Disclaimer: Los personajes y el mundo de HP le pertenecen a J.K. Rowling.
5. Una serie de eventos desafortunados
Hermione acomodó su capa color borgoña al notar que hacía más frio de lo que había presupuestado. Al admirar el paisaje se lograba divisar un cordón de montañas nevadas, aunque más bien lucia como enormes pirámides blancas, pues todo se teñía y solo se podía apreciar el verde de los pinos de vez en cuando, pero el resto se remitía a una escena monocromática. Una postal navideña. Una espeluznante y oscura. Lo cierto es que en el último tiempo cada lugar al que iba se había vuelto un potencial escenario de una película de terror, lo curioso es que los lugares no habían cambiado, pero si el contexto y ella. Vivir con miedo y poca esperanza es como estar en un túnel oscuro en donde siempre crees que van tras de ti.
En cuanto al lugar propiamente tal, la Gryffindor nunca había estado a las "afueras" del Valle Godric mucho menos había escuchado de las ruinas de Bolingbroke, Lincolnshire. Por lo demás, se sentía bastante ansiosa -en todos los sentidos- por esta misión, puesto que, era su primera misión en meses. No solo era un giro de 360 grados de su rutina, sino que también podría poner a prueba sus conocimientos y estaría lejos de las comodidades del bosque donde se resguardaba junto a Grindelwald.
La chica caminó unos 45 minutos intentando orientarse de qué debía encontrar. Si bien en un primer momento, la idea de venir a este lugar tenía DEMASIADO sentido para la chica, aquello poco a poco se desvanecía, cuando las avalanchas de interrogantes parecían hundir y disolver cualquier propósito consistente que existió en su momento.
¿Cuál era el objeto de estar aquí? ¿A dónde debía llegar? ¿Que debía hacer? ¿Necesitaba alguna preparación? ¿Debía traer algo? ¿Necesitaba venir con alguien más? ¿Era peligroso y una mala decisión?
Su maestro le advirtió que era una pésima idea, probablemente una trampa o una búsqueda del tesoro infinita.
"-Hermione Granger, que te traigan una pista cuando tu no buscas nada, es una pérdida de tiempo, esperanza y energía- intentó razonar Grindelwald"
Pero aquello no fue suficiente para retenerla. La castaña sabía que debía venir, no sabía si era debido a que estaba aburrida de estar meses practicando, de curiosidad o porque ya casi no recordaba la última prueba sólida que le sembrara esperanza, e incluso aquello su maestro se lo cuestionó.
"- ¿Acaso no lo entiendes? es el máximo defecto de la casa Gryffindor, ir a todas las batallas por mero impulso, Hermione debes saber elegir tus batallas no puedes apuntarte a todo lo que se te cruce, sobre todo cuando ya estás en algo…"
Para ella todo aquello carecía de sentido, sentía casi una fuerza superior a ella que la llevaba a ir, pues si había alguna posibilidad de ayudar a la Orden o relacionado a la caída de los mortifagos, era relevante. Sin embargo, casi como un relámpago iluminando en oscuras tormentas la imagen de Harry se le cruzo por la mente, la idea de que estuviera vivo. Fueron solo unos instantes y volvió a pensar en las posibilidades ya que igualmente, Ron jamás le dejaría una pista falsa o algo por el estilo… A menos que…
La chica sintió un crujido de unas ramas y unos pasos tras de ella.
-Vaya, vaya - dijo la voz, acto seguido la chica volteo y apuntó con su varita- llegaste temprano sangre sucia. - Era Malfoy vestido completamente de negro, encima de uno de los árboles. El chico saltó desde varios metros de altura, acercándose a la chica lentamente- Aunque debo admitir que pensé que no vendrías.
Miles de teorías se cruzaron por la mente de Hermione. Aquello era una trampa. Manipulo los recuerdos que ella vio. Era un juego mental. O él estaba en su misma situación.
El estómago de Hermione se retorció. Draco lo sintió.
- ¿Qué haces aquí Malfoy? - ladró la chica con brusquedad sin bajar la varita, mientras observaba como él se acercaba con suma lentitud.
