El Baile de Verano.

"...I don't know what you want from me... Well, I know it ain't much, but

here's my love..."

-Joseph Angel.

Pucca terminó de poner el penúltimo cartel y suspiró cansinamente. Apenas había logrado dormir y estaba super ocupada por la fiesta, sin mencionar que ahora se tenía que dividir entre este asunto, su trabajo en el restaurante y ayudarles a sus tíos a hacer los montones de comida para el viernes. Ya era jueves a medio día y aún faltaban muchas cosas por hacer. Y aunque Shuny le ayudara como nadie, no podía evitar sentirse muy presionada, más ahora que casi toda la aldea ya se había dado por enterada.

Pero para los que aún faltaban, se dedicó a dejarles los últimos carteles que Shuny había hecho con una bella caligrafía a mano… Y una explosión de colores tan llamativa y de buen gusto que a nadie le pasaría desapercibido un solo cartel.

Más le valía a Abyo el aprovechar todo el trabajo que ella y su amiga estaban haciendo.

Con sus manos, planchó un poco el papel para que no se arrugara y cuando se dio la vuelta dio un respingo y se le erizó la piel por completo al ver quien estaba enfrente, mirándola con cierta curiosidad; Garu.

-Garu…- dijo, sin evitar sentirse sorprendida. El ninja solo la miró por unos instantes, en efecto, sintiéndose bastante contrariado porque la pelinegra no se abalanzó a los besos. Por otra parte, Pucca también estaba sorprendida de que él solito hubiese llegado hasta ella. Generalmente la cosa era al revés; ella lo buscaba y así empezaba el cuento de nunca acabar.

-Hola, Pucca…- se limitó a decir el ninja.

-Hola- también se limitó a responder ella, pero empezó a caminar hacia él. Garu, instintivamente cerró los ojos y se tensó en su lugar, esperando la avalancha de hormonas que usualmente lo hubiese derribado. Pero en su lugar, solo sintió los pasos de Pucca pasar a su lado. Abrió los ojos y se giró con cuidado, mientras veía como la pelinegra comenzaba a pegar el último cartel en un poste a las espaldas de él.

Miró contrariado esto. ¿De verdad Pucca lo estaba ignorando así, sin más?

-Tu… ¿Tú quieres ayuda con eso? – no supo porque le preguntó, pero en realidad, hasta a Pucca le sorprendió que le preguntara aquello. Se giró levemente, sin dejar de estirarse para poner el cartel en lo alto y lo miró unos segundos.

- Oh, no… Gracias- respondió ella, algo contrariada también.

-Anda, déjame hacerlo. Si está más arriba será más fácil que la gente lo vea- dijo Garu, apartándola suavemente y colocando el cartel más arriba, para después pegarlo, bajo la mirada atónita de Pucca. Era la primera vez que Garu le ofrecía su ayuda, así, sin más.

-Listo. Ya quedo- dijo Garu, mirando el cartel más detenidamente y revisando si estaba derecho- Así que… Un baile, ¿eh? –

-Si- respondió Pucca- Es mañana-

-¿No es muy pronto?-

-Bueno, nada alegra más a esta Aldea de una Fiesta. Además, es el Baile de Verano, ya sabes que todos los años se hace una fiesta así en esta época, y luego del desastre de fiesta del año pasado de Tobe y su clan… Sooga merece una buena fiesta- explicó Pucca, y sonó más natural de lo que de verdad estaba. Por dentro miles de llamas le quemaban por abrazar y besuquearse a Garu, sin mencionar su extraña actitud tan amable y tranquila en su presencia.

-Tienes razón en ello. Fue horrible-dijo Garu, efectivamente recordando la fiesta del año pasado, en donde el lugar de la celebración había sido la lúgubre guardia de Tobe, la comida habían sido unas bolsas de frituras baratas y todos compartieron un refresco. Sin mencionar la horrible música que los mismos ninjas de Tobe estaba tocando. Aunque más que música, era ruido- Y… ¿Es obligatorio de parejas?- dijo, leyendo más detenidamente el cartel.

-Oh, pues es un decir. Es una fiesta así que tampoco nos pondremos tan exigentes. Si quieres puedes llevar pareja, si no habrá problema- explicó Pucca, guardando el pegante que estaba utilizando en una bolsita que llevaba. Garu la miró y claro que la conocía. Cuando evitaba la mirada de alguien es que estaba ocultando algo.

-Y tu … ¿Con quién irás? - no pudo evitar la pregunta. De verdad le daba mucha curiosidad si de verdad iba a air con alguien más, porque de ser así, Abyo tendría toda la razón. Abyo. Más le valía que no fuera a ir con él, aunque muy dentro lo dudaba. Pucca se giró a él, algo sorprendida por la pregunta, y por un momento pensó que él la invitaría…

…Pero, lo que tenía que hacer era mantenerse firme. Y aunque la invitara…Tendría que decir que no, por muy pesado que fuera. Solo así podría continuar y darle la negativa era un pasito más en su camino para olvidarlo. Así que fue franca al respecto.

-Oh, con nadie. Yo estaré muy ocupada ese día. Voy a estar en la cabina de DJ. Destiny ya me enseño muchas cosas para ambientar la fiesta, Shuny cantara un par de melodías para hacer el entretenimiento un poco más volátil y… Bueno, será una gran fiesta- dijo, sonando lo más natural que pudo- ¿Tú con quien irás? - tampoco quiso que esa pregunta saliera. No se quería ver interesada, pero también le mataba la curiosidad.

-Bueno. En realidad, no sé si ir. Sabes que eso de las fiestas y los bailes no es lo mío como tal. – dijo él. Y la verdad era que no mentía. Prefería otro tipo de diversiones que todos esos eventos a los que Sooga estaba acostumbrada.

-Pues deberías. Toda la aldea está invitada y por lo que sé, todos irán. Así que, sería muy triste si eres el único que falta- le sonrió Pucca.

-Bueno, lo pensaré- dijo Garu, devolviéndole el gesto. No pudo evitar sentir como el corazón le dio un brinco cuando vio sonreír de esa manera a Pucca. Tan normal. Tal ligera. Tan… Tan… Natural.

-Vale, Garu. Me tengo que ir. Tengo aún muchas cosas que hacer y estoy atrasada. Espero verte en la fiesta. Nos vemos luego- dijo Pucca, y acto seguido se fue de ahí, antes de que Garu pudiese despedirse o decir algo.

-Nos… vemos…- balbuceó Garu y solo miró como se iba por el sendero. Y no supo cómo sentirse.

Para empezar, necesitaba aire, pues era la primera conversación que tenía con Pucca en muchísimo tiempo. Y ahora le quedaba más que claro que las palabras de Abyo no eran mentira. Debía sentirse feliz de que al final Pucca hubiese tirado la toalla, pero en vez de eso se sentía aliviado de que no iba a ir con nadie. No se sentía tan despreciado. Pero si se sentía un poco así también; Pucca no lo había invitado al baile como en otras ocasiones había pasado, desde que tenía memoria.

La reacción de la pelinegra había sido un frío… "Me da igual si vas conmigo o no". Y, por alguna razón, le dolía. La invitación de Pucca era la que le estaba dando a todos en la aldea, sin preferencias… ¿Dónde estaba SU usual preferencia?

Como fuera, no importaba. Frunció el ceño al ver que se había quedado plantado ahí y se fue, elevando sus niveles de orgullo al máximo y pensando en la decisión que había tomado justo después de la llamada de Abyo.

Él no la invitaría tampoco e incluso pensaba ir con Santa de ser necesario. Pero no con ella.


El viernes llegó al fin. Y lo que empezó por una fiesta levemente aburrida al principio y conforme fue llegando más gente, pasó a ser un éxito rotundo. Desde la enorme mesa con montones y montones de comida que no parecía acabarse, aunque la gente bebiera y comiera de más, hasta las pocas interpretaciones que Shuny había hecho en el pequeño escenario improvisado, pero bien provisto de luces dinámicas y sonido.

También había que recalcar que la música ambientaba muy bien, en ocasiones era Pucca la que estaba al mando, y otras, Destiny, cuando la pelinegra quería descansar unos minutos para comer, ir al baño o saludar a los invitados que recién llegaban. Toda le gante estaba muy divertida y claro, todos habían asistido. Y es que Pucca y Shuny se había superado a sí misma como organizadora del evento; había secciones con mesas para que la gente se sentara a comer a gusto, otra donde era la barra de bebidas en donde, Santa estaba sirviendo alegremente e incluso había un área de niños; un cuarto inflable con máquinas de burbujas y espuma donde los pequeños reían y se divertían, mientras les daban un respiro a sus padres.

La iluminación más moderna estaba en el escenario y la pista de baile claro, pero todo lo demás estaba decorado por suaves lámparas de cantona, tal como era el estilo de Sooga, por lo que la gente se sentía acogida, pero también es un ambiente fiestero. Sin mencionar que, el Chin- duda tenías espacio para absolutamente todos y que los portones estaban abiertos para recibir aun a más gente.

Estaba sonando "Boogie Wonderland" cuando Abyo llegó a la fiesta con su pareja; Ring Ring. Y como era un baile, pues no faltaba la elegancia en el vestuario de cada uno de los invitados, incluida esa pareja; él iba en un buen smoking negro, mientras que Ring Ring iba con un vestido de tirantes rosa con un listón azul alrededor de su cintura, que hacía juego con su cabello suelto y unos altos tacones. De más estaba decir que el vestido apenas era lo suficientemente largo como para que no se le viera nada. Por lo que captaron varias miradas cuando entraron, mientras la gente murmuraba acerca de la nueva pareja.

