Canciones a escuchar durante el capitulo:

-Slow Dancing in a Burning Room- John Mayer. (Pucca y Soso)

-One Woman Man- John Legend. (Pucca y Garu)

Psdata: Vaya que va a haber drama a partir de aqui -w-

Disfruten :D


Drama y Jazz.

"I can never say I loved you...I kept all my gold.

But you broke in my house... You´ve stole my heart."

-John Legend.

Cuando se miró al espejo por última vez casi no reconoció a la bella joven en frente de ella, y pese a que se veía hermosa, nunca se sintió tan vacía como hasta ese momento.

Aceptó la cita con Soso porque de verdad quería saber cómo le había ido en su viaje, porque quería asegurarse que la vida de su amigo era plena y satisfactoria. Pero también sabía que todo ese plan tenía artimaña y que La intención de Soso iba más allá.

Se sintió mal y no pudo evitar pensar que quizás estaba utilizando a un chico para olvidar a otro. Pero, en el fondo pensaba que quizás de esa manera podría despegarse un poco más de ese enfermo cariño que le tenía a Garu.

Se arregló un poco el cabello el cual se lo había ondulado un poco. Llevaba un vestido rojo quemado arriba de la rodilla y con hombros caídos y una par de tacones a los que apenas se acostumbraba a caminar. Se había maquillado ligeramente, como toda buena chica; solo algo de labial y rimel.

Se puso un elegante saco negro) y partió media hora antes de su cita. Aunque pudo pedir un taxi o irse en su moto, prefirió ir caminando y no solo por el tiempo que le había tomado arreglarse, sino porque tenía mucho que pensar.

La aldea estaba muy tranquila y el aire estaba soplando algo fuerte. Trató de buscar alivio en el cielo pero no había ninguna estrella, al contrario, estaba totalmente encapotado y parecía que iba a caer una tormenta en cualquier momento.

Iba casi automáticamente al Café de Santa, pues había ido miles de veces, pero por cada paso que daba quería dar dos hacia atrás. Sentía que de cierta manera estaba traicionando a todos; a Soso por usarlo de cierta forma, a ella misma por sus sentimientos contrariados y a Garu... Aunque en realidad no sabía a ciencia cierta cómo podría traicionar a este último.

Levantó la vista cuando sintió que unas luces cálidas se hacían más Fuertes frente a ella. Entonces sipi que había llegado y de repente una suave música de saxofón lleno sus oídos y sonrío un poco. El jazz siempre había sido uno de sus géneros favoritos.

Habían varias personas afuera; parejas, grupos de amigos... Pero no vio a Soso así que dedujo que ya estaba adentro. Se mentalizó y trató de tener la mejor cara posible en esos momentos y se dirigió a la entrada, donde estaba el bonachón dueño elegantemente vestido en un traje rojo, recibiendo a la gente.

-Buenas noches, Santa- le saludó Pucca, mientras que buscaba en el bolsillo de su saco el boleto que le había dado Soso.

-¡Pucca! Jo, jo. ¡Pero qué linda te ves!- le saludó el, alegremente. Ella no pudo evitar una sonrisa verdadera y le tendió el boleto.

-Gracias. La cafetería se ve muy bonita esta noche- le dijo ella, regresándole el cumplido. Santa río y tomó el boleto para después buscar en su lista el nombre de la pelinegra.

-Pues te lo agradezco, jo,jo. La idea fue de Destiny- dijo él y entonces encontró su nombre- ¡Aquí está! Tu acompañante ya llegó, ven te guiaré a tu mesa-

-Gracias- respondió ella, sin mucho ánimo. Y cuando siguió a Santa sintió que un magneto se le pegó al cuerpo, haciéndola retroceder en la entrada, sin embargo, forcejeó contra esa energía y siguió al gordinflón hombre.

Ni siquiera cuando vio cómo habían decorado el lugar logró sentirse mejor. De alguna manera había asegurado de que el lugar estuviese casi a oscuras, salvo con luces tenues y cálidas en el escenario y la pista, en donde había unas pocas parejas bailando. Y todas las mesas tenían velas para alumbrar.

El ambiente era cálido, armonioso e incluso sensual. Divisó a Destiny y sonrió un poco al ver al enorme dragón con escamas doradas tocar una suave melodía de piano mientras que cantaba una ligera canción con su potente voz.

-Por aquí, Pucca- dijo Santa, cediéndole el paso. Fue entonces cuando divisó a Soso en una mesa, quien le sonrió dulcemente e inmediatamente se puso de pie mientras que se dirigía a él.

A Pucca se le fue el aliento por un momento y sintió que el corazón se le iba a salir del pecho. Tenía miedo, lo que era una lástima porque le hubiese gustado admirar el buen porte de Soso.

Llevaba un elegante traje oscuro con una corbata color mostaza. Se había peinado sofisticadamente y su silueta se veía más fornida. De hecho Pucca notó que varias chicas en las mesas de alrededor se giraron solo para verlo. Se sintió aún más apenada cuando llegó a él bajo todas esas miradas.

-Gracias, Santa- dijo ella tímidamente y caminó a él.

-De nada. Disfruten su noche- respondió él con una sonrisa y se alejó, dejándoles solos.

-Pucca... Hola- saludó Soso cuando ella llegó.

-Hola- respondió ella y sonrío de la mejor manera posible. Ambos se saludaron con un abrazo y un beso en la mejilla y él se apresuró a apartarle la silla para que se sentara. Pucca accedió al gesto con amabilidad y Soso paso a sentarse en frente de ella.

-Wow... Te ves preciosa- dijo Soso, quien claramente se había deslumbrado.

-Gracias- repuso ella con una sonrisa- Tu también te ves muy guapo-. Soso sonrió tímidamente y se acomodó en el asiento. Fue cuando llegó un mesero a su lugar, elegantemente vestido.

-Buenas noches, soy Kai y seré su mesero esta noche, ¿Qué van a ordenar?- preguntó el elegante joven con acento jovial. Soso abrió la boca para hablar, pero entonces fue Pucca quien se le adelantó.

-Me podrías dar una botella de vino por favor y una de sake también... Oh, bueno... No sé si tengan sake...- dijo Pucca rápidamente, mirando de soslayo a Soso y luego al mesero- ¿Hay sake?-

Soso parpadeó sorprendido de la cantidad de alcohol que Pucca había pedido e incluso el mismo mesero pareció levemente anonado por la petición de la pelinegra. Pero tal y como su código lo estipulaba, no quiso cuestionarla y sólo respondió de manera cordial.

