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Declaración de amor número 100
Oneshot
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Una mujer cantaba en una de las esquinas del bar al compás de una tonada de blues. Su voz ronca y profunda atraía las miradas de los asistentes, mas no la de dos hombres que bebían lentamente de sus copas mientras las movían a la par haciendo sonar los hielos. Ambos dejaron salir una risotada de la nada.
-"No puedo creer Mousse lo torpe que puedes ser ¿Cómo fue que Shampoo te perdonó?"
-"Estás loco, ella aún no lo hace, estos días me ha tenido durmiendo afuera de la casa. Y no solo ella, la pequeña Lin cada vez toma más el carácter duro de su madre. Si vieras como abusan de mí…"- Mousse llevó una de las mangas de su camisa china a sus ojos simulando limpiar sus lágrimas.
-"Las amazonas son terribles…"- Ryoga tragó duro mientras agradecía que Akari fuera todo lo contrario.
-"La vida de matrimonio es difícil, tener que trabajar 12 horas seguidas en el restaurante, tratando de cumplir las expectativas de Shampoo, los ratos libres jugar con Lin mientras recibo los castigos de la vieja Cologne…si hubiera sabido que este sería mi futuro, no hubiera intercedido entre Shampoo y Ranma" - el joven pato rió fuertemente hasta que una voz conocida lo interrumpió.
-"Tu no intercediste, a mí nunca me interesó".
Atrás de ellos un joven azabache tomaba con cuidado su bufanda amarilla del cuello y la dejaba junto a su chaqueta colgada en el perchero del bar. Ryoga y Mousse se le quedaron viendo enmudecidos. Los años se veían en cada gesto de Ranma, sus manos eran tozudas, con algunas líneas de expresión marcadas en el rostro, su cuerpo más formado, con una espalda más ancha, sin duda estaba más alto desde la última vez que se vieron, sin embargo lo que más les asombró a ambos era que su característica trenza ya no estaba.
-"¡Saotome Ranma!" – ambos saltaron de alegría abrazándolo con fuerza.
-"Hahaha ¡Tanto tiempo malditos!"
La gente del bar se les quedó viendo por un momento, era imposible no notar la presencia de esos tres en cualquier lugar. Las risas fuertes y golpes en sus espaldas resonaban acallando la apacible música. En ellos el bartender se les acerca y les ofrece algo para beber.
Sentados en la barra con 3 botellas de sake, Ranma, Mousse y Ryoga recordaban sus viejas aventuras y peleas. Cómo lograron vencer su maldición y como hoy, cada una de sus vidas, eran tan distintas a como se las habían imaginado de jóvenes.
-"Así que Akari sigue siendo todo dulces ¿No?"- preguntó Ranma otorgándole una sonrisa ladina al joven cerdo.
-"Por supuesto, aunque el problema es su padre. Es muy estricto. Me hace trabajar de sol a sombra, y no es que realmente me moleste, pero dejar sola a Akari por tanto tiempo, a veces días completos, me preocupa…" – Ryoga dio un sorbo a su bebida y movió lentamente la copa viendo el resplandor de la luz en el sake- "las mujeres que esperan bebés no deberían estar tanto tiempo solas…"
Ranma y Mousse al escucharlo escupieron en el rostro de su amigo la bebida.
-"¡¿Qué?!"
-"Bah, ¿no se los conté por carta? Estaba seguro que sí..."
-"De seguro tu carta se perdió en algún lado al igual que tú Ryoga, la próxima vez pídele a Akari que escriba la dirección…"
-"De verdad estaba seguro…"- El joven de bandana amarilla llevó uno de sus dedos para rascarse su mejilla avergonzado, sin duda algunas malas costumbres no cambiaban.
-"¡Eso es lo de menos! No puedo creerlo Ryoga. Osea de Mousse siempre lo esperé, pero ¿tú? Ser capaz de acercarte así a una mujer…mmm ¿Estás seguro que es tuyo?"- Ranma sostuvo su estómago por la fuerte risa que salió de su interior.
El joven pato no se quedó atrás al notar el rostro colorado de su amigo de colmillos, no sabiendo si de rabia o de vergüenza.
-"¿Quién te crees? ¡Claro que he hecho esas cosas, sé cómo amar a mi mujer!"- Sin darse cuenta Ryoga estaba de pie llamando la atención de la clientela, sobre todo de las féminas.
-"Ya, vale, vale, te creemos" – El azabache le dio golpes en el hombro a su amigo para que se calmara, quien volvió a tomar asiento.