- ¿Qué haces tú aquí, Granger? -responde él- ¡Expelliarmus!
La chica automáticamente se hizo a un lado esquivándolo con facilidad.
-Yo pregunte primero…
-Vengo a cazarte, sangre sucia - responde con una sonrisa sádica- quiero acabar esto de una vez ¡Crucio!
La chica lo desvió con su varita y comenzó a correr rumbo a la cima. Era una maldita cacería y ella era la presa. Pudo sentir como él la perseguía, era casi una sensación visceral.
- ¡Bombarda!- grito la chica mientras derrumbaba parte de las rocas que constituían la montaña. Hermione si bien no había hecho un plan sabía que al menos debía llegar a la cumbre donde estaban las ruinas. Todo aquello pasaba demasiado rápido, pero sabía que debía sobrevivir a esto y en parte sabía que lo haría, había algo muy extraño en como percibía las cosas y Hermione de cierta forma lo asociaba a que siempre estaba en estado de alerta, por lo demás, todo esto era diferente.
Draco se maldijo a sí mismo por no haberla asesinado apenas llegó, aunque sabía que aquello no era viable, necesitaba respuestas.
- ¡Petrificus totalus! - apuntó Draco a la chica, estuvo a unos pocos milímetros de alcanzarla- ¡Vamos, Granger! puedes llegar a lo más alto de la montaña y puedes esconderte de todos, menos de mi – rio
La chica resbalo con la nieve en una zona rocosa y solo un pensamiento se le cruzaba por la mente "Debía acabar con esto, con él" aunque también debía saber qué había en las ruinas. Malfoy podría esperar… debía hacerlo esperar. Él estaba casi llegando a su posición.
- ¿Tu sabes de que va todo esto, ¿no? - inquirió ella, saliendo de su escondite- ¿Este lugar y eso?
-Granger poco me importan tus lugares de encuentro romántico con Weasley…
- ¿Entonces solo es eso? ¿Vienes solo a matarme? - preguntó la chica, intento hacer tiempo mientras inspeccionaba a su alrededor, el camino se había estrechado pues desde hacía unos metros el camino era como una espiral que finalizaba en la punta de la montaña. Estaba con todas sus fuerzas intentando que sus piernas no flaquearan o sus manos temblaran.
- ¿No es eso de lo que siempre se ha tratado todo esto?
-Sí, quizás- la chica lo estaba apuntando a él, pero luego con su mano disponible la alzo en dirección a las paredes de piedra, y con un ligero movimiento de dedos un centenar de rocas comenzaron a desplomarse. La chica comenzó a correr con todo lo que tenía y aunque había pensado que la resistencia física no sería un problema, su maestro no había contemplado en el plan de entrenamiento el correr en subidas. La chica estaba llegando casi a la cima de la montaña, pero aún no había nada, solo rocas. Se encontraba algo abrumada… ¿Y si su maestro tenía la razón?
Su corazón comenzó a latir muy fuerte, sus oídos pitaban y el cuerpo comenzaba a sentirlo débil.
No había tenido aquella sensación hacía meses y ahora volvía. ¿Acaso se había equivocado?
Hermione solo pensaba en como su desesperación, su hambre por tener cualquier atisbo de esperanza o solución había generado que se pusiera en riesgo. Quizás este estaba siendo hace un tiempo el modus operandis de todo, pero estaba mal. Los mortifagos como Draco Malfoy lo sabían e incluso Grindelwald se lo advirtió, quizás después de todo era por eso que Voldemort había triunfado porque supieron aprovecharse de esa desesperación.
-Ok…terminemos con esto maldita sangre sucia - musito Malfoy apareciendo a sus espaldas, apuntándole con la varita- Fue suficiente diversión…
Hermione se encontró arrinconada, se apoyó en una de las paredes de la montaña. Draco estaba acortando sus distancias sin bajar su varita. Simultáneamente el piso comenzó a moverse con brusquedad, como si fuese un terremoto. El chico observó detenidamente a la Gryffindor intentando encontrar alguna explicación o indicio, pero ella tampoco sabía que era aquello.
