Notas de la autora:

Realmente lamento toda la espera que hice pasar por la ausencia de actualización, tuve poca inspiración por mas que la busque y lamento si no cumplo con las expectativas con el avance de la historia, sin embargo al llevar poco escribiendo es posible que tenga este tipo de fallos y aunque no trato de justificarme solo pido paciencia por ello.

Gracias por el apoyo que ha recibido esta historia, por sus comentarios y favoritos incluidos.

Sin mas que agregar, a leer~

El infante reía al escuchar las anécdotas de Nathaniel mientras estaba en los brazos de Marinette.

Este tenía unos sueves ojos azules con un cabello tan rojizo como el de una granada. Inconsientemente parecía la fusión entre ella y su acompañante.

Al tener dicho pensamiento se sonrojo mientras se golpeaba mentalmente. Ese día estaba mas tonta de lo normal.

"Son ellos" apunto el niño hacía sus padres. La ironía se hizo presente en la mente de Nathaniel al observar que el padre era peliazul con ojos azules mientras que la madre de un color pelirojo oscuro con ojos verdes que estaban llenos de preocupación al igual que el de su pareja la cual la abrazaba.

-Como una versión de nosotros adulta y con características contrarias- pensó, mas también se avergonzó al imaginar una vida junto a su musa y un posible retoño.

"Disculpen ¿son los padres de John?" pregunto Marinette llamando la atención de los adultos a los cuales se les ilumino la cara al ver al niño.

"¡Mami, Papi!" el pelirojo menor salto de sus brazos hacia los de sus progenitores quienes lo abrazaron con fuerza y amor.

"Gracias por haber encontrado a nuestro hijo" dijo el padre con una sonrisa

"Ellos me sacaron debajo de un auto. Ella es muy fuerte ¡cargo el carro!" dijo este con euforia moviendo los brazos simulando la acción.

"En ese caso gracias por salvar a nuestro pequeño. Soy Nathalia y el es mi esposo Mario" se presentó la madre estrechando sus manos con el niño aun en sus brazos.

"Mucho gusto señora. Mi nombre es Marinette y el es Nathaniel" mencionó al chico el cual saludo con cortesía.

"Bueno no les quitamos mas su tiempo. Gracias por haber ayudado a nuestro hijo y que sigan juntos mucho tiempo" se despidió el padre con su mujer y niño en brazos.

-N-nosotros n-no- pensaron ambos mas no mencionaron palabra alguna. Sus gestos y colores en el rostro los delataban mas de lo que querían.

La campanada de una iglesia cercana los hizo salir de su trance. Ambos tenían escuela mañana y ya habían probado todos los juegos y la función de cine.

"Creo que es mejor irnos" dijo Marinette para el disgusto del artista, si por el fuera se quedaría viendo los bellos ojos cual hielo de su musa.

"Te llevaré a casa" contesto el pelirojo con aceptación mientras como por la tarde ofrecio su brazo para que lo tomara.

Marinette hiba a aceptar su gesto cuando una corriente se hizo presente haciendo que temblara por el frio de la misma.

Nathaniel como buen caballero y como excusa para tocar su piel se quito su chaqueta mientras rozaba sus dedos por los hombros descubiertos de su amada.

"Gracias" dijo con un sonrojo. No sabía si por el frio o por el acto de amabilidad de el.

Durante el trayecto ambos conversaron cual pareja de enamorados adentrandose en los intereses del otro. Una por curiosidad y el otro por ganas de saber mas de la chica.

Cualquiera que los viera facilmente los podría confundir como un noviazgo común, mas ellos lo único que esperaban es que el hogar de la Dupain estuviera aun muy lejos

Se retrasaron mas de lo normal en llegar a la casa de la chica, sin embargo el momento se hizo evidente y terminaron en su destino.

"Bueno creo que aquí termino" pronuncio el pelirojo

"Si, yo realmente me la pase genial, gracias por la velada Nathaniel, en cuanto a tu chamarra te la devolveré mañana mismo ya que quisiera lavarla" dijo agradecida marinette

"Esta bien" acepto el chico

"En su lugar te prestare uno de mis diseños para chicos, tal vez sean de tu talla, hace frio y no quisiera que te resfriaras" propuso la peliazul

"M-me parece per-perfecto"

"Ahora vuelvo, si gustas puedes pasar" invito

"T-te es-esperare, tranquila"

Ante su respuesta Marinette asintió mientras subía rapidamente las escaleras y tomó una de las chamarras masculinas que poseía para después bajar con destreza llegando a penas en segundos.