Ring Ring como era de esperarse, elevó la frente, orgullosa de ser el centro de atención y se pavoneó mientras llegaban al centro del restaurante. Abyo solo pudo sentirse levemente incomodado, y no por el hecho de que su pareja llevase un vestido muy revelador, sino porque el hecho de estar con ella era realmente extraño. Sus conversaciones no pasaban de lo fabulosa que ella se veía esa noche y otras cosas superficiales de las que solo la peli azul hablaría.

Convencerla de ir con él no había sido cosa fácil y es que el chistesito le había salido bastante caro. Ring Ring solo aceptó a ir con él con varias condiciones, entra las que estaban; ir por ella en limosina, que su moño de smoking combinara con el lazo de su cintura y que debía complacerla en absolutamente todo cuando ya estuviesen en la fiesta. Fue así como, estando entre la espada y la pared, Abyo aceptó de mala gana.

-Vaya… Pucca sí que se lució con la fiesta…- murmuró Abyo, admirado eso si por la habilidad de sus amigas. Si bien su plan no funcionaba, al menos Pucca podría decir que su talento como organizadora de bailes era palpable.

-He visto mejores- dijo Ring Ring, mirándose la cuidadosa manicure que le habían hecho para el evento. Abyo solo rodó los ojos y no dijo nada más, en vez de eso, decidió buscar a Pucca o a Shuny. Entre más pronto acabaran con eso mejor, porque no estaba dispuesto a aguantar mucho más a Ring Ring. Otra valiosa lección de que, pese a su belleza y sus piernas largas, no era más que una cascara vacía sin demasiado para aportar.

Recordó que Pucca le dijo que sería la DJ, así que levantó la vista y arriba del balcón interior del restaurante vio la cabina que Destiny generalmente llevaba a las fiestas o eventos a los que lo invitaban. Entonces, a través de policarbonato y la lámina de esta, vio a Pucca, quien estaba moviendo los botones para modular la música.

Fue entonces que, desde arriba lo vio y Abyo solo pudo levantar un brazo, para dar noción de su presencia. Pucca levantó un pulgar y le hizo señas de que esperara un momento para que luego bajara. Abyo asintió y esperó, luego se giró a Ring Ring, quien veía alrededor como quien no quiere la cosa.

-Tráeme una bebida. Voy a saludar a unas chicas que están por allá- le exigió sin más y antes de que Abyo pudiese decir algo. Luego de eso se fue, aun pavoneándose, mientras que él solo bufó y se dirigió arrastrando los pies a la barra de bebidas, donde estaba Santa. Si quería que las cosas salieran como lo planeado, lo mejor sería seguirle la corriente a su caprichosa acompañante.

-Vaya, vaya… Miren a quien tenemos aquí- dijo una voz, que reconoció al instante. Él se giró y no pudo evitar sonreír cuando se topó con Garu, quien traía ya en su mano una bebida. El ninja estaba muy apuesto, a decir verdad; bien vestido en un traje de vestir negro con camisa blanca y una corbata roja satinada.

-Ja, ja… No quiero pensar en todo el tiempo que te tomó para que te vieras más o menos decente, hermano- rio Abyo, a lo que Garu también. Ambos se saludaron con las manos, como dos buenos caballeros y se dedicaron a mirar hacia la fiesta, recargados en la barra- No sabía que vendrías. ¿Desde cuándo estos eventos son dignos del gran Garu? -

-Bueno, pensé que sería una buena idea venir ya que toda la aldea está aquí- dijo, dándole un sorbo a su bebida-Hasta Tobe y su clan está aquí. No podía quedarme atrás-

-Seguro que no- rio Abyo y luego miró a su amigo- ¿Viniste con alguien? -

-Este… No, en realidad no.- respondió Garu, con toda la honestidad, aunque le hubiese gustado responder que en efecto si y que su pareja se hallaba en la cabina de DJ, a la que, por cierto, no había visto para nada- ¿Tu viniste con alguien? -

-Si. Ahí está mi pareja, amigo- dijo Abyo sin sentirse orgulloso y señalando con la cabeza a Ring Ring a la distancia, quien estaba rodeada de un grupo de chicas, quienes, admiradas, le preguntaban acerca de su vestido y de otras cosas de las cuales, a simple vista, a ella no le estaba costando presumir.

-¿Ring Ring?- preguntó Garu, sorprendido- Wow, esto del rompimiento sí que te ha afectado- dijo el ninja, tomándole otro trago a su bebida.

-Lo sé, lo sé. Pero, ¿Recuerdas que te dije que Pucca me estaba ayudando con algo? Bien, Ring Ring es parte del plan- explicó Abyo, a lo que Garu se tensó tras escuchar el nombre de la pelinegra.

-¿Cómo que te está ayudando con algo?- inquirió Garu, tratando de sonar sereno.

-Si…Es que veras…-

-¡Abyo!- una vocecilla acercándose lo interrumpió, ambos se giraron y vieron a Pucca, quien se acercaba a ellos. Garu tenía que admitir que por un momento se le acabó el aliento, y es que ella lucía preciosa; un bonito vestido rojo con holanes que le llegaba apenas arriba de la rodilla con corte strapless y sus tacones negros… Bueno, la hacían ver divina a sus ojos. Sacudió la cabeza al darse cuenta que pensaba y apartó la vista de ella, para no sentirse delatado.

-¡Pucca, hola!- le saludó Abyo alegremente, y se apartó de la barra para acortar la distancia con ella- He hecho todo lo que me has pedido… Y también lo que ella me ha pedido- dijo él, molesto y haciendo énfasis con la cabeza hacia su pareja. Pucca se giró y no pudo evitar sonreír soncarronamente.

-Oh, vamos. Estoy segura de que es una increíble compañera- dijo, riendo con sarcasmo, a lo que Abyo solo bufó. Fue entonces cuando Pucca reparó en la presencia de Garu atrás de él.

-Hola, Garu- le saludó, algo tímida. El hecho de querer olvidarlo no era motivo para ser una maleducada, y como anfitriona debía saludar a todo el mundo. Garu entonces la miró, tratando de sonar normal.

-¡Oh! Hola, Pucca. Gran fiesta- dijo él, tratando de sonar despreocupado, a lo que la pelinegra solo pudo agradecer con una sonrisa y un gesto con la cabeza. Garu se sonrojó un poco ante este gesto, y no supo porque en realidad… Ella siempre hacía eso.

-Y bien… ¿Ya están ellos aquí?- preguntó Abyo, tratando de pasar a la siguiente fase del plan.

-Claro, acaban de llegar también. Están aquí. Sígueme- respondió ella y tiró de la muñeca de Abyo, arrastrándolo por toda la multitud y mandando muy lejos la petición de Ring Ring y su bebida.

-Va… Vale. Nos vemos luego, Garu. ¡Deséame suerte! – se despidió Abyo rápidamente de él, antes de que el ninja lo perdiera de vista.

Garu solo alcanzó a hacer un gesto con la mano y luego se giró a la barra, recargándose. ¿Desearle suerte con qué? Al parecer él era el único que no sabía nada acerca del plan entre Pucca y Abyo. Ya no le rabiaba verlos juntos, pero admitía que seguía sin gustarle, y no por otra cosa… Sino porque Pucca lo había ignorado por completo y parecía mucho más interesada en Abyo. ¡En Abyo! Ambos no precisamente eran amigos muy cercanos… Entonces, ¿Por qué él había pasado a segundo plano?

No le gustaba sentirse así, y aunque le doliera admitirlo, quería un poco la atención de la pelinegra. Así que aprovecharía la fiesta él también. Descartó el plan de ignorarla… Tal vez ahora él debía darse a notar un poco más, después de todo, era lo justo.

Abyo solo sentía como Pucca en cualquier momento iba a romperle la muñeca, cuando al cabo de un rato llegaron con Shuny, quien estaba platicando muy animosamente con una pareja. Pero en cuando notó la presencia de sus amigos, se despidió y caminó hacia ellos.

-¡Huy! ¡Qué galán! Grrrr…- dijo Shuny a Abyo, haciéndole un cumplido con un leve gruñido. Pucca no pudo evitar soltar unas risitas al igual que Abyo- Seguramente conquistaras a Ching con ese atuendo-

-Y tu conquistaras a media fiesta con tu atuendo- replicó Abyo. Y es que Shuny realmente se veía guapa. Llevaba un vestido negro de tirantes super entallado a su cuerpo, su lacio cabello se había transformado en una cascada de rulos cuidadosamente hechos, sin mencionar que sus tacones le hacían notar mucho más su voluptuosa y envidiable figura.

-Solo espero poder acostarme hoy con alguien- les susurró ella, coquetamente y sin descaro alguno, a lo que ambos rieron- Pero, primero lo primero. ¿Trajiste a tu… linda pareja, tal como te dijimos? -

-Sí, está por ahí, en algún lado- dijo Abyo, restándole importancia.

-Genial. Ching y Dada están allá- dijo Pucca, señalando una mesa, donde en efecto estaban los dos, conversando con una de las concubinas del Maestro Soo, quien, por cierto, estaba arrasando en la pista de baile.

-¿Cuál es el plan?- preguntó Shuny.

-Fácil. Lleguemos ahí, hagámosles la plática como si nada, me llevo a Dada para que me ayude con las luces, tu, Shuny, te vas con Destiny para que te ayude a preparar la canción y tu Abyo te quedaras solo con Ching… Así que…Tendrás tiempo para hacer lo tuyo- explicó Pucca.

-Bien, es un buen plan…- dijo Abyo e inhaló profundamente- Ok, solo denme un minuto…Ufff…-

-Vamos, lo harás bien, tigre. - dijo Shuny, mientras le acomodaba el moñito del smoking- Solo no lo eches a perder como usualmente haces y todo saldrá como lo planeado…-

-Shuny…- alargó Pucca, dejándole claro que con eso solo ponía más nervioso a Abyo.

-Era broma- dijo ella divertida y se colocó al lado de Abyo, entrelazando su brazo con él. Pucca hizo lo mismo, pero del otro lado y Abyo inspiró por última vez.

