Ningún personaje de Saint Seiya me pertenece, son de Masami Kurumada y en algunos casos de Toei.


Epílogo.

El auto funcionaba bien a pesar de todo por lo que había pasado, la ventana estaba abajo dejando que el aire golpeara el rostro de Baian. Conduciendo el viejo Mustang entendía por qué Shura no dejaba que nadie lo manejara, era una experiencia tan maravillosa que hasta podría hacerse adicto a conducir ese auto. Baian sonrió al recordar lo difícil que fue para Shura darle las llaves del auto, pero debido a su estado delicado no tuvo otra opción más que confiar en el joven para cumplir todos sus pendientes.

Habían pasado sólo tres semanas desde el evento que Baian llamaba "el gran día". Milo había despertado dos semanas y media después de eso, su brazo no era lo único que había sido lastimado, los doctores creían que era probable que no caminara por un buen tiempo, o tal vez nuca más lo hiciera, todo eso dependía de como salieran los resultados; a Camus tampoco le había ido bien, fue sometido a una operación para sacar la bala de su tórax y llevaría la mano vendada por un bien tiempo; Shura corrió con más suerte, sólo tenía la herida en su pierna pero el doctor aún no lo dejaba salir del hospital, tenía que seguir reposando en cama.

Ahí era donde entraba Baian, él era el encargado de cumplir con todos los asuntos que quedaron pendientes. Pudo haber dejado que el chico hiciera las entregas en otro auto, pero Baian le rogó que lo dejara conducir el Mustang.

El auto se detuvo frente a la casa de los primos de Marín; un suspiro salió de sus labios al recordar la muerte de Aioria, si no era sencillo para él, que sólo era un conocido, no imaginaba lo difícil que era para los demás, Marín o incluso el hermano de Aioria. Baian salió del Mustang por la ventana, después abrió la puerta trasera y sacó una maleta.

Caminó por el pasillo hasta que llegó a la puerta, suspiró mientras rascaba su nuca. Acercó su mano al timbre y lo presionó; segundos después un chico de su edad abrió la puerta.

- ¿Si? - preguntó asomando su cabeza por la puerta.

- ¿Está Marín? - Baian se sintió como un idiota ya que recordó que Marín pasaba sus tardes a lado de la tumba de Aioria.

-No, ¿necesitas algo?

-Esto es de ella - Baian extendió la mano con la maleta- sólo ella puede abrirla así que te pido que cuando regrese se la entregues a ella.

- ¿Qué es esto? ¿Quién eres? -Seiya agarró la maleta sin entender que sucedía.

-Era de Aioria- al ver la expresión del chico Baian miró hacia el suelo- él la dejó para ella, yo sólo soy el mensajero.

Sin decir nada mas Baian dio la vuelta y regresó al auto; al ver el Mustang Seiya comprendió que Shura tenía algo que ver con eso, lo primero que haría cuando Marín llegara sería preguntarle sobre ese sujeto y el contenido de la maleta.

Después de entrar en el auto Baian sacó un papel de su pantalón y tomo una pluma que estaba en el asiento de a lado. Tacho la frase "darle el dinero de Aioria a Marín" y volvió a guardar el papel en su bolsillo; arrancó el auto dispuesto a cumplir con su última tarea, avanzaba lento en la carretera ya que sabía que en cuanto terminara el auto regresaría a su dueño original.

No sólo Baian tenía trabajo; el explicar lo que había sucedido era difícil, habían pasado solo tres semanas y Aioros seguía llenando reportes sobre ese día. No solo tenía que explicar la muerte de 25 personas, tenía que explicar el por qué su hermano y compañía estaban en el lugar, que le había sucedido al dinero de la caja fuerte de la casa, de donde habían sacado tantas armas y, lo más importante, quien había matado a Death Mask, un hombre que muchos consideraban intocable.

Mentir era lo más sencillo; ni siquiera Aioros conocía la historia completa pero no podía dejar que sus amigos pisaran la prisión. Su primer informe decía que su hermano había sido "secuestrado", junto con sus amigos, por la gente de Death Mask debido a que tuvieron un pleito en uno de los bares, el auto se lo habían quedado ellos lo que explicaría el por qué aparecía en varios videos de las cámaras de seguridad (Aioros agradeció el que no se vieran los chicos en los videos); en cuanto al tiroteo dijo que alguien se había metido en la casa de Death Mask y lo había atacado, Aioria y compañía sólo habían sido víctimas del ataque.

Aioros nunca supo si Shion le creyó o no, sabía que Suikyō no le había creído, pero eso no le importó; lo importante era que por el momento esa era la historia oficial sobre lo sucedido esa tarde.

