Cuando Shuichi despertó, vio a Yuki sentado cerca de la ventana con una expresión pensativa, tuvo curiosidad en saber qué estaba pasando por la cabeza del rubio en esos instantes, pero no quiso invadir su privacidad. Además, sus mejillas se tiñeron de rojo al recordar lo sucedido la noche anterior, nunca pensó que un beso diera inicio a todo eso y terminasen en la cama, pero, su corazón palpitaba feliz, se sentía dichoso y solo podía ver fijamente al rubio sin decir palabra alguna, verlo era suficiente, y haberlo tenido entre sus brazos había sido como ir al mismo cielo. Shuichi quería agradarle más y más al escritor, tanto que en esos momentos se puso de pie, buscando su ropa, aún con el rubor en el rostro, para ir a preparar un desayuno para los dos. Yuki intentó decirle algo, pero el cantante, con una mano le hizo un gesto que indicaba que no lo detuviese, por ello, se quedó sentado al lado de la ventana preguntándose qué cosa se le habría ocurrido al joven. Yuki se había despertado antes, algo preocupado porque no sabía que reacción tendría Shuichi al despertar, tenía miedo que se arrepintiese por lo que había sucedido, o peor aún, que hubiera recordado algo del pasado tormentoso entre los dos, pero, al parecer todo estaba bien, al menos con respecto a su relación.
Yuki sabía que aquello solo era momentáneo, si bien el verdadero Shuichi se parecía muchísimo al que tenía en esos instantes, también, habían muchas cosas que debían resolver, ambos habían discutido mucho antes del accidente. Shuichi se mostraba como al principio; amoroso, temeroso en cierto modo, como si viviera todas esas cosas por primera vez, pero, Yuki temía que todo cambiase cuando él recuperase la memoria y recordara como era el trato entre ambos. El escritor estaba pensando hablar con él y ser honesto, contarle sobre los problemas que habían tenido, hablarle sobre las discusiones que habían llevado a que aquella noche el cantante sufriera aquel accidente y perdiese la memoria. Tenía que hablar con Shuichi de todo eso, no quería que los malos recuerdos regresaran de golpe y solo hicieran que se alejase de él para siempre.
Estando de esa manera, como al principio, empezando de cero, Yuki había recordado muchas cosas agradables con el cantante, cosas que había olvidado y no deseaba volver a perder, tenía temor de que esta vez Shuichi se alejase de él definitivamente, de no poder tener otra oportunidad para que ambos puedan estar bien y darle la vida que merecía, aunque Yuki sabía que ya había tenido muchas oportunidades de cambiar antes. El escritor suspiró profundamente, y aprovechando que Shuichi había salido de la habitación, sacó un cigarro y lo encendió rápidamente, el fumar le ayudaba a pensar mejor y ordenar sus ideas.
Mientras tanto, Shuichi estaba preparando un desayuno delicioso para los dos, se encontraba tarareando una canción sin saber que era la suya, las palabras simplemente se le venían a la mente y él las repetía con ritmo, mientras terminaba de hacer los huevos fritos y las tostadas, se dio cuenta que el refrigerador estaba casi vacío, esto le dio la idea de ir de compras y así poder recorrer un poco las calles y quizás recordar algo de su pasado. Con cierta timidez se lo dijo a Yuki, una vez que ambos se encontraron desayunando, el escritor tenía una reunión en la editorial y no quería que Shuichi saliera solo al supermercado, al final, quedaron en que Hiro acompañaría al cantante y esto lo dejó más tranquilo. Yuki le tenía confianza al amigo de Shuichi, pero jamás lo admitiría delante de nadie, prefería que el pelirosa saliera con Hiro, que con alguien que no conocía, y menos que se encontrase con ese hombre llamado Ryuichi Sakuma, sabía bien que no se rendiría y haría lo que sea para separarlo de Shuichi.
- ¿Entonces a qué hora pasará tu amigo a recogerte? - preguntó Yuki con un tono de voz tranquilo.
- En una hora, tengo que hacer una lista de lo que compraré, ¿quieres algo en especial?
- No, no necesito nada, solo compra lo que creas necesario.
- ¡Está bien! - dijo Shuichi sonriendo, en esos momentos estaban actuando como una pareja oficial y eso lo emocionaba, y más, después de haber pasado la noche con él. El joven se sentía feliz, rápidamente terminó de desayunar y se puso a hacer la lista de compras, mientras Yuki iba a cambiarse de ropa para ir a la reunión en la editorial. Shuichi quería experimentar en la cocina, deseaba aprender a preparar platos sencillos y darle una sorpresa al escritor, que siempre parecía estar ocupado y no comía como debía, la sola idea lo entusiasmaba, así que una vez que se hubo despedido de Yuki, se puso a esperar con impaciencia a su amigo.
