de sus intentos por detenerlos, los hombres habían rodeado la casa y ellos habían malgastado sus balas, por lo que no tardaron en quedar acorralados.

Mientras los tenían en la sala con un arma en la cabeza de cada uno, Shiryu y Albiore registraban la casa en busca del dinero, mientras Shun colocaba una venda en la mano de Misty.

Aioria abrazaba a Marín que temblaba de miedo, Shura miraba hacia todos lados tratando de encontrar una salida, Camus miraba a Milo con enojo y tristeza mientras este sólo miraba el suelo.

-Debo admitir que fue ingenioso la forma en la que se robaron el dinero, es una lástima que haya sido a nosotros.

-Misty- Aioria lo miró seriamente- deja ir a Marín, ella no tiene nada que ver.

-Lo siento, pero mis ordenes fueron sin testigos, ya tengo bastantes problemas por lo de anoche como para adjuntarme más.

-Me impresiona eso- Milo levantó la mirada y sonrió- que Death Mask te haya perdonado significa que algo debes hacer para tenerlo satisfecho.

Misty enrojeció de ira, se acercó a Milo y lo golpeó con su mano buena; al caer al suelo, Misty continúo pateándolo hasta que Camus interrumpió.

- ¡Déjalo, imbécil!

-Quiero dejar en claro que yo en su lugar no haría nada, en cualquier momento puedo matarlos o mejor aún- Misty se acercó a Marín y la tomó por los cabellos después de golper a Aioria en el estómago- podría divertirme con ella por un rato.

- ¡No la toques! - Shura trató de ponerse de pie, pero lo detuvieron al agarrarlo por los hombros, al igual que a Milo, Camus y Aioria, a este último provocándole muecas de dolor.

Shiryu y Albiore aparecieron en la entrada de la sala con rostros serios.

- ¿Tienen el dinero? - preguntó Misty sin soltar a la pelirroja.

Albiore aventó una mochila vacía a los pies de Misty.

-Es todo lo que encontramos- contestó Shiryu visiblemente nervioso.

Misty cerró los ojos frustrado, estaba a punto de dar la orden de ejecutar a los ladrones cuando el teléfono de Shun comenzó a sonar; no tardó en contestar y dárselo a Misty, era Afrodita.

- ¿Pasó algo, Afrodita?

-Eso quiero saber yo Misty. Justo ahora estoy con Death Mask y me acabo de enterar de algo interesante.

- ¿Enserio?-preguntó Misty provocando que todos se pusieran atentos a lo que decía.

-Vino Shaka por parte de los gemelos a decirnos que no mataras a Shura, parece que ellos se encargaran de él.

-Creí que Shaka no trabajaba para ellos.

-Trabaja para quien le pague más. Escucha, no dijo nada de que lo dejáramos completo, sólo vivo, así que dile a los muchachos que se encarguen; necesito que vallas al depósito, alguien le vendió una desechable a Dohko y está furioso.

- ¿Ahora?

-No, mañana... claro que ahora idiota.

Afrodita colgó. Misty miró a los cinco que estaban en el suelo y su sonrisa volvió.

-Bien, lamentablemente me tengo que ir, es una lástima- soltó a Marín y comenzó a caminar a la salida- Shun, Shiryu, nos vamos; Albiore encárgate de estos idiotas, excepto de Shura, a él lo llevas a la casa grande cuando termines.

- ¡Espera!¿por qué yo no?

Misty salió seguido de los otros dos. Albiore sonrió y golpeo a Milo en la cara con su rifle ya que era el más cercano, Camus trató de incorporarse, pero fue golpeado, Shura estaba en silencio después de descubrir que no tendría el mismo destino que sus amigos y Aioria trataba de calmar a Marín.

-Albiore, exijo saber quién llamó.

Albiore se acercó a Shura, cuando estuvo lo suficientemente cerca, Shura sacó una navaja de su chamarra y se la clavó a Albiore en la mejilla. Aprovechando el breve estado de shock de los hombres Milo se puso de pie y golpeo en la cara al que le estaba apuntando, Aioria golpeó al otro sujeto en la pierna provocando que soltara su arma, Camus le dio un cabezazo al sujeto que se había agachado para agarrarlo. Sin pensarlo Aioria le disparó al sujeto detrás de Shura mientras todos se ponían de pie.