-Si, señorita. Le traeré lo mejor de la casa en un momento. Con su permiso- dijo, mientras que guardaba el pedido en su mente y se alejaba. Pucca y Soso le sonrieron de manera amable y luego ambos se miraron con la misma sonrisa.

-Vaya, parece que alguien quiere pasarla bien hoy- dijo Soso en modo burlón. Pucca rió un poco.

-Bueno, dado que en el Baile de Verano me la pase metida en una cabina de uno punto cinco por uno creo que lo merezco- respondió ella, acomodándose en la silla.- Además, si el problema es la cuenta yo te puedo...-

-Oh no, para, por favor-dijo Soso- Puedes pedir lo que sea, después de todo en si tuviéramos que pagar yo lo invito- dijo Soso y se encogió de hombros.

-¿Cómo que "si tuviéramos que pagar"?- preguntó Pucca, enarcando una ceja y con una sonrisa.

-Si. Para los que compraron boleto todo es gratis esta noche- dijo Soso y le guiñó un ojo.

-¡Haberlo dicho antes!- dijo Pucca y tomó en afán de broma el delicado catálogo de bebidas que reposaba sobre la mesa- Entonces quiero de aquí para acá- dijo, arrastrando su dedo índice de un extremo a otro. Soso río ante ese divertido gesto y Pucca se le unió a las risas.

Una vez que se callaron se miraron a los ojos con una expresión que él no logró identificar. Claro, era de cariño, pero no sabía a ciencia cierta qué tipo de cariño. Era curioso porque, justo antes de que se encontrará con el se sería incomoda hasta con ella misma, pero justo en ese momento sentía que podía ser ella.

Si, Soso tenía ese efecto. Era tan cálido que hacía que cualquiera se sintiera bien recibido. Que ella se sintiera cómoda en unas circunstancias tan confusas.

-Oh, por cierto. Traje algo para ti- dijo Soso, buscando en su saco. Ella lo miró con una sonrisa curiosa hasta que el sostuvo el pequeño detalle entre sus dedos.

A Pucca se le fue la respiración cuando vio lo que tenía ahí; era una hermosa pulsera tejida, con semillas y colores vibrantes. Tenía una pequeña semilla colgada e incrustada en ella una piedra pequeña, pero que relucía igual que una estrella.

-Soso...- dijo sin aliento y claramente sorprendida. El solo sonrió con cariño.

-Es una pulsera de la tribu Masai. Estuve ahí unas semanas durante mi estadía en Kenia- explicó, sosteniéndola como si se tratase de algo muy delicado- La hizo una mujer artesana de una de esas aldeas, agradecida por lo que habíamos hecho por ella y me pregunto qué cómo podría agradecerme. No le pedi nada, pero en nuestra conversación hablamos de ti... Y le dije que eras un hermoso ser humano, entonces dijo que sabía cómo agradecerme. Horas después, me dio esta pulsera, explicándome que tiene una bendición de una de las creencias que tienen allá... Así que...- hizo una pausa y tomó la mano de Pucca suavemente, quien lo miraba enternecida. Acarició su muñeca y después se la puso con delicadeza- ... Mi regalo no es solo una pulsera... Es una protección para ti, para que siempre seas esa increíble persona que ya eres- dijo y la miro a los ojos sonriéndole. Pucca se llevó la muñeca a su altura y la acaricio suavemente con sus dedos.

-Es... Perfecta- susurró ella, con las lágrimas a punto de salirse. Y no, no era de felicidad, era porque dentro de ella el remordimiento se la comía viva.

-Y si es perfecta, ¿Por qué parece que vas a llorar en cualquier momento?- bromeó Soso. Pucca río entre dientes y evitó llorar con la sonrisa pícara del joven. Luego sonrió con cariño y puso su mano sobre la de él en la mesa.

-Gracias- dijo, ladeando la cabeza de manera dulce. Soso se ruborizó un poco ante lo linda que se veía de esa manera y entonces entrelazo sus dedos con los de ella.

-Me alegra que te guste- le susurró con cariño. Fue entonces cuando el momento se interrumpió por el mesero, quien se acercó con una bandeja con ambas botellas y dos finas copas de cristal.

-Con permiso- dijo él y procedió a servirles primero el vino. Llenó una copa y luego la otra, para despedirse educadamente- Que lo disfruten. Si necesitan algo más, háganmelo saber-

-Gracias- respondieron los dos y el camarero se fue. Entonces los dos tomaron sus copas y Soso fue el primero que la levantó.

-Salud, por nuestra amistad- dijo el. Pucca sonrió pícaramente y también levantó su bolsa.

-Y por tu regreso... Salud- dijo ella y chocaron sus copas con suavidad para luego darles un largo sorbo. Pucca chasqueo los labios y saboreo el vino. Sabía delicioso en realidad y aunque no tomaba demasiado, esa noches estaba decidida a pasarla bien- Esta delicioso-

-Si, lo está- dijo el, también saboreando el vino en sus labios.

-Pero bueno, ahora sí, a lo que vinimos... Platícame que tal te fue en tu viaje- dijo Pucca y recargó su barbilla en sus manos y los codos sobre la mesa. Soso rio algo tímido.

-Eso tomaría un tiempo- sonrío el y se recargó en la silla.

-Pues la noche es joven y nos queda mucho por beber... Así que...- se encogió de hombros con una sonrisa traviesa. Soso la miro de la misma manera y recargó los codos en la mesa.

-Bueno pues iniciaré por el día que me fui de Sooga...-comenzó Soso a relatar- No tienes idea de la cantidad de gente que había en aeropuerto de Samedi, y mientras esperaba el avión conocí a un hombre rabino que...-

El tiempo después de eso pasó volando.

La música seguía sonando, a veces canciones románticas, otras vera sensual, otras muy movidas y otras melancólicas... Y aunque ciertamente lo estaban disfrutando y el ambiente en el lugar mejoraba, pues ahora ya varias parejas bailaban al son de la música y la voz de Destiny.

Pero en realidad ninguno se movió de la mesa una vez que la platica comenzó. Soso le platicó cada parte de su viaje y todo lo que había conocido acerca de la cultura africana y como había ayudado a los menos afortunados. La deleitó con historias de personas en concreto y suyas en particular. Y por un instante se le olvidó absolutamente todo.

Le alegro que su viejo amigo regresará y agradeció que no se mencionara la palabra "G" en ninguna parte de la conversación ni acerca de la última noche que lo había visto. Aunque ciertamente y muy enterrado en ese momento, sabía que la cita tenía como objetivo aquello y acercarse a ella de otra manera.

