Editado: 15/02/2018

Disclaimer: No soy la dueña de Shingeki no Kyojin. Es un universo alternativo con el fin de entretenerlos basado en algunos acontecimientos del manga. Es yaoi (chico x chico) sino te gusta te invito a buscar algo de tu agrado.

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Plenty of flames is the only way to breathe in

Renounce what made you him

Would you speak them to me?

Would your breathe look still?

It makes me believe

The sins, never die.

Blame it on
Capítulo II
Entre actos y deberes

Antiguo cuartel central del grupo de investigación.
Patio

El sol estaba literalmente sobre nosotros, transmitiendo su calor abrazador. Barría algunas hojas y plantas marchitas. Si, esa era mi gran contribución al Departamento de Investigación. Lograr que el patio se viera más limpio. Más no era tan malo. De vez en cuando me entretenía cómo la líder Hanji, estudiaba a los dos titanes. A pesar que estuvieran atados y clavados, literalmente, al suelo; seguían mostrando sus instintos básicos: vivir y devorar humanos. Hanji era la única que parecía aceptar el reto de acercarse más allá de la cuenta. Por ello, agradecía que mantuviera cierta distancia conmigo ya que no estaba seguro de cuán extrema podría ser mi participación en sus investigaciones. Aunque debían tomar medidas necesarias para no ser lastimados, ella parecía querer incluso abrazarlos. Al principio su actitud me ofendió ya que parecía que tomaba todo como un juego. Sin embargo, conforme los días pasaban, aprendí a incluso reírme de lo ridículos que se veían los titanes intentando comprender su comportamiento.

De vez en cuando, perdía mis pensamiento en otra cuestión… No había visto al sargento Levi en el día. Era muy extraño ya que siempre solía merodear por los alrededores, sobretodo para detener a Hanji de hacer algo extraño. Pero ese día era como si hubiera desaparecido del cuartel. Sin embargo, la cuestión que más me tenía preocupado eran los acontecimientos del día anterior. Tenía curiosidad de saber cómo llevaríamos a cabo "la farsa".

- Escúchame bien, la única regla será que nadie lo sepa, no quiero que mis soldados piensen que baje la guardia contigo – demandó Levi - ¿Está claro soldado?

¿Cómo quería que ocultara mis sentimientos aún más de lo intento?

Antiguo cuartel central del grupo de investigación.
Comedor provisional.

Bebí del vaso innecesariamente para intentar calmar mis nervios ya que estaba comiendo alrededor del llamado: "escuadrón de Rivaille". Un equipo de tácticas especiales del grupo de Investigación. En otras palabras, si salía de control o usaba mi "fuerza de titán" inapropiadamente; ellos me matarían. No tenía idea de cómo pensaban controlarme y no quería conocerlo. Sobretodo si fueron entrenados por el mismo sargento.

El día transcurrió más rápido de lo esperado. Podría decir que estaba decepcionado. Era muy tarde y los demás habían iniciado sin el sargento; probablemente no vendría a cenar tampoco.

De pronto, como si hubiera sido convocado por mis pensamientos, llenó con su presencia el sitio. Traía su uniforme y tenía en las manos una bandeja llena de comida. Como siempre, su elegante forma de caminar atrajo mi mirada hasta que se sentó. Saludó con la cabeza a sus superiores y contempló su comida mientras escuchaba la conversación. Al parecer, les seguía costando trabajo trasladar al nuevo grupo de novatos interesados en unirse. Aunque lucían más preocupados por saber cómo les convencerían de ingresar, estaban casi escasos de personal.

No pude escuchar más la conversación porque tuve la sensación que alguien me miraba. Para mi sorpresa, me encontré con los ojos que más deseaba evitar. El sargento tenía su atención en mi. Al instante me puse nervioso, era imposible no estarlo bajo aquella presencia. Tranquilamente, con su cabeza, me indicó que fuera con él. Al principio estaba dudoso en siquiera acércame ¿y si malinterprete su intención? Más tuve que obedecer, puesto que su mirada denotaba extremo peligro. Me levanté con mi bandeja en manos y me senté en el lugar donde me indicó. Traté de encontrar alguna orden expresada en su mirada. Sin embargo, él se dispuso a comer tranquilamente. Algo extrañado, decidí imitarlo… al menos en sus movimientos. El sitio se llenó de inmediato de un silencio incómodo. Al parecer, todos estaban igual de extrañados que yo pero al sargento parecía no darle importancia así que sólo me quedó fingir estar tranquilo.

