Ningún personaje de Saint Seiya me pertenece, son de su creador Masami Kurumada y en algunos casos son propiedad de Toei Animation o de quien los creara.
Capítulo 5.
El Sol apenas se asomaba cuando se preparaban para ejecutar su plan; Milo y Aioria se encargaban de cargar las armas mientras Shura cargaba gasolina y Camus estaba en la tienda comprando algo de comida. La música de Nirvana sonaba en todo el cuarto mientras Aioria limpiaba una escopeta.
-No sé si esta sea el tipo de música que debemos escuchar en estos momentos- Aioria comenzó a ponerle los cartuchos a la escopeta.
-Yo tampoco, pero me gusta mucho, no seas amargado.
-Bien, no diré nada- Aioria suspiró- finamente terminamos, y Camus no llega con la comida.
-Son las seis de la mañana, no debe de haber muchas tiendas abiertas- Milo se sentó en el sofá.
- ¿Hablaste con tu hermana? - Aioria se sentó a lado de Milo.
-Camus no me dejó, ¿hablaste con Marín? - Milo miró a su amigo.
-No sé que se supone que debería decirle, no quiero que se asuste más de lo que ya estaba ayer.
Milo no respondió y simplemente se dedicó a escuchar la música. Shura apareció poco después y se sentó junto con sus amigos, Camus llegó casi media hora después con bolsas de comida.
Mientras desayunaban repasaron el plan, los cuatro de encontraban nerviosos y eso se notaba al ver como se preparaban, llevaron las bolsas con armas al auto y se aseguraron de no dejar nada en el motel, antes de salir Shura se detuvo en la entrada y miró a sus amigos.
- Aún es tiempo, todos saben dónde está el dinero y ya lo repartimos. Si alguien quiere arrepentirse es el momento, ninguno lo vera como cobarde o algo así.
Ante el silencio de sus amigos Shura miró a Aioria que se encontraban a la derecha.
-Aioria, piensa en Marín y Aioros, son tu familia.
-Ustedes también lo son y no pienso dejarlos, Marín lo entendió desde que nos despedimos y sé que Aioros también lo entenderá.
-Bien- Shura miró a Camus- Camus, ahora tienes familia y ellas te necesitan, no olvides que Sonia está enferma.
-Por eso lo hago Shura, no quiero que las lastimen- una pequeña sonrisa apareció en el rostro de Camus.
-Milo...- Shura vio al más callado- para ti es lo mismo que Camus.
-Yo fui quien tuvo la idea del robo, los metí en esto y si muriendo es la única forma en la que puedo sacarlos entonces lo acepto con gusto- Milo sonrió y miró a Shura- ¿Qué hay de ti?
-A diferencia de ustedes yo no tengo a nadie y le debo dinero a malas personas... no tengo nada que perder.
-En ese caso es el momento- Aioria salió del cuarto decidido y caminó hacia el auto sin detenerse.
Los demás se miraron entre ellos y asintieron sin decir ni una palabra, la decisión estaba tomada.
En su mansión de dos pisos Death Mask, como era conocido en la ciudad, bajaba las escaleras y dirigía a la cocina, el que fuera un hombre poderoso no significaba que podía levantarse tarde, su trabajo empezaba a penas el Sol se asomaba. Al llegar a la cocina sonrió al ver que sus cuñados ya se habían levantado y estaban desayunando, se sentó en la cabeza de la mesa y su esposa apareció al salir de la cocina, lo que lo dejó desconcertado.
-Helena, deberías estar descansando- la reprendió mientras ella le servía el café.
-El doctor dijo que no podía estar descansando todo el día, y quise prepararles el desayuno- Helena sonrió.
- ¿Hoy también saldrás? -le preguntó mientras comenzaba a comer.
-Si, le pedí a Shun que me acompañará, espero que no te moleste.
Antes de responder Afrodita entró al comedor y saludó a los presentes, después de hacerlo se sentó en la silla que estaba en el lado izquierdo de Death Mask.
