Lo sé, lo sé... ¿Por qué dos capitulos seguidos? Primera; este capitulo esta recien salido del horno, lo acabo de escribir hoy jaja. ¿La razon? El trabajo, chicos, por eso me apuré hoy que fue mi día libre para dejarles el último capitulo y el que, por cierto, mas me ha gustado escribir.
Tengo que avisarles que este capi no termina con Garu y Pucca, sino con otros dos personajes que, a mi parecer, se merecían la mimsma felicidad que los demás ya que han sido de gran importancia y unos grandes puntapiés de la historia, por cierto, su escena esta algo subida de tono, asi que si eres menor de edad... pues... ya ni modo jajaja.
Obviamente, este es el ultimo capitulo, pero esperen el EPILOGO al final de esta semana a lo mejor, jeje, ya que aun hay muchas cosas que cerrar en la historia y posiblemente con este capi les queden aclaradas algunas dudas que han quedado sueltas.
Por cierto, la canción en el capitulo se llama "Birthday" por JP Cooper. Les recomiendo escucharla mientras leen, personalmente ha sido la que mas me ha gustado colocar en la historia. Así que, sin más mis lectores, espero lo disfruten y los veo en el ultimo capi de la historia.
Oh, y para la persona que me ha preguntado que si las dedicatorias son para chicos que me las han liado... La respuesta es si y no jajaja, en realidad no eres la primera que lo hace. Ya me han llegado muchas preguntas de este tipo. Son chicos que me la han liado, amigos, hermanos... Hombres que definitivamente han sido importantes a lo largo de mi vida... Así que, ahi tienen su respuesta jaja.
Disfruten :D
Para Edgar...
Cariño, me gusta escribirte. Está es mi manera de regresarte flores.
Gracias.
La ley del Balance Natural.
"Te amo. Lo supe desde que te conocí... Perdón por tardarme tanto en entenderlo... Estaba distraído."
-Silver Linings Playbook.
Tachó con un largo suspiro el día número dieciséis en su calendario pegado a su pared de madera con un gordo plumón rojo. Si, lo sabía, esa pequeña maña era patética y hasta dramática, se sentía como un recluso poniendo marcas en la pared para llevar el conteo de los días, pero no lo era. Solo se sentía lo suficientemente triste como para decir y sentenciarse internamente como un reo.
Bufó un poco y lanzó por ahí el plumón para dirigirse al porche de su casa para ver el crepúsculo y el fin de otro largo día. Oh, si, parecía que todos los días en las últimas semanas eran así; lentos, agobiantes. Si, claro, su rutina era la misma que siempre; entrenamiento, combates con Abyo, comida en el Chin-Duda, etc, etc. Y aunque había estado haciendo muchas más horas de entrenamiento para llenar un poco el vacío que sentía, el padre de Ching le dijo que tenía que irse ya a casa porque se estaba sobre esforzando y eso, un buen ninja sabía que no era sensato.
Así que volvía a casa y se sentía prácticamente atrapado en esos muros. Ching y Abyo salían prácticamente todos los días y aunque lo invitaban a unirse para que no se sintiera dejado de lado, el rechazaba dicha invitación, pues una cita de tres no parecía muy buena idea y hacer mal tercio tampoco era algo que agradeciera mucho. Po otro lado, Shuny ya no estaba ahí tampoco y no había señales de ella, salvo por un ultimo mensaje hacia dos días atrás avisando que había llegado a Hong Kong sana y salva… Pero por más que él trataba de comunicarse, la morena no le contestaba.
Estaba tentado a preguntarle a Pucca si Shuny había llegado bien, pero decidió no hacerlo y dedujo que si su amiga no contestaba era porque en efecto, ya estaba con la pelinegra y no quería que resultara un dolor de cabeza… Al menos no mas de lo que ya lo era. Por lo que se resignó a esa terrible espera que le carcomían todos los nervios.
A decir verdad, no sabía cómo había pasado los últimos días sin ella. Nunca había sentido tal vacío en su interior, o peor, en su entera vida, ni siquiera cuando sus padres fallecieron, peor no le costó trabo entender por qué, pues además de que cuando lo de sus padres ocurrió, Pucca ahí había estado para él, así como toda su familia.
O si, le tomó mucho tiempo descubrir que la pelinegra era uno de los pilares más importantes de su vida. Que mal que se había dado cuenta demasiado tarde y que ahora ni siquiera podía ir tras ella como debió haber hecho antes. Es más, pudiese ser que ni regresara. Si bueno, ella lo había prometido, pero no haber sido sincera con ello era lo menos que se merecía por haberse perdido tantos años.
Se sentó en la silla reclinable que tenía en su porche y se dedicó admirar con los ojos perdido en el bosque de bambú como el sol descendía… Nunca se le hizo tan largo un crepúsculo. Y pese a que el ambiente era increíblemente agradable en ese momento, no veía la hora para que el condenado sol se ocultara ya para que diera pasó a la noche y pudiese dormir para comenzar otro extenuante día por la mañana.
Oh, Pucca… Si, desde que se había ido no solo su vida parecía haberse vuelto más gris, sino que Sooga en general. La aldea tenía un brillo mucho mas cálido con ella, inclusive sus mismos amigos. Ching la extrañaba muchísimo al igual que a Shuny y eso Abyo se lo había comentado. Inclusive el parecía también extrañarlas.
Los tíos de Pucca también se veían mas apagados el par de veces que los fue a visitar y mucho más desanimados. Inclusive se encontró a Dada y a Ring Ring un día en la aldea y ambos le preguntaron si tenía una idea de cuando regresaría porque al parecer la peliazul ya sabía del plan que ayudó a que ella y el joven rubio pudiesen estar juntos finalmente… Y quería agradecerle en persona. Esto sorprendió a Garu… Pero, con todo el pesar de su corazón le dijo que ni él ni nadie le podía dar una respuesta.
Y era verdad. La extrañaba como loco y no sabía que haría su Pucca no regresaba. Sabía que ir detrás era mala idea, pero quedarse… Si que había sido un castigo. Pero él lo merecía, solo así pudo darse cuenta de lo que había perdido y de todos esos años desperdiciados, y ahora que quería arreglar las cosas… No lo dejaban. Pucca ya no estaba más disponible para aceptar su arrepentimiento.
Mio brincó si previo aviso a su regazo, sobresaltándolo un poco, pero después le acarició su lomo, haciendo que el felino ronroneara por un momento.
-Hola… ¿Dónde habías estado?- le preguntó con una triste sonrisa y dejó caer su cabeza hacia atrás con un suspiro. Al menos la compañía del pequeño animalito era reconfortante para él.