Pero prefirió no preocuparse por ello. Mejor decidió disfrutar de su compañía, de la música, de la bebida e incluso de la comida, pues al cabo de un rato decidieron cenar comida típica del lugar que a Pucca le supo con facilidad como la comida del Chin-Duda... Ahora sabía porque sus tíos habían cerrado temprano.

Habían pasado alrededor de tres horas y media cuando acabaron de cenar y terminaron por tomarse la botella de sake también, la cual ya iba a más de la mitad del camino.

-Llámame loco, pero creo que esta comida tenía sabor a Chin- Duda- dijo Soso, bebiendo de su copa con sake. Pucca también termino de beber y se limpió la comisura de los labios.

-No me sorprendería- respondió ella.

-Ni a mi, después de todo es la mejor comida del lugar- adulo en joven, quien por cierto ya se había quitado el elegante saco.

-Lo cierto es que si- dijo Pucca, jugando con la copa entre sus dedos y miro a Soso con una sonrisa- es increíble todo lo que te ha pasado y me alegro que hayas tenido un viaje increíble... Pero también me alegra que hayas regresado. Como te dije ayer, te extrañé tanto- dijo, desde el fondo de su corazón.

-Yo también te extrañé mucho- sonrío Soso y luego de repente su sonrisa se borro y adoptó un aspecto un poco más serio. Dudo un poco de mirarla a las ojos y optó por mirar sus manos que se moría por volverlas a entrelazar con las suyas- De hecho, en este tiempo nunca deje de pensar en ti, día y noche... Solo pensaba en el momento en el que regresaría y te vería de nuevo. -

-Soso...- susurró ella, enternecida t algo miedosa de lo que pudiese decir. Tenía miedo de arruinar ese momento tan increíble.

-De verdad... Yo...- continuó el y suspiro un poco- Yo no pude dejar de pensar en ti ni en lo que te dije la última noche que te vi-

Pucca cerró los ojos instintivamente. Ahí estaba, el tema que había querido evitar desde que supo que Soso había regresa o quizás más. Y pensaba "quizás" porque, aunque ciertamente había extrañado a Soso, no había pensando en lo que le había dicho y esto la hacía sentir culpable.

Ya lo imaginaba: noches enteras, días, semanas... Todo el tiempo apuñalandose con su recuerdo y ella está sufriendo de la misma manera, si, pero por alguien más. Soso vio su reacción y se apresuró a continuar antes de que se le fuera la oportunidad.

-Se que es una situación difícil, porque desde que te conozco siempre has estado enamorada de alguien más- el reconocimiento de esto pareció dolerle- Pero, yo puedo cambiar eso. Si tú me dejaras te daría más; más cariño, más amor, más atención. Sé que es un poco precipitado volver y decirte todo esto, pero te juro que estuve estos seis meses pensando y... Yo... Yo no quiero una respuesta ahora. Te di seis meses de garantía pero esperare lo que sea necesario-

Pucca se quedó sin palabras. Y solo sintió las cálidas manos de Soso sobre las suyas.

No había pensando en que decirle en caso de que sacara esa conversación, ciertamente porque no quería pensar que Soso estaba insinuando de esa manera todo su afecto. Pero luego, el término por derrumbarla con una sola y simple frase.

-Te lo dije hace seis meses y te lo repito ahora...- dijo y entonces la miro a los ojos y ella se asusto, porque nunca había visto tal determinación en un hombre- Estoy enamorado de ti. Siempre lo he estado. Desde que éramos niños-

Pucca sintió el temblor de las manos de su amigo y solo tragó saliva ruidosamente. Quería contestarle, quería decirle que aunque quisiera y por muy cómoda que estuviera, no podía aceptar todo aquello... Porque siempre estaría Garu persiguiéndola en su cabeza.

Se sintió mal de ser la causante de todos esos sentimientos en Soso. Ciertamente el no era feo y cualquier otra chica se habría regocijado en sus brazos. Cualquier otra chica menos ella, quien llevaba una gran carga detrás.

-No te quedes callada- susurró Soso, muerto de miedo y bajando la mirada. No soportaba que ella lo mirara de esa forma, como si se tratara de la persona más miserable del mundo.

-Me... Me has dejado sin palabras, Soso. Es que...- Pucca suspiró y apretó más sus manos, inclinándose en la mesa- Tu... Tú eres mi mejor amigo. Eres casi como mi hermano. Me resulta extraño que estés enamorado de mi... No sé si...-

-No sabes si podrás verme de esa forma, ¿no es así?- completó Soso la frase, con una gran mueca de disgusto.- ¿Segura que no es porque Garu está en medio?-

-No hagas eso...- pidió Pucca, claramente afectada por el rumbo que estaba tomando la conversación- Es solo que... Ahora mismo no sé si podré corresponderte de la manera en que lo mereces- confesó ella y en cierta parte tenía razón.

No. No solo era por eso claro estaba. El fantasma de Garu estaba en su mente y en su corazón y las confusiones que el ninja le había dado en los últimos días no arreglaban las cosas.

Pero aunque la cosa con él fuese diferente, la segunda razón que era que le estaba dando a Soso era cierta. Ella había crecido junto a él y a Dada, y ambos eran como sus hermanos y los hombres más cercanos a ella justo después de sus tíos.

Soso entonces estiró su brazo por encima de la mesa y acarició la mejilla de Pucca suavemente. Ella se vio sorprendida por el contacto pero no retrocedió ni nada, al contrario, se dedicó a disfrutar de la cálida mano de el. Era agradable tener contacto con un hombre de su edad que la queria cortejar...

-Como dije; esperaré lo necesario- le dijo con cariño. Ambos compartieron un momento visual que hubiese derretido a cualquiera, y entonces ambos se distrajeron y Soso bajo la mano cuando se oyó un rechinido del micrófono y unos leves golpes.

No solo ellos, sino que toda la cafetería guardo un poco de silencio y volteo al escenario, donde estaba Destiny, detrás del aparato y con un reflector sobre el con su elegante traje y las hermosas escamas resplandeciendo.

-Bueno, bueno... ¿Me escuchan?- dijo con su increíble voz. Todos respondieron entre algunos gritos de emoción y aplausos. Soso y Pucca también aplaudieron con una sonrisa. Claro, era de suponerse que todos, aún bajo sus diferentes charlas y estados, sabían apreciar el talento del agradable dragón.

-Su música sigue siendo increíble- dijo Soso con nostalgia y aun aplaudiendo.

-Bueno, bueno. Gracias, me alegra que les haya gustado. Y recuerden que todo esto es patrocinado por el Café de Santa- dijo Destiny, entonces nuevamente el lugar se llenó de aplausos y una vez que acabaron el dragón volvió a hablar por el micrófono- Y… espero que la sigan pasando bien... Y para que el ambiente se ponga aún mejor y no los aburramos mi banda y yo con el jazz y el blues, vamos a ponernos románticos- dicho esto, chasqueó los dedos y al instante las luces se volvieron más tenues, tanto las del escenario como las de la pista.

