La pregunta de Tontín
Disclaimer: Los Pitufos pertenecen a Peyo.
Filósofo tachó la última línea antes de continuar escribiendo. Normalmente todas sus ideas le gustaban y raramente descartaba una pero en ese momento nada de lo que hiciera lograba convencerlo. Pensó en salir de su champiñón y buscar a un pitufo que pudiera necesitar de ayuda pero descartó esa idea al ver lo poco que tenía escrito. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que había escrito y sentía que necesitaba hacerlo.
El sonido de un golpe lo sacó de sus pensamientos. Con un "pase" le indicó al pitufo del otro lado que pasara. Le sorprendió cuando vio a Tontín del otro lado, era su mejor amigo pero no lo había visto mucho últimamente, muchos pitufos querían escuchar cómo había tomado la vara dragón y salvado el mundo.
—¿Qué pasa? —preguntó Filósofo sin despegar la mirada del libro —. ¿Cansado de hablar de tu gran hazaña?
—Estaba pensando. Grace dijo que tenía un bebé dentro ¿Sabes cómo pudo pitufar algo así? Ella es muy buena, no creo que se lo hubiera comido. Al principio pensé que era como la luna azul y que era la forma en que la cigüeña los encontraría pero Grace me dijo que el bebé estaba dentro y pude pitufar cómo se movía.
En esa ocasión Tontín se había quedado solo en la casa. Grace llegó emocionada y le mostró la fotografía del bebé. En aquel momento Tontín no logró encontrar la forma al bebé y no lo dijo, no porque no quisiera parecer tonto sino porque no quería lastimar los sentimientos de su amiga. Grace le había dicho que en poco tiempo su bebé abandonaría el hogar que era su interior. En ese momento deseó que ocurriera antes de que regresaran a su hogar, quería conocer a ese bebé.
—Claro que lo sé —respondió Filósofo, por su tono de voz parecía que le ofendía el que Tontín dudara de sus conocimientos —, he leído muchos libros y sé todo sobre la reproducción.
—¿Puedes contarme? —preguntó Tontín emocionado.
Filósofo hizo su libro a un lado. Podía responder la pregunta de Tontín y continuar escribiendo a la misma vez pero se sentía bloqueado y prefería hablar con su amigo que tratar de conectar palabras para darle mayor calidad a su libro. Tontín lo miraba esperanzado y él adoraba eso, el sentir que a alguien le importaba lo que tenía que decir.
—Ellos realizan un ritual que es llamado de muchas formas, algunas veces lo llaman "hacer el amor" para darle un toque romántico. El hombre introduce su pene en la vagina de la mujer liberando una sustancia, semen, que al llegar al ovulo lo fecunda y da inicio a la formación de un bebé, proceso que dura por lo general nueve meses. Los humanos son una de las pocas especies que hacen eso por placer.
Tontín no dijo nada pero por la expresión de su rostro había sido demasiada información para él. Filósofo lo miró fijamente antes de ir por algo de té. Parecía traumado pero rápidamente descartó esa opción. No tenía sentido que reaccionara de ese modo. Lo que le contó era algo natural y se lo había explicado de una manera completamente científica.
—Es demasiada información —respondió Tontín sin cambiar de expresión.
—De hecho no, lo que te dije fue demasiado general, hay cientos de libros acerca del tema, algunos más técnicos que otros. Creo que debería escribir uno pero no estoy seguro del enfoque —lo último Filósofo lo dijo más para sí mismo que para Tontín.
—Mejor vamos por pitufresas —se apresuró en responder Tontín, no tenía hambre.
Normalmente disfrutaba de escuchar a su amigo. Aunque muchas veces no entendía de lo que hablaba le gustaba el poder sentarse a su lado y escucharlo hablar. En ese momento no estaba tan seguro, por primera vez había encontrado un tema del que no quería saber nada. La historia de la cigüeña que entregaba bebés le parecía mucho más linda.