Fue cuando, comenzó a escuchar pasos cerca, pisando las pequeñas hojas de bambú secas que habían caído. Al principio pensó que era su imaginación, pero entonces Mio también se puso alerta y levantó las orejas, agudizando su oído. Se puso se pie, alerta a cualquier tipo de situación y pensando primero en lo peor… Que eran ninjas por parte de Tobe o el mismo Tobe. Le habría venido bien una pelea después de todo. Pero, sus oídos bien entrenados descartaron esto…Porque eran pasos de mujer… Además de que entre la profundidad del bosque y la luz anaranjada del crepúsculo se divisó una figura esbelta
Pensó en Ching al principio, pero entonces dedujo que los pasos de su compañera en los entrenamientos eran más toscos. Pensó en Shuny entonces, pero también sabía que eran diferentes sus andadas; con fuerza y sin titubear. Esos pasos eran mucho más delicados y el caminar de la silueta tenía un estilo muy familiar en su andar.
Se le detuvo el corazón cuando enfocó la vista y un rayo del sol lo deslumbró un poco al enfocar y poder ver bien de quien se trataba… Y ese mini paro, pronto de volvió un disparo de palpitaciones a mil por hora combinado con un vuelco de vacío en su estómago.
Pensó que de tanto tormento ya había perdido el buen juicio, pero conforme la figura más se acercaba, esta idea se iba desvaneciendo y la felicidad que sintió en ese momento lo dejó paralizado y completamente sin defensas ahí de pie.
Ataviada con un vestido rojo casual rojo con corte de corazón en el pecho y tirantes y encaje en la falda arriba de la rodilla con poco volumen, zapatos bajos negros y su cabello negro suelto cayéndole sobre la espalda… Pucca estaba caminando hacía él con su maleta en la mano. Parpadeó un par de veces para asegurarse que lo que estaba vislumbrando no era una clase de hermoso y cruel espejismo… Pero, por más que su respiración se aceleraba y por mas que enfocaba la mirada, la pelinegra no desapareció, por el contrario… Su imagen se fue haciendo más clara conforme caminaba con una sonrisa bellísima en el rostro.
Garu se quedó aun paralizado cuando ella subió las escaleras con la pesada maleta y se detuvo a un metro de él o menos, también con el corazón inflamado y muerta de miedo.
-Hola, Garu…- le saludó, tratando de que no le temblara la voz. El ninja no dijo nada… Solo se la quedó mirando sin poder dar crédito a que ella hubiese regresado a la puerta de su casa. Pucca sonrió algo nerviosa al ver su estado y se rascó la nuca- Oye… ¿Estas bi…?-
No la dejó acabar. Lo siguiente que el ninja hizo fue acortar toda la distancia entre ellos y abrazarla con todas las fuerzas que tenía, tomándola a ella por sorpresa, inclusive la levantó a unos centímetros del suelo. Él hundió su rostro en el cabello que estaba sobre sus blancos hombros jurándose así mismo que no la dejaría escapar nuevamente y verificar que aquello era real.
-Volviste…- susurró con la respiración agitada y Pucca pudo jurar que sentía como temblaba aun sosteniendo su pequeña figura- Estas aquí…- susurró y la abrazó más. Pucca le devolvió el abrazo también, cerrando los ojos y sintiéndose completo luego de esas dos largas semanas de fuertes emociones y demás. - Te extrañé… muchísimo…- murmuró el ninja, aun contra su cabello y cerrando los ojos con fuerza. Esto le derritió el corazón a la pelinegra.
-Lo sé… Yo también- susurró ella, tiernamente y luego soltó un pequeño jadeo- Pero, Garu… ¿Podrías por favor tratar de no partirme en dos?... No respiro…- dijo, buscando aire. El joven ninja no pudo evitar esbozar una pequeña sonrisa y la soltó ligeramente, dejando sus manos en sus hombros para mirarla bien a los ojos. Por alguna razón y pese a que no había cambios en su aspecto, se veía diferente… Mucho más hermosa.
-Lo siento, es que… de verdad, no tienes idea de lo mucho que te he extrañado…- dijo el ninja, tratando de no quebrarse llorando del alivio que sentía. Así que solo pudo acariciar la mejilla sonrosada de la pelinegra, quien pareció agradecer ese contacto- ¿Cuándo llegaste?-
-Creo que mi maleta en mano debería darte algún indicio- respondió ella con una sonrisa- Recién regrese con Shuny. Ni siquiera he ido al restaurante a ver a mis tíos- dijo. Garu amplió un poco los ojos al oír que era el primero además de la morena en verla en Sooga. Por lo que buscó en el bosque si no se encontraba su amiga pisando los talones de su amiga.
-¿En serio? Y… ¿En dónde está Shuny? - le preguntó, buscando algún indicio de la aludida.
-Oh, dijo que quería irse a casa. Que tanto tu como yo somos unos dolores en el trasero… Palabras textuales de nuestra amiga- respondió con una sonrisa algo divertida, a lo que Garu rio un poco, aunque no supo si por nerviosismo.
-Te creo…- dijo y la miró con cariño, aun acariciando su rostro- ¿Y… Qué tal estuvo tu viaje?- le preguntó dulcemente.
-Increíble… Fue grandioso ver a mi mamá… Pero fue dura la despedida- dijo, con la mirada algo triste.
No le mentía. Tan pronto como pidió los boletos, Evan y ella fueron ala agencia más cercana para recogerlos y volver corriendo al penth-house para empacar todo e ir por Shuny. Cuando la morena se enteró que el avión saldría por la madrugada, se molesto bastante de que ni siquiera había pasado veinticuatro horas en Hong Kong y a regañadientes empacó nuevamente todas sus cosas… Pero no estaba tan molesta como Mao.
Al decirle que se irían en unas horas y que inclusive ya tenían los boletos, le reprendió por haber actuado de manera tan impulsiva y sin haberle avisado ni a ella ni a sus tíos, por lo que empezó una pequeña riña entre lo que era mejor para ella, pero Pucca ya había tomado su decisión, y pudo notar que la reacción de su madre solo se debía al hecho de que no quería que se fuera.
Así que el resto del día se la pasaron empacando y preparando todo, inclusive les quedaron horas muertas, aprovechándolas para que ella, Shuny y Evan pudiesen salir a almorzar por la ciudad mientras que Zeng calmaba y hablaba con Mao. Sorpresivamente, tanto él como Evan parecieron adoptar mejor la decisión que tomó… Por lo que cuando regresó al pent-house, Mao mostró apertura total a escuchar el plan de su hija… Y quedó completamente maravillada.