"Eso f-fue rapido" rio el pelirojo

"Si bueno, no quería hacerte esperar" dijo volteando la chica de lado "nos vemos Nathaniel, ve con cuidado y de nuevo gracias por la salida, espero se repita" sonrio Marinette para después introducirse a su hogar dejando a un pelirojo con un sonrojo y esperanza creciente en su pecho.

"Nos vemos, mi musa" pronuncio al aire para retirarse.

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Habían pasado varios minutos en los que Nathaniel caminaba hacia su casa, Marinette con preocupación lo seguía de cerca además de que era su guardia temía por la seguridad de su amigo desde lo que le paso a Chloe.

No dudaba de su capacidad de lucha o fuerza, pero si lo llegaban a tomar en número mas alto era obvio que no tendría oportunidad.

Alejo esos pensamientos negativos de su cabeza, temiendo que la poseyera un akuma eso si sería desastroso.

Le miro entrar a un modesto edificio, no muy llamativo pero de buena calidad, a través de las ventanas pudo observarle saludar a sus padres con un beso en la mejilla.

No supo de que hablaban pero el pelirrojo se expresaba con alegria y un tierno sonrojo cubriendo sus mejillas mientras rascaba nerviosamente su nuca, al acabar el "relato" su madre le picaba las costillas con diversión y su padre palmeaba con orgullo y fuerza la espalda de su hijo.

La escena era conmovedora, le alegraba que su amigo fuera tan querido por su familia, ante esto instantáneamente llegó a su cabeza la situación por la que pasaba Adrien, la verdad es que aun distantes tenía sentimientos por él aflorando su cuerpo. Cerró los ojos tratando de disipar dichos pensamientos aunque con una idea en mente,resolveria el asunto y salvaría su amistad con Adrien.

Aun con interés fijó la mirada en el pelirojo el cual con entusiasmo subia a su habitación se veía tan...libre, no como cuando pasaba tenso a su lado, se preguntó si tenía algun grano o algo que hacia que se incómodara ante su presencia.

Río ante lo absurdo de su pensamiento, su amigo era demasíado bueno y caballeroso como para preocuparse por una pequeñez así.

Se columpio con su yo-yo hacia otro edificio para tener mejor vista del pelirojo e inspeccionar el área.

Su mirada se enfocó hacia un punto específico donde se escuchaban gritos de auxilio y con rapidez se dirigió al lugar no percatandose de la mirada preocupada del pelirojo hacia su persona y la situación en la que estaba una madre con su hijo que lloraba a mares.

Se encontraban tres personas armadas una con una navaja y las otras dos con pistolas de mano. Analizó desde la distancia la situación, se impulso a si misma y se dio valor antes de atacar a los maleantes quitándoles las armas de un golpe y tirandolos en el proceso.

Mientras los atacantes se recuperaban de su caída le indicó a la madre que se escondiera cerca de un contenedor de basura, la mujer le hizo caso y abrazo a su bebe protegiéndolo de todo peligro.

Ladybug con su yo-yo lucho ferozmente dando golpes apenas se presentaba la oportunidad, los maleantes sabían luchar, sin embargo ella enfrentaba akumas diariamente, unos asaltantes no presentarían tanto problema.

Justo cuando los derribo por completo, con su yo-yo los aprisionó y dejo las armas fuera de su alcance. Su mirada fue a parar hacia la madre que aun tenía su mirada baja y protegía con su cuerpo a su bebe en brazos mientras le daba calor.

"Señorita, ¿se encuentra bien?" se preocupo al ver las lagrimas bajar de las mejillas de esta las cuales se incrementaron al ver su rostro

"Gracias" le abrazo con una sonrisa de agradecimiento, para después separarse y acariciar tiernamente su rostro.

"Eres mucho mas pequeña que yo y aún así expusiste tu vida por mi y por mi bebe, gracias Ladybug" dijo secandose las lagrimas.

