Tras lo que pasó entre ellos el día de San Valentín, Bradley y Kevin pasaron un par de días evitándose el uno al otro, aún sin saber cómo reaccionar ante lo que había pasado. Por su lado, Bradley estaba totalmente destrozado, pensando que él era quien tenía la culpa de todo por no haberse apartado en lugar de haber dejado que Kevin le besara, seguramente el beso solo había sido un impulso tonto porque este aún estaba deprimido, pero el hecho de que Bradley hubiese correspondido sin rechistar le habría hecho darse cuenta de lo que pasaba con él, y ahora seguro que le odiaba. Pero, ¿y qué pasaba con Kevin? ¿Qué era lo que él sentía al respecto?

Vergüenza.

Él sentía vergüenza.

Pero no vergüenza por el hecho de haber besado a otro chico, ni mucho menos, él no era homófobo ni nada así, sino que sentía vergüenza de sí mismo por haber reaccionado de aquella manera tan inmadura ante Bradley tras haberse separado del beso, ¿por qué se había puesto así? ¿Por qué ni siquiera había sido capaz de mirar a Bradley a la cara después de haberle besado? Porque había sido un cobarde, él mismo se sentía como un cobarde. En aquel momento le dio tanto miedo la posible mala reacción de Bradley, que lo único que Kevin había sido capaz de hacer había sido huir por temor a que el rubio se hubiese enfadado con él, y ahora, después de haberle tratado así y además haberle echado de su casa, seguro de que le odiaba.

Llegó el viernes, pero ninguno de los dos aún había logrado reunir el valor suficiente para enfrentarse a la situación y romper el hielo yendo a hablar con el otro para aclarar las cosas, o al menos, eso parecía. Cuando sonó el timbre que daba fin a la última hora, Kevin salió de clase y fue hasta donde se encontraba su taquilla, donde empezó a guardar sus libros a un ritmo mucho más lento de lo normal, esperando, inconscientemente, que Bradley apareciese desde la otra punta del pasillo gritando su nombre, como siempre, para luego poder ir a su casa a pasar la tarde jugando a videojuegos como todos los viernes, pero no lo hizo.

Sin embargo, mientras estaba sacando algunos de sus libros de la taquilla, cayó al suelo un pequeño trozo de papel doblado, el moreno se agachó a recogerlo y lo miró confundido, ya que no recordaba haber guardado aquel papel, hasta que se fijó en que este tenía su nombre escrito en uno de los lados, y el corazón le dio un vuelco cuando reconoció que aquella era la letra de Bradley. Kevin desdobló el papel con las manos algo temblorosas, pensando en todas las posibles cosas malas que el rubio podía haberle escrito en aquella nota, cosas como "No vuelvas a hablarme" o "No quiero volver a ir a tu casa nunca más". Aquellos malos pensamientos empezaron a acumularse en la mente del moreno, llenándola por completo casi hasta el punto de nublarle la vista, hasta que, cuando por fin pudo reunir el valor para empezar a leer, todos estos pensamientos se esfumaron de golpe gracias a apenas 3 palabras:

"Querido Kevin Stoley,

Siento mucho todo lo que ha pasado, absolutamente todo, ya que sé que es mi culpa que estés enfadado conmigo, porque yo fui quien hizo que te sintieras confundido en un momento en el que estabas triste, y en el que fui egoísta, porque solo pensé en mí, cuando en ese momento el único que importaba eras tú. Entenderé si, después de lo que ha pasado, ya no quieres volver a hablarme, o a ser mi amigo, pero aún así, hay algo que necesito decirte antes de que eso pase.

Me gustaría que supieras que me gustas, que me gustas desde hace mucho, que me gusta tu sonrisa, que me gusta ver cómo te dibujas estrellas y naves espaciales en los brazos cuando te aburres, que me gustas cuando estás despeinado por haber llegado tarde al instituto, me gusta todo de ti, pero, igual que tú, nunca he sido capaz de encontrar la forma de decírtelo en persona, si hubiera podido hacerlo a tiempo, antes de que todo esto pasara, te habría dicho una y mil veces todo lo que veo en ti, todo lo que haces que me hace sonreír, te habría dicho que quiero estar contigo, porque siempre lo has sido todo para mí. Pero, aunque hubo veces que de verdad intenté encontrar formas para que te fijases en mí, era como si nunca pudieras oírme, como si nunca te dieras cuenta de que yo estaba ahí, y por eso poco a poco me fui rindiendo, porque a ti ya te gustaba otra persona, ¿y quién era yo para meterme en medio?

Espero que aceptes mis disculpas y que seas capaz de perdonarme por todo. Y que podamos volver a estar como siempre, aunque eso signifique ser solo amigos.

Te quiero.

Bradley".