Tras ello, Ranma quedó viendo al vacío, sumergido en sus propios pensamientos. La vida de sus ex compañeros de aventuras iba por buen camino sin duda. Ambos centrados, con los pies en la tierra, con responsabilidades siendo cabezas de sus propias familias. Saotome dejó salir una sonrisa ladina y bebió de golpe el licor que tenía en su mano. Sentía que se quedaba atrás, que estaba atrás de ellos, por primera vez se sentía menos.
-"Así que padre Ryoga, buenos pues, te felicito" – Mousse le extendió la mano para chocar su copa con la de su amigo –"Prepárate amigo que te espera un largo camino".
Tener un trabajo estable, formar tu familia, ser padre…¿Ser padre? Ranma no podía negar que esa idea había pasado por su cabeza en más de una ocasión ¿Sería un buen padre? Su figura paternal no era el mejor ejemplo de todos: aprovechado, narcisista y tramposo. No, Ranma Saotome no estaba listo para enfrentar aquel desafío. Le aterraba que alguien dependiera de él ¿Y si no era lo suficiente? ¿Si no era capaz de proteger a su familia? ¿Si Akane no lo quería? ¿Akane? "Porque estoy pensando en ella en estos momentos…" En ello un aplauso lo sacó de su melancolía.
-"Venga hombre ¿Qué no me vas a felicitar?" –Ryoga dio una gran sonrisa dejando ver sus filosos colmillos. Se había dejado crecer el pelo hasta los hombros y vestía casual, con unos jeans oscuros y una camisa a cuadros verdes. Ranma le devolvió el gesto.
-"Claro que sí P-chan, muchas felicidades. Espero que se parezca a su madre".
Tras recordar sus aventuras y pedir otras 3 botellas de sake, era el momento de Ranma de responder. Mousse golpeó fuertemente la mesa, el alcohol ya se le había subido a la cabeza y en su expresión notaba molestia.
-"¡Te esperamos por semanas Ranma! Hasta a la vieja Cologne se animó de saber que habías aceptado combatir en el torneo de artes marciales ¿Por qué no llegaste? Tu futuro estaba asegurado, siempre fuiste el más hábil de nosotros..."
-"La verdad, es que no me interesaba participar…"
-"Eres tan malo para mentir" – Ryoga vio de soslayo a su compañero y dio otro sorbo de sake
-"Bueno está bien. Sí, iba asistir. Estaba listo para partir. Uno de los grandes sueños como artista marcial es participar de torneos, viajar por el mundo y que lo patrocinen ¿No?"
-"Si…además de estar rodeado de mujeres bellas" –respondió en un murmuro Ryoga.
-"Con los años te has vuelto aún más pervertido cerdo asqueroso…"
-"¡¿QUÉ DIJISTE?!"
-"Entonces, ¿Por qué saotome? Todos esperábamos que compitieras" –La mirada de Mousse notaba nostalgia.
Ranma miró fijamente su copa y tragó en seco, tras ello movió su cabeza para ambos lados.
-"No puedo negarles que estaba decidido en ir. Pero… había algo más importante. El dojo Tendo estaba iniciando, llegaron alumnos que son realmente buenos y si me iba, las clases se detendrían. No podía abandonarlos."
Ambos jóvenes no podían creer lo que escuchaban, Ranma Saotome finalmente había madurado. Al unísono se rieron dejando estupefacto al artista marcial. Ryoga pasó su brazo por encima de la cabeza del azabache atrayéndolo hacia sí y dándole una gran sonrisa.
-"Hahaha Ranma, eres más genial de lo que creía. Realmente eres un hombre decente".
-"¡Oye siempre he sido un hombre decente!" –Replicó molesto su amigo.
-"Vale, vale. Pero no te creo que solo te hayas quedado por eso. Creo que tu razón tiene nombre" –El joven chino sabía que era momento de hablar de la peliazul.
-¿"Akane? Ella apoyó en que me fuera. Esa mujer…con lo boba que es, era imposible pensar dejarle a cargo el Dojo Tendo por completo" –Ranma con pesadez rascó su cabeza mientras desabrochaba los botones de los puños de la camisa.
-"Creo que acá el único bobo eres tú. Desde lo que ocurrió en el monte Fénix, todos supimos tus verdaderos sentimientos por ella ¿Por qué te niegas tanto en aceptarlo?"
-"Era un niño en ese entonces"- contestó el ojiazul avergonzado por admitirlo finalmente frente a sus amigos.
-"Sigues siéndolo, eres un cabezotas. En realidad cuando supimos que su compromiso se había roto, no podíamos creerlo" – Mousse tomó en sus manos sus gafas para limpiarlas y ver a través de ellas.
