¡Hola Chicos! Perdonen por conectar con ustedes tan tarde en la historia, pero siendo que ya vamos por mas de la mitad maso menos, se me hizo bonito pasar a saludar. Espero que todos estén muy bien y me gustaría agradecerles a aquellos que han estado siguiendo esta historia. ¡Un abrazo y un beso a todos ustedes mis lectores amados!. Sin ustedes, esto no sería nada.

Quiero decirles que este capitulo en particular he disfrutado mucho escribirlo, porque como dije, en la historia que estoy recuperando, esta parte como tal se me quedo muy marcada al momento de escribir. Sobre todo por la situación por aquí y porque, a partir de ella, me he inspirado en muchas cosas mas. Espero que la disfruten leyendo tanto como la disfruté escribiendo, y recomiendo la siguiente canción, la cual, personalmente, es una de mis favoritas y que le quedó como anillo al dedo a esta parte:

"All I Ask" de Adele.

Sin mas chicos... Espero les guste y estamos en contacto pronto. ¡Disfruten! :D


Para Edgar.


Te doy y me arrebatas.

"...Y si esta es mi última noche contigo... Abrázame como si fuera mas que una amiga.

Dame un recuerdo que pueda usar. Toma mi mano mientras hacemos lo que los amantes hacen.

Importa como esto termine... Porque, ¿Que tal si no vuelvo amar otra vez".

-Adele.

La brisa comenzó a arreciar un poco conforme pasaban los momentos en los que ella regresaba al Chin- Duda, pero lo cierto era que a pesar de que ya tenía el cabello levemente húmedo al igual que su suéter rojo, no sentía la lluvia.

Pensaba en los ojos de Soso todavía y recordó que se le había olvidado devolverle la hermosa pulsera que él le había traído consigo. No era que despreciara el regalo, pero con su plática y las cartas bien puestas sobre la mesa, dejaba claro que no era digna de ella. Lo mejor era regresársela a él y que buscará a una chica lo suficientemente digna.

Ya buscaría un modo de enviársela antes de ejecutar los planes que tenía. Pero en ese momento su cabeza daba vueltas solo respecto a una cosa; Garu.

Tuvo que revisar dos veces el mensaje de Shuny para asegurarse que no era un error ni nada, pero lo cierto era que estaba buscando un pretexto para no hacerle frente al ninja. Tenía razón cuando hablo con sus amigas por celular; tenía unas cuantas muchas cosas que decirle... Pero no sabía cómo hacerlo ni por dónde partir. La situación era bastante complicada y aún más si se miraba atrás y se veía todo lo que ambos habían pasado.

Se serenó luego de la charla con Soso, pero conforme avanzaba más al restaurante sentía una presión en el pecho increíble, sin mencionar el estrés al que estaba sometida y el miedo. Sus manos las sentía cada vez más heladas al igual que el cuerpo... Y una vez que supo que el Chin- Duda estaba a unos metros, levantó la vista que hacía hasta ese momento la tenía gacha.

Y ahí estaba él. De pie junto a las escaleras del porche, con jeans, tenis y su clásica playera negra con el corazón en el pecho. Tenía las manos en los bolsillos y no pareció percatarse de que se acercaba, sólo miraba distraído la lluvia.

Ella se detuvo un momento, aún insegura si dar un paso más o ser ahora ella la que huía, pero antes de que pudiese tomar una decisión, Garu giró el rostro y se percató de su presencia. Pucca no dijo nada, ni hizo un ademán o algo más, y tampoco el. Ambos sabían que tenían que estar lo suficientemente cerca para cualquier cosa y que esta vez, ninguno podría escapar.

Pucca tragó saliva en seco, y caminó los pocos metros que los separaban. Aunque le tomó segundos, le parecieron eternidades, hasta que estuvo a la altura apropiada del ninja y lo encaró. Él también estaba ligeramente húmedo de la ropa y en su cabello las diminutas gotas de brisa parecían diamantes.

Pese a lo que fuere, reconoció que nunca antes había visto tan atractivo al ninja hasta ese momento.

-Hola, Garu- le saludó ella. Él no le respondió, solo trató de abrazarla, pero ella lo detuvo poniendo una mano en su pecho. El ninja la miró, claramente dolido, pero también decidió que era lo mejor... Por primera vez en años ambos se esforzarían por tener una conversación más seria.

-Lo siento- se disculpó, dándole la razón. Ella solo le asintió un poco y no pudo evitar castañear los dientes, mientras que se frotaba los brazos, así que el ninja optó por un contacto más sutil; acariciarle la mejilla. -¿Quieres que vayamos a un lugar techado? Estas temblando de frío- preguntó el, dulcemente.

"Tiemblo de miedo, más bien.", pensó ella. Entonces sacudió suavemente la cabeza negando y apartando la mano de él con ese gesto.

-No. Está bien, Garu... Yo... Es mejor que te diga porque te cité aquí de una buena vez y acabar con esto...- dijo ella, tomando las riendas de la conversación y subiendo un escalón. Quería estar lo suficientemente a la altura como para ver a los ojos al pelinegro.