-Bien… Terminemos con esto de una buena vez…- dijo, más para sí mismo que para las chicas. Y tras decir eso caminaron entre toda la multitud, entrelazados de los brazos, hacia Ching y Dada.

Una vez que llegaron, el chico se quedó helado al tener a Ching tan cerca luego de tanto tiempo de no hacerlo…Además de que su belleza resaltaba notablemente esa noche con un bonito vestido jalter color violeta y su cabello suavemente recogido con algunos mechones sueltos, y se le aceleró el pulso cuando lo miró, mientras parpadeaba suavemente con sus enormes y bonitas pestañas.

-Vaya, vaya… Dudo que haya alguien más guapa que tú en la fiesta- dijo Pucca, llegando. Ching solo sonrió y se levantó de su lugar, para darle un abrazo a su amiga.

-Lo mismo debería decir de ti- dijo Ching, mientras la abrazaba- ¡Por Dios! ¡La fiesta te quedó genial!- dijo y se separó de ella, para mirarla.

-Oh, en realidad nos quedó. Shuny también me ayudó- dijo la pelinegra, cediéndole el paso a Shuny. Quien sonrió con falsa modestia.

-Lo sé. ¿Qué harían sin mi?- dijo ella, de manera divertida y también abrazó a Ching, quien rio divertida- Estas hermosa, Ching. Tienes que decirme quien te hizo ese peinado-

-Y tu sí que quieres causar paros cardiacos esta noche- rio su amiga, devolviéndole el gesto. Se separaron y Shuny sonrió, para luego ver a Dada, quien permanecía detrás de Ching en modo tímido. -Hola, Dada. Te ves muy apuesto tu también- dijo Shuny, sonriéndole. El chico únicamente se sonrojo levemente y asintió de manera distraía.

-Si, uh… Gracias. U- Ustedes también se ven increíbles- respondió, con una leve sonrisa.

-Hola a ti también, Abyo- le saludó Ching, inclinándose levemente. Abyo solo dio un respingo, con los vellos totalmente erizados. Era la primera vez que hablaba con ella de cara en semanas.

-H-Hola, Ching.- respondió, aún más tímido de lo que había sonado Dada.

-Te ves muy bien- dijo ella, amablemente. Abyo solo atinó a sonrojarse y a desviar la mirada. ¡Rayos! Ching se veía tan bonita que lo estaba haciendo actuar como un verdadero tonto.

-Tu… También. De hecho, creo que te ves preciosa- respondió aún más tímido. Esta vez fue Ching la que se sonrojo y casi olvida por completo que Dada estaba atrás de él. Pucca y Shuny se miraron entre ellas y luego miraron a los dos con unas sonrisas pícaras. Oh sí. La química aún era palpable entre ellos.

-Dada, perdona que te moleste… Pero Shuny cantara en un rato y quería saber si me podrías ayudar con la iluminación. - dijo Pucca, tratando de dar un salto más al plan. Era mejor que en ese momento empezaran a actuar, antes de que se cebara la chispa entre Ching y Abyo.

-¿De verdad vas a cantar de nuevo, Shuny?- preguntó Ching, irrumpiendo levemente la conexión creada entre ella y el chico.

-Esa soy yo, amiga. Solo para ambientar el lugar. Además, es una canción que estoy segura que a muchos les va a llegar o se sentirán identificados- respondió la morena, poniendo ambas manos detrás de ella.

-Bien, pues entonces vamos…- dijo Dada y se acercó a Ching suavemente- Regresó en un momento- le dijo suavemente y le besó la mejilla. Abyo solo pudo evitar aclararse la voz para disimular y voltear, contando hasta diez para no abalanzarse en contra de Dada y arruinar el plan.

-Si…- se limitó a responder Ching, y por alguna razón ni siquiera volteó a ver al rubio como en otras ocasiones hubiese hecho. Tener cerca a su ex novio también la hacía tener los pelos de punta, pese a que en enojo ya se hubiese aplacado.

-Vamos pues, Dada…- dijo Pucca y se fue con Dada- Luego nos vemos chicos-

Todos se despidieron con la mano y por un momento el trío restante; Shuny, Ching y Abyo, se quedaron en un incómodo silencio, hasta que con un intercambio de miradas entre la morena y el chico se dieron a entender que ella también tenía que irse.

Por un lado, el plan tenía que continuar, pero ciertamente Abyo estaba tan paralizado y tan miedica que no quería que Shuny se fuera, pero ella con una severa mirada le dijo que no fuera cobarde y que afrontara las consecuencias. A lo que el chico solo pudo rodar los ojos, muerto de miedo por recibir una negativa.

-Bueno, será mejor que me vaya a preparar yo igual. Destiny se preguntara donde he estado- dijo Shuny y se empezó a alejar suavemente- En un momento nos vemos, chicos-

-¡Acábalos, Shuny!- dijo Ching, con una sonrisa y levantándole el pulgar en el aire.

-Seguro lo hare. Gracias, Ching…- dijo ella con una sonrisa y luego miró a Abyo, mientras aun caminaba de espaldas- Y tu… En cinco minutos-

-¿En cinco minutos qué?- una voz chillona detrás de ella la hizo girarse de manera inmediata, mientras que Abyo a sus espaldas no pudo evitar arrugar la cara al ver quien era.

-Ring Ring…- susurró ella, al ver como la peli azul estaba enfrente, con pose impasible y lanzándole miradas de odio a ella y a Abyo. Ella levantó una ceja, esperando una respuesta, y aunque Shuny le hubiese respondido que eso no era de su incumbencia, solo atinó a sonreírle falsamente- ¡Ring Ring! ¡Amiga! Oh, nada. Él me entiende. A propósito, y ya que estás aquí, quiero presentarte a alguien que está trabajando en una boutique en Paris, y que está buscando chicas de la aldea para que modelen. No pude evitar penar en ti-

Y tras decir esto la tomó suavemente de los hombros y la giró, empezando a caminar y distrayendo a la peli azul de que quizás había perdido a su pareja de esa noche. Peor la astucia de la morena fue suficiente como para que Ring Ring se entretuviese con otro capricho.

-¿De verdad? Wow… ¿Qué te puedo decir, querida? Es bueno que la gente empiece a valorar tu belleza…- presumió la peli azul, ahora con una sonrisa de superioridad.

-Si, si…- dijo Shuny, medio dándole el avión y se giró a Abyo levemente, quien veía con curiosidad y algo de preocupación. Pero ella solo le levantó un pulgar, dejándole claro que ella se encargaba y que aprovechara todo el tiempo posible. Él solo le hizo un gesto con la cabeza y levantó también el pulgar. Se giró a Ching entonces, quien se quedó viendo las señas entre los dos.

-¿Qué fue eso?- preguntó ella, enarcando una de sus tupidas cejas. Abyo solo se puso nervioso, buscando una excusa para no echar a perder la oportunidad.

-Oh, nada- dijo, rascándose la nuca- Es una señal que tenemos Shuny y yo para…ya sabes, que le ayude con algo-

-Hum…- respondió Ching, no muy convencida ante su argumento. Si algo conocía de él desde hacía años es que no sabía mentir en lo absoluto, así que decidió ir poco a poco al grano- ¿Viniste con ella?-

-¿Qué..? ¿Con quién? - preguntó él, a la defensiva y con la pregunta cayéndole de sorpresa.

-Con Ring Ring- le respondió y no precisamente con una sonrisa en el rostro.

-Oh, ella. Si vine con ella, pero, para serte sincero no la estoy pasando tan bien. Quiero decir, es Ring Ring. Francamente me arrepiento de haberla invitado- dijo él, bajando los brazos. En parte cada palabra que salía de él era cierta. Ya no podía tolerar más la compañía de Ring Ring pero no quería que Ching también se hiciese una peor idea de él.

-Siempre de ese tipo… ¿No es así, Abyo?- no supo por qué le dijo eso, solo le salió con un terrible acento de tristeza. Él amplió los ojos, no solo sorprendido de su respuesta, sino también algo dolido por esa ligera acusación en cuanto a superficialidad de refería.

Estuvo a punto de replicarle algo, de decirle las cosas tal y como iban y como él deseaba más que nadie el arreglar las cosas y hacerle ver que estaba equivocado. Que el perderla había sido lo suficientemente doloroso como para no valorar que, debajo de una belleza podría haber o no alguien que realmente valiera la pena… Y que él ya tenía eso con ella, pero que por su estupidez la había perdido y no iba a ceder hasta recuperarla, pero en vez de eso, ambos se distrajeron cuando dos jóvenes caminaron cerca de ellos.

-¡Vamos! ¡Destiny acaba de anunciar que Shuny se presentará una vez más! ¡Vamos!- dijeron emocionadas y entrelazadas de sus brazos. Una pareja y una bola de amigos que estaban cerca las escucharon también, intercambiaron algunas palabras entre sonrisas de emoción y se dirigieron rumbo a la misma dirección de las señoritas, seguidos por más gente.

-Bueno, parece que Shuny va a dar un muy espectáculo. - dijo Abyo, tamborileando un poco con sus talones, Ching solo asintió amablemente, aun mirando a las personas que estaban alejándose de las mesas para ver a Shuny.

No es que quisiera ser grosera, pero la verdad era que, por mucho que quisiera estar con él en ese momento, no quería dar a torcer su brazo.

Y él se dio cuenta de eso, pero no iba a rendirse tan fácil, por lo que nervioso y ansioso también, procedió.

-Quisieras... ¿Ir conmigo a verla? Ya sabes, antes de que la gente se amontone y no nos dejen ver nada- preguntó él tímidamente y evitando a toda costa los ojos de Ching, quien pestañeó algo sorprendida ante la petición de Abyo.