Ambos perdieron el equilibrio, la chica se tuvo que apoyar en la pared de roca, en cambio Malfoy se tropezó e iba a caer directo al abismo.
La chica no lo pensó ni un segundo, fue casi un acto reflejo. Le tomo la mano.
…Draco insultando a Hermione en el campo de Quidditch, el sintiéndose bien y ella humillada…Draco observando a Hermione petrificada en la enfermería, él se siente confundido y algo culpable…Hermione observando a Draco en el gran comedor con un brazo vendado, ella se siente bien… Hermione golpeando a Draco en el rostro, ella sintiéndose bien y él sintiéndose humillado… Hermione con Harry observando como Hermione golpea a Draco, ella sintiéndose mejor aún y Draco humillado… Draco observando a Hermione mientras baila con Kruhm, ella se siente eufórica y él se siente asqueado… Draco presencia la escena de Hermione abrazando a Harry ruborizada, ella se siente nerviosa y él asqueado…Hermione escuchando como Pansy Parkinson le dice cosas cursis a Draco, ella se siente asqueada y el aburrido… Hermione, Ron y Harry espiando a Malfoy en el callejón Knockturn junto a su madre, él se siente incómodo y ella confundida… Hermione leyendo el periódico donde examina la cara de Draco siendo acusado de asesinar a Snape, ella siente miedo y él superioridad…Draco observando a Hermione, ella siente ansiedad y él ira…
Hermione tira de Draco Malfoy hacia atrás y aquellas imágenes junto a las sensaciones se cortaron de golpe. Ambos impactan con el muro de piedra, mucha tierra se estaba levantando por lo cual costaba ver a su alrededor.
-Atrás tuyo Granger- jadea el Slytherin, quien con dificultad se levanta para acercarse al muro. La chica voltea y nota que ahora hay una especie de entrada o puerta hacia el interior de la montaña. Ella rápidamente le imita y entra.
En el interior todo parecía una cueva y había muy poca luz que provenía de espacios que se formaban de piedras rotas de la misma montaña. Hermione seguía recuperando el aliento mientras buscaba su varita con rapidez.
-Puedes calmarte Granger- anunció él, notando su preocupación- no tengo planeado asesinarte en los próximos 3 minutos.
-Pues yo si - respondió la castaña, él esbozo una sonrisa sádica.
-No serías capaz, ya no lo hiciste - sonrió mientras tomaba su varita y se formaba una luz del lado opuesto, la chica estaba abriendo la boca para responderle, pero él la cortó- ¿Dónde mierda estamos?
-Yo… No lo sé… -respondió ella mientras examinaba.
-Pensé que venias acá con un objetivo.
-Yo… - la chica notó que tras ella se formaba un estrecho sendero, donde en lugar de rocas amontonadas había un camino plano, lúgubre y oscuro.
-No lo tienes, tú no sabes porque estas acá –adivinó Malfoy. La chica volteo para que el no pudiera ver que se ruborizaba y comenzó a andar por aquel sendero mientras pensaba porque Ron le dejo aquello.
- ¡Granger! - espetó Draco.
-No tengo tiempo para tus berrinches, Malfoy- dijo Hermione avanzando sin voltear a verlo. Él le siguió.
- ¿Si quiera tienes alguna idea de qué buscamos? - quiso saber él algo molesto. La Gryffindor en lo primero que pensó nuevamente fue en Harry, pero se dio cuenta que aquello no tenía demasiado sentido e incluso era algo enfermizo, por lo que quizás se tratara de algún Horrocrux o arma. Además, la sola idea de que Malfoy supiera aquel anhelo suyo lo hizo suprimirlo casi en el acto de su mente.
-Cuando lo veamos, lo sabremos- cortó ella, volteándose - si quieres irte, puedes hacerlo… lamento que mi expedición no esté a la altura de tus expectativas.
-Granger…- comenzó él rodeándola y poniéndose frente a ella, la miro directamente a los ojos.
-Vete a la mierda Malfoy, solo no molestes.
-A tu otro lado, sabelotodo.