-Espera... Antes de que digas cualquier cosa, tengo que decirte algo primero- le atajó el ninja, tomándola un poco por sorpresa- Lo que te dije anoche es verdad, Pucca. Sé que todos estos años ha parecido todo lo contrario, pero la verdad es que te amo, siempre te he amado. Siempre has sido tú, siempre. Tú eres la mujer que más me conoce, desde que era pequeño... Y lamento no haberme dado cuenta antes, ni haberte valorado... Pero, el hecho de no demostrarlo antes no significa que mis palabras sean mentiras-

Pucca no dijo ni una palabra y solo se dedicó a mirar a Garu a la cara, buscado algún indicio de mentira... Y por más que se esforzó no lo encontró. Lo único que logró ver una seriedad y seguridad por parte del ninja que la derribó. Trató de buscar cuál era su truco, pero no lo halló.

Pensó en lo de la noche anterior. ¿Y si era verdad? ¿Y si Garu realmente la amaba? Pese a que le gustó la idea de que finalmente ambos se aceptaran, supo que, aunque la respuesta a esa pregunta fuera si... Ella no podía correr en sus brazos.

No era el típico juego de "te doy, me das". Más bien era un círculo sin fin de "Te doy y me arrebatas". Ella siempre se imaginó un mundo donde el la quisiera; donde pudiesen ser una pareja normal que se tomará de las manos, salieran al cine, a fiestas, viajarán juntos y demás... Y ahora que quizás estaba ese panorama en bandeja de plata... Ella no lo quería.

Pudiese ser que no era un buen momento para ponerse una armadura de orgullo alrededor del cuerpo... Pero tampoco quería que las cosas fueran así de sencillas para el ninja.

-Fue tan fácil para ti decirme que me amas después de todos estos años...- dijo ella, con un nudo en la garganta y luego de unos interminables segundos para Garu, quien alzó las cejas al escucharla- Fue fácil decir eso y asumir que iba a cambiar de opinión-

-¿Cambiar de opinión?- repitió el, con algo de ironía en la garganta- Sé con seguridad que aún me amas y tu también lo sabes. Solo... Te da miedo admitirlo-

-No me da miedo admitirlo, Garu. Es increíble que después de todos estos años digas tonterías como esa. Todo este tiempo he demostrado que te amo y no he conseguido nada-dijo Pucca, comenzando a exasperarse.

Él se quedó callado. No sabía qué responderle porque no tenía argumentos. Ella tenía razón, todo el peso de su "inusual relación" cayó únicamente sobre su espalda y tratar de remediar eso tan de repente... Si costaba creerlo.

-Entonces no me crees, ¿uh? No crees que te amo- dijo él en un tono apenas audible y bajó el rostro.

-Dame una razón por la cual debería creerte- dijo Pucca firmemente y cruzándose de brazos.

-¿De verdad quieres una?- levantó Garu la cabeza con fuerza y la miró algo irritado- ¿Qué te parece todo el escándalo que pasó anoche? ¿O el hecho de que verte con Soso me enloqueció por completo? -

-¡Eso solo fue un arranque de ira al ver que me iba con alguien más!- le espetó ella, dejándolo callado- ¿Tú crees que me voy a creer todo eso acerca de que me amas y así?-

-¡Podrías!- sugirió el en voz alta.- Es más, en el fondo lo haces. En el fondo sabe que te amo y por eso has insistido todos estos años-

-¿De verdad lo crees así ?- le espetó ella- He insistido todos estos años porque pensé que te podía hacer cambiar de opinión. Y ahora, que estoy dispuesta a continuar sin ti... ¡Tú no me dejas! ¿A qué estás jugando entonces, Garu? -

-¿¡A que voy a estar jugando, Pucca!?- le espetó el, ya más enojado- ¡Estos últimos días he luchado contra mi buen juicio! ¡Contra todos tus momentos de acoso y el qué dirán en el pueblo! ¡Y a pesar de ello estoy aquí, diciéndote la verdad! -

-¡Oh, créeme! Todo lo que acabas de decir acerca de a qué te estás enfrentando te ayudará a superarme- respondió ella, claramente dolida de que él estuviese jugando así de sucio.

Sabía que luego de todos esos años de "acoso", persecuciones, abrazos y besos robados a la fuerza, cariñosa violencia y más a Garu le fastidiaba, pero que se lo dijera a la cara —cuando antes no lo había hecho— le partió el corazón aún más.

Pero, no dejo que la última frase que le dijo mostrará debilidad, por lo contrario, pareció dolerle más a él.

¿Superar a Pucca?

La conversación que tuvo Garu con sus amigos le vino a la mente junto con la terrible frase de Shuny, luego de que preguntó que pasaría si Pucca al final decía que no. Así que, con tal de quitarse ya la duda de encima, le preguntó luego de dos segundos de silencio.

-¿Estas rechazándome?- preguntó, con el ceño fruncido y apretando los puños. Pucca supo que había tocado una vena muy sensible en él.

Garu estaba acostumbrado a estar solo. Ella lo conocía y sabía que era porque estaba más cómodo así desde la muerte de sus padres. Pero era diferente estar solo a ser rechazado. Y él no podía permitirse serlo porque era... Deshonroso.

Y aunque estaba ansioso por escucharlo de la boca de ella, Pucca no respondió. Y como el que calla otorga, la respuesta le quedó más que clara.