Pucca miró a su alrededor y se deslumbró en ver como el lugar casi quedaba a oscuras, pero con varios puntos de luz amarilla y cálida alrededor de las velas y los suaves reflectores, entonces supo que, si bien el lugar ya le había aparecido bastante atractivo y con tomo romántico, en ese momento había llegado al punto culminante… O quizás era el alcohol que ya estaba causando un poco de estragos en ella luego de la segunda copa de sake.

Pero entonces dirigió su vista al escenario cuando la banda empezó una suave canción con un poco de batería siguiendo el ritmo lento y sumándosele unos segundos después un bajo con aire sensual y nostálgico.

-Espero les guste y los invitamos a pasar a la pista- dijo Destiny con una sonrisa pícara. A lo que algunos dejaron escapar unas risitas- Este tema se llama "Slow Dancing in a Burning Rooom"- dicho esto, se acomodó el micrófono a la altura de su alargada trompa y empezó a cantar- "It's not a silly little moment… It's not the storm before the calm…"-

No pasaron ni unos segundos de la canción cuando varias parejas se levantaron de sus mesas hacia la pista. No eran demasiadas, pero las que se habían quedado realmente cayeron bajo el efecto de todo ese romanticismo y el ambiente de repente cambió. La vibra del jazz y las baladas de blues que hasta ese momento animaban a las pláticas, las risas y demás, se había vuelto mucho más suave, y para algunos, incomodo.

"This is the deep and dying breath…
Of this love that we've been working on…"

-Es una de mis canciones favoritas- susurró Soso, mirando el espectáculo tan increíble y el buen ambiente que había logrado tanto su amigo dragón como el rechoncho dueño. Pucca solo sonrió, escuchando lo que le decía. Fue entonces cuando él se levantó y se posó delante de ella, quien se sorprendió de este gesto, pero aún más cuando le tendió la mano y aun pese a la oscuridad pudo ver su sonrisa cariñosa.- ¿Me concedes esta pieza?-

"Can't seem to hold you like I want to…
So I can feel you in my arms…"

Pucca se quedó mirando la mano de su compañero por unos breves instantes, pensando en si era una buena idea dada la conversación de hacía unos cuantos minutos, pero también porque era la primera vez que alguien le invitaba a bailar con él que no fuesen sus tíos o Dada. Nunca había bailado con Soso y menos bajo esas condiciones. Quizás porque todos sabía que ella esperaba una invitación de alguien más… Una invitación que nunca llegó. Y aunque, efectivamente sintió que se estaba traicionando así misma y a Soso y Garu, sonrió enternecida por el gesto y tomó la mano de su pareja.

"Nobody's gonna come and save you…
We pulled too many false alarms…"

Él sonrió, contento de la aceptación de la pelinegra. Ambos se dirigieron a la pista, en donde había aún mucho espacio y a Pucca se le detuvo tantito el corazón cuando Soso puso sus dos manos en su cintura y se acercó a ella, reduciendo a nada sus cuerpos. Pucca entonces optó por poner ambos brazos sobre sus hombros y las manos sobre su nunca. Se le erizó el vello de los brazos cuando su rostro y el de él quedaron muy cerca el uno del otro, al grado que podía percibir el aliento a vino en su respiración.

Entonces, empezaron a balancearse lentamente, bailando al ritmo de la canción o tratando de hacerlo, pues parecía que, aun con el contacto visual, ambas cabezas estaban en otras partes.

"We're going down
And you can see it, too…
We're going down
And you know that we're doomed…"

Pese a que la cita iba bien, pese a todas las atenciones que había tenido Soso, la increíble platica acerca de sus aventuras, las risas que tenían y el cariño que ese baile representaba, ella no dejaba de sentirse triste. Triste por sentirse incomoda con todo ello y por no poder corresponder en su mente en ese momento. Al grado de que, en ese momento, estaba pensando en Garu y en su baile que había durado menos de los que ya llevaba danzando con Soso.

Pese a que en los brazos de ese joven realmente se sentía bien, cómoda en cuanto ella misma… querida incluso… No se asemejaba a las descargas y las palpitaciones que Garu le había hecho sentir esa noche en la cabina. Y todo ese recuerdo la entristeció más y la desesperó internamente, porque eso significaba que esa memoria la traería consigo por el resto de su vida.

Tratando de no llorar y temiendo hacerlo, optó por recargar su rostro en el hombro de Soso, quien sonrió levemente enternecido por esto, y la apretó más a su cuerpo, envolviéndola en un abrazo que podía derretir un poquito su dolor. Pucca sonrió un poco ante el gesto y cerró los ojos, pensando que él era la mejor persona que había conocido.

"My dear, we're slow dancing in a burning room…"

Se quedaron así, por unos segundos que parecieron eternos y reconfortantes, escuchando la suave voz de Destiny y el hermoso sonido de la batería lenta y el bajo. Entonces Pucca abrió lentamente los ojos, solo para asegurarse de lo que estaba viviendo era real… Y entonces vio algo que le puso levemente los pies sobre la tierra.

A lo lejos, cerca de una de las mesas más grandes de la cafetería estaban Tobe y Chief, con media docena de ninjas, quienes reían un poco y seguían comiendo, pero eso no era lo que le estaba llamando la atención, sino el hecho de que Tobe estaba hablando por celular con alguien, mientras que tenía la vista puesta… Precisamente en ella y en Soso.

"¿Con quién habla?, ¿Nos está mirando?", se preguntó ella, algo confundida.

Chief entonces se acercó para susurrarle algo en el oído donde no tenía el teléfono y notó que ella los estaba mirando también y de la misma forma. Los ninjas soltaron entre ellos unas risitas y cuchichearon entre ellos, solo para también verlos. Sin embargo, Chief pareció que se dio cuenta de que ahora Pucca también tenía la mirada puesta en ellos, así que al instante notó que puso un aspecto algo nervioso y evitó su mirada… Pero, Tobe y los demás, quienes, aunque se hubiesen percatado o no, seguían con la vista puesta en ellos.

Estaba a punto de decirle algo a Soso, cuando este se le adelantó y lo dejó pasar:

-Pucca…- susurró su nombre y se separó lentamente de ella, para mirarla a los ojos- Por favor, déjame intentarlo…Sé que esto es difícil para ti…Pero, por favor, déjame intentar… No importa el resultado-

"I was the one you always dreamed of…
You were the one I tried to draw…"

Pucca entonces se heló un poco porque las palabras de Soso sonaban más a suplica que a una pedida de favor, y sintió miles de astillas en el corazón. Pero sintió peor cuando él puso su frente sobre la de ella, aun tambaleándose lentamente de lado a lado.

