.2.


—Hummm...

Está caliente pensó hundiéndose más en el calor exquisito que le rodeaba. Y huele bien, agregó en deleite.

Sonrió aún adormilada y suspiró con alegría por el sentimiento de protección, cariño, satisfacción que recorría su cuerpo desde el cuello a sus pies. Hacía tanto no había dormido tan bien, ni sentido esa sensación de no querer pararse de la cama al instante apurada por ir a otras partes. No, esa mañana Sakura sentía como el mundo podía explotar a su alrededor y no le importaría paaaaaara nada.

Dio una pequeña risilla por el pensamiento casi borracho de su mente, dopada en grandes dosis por el sueño, tranquilidad y comodidad.

¿Por qué mi cama se siente taaaaaaaan bien hoy? Se preguntó divertida. ¿Acaso se había quedado otra vez dormida comiendo chocolate y el olor le tenía así? ¿O era que anoche por fin se había masturbado con el juguete que Ino-cerdad llevaba semanas ofreciéndole?

O simplemente se sentía a gusto.

Feliz.

... Nah, debía haber sido el juguete concluyó.

—Shi... -Tia... —murmuró una voz tras de ella.

¿Hum? Pensó abriendo los ojos de golpe. La pared que vio era de un color azul, nada parecido al verde de su cuarto. ¿Y por qué estaba viendo una pared? Su cama daba a la puerta de un lado y del otro a la ventana, no una pared de concreto azul oscuro y...

Mierda.

Tensó sus brazos, sus piernas, sus manos y pies y... Oh mierda, inspiró rápidamente, ¿por qué le dolía tanto la parte baja de su cuerpo? Y sus nalgas, y cadera, sentía como si hubieran abusado de sus pechos y su ¿¡cuero cabelludo también!?

—¿Por dios qué pasó anoche? —se preguntó gimiendo angustiada, ya todo rastro de sueño evaporado al instante—, espera ¿es acaso de noche? ¿Día? Pueden haber pasado semanas desde que me raptaron porque no hay ninguna explicación para que me duela tanto el cuerpo si estaba en casa normal a menos que- no, —dijo al instante—, ayer (sí, ayer, recuerdo que fue ayer) fue martes y los martes no tengo entrenamiento así que el dolor no...

La misma voz de antes suspiró y sintió como su cómoda almohada —un brazo, un puro y varonil brazo— se tensó y removió bajo su cabeza. Sakura gritó internamente escuchando como el humano del sexo masculino de acomodaba y...

Ah, pensó con una voz muy pequeña y llena de pánico que recordaba haber llamado Inner cuando era niña antes que la psicóloga de la escuela, Asano, la borrara.

—Estás desnudo.

Una risa resonó en la habitación. Lo había dicho en voz alta.

Su conciencia en ese momento comenzó a gritar una mezcla de "¡AHHHHHH! ¡Ayuda nos drogaron y violaron! ¡Ayuuuuuda!" , un salvaje "Siento sus piernas y estómago, podemos darle un codazo entre las costillas para confundirle, luego un puñetazo de KO en la nariz y corremos hasta la puerta lanzando lo que encontremos en el camino", y un ligero e indeciso "¿pero sabes? este brazo se siente muyyyy musculosos y- y ¿oíste su voz? No lo veo tannn emergencia. Digamos semi-emergencia, mínimo peligro, casi insignificante".

Debía ir con la doctora a pedirle ayuda de nuevo, al parecer Inner había vuelto por su estado de ansiedad.

—Tu no estás mejor, molestia —bufó la voz con una pastosidad adormilada.

Espera, parpadeó Sakura ridículamente, esa voz la conocía de memoria. Demasiado conocida, y ese toque final, el nombre de molestia.

Inspirando Sakura soltó el aire lentamente por la boca cerrando los ojos pero sin destensarse. Detrás de ella Sasuke elevó ligeramente el rostro para verla y alargó el borde de su labio divertido.

