.

.

El valor nace de la pérdida

Oneshot

.

.

.

.

.

No sabía cuántos días llevaba escondido en esa habitación. Junto a ella, sosteniendo su mano. Tras la batalla en el monte Fénix, creíamos que la pesadilla finalmente había terminado. Si bien no pudimos encontrar el Nyannichuan, estaba contento porque ella estaba de vuelta con vida y a mi lado. Sin embargo, la sonrisa en mi rostro despareció en un respiro al notar como Akane cayó al suelo frente a todos, en un profundo sueño. Estaba demasiado débil, sus pulsaciones cada día disminuían más. El guía de Jusenkyo no podía hacer mucho más por ella, ni por nosotros. Si seguía allí era muy probable que no volviera a despertar.

¿Por qué? ¿Por qué tuvo que ser ella? Era todo mi maldita culpa, por ineficiente y débil. Hundido en mi pesar y melancolía, finalmente vi la luz al final del oscuro camino. Mousse y Shampoo optaron por llevarnos a la tribu de las Amazonas para estabilizar la salud de Akane. No me opuse y tras varios días de viaje, llevando a mi boba prometida en mi espalda y compartiendo la responsabilidad con Ryoga, logramos llegar a tiempo.

Por el bien de ella, las ancianas de la aldea me apartaron de su lado. Más que solo deshidratación, nos dijeron que se encontraba en el limbo. Akane realmente no estaba allí. Su alma no estaba en su cuerpo y la única forma de que volviera en sí era haciendo un trato. Ya sabía yo cual era el truco de las amazonas. Bien conocía a Shampoo y por la cara de pocos amigos que me daba Mousse, sabía por dónde iba el cuento.

Pero no importaba. No me importaba, haría lo que fuera por ella. Por qué por mi debilidad ella estaba allí, durmiendo y no sabía hasta cuándo podría seguir soportando no verla sonreír una vez más. Accedí a sus condiciones. Me quedaría allí, en la tribu, formalizaría mi compromiso con Shampoo y continuaría con mi vida, acá en China.

Sin embargo, antes, pedí como condición que me dejaran un tiempo a solas con ella, con Akane, la que siempre estuvo destinada a estar conmigo, como lo hubiera dicho mi padre. Sin quejas, se fueron de la habitación tras darle lo necesario para que despertara.

Era un lugar bastante húmedo y el sol, al estar ocultándose, en su interior casi no había luz. En penumbras dejé salir un suspiro doloroso. Tomé una de sus manos y la apreté con fuerza. Si esta era el modo en que ella podría continuar, crecer, tener un futuro aunque no fuera conmigo, sería feliz. Acerqué mi cabeza y la apoye con culpa en el borde de la cama. Aunque sé que no había posibilidad que abriera sus ojos, no quería que me viera llorar otra vez. Una vez más la perdía y ya no estaba en mis manos poder retenerla.

Cerré la puerta de la habitación y me encontré con Ryoga. Sus ojos inspiraban lástima. No podía soportar que me mirara de ese modo. Pasé por su lado sin decir palabra.

-¿Estás seguro lo que estás haciendo, Ranma?

-…

-Ya escuché de Mousse que te quedarás acá junto a la tribu amazona.

-…

-¡Por qué tuviste que acceder! ¡Tú sabes que siente Akane por ti, la destrozarás! – Al escucharlo mis ojos se abrieron de par en par y apreté mis puños con fuerza tratando de contener mi ira, el odio hacia mí mismo.

-Se le pasará…

-No puedo creerlo, menos de ti, que cayeras en los viejos trucos de Shampoo. Ella lo tenía pensando desde un principio ¿Quién te asegura que Akane se salve si accedes a casarte con ella?

-Tú

Ryoga no pudo responder. Seguramente hubiera accedido a soportar lo mismo. Porque fue él quien me abrió los ojos al decir que sin importar si Akane, lo amara o no, él seguiría estando a su lado para protegerla. Porque la amaba. Y yo, también, aunque me costara admitirlo.