-Por favor…- suplicó en un triste susurró. Las emociones entonces se le salieron a Pucca de las manos, y sin poder evitarlo sus ojos se llenaron de lágrimas y una de ellas rodó por su mejilla.

-¿De verdad no te importa?- sollozó levemente y agradeció que las luces estuvieran lo suficientemente abajo como para que nadie notara que estaba llorando- Soso, no estoy completa- y por un momento dejó que la sinceridad de sus emociones salieran a flote- Eres una gran persona. Eres mi mejor amigo y el mejor chico que he conocido… Y es por eso que mereces algo más. Mereces el premio completo… No el de consolación…-

"How dare you say it's nothing to me?...
Baby, you're the only light I ever saw…."

Sosos escuchó sus palabras tal y como iban… Y Pucca se sintió peor aún porque se estaba tratando de salir por el acceso fácil. Si, en efecto, él se merecía a la mejor chica del universo y esa no era ella. Pero también había otra razón y era la que pesaba más: que ella estaba enamorada de otra persona.

-No eres el premio de consolación- le susurró él, aun sin despegar su frente de la suya y muy enternecido por sus palabras. Con todo el amor que pudo, le limpió la lagrima de su mejilla y le sonrió, al borde de las lágrimas también- Eres el premio completo-

-No. No lo soy- respondió ella, con un nudo en la garganta- Como dije, me faltan más partes de lo que vez. Todos los días lucho para mantenerlo todo unido. Para mantenerme a mí misma unida – susurró al borde de estallar en llanto. Pero en toda la noche, ese sentimiento si estaba siendo real, y no solo ahí. Con sus tíos, con sus amigos, tenía que estar de pie porque ella era así, aunque por dentro se estuviese desmoronando. Y Soso lo sabía, y sabía que su fortaleza era una de las cosas que más amaba de ella, porque el mero hecho de aceptar esa invitación y abrirle un poco su corazón, sabía que, en efecto, era un trabajo duro. Por eso él estaba ahí, para que le diera la oportunidad. Para hacerle saber que si loe escogía por encima de todo, repararía un poco su vida.

"I'll make the most of all the sadness…
You'll be a bitch because you can…"

Ambos se detuvieron un momento de bailar y Soso tomó suavemente su rostro entre sus manos. Pucca solo lo miró con tristeza y él le inspiró la mayor confianza posible.

-Y como dije yo: No tienes idea de cómo quiero intentar cambiar todo eso.- le susurró con dulzura. Y entonces se acercó demasiado a ella, entrecerrando los ojos y acortando la distancia entre sus rostros.

"You'll try to hit me just to hurt me
So you leave me feeling dirty
Because you can't understand…"

Entonces las alarmas de Pucca se encendieron en su cabeza y supo sus intenciones de inmediato. ¿Debería besar a Soso? ¿Debería dejar que la besara? Todo aquello, por muy romántico, por muy cómodo que se sintiera aun con ese desahogo de emociones que ella hubiese preferido evitar se sentía… mal. Mal porque se estaba engañando. Porque lo que evitó con Ching ahora ella lo estaba haciendo.

"We're going down
And you can see it, too…
We're going down
And you know that we're doomed…"

Pero lo que más le alarmó no fue esto, fue que en su mente estaba la respuesta a sus preguntas y sus inseguridades con otra más: ¿Por qué no?. ¿Por qué no dar un poco de ese amor del que Garu no quería? ¿Por qué no dejarse querer por alguien más cuando en realidad era lo que necesitaba? ¿Por qué no?.

"My dear, we're slow dancing in a burning room…"

¿Por qué no hacer una vida sin Garu?

"Go cry about it, why don't you?.."

Y entonces ella también se empezó a acercar a él, con esa pregunta retumbándole como eco en su cabeza. Sintió un escalofrío cuando Soso acarició sus hombros, apegandola a él suavemente. Nunvamente respiró ese aroma a vino y pensó si el alcohol no s ele había subido ya demasiado a la cabeza… Pero en realidad ya no le importaba. Solo notó como Sosos cerraba suavemente los ojos y ella terminó por hacerlo también, esperando el contacto labio con labio…

"Go cry about it, why don't you?..."

… Pero eso nunca llegó.

-¡ALEJATE DE ELLA!- se escuchó un gritó que apenas y escuchó.

No reaccionó para nada hasta que entonces Soso abrió los ojos de golpe y la empujó suavemente. Ella también abrió los ojos al instante, solo para ver como justo en el espacio en donde casi se besaban y a centímetros de sus rostros pasaba una estrella ninja a toda velocidad, aunque a ella le pareció verla en cámara lenta.

Giraron la cabeza hacia la estrella, la cual se terminó por enterrar en una de las paredes, asustando a las personas que se encontraban en las mesas cercanas y aun mesero, que soltó un chillido y aun con la bandeja se alejó corriendo. Fue cuando entonces todo se quedó en silencio y ese ambiente romántico que no solo Pucca y Sosos estaban teniendo, sino en el lugar entero, el cual se quedó en silencio, pues Destiny y la banda dejaron de tocar de repente y las luces de toda la cafetería se encendieron.

Entonces todos se giraron hacia donde había venido la estrella, que había sido desde la entrada principal… Y Pucca sintió como le golpeaban fuertemente el estómago cuando vio a Garu echando chispas. Entonces todo le quedó claro: él había gritado y él había lanzado la estrella.

-¿Garu?- pronunció su nombre, muerta de miedo. Y no sabía si sentirse alegre de que estaba ahí… O si por el contrario tendría que salir huyendo.

La cafetería entera ya tenía la mirada sobre ellos cuando el ninja se acercó como diablo hacia Pucca y Soso, vestido con unos jeans, una playera negra, una mano vendada y una chaqueta de mezclilla de manera amenazadora. De hecho, estaba empapado, lo que indicaba que había corrido en la lluvia, pues su aire amenazante y su respiración agitada le llegaron cuando llegó a ellos.

-¿Qué haces aquí?- preguntó ella, y de repente el enfado, más que la alegría le invadió- ¿Estás loco? ¡Pudiste matar a alguien!-

-¡No importa lo que hago aquí! ¡Tú y yo nos vamos!- dijo de manera amenazadora, y la tomó de una muñeca, alejándola de Soso e importándole un comino si la estrella había lastimado a alguien. Y por un momento ella se sintió… ¿Feliz? A pesar del poco tacto y la controladora frase.