Pensó que, si eso le haría romper la tensión entre ellos e incluso si les daría una oportunidad para olvidar el pasado sin rencores, podría aceptar siempre y cuando se mantuviera al margen. Además de que, sin Dada ahí, no quería quedarse sola.

-Claro, está bien. Vamos, hay que ir a apoyar a Shuny- accedió, con una sonrisa y cuando se levantaba, Abyo no pudo evitar soltar un suspiro aliviado. Parecía que le había quitado un enorme peso de los hombros.

Fue así como la música paró un momento y empezaron a llamar a la gente a que se acercara al escenario, mientras que algunas personas ponían la utilería que iba a utilizar la banda que Shuny contrató para que le ayudara a musicalizar.

Aunque Abyo y Ching se movieron más rápido que los demás invitados, cuando llegaron cerca de la tarima del escenario ya había un pequeño grupo de personas apretujadas que apeas y los dejaban pasar. Ellos se abrieron camino como pudieron, pasando de lado entre la gente, mientras soltaban varios "con permiso", "lo siento" y "disculpe".

Y aunque Abyo lograba apartarlos para este lo más cerca del escenario, la pequeña figura de Ching se estaba perdiendo entre la multitud y quedando muy atrás de él. Y aunque pensó que sería atrabancado, el chico, tras mirar con dificultad sobre su hombro, notó como ella apenas y podía abrirse paso; así que, con la mejor de las excusas, tomó de la mano a Ching y tiró suavemente de ella para que pudiera seguirle el ritmo y no la perdiera.

-Vamos- susurro él, suavemente.

Fue así como estuvieron lo suficientemente cerca del escenario, y cuando Abyo pudo, tiró de ella con un poco más de fuerza y ella chocó con su pecho, más la gente que los apretujaban, la obligaron a quedarse muy cerca de él, prácticamente pegada a su pecho. Sus ojos se encontraron muy cerca y Abyo notó el mismo precioso brillo en su mirada cada que lo veía, sin embargo, el orgullo de Ching ganó esa ronda, porque ella solo se aclaró la garganta y se apartó lo más que pudo, mirando hacia el escenario.

Si algo le dio esperanza a Abyo hasta ese momento, fue ese cruce de miradas y en ese momento lo le cupo la menos duda; Ching aún sentía algo por él.

Mientras tanto, Pucca ayudaba a Shuny a poner todo en orden con respecto a los instrumentos de la banda atrás del escenario y checar que todo estuviera conectado. La pelinegra conectó el micrófono a una toma y después desenredó el cable mientras lo estiraba para que llegara al escenario. Shuny únicamente se dedicó a arreglarse un poco el cabello y el vestido para salir casi perfecta a cantar.

-¿Crees que funcionará?- preguntó Shuny, con sus clásicos nervios antes de presentarse en el escenario y refiriéndose al asunto de sus amigos.

-Si no lo hace no sé qué más lo hará- respondió Pucca, algo nerviosa también. Shuny la miró, como si buscara otra respuesta. Fue entonces cuando pasó Dada con rapidez y también bastante apurado.

-Chicas, ya está listo todo. Solo le diré a Destiny que quite el audio y le ayudaré con las luces- dijo el rubio y les levantó los pulgares- Esperen la señal y ¡Sorpréndelos, Shuny!-

-Seguro lo haré. Gracias, D- dijo ella, guiñándole un ojo. En otros tiempos, Dada se hubiese vuelto más rojo de lo que ya se ponía al hablar, pero la verdad era que, estaba acostumbrado a la picardía de Shuny, pues eran muchas las veces que iba a ayudar al restaurante. Por lo que solo sonrió y se fue. - Me siento algo mal por él, ¿sabes? Después de todo, Ching es su primera novia oficial. –

-Bueno, tanto tu como yo sabemos que Ching debe estar con alguien más- dijo Pucca y se encogió de hombros. Shuny solo sonrió en respuesta y Pucca encendió el micrófono con firmeza- Bien, saldré a presentarte. Buena suerte-

Shuny sonrió y tomó una gran bocanada de aire, mientras veía como su amiga se encaminaba hacia afuera, en el escenario, en donde ya se habían arremolinado casi todos los invitados y esperaban con ansias su salida. La música de fondo bajó poco a poco hasta que quedó callada por completo, mientras Pucca colocaba el micrófono en el pedestal de este, mientras varios invitados le aplaudían y le gritaban animados.

-Unos, dos, tres… Probando…- dijo ella, golpeando un poco el micrófono y asegurándose de que la escuchaban. Una vez que lo comprobó sonrió y habló muy animadamente- ¡Buenas noches, Sooga! Espero se la estén pasando muy bien en el Baile de Verano de este año. En nombre del Chin-duda y mi familia les damos las gracias y esperamos sigan disfrutando la fiesta-

Ella hizo una pausa, mientras los invitados aplaudían y gritaban cosas muy animadamente. Pucca sonrió en respuesta, pero a la vez buscó entre la multitud a Abyo y a Ching…Sin embargo, sus ojos se toparon con los de Garu, quien estaba muy cerca de la tarima y también la miró… De manera extraña. Fue cuando un destello morado la distrajo y vio como Abyo y Ching estaban juntos y solos entre la multitud, mirándola y aplaudiéndole. Esto le dio las esperanzas suficientes.

-Bueno, así que, como anfitriona, es un honor para mí presentar a un gran artista y amiga mía y seguro que ustedes la conocen. Señoras y señores, con ustedes; ¡Shuny!- exclamó, mientras se separaba un poco del micrófono y Shuny entraba de manera alegre, saludando a la multitud, quien había estallado en más aplausos y vítores, sobre todo por parte del público masculino.

-Gracias, Pucca. Y buenas noches Sooga- saludó Shuny ya al micrófono, mientras Pucca se despedida ligeramente y regresaba tras el escenario, dejando todo en manos de Shuny y la banda, quienes ya tenían los instrumentos en sus manos, listos para tocar- Esperamos que realmente se diviertan esta noche… Y esta noche una canción que va dedicada a un par de amigos míos…- dijo, no sabía si debía ser tan directa al respecto, incluso si omitía los nombres, pero no pudo evitar encontrar a Ching y a Abyo entre el público, con quienes intercambió una mirada mientras que los ojos de ellos mostraban un poco de confusión. Ella solo sonrió de manera pícara e hizo un ademán para que iniciara la música- Espero les guste, chicos-

Y sin más la música empezó a sonar, mientras que todos los invitados estallaron en alegría y empezaron a bailar al ritmo de la música, animadamente. Sin embargo, y pese al movimiento que empezó en la multitud, Abyo y Ching siguieron de pie sin moverse, por u lado porque Ching no sabía si Shuny se refería a ella y Abyo… Y por otro lado Abyo, porque sabía de sobra que se refería a ellos, pero no pensó que fuese tan directa.

-"All the rules you break… Make me wanna run, but i can't escape…"- Shuny así pues empezó a cantar, y como era típico de su voz, sonaba increíblemente hermosa, aun con toda esa puesta instrumental que resonaba atraves de los altavoces y las regulaciones de sonido que Destiny y Dada estaban haciendo. Todo así empezaron a bailar, movidos por la música- "All the things you say… Most of them are lies,but i'll listen anyway…"-

-¿Qué pasa?- le preguntó Abyo a Ching, quien de verdad se había quedado ahí de pie, con la boca un poco abierta al escuchar a Shuny.

-Nada, es solo que… Esa es mi canción favorita. - respondió ella, sin apartar la vista- Me sorprende que Shuny la cante. No es su favorita precisamente- dijo ella. Abyo no dijo nada más, y miró a Shuny aun en el escenario. Sí que había sido una buena jugada… Y no solo por el hecho de que era la canción favorita de su amiga, sino por la letra que decía. De alguna manera era como si todo eso realmente lo estuviera pensando Ching… Por eso quizás estaba tan… contrariada.

"¿Es en serio?", pensó Abyo, frustrado, "¿De verdad creen que así me van a ayudar?"

-"La la la la la la la la la laThat's my heart talking to my head… Head talking to my heart"- siguió cantando Shuny, mientras agarraba el micrófono del pedestal y se paseaba, cantando por el escenario. No pudo evitar dirigirle una mirada a Abyo de que tenía que apurarse. Él lo supo interpretar y miró de nuevo a Ching, quien aun la seguía viendo.

-Y… ¿Cómo va todo con Dada?- preguntó él, dando otro gran salto en el plan. Solo fue así que Ching volteó a verlo, pestañeado algo contrariada.

-¿Qué?-

-Si, ya sabes… ¿Cómo va todo con Dada?- repitió el chico, sintiendo como los nervios lo consumían.

-Oh, bien…- se limitó a responder Ching.

-Oh, bueno… Pues me da gusto- dijo Abyo, y no pudo evitar sentirse realmente enfadado por la respuesta. ¿Qué acaso Ching no le podría facilitar un poco las cosas?. Cierto. No se lo merecía.

"Le da gusto", pensó Ching, con cierta tristeza y desvió la mirada, pese a que estaba completamente equivocada. Se quedaron un momento en silencio, mientras aun miraban a Shuny, quien ocasionalmente los miraba. Fue entonces cuando Abyo divisó la cabeza de Pucca, saliendo levemente de atrás del escenario, apremiándolo con la mirada.

Por alguna razón esto le dio mucho más valor.

"La la la la la la la la la la…
That's my heart talking to my head, heart… saying that…"

-¿Sabes? No puedo culpar a Dada de que salga contigo… Quiero decir, eres irremplazable, después de todo- no supo porque lo dijo, solo…le salió. Ching se giró a verlo. Completamente sorprendida de sus palabras y como si alguien le hubiese sacado el aire con un golpe.

"You're a bad boy…I'm a good girl,
And i'm gonna get my heart broken in time"

-¿Ah…si?- dijo ella, sin aliento y levemente sonrojada. Abyo se puso entonces de mil colores y se rasco la nuca, ignorando por completo a la multitud a su alrededor.