A unos pocos metros de distancia se divisaba como el sendero se interrumpía por una criatura, su cuerpo era como un león, aunque su cabeza era como de una mujer con rasgos de gato y tenía la expresión de enojo. La cabeza tenía unos enormes ojos color avellana con un sutil delineada que creaba la ilusión de un ojo felino, una nariz bien respingada y unos labios carnosos color damasco. En la frente había una especie de tiara y en su cuello un collar que se veía bastante pesado de color oro con detalles azules.
Más allá de la criatura podía verse una especie de laberinto y aunque el camino principal llevaba al centro había varios desvíos.
-Es una esfinge- anunció la chica sorprendida mientras se acercaba con el Slytherin.
-Ustedes intrusos han entrado a mi hogar, sin mi permiso, sin mi autorización- pronunció la esfinge con severidad.
Hermione era muy consciente de que estas criaturas eran de naturaleza sensible y se les caracterizaba por cuidar grandes tesoros o cosas delicadas. Lo cierto era que de no haber sido por la circunstancia en la que se encontraba, encontrarse con una esfinge le habría parecido algo fascinante.
-Queremos cruzar hacia allá - anunció Draco y apuntando el camino que protegía.
-No pueden cruzar sin mi permiso - estableció la criatura furiosamente.
- ¿Que se necesita para pasar? - preguntó Hermione con más amabilidad.
-Resuelvan mi acertijo y podrán pasar - siseo- fracasen y morirán.
-Aceptamos - confirma la chica al instante. Paralelamente Draco hace una mueca de disgusto y algo de sorpresa, pero avanza para ponerse a su altura y la observa algo extrañado.
La esfinge se acerca a ellos y se pasea rodeándolos.
-Muy bien… -comienza - "No hablo ni puedo oír nada, pero siempre diré la verdad…Puedo atrapar cosas, colores, miedo y anhelos, siempre cambio y nunca te aburrirás, pero acércate demasiado y estarás sumergido en mi trampa"
Hermione intento procesar a toda velocidad cada parte… debía ser un pensadero. Debía serlo. Se detuvo ante Malfoy que parecía absorto en sus pensamientos mientras tenía su mirada fija en ella.
-Imagino que ya tienes la respuesta, Granger- se aventuró él.
-Es un pensadero - le respondió con bastante seguridad mientras el Slytherin resoplaba divertido. Por alguna razón Hermione sintió una oleada de ansiedad que perforó su estómago.
- ¿Acaso no enseñaban a resolver acertijos simples en la escuela de ratones de biblioteca? - dijo él mientras se posicionaba frente a ella - Granger los pensaderos pueden mentir porque podemos alterar nuestros pensamientos, así que dime ¿cuál es tu otra opción?
La chica se quedó en silencio y de pronto sentía como un el nudo en el estómago se agudizaba.
- ¿No tienes otro plan? ¿arriesgaras nuestras vidas con solo una respuesta mediocre? - le señaló él con una expresión indiferente y algo burlona- Vaya Granger esperaba más de ti.
La chica comenzó a respirar más fuerte, sus oídos se tapaban y su pulso se aceleraba. No sentía las piernas y era incapaz de responderle a Malfoy. Él se puso frente a ella y la miro a los ojos, de pronto el malestar de ella se aliviano un poco y comenzó a sentir algo de seguridad. La chica miró los ojos grises del Slytherin hasta verse levemente reflejada.
-Un espejo Granger, esa es la respuesta - le apuntó con una sonrisa burlona- estoy completamente seguro.
- ¿Lo…estas? –preguntó nerviosa.
-Apostaré mi vida, así que deberías creer cuando digo que lo estoy- Hermione asintió y de pronto sus signos vitales volvían a la normalidad, pensó en la respuesta de él en contraste del acertijo recitado por la esfinge y coincidía a la perfección.
-Sí, es un espejo definitivamente.
-Lo sé - dijo él, mientras daba un paso al frente - ya tenemos la respuesta.
- ¿Estás seguro que están listos? - rugió la esfinge- brujos, hechiceras y criaturas que tardan días en adivinar mis acertijos.
-Un espejo - respondió Draco a secas.
- ¿Estás seguro? - Inquirió la esfinge poco convencida.