Así que, tras una parada rápida al hospital en donde Pucca se despidió entre lagrimas de los niños y, sobre todo, de Xiao, quien le regaló una hermosa carta que tenía día preparando para ella. Ya en el aeropuerto, Pucca se despidió de Zeng, dejándole claro que estaba agradecida porque no había nadie que cuidara a su madre y la amara como él. Se despidió de Evan con un fuerte abrazo e infinitamente agradecida por su compañía y haber sido un puntapié en su decisión… Y finalmente de su madre, donde el llanto de nostalgia se hizo presente en ambas… Pero dejando claro con ello que su vinculo era más fuerte que la distancia y que se amaban como a nadie en el mundo.
-Entiendo, pero... ¿Ella está bien?- le preguntó Garu, algo culpable de lo que se había suscitado, a lo que Pucca le respondió con una gran sonrisa.
-Si, ella... Te manda muchos saludo y un abrazo- le dijo dulcemente. Garu sonrió ante el cálido recuerdo de la madre de Pucca y lo parecidas que eran, sintiéndose bien de escuchar que la persona que lo cuidó como un hijo estuviese bien.
Luego de eso, se hicieron unos segundos de completo silencio, anunciando que venía esa charla que ambos habían estado esperando por mucho tiempo.
-Mi mamá, me ofreció a quedarme allá con ella- dijo Pucca finalmente y aprovechando que la conversación se había situado en Mao. Garu amplio los ojos, pero más que sorpresa fue terror lo que la pelinegra pudo vislumbrar en ellos.
-¿Qué...?-murmuró él, sintiendo como algo crujía en su interior.
-Así es. Resulta que papá dejo nuestra antigua casa a mi nombre y mamá la arregló para que pudiese irme a vivir ahí... Y eso no es todo. Su esposo me ofreció un lugar en su universidad en el área culinaria sin ningún costo ya que él es el director ahora- le explicó.
Le tomó unos segundo asimilar lo que la chica frente a él le estaba diciendo. Ahora entendía porque se veía diferente; no es que se viera más hermosa o algo hubiese cambiado en su físico... Sino que se veía mucho más realizada y confiada en sí misma. Sabía que tenía todas las oportunidades del mundo y que sería una tonta si no las tomaba todo por quedarse estancada.
Pero eso no evitó el terror que estaba invadiendo su cuerpo. Ahora veía porque estaba ahí y porque había regresado. Por su promesa, pero solo por eso y para avisarle que quizás esa iba a ser su última vez en Sooga... O peor, que la vería.
No podría lidiar con ello, todos esos años de frialdad entrenada no le alcanzaban para enfrentarse a eso. No. Pero antes de que gritara esa voz de su cabeza a su boca... Preguntó con un nudo en la garganta lo que más se temía.
-Y... ¿Aceptaras?- le preguntó muerto de miedo y quitando su mano de su mejilla. Pucca lo miró por unos segundos que le parecieron interminables a él y no supo interpretar esos ojos extrañamente serios.
-Si- respondió al final. La sangre se detuvo en sus venas y sintió como su corazón se congelaba. Pucca estaba dispuesta a dejarlo... De verdad lo estaba. Sintió miles de agujas atravesándolo gracias a esa sería mirada... Y Pucca se dedicó a mirar su pequeño experimento.
Pudo jurar que noto el cambio en el color de la piel del joven y su expresión se le decía todo. esa respuesta le había dolido, porque creía que era un rechazo total para él... Que ya no habría más oportunidad y que finalmente y después de todos esos años, había conseguido arrancarlo de su corazón.
Pero no era así.
Evan le habló del balance. De lo importante que era encontrar este para poder ser feliz no sólo con una persona, sino en general, y es lo que estaba haciendo en ese momento.
Había sido muy tonto creer que podría olvidarlo cuando aún estando a tantos kilómetros de distancia... No pudo. Tratar de olvidarlo solo había echo que los dos se lastimaran... Aunque sí había servido de algo y era que Garu pudo abrir los ojos.
Supo lo que era estar sin ella; verla cuando la indiferencia era dolorosa, verla con alguien más... Y lo peor; no verla ni saber nada de ella. Todo eso había hecho que la apreciara más así como todo ese cariño que le había dado.
Y Pucca lo sabía. Sabía que esa lección le había dejado marcado... Pero también sabía que seguir así y hacer una vida sin él por orgullo y esta vez estando segura de sus sentimiento solo los haría infelices.
Por lo que antes de que Garu diera todo por perdido, ella acarició suavemente su mano y buscó su mirada.
-Sí, si aceptas venir conmigo- le propuso de la manera más dulce que pudo. La cara de Garu cambió al instante de triste a una bastante esperanzadora y completamente confundida, a lo que Pucca continuó hablando- Porque... No puedo imaginar la vida si el chico que más he amado no está a mi lado- dijo con voz temblorosa y una sonrisa.
Lo dejó sin palabras y no supo que responder. Durante sus años en donde se perseguían como perros y gatos Pucca nunca tuvo el tacto de preguntar tampoco si quería estar con ella y quizás ahí había radicado el error. A nadie le gustaba estar sujeto a una persona si antes no se le había preguntado, y en vez de comunicación, las sesiones de besos forzados y arrumacos obligados habían tomado lugar. Por eso, esa pregunta significaba mucho para él.
Sin embargo, no sabría la respuesta a lo que le estaba diciendo…a su propuesta. ¿Irse a Hong Kong con ella? Ni siquiera había considerado en dejar la aldea él solo. Y no, no porque estuviese muy arraigado, sino porque simplemente la idea no se le había cruzado… Y de repente ahí estaba ella, pidiéndole escapar a un mundo de oportunidades que a ella se le presentaban… y pudiese ser que a él también.
Cayó en la cuenta de que esa propuesta era cierta, pero también una forma de cobro por todos los años que Pucca le había invertido sin recibir nada cambio… Y que él ahora tenía que compensarle. Pero ¿Estaba dispuesto a hacerlo?
Las últimas semanas habían sido mas que agobiantes, habían sido una tortura genuina y un dolor y vacío que no le deseaba ni a su peor enemigo. Por lo que, pasar el tiempo con Pucca y recuperar lo perdido… Mas que un cobro, era algo que estaba dispuesto a hacer con los ojos cerrados. Había cometido el error de dejarla ir anteriormente… Y no lo volvería a hacer. Era hora de compensarle, en efecto, todas las molestias que había tenido que pasar.