-¿Puedo preguntarte por qué tan groseramente me rechazas así?- dijo él claramente molesto.

-¿Y puedo preguntarte cómo te declaras así a sabiendas que quiero continuar ya sin ti?- le espetó ella, sin dejarse mangonear. Garu abrió la boca para contraatacar, pero ella le ganó la palabra, aún más molesta- ¡Si fui grosera, perdóname! ¡Pero hay otros motivos y los sabes perfectamente! -

-¿Si? ¿Cómo cuáles? - preguntó el, sin dar pie tampoco.

-¿Qué te parece toda tu frialdad y desdén hacía mis sentimientos o a los de los demás?- espetó ella, dando al clavo. Garu sintió una corriente helada recorrerle y se le secó la boca. - ¿O el hecho de que, de ser verdad lo que dices sentir por mi, has sido tan cobarde como para reprimirlo hasta ahora? -

En ese momento Pucca se colocó los lentes al golpear al ninja en su talón de Aquiles.

Era verdad. Garu no podía ser rechazado, pero él sí que podía rechazar a otras personas. Soso tenía razón al decir que no permitía que nadie lo conociera por completo. Y las personas que más le importaban a él, realmente tendía a rechazarlas. Como Abyo, quien pese a ser su mejor amigo tenía una actitud antipática con él. O como Shuny, con la cual aún en su fiesta de cumpleaños no se podría mostrarse ni un poquito alegre.

Y ella era el claro ejemplo de todo y ahí atacaba con el segundo punto. Si realmente la amaba tanto como el aseguraba... ¿Por qué lo escondió hasta la noche anterior luego de años?

Garu bajó la mirada y por unos momentos se quedaron en silencio, solo escuchando la lluvia contra el suelo de la calle. Ya ambos estaban empapados y el agua había apretado ya más fuerte, aunque no lo suficiente como para ser una tormenta.

-Sabes también en el fondo que no es así...- susurró Garu al cabo de unos minutos. Pucca relajó los músculos del rostro al escuchar su tono de voz tan... Abatido. -Habría sido fácil para mí meterte un empujón cada que me besabas o gritarte aún después de que se quebró mi voto de silencio... Pero no lo hice. Porque en realidad siempre me has importado. - le aseguró, mientras que miraba sus manos.

Cada que decía que él la amaba, parecía como un desesperado intento en no perderla... Pero esas palabras más que intentos, reflejaban verdad. Y supo que podría creerle cuando Garu levantó la mirada con un brillo de mucha tristeza y vulnerabilidad.

-Siempre me has importado. Tú y toda tu familia- le dijo el, más calmado y con la voz entrecortada- Jamás terminaré de agradecerles lo que hicieron por mi luego de la muerte de mis padres. Jamás podré mostrarme más agradecido ante Mao, Xiao o con tus tíos... O contigo. -

Pucca sintió como las lágrimas estaban a punto de salir cuando Garu sacó eso a relucir. La historia de sus familias, de sus padres y de como ellos se conocieron. No estaba completamente segura de que el la amara, pero sí sabía que estaba agradecido.

Luego de la muerte de los padres de Garu, los padres de ella — Mao y Xiao— lo acogieron como a un hijo. Sus tíos también habían ayudado y entre toda su familia juntaron dinero suficiente para construirle su casa en el bosque de bambú. Ese había sido la última petición que sus amigos, — los padres de Garu— les habían pedido; no dejarlo desamparado.

Y con todo el cariño y la sinceridad hacia esa familia lo habían hecho.

Por eso habían sido tan amigos desde la infancia. Prácticamente crecieron juntos y realmente Garu tenía razón en una cosa; no había nadie que lo conociera como Pucca lo hacía.

Que su relación se distorsionó por las hormonas y el paso del tiempo era otra cosa, pero su conexión tenía cimientos un poco más fuertes y complejos.

Recordó que, cuando el padre de Pucca enfermó para luego fallecer, no sólo ella se vio afectada por la noticia, sino también él.

-Garu...- susurró ella, claramente conmovida.

-¡Así que no me vengas con que no me importas, Pucca!- le espetó el, con el corazón a punto de explotarle en tristeza- ¡Por años fuiste la única amiga que tuve! Y luego... ¡Tenías que arruinarlo todo con tus juegos de niña boba y todo ese raro romanticismo que te cargaste! -

Pucca se quedó callada. Puede que en eso tuviera razón. Pudo esperar a que la situación con Garu solo se diera de manera natural... Pero no fue así. En vez de eso desarrolló un extraño cariño que invadía todo tipo de privacidad del ninja.

-No te preocupes- le dijo ella, con dolor, pero el calma- No lo volveré a arruinar. Porque, lo digo en serio... Ya no puedo más. - susurró ella y de repente se encontró con lágrimas en sus mejillas- Ya no puedo más, Garu. Ya no tengo fuerzas... ¡Te di todo lo que tenía y hasta lo que no tenía! - y luego de eso, sollozó.

-No... No. Pucca, no llores...- suplicó el, claramente afectado de verla a ella tan mal.

-¿Cómo no quieres que llore? - le respondió ella, aun llorando- ¡No sé que es lo que quieras de mí! Pero si te digo una cosa; y es que todo este asunto del "amor divertido" se terminó. No quiero hacerla más de tonta, Garu. -

Pareció que eso fue un resorte que empujó a Garu para agarrarle la muñeca a Pucca, como si sus palabras estuviesen a punto de alejarla de él y por instinto no la dejará.