—Por fin despiertas —dijo viendo el lado de su rostro—, llevo horas aburrido.

Después de tres semanas construyendo la rutina ya se le había hecho costumbre despertar a las cinco de la mañana para pasear al perro que su tío Obito había dejado mientras remodelada su apartamento. Un hermoso, amigable e idiota golden retriver marrón negruzco llamado Tobi.

Como Sasuke odiaba a Tobi. Odiaba que dejara sus manos llenas de saliva por las lamidas constante a su piel. Detestaba como el perro vomitaba de emoción por dar tantas vueltas al rededor suyo persiguiendo su cola (el perro era idiota, eso explicaba el amor de Obito hacia el mismo y el respeto de Shisui hacia él).

(Y el odio eterno de Deidara por sus ladridos y chillidos de emoción al verlo).

Detestaba y aborrecía como el desgraciado animal actuaba como un cachorro aún teniendo seis años.

A veces Sasuke podía jurar que el perro lo hacía apropósito.

Oh, y esa puta costumbre del perro de hacer sus necesidades ¡en el único sitio donde no podía realizarlas! Como en la entrada de una residencia, en el área de no perros en un parque, y un fatídico día en la salida del estacionamiento.

La única razón por la cual no había cortado la garganta del perro en su dormir había sido porque al menos tenía una stamina impresionante. Y obligaba a Sasuke a correr varios kilómetros diarios. Habiendo mejorado su resistencia de pocos metros a varios kilómetros corriendo.

Correr. Porque siempre había una ardilla invisible que debía atrapar.

Por eso, su primera reacción al despertar había sido sentirse desconcertante por estar envuelto en un olor tan picante, sedoso y a la vez de frutas. Como si se hubiera cogido fogosamente (y perdonen -inserte sarcasmo- si el comentario hiere la dignidad de algunas personas, pero a eso olía. Punto.)

Por fin abrió los ojos y no le fue difícil sumar dos más dos viendo el cabello rosado justo en frente de ella (y, oh, ahí vienen sus recuerdos) sonrió como gato endulzado.

Al parecer la molestia sí era natural.

Curioso, pensó.

De lejos pudo oír el característico sonido de las garras de Tobi y sus lloriqueos leves por salir. La costumbre habiéndolo despertado minutos antes de que saltase sobre su cama, ya que lo típico hubiera sido tener su puerta abierta. Una mueca se formó en su rostro y miró de nuevo a Sakura.

Cuando trató de moverse ella murmuró algo entre las líneas de 'no' y 'mío' y se aferró a su brazo con más fuerza; hundiendo su mejilla derecha en donde estaba su antebrazo y suspirando luego de restregar más su espalda contra su pecho.

Por alguna razón, sintió su corazón dar dos palpites fuertes por como se aferró a él. A nadie más. Un sentimiento ridículo porque no había nadie más a quien aferrarse ahí.

—Hum —musitó suavemente en lo que pareció un grito en el silencio del cuarto. Ella medio sonrió y su mano se aferró a él con fuerza—, Sasuke-kun...

Un suspiro.

—Mierda —gimió tapando con su mano libre su rostro. La molestia sería su perdición.

Más lloriqueos de Tobi vinieron desde afuera del cuarto y tomando una desicion estiró la mano y le envió un corto mensaje a Itachi.

Para su sorpresa y sospecha, ni siquiera tuvo tiempo de dejarlo en la mesa de nuevo porque la contesta llegó al instante.

Claro ototou yo me encargo!"

Y cumpliendo sus palabras pudo oír un alegre ladrido junto con el crepitar de las garras de Tobi al danzar sobre el suelo, unas llaves, un zapateo repentino y la puerta abriéndose segundos después. No pudo evitar ver la puerta con desconfianza y supo que había algo detrás de todo eso. Maldito hermano suyo.

Pero... Vio a la molestia de nuevo y sonrió ligeramente. No dormiría más conociendo lo rígido que era su horario de sueño, pero reposar un poco no estaría mal.

