Ningún personaje de Saint Seiya me pertenece, le pertenecen a Masami Kurumada, y los respectivos a Toei.
CAPITULO: 4
Los bomberos luchaban por controlar el fuego, que se había extendido hacia las casas vecinas, si no se controlaba, era probable que para el amanecer todas las casas de la calle se incendiaran.
- ¿Cuál es el reporte Suikyō? - Shion se acercó a su inspector.
-Al parecer el fuego comenzó en la casa número 346, de ahí se extendió a las demás; hay casquillos en la calle; restos de sangre; dos cuerpos hasta ahora, uno en la calle y otro dentro de la casa 345.
-Entonces el fuego no es accidental.
-Sospecho eso, no lo sabremos hasta que logren extinguirlo- Suikyō dejó de mirar el fuego y miró hacia su jefe- ¿Ya le avisaron a Aioros?
-Aún no sé si deba.
-Con todo respeto Shion, es la casa de su hermano, ¿no crees que debe de saberlo?
-No sabemos si su hermano estaba en la casa. Aioros está ocupado con su investigación sobre los gemelos, no quiero que se distraiga, estamos a punto de meterlos en prisión.
-La última vez estábamos igual.
-Esta vez no habrá errores Suikyō.
El sonido de las llantas de un auto frenar interrumpió su plática, Shion y Suikyō voltearon a ver al auto que se estacionó al frente de las patrullas, de él salió Aioros que corrió hacia donde se encontraban sus superiores, ningún policía lo detuvo ya que la gran mayoría lo conocía y sabían a quién pertenecía una de la casa que se incendiaba.
- ¿Dónde está Aioria? ¿Y Marín? ¿Qué sucedió Shion?
-Hablarle por su nombre a su superior es una falta de respeto, oficial- Suikyō se interpuso entre Aioros y Shion.
-Déjalo Suikyō- Shion caminó hacia donde se encontraba Aioros- no sabemos dónde se encuentra su hermano o cuñada, es probable que ni siquiera se encontraran en la casa al momento del ataque.
- ¿Ataque? -Aioros palideció al escuchar la última palabra.
-Por la poca evidencia que tenemos deducimos que alguien atacó la casa de su hermano. No lo sabremos correctamente hasta que el fuego se extinga y veamos los cuerpos.
- ¿Cuerpos? - Aioros sintió que se desmayaría en cualquier momento.
-Es mejor que no esté aquí, retírese oficial- Shion se dio la vuelta y caminó hacia donde se encontraba el jefe de bomberos para hablar con él.
-Shion tiene razón, retírate Aioros- Suikyō le dio un par de palmadas en la espalda y se retiró para darle órdenes a los policías.
Aioros caminó hacia su auto, al llegar y entrar, golpeo el volante, sus ojos estaban húmedos. Sacó su teléfono de su abrigo y volvió a marcar el número de su hermano. Nadie contestó lo que provocó que sus nervios aumentaran. Miró la escena que pasaba frente a él: el vecindario quemándose, algunos dueños de las casas detrás de la cinta policiaca viendo como su patrimonio se convertía en cenizas, y la casa de su hermano frene a él ardiendo en llamas.
Lo que más le llamó la atención al desviar la mirada hacia donde se encontraba Suikyō fue el que un policía le entregara lo que parecía una flor dentro de una bolsa de evidencia. Sus lágrimas se detuvieron cuando recordó quien era el que siempre llevaba flores consigo y solía dejarlas en donde mataba a sus víctimas.
Del otro lado de la ciudad, lejos del incendio, el Mustang avanzaba lentamente entre las calles, a pesar de que era más lento, el camino seguro era evitar los barrios bajos de la ciudad y la autopista principal.
- ¿Cuándo llegaremos a la "zona segura"? - Aioria hizo comillas con los dedos y volvió a pasar su brazo por los hombros de Marín.
-Estamos en la avenida Aquiles, sólo tenemos que dar la vuelta en la siguiente salida y llegaremos- Shura lo miró por el retrovisor.
-¿Están seguros de que es la zona segura? Digo, porque no hay que olvidar que Shura le debe dinero a Saga y Kanon- Camus le quito un poco de sangre al vidrio.
-Gracias por recordármelo, Camus- Shura se detuvo en un semáforo en rojo.
-A estas alturas deben de creer que estamos muertos- Milo miraba como el semáforo cambiaba de color.
- ¿Y el Mustang?- Camus miró a su amigo.