-Pucca, no me dejes...Haré lo que me pidas- le suplicó, prácticamente desesperado- ¿Quieres que me ponga de rodillas? ¡Lo haré! Lo haré por ti...-

-¡No! No...- respondió ella, limpiándose un poco las lágrimas y aferrándose también a su brazo para que ni se le ocurriera hacerlo.- No quiero que hagas nada... No quiero nada en realidad. Nunca lo he querido salvo... Salvo que me quisieras un poco...- no pudo continuar, otro sollozo la calló y bajó la cabeza, aun aferrándose al brazo de Garu.

Nunca fue bueno consolando a las personas. No sabía qué hacer cuando alguien lloraba frente a él y generalmente, por grosero que fuera, le era indiferente y ya. Pero en ese momento, ver a Pucca tan afectada no solo le quemaba vivo. Lo estaba destruyendo.

Abyo tenía razón; ella era muy paciente y tolerante con él, pero hasta Pucca podía hartarse y cansarse. Y ya poniéndose en sus zapatos, no la culpaba. Él habría tirado la toalla de ser ella.

Pronto, muchas imágenes llegaron a su cabeza; todos los obsequios que ella le había dado, el tiempo invertido, cada visita que ella le daba cuando estaba enfermo o herido por los entrenamientos, las comodidades monetarias en el Chin- Duda... Y él no había hecho nada más.

No solo se sintió mal con ella, sino con su mismo honor. Decía estar muy agradecido con los padres de Pucca y el resto de su familia, pero no parecía estarlo tanto si estaba destruyéndola. Y el peso de la culpabilidad cayó bajo sus hombros.

Si, ella se había equivocado en tener una rara manera de demostrar su cariño. Pero no era la única. Ching y Abyo hasta hacía poco también tenían una relación enfermiza que, con mucho esfuerzo, ayuda y dedicación lograron sacar adelante. Shuny, por otro lado, por muy ruda que pareciera, siempre estaba disponible para sus amigos y gente cercana... Y eso le había quedado claro la noche anterior.

Pucca tenía su manera de amarlo... Y él no había hecho nada por ella a cambio. En efecto, solo se le hacía una niña boba y loca que no tenía nada mejor que hacer con su tiempo... Hasta ese momento.

Porque la chica que estaba ahí, llorando por el por mucho que no se le mereciera, era más. No por nada todos en el pueblo la querían; siempre ayudaba a otras personas, era una excelente amiga y parecía que todo lo que ella se propusiera lo lograba de una manera limpia y correcta... Justo como sus padres.

Por eso le dio un ataque de celos fuertísimo cuando se enteró de Soso. No lo culpaba por haberse enamorado de ella. Después de todo, no era como que no supiera que él y ella siempre fueron cercanos a su manera y por eso, Soso podía ver lo maravillosa que era.

Entonces decidió que ya se había acordado lo suficiente, tal y como ella lo señaló. Así que, se acercó y acaricio su rostro, levantándose lo suavemente para mirarla a la cara. Pucca solo parpadeo por las lágrimas y sintió un escalofrío al sentir el contacto de las ropas mojadas de Garu.

-¿Sabes por qué fue a traerte del aeropuerto de Samedi cuando decidiste irte?- le preguntó, sin quitarle los ojos de encima.

-Porque mis tíos te lo pidieron...- respondió ella, con voz baja y aún con los ojos bañados en lágrimas. Garu sonrió levemente y negó con la cabeza.

-Es cierto, tus tíos me lo pidieron, pero bien pude negarme. - confesó el- La verdadera razón por la cual fui a traerte de vuelta fue porque no quería que te fueras. De cierta manera, al principio pensé que lo había hecho porque estaba obligado y se lo debía a tu familia... Pero ahora entiendo que ese día te alcancé porque no quería que te fueras... Porque ese día estaba contrariado. Estaba a punto de decirte en el aeropuerto que era yo el que no quería que te fueras… Pero no pude. Es cierto; fui un cobarde y lo he sido todo este tiempo…- dijo él, bajando la mirada- Pero eso no significa que no te amo. –

Garu miró sus ojos color avellana y quiso no creerle. Pero el simple hecho de que esta vez sentía de verdad el contacto con el ninja, sus defensas no estaban funcionando del todo. Y, aun estando a un escalón arriba de él, seguía siendo más alto que ella por poco, así que el ninja, sin pensarlo dos veces, pegó su frente a la de ella y se quedó ahí unos instantes, mientras que Pucca cerraba los ojos, disfrutando de ese contacto tan cálido, aun cuando la lluvia los tenía empapados hasta los zapatos.

Pocas veces habían logrado tener ese tipo de contacto sin jalarse de las greñas. La primera vez ella aun lo recordaba; fue cuando su padre falleció. Garu se acercó tristemente a ella y su madre y les abrazó, recordándoles con eso que el también sentía esa infinita tristeza de haber perdido a su familia. La segunda vez había sido unos días atrás, en el baile, dentro de la diminuta cabina de DJ…Y la tercera vez era esa. Sin jaloneos, sin corretizas… Solo ellos dos.