Sentados en el suelo, afuera de la vieja casona, haciendo guardia de su sueño sin decir más, en el momento que había aceptado el trato, también acepté que la dejaría ir de mi lado.

-Ryoga, prométeme que la llevarás sana y salva a casa…- Sentí como asintió con la cabeza en silencio.

-Prométeme también, que pase lo que pase, no dejarás que me encuentre. Desde hoy no volveré a verla. No puede saber de esto. Debes llevarla con su familia y asegurarte que no regrese – posé mi mirada al estrellado cielo y sonreí- Sabes lo testaruda que es. Si sabe que accedí a casarme con Shampoo para poder salvarla, no querrá volver a Nerima…

-Sí, lo prometo.

-Gracias

Ambos nos quedamos viendo el oscuro cielo. Si había alguien a quien podía confiarle la seguridad de Akane, era a él. Porque sentía como yo y sé que no dejaría que nada malo le pasase.

.

.

.

.

Los golpes a la habitación eran devastadores y molestos. Siento pisadas fuertes acercarse y en ello, mi nombre.

-¡Ranma! ¡Abre esa puerta!

Hoy Akane volvería a Nerima y acá estaba, molestando como siempre. De seguro la débil voluntad de ese tonto de Ryoga se vio quebrada ante las peticiones de mi ex prometida. De todas maneras era algo que veía venir.

-No me interesa verte- respondí cortante.

-Y a mí no me importa que no quieras, tenemos que hablar.

-No tengo nada que decirte, mejor ándate Akane.

En eso sentí como la puerta de golpe se abrió, sin duda brazos de gorila tenía una fuerza descomunal cuando algo se interponía en su camino. Cerré mis ojos con fuerza impidiendo dejarme llevar por la emoción de verla finalmente viva, respirando y con la energía que le caracterizaba. Tenía que ser frío, distante. Se lo prometí a Shampoo y se lo prometí en silencio a ella. No soy quién debe estar a su lado.

Siento como se abalanza contra mí y toma con fuerza mi camisa, atrayéndome hacia ella. Se veía más linda que nunca. Su cabello alborotado, sus mejillas coloradas provocadas seguramente por el esfuerzo que hizo en correr hacia acá, su respiración agitada y la silueta de su cuerpo perfectamente definida en ese traje de una pieza. Sin duda, tenía mucha suerte que mi prometida fuera Akane Tendo. Tenía…,quise decir, tuve.

-Eres un idiota, engreído, ¡¿por qué te escondes de mí?! -Siento y escucho como su voz se quiebra. No puedo mirarla, esto es más difícil de lo que creí. La tomé de sus hombros y la aparté de mí cuerpo. Esquivando su rostro y armándome de valor tras la conversación que tuvimos con Ryoga, ella debía apartarse de mi lado.

-Debes volver a Nerima junto a Ryoga, yo me quedaré acá.

-Qué…qué…estás diciendo…

Alzando una ceja y dándole una sonrisa ladina, lo peor de mí lo deje ver frente a ella.

-¿Qué acaso no está claro? Estoy rompiendo el compromiso.

Sus ojos avellanos no tenían brillo y creí dejar de escuchar su respiración. Lo siento, aun después que arriesgaste tu vida por mí, marimacho, te sigo haciendo daño …pero no tengo otra opción. Giré mi cuerpo para darle la espalda y me alejé lo más que pude de ella. Tenerla solo para mí, tan cerca, me embobaba.

-No…no puedes hacerlo.

-¿Cómo? – pregunté en un giró veloz y, en una estúpida equivocación, nuestros ojos se encontraron.

-No lo permitiré. No eres quién para romper nuestro compromiso –su voz era decidida y tenaz, sin duda Akane era una mujer increíble. Con fuerza apreté mis puños. Pero que testaruda es ¿Por qué haces esto más difícil? ¿Acaso crees que no me gustaría ser yo quien llegue contigo, juntos, a casa?