-Tal vez lo robaron, Aioria no vivía en un vecindario muy seguro que digamos- Milo alzó los hombros.
- ¡Oye! No diré nada al respecto porque tienes razón.
-Ya, ya, ya, dejen de discutir y dime en donde vive Seiya- Shura se metió antes de que comenzaran a discutir.
Después de varios minutos llegaron a su objetivo, Aioria se bajó del auto junto con Marín, sacó la maleta de ella y más dinero de su chamarra.
- ¿Recuerdas lo que le dirás a Aioros cuando lo veas?
-Decidí tomarme el día y visitar a mi familia, no sé qué fue lo que sucedió, todo el día he estado afuera de la casa y no te he visto desde la reunión con los abogados- Marín levantó la mirada para ver a Aoiria a los ojos.
- ¿Y el doctor?
-Ya le envié mensaje y le pedí que no dijera nada hasta que pudiera verlo, es de confianza.
-Bien, en ese caso es hora de irme.
Ambos se miraron a los ojos, dudando, Aioria se acercó y la abrazó, Marín tardó, pero correspondió el abrazo y recostó su cabeza en el pecho de él; duraron un par de minutos así hasta que se separaron al escuchar el claxon del Mustang y tres pares de ojos sobre ellos.
Aioria dio un paso hacia atrás y caminó hacia el auto, Camus le abrió la puerta y Aioria entró, miró por la ventana a Marín, que no se había movido ni un centímetro, el auto comenzó a avanzar y Aioria dejó de mirar hasta que la perdió de vista.
-Llegó la hora- Shura habló- Bueno, si quieren despedirse de alguien este es el momento.
-Aún tenemos que ir con Minos para que nos dé más armas- Aioria habló.
- ¿Ya no tienes más en el cuarto en el que vives?- Milo lo volteo a ver.
-Aioros se iba a dar cuenta, recuerda que solo nos prestó esas porque según íbamos a practicar nuestra puntería.
-Creí que le habías dicho que Camus y yo haríamos de nuevo nuestro examen para entrar a la policía y tú harías el tuyo para subir de rango- Shura volteó a verlo brevemente.
-Dejamos a Milo fuera con ese plan- Camus intervino.
-Sea como sea, necesitamos más armas- Milo volteo a ver a Shura para que acelerara.
El escondite de Minos era a las afueras de la ciudad, ya que esta estaba completamente dominada, y dividida, por Death Mask y los gemelos. Los cuatro se dedicaba a vender armas, pero en los últimos años Saga y Kanon entraron en el negocio de las apuestas, mientras que Death Mask comenzó a vender droga; el único que continuaba sin cambios era Minos, quien era más dedicado a su trabajo que los otros dos. Al llegar al lugar, Shura y Camus salieron del auto y tocaron la puerta de la vieja casa.
- ¿Quién?- se escuchó dentro de la casa.
-Shura y Camus. Necesitamos hablar con Minos, Lune- Shura se acercó a la puerta.
Lune abrió la puerta, estaba comiendo un yogurt, se hizo a un lado para que Shura y Camus pasaran, cuando ellos entraron Lune cerró la puerta y los guió a la oficina de Minos.
Minos estaba sentado anotando números en su libreta, era muy organizado cuando se trataba de negocios. Al levantar la vista y ver a sus invitados se quitó los lentes y se recargó en el respaldo de su silla.
-Entonces si lo lograron...- sonrió e hizo una señal para que se sentaran.
-Necesitamos armas- Shura se recargó en el escritorio.
- ¿Y por qué yo? Pídeselas a tus amigos los gemelos, o mejor aún, a su amigo Death Mask.
-Pagaremos el precio que sea, tenemos dinero- Shura se mantenía serio.
- ¿Por qué?- Minos cruzó las piernas.
- ¿El perder a una fuerte competencia no te es suficiente? - Camus apoyó los dos brazos en el escritorio- imagina que matamos a Death Mask, sus hombres perderán el control del negocio. Con su muerte Saga y Kanon entraran en crisis y será cuestión de tiempo para que alguno cometa un error y ambos terminen en la cárcel, dejándote el mercado solo para ti.
Minos sonrió al imagina el hipotético escenario, la oferta sonaba tentadora.
-Bien, pero me gustaría tener el gusto de matar a Afrodita, el imbécil tiene una cuenta pendiente conmigo.
-Si quieres también te puedes encargar de Death Mask- Shura sonrió con ironía.