-Je… Sé que es una propuesta algo atrevida ahora que lo pienso…- dijo Pucca, cayendo en la cuenta de que en efecto no era cualquier cosa y que ella tendría que atenerse también a lo que el ninja decidiera. Ya no iba a obligarlo a hacer nada mas que él no quisiera. En ese sentido había madurado y también reconoció su error- Así que no tienes que responderé ahora. Faltan dos años para que tenga la edad suficiente para ingresar a la universidad, así que puedes meditarlo el tiempo que quieras y…-
-Lo haré- respondió Garu al cabo de unos segundos, sorprendiendo a Pucca muchísimo. Él solo sonrió dulcemente y acarició uno de los mechones que enmarcaban su delgado rostro- Me iré a donde quiera contigo… Porque… No volveré a cometer la misma equivocación de dejarte ir. Voy a compensarte todo el tiempo que desperdicie dándome cuenta de…- quiso decirlo, pero le daba vergüenza. No estaba acostumbrado a demostrar tanto su afecto y ella lo sabía. Y era momento de poner las cartas sobre la mesa.
-Escucha Garu- comenzó a decir Pucca- Te seré completamente sincera al respecto; si volví fue porque te lo prometí… Y porque sé que olvidarte no es una opción. Pensé que podría, pero lo cierto es que… Aun te amo. Enviar a Shuny no fue la solución, ni lo de Soso o haberme ido con mi madre… Porque simplemente eso no es algo que se pueda corregir. Y ahora, estoy cien por ciento segura de mis sentimientos… De lo que quiero… Y de quien soy. Y eso era lo que necesitaba. No sé si tus palabras hace dos semanas fueron reales o solo un desesperado intento para evitar que me fuera… pero…-
-No. No eran un intento…- la interrumpió Garu con la emoción a flor de piel- Pucca, te lo dije hace dos semanas y te lo digo ahora; Te amo. Te he amado todos estos años… Solo que ambos nos hemos comportado como completos idiotas. Mas yo. No nos detuvimos a hablar… Pero ahora, que no te tuve dos semanas… Sentí que la vida se me acababa. Tuve que perderte para darme cuenta de lo mucho que significabas para mí- confesó el ninja, bajando la mirada algo apenado.
-Garu…- susurró Pucca, sin apalabras y completamente sorprendida ante su sinceridad. Con eso le quedaba claro que las palabras del ninja antes de irse no habían sido puestas en saco roto. De verdad la amaba… De verdad estaba arrepentido… Y no valía la pena seguir haciéndose tontos en ambos lados. Eran dos piezas de rompecabezas que embonaban a la perfección, pero que eran tercas y demasiado orgullosas… Era hora de dejar eso de lado.
-Así que, a Hong Kong… a China, a Italia… Iré a donde tú vayas. Porque mi lugar esta junto a ti y no quiero estar en ningún otro lado- le dijo Garu mirándola a los ojos- Lamento haberme dado cuenta de lo mucho que me importas y lo mucho que te adoro luego de tantos años. Y espero que me perdones… Por todo. Por mis groserías, mis malos tratos… Inclusive de haber enviado a Shuny por ti- le dijo, completamente apenado y sabiendo que su lista de disculpas sería mucho muy larga.
-Creo que… Con la que te deberías disculpar es con Shuny… Esta muy enojada- dijo ella, esbozando una leve sonrisa traviesa. A lo que el ninja sonrió de la misma manera.
-Por dios, le pondré un altar si es necesario- bromeó el ninja, sonriendo entre dientes y mirando sus manos algo nervioso. Pucca sintió una calidez tremenda en su pecho al verlo y sonrió enternecida, algo que el ninja notó- ¿Qué?- le preguntó algo sonrojado.
-Nada. Es la primera vez que te veo sonreír conmigo en mucho tiempo- le respondió con cariño, a lo que Garu también puso una sonrisa enternecida.
-¿Cómo no voy a sonreír si la mujer que amo ha vuelto?- le dijo más en un susurró que Pucca apenas y pudo escuchar. La pelinegra solo sonrió apenada y algo sorprendida ante la respuesta del ninja; era la primera vez que le escuchaba algo tan meloso o cursi, pero no quiso romper ese ambiente señalándoselo.
-Garu…- dijo, un poco más seria y acercándose a él suavemente y echando la cabeza hacia atrás para mirar su rostro lo mas cerca posible- Necesito saber… Si de verdad estas dispuesto a hacer esto conmigo. Porque, de mi cuenta corre que no te obligaré a hacer nada mas que no desees… Ese ha sido el error desde el principio… Por eso necesito saber que lo quieres hacer-
El ninja miró sus enormes ojos negros brillando con los últimos rayos del sol colándose entre los grandes árboles de bambú y supo que su respuesta era correcta y que nada en el mundo le haría cambiar de opinión en absoluto. Al igual que ella, sabía que su lugar estaba junto a Pucca y que siempre debió haber sido así. El tiempo separado solo había reforzado esa idea.
-Pucca…- susurró él, acercándose a ella y limitando su espacio a nada, como siempre debió de haber sido. A la pelinegra le quitó el aliento la cercanía de sus bonitos ojos color avellana y se permitió luego de tanto derretirse en ellos. Ya no tenía porque poner resistencia, no esta vez. Así que no le molestaron los escalofríos que le recorrieron la columna cuando el ninja acarició su rostro con el dorso de su mano y con la otra la apegó a él suavemente, inclinándose- Nunca en mi vida he estado tan seguro de algo-
No había que decir nada más.
Después de las palabras que también sellaron la decisión de Garu, el ninja no titubeó en absoluto e hizo lo que hacía semanas o incluso tal vez años quería hacer; besar a Pucca. Así que cuando sus labios se unieron finalmente, a ninguno le molesto el suspiro de alivio y de amor profundo que resonó en el otro.
Finalmente, las piezas estaban juntas. Y ese beso se sintió diferente… Incluso mejor que el segundo… e infinitamente mejor que el primero. Se sintió como si ambas partes estuviesen listas para él y completamente realizadas. Pucca estaba besado al ninja esta vez sabiendo quien era. Se había encontrado así misma y quizás eso era lo que le faltaba saber: era una chica que amaba a su familia y amigos, que estaba dispuesta a hacer lo que fuera para explotar todos sus dotes culinarios posibles… Y que amaba a un ninja como nunca nadie había amado a alguien.