Una hora y media después, Shuichi y Hiro se encontraban de camino a la ciudad, no solo irían al supermercado sino aprovecharían para pasear un poco por los alrededores, en un afán porque Shuichi recordase algo. Hiro le hablaba como siempre, le era difícil tratarlo diferente, para él su amigo seguía siendo el mismo, su comportamiento era igual, salvo que ahora no tenía ninguna queja sobre el escritor. Hiro quería hablar con él, prepararlo para los malos recuerdos cuando estos invadiesen su mente, no quería que Shuichi se deprimiera si recordaba sus peleas con Yuki, porque ahora todo era maravilloso, pero la verdad saldría tarde o temprano y debía estar preparado para todo.
Hiro respiró profundamente y sintió una sensación molesta en la boca del estómago, veía a su amigo tan alegre y animado como hace tiempo no lo estaba, no deseaba malograrle el momento, pero su mayor temor era que recordase los problemas con el escritor y no supiera como afrontarlo, lo único que quería era que Shuichi comprendiera que a pesar de ello, ambos se amaban, solo tenían que arreglar sus diferencias y charlar más acerca de sus sentimientos. Hiro sabía que los sentimientos de su amigo eran muy fuertes a pesar de todo, y pese a la actitud de Yuki Eiri, no podía negar que él también lo amaba, a su modo claro está. Hiro estaba pensativo, quería encontrar la manera de contarle todo a Shuichi sin que esto lo afectase, al menos no tanto, y para acelerar las compras en el supermercado e ir a dar una vuelta por la ciudad, ambos se repartieron la lista y así tendrían todas las cosas más rápido. Shuichi se fue encantado con el carrito por uno de los pasillos, mientras que Hiro, algo preocupado, se alejó con una canasta hacia el corredor de las carnes.
El plan funcionó, Shuichi y Hiro completaron las compras en menos tiempo, ambos se encontraron en las cajas y reunieron las bolsas cuando tuvieron todo pagado. Hiro le propuso a Shuichi ir a dar una vuelta por la ciudad y luego ir a comer algo, lo llevaría a uno de sus restaurantes favoritos. Todo estaba saliendo bien, Shuichi mantenía el buen humor y los ánimos, Hiro le había comentado levemente sobre lo que deseaba hablar, y el joven sabía que no todo había sido amor y paz entre el escritor y él, estaba dispuesto a escucharlo, creyendo que las cosas que le diría no serían tan graves o preocupantes como en realidad lo eran. Pero, Hiro sabía que si no tocaban el tema, Shuichi recuperaría sus memorias tarde o temprano, y todo volvería a ser como antes, incluyendo los mismos problemas sin tener una solución, o peor aún, una ruptura definitiva como temía el mismo Yuki Eiri.
Ambos fueron a dar una vuelta por la ciudad, comieron un helado en el camino y charlaron de temas diversos, no obstante, cuando llegó la hora de almorzar, el restaurante que Hiro había elegido estaba repleto de gente, de ese modo no podrían tener una buena charla por todo el ruido que hacían. Hiro se sintió algo contrariado, pero no quiso ser pesimista y le dijo a Shuichi que lo esperase en unas bancas con las bolsas de compra mientras iba a ver como se encontraba el segundo restaurante más conocido de la zona, y a donde el chico había ido varias veces también. Shuichi le dijo que no se preocupara, que podrían comer en cualquier lugar, pero Hiro insistió en que fuera un restaurante conocido para ayudar a la memoria de su amigo, así que se fue cuadras arriba, dejando a Shuichi en aquellas bancas.
El pelirosa se acomodó en la banca, estirando brazos y piernas, sobándose el cuello por momentos porque le dolía un poco por haber dormido en una posición diferente, en los brazos del escritor, pero, deseaba que se volviera a repetir pronto, aún no hicieran nada más que dormir, solo quería estar cerca del rubio y poder adormecerse con su aroma. Shuichi estaba perdido en sus pensamientos, en los recuerdos de aquella noche tan especial para él, porque había sido la primera vez a falta de sus memorias el pasado, estaba tan envuelto en aquellas sensaciones, que no notó cuando alguien se acercó y se sentó en una banca cercana a él. Pronto levantó la mirada y se encontró cara a cara con el mismo Ryuichi Sakuma en persona.
- Sakuma-san, no sabía que habías regresado a Tokio - dijo Shuichi algo sorprendido, sabía muy bien que el cantante había viajado para dar un concierto, pero no sabía que volvería tan pronto.
- Sí, es que ya no tenía nada más que hacer, terminé con la firma de autógrafos y las fotos, además, quería venir pronto a verte… ¿qué haces solo aquí?
- Oh no, no estoy solo, vine con Hiro de compras y lo estoy esperando, se ha ido a buscar algún lugar para almorzar, a esta hora todo parece estar repleto de gente.
- ¡Eso es perfecto!, ¡podemos almorzar juntos! Te llevaré a un restaurante exclusivo al que suelo ir.