-Te lo dije hace rato, Garu…- susurró Pucca, al cabo de un rato- No me da miedo de admitirlo; Aun te amo. Te amo más que nadie y que ningún chico. Por eso, tuve que rechazar a Soso… Por eso no he podido encontrar a nadie más que no seas tú-

-¿Rechazaste a Soso?- preguntó Garu, abriendo los ojos levemente, pero algo sorprendido. Pucca sonrió con tristeza.

-Tuve que hacerlo. No podía darle una oportunidad cuando aún te amo. Y por lo que se ve… Siempre va a ser así. – confesó Pucca, con tristeza- Pero no puedo quedarme más. Ahora mismo, me siento completamente vacía… Como si fuese incapaz de sentir algo-

-Por mi culpa…- susurró él, y no era una pregunta. De cierta manera se sentía responsable por todo lo que estaba pasando, sino es que sabía que era completamente culpable de que Pucca no pudiese continuar con otra persona. Sin embargo, sabía a lo que se refería. Si no podía continuar con alguien más… Tendría que continuar sola. Y por muy ilógico que sonara, eso no era mejor para él.

Estaba acostumbrado a ser parte de la vida de ella, sin darse cuenta de que también estaba acostumbrado a tenerla en la suya. Y ahora que ella decía irse sin que hubiese nadie más, sino por sus propios méritos, se le hacía… Impensable.

"I will leave my heart at the door…
I won't say a word…They've all been said before, you know…"

-¿Qué tengo que hacer para cambiar tu opinión?- susurró Garu, tomando una de sus frías manos entre las suyas y cerrando nuevamente los ojos. Pucca levantó la vista hacía él, con lágrimas en los ojos.

-No creo que haya nada que puedas hacer ahora- susurró ella, con tristeza y reprimiendo un sollozo- Después de todo, pese a que yo te conozco muy bien a ti… Tú no te has molestado en conocerme a mí para nada. –

"So why don't we just play pretend… Like we're not scared of what's coming next
Or scared of having nothing left…!"

Pese aun que las palabras que había dicho eran ciertas, pero algo hostiles, a Garu no le afectaron demasiado y no sonaron mal. En realidad, sonaron como una triste realidad… Que no era cierta en absoluta. Si bien Pucca había dado en el clavo en ciertos puntos de la conversación, en eso si que estaba totalmente errada, pues todos esos años junto con ella tampoco fueron en vano para el ninja… Y se lo iba a demostrar en ese momento.

"Look… Gon't get me wrong…I know…

There is no tomorrow… All I ask is…

Se separó un poco de ella, abriendo los ojos. La pelinegra lo observó con algo de recelo, durante segundos, y pareció como si nuevamente Garu hubiese hecho el voto de silencio al que tantos años atrás se acostumbró. Pero le tomó por sorpresa cuando el deslizó suave, pero firmemente el dorso de su mano por su mentón, hasta su oído, en donde le acomodó su cabello ya completamente mojado y pegado a su rostro detrás de la oreja.

"If this is my last night with you..
Hold me like I'm more than just a friend.
Give me a memory I can use"…

Se quedó sin aliento cuando Garu se inclinó a ella y cerró los ojos plácidamente cuando sintió su aliento cálido sobre su oído y cerca de su cuello. Se le erizó la piel y ahí se dio cuenta que, en efecto, saliera con Soso o con alguien más, no sentiría ese revolcón de emociones en el estómago como con él.

"Take me by the hand while we do what lovers do…"

-"Importa cómo esto termine… ¿Porque qué tal si no vuelvo a amar otra vez?"- susurró Garu a su oído. Ella abrió los ojos de golpe cuando y se quedó ahí, aun sintiendo su respiración cerca de ella. La frase que le había dicho era de su canción favorita. Pocas personas sabían cuál era, y mucho menos sabían la traducción ya que estaba al inglés originalmente.

"It matters how this ends… 'Cause what if I never love again?"

"¿Cómo lo supo?", pensó en sus adentros, claramente sorprendida.

-Te conozco más de lo que crees…- susurró él a su oído nuevamente y como si estuviese respondiendo a sus pensamientos, sorprendiéndola aún más. Acto seguido, Garu empezó a besarle el lóbulo de la oreja y ella, por instinto, cerró los ojos nuevamente, sintiendo ese suave contacto.

"I don't need your honesty… It's already in your eyes
And I'm sure my eyes, they speak for me.."

Casi por instinto, llevó sus manos a su camisa, aferrándose a ella suavemente, mientras que Garu seguía devorando su lóbulo suavemente. Él la apegó también a ella, reduciendo la distancia a nada, y una vez que la tenía bien sujeta a él, pasó lentamente de su oído a sus labios. Pucca sintió su aliento cálido en ellos, primeramente, para luego sentir como se amoldaban a los de él, perfectamente.

"No one knows me like you do…

And since you're the only one that matters
Tell me who do I run to?..."

El beso empezó suave, dulce y como si no existiera nada más perfecto para ellos dos. Sus bocas simplemente embonaban como dos piezas correctas de rompecabezas, mientras que la lluvia seguía cayendo, haciendo que sus cabellos ya escurrieran un poco de tan húmedos que estaban. Las gotas de lluvia se combinaron con las lágrimas aun en las mejillas de Pucca y pareció que ambos estaban dispuestos a dejarse llevar como nunca lo habían hecho.