-"¡Estás demente! Tú sabes que Akane te quiere ¿Qué estás esperando?" – Ryoga de un impulso se levantó y le mostró su puño al azabache en señal de amanenaza.
-"Hey, hey , basta, tranquilos. Que el compromiso entre ella y yo se haya terminado, fue decisión de ambos".
-"¿QUÉ?"- gritaron al unísono.
Ranma se giró en su asiento y rellenó su copa con licor. No entendía la razón, pero se sentía bastante incómodo de hablar de estos temas con ellos. Nunca fue bueno para hablar de su relación con Akane, de hecho entre ellos, ya era bastante difícil de hacer.
-"Después de terminar la escuela, nos separamos por dos años. Tras ello, nuestra relación, por así decirlo no volvió a hacer la misma. Akane creció, avanzó. Ahora es una excelente artista marcial, realmente es muy buena. No quiero arruinar nada. Por ello decidimos solo continuar, así, sin decir nada, solo ser amigos…"
-"¿Amigos? ¿AMIGOS?! ¡A la mierda ser amigos Ranma! El único que no se da cuenta que realmente está enamorado de ella ¡Eres tú!" –Ryoga golpeó la mesa haciendo caer las copas al piso, sin embargo Mousse actuó lo suficientemente rápido para evitar que ocurriera el desastre.
-"¿Enamorado? No es así. Ambos hemos decidido tener citas para conocer gente nueva, he salido con bastantes mujeres…"
-"Pero ella no ha tenido ninguna ¿verdad?"- Mousse mantenía una filosa mirada en el azabache. Sin duda, Saotome era un niño pequeño a la hora de definir sus sentimientos. Cuando Ranma enfrentó a Shampoo y a Cologne para romper el compromiso, ayudándole de paso a ganarle una pelea a la amazona, Mousse creyó que finalmente su amigo había comprendido que en su corazón solo estaba Akane Tendo. Pero se equivocó, o al menos eso creía.
-"¿Ah? Qué se yo…no me meto en sus relaciones"- Saotome se fijó que una dulce joven lo observaba desde la otra punta del bar y le guiñó un ojo.
-"Eres un mentiroso, solo te aprovechas porque sabes que ella siempre estará para ti Saotome, pero Tendo se aburrirá algún día".
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El bar estaba completamente vacío, el bartender comenzó a apagar las luces del local y la discusión de los tres hombres subía de nivel. El alcohol se apoderó de ellos desatando lo peor. Ryoga estaba encima de Ranma ahorcándolo con sus manos, mientras Mousse pefia la cuenta del bar.
-¡Eres un maldito, desgraciado! Si no te ibas a quedar con ella por qué te interponías,¡¿ ah!?
-Cállate maldito cerdo ¡Tú nunca me entenderías! – De pronto Ryoga le propinó un golpe de puño en el rostro al azabache.
-Lo que entiendo es que sigues siendo el mismo cobarde estúpido de hace 6 años ¡Ya olvídate que no fuiste capaz de salvarla en esa ocasión, crece de una maldita vez!
-¡Lo hago para protegerla! - De una patada Ranma lanzó a Ryoga contra el muro.
La pelea continuó afuera del local, Mousse arrastró a ambos para que el bar no sufriera con los arrebatos de sus aún infantiles amigos. De un grito trató de separarlos.
-Hey hey ¡Basta! Par de brutos- Sin embargo, solo logró recibir dos golpes certeros en su rostro, provocando que su poder de artista marcial saliera a flote.
Finalmente, los tres hombres recordaron los viejos tiempos dando patadas y puños. Tras un largo rato combatiendo, con los rostros ensangrentados y sus ropas maltratadas, cayeron exhaustos al suelo. Mareados por el alcohol y adoloridos por los golpes, los tres rieron a carcajadas. El primero en levantarse fue Mousse, quien con dificultad se hecho al hombro su saco.
-No puedo…con ustedes no se puede …- con una gran sonrisa se despidió de sus viejos amigos – me voy…mi querida y dulce Shampoo me dejará afuera…otra vez – haciendo señas al cielo, el joven pato se perdió entre los copos de nieve que caían- ¡Nos vemos en unos años!
-Vaya...no puedo creer como el tiempo ha pasado…todo ha cambiado, excepto tú- Ryoga respiraba con dificultad mientras su cuerpo dejaba marcada la nieve del suelo. A su lado, un agitado Ranma mantenía sus ojos cerrados, su cabeza daba vueltas por todos lados – Realmente creía que ustedes estaban destinados a estar juntos- murmuró su amigo con el semblante serio.