Una vez acabó de leer, Kevin se quedó mirando la nota durante unos segundos, mientras, otra vez, sus manos empezaron a temblar sin parar a causa del remolino de sentimientos al que el moreno se estaba enfrentando en ese momento, pero del cual, exceptuando el temblor de sus manos, no era capaz de externalizar nada, absolutamente nada. En lo que él había estado ahí de pie leyendo la nota de Bradley, ya se había ido todo el mundo, y el pasillo se había quedado vacío, parecía que se estuviese convirtiendo en una costumbre de Kevin eso de quedarse en el instituto hasta que todo el mundo se marchase.

- ¿Kevin...?- Preguntó de repente una voz a su espalda, haciendo que al mencionado le recorriese un pequeño escalofrío, ya que no esperaba que quedase nadie allí además de él.

Cuando el moreno se giró, dio un pequeño respingo al encontrarse cara a cara con Bradley, quien enseguida apartó la mirada cohibido, al fin y al cabo, sabía perfectamente que Kevin acababa de leer la carta en la que le confesaba por fin que estaba enamorado de él, la tenía en la mano, por Dios, y no sabía si el hecho de que este se hubiera sobresaltado al verle significaba algo bueno o algo malo.

- No...- Musitó Kevin por fin tras varios segundos en silencio.- No sabía nada de esto...- Dijo avergonzado bajando un poco la vista para evitar la mirada de Bradley, que estaba empezando a preocuparse al escuchar las palabras de Kevin.- Pero.- Continuó.- No eres tú el que tiene que disculparse, no has hecho nada mal, he sido yo quien se ha portado como un capullo contigo mientras tú solo intentabas ser un buen amigo...- Admitió mirando al rubio por fin con la cara totalmente roja, tenía ganas de llorar.

- No digas eso...- Pidió Bradley negando con la cabeza, empezando a buscar enseguida en sus bolsillos para poder darle un pañuelo de papel a Kevin.

- ¿Ves? Tú eres una persona genial.- Dijo el moreno al ver el gesto, empezando a sollozar un poco.- Siempre estás detrás de mí cuidándome, y has tenido que guardarte todo para ti mientras yo te trataba como una mierda sin darme cuenta de nada porque estaba demasiado ocupado pensando en...- Iba a decir el nombre de Red, pero decidió no acabar la frase, era lo mejor.

- No es verdad, tú nunca me has tratado como una mierda.- Respondió el mayor sacando un pañuelo de papel y pasándoselo a Kevin por los ojos con cuidado.- También cuidas de mí, cuidamos el uno del otro, por eso no tienes que sentirte culpable si no te sientes de la misma forma que yo, ni tampoco tienes que forzarte a nada, lo que más me importa es que seas feliz, ya sea conmigo, con Red o con quien sea.

Kevin continuó sollozando sin poder evitarlo, que Bradley le dijera todas aquellas cosas tan solo empeoraba la situación. Para él, el rubio era demasiado buena persona, y, ahora que sabía todo lo que había tenido que aguantar por su culpa, sin poder decírselo a nadie, y viéndose obligado a disimular frente a él, Kevin no podía evitar sentirse como el mayor cretino del mundo.

- Vamos, no llores más...- Pidió Bradley sujetándole las mejillas a Kevin para secárselas con el pañuelo.- Si te apetece, podemos ir al bosque a dar un paseo juntos, como el otro día, y luego ir al lago o al centro comercial a ver si han traído merchandising nuevo a la tienda de videojuegos, ¿qué te parece?- Kevin sonrió levemente al escuchar la propuesta y asintió un poco con la cabeza, empezando a calmarse por fin.- Y más tarde, si quieres, podemos ir a tu casa, hacer unas pizzas y jugar un rato al Apocalipsis de los malditos.

- ¿Y qué jugador quieres ser tú?- Preguntó Kevin sin dejar de mirar el mayor a los ojos, ya que este continuaba sujetándole las mejillas aún después de haber terminado de secarle la cara.

Bradley sonrió levemente ante la pregunta y apartó la vista durante un segundo, como dudando de lo que iba a hacer, hasta que, finalmente, se inclinó sobre Kevin y, aprovechando que aún le tenía sujeto por las mejillas, le besó. El rubio pudo notar perfectamente cómo la cara de Kevin se calentó de golpe en cuanto el mayor juntó los labios con los suyos, y Bradley fue incapaz de reprimir la sonrisita que se le dibujó gracias a esto, ya que de antemano se estaba imaginando cómo de sonrojado y avergonzado iba a estar Kevin en cuanto se separasen.

Esta vez, el beso duró apenas unos segundos, pero había sido un beso muy diferente al anterior, ya que había sido uno mucho más sincero, y en el que los dos chicos habían sido capaces de demostrarse muchos más sentimientos el uno al otro que la vez anterior. Tras romper el beso, los dos apenas separaron sus labios unos centímetros, y se quedaron mirándose a los ojos, Kevin con la cara totalmente roja debido a la vergüenza, y Bradley, por su lado, con una enorme sonrisa de satisfacción, pero, sobre todo, de amor.

- Siempre soy tu jugador 2, ¿no?

...

FIN.