En cuanto a Garu, él sabía quien era. Y pensó erróneamente que saberlo era suficiente para ser completamente feliz. Pero a veces, se necesita de la persona que ha estado a tu lado siempre y que lo estará sin duda alguna. Y lo mejor que podía hacer era corresponderle, para evitar su dolor, para evitar el de ella… Pero, sobre todo, para ser felices y crecer juntos.
El beso fue subiendo de intensidad a tal grado que Garu cerró sus brazos en torno a su delgada cintura y la levantó lo suficiente como para que ella estuviese a la altura de él. Pucca solo puso sus brazos en los hombros de Garu y se dedicó a disfrutar de los besos del ninja. Al final, su sueño de poder tener un beso así se había cumplido. Pero más importante, que sus sentimientos esta vez era establemente correspondidos.
Y no había mejor dicha que ser correspondido de la misma manera por alguien a quien amas.
Al final, no se hubiesen separado si no necesitasen aire, pero dejaron sus frentes pegadas con los ojos suavemente cerrados, disfrutando del aliento del otro y la piel de gallina que esas sensaciones les causaban, mientras que el sol se ocultaba por completo en el horizonte y en lugar de su luz, miles de luciérnagas empezaban a salir, iluminando el bosque de bambú aun no estando del todo oscuro. No había mejor escenario.
-Te amo…- susurró Garu, dejando claro por ultima vez con eso que era verdad lo que salía de sus labios y que nunca lo olvidaría de nuevo.
-Yo también te amo…- respondió Pucca, sonriendo esta vez entre dientes. Garu hizo lo mismo y rio un poco junto con ella, mientras que le daba una vuelta aun en el aire entre risas, para después dejarla en el suelo y besar su frente.
El ambiente habría seguido siendo romántico y lleno de melosidad, de no ser porque un extraño ruido que venía del interior de Pucca calló esas risas, mientras que la pelinegra se llevaba los brazos a su estómago, sonrojándose un poco de vergüenza. Su hambriento estomago anunciaba que era hora de que ya le metiera algo de comida.
-Uhh… jeje…- rió ella, nerviosamente, a lo que Garu sonrió algo divertido.
-Parece que alguien tiene hambre- sonrió dulcemente- ¿Comiste algo en el avión? -
-¿Bromeas? La comida de avión no debería llamarse comida- respondió ella en un tono bromista, a lo que Garu rio divertido ante el buen paladar de su…novia.
-Bueno, entonces será mejor que vayamos a que comas algo- dijo él, mientras que se agachaba a tomar la pesada maleta de Pucca y le tendía la mano. - Y sé de un lugar en donde les hará muy feliz verte-
La pelinegra miró su mano y la tomó sin dudarlo. Finalmente podía estar junto a la persona que más amaba sin preocuparse por nada más y sabiendo que de ahora en adelante estarían juntos sin importar que y con muchas oportunidades en el futuro. Pero por el momento, solo se dedicaría a disfrutar del resto de la velada con su…novio, su novio oficial mas bien y luego de tanto tiempo.
Además, moría por ver a sus tíos y a Ching y a Abyo, a quienes les había mandado mensaje para que se reunieran ahí.
-Suena como una excelente idea- sonrió ella. Ambos bajaron por las escaleras y se dirigieron por un sendero a la calle más cercana, aun rodeados por luciérnagas.
-Y mientras vamos hacia allá, tal vez me puedas contar que tal te fue…- le sonrió él con ternura, entrelazando sus manos esta vez sin pena ni inhibición.
-Bueno, resulta que mi madre tiene ahora un lujoso departamento en el pent-house de uno de los edificios más importantes de Hong Kong- comenzó a platicar ella.
-¿De verdad?- preguntó el ninja sorprendido.
-Si. Cuando vayamos lo verás. Es un departamento super lujoso… - le empezó a platicar muy animadamente, sintiéndose la persona más dichosa del planeta de por fin poder tener una conversación así con el ninja- Pero lo más importante es que conviví mucho con mi hermanastro, el hijo de Zeng. Es alguien muy simpático y…-
Y así siguieron platicando hasta que salieron del bosque de bambú con sus manos unidas y caras sonrientes. De hecho, la luna que empezaba a sobresalir más conforme se oscurecía más el cielo habría sido la única testigo de ese pacto de cariño y el re inicio del un vinculo muy especial… De no ser porque alguien los observaba desde un punto algo mas entrado en el camino de bambús.
Ahí, recargada sobre uno de estos, una joven de tez morena sonreía satisfactoriamente con los brazos cruzados, mientras veía a sus amigos alejarse para las calles de la aldea y sus ojos verde esmeralda resplandecían junto con las miles de luciérnagas ahí.
-Al fin… Ya era hora…- murmuró para si misma, mirando con alegría sus manos tomadas… Pero a la vez, con un dejo de tristeza en sus ojos.
Vio que no tenía caso estar más ahí y que su presencia tampoco era necesaria. Había asistido sin que ellos la viesen solo en caso de que a alguno se le hubiese ocurrido ponerse nuevamente cabeza dura con el otro… Pero no fue necesario. Al igual que ella, ellos supieron que ya era suficiente… Y habrían sabido arreglar las cosas. Y a ella le constaba que se lo agradecerían cuanto ambos tuvieran la oportunidad. Pero por el momento, su misión estaba concluida… Así que no tenía nada más que hacer ahí.
Por lo que, a pasos lentos gracias a sus botas larguísimas arriba de la rodilla de plataformas pequeñas que le había regalado su amiga allá en Hong Kong, se dirigió al único sitio donde pensó que podría estar tranquila un poco y que a la vez, le daba algo de curiosidad. Mientras que caminaba, ella aun tenía esa sonrisa algo triste en el rostro que no borró por temor a que la gente que la saludaba se diera cuenta que en efecto, estaba triste.
Sitió alivio cuando llegó a su destino y se dio cuenta de que no estaba tan concurrido, seguramente por ser inicio de semana; el nuevo Bar de Santa. Un sitió que el gordinflón hombre había puesto hacía solo un poco más de una semana y que había pegado con éxito. Sin embargo, en ese momento estaba tranquilo y ella agradeció que solo se escuchara la voz de Destiny y los instrumentos cuando entró.
El sitio era uno muy bohemio en general. Aun tenía un toque oriental, pero a la vez muy rustico. Piso de madera de bambú, mesas redondas alrededor en donde había poca gente bebiendo en silencio mientras que miraban al dragón en una pequeña plataforma de madera oscura donde estaba iniciando a cantar una canción lenta con el ritmo del bajo a compas.