-¿Destinados?...-Ranma dio una sonrisa ladina. Ryoga logró levantarse del suelo y le ofreció su ayuda. El ojiazul tomó su mano con fuerza, sin embargo no podía mantener el equilibrio, por lo que se sostuvo en la fría pared del callejón.
-Hay algo de lo que tengo curiosidad, con el sacrificio de dejar tus sueños de lado, de quedarte en el Dojo Tendo y no irte al extranjero, lo hiciste por ella, ¿verdad?
-¿Tú qué hubieras hecho?
Viéndose fijamente, sonrieron. Los copos de nieve caían con gracia entre los ex enemigos. Ryoga le dio un palmetazo en la espalda al azabache.
-Bueno Saotome, me voy. Espero llegar a tiempo y no perderme en el camino.
-Siempre lo haces...¿Por qué no te vas al dojo conmigo?
-¿Qué? Estás loco, desde que Akane supo lo de P-Chan nunca más quise pisar ese lugar.
-En realidad, siempre fuiste un aprovechado.
Ryoga le arrojó una bola de nieve a la cara de Ranma haciéndolo callar. Quien molesto, estaba preparado para devolver el ataque, sin embargo, se detuvo antes de hacerlo.
-Saotome Ranma, no te castigues por lo que pasó, nunca lo olvides pero continúa. Ella lo necesita.
-¿Desde cuándo te volviste tan seguro de ti mismo?
Ryoga dio la vuelta y levantando con seguridad un puño al cielo antes de continuar su camino– Siempre lo he sido ¡Nos vemos!
-Y también te volviste engreído…- Ranma sopló sus manos congeladas por el frío para darles calor – de seguro…esa boba de Akane sigue despierta.
Perdiéndose en la oscuridad, el artista marcial se dirigió hacia su hogar.
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Las puertas de la sala se abrieron con fuerza. Tras ellas, Ranma ingresó al salón abrazando su cuerpo, tiritando. La muchacha peliazul, quien estaba en la sala abrigada bajo el tibio kotatsu, se giró al sentir el golpe.
-¡Ranma!
-Hace mucho frío…- Ranma finalmente dejó caer su cuerpo al lado de la muchacha. Akane sin sorprenderse, comenzó a cambiar los canales de televisión.
-Pensé que habías dicho que tenías una reunión importante. Pero veo que solo tuviste una pelea callejera- habló con desinterés.
Ranma observaba con detenimiento a su ex prometida, quien vestía un gran polerón color rojo de su propiedad y llevaba una galleta de avena a su boca. No pudo evitar sonreir al verla.
-Estuviste bebiendo.
-Sí, fue una reunión importante. Fue una reunión urgente con respecto a una relación de tres lados que nos implica tanto a ti como a mí- El artista marcial sacó un paquete tibio con castañas asadas del bolsillo de su chaqueta y de forma traviesa, se lo enseñó a la muchacha de ojos avellanas.
-Dingggg! Te compre esto niña boba…
Con cuidado Ranma comenzó a pelar las castañas calientes encima del kotatsu, le costaba hacerlo por los efectos del alcohol, sin embargo no se detuvo. Akane lo veía fijamente con una pequeña sonrisa en el rostro. Ranma realmente a veces se comportaba como un niño y era su inocencia lo que siempre le gustó de él, además de su terquedad, su valentía y perseverancia.
-Lo tengo- finalmente el azabache logró limpiar una por completo- Di "ahhhhh"– Akane sin embargo no entendió la indirecta. Ranma miró los labios de la peliazul como señal para que abriera su boca. Finalmente su ex prometida comprendió su petición, acercándose a los dedos del azabache.
-¿Está bueno?- preguntó ansioso tal cual un niño pequeño lo haría.
-Ni siquiera la he masticado todavía- Tras dar unas mascadas, acentúo con una amable sonrisa - Sí, están buenas.
Ranma le devolvió una gran sonrisa, desde que vivían solos se había acostumbrado a sonreir continuamente, ya no tenía por qué estar todo el tiempo a la defensiva y extrañamente le agradaba su tranquila vida. Tras ello, cambio su expresión. Intensificó su mirada al contemplar el pálido rostro de la peliazul y llevó su mano izquierda a una de las mejilla de Akane para apretarla entre sus dedos. La menor de las Tendo frunció el ceño mientras veía como su ex prometido se acercaba a ella lentamente con la intensión de besarla.
-Akane…- dijo con voz atractiva y profunda.
La muchacha ni se inmutó, sino más bien lo observó con ternura.
-Me gustas…- en un murmuró el joven Saotome dejaba salir sus sentimientos.