-No puedes obligarla a irse- repuso Soso, aun tranquilo pese al feo tirón que Garu le había dado. Entonces Garu se giró a él, echando chispas por los ojos y el pánico la invadió como nunca antes.

-¿Perdona? ¡Ella es MI novia!- respondió, de manera grosera y enfatizando también la palabra novia. Entonces ese pequeño rayo de alegría que sintió Pucca se cayó y en enfado, la frustración y le hecho de que ahora él mismo no le dejaba continuar le pareció absurdo e irónico. Por lo que, se zafó de su agarre con fuerza, sorprendiendo a ambos chicos.

-¿Qué? ¡Hasta donde sé tú y yo no somos nada!- le reclamó en voz alta, más de lo que le hubiese gustado. Todos soltaron algunos gritos ahogados y murmullos. Fue entonces cuando de verdad ella notó que todo el restaurante los veía t se sintió terriblemente avergonzada porque, siendo un pueblo pequeño, ninguno de los tres se salvaría de andar en habladurías. Trató de calmarse y tomar el control de la situación, proponerle a Garu en hablar después, a solas, con calma- Oye… Garu…- empezó a decir, tratando de sonar tranquila.

-¡Tú te vas conmigo!- dijo él, a quien no le sentó por cierto nada bien que Pucca ahora se negará a llevar el título de "su novia" cuando todos ahí conocían su historia y luego de tantos años de persecuciones. Así que, cegado por los celos y la rabia, la volvió a tomar de la muñeca con fuerza con intenciones de llevársela a rastras si era necesario.

Entonces Soso reaccionó, pero ya no de manera tan tranquila como lo solía hacer, así que pescó a Garu de la chaqueta antes de que pudiese darse la vuelta con Pucca.

-¡Tu no eres su novio!- dijo, ya bastante enojado. Garu se giró a él, a nada de golpearlo.

-¡Tú tampoco!- entonces Garu la soltó, solo para empujar a Soso, en modo desafiante, quien retrocedió, apenas pudiendo controlar su equilibrio. Pero ya bastante enojado y a punto de mandar sus códigos éticos a la mierda, Soso le respondió con otro empujón que sorprendió un poco al ninja, pues había sido más fuerte.

-¿Quién te crees para decirle que hacer?- le acusó Soso. Garu volvió a empujarlo en respuesta.

-¿Quién te crees TU para alejarla de mí?- respondió, esta vez más que con un empujón, con un golpe en el pecho. Pucca supo entonces que las cosas se estaban descontrolando y que hablar de manera tranquila o proponerlo si quiera ya no era una opción. Alguien se tenía que ir de ahí y alguien debía detenerlos. Así que se apresuró a ponerse en medio de los dos, antes de que Sosos respondiera con más un golpe que otro empujón más.

-¡Garu! ¡Soso! ¡Por favor!- exclamó, desesperada en un intento de no hacer que se mataran y poniendo las manos en los pechos de ambos, quienes en ese momento se fulminaban con la mirada y de no ser porque su pequeña figura ya estaba en medio de ambos, ya habrían empezado una fea pelea.

-¡Ni creas que ella cambiara todos estos años de amor por un pelón odioso!- exclamó Garu, con tono ofensivo y bastante arrogante. Algunos en la cafetería soltaron unas risitas, pero Soso no se dejó intimidar.

-¡Eso lo decidirá ella! Porque, ¿Qué le has ofrecido estos últimos años? ¡Ah, si! ¡NADA!- respondió Soso dándole justo al clavo, pues Garu realmente pareció afectado por ese cometario.

-¡Soso! ¡Ya basta!- dijo Pucca, quedando casi atrapada entre ambos cuerpos. Y Garu, como era de esperarse no se dejó intimidar en lo más mínimo. Entonces notó como, bajó todo ese drama y sin que nadie se diera cuenta, Tobe, Chief y sus ninjas estaban saliendo discretamente del restaurante y notó como la novia de Tobe le dedicaba una mirada de culpabilidad antes de salir tras su novio.

No le llevó ni dos segundos atar los cabos sueltos, y supo entonces quién había avisado a Garu en donde estaba ella y con quien. Ahora sabía porque Tobe hablaba tan animadamente por celular mientras cuchicheaban entre ellos, mirándolos.

Y si, ya se encargaría de ellos, pero más tarde. En ese momento le preocupaba más se la causante de desatar una de las peleas más terribles en Sooga.

-¿Y tú que tienes para ofrecerle?- le retó el ninja, prácticamente a gritos- ¡No me hagas reír! ¡Ella nunca te va a querer!-

-¡CALLENSE!- el gritó de Pucca entonces resonó por encima de sus voces y se oyó por toda la cafetería, la cual se quedó en un silencio profundo y molesta por el conjunto de todas las situaciones. Incluso ellos se vieron sorprendidos y la voltearon a ver. Estaba claramente afectada por toda esa discusión, pero lo que más le afectaba era que estuvieran hablando por ella. Era como si no fuese suficiente escuchar esas mismas voces en su cabeza… Tenerlas en la realidad era más de los que ella podía soportar.

Una vez que hubo un poco más de calma y de atención hacia ella, se giró a Garu, quien era el causante de todo ese feo drama.

-Garu…- suspiró- Retírate, por favor…- le pidió de la manera más calmada posible y señalando la puerta, como si le estuviese hablando a un niño pequeño.

-¡No!- exclamó él a la defensiva y poniéndole las cosas más difíciles aun- ¡No sin ti!-

-¡Por favor!- soltó Pucca, ya al borde de un colapso nervioso y harta de que el ninja le complicara la vida- ¡Me iré a casa sola! Y después hablaremos de esto…- dijo tratando de apaciguar las cosas. Pero entonces Garu se acercó a ella, desesperado prácticamente.

-Pucca… ¡Te amo!-

Todos en el restaurante soltaron un gritó ahogado al escuchar sus palabras. A Destiny y a la banda se les desencajó la mandíbula, inclusive a Soso, quien parecía estar fuera de la partida ya en ese momento. No sabría con contraatacar esa confesión porque… Al final y luego de años Garu lo admitía al fin. Y nadie estaba preparado para ello, ni siquiera Pucca, quien se había quedado sin palabras y helada ante lo que escuchaba.

¿Garu había dicho que la…? De repente, en vez de sentirse como la mujer más feliz del mundo, luego de esperar eso tantos años atrás, de noches en vela y de llanto… Encontraba toda esa confesión… absurda. No lo podía creer. Y no le creía ni una palabra a Garu. No después de todos esos años. No. Lo que sentía Garu por ella en esos momentos era capricho, era el hecho de que no soportaba verla con alguien más feliz. Era porque parecía que estaba dispuesto a hacerle la vida de cuadritos.

