No me pertenecen los personajes, créditos a su autora, Rumiko Takahashi.

-X-

Sesshomaru no había olvidado su infancia. Ni aunque quisiera. Sus memorias abundaban, pero eran difusas, fugaces. Lo suficiente para no cavar en ellas.

Estaba grabado, a fuego en sus retinas, la sonrisa despiadada en los carmesíes labios de su Señora Madre. Gritando, gruñendo, aruñando. Inu no Taisho al fondo, inmóvil, distante, en silencio.

Siempre. Siempre.

Padre no era malo con Sesshomaru, pero estaba lejos, (siempre, siempre).Tal vez por ello detestó a Inuyasha, porque, pese a recibir el contínuo desprecio de ambas razas, había sido querido

...por Izayoi, por Inu no Taisho, por aquella Sacerdotisa Muerta, por su Actual Mujer, por ese Grupo de Humanos... hasta, incluso, los Sirvientes de su Padre. Inuyasha era afortunado.

La vida le había sonreído, a su manera.

Sesshomaru era temido. No querido. A veces se preguntaba (a diario, de hecho), si acaso el Gran General Perro habría sacrificado su vida por el hijo más grande.

Como le hizo a Inuyasha en su momento.

Lo dudaba.

-X-

¿Algo que decir ?: Aunque Sesshy tenga a Jaken y Rin, ¿Tendría razones de ser como es? Quería publicar algo más elaborado, lo admito. Pero como entradita al fandom de Inuyasha, está bien. Estoy poblada de ideas de cómo hubiera sido la Infancia de Sesshomaru. E Inuyasha, claro.

De hecho, tengo muchos fics en mente.