-Les dejaré ese honor a ustedes- contestó Minos después de soltar una carcajada- díganme algo, creí que solo robarían el dinero, no que matarían a Death Mask, ¿qué sucedió?
-El plan salió mal- Shura se recargó en el respaldo de la silla- teníamos la opción de escapar, pero es obvio que Death Mask no iba a dejarnos hacerlo, si no lo matamos es probable que lastime a nuestra familia por buscarnos o venganza.
- ¿Mal momento para casarse Camus? - Minos miró como Camus se tensaba- Lune, lleva a mis invitados a la bodega para que puedan ver nuestra mercancía, deja que se lleven lo que quieran.
-Te pagaré en cuanto esto termine- Shura se levantó.
-Lo sé, y en todo caso de que lo olvides me parece que aún tengo el teléfono de Shaka anotado en mi agenda- Minos sonreía mientras recargaba su cabeza entre sus manos.
-Eso si no lo mata antes por los gemelos- Camus salió dejando a Shura con la palabra en la boca y a Minos riendo.
En el auto Milo veía algunos autos pasar por la alejada carretera, al mirar por el retrovisor vio que Aioria se había quedado dormido y aprovechó para salir del auto y fumar un poco. Se colocó sus audífonos, para no molestar a Aioria, la melodía inicial de "The end" de The Doors fue lo primero que percibió mientras encendía su cigarro. Probablemente no exista mejor canción para lo que estaba por ocurrir que esa.
Milo cerró os ojos y se dejó llevar por la voz de Jim Morrison; se sentía culpable por todo lo que había ocurrido ese día, después de todo él había tenido la idea. Su pequeña sobrina había nacido con problemas de respiración, no era algo mortal, pero si era malo y doloroso no solo para ella, sino también para su familia; el dinero era lo que más necesitaba puesto que los medicamentos y las largas noches en el hospital eran costosas; esa era, según Camus, la principal razón por la que se había casado con su hermana ya que Camus contaba con un seguro por parte de su trabajo que le daba ciertas ventajas.
A pesar de eso el seguro de Camus no había sido suficiente, ayudaba con los pagos del hospital, pero no cubría todos los medicamentos que necesitaban. La idea del robo había surgido mientras veía una película a lado de su sobrina, curiosamente una de ladrones; a la primera persona a la que le dijo su idea fue a Camus y este, a pesar de que al principio dudará, aceptó con la condición de que no le dijeran nada a la hermana de Milo. Semanas después Shura les mencionaba a sus amigos el que debía dinero en uno de los casinos de Saga y Kanon, desesperado, Shura no tardó en aceptar unirse a la loca idea, era obvio que haría cualquier cosa por obtener ese dinero; Aioria se unió poco después de eso, debido principalmente a que el divorcio con Marín lo tenía un tanto deprimido.
Milo miraba hacia la casa de Minos preguntándose en que estaba pensando cuando sugirió robarle dinero a uno de los hombres más peligrosos del país. Su expresión cambio al ver salir de la casa a Camus y Shura con dos enormes maletas cada uno.
- ¿Todo está bien? - les preguntó cuando estuvieron cerca de él.
-Fuera del hecho de que le debemos dinero, todo salió bien- contestó Shura.
Shura entró al auto, Milo estaba por hacer lo mismo, pero fue detenido por Camus, que lo tomó del brazo.
- ¿Estas bien? - le preguntó.
-Claro, si olvido el hecho de que por mi culpa le dispararon a Aioria y que incendiamos su casa.
-No nos obligaste a hacer esto, no tienes por qué culparte de lo que suceda- Camus abrió la puerta y entró al auto.
Milo miró que su cigarro apenas estaba en la mitad, lo aventó hacia el pasto y entro; al arrancar el auto detuvo la música y guardó su teléfono en su chamarra. El viaje fue silencioso, lo único que se escuchaba era el motor del Mustang y la música que salía de algunos bares que se encontraban en las cercanías de la carretera.
Aioria había despertado antes de llegar al motel donde pasarían la noche, habían decidido que ejecutarían su plan por la mañana; todos en la ciudad sabían que Death Mask estaba casado y vivía junto con sus jóvenes cuñados, además de que su esposa estaba esperando un hijo; el día siguiente sería miércoles por lo que los niños irían a la escuela y su esposa solía salir en las mañanas a dar paseos por el parque de la ciudad, esa información la sabían por uno de los empleados de Death Mask y guardaespaldas en algunas ocasiones, Aldebarán.