-No… No digas eso…- dijo Pucca, con el aire faltándole y nuevamente los ojos se le llenaron de lágrimas y empezó a llorar sin poder evitarlo, rompiendo el corazón de Garu y el de Soso también al verla tan afectada y triste. - ¡Eso no es cierto! - le gritó, sollozando.

Nuevamente todos en la cafetería, quienes esperaron que Pucca se le lanzara a los brazos luego de tanto tiempo, entonaron un grito ahogado y las esperanzas de Garu se cayeron al piso mientras que Soso se quedaba ahí plantado, sin saber que hacer o decir.

Garu entonces, si en ese momento estaba desesperado, cayó aún más bajo y se acercó a Pucca, tratando con todas sus fuerzas de hacerle entrar en razón y tomar sus manos para mirarla a los ojos y repetírselo.

-Pucca… No miento- le dijo, en el tono más tierno y fuera de sí que le salió- Lo que dije es verdad… Por favor… Por favor… Escúchame…- le suplicó, tratando de buscar los ojos de la pelinegra, a quien ese gesto le sentó peor y le empujó alejándolo, porque entonces corría el riesgo de que en vez de que Soso lo golpeara fuera ella misma.

-¡No!- gritó, ahora ella perdiendo los estribos- ¿Qué? ¿¡Me vas a decir que te enamoraste de mi de la noche a la mañana!? ¡Por favor, Garu! ¡Ni siquiera tú eres tan estúpido! - entonces, sin pensarlo le metió otro empujón, bajo la mirada atónita del ninja, el cual también parecía claramente dolido- ¡Así que no me vengas con tonterías como esa! ¡Ahora dices que me amas! ¡Pero no cierto es que después saldrán con que te fastidio y no sé que más! ¡No quiero hacerla más de tonta, Garu! ¡No quiero saber nada mas de ti!- sollozó, confirmando entonces el peor temor del ninja, quien se e quedó así, estático y sin saber que decir ante los sentimientos de Pucca.

La pelinegra entonces mando al demonio todo; lo que la demás gente pensara de ella, la consideración ante la propuesta de todo y la confesión del chico que siempre había amado. Y antes de que las cosas se pusieran peores, se decidió a largarse de ahí, pero antes de que si quiera pusiera dar un paso, Garu la agarró nuevamente de la muñeca.

-¡Suéltame!- le gritó ella, tratando de zafarse, pero lo cierto era que el agarre del ninja era muy fuerte.

-¡Pucca… ¡Por favor! ¡No puedes hacer esto! ¡Tienes que creerme! - dijo Garu en un débil intento de hacerla entrar en razón.

-¡No tengo nada que escuchar! ¡Así que mejor sueltam…!-

No la dejó terminar y todos contuvieron un grito cuando Garu la inmovilizó por unos instantes y le besó con todo el amor que le pudo transmitir. Pucca solo cerró los ojos con fuerza tras sentir el contacto y trató de soltarse, pero lo cierto era que no podía… Y aunque siempre había soñado con ese momento… La ira, la frustración y todo el enojo que sentía solo hacían que aun tratara de separar a Garu de ella, quien tenía los ojos cerrados con fuerza.

Soso estaba a punto de intervenir, viendo como Garu prácticamente la había tomado sin su consentimiento, pero no hizo falta. Pues las fuerzas de la pelinegra eran mayores, y con una bocanada de aire, le metió un fuerte empujón al ninja, quien la miró claramente dolido y atónito por tanta violencia. Miró su rostro bañado en lágrimas y rojo de ira, pero solo por unos segundos… Porque entonces lo siguiente que vio fue la mano de Pucca acercarse a toda velocidad para estamparse con una fuerza brutal en su rostro, haciéndolo retroceder por instinto.

Los presentes solo se quedaron de piedra ante el forcejeó, el beso y la bofetada que Pucca le había dado a Garu, solo para que esta no se molestara en mirar atrás, abrirse paso entre la gente, quien la siguió con la mirada hasta la salida… Y salió prácticamente corriendo y huyendo de ahí, antes de que el ninja o Soso pudiesen detenerla. Y para cuando el ninja se enderezó con una mano en la mejilla, solo vio como la gente miraba hacia la salida y como efectivamente ella ya no estaba.

Y solo se quedó ahí, helado, congelado… Y humillado.

-¡Pucca!- saltó Soso, en un débil intento de hacer que Pucca se quedara y tratando de evitar que hiciera alguna estupidez. Sin pensarlo demasiado, salió detrás de ella con afán de acompañarla a casa o asegurarse por lo menos de que ni hiciera una tontería en esas condiciones.

Garu solo miró como Soso salía detrás de ella, aun atónito y de pie, sin saber que hacer. Entonces, toda la cafetería se sintió claramente incomoda, compadeciéndose del golpe al rostro y al ego del ninja y la gente trató de continuar en sus pláticas que obviamente se iban a centrar en el drama ocurrido.

Entonces Santa, quien también había sido espectador al igual que la banda sonora, le hizo señas a Destiny de que tocara una canción más y a los de iluminación que nuevamente pusieran el ambiente tal y como estaba para romper la tensión que se había formado y quitar la atención de Garu, quien aún estaba en shock. El dragón, al verlo, asintió, y con un tono algo incómodo habló por el micrófono:

-Eh, bueno amigos… Este tema es "One Woman Man"- dijo, con la voz algo titubeante- Que lo disfruten y continuemos…- dicho esto, le hiso una seña a la banda para que dejaran de ver al pobre ninja y se apresuraran a tocar la canción que había dicho. Las luces nuevamente bajaron y algunas parejas en la pista siguieron bailando, aun mirando con pena a Garu, mientras que otras se sentaron en sus mesas, sin más ánimos de bailar.

-"Ohhhh…. Ohhhh…"- Destiny entonces empezó a cantar y todos, inclusidos los meseros, trataron de seguir en lo suyo. Y fue como si ea canción, que empezaba a sonar con un poco más de fuerza que la que se había interrumpido, hubiese despertado a Garu de su shock pensando en solo una cosa:

No. No podía perder a Pucca.

Así que, sin más, salió detrás de Soso y de Pucca, cegado también por la irá y temiéndose lo peor, no pensando en los sentimientos de ella. Si no en los de él porque nadie se había detenido a pensar ni a preguntarse que era lo que el sentía, y ahora que lo decía en voz alta, parecía que Pucca estaba destinada a ignorarlo… Y no lo iba a permitir. No iba a permitir que Soso se quedara con ella tampoco.