Hasta que obvio la susodicha se despertó dos horas luego, tensa, ejerciendo presión en su brazo y susurrando en chillido cosas sobre violación, rapto y secuestro como si fuera a ser parte de un puto experimento alíen.

Su primera reacción adormilado había sido mandarla a callar. Luego reírse.

Sakura viéndolo sobre su hombro por fin recordó todo de la tarde-noche y madrugada anterior. Pudo enlazar en su mente cada una de las heridas, molestias y Dolores de su cuerpo con las acciones pasadas y rendida aceptó su destino, en el cual no siempre la que es puta disfruta y la perra prospera como dice el dicho.

—¿Lo hicimos verdad? —preguntó sin fuerzas.

En respuesta Sasuke acercó más su pelvis a su trasero. Donde el miembro desnudo hizo contacto con las nalgas de Sakura.

—¡Sasuke fue una pregunta sarcástica! —chilló molesta. El otro no pudo evitar sonreír con maldad por el gesto—. Eres infernal.

—¿Y a dónde fue el Sasuke-kun? —preguntó divertido. Le había gustado el sonido del mismo la noche anterior.

Sin poderlo evitar agregó:— Ayer parecías muy apegada al nombre.

Para decepción suya la chica no se sonrojó ni chilló como antes si no que le miró sin impresión y hasta aburrida.

—A donde reside tu dignidad, ve. La dejé en el fondo de la zanja donde está tu inteligencia y modales —señaló con calma—, si la logras obtener aprovecha y toma tu masculinidad y la inteligencia de Naruto. Oh, y las zapatillas negras que perdí cuando tenía ocho. Deberían estar ahí —le aseguró sonriendo dulcemente.

—¿Y segura que no habrás dejado ahí también tus senos? —replicó burlesco.

Una pequeña vena palpitó en la frente de Sakura y Sasuke tuvo que reprimir el deseo de extender sus dedos y aplanarla. O de hacer lo mismo con sus labios.

—¿Seguro que hablamos de mi? —inquirió con voz confundida—, porque estoy segura que son tu vagina y tus senos lo único que perdiste cuando niño —se lamentó en expresión triste.

Por varios segundos ninguno de los dos dijo nada mirándose en silenciosa guerra. Sasuke mantuvo su expresión vacía, y Sakura retadora, ambas irises de diferentes tonos chocando en una batalla que ninguno quería perder. Los segundos pasaron en silencio absoluto.

Hasta que Sasuke tomó su miembro, y lo abofeteó contra las nalgas de Sakura.

—¡SASUKE! —gritó molesta.

—¿Qué? —preguntó sin dejar de verla vacía mente, por dentro riendo demasiado—. Pensé que habías dicho que era una mujer, lo cual, por supuesto —sonrió de lado—, necesitaba corregir.

La bofetada resonó como un eco en toda la casa.

...

Itachi cuando despertó y notó que Sasuke tenía la puerta cerrada de su habitación sonrió y negó, siguiendo su camino hacia la cocina.

Cuando oyó el característico sonido de lamento de Tobi en menos de un segundo estaba de pie vistiéndose para sacar al gran perro por su hermano, siendo detenido cuando ya iba a tomar la correa y llamar al Golden por un mensaje repentino de Sasuke.

"¿Puedes sacar a Tobi por mi?"

—Y pensar que me gané un favor —sonrió contestándole al instante y viendo la puerta pícaramente, donde sabía que su hermano residía ya despierto.

Tomó el collar naranja (que Dios perdonara los gustos de su tío) de donde reposaba guindando y como por arte de magia, atraído por el sonido de las placas con identificación, Tobi apareció frente a él saltando y dando vueltas emocionado.

Cuando regresó una hora y media después porque tenía una cantidad de energía y resistencias increíbles y dar una sola vuelta al parque no era suficiente, por lo cual trotaba hasta el mismo cuatro cuadras más arriba, daba dos vueltas a él y regresaba con la misma velocidad. En la casa seguía un silencio total por lo que dejó el collar de nuevo en su lugar, se retiró los zapatos de correr, tomó una ducha rápida para retirarse el sudor y fue a la cocina a ver qué desayunaba luego de ponerse al día con las noticias. Satisfecho que no tenía clases esa mañana.