-"I'll be at something… At something bubbling…"- cuando el dragón empezó a cantar no captó la mirada de los pocos asistentes que había ahí. En vez de ello, todos la giraron a ver a ella, quien atravesó sin más la pista en su bonito vestido negro completamente ajustado de tirantes con algunas florecillas en la parte baja de la falda que Pucca le había comprado también hacia la barra, donde no había nadie sentado y Santa se hallaba limpiando algunos jarros de sake.
-Hola, Santa…- saludó ella sin mucho ánimo y tomando asiento. El hombre regordete, quien estaba vestido igual que un barman en vez de su traje rojo la miró del otro lado de la barra, y aunque notó su estado de animo en su triste sonrisa, prefirió no preguntar. Así que también le puso su mejor cara, solo para animarla un poco.
-Hola, Shuny… ¿Qué te sirvo?-le preguntó, aun limpiando con un trapo un recipiente.
-Uno doble, por favor- respondió la morena, recargando sus codos en la barra de madera y sonriéndole amablemente. Santa solo le guiño el ojo.
-Enseguida- le aseguró y dejó lo que estaba haciendo para servírselo. Shuny agradeció con una sonrisa y quito la mirada de Santa, para perderse en sus pensamientos.
Estaba tan ensimismada que no se dio cuenta de que alguien se sentó a su lado en la barra también, ni siquiera cuando Santa le dejó su bebida, la cual agradeció con la mirada para darle un sorbo de golpe después, cuando fue entonces que el extraño habló:
-Y bien… ¿Cuándo pensabas decirle que estás enamorada de él?-
"You was a fun thing…
…Ain't nothing troubling…"
Shuny casi escupe el sorbo que le había dado cuando giró la cabeza y vio de quien se trataba. Pero no solo por eso, sino porque nadie hasta la fecha sabia de ello y le sorprendía que alguien le pudiese leer el subconsciente.
-¿Soso?- dijo algo sorprendida, luego de pasar con dificultad su trago- ¿De qué estás hablando?- decidió saltarse la pregunta "¿Qué estas haciendo aquí?", pues no era necesaria. Además, sus nervios le traicionaron, queriendo tapar lo que seguramente él ya sabía.
El joven la miró pícaramente y sonrió un poco, sintiendo esa empatía por ella. Iba vestido con una chaqueta mostaza, jeans y una elegante camisa blanca que le quedaba bastante bien. Pero no era eso lo que le sorprendía a Shuny, sino su pregunta bien formulada.
-De Garu… - le respondió él, sabiendo de sobra que la morena no le gustaba andar por las ramas- ¿Cuándo pensabas decirles que estás enamorada de Garu?-
"I had the spring in my step…
Like walking on trampolines…"
La segunda vez que él le repitió la pregunta no le sorprendió en absoluto. A decir verdad, no tenía porqué mentirle si ya se había dado cuenta y agradecía que nadie más lo hubiese hecho. De cierta manera, le aliviaba rebajar un poco ese secreto. Por lo que ni siquiera se molestó en tratar de ocultarlo, y en vez de eso, evitó la mirada del chico, bajando su vista al pequeño vaso entre sus manos, mientras que jugueteaba con él.
-Eso habría complicado las cosas- se limitó a responder- Ambos son mis amigos y a ambos los quiero. Haberles dicho que estaba enamorada de Garu habría dificultado aun más su relación. En especial cuando su ecuación es simple. Uno mas uno da dos… No tres, no uno… Así que, por el bien de todos, decidí no hacerlo- explicó Shuny. Soso frunció un poco los labios asintiendo y también se recargó en la barra, junto con ella.
-¿Y no crees que tenía derecho de saberlo?- le preguntó, buscando su mirada. Pero Shuny no lo miró, solo sonrió tristemente, mientras que pasaba su dedo índice por el borde del vaso vacío.
"These days I'm looking back…
But there's no sense in that…"
-Tal vez. Pero, eso no importa ya. Ambos están juntos y así es como debía ser, ¿no crees? Todos sabíamos que tarde o temprano las cosas terminarían así. Yo lo he sabido desde que conozco a ambos- respondió de manera madura y elocuente. Soso asintió un poco, captando su punto- Por eso fui por ella a Hong Kong. Porque sabía que, aunque ella no estuviera y pudiese tener una pequeña oportunidad, no se podría haber dado. Garu habría sido muy infeliz al igual que ella… Además, ¿Qué clase de amiga sería si lo hubiese hecho?- dedujo y se giró a verlo un poco. El chico tenía una expresión en el rostro que no supo reconocer y lo había dejado sin palabras.
Pero estaba bien. No todos los días tenía el lujo de conocer gente sensata como ella, y madura sobre todo. Y la verdad, eso lo prendaba y lo valoraba demasiado.
-Wow…- dijo Soso, mirando hacia el frente- Es el acto de generosidad más especial que he escuchado de alguien-
-Yo creo que la generosidad no se mide. Solo es generosidad y ya…- se limitó a responder Shuny, encogiendo un hombro- Además, esto no es un acto de generosidad. Mas bien acepté lo que era y ya…-
-Lo sé, lo sé… Pero, guardarte tus sentimientos por poner el bienestar de otros por delante de ti… Sabiendo que eso es lo correcto…- Soso trató de buscar las palabras con ello, pero la verdad, estaba prendado ante la actitud de su amiga y su increíble solidaridad- Creo que es lo más valiente que alguien haya podido hacer por sus amigos- le reconfortó.
Shuny no dijo nada más, y en vez de eso le sonrió agradecida. Era cálido que alguien reconociera que, en efecto, aceptar que el chico del cual estaba enamorada pudiese escribir la historia con su mejor amiga sin intervenir y por muy difícil que fuera. Es más, por el contrario, haberlos ayudado a reencontrarse. Era la mayor satisfacción con la que ella se pudo haber marchado.
-A todo esto… ¿Cómo lo supiste?- le preguntó ella, con una sonrisa suspicaz- No me digas que tu también los estabas espiado…- bromeó ella, sabiendo que eso sería algo un poquito mas raro de lo que ella había hecho. Soso solo sonrió algo nervioso por la pregunta y se rascó la nuca.
-Bueno, supe que Pucca había regresado y quería saludarla… Pero creo que al final no o hice porque sabía lo que haría. Así que, creo que me descubriste-. No tenía caso mentirle a la morena y sabía que tampoco le juzgaría en absoluto. Después de todo, parecía que ambos estaban en el mimo barco. Y Shuny, ciertamente no lo hizo, solo sonrió divertida y siguió divagando en el borde de su vaso, hasta que Soso habló luego de unos segundos de silencio empático: - Y si te hace sentir mejor, estoy igual que tú. También tengo el corazón roto ahora mismo-
-¿Cómo me haría sentir eso mejor?- rio Shuny algo divertida.
