Luego de pensar, borronear, volver a escribir, agregar, sacar y pulir, aquí me tienen.
Disclaimer: Naruto es propiedad de Kishimoto.
Aviso: Este Fic participa del Reto Rompiendo clichés del Foro La Aldea Oculta Entre las Hojas.
Editado: Noté algunos errores gramaticales y falta de tildes. Por lo que lo arreglé.
La escolta con sueño y el fetiche del shinobi de la Arena
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No había querido parecer grosera, aunque había tapado con una mano su boca, el bostezo se había escuchado, para ella, muy fuerte.
—Normalmente las chicas se divierten conmigo —dijo haciéndose el ofendido.
El cansancio que tenia encima no frenó su sonrisa—No eres aburrido, Tsunade-sama últimamente no da descanso —aclaró Tenten.
—Mientras no desfallezcas del sueño —se burló.
—¿Tienes hambre? —preguntó por cortesía, sabía que él recién había llegado desde la aldea de la Arena, y aunque no conocía bastante a Kankuro, suponía que luego de viajar por tres días sobreviviendo a base de pequeñas provisiones, desearía por lo menos una comida "decente".
—Quiero una cerveza —dijo con total sinceridad, pero ella lo miró feo—. Pero tendré que conformarme con un jugo frío, por lo menos hasta que terminé la reunión.
"No se permiten accidentes" había dicho la Hokage con total seriedad a la kunoíchi. Solo el que quisiera enfrentar a la muerte llevaría alcoholizado al representante de Suna a la reunión.
Al sentarse en la mesa del bar, le empezó a invadir la fatiga otra vez. Por eso no dudó en pedir un café tan caliente, que Kankuro dijo que ni el jugo de naranja con hielo que tenía consigo, le sacaba el calor que sentía al verla tomar esa infusión.
Mientras disimulaba que el líquido marrón no le quemaba la garganta, el marionetista le relataba sus travesuras junto a su Marioneta Serpiente de Bambú.
—Él, blanco como un papel, gritó más fuerte que su novia "No me comas" al borde de las lágrimas, casi me sofoco de la risa —comentó sin lograr evitar la carcajada ante el recuerdo.
Ella se atragantó y por ende, quemó su garganta, pero a pesar de que tosía, igualmente, reía sin control hasta ponerse roja. Las personas ajenas a la conversación se fijaron específicamente en ella, atraídas por su llamativa combinación de ruidos.
La extravagante carcajada había sido más eficaz y energizante que la taza de café, ya no tenia tanto sueño. No se molesto en preguntarse por cuánto tiempo iba a poder mantenerse despierta.
Luego de un rato de pasear por la aldea charlando, llegaron hasta un parque desierto y se sentaron en una blanca banca.
—Sin otra opción, yo le apreté la nariz y Lee tapó su boca. Funcionó ya que el hipo desapareció, lo malo es que casi asfixiamos a nuestro compañero, pero a Neji no le importó demasiado —relató Tenten cómo ellos casi fueron descubierto en plena misión de infiltración por culpa del inesperado hipo del genio Hyuga.
Lo que sea que iba a decir Kankuro fue opacado por risas, gritos, lloriqueos y cantos de niños, pues el parque estaba en frente del jardín de la Academia. Se le formó un tic en el ojo bastante exagerado, ella al verlo se río. Se dio cuenta de que él era alguien más agradable de lo que esperaba.
Él no tardó en suspirar aliviado cuando los mocosos entraron de nuevo al edificio. El único sonido perceptible era el viento fresco que movía suavemente algunas hojas susurrando un arullo, por otro lado, los toques del sol en la cara era muy relajante, efectuando un momento de paz que nadie pensaría desaprovechar.
Demasiada tranquilidad doblegaba cualquier intento de no sumirse en un estado onírico, por eso, con una gran, pero gran fuerza de voluntad, Tenten se levantó de imprevisto, pues solo un segundo más y ella apostaba que iba a desplomarse en la banca.
Despabilada un poco por el susto de casi dormirse, le avisó acelerada a Kankuro que iría a mojarse el rostro en un lavadero cercano. Él, suponierndo que su respuesta podría atentar contra su seguridad, decidió no hacer comentario alguno sobre su divertida reacción, pero más adelante, con más ventaja, se lo recordaría.
Tenten estando un poco frustrada por no tener el dominio de su cuerpo a causa del sueño, frotó con poca delicadeza su cara como castigo por su debilidad. Por último, con la cara fresca como una lechuga, se prometió abofetearse si sus parpados le volvían a pesar. Ahora debía pedirle una sincera disculpa a Kankuro por su vergonzoso comportamiento. Pero todo eso quedó en segundo plano, ya que en 5 minutos empezaba la reunión, y estaban bastante lejos de la Torre.
Regresó corriendo a por él, viendo desde lejos que él estaba hablando con alguien que tenía un perro, acertando obviamente que eran Kiba y Akamaru. Se preguntó por qué Tsunade no le pidió a él escoltarlo, porque aunque a ella le había caído bien el hermano de Kazekage, no estaba segura de haber dado esa misma impresión. Decidió dejar de sumergirse en pensamientos negativos, "improductivos" como diría Neji, y se dirigió hacia ellos.
—Ya volvió la bella durmiente —bromeó el Inuzuka.