(En medio de todo eso logró oír un fuerte golpe que le asustó un poco. Pero fue calmado cuando minutos después las voces de ambos sonaron).

Diez minutos después por fin pudo oír la puerta de la habitación siendo abierta.

—¿Y bien? ¿Cómo durmió la hermosa pareja? —preguntó divertido y doblando el periódico con cuidado.

Sonrió más al ver cómo llegaban Sasuke y Sakura vestidos ambos con las mismas ropas del día anterior y con claros indicios de marcas, mordeduras y rasguños en áreas visibles de la piel.

Tobi echado a un lado de su silla elevó la cabeza y movió la cola pero no hizo intento en pararse agotado de la corrida como estaba. Al parecer el humano de cabello más largo era peor que el corto. Por lo cual gimió y se reposó aún jadeando. Esa había sido una laaaaaaaarga caminata. Más que como cuando su amo estaba emocionado y le hacía acompañarlo por toda la ciudad sin rumbo aparente.

"—¡Obito llegas tarde!

—Perdona perdona, —se disculpaba sonriendo a sus amigos humanos y acariciando una de las orejas de Tobi—, es que nos perdimos en el sendero de la vida."

Sasuke y Sakura desde su lugar en la entrada a la cocina se vieron entre ellos.

—¿Pareja? —dijo ella.

—¿Hermosa? —bufó Sasuke. Sakura en respuesta le golpeó en las costillas con su codo e Itachi notó impactado por el sonido y doblez de su hermano, las señales que de verdad había ejercido fuerza en ese golpe. Tragó nervioso y sonrió cordialmente sin decir nada. Recordaba que la chica estaba inscrita en clases de boxeo profesional desde hacía años. Hasta era pro, según sus historias en instagram dejaban ver.

Pero por alguna razón, nunca le había parecido importante.

Ahora sí.

—¿Sakura-chan? —preguntó inseguro.

La dulce, amigable y cordial chica que conocía desde que sólo podía pronunciar palabras como gato y papá le miró como esa chica jamás habría hecho: con la mirada de indiferencia y asco que sólo su hermano pequeño lograba recrear sin dificultad.

Abrió la boca sin poder creérselo.

—¿Qué? —escupió altaneramente Sakura. Hundió un poco más el codo dentro del estómago de Sasuke y después lo soltó de golpe; poniéndose recta—. ¿Ahora eres sordo o mudo Itachi? Acabo de responderte: ¿qué quieres? —repitió gruñona.

Sin decir nada. El Uchiha mayor dejó caer la taza de café al suelo haciendo que Tobi saltara asustado del impacto.

Sasuke se enderezó (siseando entre dientes por lo profundo que el golpe había sido) y vio a la chica con un brillo peligroso en los ojos. La escaneó de arriba hacia abajo, y se lamió los labios para después sonreír.

Itachi dejó la mandíbula inferior guindar sin fuerza.

—Bien escondido que te lo tenías molestia —murmuró divertido y viéndola a los ojos. Más, porque disfrutaba la gran diferencia de altura que tenían. Casi una cabeza.

Todas las posibilidades pensó divertido.

Sakura hizo una mueca, estaba de mal humor ¿ok? Había perdido su virginidad en un momento de calor el cual sabía que no había significado nada para el otro. Estaba segura que su reputación se iría a la borda porque ante una sola palabra del Uchiha a su amigo en común Naruto, todo el mundo (hasta sus vecinos, la radio y el Alcalde que era su papá) sabrían de la historia. Y por si fuera remate el puto Uchiha había roto el borde de su camisa con fuerza bruta.

Desgraciado.