"Searching for somebody new…
Who can move me like you is a hopeless task…"
-Bueno, al menos tienes a alguien con quien hundirte- defendió el chico, también bastante divertido- Y es mejor sentirse miserable acompañado que solo- bromeó él, a lo que Shuny rio bastante divertida ante esa agria sátira.
-Vaya, Soso… No pensé que tuviese ese tipo de humor tan oscuro- rio ella.
-Y como el humor oscuro no va para nada contigo- dijo el, en tono sarcástico, a lo que Shuny rio un poco más, recargándose en la barra. Soso también solo unas leves carcajadas, agradecido de no tener que sufrir solo, al igual que la morena. Luego de unos segundo de risas, nuevamente se hizo el silencio entre ellos, mientras que Destiny seguía cantando al son de la música detrás de ellos- ¿Quieres oír algo más oscuro todavía? - le propuso Soso, mirando sus manos sobre la barra.
-¿Cómo? ¿Algo así como un secreto?- preguntó Shuny curiosa y recargó su barbilla en la palma de su mano- Pensé que los hippies no tenían secretos- bromeó, a lo que Soso volvió a reír.
-Calla. No es un secreto en realidad… Pero si algo que nadie sabe- respondió él y sun sonrisa se volvió un poco más triste. Shuny levantó las cejas, muy curiosa esta vez y el chico desvió la mirada, algo apenado- Hoy es mi cumpleaños-
"'Cause I got these chains on my feet…"
La sonrisa de Shuny se agrandó, al igual que sus ojos al caer en la cuenta de que era cierto. Pero con todo lo acontecido, ninguno de sus amigos había recordado que efectivamente esa fecha era especial para él. Aunque, de todo el rato que lo conocía, realmente no era mucho de festejar sus cumpleaños, pero le sorprendió verlo ahí, completamente solo en ese bar de aire triste.
-Oye… Es verdad, es tu cumpleaños…- dijo Shuny, tomándolo suavemente del hombro.
-Así es. Y aquí estamos, con el corazón un poquito roto, ¿no es así, Shuny?- dijo él, tratando de verle el lado bueno a toda esa situación melancólica para ellos. La morena sonrió algo triste y asintió, pro su buena actitud y su optimismo salieron a relucir y pensó que, ya que se iban a hundir juntos, lo mas saludable era hacerlo de la mejor manera.
-Pero, ¿sabes qué? Tu cumpleaños aun no acaba y vamos a pasarla bien- sentenció sin más y le hizo una señal a Santa con la mano- Oye, Santa… Tráeme una ronda de dobles aquí, por favor- le pidió, a lo que el hombrecillo le guiñó un ojo nuevamente y sirvió dos tragos tal y como el anterior que ella había tomado para ellos.
Los dejó sobre la barra frente a cada uno y Shuny tomó los dos, tendiéndole uno a él para que lo tomara.
-Shuny, ¿Qué estas haciendo?- le preguntó algo divertido y accediendo a tomar el pequeño vaso.
-Vamos a brindar. Si nos vamos a regocijar en nuestra propia miseria… entonces lo haremos con dignidad- dijo ella y levantó un poco su vasito- Por ti, Soso. Feliz cumpleaños…-
-Y por los corazones rotos…- agregó Soso.
"And everybody I'll be…"
Y sin más, ambos chocaron suavemente sus vasos…
… Y para bien o para mal, no fue lo único que chocaron esa noche.
"Ain't got nothing on you!
If it was my birthday…"
Soso apenas y pudo abrir la puerta de su hogar cuando entraron entre un montón de besos desenfrenados y caricias muy subidas de tono. No se molestaron en prender tampoco la luz, y tan pronto como la puerta se cerró detrás de ellos, Shuny lo pegó contra la pared, apegándose por completo a él sin despegar sus labios ni un segundo de los suyos.
-Sh… Shuny…- jadeó él, pero no para detenerla ni nada por el estilo, sino porque el calor había subido al máximo ya y ninguno de los dos se iba a poder detener en cualquier momento, así que la morena interpretó eso como una pedida de ayuda para quitarle esa chaqueta mostaza que arrojó por ahí sin importarle donde.
"I'd be opening presents…
And hoping to have it from you…"
Pronto, prenda por prenda se fueron quitando en su camino a ciegas y tambaleos hasta la habitación de Soso, la cual tenía un enorme ventanal en su puerta corrediza en donde toda la luz de la luna de verano se estaba colando y les ayudó para ver que hacían.
No le costó nada a él poner a Shuny contra su mesa de noche, mientras que ella empezaba a quitarle la camisa y él le ayudaba a deshacerse de ese vestido y las largas botas. Si, en efecto, no estaba pensando con claridad y ese momento solo había sido producto final de todos los vasillos de sake doble que Santa les había servido. Pero, el remordimiento no se hizo presente en esos momentos… Todo lo contrario. Porque cuando estuvieron totalmente desnudos les importó poco meterse a la cama.
"'Cause you always make it better…
Baby, I ain't got nothing on you…"
Fueron minuto muy intensos en donde uno se permitió valorar al otro. Claro, eran amigos de mucho tiempo y se conocían… Pero no como en ese momento. Shuny sabía que Soso era guapo, pero también sabia que por fuera era un chico demasiado recatado y que sus cosas personales eran solo para él, ni siquiera para amigos tan cercanos como ella… Pero, lo que no sabía era que él era un completo salvaje en la cama y que todas esas caminatas largas en África habían hecho un muchacho con un físico increíble.
"If it was my birthday…
I'd be blowing out candles…"
Por otro lado, Soso sabía que Shuny era catalogada como la mujer mas hermosa de la aldea con su belleza exótica… Pero no se permitió valorar aquello al cien por ciento hasta ese momento. Su cuerpo era perfecto, su cabello era perfecto, sus largas piernas eran perfectas, su cintura era perfecta… Y esos salvajes ojos verdes que resplandecían en la oscuridad y que lo miraban como una fiera… Tenían algo nuevo, algo que él no supo descifrar porque estaba demasiado ocupado sintiendo todo el placer que alguien le pudiese dar.
Solo rezaba porque los vecinos no escucharan el escandalo que ambos estaban haciendo… Pero le dejó de importar cuando sintió el éxtasis a la máxima potencia, mientras que gritaban de completamente de placer casi al unísono. Y al final… Shuny rodó sobre de él, quedando los dos tendidos en la cama, con las respiraciones agitadas y mirando el techo con los ojos bien abiertos.