-Claro que si…- susurró el, con timidez y todo el cariño que pudo. Ching lo miró y él se sintió como un tonto. Por alguna razón y no sabía porque las palabras se habían quedado atoradas en su garganta. No sabía porque, si después de tantos años de conocerla, les estaba costando tanto decirle lo que de verdad sentía.

"You're a bad boy. Baby your world.."

No fue hasta que alguien empujó a Ching, casi haciéndola caer. Abyo reaccionó de inmediato y como un resorte y la sostuvo antes de que se tropezara, pero solo logró que Ching quedara pegada a su pecho. Ella levantó la mirada y se encontró con sus ojos color miel… Y supo que quizás no tendría por qué pertenecer a otro lugar.

Por otro lado, Abyo la miró también. Su figura se amoldaba perfectamente a sus brazos y supo porque entonces ninguna chica había encajado tan bien con él. Ambos eran como dos piezas de rompecabezas. El un idiota sin remedio y ella una chica con un corazón tan grande que lo había enamorado. Fue cuando Ching comenzó a entrecerrar los ojos y a acercarse a él, y Abyo, como magneto, también hizo lo mismo… Apretándola más a su cuerpo…

"…Is gonna chew me up and spit out aliveeeee…"

Y todo bajo la mirada de Shuny y Pucca.

"Vamos, Abyo…", lo apremió Pucca con los pensamientos y mirando atenta a la escena. Sin embargo, parece que deseó todo lo contrario, porque al último momento y justo cuando estaban por besarse… él se acobardó.

"If i could help myself, you know, i would…"

Fue así como, sin más, se separó de ella. Ching parpadeó confundida, pero antes de que la dejara malinterpretar las cosas, él tuvo una mejor idea. Claro que deseaba besar a Ching con toda su alma, pero no así, con un montón de gente empujándolos y a la vista de todos. Entonces, entre toda la gente divisó el cuarto de burbujas para niños y este estaba completamente vacío, pues los pequeños también se encontraban disfrutando del espectáculo de Shuny, con sus padres al lado.

"Why do the bad boys always look so good? "

Y así se le ocurrió la mejor idea que pudo tener.

-Ching… ¿Quieres ir conmigo a la máquina de burbujas? - le preguntó, tendiéndole la mano. Ella nuevamente parpadeó, sorprendida, y aunque le remordía un poco la consciencia por Dada, supo que quizás Pucca tenía razón y la canción de Shuny retumbándole los oídos más; no podía seguir engañándose de esa manera. Miró la mano de Abyo y tras pensarlo dos segundos, la tomó.

"Baby when you smile,I can see the trouble that's in your eyes "

-Me encantaría- respondió ella con una sonrisa. Él le sonrió enormemente y tiró de ella, nuevamente abriéndose paso entre la multitud.

"¿Qué? ¿A dónde van?, ¡Diablos, Abyo!, ¿Qué tengo que hacer todo yo?", pensó Shuny, mientras aun cantaba y estuvo muy tentada a gritarlo por el micrófono. Por otro lado, Pucca también se dio cuenta de que desaparecían entre la multitud y esto, al igual que a su amiga, le extrañó demasiado.

-¿Qué…? ¿Qué estás haciendo, Abyo?- susurró para sí misma, y tomó un rumbo detrás del escenario para seguirlos. Tenía que cerciorarse que el plan estaba funcionando, y dado a que Abyo se había acobardado al último momento, no le daba buena espina.

"When you touch me there…"

Y mientras la música y Shuny seguían sonando por todo el lugar, Ching y Abyo llegaron corriendo al cuarto inflable donde la máquina de burbujas trabajaba, y entre espuma, el piso resbaloso por el jabón y las burbujas, ambos se estaban atacando de risa luego de escaparse la multitud.

-¡Abyo! ¡Me voy a caer con los tacones! - río Ching. Abyo solo río aún más y pasó una mano por su cintura, apegándola nuevamente a él, pues desde que salieron del tumulto de gente no se habían soltado de las manos. Ching se sonrojó un poco… Y esta vez, Abyo le sonrió con confianza… Una de las sonrisas que más amaba de él… Amable y seductora.

-Tranquila. No te dejaré caer…- le susurró, dulcemente. Ella se puso de mil colores, pues estaba cerca de su cara, sin embargo, y aprovechando que él estaba más relajado, supo que debía darle confianza, por lo que su rostro cambió a uno totalmente divertido- Pero aun así… Esperemos que aguantes a esto…-

"I know for certain that i'm losing all control, oh no…no…

La la la la la la la la la la

That's my heart talking to my head…
La la la la la la la la la la

That's my heart talking to my head, heart… saying that…"

-¿Qué…?- dijo Ching, y no terminó de decir nada cuando Abyo comenzó a dar de vueltas con ella en brazos a una velocidad algo dura. Ella soltó un chillido y se agarró más fuerte de él, mientras posaba su rostro sobre uno de sus fuertes hombros, riendo con fuerza y cerrando los ojos también. Abyo también reía fuertemente y apretó con sus brazos la esbelta figura de Ching, aunque más que nada, él sabía que la estaba abrazando y no pudo sentirse mejor.

Habían sido semanas muy duras sin ella y realmente extrañaba tener el calor de Ching. Abrazarla y sentirse bien de esa manera. Era una manera de sentirse seguro, él mismo. Que bajo todo ese perfil de chico galán y luchador profesional, había un chico lo suficientemente tierno como para derretirse por una mujer. No se sintió más dichoso de tener a Ching hasta ese momento… Y supo que, por muchas risas y mucha diversión que estuviesen reviviendo, él debía decirle la verdad. Jugársela para recuperar todo o quedarse sin nada.

"You're a bad boy,I'm a good girl…
And i'm gonna get my heart broken in time…"

- ¡Basta, Abyo! - rio Ching, divertida- ¡Basta! ¡Nos vamos a caer! - rio aún más y a carcajadas, tanto que agradeció que la música estuviera puesta. Él solo rio y la bajó, mareado en realidad y porque era momento… Era momento de recuperarla.

Ambos aun rieron unos segundos, separándose ligeramente y con las respiraciones agitadas. Luego de ello se sonrieron, y se hizo un silencio que, por más incómodo que fue, también pareció surtir efecto. Abyo entonces acarició la mejilla de Ching, con un poco de temor a que ella lo rechazara… Pero, solo se quedó ahí ella, mirándolo a la cara como pocas personas lo hacían.

"You're a bad boy. Baby your world,
Is gonna chew me up and spit out aliveeee…"

-Ching…- susurró, sintiendo sus sonrojadas mejillas que parecían de terciopelo.- Tengo que decirte algo-

-Di… Dime…- respondió Ching, con el corazón en los oídos.

"If i could help myself, you know, I would…"

-Yo… ¡Por Dios!... Yo… Estas semanas… He estado muy mal sin ti. Te necesito. - dijo al fin, Ching amplió los ojos, algo aturdida por sus palabras y porque no pensaba que realmente Abyo dejaría del todo su orgullo de lado. Ella lo conocía y sabía que era de las pocas ocasiones donde de verdad se estaba disculpando.

"Why do the bad boys always look so good?..."

-Abyo…-

"I've gottta let you go,

I've gotta let you go go go oh…"

-Yo… Yo sé que he sido el peor novio del mundo. Que no te aprecié como debí hacerlo y lamento mucho lo que te hice. No solo con Shuny… Sino antes. Ser tan descuidado en nuestra relación… Yo… Pensé que te tenía segura, y ese fue mi gran error… Pero, ¡Demonios! ¡Cuando te vi con Dada! No lo soporte, no, claro que no…- las palabras solo salieron, y evitó sus ojos a toda costa. Temía que se derrumbara si la veía a la cara… Pero ella no despegó su vista en ningún momento- ¡Cielos! ¡Soy un idiota! Debería alejarme, pero no puedo…- dijo y acarició su pequeña mano entre la suya con algo de timidez, temiendo que fuera la última vez que podría agarrarla- Y no quiero. Te sigo amando, Ching. No importa lo que haga o con quien salgas… Te sigo amando como no tiene idea-

"I've gotta let you go…"

Ching parpadeó y siguió ahí parada, sin saber cómo reaccionar. Por años esperó que Abyo se sincerara con ella de esa manera. Por años ella quiso que, en algún punto, él le dijera todo eso, que demostrara que la valoraba tanto como ella a él y que le amaba de la misma manera. La verdad estaba atónita porque, en ningún momento, espero que todo eso se hiciera realidad.

Sabía la verdad respecto a Dada, claro, eran buenos amigos y si, salían. Pero no lo amaba. No se comparaba con Abyo en ninguna cosa. Ni en su personalidad, ni en el tiempo invertido. Siempre había sido él… Y siempre sería él. Ya no se podía engañar a sí misma. Ella sabía lo que el corazón y la cabeza también le estaban diciendo… Ella sabía cuál era la respuesta.

"i've gotta let you go go oh...

cause…"

-Dios… No me mires así, Ching- dijo Abyo, al verla a la cara, pues tenía una cara de sorpresa que el no supo interpretar. Ese gesto era nuevo incluso para él. Y su expresión, sumada con el silencio, lo hicieron partirse de nervios- Di algo, por favor… No te quedes callada…-

"You're a bad boy,I'm a good girl,
And i'm gonna get my heart broken in time…"

Entonces Ching no lo aguantó más. Sin pensarlo dos veces, tomó el rostro de Abyo entre sus manos y lo besó profundamente. Sin pensarlo, sin engañarse. Él solo la miró, algo sorprendido y sin reaccionar todavía. Entonces ella se separó, quedándose muy cerca de sus labios.