—Imbécil —escupió venosa. Pero aún así no pudo evitar sentirse bien, poderosa, por la mirada hambrienta que le dirigía—. Eres masoquista. Y esto, —elevó el puño de golpe tan rápido que causó una ligera brisa en el rostro de Sasuke—, lo tenía tan escondido como un árbol oculta a un rascacielos —escupió y, como para ser más énfasis en su molestia, se cruzó de brazos.

Itachi en ese momento comenzó a toser ahogado de su propia saliva y Tobi dando vueltas en el suelo ladraba preocupado.

—Pues no te quejaste de la ceguera de este ciego anoche cuando logró encontrar todos tus puntos —le retó.

Se puso por fin de frente a ella y por un momento ambos compartiendo sus miradas de irises diferentes olvidaron la presencia de Itachi, quien se ahogaba en su propia saliva y trataba de no entrar en pánico.

—Todos y cada uno de ellos —deletreó haciendo énfasis con la lengua en cada, una, de las, letras.

¿Quieres jugar? Pensaron los dos a la vez sin saberlo.

Pues juguemos.

—Es que me daba tanta lástima —dijo en voz aguda y llena de pena ajena. Frunció el ceño y exhaló—: era como si trataras de amasar un pan. Sólo palmeando por todas partes sin llegar a tocar nada realmente.

—¿En serio? —preguntó igual de lastimero y lleno de lástima—. Debes de perdonar a este pobre ciego entonces. Estaba muy confundido porque mientras más tocaba la masa, menos sentía que era una mujer el cuerpo bajo él —sonrió cruelmente al final. Sakura tomada de vuelta inhaló bruscamente.

Al fondo Itachi tosió horrorizado e inhaló por la boca tratando de tomar aire.

—¿Tan parecido soy a un pan? Debes disculparme —dijo entre dientes. Después sonrió: y Sasuke sintió un escalofrío recorrer su espalda.

No supo si debía preocuparse o no que hubiera sido mayormente en excitación.

Amaba este lado de la rosada.

—Pero lo que pasa —agregó con dulzura—, que estoy segura que los panes que has amasado antes, no eran del todo mujeres.

Uhhhh, turn down for what, susurró Itachi en coro y entre dientes sin poder evitarlo. Por suerte ninguno le escuchó.

—Más mujeres de lo que fuiste tú anoche —peleó al instante.

—¿En serio? —preguntó—, ¿sin pelos en áreas desconocidas, voces ligeramente forzadas y con intensidad de no quitarse su bufanda en ningún momento?

Sasuke parpadeó.

—Mal nacido Uzumqki —murmuró sombrío. Sakura sonrió—. ¡Esa fue una sola vez y–!

—Excusas, Uchiha —le cortó fácilmente—, sé que lo disfrutaste, y que fue un choque la revelación al día siguiente pero que lo sospechabas durante todo el tiempo.

—Debe ser que nunca has tenido dudas así —gruñó en respuesta.

—Disculpa Uchiha —dijo sonriendo. Sasuke sintió que no iba a querer oír el resto. Y que el apellido ya le tenía cabreado, joder, que le llamara Sasuke-kun de nuevo—, pero a diferencia de ti —recalcó—, yo nunca he dudado del género de mis acompañantes.

Es un halago indirecto pero bueno, pensó Sakura sabiendo que debería conformarse. Y en sus pensamiento, no notó como la mirada del hombre se volvió oscura de repente. Como lentamente enderezó cada una de sus vértebras haciendo que parecía más alto que antes. O en cómo centró su mirada en ella. Y parpadeó con la expresión en blanco.

—Claro que tú nunca podrías...— ¡¿Qué estás?! ¡SUÉLTAME! —chilló cuando se vio tomada por el brazo, jalada hacia el aire y, de alguna forma acrobática y de fuerza, terminando con el abdomen apoyado en el hombro del Uchiha y con sus brazos guindando de su espalda—, ¡BÁJAME EN ESTE MISMO INSTANTE ANIMAL DEL MONTE—! ¡AH!

Gritó.