"And wishing for someone like you
One dance no "you's"…".
-Ahhh… Ahh… - jadeó Soso- Eso… ahhhh… Eso fue increíble…- murmuró aun agitado.
Shuny no le respondió, por su parte solo se había quedado muy quieta, mirando el techo, sintiendo su respiración y su corazón a mil por hora… Y luego, al cabo de unos segundos de completo silencio, ella se llevó las manos al rostro, sabiendo que todo ese calor y ejercicio ya le habían bajado los estragos del alcohol al mínimo.
"Nothing is posible…
Now that I'm on my own…"
-¡Oh no! ¿Qué hemos hecho? - soltó muy angustiada. Soso solo la miró confundido y ella solo bajo las manos a sus labios, aun sin poder dar crédito a lo que ambos habían hecho hacia tan solo unos segundos atrás- ¡Me acosté con uno de mis mejores amigos!- dijo, y lo miró de reojo.
-¿Qué? ¿Eso te preocupa? - le preguntó Soso, algo extrañado.
-¿Cómo que si eso me preocupa?- repitió ella, bastante exaltada- ¿Te das cuenta de lo que acabamos de hacer?-
-Si. Yo acabo de tener la mejor noche de cumpleaños de toda mi vida- dijo Soso, enarcando una ceja y levantándose un poco.
"And if I don't do it for you
Then I just don't know how to do anything…
Heads under water again
But I ain't no submarine…"
-¡Dios! ¡Soso, lo lamento! ¡Esto fue mi culpa! ¡No debí haberte incitado, pero estaba muy ebria y vulnerable y…!- comenzó Shuny a dar explicaciones alocadamente, mientras que se enderezaba de golpe y se disponía a levantarse de la cama, sin embargo, Soso la detuvo de la muñeca.
-Espera, Shuny… No… No tienes porque disculparte- le dijo él, negando con la cabeza- Lo que pasó no fue nada malo… Es más, creo que nos sirvió para conocernos mucho mejor-
-¡Oh, vaya que sí, viejo!- respondió Shuny en tono sarcástico y girándose a verlo.
"Trying to come up again
Heading now with my friends…
But I got this chains on my feet
And everybody I meet…"
-Bueno si, pero también de otra manera. Por ejemplo, esta noche me dejaste ver una parte de ti que nunca había visto antes… Me demostraste que puedes ser una persona muy sensible… Por muy dura que parezcas por fuera. Lo que hiciste por Gary y Pucca me lo demuestra. Tienes un gran corazón…- le dijo Soso, de una manera bastante dulce.
-Claro, lo dice el tipo con el que me acabo de acostar- dijo Shuny sin pena alguna. Soso rio un poco, sabiendo que ese comentario bien podía ser para sus conveniencias viriles, pero lo cierto era que no fue así. Realmente Shuny, antes de todo ese candente momento, se había abierto mucho con él sentimentalmente e incluso en alguna parte de la velada, le dijo que había sido mucho mas sincera con él que con otra persona, incluidas Ching y la misma Pucca.
"Ain't got nothing on you
If it was my birthday…
I'd be opening presents
And hoping to have it from you
'Cause you always make it better…"
-No, te aseguro que no lo digo por eso- le aseguró Soso y acarició levemente su mano para darle más confianza- Pero dime, ¿realmente fue tan malo lo que ocurrió para ti?... Porque para mí…Ufff… Ebrio o no… No me arrepiento de nada…-
La morena lo miró con algo de desconfianza al principio, pero después encontró que también estaba acariciando su mano, y por alguna razón, se sintió… diferente.
Había estado con muchos chicos en la aldea… Pero, por alguna razón, Soso la lograba intimidar de cierta manera, además de que, tenía que admitirlo, lo que acababa de suceder hacia un rato había sido de lo mejor que ella había experimentado y también había conocido a Soso en todos los ámbitos esa velada… Y descubrió que podía ser un ser maravilloso de una manera y otra.
"Baby, I ain't got nothing on you
If it was my birthday…
I'd be blowing out candles
And wishing for someone like you
One dance no "you's"…"
-Yo tampoco me arrepiento, Soso…- le respondió, algo confundida por lo que estaba sintiendo. Los perfectos dientes del joven resplandecieron entre la oscuridad también, y la jaló suavemente.
-Entonces, por favor evita que me levanté para traerte de nuevo aquí… Y durmamos un rato. Ahora debes estar mas cansada que cuando llegaste del viaje… ¿No es así?-
-Um… si…-
"Never knew how to say…
What I feel for you
You say it's too late
You don't feel the fire…"
No fue difícil convencerla. Con cuidado, Shuny se acostó junto a él, mientras que el los arropaba a ambos con las sabanas a medio cuerpo. Ambos se pusieron de lado, mirándose el uno al otro, pero sin tocarse en absoluto… Y Shuny se sintió… cálidamente incómoda. Era la primera vez que tenía a su amigo así de cerca y desnudo. Si que le dio igual unos minutos atrás… Pero, en esos momentos, parecía que estaban compartiendo algo mucho más íntimo. Así que ninguno se percató del tiempo que pasó al mirarse a escasos centímetros de los ojos.
"You don't hear when I say…
There's nobody…#
-Tus ojos…- murmuró Shuny, algo encogida.
"They ain't got nothing on you
If it was my birthday…
I'd be opening presents
And hoping to heaven for you
'Cause you always make it better…"
-¿Qué tienen?- le preguntó Soso, algo adormilado.
-Son preciosos…- murmuró ella, algo sorprendida y para nada en plan seductor- Nunca los había visto tan de cerca- explicó, y pronto ese momento intimo en su totalidad dejó de darle pena. Soso sonrió dulcemente y cerró suavemente los ojos.
"Baby, I ain't got nothing on you
If it was my birthday…"
-Shuny… No quiero que me tomes a la lo que voy a decir pero…- se detuvo, tratando de buscar las palabras adecuadas para no hacer la situación incómoda para ella- Pero… Eres una mujer hermosa…-
"I'd be opening presents
And hoping to have it from you…"
No fue lo que dijo. Todo el mundo se lo decía y estaba acostumbrada a oírlo antas veces que ya hasta había perdido el valor, pero, por alguna razón y viniendo de él… Hizo que se sonrojara un poco… Y un sentimiento muy extraño la embargó cuando el joven abrió los ojos de nuevo y le propuso algo que quizás sanarían sus dos corazones rotos:
"If it was my birthday
I'd be blowing out candles…"
-Ven conmigo a Brasil-
"And wishing for someone like you
One dance no "you's"…"