Con Albiore aún en el suelo, Milo se acercó y comenzó a patearlo.

-Bien, creo que ahora será el plan B- Shura tomó dos pistolas y apuntó a los hombres, su labio superior estaba roto, pero al ver a sus amigos se guardó las palabras.

- ¿Estas bien, Aioria?-preguntó Camus al ver el vendaje de Aioria con un poco de sangre.

-Esto no es nada, debería de preguntarte yo a ti- Aioria señalo la sangre que salía de la nariz de Camus, mientras abrazaba a Marín.

Camus movió la mano, restándole importancia y jalo a Milo para que dejara de patear a Albiore, que seguía con vida.

-Sabes que odio al idiota- habló Milo al ver la cara de reproche de Camus.

-Chicos no se distraigan. Camus ve con Marín a mi Mustang.

- ¿Me dejarás conducirlo?

-Claro que no, solo nos esperarán allí.

Camus rodó los ojos y jaló a Marín de su playera para que lo acompañara, ella dudó, pero al ver a Aioria asentir buscó su maleta entre los escombros y salió con Camus, aún estaba en shock por lo que Camus tuvo que abrazarla.

Al estar solos, los tres le dispararon a los que quedaban, excepto a Albiore que tomar como muerto. Después de eso Shura y Milo caminaron hacia afuera de la casa mientras Aioria le quitaba las cosas de valor a los muertos. Estando afuera, Milo y Shura caminaron hacia los dos autos en los que habían llegado los asesinos, rompieron las ventanas al disparar hacia estas y comenzaron a registrar los autos; después de sacar dinero y algunas armas Milo regresó a la casa por las llaves, al tenerlas abrieron la cajuela y descubrieron dos garrafones con gasolina.

-Malditos...

-Hacia su trabajo Milo, no somos diferentes a ellos.

-No me sermones, juntarte con Camus te está afectando.

Shura negó con la cabeza y limpio con su mano la sangre que salía de su labio; miró a Milo y se sorprendió de que este no se quejara por su ojo y mejilla morados.

Sin más conversación, sacaron los garrafones de las cajuelas y caminaron hacia la casa; Milo se detuvo al ver al vecino de Aioria muerto en la entrada de su casa, el llamado de Shura hizo que reaccionara y caminará hacia su destino inicial.

- ¿Qué es todo eso? -preguntó Aioria al ver lo que los otros dos traían.

-Parece que tenían planeada una gran fiesta- Shura abrió uno de los garrafones y comenzó a vaciar el contenido sobre la sala- saca todo lo que necesites, esto va a arder.

Aioria corrió escaleras arriba, seguido de Milo, el primero buscaba su álbum de bodas mientras el segundo se dedicaba a regar la gasolina por toda la planta alta.

Una vez que terminaron, los tres se reunieron en la entrada principal, ninguno regresó a la sala por lo que no se dieron cuenta que Albiore se había levantado y salido de la casa.

- ¿Están seguros de esto? No es necesario.

-Es la única forma de que nos dejen en paz, al ver los cuerpos supondrán que estamos muertos-Milo puso una mano en el hombro de Aioria.

-Además- Shura se acercó con un cigarro en la boca- con lo que tenemos te alcanza para comprar una casa todavía más grande que esta.

Aioria se quedó en silencio, conseguir esa casa le había costado sudor y lágrimas, no sólo era su casa, era de Marín, ¿qué le diría a Marín? Sin decir nada, asintió levemente mientras se daba la vuelta y caminaba hacia afuera; Milo volteo a ver a Shura y después siguió a Aioria fuera de la casa con un rifle entre las manos. Shura suspiró, colocó el cigarro entre sus labios y lo encendió con el encendedor que Camus le había dado esa madrugada. Ya comenzaba a anochecer cuando aventó el encendedor prendido al suelo.

La casa no tardó en comenzar a arder, los tres amigos se quedaron viendo como ardía, Aioria sintió sus ojos humedecer, se quitó las lágrimas rápidamente, dio la vuelta y comenzó a caminar hacia donde los esperaban Camus y Marín.


NOTAS:

Como siempre empezaré diciendo gracias por leer. El siguiente capítulo está casi listo.

Gracias por los mensajes, también ya cambié los errores de los capítulos anteriores. Espero que el capítulo sea de su agrado, como siempre, espero los comentarios

Gracias y felices fiestas.