—¿¡ACABAS DE MORDERME EL TRASERO!?

Comenzando a caminar ambos chicos dejaron atrás a Itachi. Quien tenía bajo sus manos un gran charco de café, y a sus pies las piezas irregulares de la taza de cerámica.

Parpadeando cuando un fuerte portazo sonó el estudiante de derecho detectó las palabras hijo de puta, desgraciada, ropa, un fuerte ya, y después de un largo silencio una palabra baja y que casi no detectó:

Perdón.

¿Qué?

—¿Aló Jiraiya? —dijo cuando descolgó su teléfono y contestaron al otro lado—. Sí, bueno, —carraspeó negando un poco—, creo que, Hum, tengo nuevo material. Aparte del trabajo. Sí. Sí, acaban de despertar... Puede decirse que fue una escena única. ¿Quieres que te la redacte? ¿Estás en la edutorial? —repitió incrédulo y viendo al fondo de su cocina—, ¿decidiendo los nombres de los personajes? ¿Qué ideas tienes?

Después de una o segundos de silencio, Itachi sonrió y tuvo que tragar la risa que llenó su pecho por completo.

—¡Los amo! —exclamó limpiándose el ojo del cual una pequeña lagrimita había caído—, cierto: hablando de la escena...

...

—¿¡Piensas que sólo sexo resolverá todo!? —gritó una vez sintió su espalda chocar contra el colchón de la cama y sentir los besos de Sasuke en su cuello y sus manos enterrándose bajo su pantalón—. ¡Imbécil! ¡Idiota cavernícola! ¡Eres un inepto sin neuronas transmisoras para pensar-!

Suspirando Sasuke separó su rostro de la tarea y alejó su cuerpo unos cuantos centímetros de la mujer.

Es hermosa, como siempre:—, ¿qué quieres que diga? —preguntó retórico bufando al final. Sakura olía a él, a su sudor, a su presencia. Le hacía sentir que la protegía, que nadie podía tocarla—, ¿que jamás lo he hecho antes? ¿Qué ahora somos pareja, amantes o novios?

Tragándose las lágrimas y respirando para alejar el sapo en su garganta, Sakura frunció los ojos.

—Jamás pediría nada así de tu parte —escupió—, porque sé que es imposible.

Sasuke sintió por alguna razón como si le hubiera golpeado en el estómago. Ella lo decía con tanta seguridad y convicción, le mirada como si esa era la única verdad posible, en la que ellos dos no podían existir juntos, no tenían un lugar. Donde eran nada.

Tembloroso por dentro e inhalando para ganar fuerzas habló cuando los segundos se tornaron minutos en silencio total.

—Habla —ordenó.

De inmediato Sakura gritó.

—¿¡Cómo te a través a–!? ¿Imbécil? —dijo de repente preocupada.

Genial ahora me llama por ese nombre.

—¿Estás bien? —preguntó llena de preocupación viendo el rostro del hombre sobre ella. De quién había sido su amor por años, por quien cada noche velaba en silencio, revisaba que estuviera bien cubriendo sus intenciones con indiferencia; tratando de acercar su distancia: por medio de alejándolos—, ¿te pasa algo? —preguntó de nuevo elevando una de sus manos, y posicionándola en su blanca mejilla.

La respuesta fue instantánea, Sasuke abrió los ojos en grande al sentir los suaves dedos de Sakura apoyándose en su piel. Aceptándolo. Queriéndolo.

—¿Me odias? —susurró de repente.

Sakura no comprendió al principio. No lo hizo: hasta que la primera gota brillante se mostró en el borde de los lagrimales del Uchiha.

Y como un golpe la verdad le abofeteó en la cara con una mesa de metal.

Sasuke no la recordaba de cuando niños, Sakura sí. Pero a los ojos del hombre ella podía ver cómo un día una chica nueva llegaba a la escuela, sonreía a todo el mundo, se presentaba ante cada puta persona de los aulas y de administración excepto él. Que le miraba por largos minutos de lejos, como esperando algo de él pero nunca acercándose, hasta que un día, incitado por la curiosidad diera el primer paso.