"Es un placer servirle a los demás" contestó con honestidad "¿quiere que le escolte a su hogar?" preguntó con preocupación.

"No sera necesario" negó haciendo un gesto con su cabeza "mi casa se encuentra por allá" señaló la construcción cerca de unos edificios vigilados "quise dar un paseo nocturno, pero no fue buena idea" se avergonzó con un lindo sonrojo.

"Le recomendaría no hacerlo de nuevo, no por lo menos en lugares no tan concurridos o por la noche, ¿esta segura de que estara bien?"

"Si, no te preocupes, anda ve a descansar, seguro mañana tienes escuela" dijo la mujer palmeando su cabello

"Es cierto" aceptó Ladybug razonando sus horas de descanso "que pase el resto de la noche bien, madame" reverenció con cortesía.

La mujer solo sonrió con agradecimiento antes de despedirse con la mano y desaparecer de la vista de la heroína.

Unos segundo antes de que volteara justo donde Nathaniel la observaba, este pudo eso ocultarse para luego admirarla discretamente.

Justo a unas calles se encontraba una comisaría por lo cual avergonzados de dejarle todo el trabajo, los policías agradecieron su intervención y encerraron a los maleantes una vez entregadas las pruebas.

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Nathaniel quien no había cambiado de posición observo como Ladybug regresaba al lugar tambaleandose un poco. La llamo con un chiflido aunque a ciencia cierta no sabia de donde había sacado la valentía para hacerlo.

La heroína le miro y le pareció ver una sonrisa ¿lo conocería acaso? Sería muy poco probable que el frecuentara justamente a la mujer mas admirada de París y llegado el caso ¿por que el?

No tardo mucho para que esta llegara y se sentara al borde de su ventana asustandolo por su pronta aparición y como resultado haciendo que cayera de espaldas.

"Nathaniel ¿estas bien?" preguntaron sus padres por debajo seguramente oyendo el impacto

La chica enfundada en el atuendo rojo le miró, aunque no sabía que clase de sentimientos afloraban en aquellos ojos color azul como el hielo, aquellos que se le hacían tan cercanos, tan familiares.

"Siento haberte asustado y entrado a tu cuarto sin permiso" dijo con un pequeño sonrojo en sus mejillas que apenas se notaba por su antifaz del mismo tono

"No se preocupe Ladybug, yo estoy bien es solo que me s-sorprendí" contestó rascando su nuca con nerviosismo, ¡¿como era posible que fuera tan torpe frente a la mismísima heroína de París?!

"Nathaniel ¿estas bien?" volvió a llamar su madre desde abajo

"Si madre, l-lo siento, bue-buenas noches" hablo fuertemente para que le escuchara

"Buenas noches" contestó su madre para que después de oyera una puerta cerrarse.

"Lamento haberte causado problemas" rompió el silencio la chica

"N-no hay problema, no podía dormir de igual manera" mintió

"Será por qué ¿un chico se paso viendo la pelea de Ladybug contra los asaltantes?" preguntó con diversión

"¿Como lo supiste?" acaso ella ¿podía leer mentes?

"Primero me lo acabas de confirmar, segundo eras muy obvio al mover los puños simulando golpearlos y tercero cuando volteé hacía este lugar un mechón pelirojo de veía a distancia, tu color característico" dijo sonriendo

"La-lamento no ha-haber pedido a-ayuda" contestó bajando la mirada

"Hey, solo ocupo ayuda cuando me enfrentó contra los akumas y mi querido compañero no me ha fallado mas que en estas recientes ocasiones, fue bueno que no te intervinieras pues era peligroso que no tuvieras con que defenderte ante tales armas, se que eres fuerte pero eso es peligroso, aun así gracias por apoyarme a distancia" levantó su rostro con sus dedos enfundados en los guantes negros acompañando su traje.

Nathaniel sonrió al escuchar su palabras, el aún no siendolo, la heroína, aquella que luchaba con personas peligrosas y monstruos le consideraba fuerte e incluso le daba las gracias por darle animos, ella era una persona sorprendente.