- Pero… Hiro…
- Lo podemos llevar con nosotros, todo estará bien - dijo Ryuichi acariciándole el rostro sin que Shuichi pudiera evitarlo. En esos momentos, llegó Hiro y se quedó sorprendido al ver aquella imagen.
- Todos los restaurantes están llenos a esta hora, tal vez deberíamos ir a mi casa y pedir algo por delivery - dijo con un tono de voz frío, sabía muy bien que Ryuichi estaba interesado en su amigo, pero no podía hacer nada porque en sí, aquel cantante no había hecho nada malo, y Shuichi siempre lo había admirado desde la escuela, solo que le preocupó aquella escena y más, porque Shuichi no apartó la mano del hombre. Hiro intentó calmarse, no quería pensar mal del cantante, pero si Yuki llegase a enterarse de aquel encuentro podría haber problemas, por ello intentó llevar a Shuichi a su casa, al menos por algunas horas.
- No se preocupen por eso, podemos ir en mi auto a un restaurante que conozco y siempre hay lugares disponibles - dijo Ryuichi alegremente - Nakano-san, de seguro te gustará el lugar.
- No, yo prefiero que regresemos… podemos ir a mi casa o mejor, te llevo de regreso al departamento Shuichi, de seguro Eiri-san te debe estar esperando, además tienes las bolsas de compras, temo que se arruinen las verduras.
- Yuki tiene una reunión en la editorial, no regresará hasta tarde porque cenará con los directores…
- Nakano-san, tengo mi auto con mi chofer, si gustas él puede llevarte al departamento de Shuichi, puedes llevar las compras y así no habrá problemas, además, Eiri-san no se encontrará, y llevaré a Shuichi apenas terminemos de comer, quisiera pasar un tiempo con él si no te molesta, no siempre tengo tiempo libre por mis ensayos. De verdad, serías muy amable de permitirme almorzar con él, sé que ustedes tenían planes pero pueden salir cualquier día que quieran. Por favor - dijo Ryuichi poniendo su expresión infantil e inocente.
A Hiro no le gustaba para nada aquel plan y menos después de haber presenciado aquel beso entre el cantante y su amigo, pero, después de eso al parecer nada más había sucedido, y Shuichi parecía haber aclarado sus sentimientos porque pasó mucho tiempo hablando del escritor. Detestaba dejarlos solos, pero confiaba en que su amigo supiera manejar la situación ahora que sabía que a quien amaba era a Yuki Eiri, y no podía negar que le preocupaban las compras y no podría acomodar bien las bolsas en la moto, en cambio si iba en auto, podría cargar con la moto y las bolsas al mismo tiempo, pero no sabía qué hacer, aunque solo se tratara de un simple almuerzo según Ryuichi.
Al final no tuvo de otra opción que dejar a su amigo con aquel hombre, rogando mentalmente para que Ryuichi lo llevase pronto al departamento, de todos modos en una hora lo estaría llamando para saber qué estaba pasando, y como Yuki no regresaría hasta tarde, podría entrar al lugar y dejar las bolsas de compras sin tener problemas, y sobretodo, que Shuichi regresara antes que el escritor.
- Volveré pronto, lo prometo - dijo Shuichi dándole las llaves a su amigo - solo tienes que dejarlas en la recepción cuando salgas.
- Está bien… - dijo Hiro a regañadientes - me avisas cuando estés de regreso al departamento, no quiero que tengas problemas con Eiri-san.
- No te preocupes por eso Nakano-san, cuando mi chofer te deje en el lugar, volverá para esperarnos a nosotros - dijo Ryuichi con voz tranquila.
Hiro se fue sin dejar de mirar a su amigo y tratar de decirle con los ojos que tuviera cuidado con aquel cantante, que no dijera cosas de más o no comentase nada de su relación con el escritor y menos, que no dejase que se acercara demasiado a él, pero Shuichi estaba demasiado distraído para ello, él no sospechaba absolutamente nada porque estaba aún feliz por todo lo que había pasado con Yuki, lo único que pensaba en esos momentos era comprarle algún postre en el restaurante a donde iría con Ryuichi y luego ya vería como compensar a su amigo.
Lo único que le pidió de favor a Hiro fue que no comentase nada de aquel encuentro, si bien no creía que Ryuichi fuese a hacer algo indebido, no quería que Yuki pensara cosas que no eran, y menos ahora que todo iba bien entre ellos. Hiro se marchó preocupado, una vez que acomodaron todas las bolsas de compras, se alejó en aquel auto.
Mientras tanto, Ryuichi al ver alejarse el auto, sonrió para sí mismo y sujetó a Shuichi del brazo, a esas alturas sabía muy bien que las fotos que había enviado al escritor no habían servido de nada, porque Shuichi se veía alegre y tranquilo, actitud que no tendría si hubiera discutido con el rubio. El cantante estaba pensando qué hacer mientras se dirigían a tomar un taxi para ir al restaurante.
Continuará…