A pesar de que ese día había perdido a su hermano existía algo que Aioros nunca se iba a poder quitar de la cabeza, además de su perdida. Varias horas después de que llamara a los refuerzos, Helena, la esposa de Death Mask, apareció junto con su chofer. Cuando Aioros repasaba ese día en su mente siempre terminaba recordando la expresión en el rostro de la mujer cuando le dijeron que su esposo había muerto.

La sorpresa había sido tanta que Helena terminó en el hospital, casi perdía a su bebé. Durante ese tiempo Shun estuvo con ella, aún seguía con ella; a pesar de que la mayoría de los empleados habían desaparecido Shun había decidido quedarse.

Misty tampoco había desaparecido del todo. Se sentía culpable porque no había llegado a tiempo; para cuando llegó la policía ya había acordonado la zona. No le importaba que Death Mask falleciera, podría unirse a los gemelos y sabía que estos lo recibirían sin problema por la gran cantidad de información que tenía; lo que le dolió fue perder a Afrodita, ambos habían sido amigos desde la niñez por lo que le molestaba no conocer su paradero, sabía que no había huido, Afrodita no era de esos, por lo que decidió no irse hasta encontrar a Afrodita vivo o muerto.

Tal vez Misty no sabía dónde se encontraba Afrodita, pero Baian sí y en esos momentos se encargaba de ese detalle. Estaciono el Mustang frente a la casa de Minos, quien se encontraba afuera porque lo estaba esperando.

- ¿Quién eres tú? ¿Dónde está Shura? -Lune, que estaba al lado de Minos, le apuntó a Baian mientras este trataba de salir del auto.

-Me envió Shura y... -Baian cayó al suelo por distraerse con Lune, al levantarse miró a los dos hombres- ¿por qué todos me preguntan eso?

-Espera Lune- Minos se acercó a su ayudante- yo te conozco- miró a Baian- trabajabas para los Solo, te vi varias veces con ese chico... ¿Cómo se llamaba?

-Julián- Baian sacó otra maleta del auto- solo vine a hacer una entrega, es de parte de Shura.

Baian aventó la maleta al suelo, Lune se acercó a esta y la abrió con cuidado, se volteó con una sonrisa en el rostro para mirar a Minos mientras le aventaba un fajo de billetes.

-Los chicos te agradecen tu paciencia y ayuda, por eso te enviaron un bono extra.

- ¿Y les alcanzó para darse el lujo de darme un bono? -Minos miró a Baian incrédulo.

-No todos sabían que Death Mask tenía una caja fuerte dentro de su casa con más dinero del que tenía en el bar.

-Aún así, esto no es todo el trato- Minos levantó la maleta y se la entregó a Lune para que la llevara a la casa.

Baian levantó el dedo índice indicando que lo esperara, se acercó a la cajuela del Mustang y sacó las llaves de su pantalón. Al abrir la cajuela se hizo a un lado para dejar que Minos se acercara.

Dentro de la cajuela se encontraba Afrodita, estaba desmayado por lo que no sintió cuando Minos le acarició la mejilla derecha.

-Estaba haciendo mucho ruido por lo que tuve que desmayarlo.

-No importa -Minos miró al Baian- debieron haberte pagado mucho para que hicieras esto.

-Más que dinero fue el saber que ese desgraciado está muerto- contestó refiriéndose a Death Mask.

-Interesante... dime algo chico, ¿no te interesaría trabajar conmigo?

La predicción de Camus respecto a lo que sucedería si Death Mask moría se estaba cumpliendo, su imperio estaba comenzando a decaer, y había rumores de que Saga y Kanon estaban nerviosos respecto a lo que podría pasar en el futuro.

Mientras todo eso sucedía Shura descansaba en su habitación del hospital, si no se equivocaba para ese momento Baian ya se habría encargado de los asuntos que tenía pendiente con Minos, por lo que podría descansar. Estaba tranquilo hasta que recordó a los gemelos, aún tenía deudas pendientes con ellos.

Shura abrió los ojos, esperaba ver su habitación vacía, pero en lugar de eso una mano cubrió su boca y lo único que vio fue a Shaka apuntándole con un arma.

Shura miró los ojos del rubio pensando en que aún no podía darse el lujo de cantar victoria.


COMENTARIOS:

Gracias por leer y por los comentarios.

Lamento la tardanza, pero perdí el archivo del último capítulo y tuve que escribirlo de nuevo. Estoy pensando en una segunda parte, pero aún no está en proceso, aunque si es probable que suceda.

Espero que la historia y el final fuera de su gusto, buen día.