-Claro que lo soy, soy uno de los protagonistas de esta mentira Akane. Nosotros no decidimos estar comprometidos ¿No eras tú quién estaba en contra de esto también? Pues ahora te libero.

-Eres pésimo mintiendo Ranma ¿Por qué estás haciendo esto? ¡Dime!

Por qué estoy cansado de tener que hacerme responsable de ti! Te pedí que no vinieras, que no intercedieras, pero finalmente apareciste y…y – no pude decir las últimas palabras, giré mi rostro y apoyé con fuerza mis manos en el mesón de cubierta de mármol de la habitación.

-No fue tu culpa. Deja de culparte – siento los pasos de Akane acercarse lentamente. Debo detenerla, no puedo dejar que se arriesgue una vez más por mi culpa. Comencé a reír, la forma más fácil de alejarla es hacerla enojar. Quiero que se vaya, que me deje.

-hahaha, no lo hago, no me interesa lo que te pudo haber pasado allá. Ya tengo suficiente de todo esto. Me quedaré acá con Shampoo, tenemos que responder ante la tribu por nuestro compromiso ¿O quieres quedarte a ver cómo nos casamos?

Debía herirla, lograr que me odiara. Sin embargo mis palabras parecen no haberle provocado nada. Siento como la calidez de sus palmas tocan mi espalda. Me quedo quieto. Estático. No puedo responder.

-Ranma…no tienes por qué actuar de este modo, sea lo que haya pasado, sea la trampa que te haya puesto Shampoo, no dejaré que te sacrifiques por mí…-Finalmente siento como su cabeza se apoya en mi espalda ¿Por qué ahora eres así de dulce Akane? No quiero hacerte más daño.

-Solo te estoy devolviendo la mano…nada más.

-¡Ranma! – Finalmente se aparta con rapidez, su calor se aleja y puedo respirar con tranquilidad otra vez.

-¿Qué?- Respondo amargado. Sin embargo, su menuda mano toma de la mía.

-Por favor, regresa a Nerima, tenemos que ver a tu madre, decir que estamos bien. Que regresamos…

-No Akane, tú les darás la noticia. Ahora vete- aparto con fuerza mi mano de la de ella y giro para verla de frente. No seré un peligro para ti otra vez boba. Frunzo el ceño y la miro decidido.

-Tendrás que sacarme a la fuerza- Sin temor, su mirada avellana reflejaba determinación. Era aquello sin duda lo que me gustaba de ella, su tenacidad…

-¡¿Por qué eres tan cabezota?! ¿Ah? Ya tomé una decisión, me quedaré acá, junto a Shampoo. Se acabó.

Veo como agacha su rostro. Tal vez finalmente entendió. Ríndete Akane Tendo. Esta pelea la hemos perdido los dos.

-Me iré…pero solo respóndeme una cosa…

Sabía que me preguntaría y también sabía que era lo que debía responder. Ante su pregunta aprieto mi mandíbula con fuerza. Decirlo me molestaba más que nada y sé que al escucharlo la destrozaría. Pero era lo mejor…¿No?

-Ranma…ella…de verdad ¿Te gusta?

-Siempre ha sido así Akane, te dije que nuestro compromiso no me interesaba desde un principio…creíste que me podría gustar una mujer ¿Como tú? Torpe, débil, violenta, bruta, que no sabe coci…

En un pestañeo siento como sus brazos me tienen atrapado. Si este iba a ser nuestro abrazo de despedida, el que nunca esperé recibir…por favor que todo esto termine pronto. Si sigue este rumbo, no podré dejarte escapar. El tiempo desde que nos conocimos, los momentos y discusiones corren por mi mente. La primera vez que te vi sonreír, la primera vez que nos tomamos de las manos, la primera vez que sentí que era yo, nadie más, merecedor de tu amabilidad. Cerré con fuerza mi mirada, tratando de contener mis emociones y a mi patético corazón. Necesito un descanso de ti. Necesito que lo que siento, desaparezca, de pronto, de golpe. Por qué no sé cuánto tiempo, si me sigues abrazando y si sigo sintiendo cercano los latidos de tu corazón, entre más demores en separarte de mí, más difícil será olvidarte.