"Look, don't get me wrong…I know…

There is no tomorrow
All I ask is…"

Fue entonces cuando Garu tomó el rostro de ella con suavidad y la apegó más a él, mientras que ella tiraba ya de su camisa por la tensión que sentía en ese momento. No es que no estuviese disfrutando ese contacto tan apasionado, a decir verdad, por años había soñado por tener así a Garu. Por años había permanecido noches enteras idealizando un beso. Uno que el le diera a ella con todo el cariño que se pudiera.

"If this is my last night with you…"
Hold me like I'm more than just a friend…"

Y entonces le quedó claro, que efectivamente Garu si que sentía amor por ella.

Ya fuese otro intento para mantenerla a su lado, ya fuese porque en ese momento le salió de verdad del corazón… Al final todo se reducía a que la amaba, porque de otra manera, no querría que se fuera. Aun con el asunto de la gratitud hacia su familia, aun con el que dirán del pueblo… Garu estaba ahí, en ese momento, dejándole claro con ese beso que no la quería soltar.

"Give me a memory I can use…
Take me by the hand while we do what lovers do…"

Que mal que lo había dejado claro tan tarde. Porque ella estaba lista para hacerlo. Así que, por un momento, dejó atrás todos esos pensamientos y se dedicó a disfrutar del beso, pues bien, podía ser el último.

Y en cuanto a él, no era la primera vez que besaba a Pucca. Ya no podía contar las veces en las que ella estampaba sus labios en los de el por toda su cara babeándolo. Pero, ese beso era diferente. Se sentía en realidad como el primero. Como si nunca se hubiese dedicado a disfrutar de ese contacto tan suave. Tenía años que no se sentía tan querido y completo como en ese momento. Así que también se dedicó a disfrutar, y por primera vez a no cohibirse ni doblegarse a la parte fría de él.

"It matters how this ends…
'Cause what if I never love again?..."

La lluvia subió de intensidad, así como el beso cuando Garu mordió levemente el labio inferior de Pucca. Ella solo lo apegó más a él, acariciando el cabello de su nunca con ambas manos y él rodeó su diminuta cintura, apegándola aún más a él, y levantándola unos centímetros del suelo. Su pequeña figura se amoldó a la perfección en sus brazos.

"Let this be our lesson in love
Let this be the way we remember us…"

Ahora entendían porque toda la gente del pueblo, porque sus familias en algún momento, porque inclusive sus amigos decían que ellos terminarían juntos hacia cierto punto. Porque encajaban y ese beso lo dejaba claro, después de todo, Pucca era tan cálida y suave que ejercía cierto cambio en el ninja y él, su seriedad y su honor, también le hacían un efecto positivo a ella. Solo que, hasta ese momento, no supieron como balancear tanto cariño por ambos polos, que s eles había salido de las manos.

"I don't wanna be cruel or vicious… And I ain't asking for forgiveness
All I ask is..,"

Garu gimió un poco cuando Pucca también mordió su labio ligeramente y entonces, el beso subió aún más de intensidad, cargándola más y subiendo al escalón donde ella se encontraba. Pucca suspiró cuando sintió ese contacto y cuando sintió la lengua de él jugando un poco con la suya, saboreándola por completo… y, ella se permitió también disfrutar de ese acalorado gesto, sin importarle cual lejos estaban llegando por primera vez en años.

"If this is my last night with you
Hold me like I'm more than just a friend…"

Ni siquiera sentían la lluvia ni sus ropajes ya pesados por tanta agua, y ella tampoco supo cómo subieron todos los escalones de la entrada hasta que la techumbre los cobijó de la tormenta que ya se había desatado y él la arrinconó contra la pared, aun besándola a tal grado, que sus piernas quedaron entrelazadas con las del otro. A ese punto, Pucca estaba totalmente sonrojada al igual que él, y, ya con el calor en las venas, no se molestó en sentirse avergonzada cuando bajó al cuello del ninja y empezó a besarlo, arrancándole unos suspiros por los siguientes segundos.

"Give me a memory I can use…
Take me by the hand while we do what lovers do…"

Garu soltó un gemido ahogado y bajó la cabeza, sintiendo ese cálido contacto y bajando sus manos a la cadera de la pelinegra, buscando también su cuello, hasta encontrarlo y devolverle el favor un poco. Estaba dispuesto a cambiar un poco el "Te doy y me arrebatas" por el "Te doy, me das" con ese primer gesto. Pronto, comenzó a devorar el cuello de ella suavemente, pero con la cosa subiendo aún más de intensidad, arrancándole también varios gemidos y suspiros.

-Ga…Garu…- susurró ella, queriéndole decir algo, pero él ya no estaba dispuesto a parar, así que la calló besándola nuevamente en los labios. Ella soltó un gemido ahogado cuando el beso se retomó y le quedó claro que ninguno tendría porque arruinar ese momento, así que sus manos empezaron a acariciar la espalda de Garu, mientras que él la arrinconaba aún más contra la pared, prácticamente encerrándola entre su cuerpo y el muro.