"You're a bad boy,Baby your world…"

-Yo también, Abyo… Yo también…- susurró, con el corazón a mil por hora. Abyo la miró con sorpresa al principio y luego el alivio le relajó hasta los huesos, por lo que, sin importarle nada más, él la besó de vuelta… Y así ambos se fundieron en un increíble beso, mientras las burbujas se elevaban y la espuma seguía empapándolos alrededor.

"Is gonna chew me up and spit out aliveeee…"

Pucca entonces llegó a la escena, pero se quedó de piedra cuando a una distancia pertinente notó que Ching y Abyo ya se estaban besando. Y aunque esto le sorprendió luego de ver que Abyo seguía siendo un tronco y pasó, repentinamente a besar a Ching… Pero lo importante era que, ella también le estaba correspondiendo. Por lo que la pelinegra no pudo evitar sonreír de alegría y hacer un ademan de triunfo con la mano.

-No puede ser… ¡Lo hizo! - dijo para sí misma, y luego se dio cuenta de que hablaba sola, por lo que, en vez de invertir esa energía sola, solo alcanzó a hacerle un ademán a Shuny para que viera… Si podía hacerlo, claro.

Shuny, aun cantando, divisó a Pucca hasta atrás de las personas, y ella le hizo una seña hacia la cámara de burbujas, por donde había una especie de entrada y justamente ahí se veía todo lo que estaba pasando al interior… Oh, si. Abyo y Ching se estaban dando el mejor beso de todo su noviazgo. La morena no pudo evitar sonreír, y para no exclamar por el micrófono que el plan había funcionado, solo se dedicó a cantar la última parte de la canción más eufórica y feliz… Cosa que le contagió al público.

- "If i could help myself, you know, i wouldWhy do the bad boys always look so good?...- cantó, feliz al igual que sus amigos de que el plan y todo eso hubiese funcionado.

Y mientras, Ching y Abyo seguían fundiéndose en ese buen beso. Ella tenía ambas manos aferradas a su nuca y él ambos brazos aferrados a su cintura. Ching notó que, por primera vez, Abyo la besaba con esa intensidad, y le encantaba. Le encantaba tenerlo de regreso, pero mejorado y que supiera que, por mucho que lo quisiera, no tendría nada asegurado y tendría que esforzarse. Y aunque, ella también había sido bastante dura con su lección, le alegró saber que Abyo había aprendido.

"La la la la la…"

Y vaya que sí había escarmentado. De ahora en adelante las cosas iban a mejorar y el se iba a encargar de eso. Haría cumplir la promesa que le hizo a Pucca y más.

-"That's my heart saying that."- fue así como Shuny concluyó la canción, al mismo tiempo que Ching y Abyo se separaron, para luego mirarse con una sonrisa cariñosa que dejaba por concluido que su amor seguía en pie y que ambos debían seguir, pero esta vez, juntos.

Todos aplaudieron a Shuny, incluso Pucca, quien no solo le aplaudía a ella, si no al hecho de que todo ese plan enmarañado hubiese funcionado por completo. T Shuny la verdad se había lucido. Sabía que la idea de una buena canción romántica nunca fallaría… Y Shuny le había dado directo al clavo. Ella sin embargo, solo sonreía al público, feliz de ver como todo se había reconciliado y de ver a sus amigos juntos.

-¡Muchas gracias, Sooga! ¡Sigan disfrutando de la fiesta! - dijo alegremente y tras decir esto, salió de prisa y con toda la alegría del mundo del escenario, mientras el público comenzaba a dispersarse luego de una última ronda de aplausos y mientras Destiny en cabina ponía nuevamente música para ambientar la fiesta.

Cuando salió de detrás del escenario, hacia el salón, Pucca ya la estaba esperando con una enorme sonrisa en el rostro. Así que, cuando llegó la morena, se abrazaron como si no hubiese un mañana, gritando y riendo de felicidad como dos niñas pequeñas.

-¡AAAHHH! ¡LO HIZO!- gritó Shuny, emocionada, separándose de Pucca, pero sin soltarle los brazos.

-¡LO SÉ! ¡LO HIZO! ¡AAAAHHHH!- gritó ella, Shuny dio otro grito y nuevamente ambas se abrazaron, tambaleándose por la emoción del momento, para luego separarse de nuevo entre risas- ¡Estuviste fenomenal!-

-Gracias, gracias….- dijo Shuny, aun entre risas.

-¡Por Dios, Shuny! ¡Esa es la mejor presentación que he visto en mucho tiempo!- dijo Dada, acercándose a ella, mientras hacía un saludo de la mano con Shuny, quien le sonrió agradecida.

-Gracias, D… Debo agradecer también a la producción, claro- dijo ella, bromeando. Pucca no pudo evitar reír junto con Dada ante la broma… Pero luego las risas se vieron interrumpidas por un chillido bastante molesto.

-¡DADA!- ese grito los hizo girar a los tres, solo para ver como Ring Ring se acercaba como alma que llevaba al diablo y con la cara enrojecida de completa ira y enojo. Peor el mas sorprendido fue el chico rubio, ya que su amor platónico no solía compartir diálogos tan directos con él y menos con esa expresión de miedo en su rostro.

-¿Ring…?- murmuró, pero ella no lo dejó terminar, solo lo tomó con fuerza de la muñeca, loca de ira.

-¡TIENES QUE VER ESTO!- exclamó con voz chillona, mientras lo arrastraba entre la gente, sin dejarlo decir ni una sola palabra. Pucca y Shuny se pusieron pálidas del susto y se miraron entre ellas, para luego seguirlos lo más rápido que pudieron.

Eran lo suficientemente listas como para saber por qué Ring Ring estaba tan enojada.

Y así empezó una persecución por absolutamente todo el lugar, Dada siendo arrastrado por Ring Ring, quien parecía que le iba a arrancar el brazo en cualquier momento, y Pucca y Shuny pisándoles los talones, mientras se abrían paso entre la multitud de gente y bajo una irónica, pero divertida melodía que se estaba escuchando por todo el lugar. Pasaron por la cámara de burbujas solo para darse cuenta los cuatro que solo había niños… Y para ver a unos metros como estaban Ching y Abyo, muy juntos y acariciando el rostro del otro… Claro que todo ese romanticismo se rompió cuando la peli azul llegó con la cara encendida, igual que un huracán.

-¡TU! ¿CÓMO TE ATREVES A HACERLE ALGO ASÍ A DADA?- gritó Ring Ring, mientras señalaba con un dedo a Ching. La pareja dio un respingo, pero no se separaron en absoluto.

-¿Qué…? Oye, Ring Ring…- dijo Abyo, tratando de razonar con ella.

-¡TU CÁLLATE! ¡LOS VI! ¡VI COMO SE ESTABAN BESANDO!- dijo, con rabia- ¡ADEMÁS SE SUPONE QUE TU ERES MI PAREJA!-

-¡Bien! ¡Pues se suponía!- replicó Abyo, harto de que se metieran en ese momento tan personal- ¡Porque no pienso pasar ni un minuto más contigo! ¡Eres odiosa!- dijo Abyo, exasperado, a lo que ella solo abrió la boca, claramente ofendida.

Pucca parpadeó, sorprendida ante la sinceridad, el valor de su amigo y el ver como defendía de esa manera a Ching, quien, pese a lo odiosa que realmente fuera Ring Ring no podía evitar sentirse culpable por Dada. No era algo que se mereciera. Shuny por otro lado se mordió el labio y también se sintió culpable. Había dejado a Ring Ring con unos amigos cuando se suponía que en realidad ella se haría cargo de ese "pequeño" imprevisto, pero entre la cantada y eso no podría hacerlo todo. La tensión era más que palpable.

Sin embargo, y el que se suponía debería estar más afectado en esos momentos estaba muy tranquilo, como generalmente era su personalidad. Dada solo miraba a Ching, quien, de ninguna manera podía sostenérsela, por lo que dio un paso, serio, pero tranquilo.

-¿Eso es cierto, Ching?- preguntó, calmado.

-Si- confesó ella, pero al instante se pudo a la defensiva, tratando de explicar y de que él entendiera- Pero, Dada, te juro que mi intención nunca fue lastimarte en lo absoluto… Yo, solo…. Yo…- trató de excusarse, pero Dada solo levantó una mano y con una leve sonrisa la detuvo. Él sabía de qué iba la cosa, y ella también… Solo que tenía el corazón tan grande que de verdad estaba preocupada en haberlo lastimado.

Pero él tampoco podía seguirse engañando. Abyo era de Ching y viceversa… Y su corazón aún seguía latiendo para Ring Ring, por supuesto… Y si toda esa tregua estaba a favor de cómo debían estar las cosas, él no se opondría, además de que también le había funcionado a él; Ring Ring nunca le había prestado tanta atención.

-Gracias, Ching- se limitó a decir y le ofreció una sonrisa muy sincera. Ching se sorprendió al principio de su respuesta, pero después también sonrió. Ella también sabía que ambos habían sido muy buenos socios en el crimen. Dada le sonrió a Abyo también, dejándole claro que todo estaba en orden y se dispuso a irse de ahí. Su trabajo estaba hecho.

No faltaba mencionar que a Shuny y Pucca se les derritió el corazón al ver la escena.

-¿Qué? ¿Vas a dejar que esto se quedé así'- replicó Ring Ring, no satisfecha con la reacción del rubio- ¡No mereces esto!-

-Se acabó, Ring Ring…- dijo Abyo, ya harto de todo ese dilema. Pero ella, queriendo ser la reina del drama, le soltó una bofetada a Ching, cuyo rostro dio una vuelta de noventa grados antes de que alguno de los presentes pudiese hacer algo.

-¡Hey!- refunfuñó Ching, molesta y llevándose una mano al rostro, mirándola con odio.

-¡Te lo mereces! ¡Vámonos, Dada!- dijo ella, tratando de ser la última voz en todo ese asunto, pero tan pronto como se giró, dispuesta a irse con "dignidad", Shuny la agarró en arranque y le soltó un puñetazo que terminó por derrumbarla en el piso, también antes de que alguien pudiese hacer algo y sorprendiendo a todos.