De vez en cuando nuestros codos chocaban entre sí. Algo que me ponía completamente nervioso. ¿Quién no lo estaría? Sobretodo conociendo que un movimiento en falso podría causar un nuevo golpe archivado en su colección. Más parecía no inmutarse. Al contrario, lucía bastante tranquilo. Lo mejor sería permanecer así; mientras no hiciera algo que lo incomodara, podría respirar tranquilamente. Al menos eso esperaba.

Antiguo cuartel central del grupo de investigación.
Sótano.

Suspiré mientras me recostaba súbitamente en la cama. Contemplé varias partículas de polvo entre la tenue luz de la vela. A pesar de estar ahí una semana ya, no lograba acostumbrarme al ritmo de trabajo. Era completamente distinto al del entrenamiento ya que debía trabajar como "soldado" y como "espécimen de laboratorio". Entre las pruebas de la sargento Hanji, comprender la organización del Departamento de Investigación y las labores que me correspondían; no había cavidad de tener un momento a solas. Un invaluable tiempo para respirar, cerrar los ojos y no pensar en nada. Más no podía hacerlo, por más que intentara engañarme. Debido a que las palabras del sargento continuaban atravesando mi mente.

Al terminar de comer, lo perdí mientras me dirigía al sótano. Deseaba preguntarle muchas cosas. El sargento siempre tenía un motivo por el cual hacía las cosas. Por eso, deseaba tener, por primera vez, ese momento donde entrenábamos para preguntarle abiertamente. Más ya había pasado un tiempo y no aparecía. También era algo tarde, era improbable que viniera para rectificar si estaba bien. Después de todo, estaba ahí por mera precaución; si me convertía en titán mientras dormía, sería más fácil controlarme en un sitio tan reducido. Era comprensible su petición tan extrema. De hecho, no me importaba estar ahí, más que nada por los momentos a solas que tenía con el sargento. Sin embargo, al parecer no iba a venir.

El sonido de la puerta cerrándose con fuerza resonó en el sitio. Alguien venía. Para mi sorpresa, se trataba del sargento. Me levanté como pude al identificarlo bajando las escaleras, me paré firme e hice el saludo militar. Lo cual me dio tiempo suficiente para observarlo. Estaba únicamente con la camisa y pantalón blanco. También se había quitado el equipo. Cargaba varias sábanas blancas. Al bajar las escaleras, me indicó con la mirada que podía descansar. Lo obedecí al instante mientras notaba cómo veía la cama con recelo. Estuve a punto de preguntar qué demonios ocurría, más él me dio a entender las cosas. Sin previo aviso, me arrojó las sábanas, que por poco y las tiré, y comenzó a sacudir la cama mientras pronunciaba alguna que otra maldición sobre el polvo. Sujetó la almohada y también la sacudió. De pronto, jaló una de las sábanas que sostenía y colocó la funda nueva y limpia sobre la almohada. Todo parecía indicar una cosa…

¡¿Dormiría conmigo en el sótano?!

- Perfecto- exclamó en tono victorioso.

- Amm… sargento, ¿podría saber qué está ocurriendo?

- Evidentemente dormiré aquí, Eren.

¡Era imposible que aceptara a dormirse en el sótano! Hacía menos de dos días llamó el sótano como "un asqueroso hoyo para cucarachas como yo" Más eso paso a otro plano por algo mayor: ¡¿había dicho mi nombre?!, ¡¿mi nombre?! Dejé que mi cuerpo se sentara en la cama, me llevé una mano sobre la frente mientras la frotaba lentamente. Necesitaba repasar esos acontecimientos y asimilarlos. Sin embargo, una patada reconocible me dejó en el suelo en un instante.