-Lo mejor será que todos descansemos, mañana va a ser un día importante- Shura se acostó en el sofá del cuarto.
-Sólo haré una llamada rápida - Camus salió del cuarto.
-Empiezo a sospechar que Camus tiene otras intenciones con tu hermana, Milo- Aioria ya estaba acostado en el suelo.
-Lo que él o ella hagan no me interesa, es su problema- Milo se acostó en la cama.
-Me hubiera encantado participar en la paliza que le diste a Albiore- habló Shura- era lo que se merecía después de lo que le hizo.
-No tienes por qué recordármelo- gruñó Milo.
Milo se molestaba con el simple hecho de que le mencionaran al padre de su sobrina, al menos al biológico puesto que la niña tenía meses usando el apellido de Camus; y él no era el único, Camus y Shura también se molestaban con el simple hecho de escuchar el nombre de ese hombre. El problema de Camus era el que Albiore fuera capaz de abandonar a su hija con la simple justificación de que no estaba seguro si Sonia era suya, además de cobarde, había insultado a la hermana de Milo. El problema de Shura era el que estaba enamorado de ella desde que tenía 15 años y el que Albiore la insultara de esa forma era algo que no podía permitir, tampoco podía aceptar en público el que estaba un poco enojado y celoso de Camus por su boda.
Mientras ellos descansaban física y mentalmente para el día siguiente, Aioros conducía hacia la zona norte de la ciudad, el punto medio entre las organizaciones donde se sabía que vivían los asesinos contratados, retirados del mundo criminal y personas que no querían meterse en problemas con alguno de los criminales que controlaban la ciudad; en la zona también se encontraba las oficinas principales del gobernador de la ciudad y su casa.
Detuvo su auto en la entrada de uno de los edificios de departamentos más lujosos, no le fue difícil entrar y subir hasta llegar al penúltimo piso, salió del ascensor y dio un par de pasos hasta que llegó a la puerta 229; tocó suavemente y espero a que abrieran.
-Aioros, ¿a qué debo el honor de tu visita?
-Sólo vine a pregúntate un par de cosas, Shaka.
Shaka se hizo a un lado para que Aioros entrará, después de cerrar la puerta le indicó que se sentara y Aioros prosiguió.
-Le tengo respeto a la amistad que tenías con Aioria cuando era niños- Shaka alzó una ceja ante las palabras de su invitado- por eso no preguntaré si estas enterado de lo que sucedió esta tarde, si sabias que algo iba a pasar, o si te importa lo que sucedió con mi hermano.
- ¿Quieres decir algo en concreto o sólo vas a sermonearme? - Shaka lo miró serio.
- ¿Por qué Death Mask y Afrodita atacaron la casa de Aioria? -Aioria cerró las manos.
-No lo sé- Shaka alzó los hombros.
-Que seas el hijo del gobernador no evitará que te mande a prisión si no me dices porque, sé que has estado implicado en muchos asesinatos.
-En primer, lugar no tienes pruebas; en segundo, la posición actual de mi padre como gobernador no tiene nada que ver conmigo; y en tercero, por la amistad que tuve con Aioria en mi infancia créeme cuando te digo que no sé que sucedió- a pesar de sentirse ofendido Shaka se mostró serio.
- ¿Entonces? -Aioros se sintió confundido.
-Sólo sé que al parecer le hicieron algo a Death Mask y él quiere venganza- al ver confusión en rostro de Aioros sonrió- lo que sea que sucedió no estaba solo, Milo, Camus y Shura estaban con él.
-Esos idiotas... - habló Aioros.
-Es todo lo que sé, oficial- Shaka se levantó de su sofá.
- ¿Y Marín? - preguntó mientras se levantaba.
-No lo sé, es tu cuñada, no la mía- Shaka abrió la puerta.
Después de salir del departamento de Shaka, Aioros condujo hacia la casa de la familia de Marín ya que ya la había buscado en el hospital donde trabajaba.
Mientras conducía recordó el viejo Mustang que Shura conducía, no conocía las placas del auto, pero si sabía que Shura era el único que conducía un auto ese estilo de toda la ciudad, si encontraba el auto encontraría a su hermano y compañía, se detuvo en un alto y marcó a su oficina con la esperanza de que alguien continuara en esta.
Comentarios:
Gracias por leer y disculpen la tardanza.