"It matters how this ends…"

Perdieron la noción del tiempo con ese beso. Pudieron pasar bien segundos, bien horas. La verdad ya nada de eso importaba en absoluto, después de todo, ya se tenían en ese momento el uno al otro, algo que, si bien evidente para Pucca y no tanto para Garu, tenían por primera vez. De hecho, de no ser porque el corazón ya les retumbaba en los oídos a ambos al ir al mil por hora ni porque necesitaban aire, no se habrían detenido.

"'Cause what if I never love again?..."

-Ah…- suspiró Pucca agitada cuando se separaron. Ambos tenían las respiraciones agitadas, de cuyos labios salía algo de vaho por la temperatura peligrosamente alta de sus cuerpos y el frío del ambiente gracias a la tormenta que ya se había liberado.

Sin embargo, no se separaron. Nuevamente se quedaron ahí, con las frentes apoyadas en la del otro, sintiendo sus respiraciones rápidas y los labios levemente hinchados y enrojecidos. Parecía que estaban concentrados en escuchar el corazón del otro. Al menos Pucca si sentía el del ninja al tener sus manos finalmente en su pecho. Y pareció que eso le susurró levemente en la cabeza la realidad… La realidad de que, por mucho que ese beso significara para ella, por mucho que Garu la tratara de convencer… Ella ya no tenía nada que dar.

Recordó con tristeza, pero con una firmeza tal sus planes. Unos planes en donde el no encajaban ya en ese momento. Y lo mejor era ser sincera con él.

-Tengo que irme…- le susurró dulcemente, aun sin despegarse de él ni abrir los ojos. Sin embargo, Garu si los abrió levemente para mirarla, confundido.

-¿Qué…?- susurró suavemente y con un nudo en la garganta.- ¿De que hablas? ¿A dónde? - pese a que estaba susurrando, el miedo comenzó a apoderarse de él por alguna razón.

-Iré a ver a mi madre. Así que, tienes que saber que me iré por algún tiempo. La extraño demasiado y tiene ya bastante que no la veo- dijo Pucca, ya un poco más seria. Garu se separó levemente. No podía dejarla ir… No después de ese beso, no después de que estaba dispuesto ahora a darlo todo por ella. -Eres el primero que lo sabe… Bueno, en realidad mis tíos ya los saben, hablé con ellos esta mañana. Mi vuelo sale mañana temprano. -

Ambos habían quedado con las manos entrelazadas y a Pucca le pareció notar cuando la ardiente temperatura de Garu descendió al escuchar que se iba. Miró como sus ojos comenzaron a brillar y al instante él bajó la cabeza, acariciando sus palmas.

-¿Hong Kong?- preguntó él, sabiendo a donde exactamente se iba.

-Así es…- susurró ella. En efecto, su madre vivía en Hong Kong, en la capital, junto con su esposo Zeng, ya que ella era oriunda de allá.

Garu no respondió a nada luego de ello, solo se quedó con la cabeza gacha, con su cabello húmedo tapándole los ojos, por lo que ella no sabía en realidad cuál era su expresión, salvo por la línea rígida que había puesto en sus labios… Y se quedó helada cuando soltó una de sus manos… Para limpiarse una lágrima que se deslizó por su mejilla.

Estaba llorando. Garu estaba llorando.

Sintió como la sangre se le heló cuando el ninja soltó un suspiró cansado y levantó la cabeza hacía ella, cansado de reprimir sus sentimientos. Miró sus ojos humedecidos y esta vez la culpa le remordió a ella. Nunca había visto a Garu llorar, ni siquiera cuando sus padres murieron, porque en ese entonces era demasiado pequeño como para entender la gravedad de la situación, aunque eso no significaba que no le dejara marcado.

Garu no lloraba. Garu no era vulnerable y menos ante ese tipo de situaciones. Pero el hecho de saber que ella se iba, él sentía como si una parte propia se estuviese yendo.

-No te vayas…- suplico él, bajando la mirada nuevamente. De repente, Garu ya no sonaba como el frío hombre que generalmente se mostraba. Su voz en realidad sonaba como la de un pequeño niño asustado… Y eso le rompió el corazón a Pucca. Ahora, por primera vez, era ella la que no sabía que hacer o cómo reaccionar.

Poco le faltó para decirle que no, que se quedaría si él se lo estaba pidiendo. Y requirió de mucha fuerza de voluntad para que no lo abrazara, le besara de nuevo y le dijera que estaría ahí para él tal como quería. Pero, no le salió. Muy dentro de ella y aun contra su fuerza de voluntad, sabía que lo mejor era distanciarse, por el bien de los dos… Por el bien de ella. Por primera vez, tenía que enfriar su corazón y usar la cabeza. Por primera vez tendría que ponerse a ella en primer lugar.

-No puedo quedarme…- dijo, sintiendo como se le tensaban las entrañas y un frío nudo en la garganta. - Tengo que hacerlo. Garu… Por años, siempre he tratado de hacerte feliz a ti… Es hora de que yo busque lo que es mejor para mí. Y no lo haré quedándome aquí-

-Si me amas… No sé porque te vas…- respondió Garu y una nueva lagrima se deslizó por su mejilla. Bajó el rostro nuevamente, odiándose así mismo por perder la estabilidad que tanto le había costado mantener a lo largo de su vida. Pucca sonrió con tristeza y limpió con cariño esa lagrima, obligándolo ahora a él a verla a la cara con delicadeza.