- Hey, acabo de cambiar todo, lo ensuciarás con tu uniforme.

- Y-Yo…

De pronto una tela extraña se impactó contra mi rostro. La retiré y la miré. Era… ¿una pijama blanca?

- Es de un compañero de la líder Hanji. Al parecer tuvo lástima de verte dormir con el uniforme.

Ante su comentario no sabía si agradecerle para no ser herido o reclamarle por el motivo. Aunque tuve que optar por apreciar el gesto con un movimiento de mi cabeza. La pregunta era… ¿dónde iba a cambiarme? No era como si me diera pena cambiarme en frente de un hombre, incluso mujer. Sin embargo, por tratarse específicamente de él, no sabía por donde empezar. Si irme a algún rincón oscuro, pedirle que se diera la vuelta. Más todo eso sonaba demasiado extraño en un hombre. No podía escapar.

Mientras seguía pensando, no me di cuenta de algo que ocurría en la habitación. Alcé la mirada y descubrí que… ¡el sargento se estaba cambiando la camisa! Dejando entrever cada músculo perfectamente delineado en su esbelto pero fuerte cuerpo. Fue inevitable que tragara algo de saliva, completamente estupefacto. Si fuera una persona externa y contemplara mi gesto, probablemente me burlaría por lo ridículamente estúpido que luciría. Sin embargo, mis nervios se desvanecieron y fueron sustituidos por una sensación opuesta. El sargento me dio la espalda para extender la camisa, dejando entrever su figura y… sus cicatrices. Varias de ellas estaban fuertemente marcadas y otras parecían líneas delgadas parecidas a rasguños. No lograba reconocer si se trataban de heridas causadas por un arma blanca o algún otro objeto. ¿Cómo y dónde se las hizo? Quería realmente conocerle más…

- Oi, date prisa y cámbiate.

- ¿Eh?, ¡oh!, s-si.

No podía. Era imposible que no pensara en algo más allá de simplemente quitarnos la ropa el uno frente al otro. No podía negar que no pensara en otro contexto.

- ¿Jamás te has cambiado frente a otros?

Su pregunta me sorprendió. No entendía el motivo pero mi cuerpo retrocedió hasta topar con la pared. ¿Qué estaba haciendo? Era una simple pregunta que podía contestar con facilidad. Era absurdo ponerme nervioso por algo tan sencillo. Me incorporé de la sorpresa, sujeté la pijama y retomé la cordura.

- P-por supuesto- exclamé apenas en un susurro.

- Entonces apresúrate.

- Si, señor.

Con la mayor naturalidad que pude aparentar, le di la espalda y me dispuse a obedecerle. ¿Qué era eso? Estaba temblando. No podía siquiera desabrochar las hebillas. Mis manos temblaban y sentía como poco a poco un ligero mareo aparecía. El sargento parecía seguir cambiándose, algo que me tranquilizaba. Más no iba a estar ocupado todo el tiempo. Mientras más rápido lo hiciera, menos consecuencias sufriría. Opté por hacerlo rápido; dormiría con el mismo pantalón, era la única opción. Sólo debía lucir natural y hacerlo. Comencé a desabrocharme mientras intentaba mirar de reojo si él estaba ocupado. Al parecer lo seguía así que me quité con rapidez la camisa y la sustituí por la pijama. En cuanto menos lo creí ya estaba con mi nuevo cambio de ropa. Aunque me quedaba bastante grande, incluso parecía más un camisón. Me giré para encontrarme con un posible Levi irritado, sin embargo, estaba sacudiendo su ropa. Traía puesta una pijama diferente a la mía. Era un juego de camisa y pantalón de color azul marino. Jamás imaginé que usaría algo tan colorido para dormir. El sargento alzó la mirada para encararme. De inmediato me escaneó con sus fríos ojos.

-¿Seguro que quieres dormir con el mismo pantalón?

- Por mi no hay ningún problema señor, son más cálidos.

- Mmm, tienes gustos extraños para dormir- exclamó el sargento con un suspiro- Bien, dormiré aquí y tu ahí.