-Completamente - reafirmó, Hermione si bien volvía a respirar con normalidad su nudo en el estómago aun no aflojaba del todo. Un día de estos, sus síntomas de ansiedad la matarían, estaba segura.
-Su respuesta es correcta, felicitaciones - la esfinge se notaba bastante molesta - mucha suerte, me parece que la necesitaran… - les advirtió.
La esfinge se dio media vuelta y empezó a caminar hacia adelante al laberinto y a medida que avanzaba el camino se iba borrando. Sin embargo, una vez que ya no pudieron dilucidar a la criatura, un objeto comenzó a aparecer frente a ellos. Un espejo de pie con terminaciones barrocas de un alucinante color dorado.
- ¿Qué demonios? - susurra Draco observando el espejo.
-No creo que sea un objeto común - dice ella mientras ve su propio reflejo.
-No, por supuesto que no lo debe ser.
La chica esta vez sabía exactamente frente a qué tipo de objeto estaba, incluso a sabiendas de que el objeto podía estar maldito, sabía cuál era su naturaleza. La chica se acercó a este, con su mano derecho busco su varita en el bolsillo y comenzó a levantar la mano izquierda, acercándola al espejo. Comprobó que no hubiese rastros de alguna maldición. El Slytherin solo la observaba y vigilaba a su alrededor.
-Es un… - comenzó ella.
- ¡NO GRANGER! - gritó Draco mientras tocaba el espejo igualmente a toda velocidad.
-...traslador…
El mundo se sintió difuso. La sensación de estar en la montaña rusa más violenta. La sensación de estar de cabeza como si estuvieras dentro de una botella con agua y alguien la agitara brutalmente. La sensación de que tu mente va más rápido que tu cuerpo. Como si alguien pusiera todos los colores de una paleta en un cuadro sin orden ni sentido. Caos. Pero de pronto todo vuelve a un lugar y los colores toman un orden.
Hermione cae de pie, aunque algo mareada sobre la nieve, mira rápidamente a su alrededor donde ve que Draco está a su lado de pie inspeccionando el lugar. Esta nevando y el paisaje se resume a millas y millas de nieve donde hay uno que otro árbol a los alrededores. Sin embargo, a sus espaldas había una laguna de color rojo sangre, no era extensa, quizá a lo mucho unos 10x10 metros.
-Debimos quedarnos en la montaña- anunció el chico.
-Eres bienvenido a irte - sugirió Hermione mientras observaba la laguna.
-Para ser Gryffindor eres bastante maleducada y desagradecida.
-Nadie pidió tu ayuda - musito ella mientras se acuclillaba en el borde del lago.
-Granger… ¿esa sensación de crisis, dolor de estómago, y ese zumbido en los oídos es frecuente no? - quiso saber él, casi provocándola.
- ¿De qué hablas? - inquirió ella, volviendo a su posición inicial y acercándose a él.
-Sabes a lo que me refiero…
-No te incumbe Malfoy y creo que es hora de que te vayas- le espeto mientras le dirigió una mirada amenazante y luego volvió a posar su mirada en el agua color carmesí. Lo cierto era que esa agua se veía turbia y espesa, parecía más bien sangre, aunque se dejaba ver levemente transparencias.
La chica dio una vuelta, hasta centrar su mirada en el fondo del lago, una luz. Draco Malfoy estaba a su espalda observando lo mismo.
- ¿Entiendes que por trampas como esta, los slytherin somos superiores a ustedes los gryffindor, ¿no? - interrumpió el chico- ustedes son como cachorros, cualquier varita, pelota o elemento brillante que les lancen, corren como locos detrás de él sin cuestionar el por qué o para qué.
La chica suspiró algo agotada de escuchar la vocecilla ronca.
- ¿Que fue eso? - inquirió él, mirando en distintas direcciones.
- ¿Que?
-Shht.
De pronto el murmullo se hizo más evidente para la chica, era como si algo debajo del agua estuviese hablando. Justo a la altura de donde estaba la luz brillante. La chica metió una mano al lago y dio cuenta que el agua estaba tibia pero no generaba ningún daño. Acto seguido se levantó de la orilla y se sacó las botas.