—¿Quién mierda te crees que eres? —sólo para recibir eso ante la presentación.

Ese día estuve muy molesta, recordó Sakura viendo el rostro adulto del hombre, tanto que pensé en él por tantos años y Sasuke nunca se tomó la molestia en recordarme. Ni un poco. Estaba fúrica y quería llorar.

Y ahora esa misma chica que creció insultándole, hablando mal en su cara, tomando nombres sobre su aspecto pero siendo amable con otros, había dormido con él, hecho el amor (porque Sakura en su corazón no había hecho nada más que eso), y ahora lo rechazaba.

Decretaba que nunca serían nada.

Deducía por su propia cuenta: lo que él quería de su relación.

Soy una idiota.

—Perdón —murmuró en sorprendida voz ahogada. Recién notando que en el pensar pesadas lágrimas se habían formado en sus ojos y ahora se acumulaban en sus párpados.

Sasuke sin entender negó.

—Yo siempre te he hecho daño sin darme cuenta —susurró tomando su rostro con ambas manos—, por tanto tanto tiempo —negó formando una larga mueca con su boca, inhalando por la misma en pequeñas inspiraciones.

—¿Me darías una oportunidad? —preguntó Sasuke por fin diciendo lo que había estado pensando desde hacía años. Desde que la chica rió en su presencia hasta llorar. En donde con el sonido de su voz y alegría de su tono le hicieron sentir vivo. En que el día que llegó cansado a las clases por una severa discusión que había mantenido con su padre hasta largas horas de la noche, una taza de café con una de azúcar, ninguna de crema pero un toque de vainilla le fue obligada desde las manos de la chica diciendo que la habían cobrado mal y que eso no le gustaba.

Había estado perfecto.

Y ahora ella le miraba llena de llanto y con los ojos brillantes y claros.

—¿Estás demente? —rió ligeramente negando y llena de lágrimas en su rostro—, soy yo la que tendría que preguntar eso —aclaró inútilmente.

Como la noche anterior ambos se miraron para luego reír suavemente, comprendiendo lo inútiles que eran, reconociendo que por más que trataban, siempre habían cosas que debían dejar para sus yo del futuro.

Durante los diez minutos siguiente se quedaron así, en un semi abrazo mocoso y lleno de sentimientos. Ninguno dijo nada. Pero tampoco las palabras fueron necesarias, sólo un casto beso en los labios de vez en cuando, y una suave caricia en el brazo ajeno con las yemas de los dedos.

Ese día un capítulo nuevo fue abierto.

Aunque el libro se hubiera creado hacía más de diez años, con una niña llorando en la esquina de una fiesta, y un pequeño que alejándose de la falda de su madre le fue a preguntar si estaba bien.

...

Tres días y cuatro horas después.

—¿Somos los personajes de una de las novelas de Jiraiya?

—Hm.

—¿Y tratas de decirme que no sólo tiene parte de nuestro trabajo escrito, si no que los nombres son sospechosamente acrónimos de Molestia y Hielo? ¿Sin contar que oh: tes limao es profesional de karate y tiene arranques de ira?

—... ¿No te encanta que mi hermano hubiera sido lo suficientemente idiota como para dejar impreso en la contraportada que fue contribuyente? —preguntó sonriendo de lado. Frente a él Sakura, con el mismo brillo peligroso en los ojos tronó sus dedos.

—Oh, no me encanta —rectificó—: lo amo.


POR FIN LO LOGRÉ.

NO SABEN LO MUCHO QUE SUFRÍ PARA PODER TERMINAR ESTA HISTORIA

No sé si es lo que esperaban todos pero trate de incluir varios de las ideas que me dieron: entre ellos feels, insultos y un final no esperado.

Les gustó? Dejen estrellita, comentario o biblioteca de ser así! Necesito saber en qué áreas sufro h cuales no ~.~

Bye...