-¡Shuny!- exclamó Pucca, sabiendo que su amiga se había pasado de la raya. Dada al instante se agachó a ayudarla, e incluso Abyo, mientras Shuny se sacudía la muñeca, pues hasta a ella le había dolido el santo golpe que le metió.

-¡Por dios! Llevó toda la noche deseando hacer eso- dijo ella, sin ni siquiera mirarla en el piso. Entre Abyo y Dada ayudaron a Ring Ring a levantarse, algo aturdida por el golpe, pero pareció recuperarse lo suficientemente rápido como para sacudirse de ambos y mirar con ira a Shuny y a Ching.

-¡Esto no se va a quedar así!- les gritó, enojada y con la mejilla hinchada y roja. Shuny solo le respondió, alzando las cejas de modo amenazante y la peli azul solo alcanzó a darse la vuelta, tomar a Dada de la muñeca e irse de ahí con él, nuevamente arrastrándole por todos lados. El rubio solo les dedicó una última mirada, dejándoles claro que, en lo que solo respectaba a él, estaban en orden y que ya las vería después.

-Wow… Recuérdame nunca hacerte enojar…- dijo Pucca, anonada por lo que acababa de pasar y aun mirando como Ring Ring y Dada se iban.

-A veces hay que poner en su lugar a ciertas personas- dijo Shuny, con falsa modestia. Así que, volviendo a la felicidad que les daba que su plan hubiese funcionado, ambas voltearon a ver a Ching y a Abyo, quienes seguían abrazados. -¿Y bien?- dijo ella, enarcando una ceja y sonriendo pícaramente, al igual que su amiga. Abyo solo le sonrió a Ching con cariño y luego rodó los ojos hacia ellas.

-No digan nada…- les pidió. Ching solo sonrió divertida.

-Oh, no lo haremos. Eso arruinaría el momento- dijo Pucca y agarró a Shuny de los hombros- Si nos disculpan, tenemos que ir a hacer mal tercio en otra parte.-

-Si, sabemos cuando no nos quieren… Y diviértanse- dijo Shuny, ya empezando a caminar con Pucca. Ambas se dieron la vuelta, para dejarlos, pero la pelinegra si se giró encima de su hombro para ver como Abyo abrazaba a Ching con todo el cariño que se le podía dedicar a alguien, con su barbilla apoyada sobre su cabeza con los ojos suavemente cerrados.

Pero al sentir la mirada de Pucca los abrió lentamente, para toparse con su mirada, Fue así como con los labios articulo un enorme "Gracias" y con toda la sinceridad del mundo. Pucca agrandó su sonrisa y le guiñó un ojo.

Después de todo, la misión estaba completa.


Pasó aún más la noche e incluso, ya siendo de madrugada, la fiesta seguía, sin embargo, a un ritmo ligeramente más lento. Una parte de la gente ya se había ido, o al menos eran las familias, cuyos niños ya se habían quedado dormidos y habían visto pertinente ya volver a sus hogares a descansar. Por lo que, la mayor parte de los invitados eran jóvenes y adultos jóvenes, o gente soltera.

Pucca seguía poniendo música ambientada, para que la juventud bailara de manera alocada, y de vez en cuando ponía una que otra pista lenta para ambientar también el romanticismo. Algunos ya se tambaleaban luego de haber bebido tanto, otros grupos reían y otros más se hallaban en la barra de licores, donde se encontraba Garu, solitario como siempre, bebiendo de un vaso. La verdad era que ya había bebido más de la cuenta, pero no se sentía nada mareado ni ebrio, en su lugar solo se sentía algo ansioso… Ansioso porque en varias horas no había visto a la pequeña figura de vestido rojo que estaba buscando.

-Hola, Garu- una voz lo distrajo. Él se giró, solo para toparse con Shuny, quien se había sentado a su lado- Uno doble, Santa- pidió, el regordete hombre solo asintió y comenzó a prepararle su bebida.

-Hola, Shuny- respondió él, mirándola mejor. Estaba despeinada y algo sudada, pero no por ello dejaba de lucir bien.- Se nota que la estas pasando muy bien-

-Lo estoy- respondió ella, mientras Santa le daba su bebida y daba un sorbo casi de golpe- Estoy buscando a alguien para terminar bien la noche- dijo ella, de manera pícara y algo ebria también la verdad- Y ese chico de por ahí me está dando unas miradas que me gustan bastante…- dijo ella, sonriendo de manera coqueta hacia un muchacho que se encontraba en el otro extremo del salón, y que en efecto, la miraba de la misma manera. Garu rio y también bebió.

-No me extraña que lo consiguieras…- dijo Garu, sonriendo.

-¿Y tu donde has estado, hombre? No te he visto en toda la fiesta…- dijo ella, picándole las costillas con su codo. Garu se sobó un poco y sonrió.

-Sabes que no soy mucho de fiestas… Pero Pucca me invitó- dijo Garu. Shuny solo arqueó las cejas en respuesta, bastándole su contestación y volviendo a beber. Sin embargo, el ninja no le quito los ojos de encima… Parecía que ella podía ser una especie de salida de sus nervios profundos y cortantes, por lo que, no pareciendo interesado. - Hablando de ella… ¿No sabes dónde está?- le preguntó, tratando de no sonar interesado. Shuny tragó el sorbo que le había metido a su bebida.

-¿Qué no sabes? Pucca ha estado de DJ en la cabina toda la noche y casi no ha salido. Tal vez por eso no la has visto- dijo ella, señalando la cabina, arriba. Garu levantó la mirada y en efecto vio una figura muy familiar a la de ella. Y entonces, todo se bloqueó en él. Fue coo si de repente todo el alcohol que se le hubiese subido a la cabeza y no lo pensó dos veces, es más, desechó lo que Shuny pudiese pensar o no de él.

-Bien…- dijo, más que nada para si mismo y terminó su bebida de un sorbo entero, dejó con fuerza el vaso, se limpió la boca con el torso de la mano y sin mirar a Shuny, se despidió- Regreso- dijo, y se fue.

Shuny parpadeó, confundida por su repentina actitud y se quedó ahí sentada, viendo algo desilusionada como su amigo de iba entre la poca multitud de gente. Era extraño que Garu le preguntara por ella, y más aún su reacción… De hecho si no lo hubiese conocido tan bien, hubiese apostado a que iba a buscarla… Pero no pudo terminar de pensar o imaginarse las cosas, cuando una figura al pie de la entrada la distrajo.

Un apuesto joven alto, moreno, de cabello castaño cobrizo e increíble ojos verdes. Pero no fue su atractivo lo que la hizo quedarse de piedra, fue el hecho de que ella conocía a ese sujeto… Y una alegría inmensa la sacudió al ver que se trataba de un viejo amigo. Y con cariño, pronunció su nombre:

-¿Soso?


Pucca acomodaba unos cuantos discos que tenía a su alcance, mientras que con los aparatos comenzaba a bajarle el ritmo a una pegadiza música que estaba dando fin, para introducir poco a poco una balada lenta, combinada por el cambio de luces de destellos a una ambientación lumínica muy suave de colores violetas. Sonrió divertida al ver el nombre de la canción: "Empty Pack of Cigarettes". Simple, sencilla, con letra llegadora y sentimental y a la vez sexy y romántica. Supo que había surtido efecto cuando vio como una decena de parejas o más estaban bailando de manera lenta en la pista.

Por un instante los envidió. Pero por eso se había ofrecido a ser la DJ, para no caer en ningún riesgo para nada. Así que solo sonrió, conmovida al ver que, sus amigos, Ching y Abyo, estaban entre esas parejas, besándose y danzando lentamente al ritmo de la canción.

-¿Qué tuviste que ver con lo de Ching y Abyo?- esa voz la hizo pegar un saltó del susto y girarse de inmediato, solo para darse cuenta de que Garu estaba al pie de la puerta de la cabina. Le dio un vuelco verlo… Ya llevaba la corbata aflojada, las mangas remangadas y sin saco. Parecía que se había divertido, y le resultaba extraño, porque ella tampoco lo había visto en toda la noche… Claro que había sido a propósito el quedarse ahí en la cabina… Así que, ¿Por qué se lo hacía más difícil y estaba ahí? -

-¡Garu! Me asustaste- dijo, agarrándose el pecho.

-Perdona, no fue mi intención hacerlo- dijo Garu, entrando a la cabina, con las manos en los bolsillos y mirándola de manera extraña. De una manera que ella nunca había visto. De alguna manera le pareció intimidante, pero también bastante excitante- Y bien…¿Vas a decirme?- le volvió a preguntar. Ella solo desvió la mirada, molesta porque le exigiera explicaciones.

-Yo no tuve que ver nada- mintió. Nada le costaba decirle la verdad en absoluto, para nada… Pero en realidad lo único que quería era a Garu lejos. No tenía tanta fuerza de voluntad, no todavía.

-Claro, y todo ese drama que vi con Ring Ring me lo invente yo solito- dijo él, acercándose un poco más a ella, quien, casi por instinto, retrocedió- Pucca….- le insistió, al ver que se había quedado callada.

-De verdad- volvió a mentir, y sintió como toda la sangre se le subía a las mejillas. Por alguna razón, Garu se le estaba acercando de esa manera por primera vez… y se sentía sumamente desconcertada. ¿No se suponía que debía estar haciendo cualquier cosa a diez kilómetros a la redonda de ella?

-Mientes- la acusó él, con suavidad y sonriéndole un poco- Te conozco y de todas las mentirosas eres la peor. No te sale-

-Si, lo admito. Yo lo planee junto con Shuny- respondió ella, algo molesta, y no porque Garu precisamente haya dicho la verdad, sino porque él decía conocerla muy bien, y sentía que era cierto. Sabía que era su única debilidad y, por alguna razón, la estaba usando en su contra- Abyo me buscó y Ching me dijo que aun le gustaba él, así que decidí ayudar a dos personas que se aman. Fin del cuento- le respondió algo exasperada, y más que nada, pidiéndole entre líneas con esa frase a gritos que se largara.

