Agradecimientos especiales a EstrellaBlank por betearme el fic de mi albusito bonito convertido en huroncito malote

Este fic participa en el minireto de Febrero para "La Copa de las Casas 2017-18 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black.

Let it go!


—¿Has escuchado? —preguntó el alemán a su compañero.

Se pusieron espalda contra espalda, cubriéndose mutuamente. Estaban en un claro en el bosque, se habían alejado de su pelotón con el caos de la batalla.

Esa jodida guerra de mierda era un enorme grano en el puto culo.

—¿Qué es?

—No lo sé.

Todo había ido perfecto hasta que los ingleses habían decidido meter sus putas narices refinadas en los asuntos de su nación. Maldita sea, los judíos ni siquiera podían ser considerados como personas. Le estaban haciendo un puto favor al mundo.

¡Los ingleses tendrían que estar dándoles las putas gracias!

Pero no, en lugar de eso habían decidido declararles la guerra. Y desde entonces todo había ido cayendo en picado: ataques sorpresa, armas desconocidas, gente desaparecida…

Jonas disparó hacia el bosque—. ¡Déjate ver cabrón!

—¡¿Qué haces Jonas?! ¡Ahora saben nuestra...!

Su compañero y amigo nunca terminó la frase. Jonas notó como el cuerpo se desplomaba, deslizándose por su espalda. Él no había escuchado ningún disparo.

—¡Arghhhhh! ¡Puto cabrón de mierda! ¡Sal y lucha conmigo de hombre a hombre! —amenazó disparando a su alrededor. Los casquetes de las balas rebotando en la tierra manchada con la sangre de su amigo.

Con todo el alboroto un hurón de color salió de su escondite. El animal, de color grisáceo debía de haberse asustado, aunque miraba a Jonas con atención, como si supiera lo que estaba pensando.

Se quedaron un rato así, quietos y mirándose. Pero el soldado estaba demasiado tenso para esa quietud.

—¡Fuera! —rugió al animal—. ¡Largo! —amenazó con su arma.

El hurón no se movió. En cambio, se levantó sobre sus patas traseras. Una fuerza extraña le arrancó el fusil de las manos y lo inmovilizó en donde estaba.

Horrorizado, Jonas vio como el animal se iba transformando lentamente en una persona. En una puta persona. Más concretamente en un hombre, demasiado mayor como para estar en un campo de batalla como aquel, demasiado llamativo con su túnica violeta y demasiado extraño como para ser un jodido humano.

—Créame, señor Bauer, soy tan humano como usted. Lo que ha visto se llama animagia, no es algo demasiado difícil de lograr. —respondió el hombre, como si pudiera leerle la mente.

Jonas quiso gritar, pero no pudo.

—Verá, señor Bauer, mi nombre es Albus Dumbledore y necesito información que sólo usted puede proporcionarme.


Finite!