-Admito que en cierta parte me voy por todo lo que ha pasado contigo. Pero, más que eso… Tiene que ver conmigo. - se sinceró y tocó un punto bastante importante- Es hora de que encuentre qué es lo que quiero y debo hacer con mí vida. He perdido el camino un poco y quiero retomar las riendas. No solo me voy por todo esto, Garu. Necesito un tiempo para reencontrarme a mí misma-

Garu entonces cayó completamente en la cuenta de que era lo que sucedía y, pese a que se sentía totalmente triste de que ahora ella era la que se alejaría… No le quedaba otra opción, y hasta cierto punto se alegraba por Pucca. Tenía razón, todos esos años disponibles para él le habían hecho perder un poco el tiempo… Y estaba efectivamente seguro de que podía retomar algunas cosas. En realidad, nunca se lo había dicho y no se lo diría en ese momento para no crear un efecto contraproducente, pero incluso él veía todo el potencial que Pucca tenía.

Y, tal y como se lo había dicho Shuny, lo menos que podía darle a cambio luego de años invertidos, era su propio tiempo y espacio. Se lo merecía y se lo concedería. Si la amaba, tenía que esperarla y entenderla.

-¿Por cuánto tiempo te irás?- le preguntó, tallándose los ojos y poniéndose más firme.

-No lo sé- dijo ella, encogiéndose de hombros- Supongo hasta que todo esto se arregle y ponga todo en orden- suspiró. A Garu no le gustó esa respuesta y lo pudo ver en su expresión al apretar los labios y asentir distraídamente. Así que se apresuró a disuadirlo un poco, acariciando su rostro. Él levantó la mirada suavemente- Hey… No me iré para siempre. Aún tengo cosas que arreglar aquí. Sin mencionar que aquí están la mayoría de las personas que más amo; mis tíos, Dada, Destiny, Ching, Shuny… Hasta Abyo…- bromeó, sonriendo un poco. El ninja no pudo evitar esbozar también una triste sonrisa. -Y tu…- dijo ella. Garu la miró mejor y eso le confirmó que no era mentira. Ella tendría que regresar.

-Está bien…- suspiró él, más tranquilo, pero resignado- Yo estaré aquí, esperándote- le prometió.

Pucca no pudo responderle más. Sintió que en cualquier momento se echaría a llorar descontroladamente ante esa respuesta tan cálida y solo lo abrazó como si fuese la última vez que lo fuese a hacer. Al ninja le tomó por sorpresa esto, pero no le faltaron ni dos segundos para devolverle el abrazo el doble de fuerte. Y así se quedaron unos segundos, con el rostro de ella hundido en su buen pecho y el de él sobre su cabello, respirando ese suave aroma a fresas y a lluvia.

Luchó contra ella misma para no llorar en ese momento a mares y, por alguna razón, lo logró. Logró mantenerse firme, pero solo porque no quería que la despedida fuese más dura de lo que ya era. Y luego de un rato, ambos se separaron un poco y se miraron a los ojos, para darse un pequeño, pero dulce beso de despedida y dejando claro con ello que eso no era un adiós.

-Tengo que ir adentro…- susurró Pucca, a escasos centímetros de la boca de Garu. Él sintió como la vida se le iba en esa frase… Pero, al igual que ella, sabía que era los mejor, así que asintió. Se separó levemente, pero solo para darle un beso en su frente.

-Hasta pronto, Pucca- se despidió, con toda la tristeza que en alguien se podía ver.

-Hasta pronto, Garu…- dijo ella, al borde de las lágrimas y antes de que algo más pudiese hacerla cambiar de opinión, pasó al lado de él, quien se quedó inmóvil y se dirigió a la puerta, la cual estaba a unos metros de ella. Tomó la manija del portón, cuando entonces Garu la detuvo.

-¿Pucca?- le llamó. Ella lo volteó a ver, aun con la mano en la manija.

-¿Si?-

-Dos cosas antes de que te vayas- dijo él, acercándose un poco a ella- La primera: dale mis saludos a tu mamá por mi- le dijo, con sinceridad. A Pucca le tomó un poco por sorpresa la petición, pero sonrió enternecida. Era adorable que él aun le tuviera tanto aprecio a su mamá y el resto de su familia.

-Claro que si- le aseguró ella.

-Y la segunda…- continuó Garu y se detuvo, como si le costara decirlo, hasta que luego tuvo el valor que no había reunido durante años… Y se lo dijo: - Te amo-

Pucca tuvo un choque de sentimientos en ese momento. Sintió que explotaba en felicidad, pero también en inmensa tristeza. Pero, aunque su decisión estaba tomada y Garu ya sabía todo, no valía de nada mentirle a él ni así misma. Así que también respondió.

-Lo sé- dijo dulcemente y sonrió cariñosamente- También te amo-.

Garu le sonrió un poco, triste y a la vez feliz y algo tranquilo. Pucca le asintió un poco y luego abrió la puerta y se metió. El ninja se quedó unos segundos ahí parado, para luego caminar a su casa aún bajo la tormenta. Con esa afirmación, ahora solo le tocaba esperar ahora a él.

Y lo haría.