Garu solo la miró unos segundos, antes de que ella se girara con una mueca de molestia hacia las máquinas de la cabina, haciéndose la tonta, solo hasta que él se fuera. Pero no iba a ceder tan fácil, después de todo, se propuso llamar la atención de la pelinegra. Ya había tenido bastantes años de persecución para que solo ella lo rechazara y ya.

-Pues fue un gesto muy lindo- dijo él, acercándose aún más- ¿Sabes que inconscientemente ayudaste a Dada con Ring Ring, verdad? -

Pucca se quedó callada por unos instantes, sintiendo el cuerpo de Garu más cerca del suyo y, efectivamente vio como abajo, en una de las mesas que ya estaba prácticamente vacía, estaba Dada, dándole una bolsa con hielo a Ring Ring para bajar la inflamación del golpe.

-Bueno, ¿Y?- dijo ella, tratando de sonar lo más grosera y cortante que pudo- Es un beneficio extra- dijo, tratando de no tomarle importancia y se encogió de hombros, mientras seguía según moviendo botones a la máquina, aunque en realidad, como seguía la pista corriendo, no había que hacerle nada. Se quedaron en silencio unos segundos, que parecieron eternidades y ella esperó a que el ninja, efectivamente se fuera… Pero en vez de eso oyó como se acercó aun más a ella y como la tenía ya acorralada entre el tablero de DJ y su cuerpo.

-Dime… ¿Has bailado con alguien esta noche?- le dijo él, con suavidad. Pucca sintió como los vellitos de la nuca se le erizaban, pero a la vez no pudo evitar sentirse muy molesta con él. ¿A que estaba jugando? Por lo que se giró, fingiendo ser dura y tratando de que sus ojos no la delataran.

-No- respondió, con firmeza- Hoy soy DJ-

-Eso no esta bien- respondió él, aun sereno y mirándola directamente a los ojos- Despues de todo… Es tu fiesta…-

-No- se apresuró ella a responder- Es de ellos- y señaló con la cabeza a Abyo y a Ching, quienes seguían besándose y bailando de manera romántica en la pista. Garu los miró de soslayo y luego la miró nuevamente, con esos profundos ojos castaños.

-Bueno, eres invitada entonces. No deberías estar aquí- dijo él, suavemente. Pucca respiraba profundamente para no perder el control y supo que ya ni siquiera tenía fuerzas para discutir con el tampoco. Fue entonces cuando, se acercó a ella, prácticamente restando a nada el espacio entre ellos y quedando muy cerca de su rostro- ¿Quieres bailar conmigo?-

En otros tiempos, habría dicho que si sin dudarlo, importándole poco lo roja que estaba su cara… Pero en ese momento, le dio mucha rabia. Le dio mucha rabia porque no era tonta. Y ató los cabos muy bien. Sabía que Garu sabía que estaba decidida a olvidarle. Se lo imaginaba ya por la manera tan cortante con la que había hablado el día anterior o el hecho de que ella le demostrara que realmente quería estar lejos y que no le importaba.

Así que lo empujó levemente, tratando de parecer ruda.

-¿Por qué siempre que quiero olvidarte sacas otro truco bajo la manga? ¡Demonios, Garu! No soy tonta- le replicó, molesta. Garu parpadeó, algo contrariado.

-Pucca, ¿De qué estás hablando? Solo quiero bailar contigo…- dijo, y con cuidado, se acercó suavemente a ella de nuevo. La pelinegra contuvo la respiración cuando la mano de Garu deslizó desde su hombro hasta su muñeca, para después agarrarle la mano y acomodarla en sus brazos para que pudiese bailar con él.

-Yo…- trató de defenderse, pero un escalofrió le invadió el cuerpo cuando Garu la toó en brazos y empezó a bailar con ella lentamente.

Al principio, tenía los ojos abiertos y estaba super tensa ante ese repentino contacto. Nunca antes había estado así con Garu, bueno si, pero no a la fuerza, ni Garu nunca la había invitado a bailar ni nada por el estilo. Era como si todo eso fuera nuevo para ambos, como si ambos se conocieran nuevamente y como si descubrieran lo que la calidez del otro los hacía sentir. Y no pudo evitar sentirse luego de unos segundos algo cómoda con ello. Por lo que deslizó las manos por su espalda y abrazó su cintura, mientras recostaba su cabeza en su pecho y cerraba los ojos suavemente.

Era la primera vez que sentía al ninja así de cálido. Y por un momento dejó que su debilidad la llevara.

Por otro lado, Garu, pese a que no lo notaba en ninguna parte de su cuerpo, estaba nervioso. Era la primera vez que bailaba así, y no solo con Pucca, sino con una chica en general. No, él no bailaba. De hecho, le sorprendía que lo estuviese haciendo tan bien… Pero, también sabía que, de cierto modo Pucca era quien lo llevaba y lo guiaba. Tampoco se había dedicado a sentirla de verdad… Todo era tan brusco y atrabancado que, tenerla de esa manera, tan tranquila, tan serena, le hacían sentir casi como si… Como si se estuviese enamorando de ella.

Pero antes de que pudiesen disfrutar por completo de la canción, una voz desigual los interrumpió.

-Pucca… ¿Estás ahí? - dijo Dada, rompiendo el baile y la bonita tensión cariñosa entre ambos. Cuando entró, se quedó de piedra cuando los vio y le sorprendió mucho… ¿Garu bailando de esa manera tan íntima con Pucca?- Huy… Lo siento… yo…eh- tartamudeó, nervioso y con las mejillas encendidas.

-No, Dada- dijo Pucca, separándose de Garu lentamente, pero con los pies bien amarrados de golpe a la tierra- No interrumpes nada, ¿Qué pasa? - dijo, separándose por completo. Garu la miró, sin dar precio a sus palabras. ¿De verdad estaba minimizando un momento así de bonito? ¿Así de importante para él?

-No, de verdad que puede esperar…- se limitó a decir Dada, decidido a irse por donde había entrado y nervioso por la mirada asesina que le estaba dedicando Garu. Ya suficiente tenía con haberse descargado a Abyo como para ahora cargarse a su mejor amigo, el cual le podía dar peores palizas.

-Bien- dijo Garu, enojado- Entonces ya te puedes retirar-

-¡No!- se apresuró a soltar Pucca, mirando con desaprobación a Garu, algo que por cierto, le rompió el corazón al ninja. Se giró un momento para programar que la siguiente pista sonara automáticamente y luego se dispuso a salir.

- Ven, Dada- dijo la pelinegra, pasando al lado del rubio, quien miró de soslayo a Garu, para luego seguirle el paso a la pelinegra.

Si de algo Dada estaba seguro es que nunca había visto la expresión de un corazón roto de verdad en su vida, hasta que miró al ninja por última vez.


Pucca abrió las puertas batientes de la cocina y sostuvo una para que Dada pasara y una vez que ambos estuvieron adentro y a solas se giró a verlo, un poco más compuesta luego de su encuentro tan confuso con Garu.

-Bien, Dada, ¿Qué necesitas? - dijo ella, recuperando del todo la calma. En cierta parte sentía que debía molestarse con el rubio por interrumpir ese momento tan importante, para también sentía que l había salvado de caer en esa terrible tentación.

-Bueno, Shuny dijo que querías hablar conmigo- dijo el chico, tímidamente y aun sintiéndose algo culpable.

-¡Ah, eso!- dijo ella, chasqueando los dedos- Si, bueno, creo que el plan funciono, ¿no es así? Después de todo, creo que Abyo no fue el único que abrió los ojos-

-¿Era eso?- dijo Dada, algo sonrojado y rascándose la nuca- Si. Ring Ring esta agradecida de que Shuny no le dejó el ojo morado para su próxima sesión de fotos- río nerviosamente. Pucca rio entre dientes también, después de todo, se alegraba por su amigo.

-Si. ¿Pero, sabes? Creo que ahora depende mucho de ti- dijo ella, ya poniéndose un poco más seria, pero sin dejar de sonreírle dulcemente a su amigo- Creo que debes decirle lo que sientes por ella. Aprovecha ahora que de verdad tienes una oportunidad- sugirió. Al instante al chico se le borró la sonrisa y se rascó uno de sus codos, desviando la mirada de manera insegura.

-¿Y si me dice que no?-

-No lo sé, Dada- dijo ella, ofreciéndole confianza con una de sus típicas sonrisas- Algo me dice que esta vez no tendrás un "no" por respuesta- dijo ella, acercándose a él y poniéndole una mano en el hombro- Es hora de dejar los planes de lado e ir directo al grano-

Dada levantó la mirada y vio la sonrisa de Pucca. Al instante tomó confianza, y supo que, si Abyo había aprovechado al máximo el plan, quizás debería aprovecharlo él también. Y esta vez no se acobardaría como de costumbre. Sonrió, decisivo y abrazó a Pucca con todas las fuerzas que pudo. Ya habría querido alguien tenerla como amiga.

-Gracias, Pucca- le susurró, con una gran sonrisa. Pucca sonrió enternecida y le devolvió el abrazo. Al cabo de un rato, se separaron, intercambiaron amistosas miradas y Dada salió de la cocina muy feliz. Pero tan pronto como salió a ella se le borró la sonrisa y el recuerdo de Garu la atacó de nuevo. Suspiró con pesadez y se frotó la cara un poco.

Tal vez eso de los planes debía tomarlo en cuenta. Tal vez era momento de dejar de preocuparse por la situación amorosa de los demás y preocuparse por la suya.

Ya que, se estaba hundiendo con todo y ella.