No había tiempo para bromas ni para saludos ni para indignarse con Kankuro por revelarle a Kiba "eso".
—Cinco minutos —dijo aterrada, y el pánico le invadió también a él, mientras el shinobi de Konoha no entendía de qué estaban hablando.
Con desesperación, agarró el brazo de Kankuro, como si fueran amigos de toda la vida, y lo levantó en menos de un segundo de la banca, para luego desaparecer ignorando al otro shinobi. Tal vez si corrían como si su vida dependiera de eso llegarían a tiempo.
Escucharon a los lejos el grito de Kiba "Nos vemos a la noche en el bar".
Si no la mataba el sueño, la Hokage lo iba a hacer.
—Lo siento, es mi culpa —le dijo intentado no sonar tan miserable como se sentía internamente.
—Sí, es tu culpa —ella abrió un poco los ojos ante la inesperada respuesta—. Si llegas antes que yo a la Torre quizás no le diga a tu Hokage tus episodios de sueño —aumentó la velocidad, ya estaba a tres árboles de distancia de ella.
Los sentimientos de culpa fueron reemplazados por un gran espíritu de competencia. Su honor como una de las kunoichis más veloces estaba en juego, además de su admirable puntería, ella era muy rápida. Ser derrotada no era una opción, incluso si fuera una tonta carrera. Ya no importaba llegar a tiempo, sino ganarle.
Hasta que llegaran a la meta eran contrincantes en una especia en la que ella no iba a permitir que él la delatara. No pensó mucho en lo que iba a hacer, más bien lo hizo, agarró un kunai, apuntó a su cabeza y lo lanzó. Él lo esquivó y se clavó en un árbol, justo como ella había esperado, el sello explosivo que estaba pegado en el metal se activó.
Ante tan efectivo plan se sintió orgullosa, hasta que al acercarse más notó que Kankuro no daba señales de vida, así comenzó a preocuparse porque él seguía siendo una figura pública de la Aldea de la Arena. Si llegaba a estar malherido por su asignada escolta que debía velar por su seguridad, las habladurías no se centraría solo en ella, sino que irían también a Konoha, por no mencionar que ella tendría el mismo destino de los escritorios de la oficina de Tsunade, víctimas de su malhumor recurrente.
Intentó no suponer nada hasta encontrarlo, cosa que sucedió ya que lo vio tendido en el pasto boca arriba, vista que no habría sido tan mala si no hubiera estado el charco rojo que besaba su cabeza.
Casi se cae de la rama del árbol de la impresión que la hizo gritar aterrada. A continuación, saltó sin importarle la altura, pero cuando tocó el pasto para acercarse a su escoltado, no podía moverse, "¿Genjutsu?" pensó.
El cuerpo desapareció y apareció el verdadero Kankuro, quien no tenía ningún rasguño, sentado en otra rama y teniendo a Tenten inmovilizada con hilos de chakra.
—¡¿Qué crees que haces?!¡¿Piensas que es gracioso?! Por un momento creí que te abrí la cabeza —vociferó totalmente furiosa e indignada.
—Me ofende que creas que un papelito puede hacerme algo, por otro lado, yo no fui quien lo tiró− dijo con extrema superioridad y una insoportable tranquilidad que le daba un aire casi maligno.
Con la velocidad de un disparo, ella recordó la reunión—¡Kankuro suéltame! Estamos perdiendo tiempo —se retorcía inútilmente para liberarse.
—Cambio de planes, es mañana —dijo aburrido, sonrío por el evidente desconcierto de Tenten—. Kiba me avisó cuando te fuiste.
Miles de cosas pasaron por su mente, millones de amenazas, insultos y gritos que podría decirle. Pero solo atinó a decirle dos palabras—Bastardo manipulador —y en lugar de molestarse, a él le gusto bastante eso, quedaba en evidencia que no solo sabía manejar títeres a su antojo.
Por consiguiente, la liberó, pero ella notó que aunque ya podía moverse libremente seguía teniendo hilos, se rió al observar que él no era para nada tonto, le tenía desconfianza y se aseguraba de que no intentara atacarlo.
Pero no se resignó, calculó el largo de los hilos, mandó chakra a sus pies y en lugar de saltar en la rama donde estaba él, corrió marcha atrás unos metros. Kankuro empujado por los hilos cayó de la rama, sin oportunidad de desactivarlos a tiempo.
Todo hubiera salido de acorde a su plan si ella no se hubiera caído de espaldas y él por consecuencia encima de ella. Se golpearon las frentes, de repente, la cara de ella estaba demasiado cerca de la suya, sentían las respiraciones ajenas, mirándose fijamente sus labios se tocaban como si estuvieran pegados, y si no podía ser más absurda la situación, el pequeño y tonificado cuerpo de ella fue reemplazado por un tronco… Kankuro ahora estaba encima de un tronco y lo estaba besando.
Asqueado de besar madera, se apartó en seguida y vio a Tenten riéndose
Desde ese día, Tenten no dudó hacerle bromas acerca de su "evidente" dendrofilia, lo que incluía mover las cejas sugestivamente cuando veían a Yamato, un árbol o incluso gramos de aserrín. Y sus marionetas, sus obras de arte, cobraron un significado subliminal.
Para quien no lo sepa, la dendrofilia es la fascinación y atracción sexual a los arboles y las plantas.
Dudas o sugerencia son bienvenidas.