Tan sólo se limitó en señalar el suelo. No sabía si se trataba de una broma o una orden. Más no quería averiguarlo. Rodeé la cama para contemplar el pedazo de suelo duro y frío donde dormiría esa noche. Fue cuando noté sobre la mesa varias sábanas dobladas. El sargento arrojó al suelo la almohada que usaba y continuó limpiando. Era una intención noble, podía verlo en él… ¿pero era necesario quitarme la cama tan descaradamente?

- Las luces se apagan a las diez- exclamó- Faltan quince minutos para eso.

- Entendido.

Era tan surrealista la situación. Hacía minutos creí que lo vería hasta al día siguiente. En ese momento, estaba preparándome mentalmente para saber que dormiríamos en la misma habitación. Pero había algo más que me mantenía inquieto.

- Perdone- me atreví a decirle. De inmediato, él me miró- ¿No cree que sospecharan algo raro si usted duerme conmigo…?

- Les dije que estaría vigilándote porque odiaba la idea que no tuvieras la suficiente observación.

- Es reconfortante saberlo…

¡Claramente no lo era! Aunque me alegraba por una parte que tendría tiempo para convivir con él; era un arma de doble o triple filo.

- ¿Y bien?- preguntó el sargento- ¿Cuanto tiempo debe pasar para que experimente eso del amor?

- No sabría responder, puede llegar a pasar una larga vida o poco tiempo. Es según la persona.

- Entonces pongamos un límite. ¿Una semana?

Seguía siendo muy poco. A pesar que luciera tanto, pero…

- ¿Algo te incomoda de mi propuesta?- preguntó.

- No es eso, creo que el tiempo no es el problema. Sino las actividades.

- ¿A qué te refieres?

- Por un decir, hoy fue nuestro primer día como.. amm..

Era demasiado incómodo incluso decirlo…

- ¿Amantes?- completó la frase el sargento.

- Si, eso…- exclamé agradeciendo que lo dijo - Sin embargo, no estuvimos juntos por nuestros deberes independientes. Debemos compensar eso con otras actividades que se hacen en pareja.

- ¿Sugerencias?

- Por ejemplo, dormir aquí estuvo bien. Podría considerarse una actividad de pareja.

Levi afirmó con la cabeza manteniendo su mirada seria. Parecía que tenía su absoluta atención. Debía esforzarme en transmitir correctamente mi mensaje.

- El problema es que no sé qué tanto sepa lo que se hace en los noviazgos.

- Podrías enseñarme en el transcurso del tiempo pero sin intervenir en el trabajo, no puedo sacrificarlo por esto.

- Trato hecho.

- Bien, apagaré ya las luces.

¿Eso significa que era hora de dormir? Sin previo aviso, apago la vela que iluminaba el sitio. Dejándome como única guía la luz de la luna que entraba ligeramente por la ventana. Me acosté sobre el suelo y me coloqué la sábana que me prestó el sargento tan… ¿amablemente? Mientras escuchaba cómo el colchón rechinaba para causarme mayor envidia.

- Buenas noches, Eren.

- Buenas noches, sargento.

- Llámame Levi, las parejas se llaman por su nombre, ¿cierto?

- Por supuesto… Buenas noches, Le-Levi…

Y de esa forma, con extraños sentimientos, una felicidad intensa y la frialdad del suelo, cerré los ojos lentamente. Esperando que el día siguiente, fuera menos confuso.

- Oh, lo olvidaba Eren…

Abrí los ojos de golpe, giré mi cuerpo y contemplé el techo. ¿Estaría el sargento en la orilla? No alcanzaba a identificar su rostro o algún indicio de su cuerpo.

- ¿Cuándo sería bueno que comenzáramos a besarnos?- preguntó el sargento.

Lo admito. Fue la primera vez en mi vida que podría decir que grite de pánico. Como si se tratara de algo automático, mi cuerpo retrocedió hasta toparse con la pared. No lo hice ni en los momentos más cruciales ya que estaba concentrado en algún objetivo. Pero eso me tomó completamente por sorpresa.