"I always believed that love will surrender…
And I wouldn't go down.. without a fight…"

Salió tan rápido de ahí y se detuvo en la salida, donde varias personas se lo quedaron mirando, buscando con la mirada algún indicio de ella, pero no lo había y entonces sacó sus le importó las miradas que lo siguieron cuando echó a correr, ni que estuviese cayendo una tormenta todavía. Solo corrió tan rápido como sus piernas se lo permitieron, buscando entre la lluvia algún indicio de ella

"I always left room for other contenders…
'Cause I might change my mind…"

Y mientras corría como alma que llevaba al diablo no supo en realidad lo que estaba buscando. ¿A Pucca? ¿O estaba persiguiendo algo a lo que él ya estaba aferrado también? ¿Desde cuándo Pucca había tomado esa decisión? ¿Desde cuándo ella se lo había despegado de su corazón como para estar con alguien más?

Las calles estaban desiertas y oscuras y la lluvia caía a cantaron con unos cuantos rayos. Si, era peligroso estar afuera a esas horas, solo y con la tormenta más grande que se había desatado en Sooga desde que él tenía uso de razón… Pero solo seguía corriendo sin rumbo.

"Damn, I used to be so cold
We never ever get too close
Didn't ever wanna lose control…"

Las cosas se habían salido de control al grado de que ahora el que iba tras ella era él. Se maldijo por ser tan frío al punto de perderla y no escuchar a Abyo en cuanto pudo cambiar las cosas. Solo se había sentado a esperar a que las cosas ardieran más hasta al punto de no dejar absolutamente nada. No le sorprendería que ahora Pucca lo odiara y con toda la razón.

Pero no podía dejarla ir. No ahora que había aceptado sus sentimientos.

"But from the moment that I tasted
I knew that I would have to chase it
You say hold up, I won't you to be…"

Siguió corriendo y con la respiración agitada. Buscando desesperado entre calles y calles, con la escena de ese horrible beso en su cabeza. Las cosas habían cambiado tanto y ahora él era quien le había robado ese beso, del cual claramente estaba arrepentido en ese momento porque no había sido la forma. Pero su desesperación le había ganado.

"A one woman man…
A one woman man, oh…"

Se detuvo entonces a tomar aire, porque sentía que los pulmones le iban a estallar y se sintió rendido ante ella. Como si hubiese perdido alguna clase de pelea. Tantos años de frialdad, de entrenamiento, de búsqueda del honor… Y en ese momento sentía que lo había perdido todo. Que parte de el se había ido corriendo de esa cafetería… Sin poder evitarlo… Gritó su nombre con toda la desesperación que pudo, enderezándose de golpe.

"Want you all to my side
Don't want nobody else
Oh, you love it
Oh, you love it
Won't you be…"

-¡PUCCAAAAAA!-

El eco de su voz resonó por todas las calles desiertas, seguido por un feo trueno… Pero no obtuvo más respuesta que esa.

A one woman man
A one woman man, oh...


No fue el único que corrió como alma que llevaba al diablo. Pucca también corría sin saber muy bien a donde entre el laberinto de calles solitarias, llorando, bajo la lluvia, la cual parecía que apretaba más cada vez y no se molestaría en parar en toda la noche. Sentía su respiración acelerada, su corazón y los pulmones en la cabeza y sus lágrimas aun combinadas con la lluvia.

"You made me believe that love was forever
And love could sustain us… through every fight…"

Entonces tropezó entre su rapidez, los tacones y los feos charcos. Pudo poner las manos enfrente antes de irse de bruces contra el suelo y afortunadamente solo acabo de rodillas y con las palmas en el piso. Una vez ahí, adolorida por la caída, se detuvo, con la cabeza abajo y también rendida de toda esa situación.

"I'll let go of all of the other…
Pretenders they were wasting my time…"

Sus hombros se movieron con cada sollozo que daba, y ahí en el suelo decidió soltar todo lo que por años había contenido en su corazón. Todos esos sentimientos encontrados entre si creer o no las palabras de Garu, entre si darle o no una oportunidad a Soso, entre si… Si dejarlo ir o volver para darle una bofetada más o llenarlo de besos. Todo eso era demasiado para una persona. Para ella. Todo eso se le había salido de las manos y le había estallado en el rostro.

"I never thought that I would say this
But I can see us having babies…
I could see it from the stars
That I might give you my heart…"

Resignada, se limpió un poco el agua y las lágrimas de su rostro, en donde su maquillaje debía estar más que corrido. Se levantó con cuidado y se quitó los tacones sin importar que sus pies quedaran expuestos al feo suelo ni a los charcos, después de todo, más empapada no podía estar. Y con sus zapatillas en una mano, se dirigió con paso más tranquilo al Chin- Duda, el cual estaba solo a una calle de ahí. Se abrazó así misma y casi por instinto se dirigió allí.

"From the moment that I met you
Knew that I would never let you…
Slip away, it's okay
You can make me…"

Levantó la mirada con tristeza hacia al restaurante cuando llegó y le entristeció más ver que todas las luces, inclusive las del porche estaban apagadas, pero no le importó. Seguramente sus tíos ya estaban durmiendo. Por lo que, con todo el cuidado que pudo, subió los escalones de la entrada y abrió con mucho cuidado y solo un espacio para que lla pudiera entrar uno de los portones del restaurante, el cual, por dentro estaba envuelto en oscuridad.

Una vez ahí, cerró el portón suavemente con su espalda y dejó caer las zapatillas y deslizó su espalda por la puerta, hasta quedar sentada en el suelo y abrazar sus rodillas, hundiendo la cabeza en ellas, sollozando nuevamente.

A one woman man
A one woman man, oh…

Se sintió patética porque, al final de cuentas, ella teminaba llorando toda la noche y Garu se salía con la suya. Pero comprendió que esas lagrimas eran diferentes. Era el dolor cargado durante tantos años y le hecho de la declaración de Garu… Porque si había sido real eso solo la confundía… ¿Dejar todo lo que siempre había deseado? O ¿Abalanzarse en sus brazos quedando como una tonta?

Y si eso era mentira, aun así, le lastimaba. Viera de donde viera, al final la afectada siempre iba a ser ella.

"Want you all to my side
Don't want nobody else…
Oh, I love it
Oh, they love it
I can be…"

No. Ya no estaba dispuesta a seguir siendo ella la que pagaba los platos rotos por la indecisión de Garu. Ya no. Solo que… en ese momento, si se tomó el tiempo para llorar.

Después de todo, ¿No tenía derecho a sentirse así un poco?

"A one woman man…
A one woman man, uh…uh…."