- ¿Granger que mierda? - ella volvió a suspirar y le envió una mirada amenazante.
-Malfoy agradezco tu papel de acompañante, guardaespaldas o como quieras ponerle, pero debes irte, seguramente tu maestro te tendrá una misión más interesante que seguirme, además no me asesinaras hoy porque necesitas saber que haré así que agradecería que te fueras, tomaras distancia y me dejaras en paz- la chica una vez sin sus zapatos prosiguió a sacarse la capa.
-Maldita seas, estúpida sangre sucia - escupió él - ¿en serio entraras a este charco de sangre? ¿Comprendes que lo más probable es que sea peligroso, sea una estúpida trampa de esa esfinge y que vayas directo a morir? Granger… ni siquiera estas buscando algo.
La bruja si bien no tenía respuesta racional a porque se sumergiría, sabía por alguna razón que debía hacer aquello, una parte de ella entendía que esta no era su verdadero yo, pero otra parte estaba ansiosa y sedienta de encontrar un atisbo de esperanza. Además, ya había llegado demasiado lejos.
-Agradezco tu preocupación, pero ya vete Malfoy… -Dijo la chica realmente cabreada- ya nos batiremos a duelo e intentaremos matarnos, solo dejémoslo para otro día ¿Bueno?
El rubio resoplo y empuño la mano.
-Ojalá mueras - musito entre dientes y comenzó a quitarse su capa.
- ¿Malfoy que…
-Descuida Granger, intentaré excitarte lo menos posible mientras me desvisto.
El chico prosiguió a sacarse un sweater negro y sus zapatos, hasta quedar solo con unos pantalones y una camisa negra. La chica estaba algo pasmada.
-Ojalá encontremos un millón de galeones, un par de horrocruxes y que nos esperen con jugo de uva porque de lo contrario esta maldita expedición no tiene sentido- reclamó él mientras conjuraba el encantamiento Casco-Burbuja sobre él y se hundía en la laguna junto a ella.
Hermione quien le imitó, se acercó a aquella luz brillante en el fondo, el cual parecía no tener final. A medida que descendían, criaturas se cruzaban entre ellos y les observaban desde las profundidades, algunas se ocultaban en una suerte de plantas acuáticas. Aquellas criaturas parecían sirenas, pero no de las tradicionales, sino dañadas o con deformidades. Frente a ellos pasó una sirena tuerta y con expresión amenazante, acto seguido por el costado de Draco una sirena sin la mandíbula inferior pareció examinarle. Hermione intentaba recordar si alguna vez había leído o estudiado sobre sirenas de este tipo que tenían aspecto siniestro, pero no parecían querer hacerles daño. El panorama era mucho más aterrador que cuando estaban en cuarto año y para la segunda prueba Hermione tuvo que estar sumergida en el lago, esto era diferente puesto que primero nadie vendría a rescatarlos y su acompañante quería asesinarla, si no fuese porque resultaba obvio que Draco preferiría estar en cualquier otro sitio y estaba demasiado
Por lo demás. casi sin percatarse estaban rodeados de sirenas. Draco observó unos segundos a Hermione intentado preguntarle que mierda hacer, ya que estaban a pocos metros de la luz, que ahora parecía una esfera brillante.
Las sirenas junto a otras criaturas que tenían aspecto de simios y ranas, se paseaban alrededor de ellos hasta que estuvieron a pocos centímetros. Acto seguido comenzaron a escuchar murmullos en sus cabezas. Ambos se observaron.
-Intrusos… Intrusos…Ladrones… -la voz era aguda y muy chillona pero solo resonaba en sus cabezas, de hecho, las criaturas no abrían la boca o hacían algún gesto que indicara que estuviesen comunicándose.
-No son intrusos, son los elegidos. - la voz era mucho más ronca que las anteriores, acto seguido una sirena que tiene la boca cosida se posa frente a ellos- Seguidme.
La sirena se posó frente a lo que parecía un huevo sobre una mesita de un cobre muy oxidado.
-Acercaos ambos.
Ambos observaron el huevo brillante, y lo primero que notó Hermione es que no era un huevo era una profecía. Ella puso su mano sobre esta y Draco le imito. Unas voces muy solemnes penetraron en sus cabezas, al punto de ser algo doloroso.