-Tenemos que hablar- miró a su amigo.
-Estoy desayunando con mi familia, ¿no te enseñaron modales, imbécil?
-Creo que es hora de ir a la escuela, si no se hará tarde- Helena se levantó al igual que sus hermanos.
-Espera, Helena- Death Mask trató de evitar que su esposa saliera, pero ella sólo se acercó a donde él estaba sentado y lo besó en la mejilla.
Después de la salida de Helena y sus hermanos, Death Mask se acomodó en la silla y miró a su amigo.
-Más te vale que sea importante.
-Apagaron el fuego de la casa de Aioria.
- ¿Y? -Death Mask lo miró serio.
-Había cinco cadáveres sin contar los dos de afuera, Misty se tuvo que ir porque hubo un problema con Dohko y Saga me llamó esta mañana para preguntarme que había pasado con Shura.
- ¿Crees que...? -Death Mask dejó de comer.
-Hay más- Afrodita se sentó derecho y miró a Death Mask -el análisis forense saldrá hasta la tarde según mi contacto, también me dijo que están buscando el auto de Shura.
-El Mustang- Death Mask sonrió al recordar el auto- es un auto hermoso, es una lástima que se arruinara durante la balacera de ayer.
-Albiore regresó hace casi una hora... tenía una enorme herida en la mejilla y...
La sonrisa de Death Mask se borró, se levantó de su silla y comenzó a caminar alrededor de la mesa.
-El incendio no lo causó mi gente- habló mientras seguía caminando.
- No...
- ¿Me estás diciendo que esos idiotas siguen con vida?
-Eso creo.
- ¿Cómo que eso crees? - se detuvo y miró a Afrodita enojado.
- Albiore se desmayó apenas llegó y no dijo nada.
-Dices que Misty se fue...
-Yo le dije que se fuera, tenía que arreglar lo de Dohko y yo estaba aquí hablando con Shaka.
-Lo sé- Death Mask caminó hacia la salida del comedor- arregla esto antes de que mis cuñados regresen de la escuela.
Completamente solo, Afrodita se quitó su saco y apoyó su cabeza en la mesa; a pesar de que sólo era una teoría, la idea de que esos sujetos siguieran con vida interfería en sus planes. Se levantó con pesar de la silla y caminó hacia la puerta contraria de donde había salido Death Mask, al entrar a la cocina salió por la puerta trasera y caminó por el patio de la casa; mientras lo hacía planeaba lo que haría ahora, cualquier movimiento era de suma importancia, por más pequeño que este fuera, era fundamental no cometer ningún error.
Dentro de la casa, Death Mask entró a su oficina completamente molesto, no era la primera vez que Afrodita o cualquiera de sus hombres se equivocaban respecto al tema del robo, la noche en que sucedió estuvo a punto de matar a Misty si no fuera porque Afrodita lo convenció de que podrían necesitarlo en el futuro, a pesar de que él no tenía la culpa de lo que sucedió en la casa, Misty pudo haber acelerado las cosas y en esos momentos estarían festejando; el dinero era lo que menos le importaba, la cantidad robada no era ni la cuarta parte de todo lo que tenía, lo que le molestaba era que cuatro sujetos aparentemente normales se atrevieran a robarle, era deshonroso para él y si no asesinaba a los responsables se convertiría en la burla de todos que tenían los mismos negocios que él.
Se consideraba intocable, y en parte tenía razón, varias veces la policía había tratado de llevarlo tras las rejas, pero la falta de evidencia o los excelentes abogados que él contrataba hacian que su encarcelamiento fuera casi imposible.
Mientras veía por la ventana de su oficina se preguntaba en donde estarían los valientes que le robaron, admiraba el valor que necesitaron para hacer lo que hicieron, pero eso no evitaría que el castigo fuera menos de lo que se merecían.
Comentarios:
Cómo siempre gracias por leer.
Este es el penúltimo capítulo, este es corto ya que el último si va a estar un poco largo.