-Ranma…- Akane cerró sus ojos, dio una pequeña sonrisa y movió su cabeza en ambos sentidos.
-No, la verdad es que te amo…- Sus rostros estaban demasiado cerca, fundiendo sus respiraciones en una.
-Estás borracho…- replicó la peliazul mientras apretaba su nariz y movía sus manos- y malherido.
-Lo que dije….fue…ah...olvídalo-Ranma se echó para atrás con brusquedad tras soltar la mejilla de la joven.
"Tarado" pensó la mujer, mientras le daba una cara de pocos amigos. Con los años se había acostumbrado a la personalidad del azabache, por ende las discusiones o pleitos ante cualquiera de sus bromas ya no lograban hacerla enfadar, menos cuando llegaba pasado de copas o lo veía flirtear con alguna joven. Es más, gracias a que ambos trabajaban juntos en el dojo como maestros, su relación profesional les había ayudado a superar sus conflictos y conocerse mejor. Akane sabía que Ranma podía conocer a cientos de mujeres, pero nunca se atrevería a algo más que unas palabras de conquista.
-Akane,… yo… nunca he amado a nadie más aparte de ofukuro…
-Por eso andas siempre con distintas mujeres…- replicó a modo de juego, mientras atendía sus heridas.
-Con todas las mujeres que me has visto, no hay ni una sola a quien haya realmente amado , por eso, no sé lo que se siente justamente amar…a alguien- Akane quedó en silencio mientras admiraba los ojos azulgrisáceos del hombre que estaba a su lado hace más de 6 años -Pero la cosa es que… hasta que descubra justamente lo que significa amar a alguien…- Ranma bajó su rostro y tomó de la mano de la peliazul - No quiero que te vayas a ninguna parte, ¿De acuerdo?...
Akane solo asintió sin dudar. Tras ello, el azabache se recostó en las piernas de su ex prometida. Dejó salir un suspiro al cerrar sus ojos.
-Quiero… que te quedes a mi lado Akane…
Con ternura la muchacha acarició el cabello de él. Las puntas de sus dedos viajaban por cada hebra al ritmo de la respiración del dormido joven. Se veía tranquilo, en paz. La joven Tendo acomodó el kotatsu para abrigar la espalda de Ranma y volvió su mirada al televisor, sin detener las caricias que le daba.
-Eres un bobo…
Ella sabía perfectamente cuáles eran los sentimientos de su ex prometido, no necesitaba de dulces cartas, flores o promesas. Con cada gesto que le daba, compartir sus comidas, risas, enojos, su trabajo y su vida, para Akane, era mucho más de lo que podía pedir.
Porque Ranma decidió quedarse a su lado y compartir su vida con ella, sin grandes ceremonias, ni boda, ni luna de miel. Abandonó sus sueños personales para crear, compartir y hacer crecer el de los dos, mantener y fortalecer la escuela Musabetsu Kakutō Ryū. Aquella silenciosa declaración de amor pesaba mucho más que las cientos de veces que él le había dicho "te amo" o "me gustas" en confesiones a causa del alcohol, mensajes anónimos o cuando, al verlo dormir como ahora, pronunciaba su nombre en sueños. Porque tenerlo allí, en su falda, la hacía feliz y no podía pedir más de la vida.
La peliazul bajó su mirada y besó tiernamente los labios de su ex prometido, para luego darle un pequeño golpe en su frente –Si supieras cuántas veces me has confesado tus sentimientos…¿Ésta es la número 100? - Akane sonrío para sí, llevó a sus labios una galleta de avena y continuó viendo su novela de medianoche.
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Sinceramente me es muy difícil imaginar escenas intensas entre los personajes ¿Será por qué siento que es sacarlos demasiado de sus personalidades? ¡Pero si para eso son los fanfics! hahaha no lo sé, tengo un conflicto en mi interior y espero luego atreverme con algo más "intenso" por así decirlo. Muchas gracias a quienes leyeron el anterior capítulo, está más decir que cada oneshot no tiene relación con el anterior. Un saludo grande a paulayjoaqui, Haruri Saotome , Andy-Saotome-Tendo , Maat Sejmet , nancyricoleon y Caro.
Por otras parte creo que la relación de Ranma y Akane es de ese tipo que no necesita títulos para que funcione. Es la mejor mezcla entre amistad y romance. Si son novios, prometidos, si se casan o no, creo que eso no los define como pareja. Ellos solamente son, sean lentos, torpes, tercos e infantiles. Sean como sean...su relación funciona.
¡Hoy incluí a más personajes! Denme fuerzas y enegías para seguir escribiendo hahaha.
Matta!