"Por el poder que se nos entrega
hacemos de este canto una profecía
una oda a lo imposible
una posibilidad a lo inconcebible
De los dos iguales opuestos
un complemento,
un solo pensamiento
se da el conocimiento.
La oscuridad de uno siendo luz de otro
El hielo convertido en fuego
El aire transformado a tierra
la diversidad será un nosotros.
Será la diada el equilibrio y el caos
Será la diada la solución y el error"
Draco se había llevado ambas manos a sus oídos, sentía que el cerebro se le iba deshacer. Cuando esta canción se detuvo el chico algo confundido intento buscar a la que parecía la sirena líder.
- ¿Que es todo esto?
-La canción ya fue cantada - dijeron muchas voces a la vez en sus cabezas.
-Ya váyanse - indicó la sirena con la boca cosida.
Hermione parecía absorta en sus pensamientos, como si estuviera intentando comprender y desmenuzar todo aquello. Paralelamente las sirenas comenzaban a nadar muy cerca de ellos casi apresándolos mientras otras criaturas similares a peces también intentaban atraparles.
-Granger, ya vámonos- soltó Draco y comenzaron a ascender con dificultad ya que las sirenas y los simios-rana no les dejaban nadar con mayor rapidez -Estos estúpidos peces deformes harán que lleguemos el próximo siglo a la superficie ¡petrificus totalus! - atacó apuntándole a una criatura frente a él.
-Malfoy ¿Qué hiciste? Son Kappas… vendrán a… - ambos vieron como centenares de simios-ranas nadaban en su dirección - Mierda.
De pronto todo comenzó a ocurrir en segundos y el panorama se volvía borroso, la Gryffindor sintió como algo le hacía daño a la altura de las piernas y las caderas, algo similar ocurrió en Draco, quien notó que la chica estaba siendo brutalmente atacada por lo cual descendió unos centímetros le rodeo el brazo por la cintura y grito:
- ¡Ascendio! - Salieron ambos expulsados al costado del lago entre la nieve, sin embargo, varios Kappas salieron junto a ellos. Ninguno de los dos había notado que ya era de noche y estaba oscuro.
-Ughh - jadeo la chica quien se tocaba el muslo, Draco a su lado intentaba espantar a los Kappas que seguían intentando atacarles. Acto seguido el suelo comienza a moverse con brusquedad y asimismo su alrededor.
-Suficiente por un día - dice Draco, quien se acerca a la chica que está intentando ponerse de pie. Le vuelve a tomar un brazo casi con brusquedad y desaparecen.
La sensación de estar en la montaña rusa. La sensación de estar de cabeza como si estuvieras dentro de una botella con agua y alguien la agitara brutalmente. La sensación de que tu mente va más rápido que tu cuerpo. Como si alguien pusiera todos los colores de una paleta en un cuadro sin orden ni sentido. Caos.
La chica cae directamente al piso, demasiado mareada para razonar donde están. Hermione ni siquiera puede mentirse a sí misma, se siente fatal y en todas las formas posibles. Casi al instante que llegan empiezan a sonar unas alarmas.
-Esto debe ser una puta broma - inquiere Draco quien intentaba recuperar el aliento y observa su pierna. La chica también nota que su pantalón está casi destrozado en la parte de abajo- Al parecer hoy el mundo está empeñado en acabar con nosotros.
- ¿Dónde estamos? - pregunta la chica.
-El valle de Godric - la chica se levanta rápidamente, aunque su muslo arde como si tuviese vidrios incrustado y examina el lugar, están a un costado del cementerio donde están los padres de Harry. Cuando notan que viene un grupo de personas corriendo hacia ellos, ambos comienzan a lanzar hechizos y a ver dónde se refugian.
- ¿No son de tu equipo, Malfoy? - pregunta Hermione refugiándose tras una cripta, al frente de Draco quien hace lo mismo.
-Para tu información Granger, si bien soy bastante popular entre los altos cargos y la elite de los mortifagos, no lo soy tanto entre los carroñeros.