- ¿Tan incómoda es mi pregunta?

De pronto noté una presencia a mi lado. Grité nuevamente por inercia ¿Desde cuándo estaba ahí? No lo había escuchado levantarse de la cama. Sin embargo, Levicubrió mi boca con su mano. Al instante, su olor corporal mezclado con hierbas frescas inundó mi olfato. Sin notar que el sargento colocó su frente sobre la mía. Aunque no podía identificar su mirada en la semioscuridad, sabía que estaba enojado.

- Oi, deja de hacer tanto ruido, harás que alguien venga- exclamó- Además es molesto escucharte gritar.

- L-Lo siento.

Sentía literalmente el corazón en la garganta. Estaba demasiado cerca, incluso podía respirar su aliento.

- ¿Me escuchas?

¿Cómo quería que lo escuchara cuando tantas cosas pasaban por mi mente? Apretó con más fuerza mi boca, provocando que la abriera ligeramente.

- S-si, aquí estoy.

- Entonces contéstame.

- Primero suélteme, me lastima.

- ¿Esto te duele?

- Un poco, sargen…

De pronto, sentí mayor fuerza sobre mi boca.

- Te dije que me llamaras por mi nombre, ¿cariño?

Evidentemente lo último lo dijo con bastante ironía. Haciendo que comprendiera el mensaje a la perfección.

- Lo siento… Levi…

- Responde a mi pregunta.

-No lo he considerado…

Mentía. Por supuesto que había considerado esa opción. Desde el momento que abandonó ayer el sótano.

- Es algo básico entre las parejas, señor romántico- exclamó Levi.

- Lo sé pero creo que es demasiado…

Por inercia, contemplé aquellos elementos que me encantaban de él. Sus cejas, la curvatura de su nariz, sus mejillas delgadas, su mentón terminando en sus tenues labios.

- ¿Pronto?- completó la frase el sargento.

- Así es, es demasiado rápido para eso. Deberíamos ir paso a paso.

Aunque ciertamente dormir juntos en su primera noche "de novios" no era un paso básico… aunque técnicamente no dormiriamos en la misma cama. La sola idea me hizo sentir cosas extrañas en todo el cuerpo.

Levi retiró su mano y se levantó.

- De acuerdo, no estaba seguro si preguntártelo puesto que te pusiste muy nervioso con la idea de que durmiera aquí.

- Ah- ah.. yo..

- Volvamos a dormir.

¡Demonios, me había descubierto! Y lo sabía, porque a pesar que fuera tan oscuro, noté su sonrisa de satisfacción por saber que estaba en lo cierto. En lugar de continuar alimentando a su inminente ego, volví a recostarme en el suelo, extendiendo la sábana hasta mis pies. Esperando con ansias, esta vez, poder dormir…

- Eren.

- ¿Qué pasa?

- Si se te ocurre hacer ruido en la noche o acercarte treinta centímetros, estás muerto. ¿Quedó claro?

- Por supuesto.

Si, sería algo difícil…

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Ha llegado el final del capítulo. Esperen el siguiente capítulo. Se les agradecería bastante si dejan reviews.

Notas de SoritaK.

No tengo idea de cómo agradecer sus visitas y reviews. ¡En una semana tuvo este fic más de trescientas visitas! Les agradezco la bienvenida que le han dado, leer sus reviews me han emocionado e inspirado a continuar. Espero les siga agradando la historia.

Este capítulo particularmente fue muy divertido de escribir ya que creo que todos hemos pasado por la situación de Eren. No saber cómo reaccionara la persona que te gusta y sobrepensar todo.

Suelo responder a todos los reviews que me escriben pero, lamentablemente, algunos son anónimos o tienen cuenta. Por eso, decidí contestar aquí únicamente a esos comentarios.

Espero lo disfruten tanto como me divertí al escribirlo. Les agradezco que se hayan tomado la molestia en leer. Esperaré con gusto sus peticiones, comentarios, regaños, alabanzas y gritos de alegría.

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¡Gracias a todos los lectores anónimos!

Blame it on
When the end comes