La sonrisa de Ladybug se desvaneció al sentir una punzada en su muñeca, volteando con rapidez se dio cuenta hasta ese momento que su traje de encontraba rasgado de la muñeca casi hasta el codo donde tenía una herida profunda en la misma

"Demonios, no salí del todo ilesa" río con nerviosismo tapandose la herida de la mirada asustada del pelirojo.

"Iré a traer unas vendas, algodón y alcohol, vuelvo en un momento" avisó recuperando su postura recibiendo una respuesta afirmtiva de la peliazul

Pasados unos minutos el chico volvió con los artículos antes mencionados para después curar lentamente y con dedicación a la heroína.

"Eres muy bueno en esto, ¿te interesa la medicina?" pregunto tocando superficialmente su curación.

"Mi abuelo es médico y me ha enseñado algunos trucos, sin embargo eso no es lo que me apasiona" contestó con sencillez guardando los objetos de curación.

"Eres un artista" murmuro la heroína

"Honestamente no me puedo considerar como tal pero... ¿como sabes que soy un artista?"

"Pues" la chica observó a su alrededor percatandose de varios cuadros con una cosa en común, su retrato en el papel. Pero entre todos había uno que destacaba por su tamaño y la protección que evitaba ver su contenido "esa pintura es muy fresca" señaló uno de los retratos de ella misma en la cual se veía atendiendo en la panadería.

"Hoy mismo la terminé, siempre la veo esforzandose para dar lo mejor de sí, ayudando a sus padres en aquella panadería de la cual su olor a vainilla se impregna en su ropa, ella es realmente muy trabajadora" hablo mas para así mismo el pelirojo, sin embargo la heroína la escucho atentamente.

"Entonces ¿por eso le retratas?" sus grandes orbes azules le observaban con curiosidad.

"Admiro su trabajo, su perseverancia, su terquedad, su esfuerzo y dedicación. El simple hecho de hablar con ella me alegra mi día, es una persona tan bella por dentro y por fuera que es imposible terminar algún día de describirla"

-y también la amo- pensó el chico observando a la pelizul la cual miraba el cuadro recién terminado, apreciando el sonrojo aun mas presente y que sin duda le hacía ver hermosa, sin embargo en su corazón no había nadie mas que la aspirante a diseñadora.

"¿En serio piensas eso de mi? ¡Es de-decir de marinette!" repuso con rapidez encontrando el rostro del pelirojo que la veía con una sonrisa.

"Todo lo que acabas de escuchar no es mas que la verdad, p-pero n-no me digas a nadie" aclaro sonriendo mostrando sus blancos dientes.

Los ojos aguamarina del pelirojo reflejaban pureza y sinceridad en su totalidad, al ver mas de cerca pudo apreciar un pequeño lunar cerca de su ceja, su cabello rojizo contrastaba con el apenas tostado tono de su piel, sus observaciones pudieron concluir con un punto claro.

Su amigo era un hombre que cualquier mujer con sentido común querría, a pesar de su facha tímida que usaba se encontraba un chico de buen corazón y sobre todo... atractivo.

"¿Es una promesa?"

"Sera nuestro secreto" le sonrió la heroína entrelazando sus dedos meñiques con seguridad.

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"temo que debo retirarme" se paro dejando al chico sentado apreciando su retirada

"Fue un gusto haber pasado a tu lado Ladybug" reverenció falsamente y con diversión.

"Créeme, el gusto fue mío caballero" le imitó con diversión "sin embargo usted ya debe dormir pues los tomatitos deben madurar para que mañana rindan en el colegio"

"¿c-como?"quiso preguntar el chico

"Ladybug debe cuidar de las personas que quiere después de todo ¿no? Gracias por la ayuda" señaló su muñeca antes de apoyarse en el marco de la ventana "hasta mañana Nathaniel" dicho esto se retiro dejando al pelirojo con su imagen sonriendole.

"¿personas que quiere?" repitió sin creerselo el pelirojo.

¿Él era alguien especial para una persona fuera de su familia? Y más aún ¿para una heroína como Ladybug?

Una extraña sensación afloró en su pecho mientras el sueño ganaba posesión de su conciencia. Lo último que vieron sus ojos aguamarina al observar su ventana fue una sombra lejana columpiarse con gracia y dos orbes azules cual hielo mirandolo desde la lejanía.