- ¿Que? ¡Expelliarmus! - ambos comienzan a correr, aunque con dificultad a lo que parecía una casa abandonada.
La castaña quedó pensando en aquello, ¿acaso había más bandos que la orden y los mortifagos?
Ambos entraron con rapidez en aquella casa, si es que podía llamarse así a dichas ruinas. Intentando recobrar el aliento y examinando sus heridas, él la observo por un segundo.
-Los carroñeros le trabajan al mejor postor, algunos le trabajan a ciertos mortifagos para seguir pistas, otros se dedican al tráfico de objetos o trasladan personas de interés de forma ilegal - el chico se queja al ver de su pierna emanar un líquido negro- si nos capturaran, probablemente me venderían a la resistencia de la orden y a los mortifagos, le entregarían mi cabeza al mejor postor.
Simultáneamente pueden oír como personas se acercan a las ruinas.
-Debemos ir al segundo piso- anuncia Hermione, quien enciende luz de su varita intentando examinar el suelo antes de pisar ya que ambos van a descalza. El chico cada vez cojea más. Mientras suben escuchan como estas personas entran a la casa.
-Recuérdame asesinarte antes la próxima vez- intenta decir el chico arrastrando un poco las palabras.
- ¡Confundo!- grita un hombre de unos 30 años con una cara con facciones muy similares a alas de una morsa. La chica se defiende- ¡AQUI ESTAN!
Draco comienza atacarle, pero está apoyado en una viga, la Gryffindor sabe que está gravemente herido que no durara mucho más. Ella misma se siente algo adormilada y somnolienta, además de adolorida. Acto seguido comienzan a llegar más carroñeros de entre las ruinas.
-Son demasiados…-admite él, pudiendo contabilizar unas 20 personas. La castaña nota como a cada momento el chico se encuentra más apoyado en la viga o en diversos objetos y a medida que se mueve deja una estela contundente de sangre.
Mientras lo examina, un segundo de desconcentración y escucha como uno de los carroñeros genera que le quiten la varita. Draco lo nota de inmediato y lanza un encantamiento que hace que la mitad de lo que debiese ser la pared se derrumba. La chica entremedia del polvo y la tierra que se levanta mira a su alrededor intentando encontrar su varita, pero no hay nada. Sin embargo, al fondo de la sala esta Draco en el piso, se acerca a él. El chico está inconsciente.
Hermione escucha como los carroñeros vienen a atacarles. Su estómago se aprieta. Siente un pitido en los oídos generando que pierda el contacto auditivo con su presente. Siente que sus fluidos gástricos suben y bajan por su esófago. Se siente ligeramente mareada y somnolienta.
Cierra los ojos un segundo e intenta concentrarse.
Energía. Canalizar. Defender. Energía. Canalizar. Defender Fuego. .Defender. Fuego.
La castaña volvió a abrir los ojos y con una mano a la altura de su pecho, casi como si pasara en cámara lenta vio como todo a su alrededor ardía en llamas excepto un circulo que es donde estaba ella y Draco inconsciente.
Las llamas consumían rápidamente la casa en ruinas, la chica si bien sentía como salía energía de ella, entendía que no estaba en su control poder manejar las llamas. Casi por acto reflejo retrocedió y sintió como todo se volvía borroso, tenía la sensación de estar muy cansada y que en cualquier momento se dormiría. Escuchaba los gritos de dolor y los intentos de escape de los carroñeros pero el fuego se disipaba con tal rapidez que habría sido imposible para cualquiera escapar. Se posicionó frente al cuerpo de Draco y de forma instintiva pensó en estar en casa. Su casa. El faro.
Todo comenzó a dar vueltas, pero esta vez la chica era incapaz de asimilar lo que ocurría, sentía que en cualquier momento vomitaría y se dormiría. Sus parpados eran incapaces de sostenerse y asimismo ella. La aparición le pareció una eternidad, pero de pronto escucho las olas romper con brusquedad en las rocas. Sabía dónde estaba, aunque era incapaz de verlo. La brisa húmeda y el olor a sal automáticamente relajaron todo de sí. Estaba en casa al fin. Estaba en el faro.