-Pero lo que escuché…lo que dijiste…

Es tan irrisorio todo, hace unos días sentía que mi mundo se desmoronaba al pensar que nunca más te tendría a mi lado. Abrazando tus ropas, imaginando que era tu cuerpo, pedía a gritos que no me dejarás solo…y ahora mírame. Soy yo quien te aparta de mi lado, que rompe el destino. Si todo fuera más sencillo, si hubiese tenido la fuerza de protegerte como correspondía, de haber vencido a Zafron de golpe, nada de esto estaría ocurriendo. Mi silencio era la respuesta que ella estaba buscando. No pude responderle, no tengo el suficiente valor como para mentirle a la cara.

Siento como las manos de Akane se aferran a mi camisa y cae en llanto. Un llanto amargo y ahogado. No…no lo hagas. No llores por mí. Sin decir palabra e inconsciente, acarició su cabello para consolarla. No puedo hacer mucho más por ti, por nosotros.

-Por qué eres tan tonto, Ranma siempre has sido un tonto…

-Lo sé…

-Pero yo no lo soy. No soy tonta Ranma Saotome. No necesito respuesta a mi pregunta porque lo descubriré por mí misma.

Tras limpiarse las lágrimas con uno de los puños de sus mangas, su mirada se apodera de la mía. Sus avellanos ojos se mezclan con los míos y no puedo creer lo estragos que causa en mí. Paralizado, me toma con ambas manos de las mejillas y se acerca lentamente. Me tiene hipnotizado ¿Estaré hechizado?

-No digas nada más…

De un salto, los labios de Akane se encontraron con los míos. Un escalofrío recorrió mi cuerpo, como una descarga eléctrica disparada desde los más profundo de mi. Los latidos se aceleraron al sentir como iba profundizando el beso. No debía corresponderle ¿Pero cómo no hacerlo? ¿Teníamos que llegar a este punto de nuestra relación para que ocurriera algo así entre nosotros? Nuestro primer beso y el último. Sin pensarlo más, tomé con fuerza de su cintura y la apegué a mi cuerpo. Si era la última vez en que la tendría así entre mis brazos, no dejaría escapar ni un segundo la oportunidad de demostrar lo que siento por ella.

Con ferocidad tome prisión de sus labios correspondiéndole. Eliminando cada espacio vacío que pudiera existir entre ambos, quería sentirla mía, fundirme en su calidez. Akane llevó sus manos tras mi cuello y con fuerza me atrajo aún más a ella. Queríamos lo mismo, sentíamos lo mismo ¿Por qué, yo, debía ser tan egoísta de privarnos poder seguir juntos? No quería alejarme, aunque me costara respirar, si nos separábamos, todo habría acabado. La tomé con mis manos y la senté en el mesón. Sin despegar nuestros labios sentí como sus manos tocaban mi pecho, buscando torpemente los botones para desabrochar mi camisa. En un impulso y sin dejar de besarla, le ayudé desvistiéndome rápidamente.

Mi cabeza daba vuelta como loco y por qué no decirlo claro, ella era la única que podía hacerme sentir de esta manera. Tras tirar mi camisa al suelo, llevé una de mis manos para bajarle el cierre al ajustado vestido que llevaba. Necesitaba saber que ella siempre sería mía, sin importar la distancia ni el futuro. Debíamos estar ligados por algo más, confirmar con pasión lo que hemos estado ocultando entre nosotros por tanto tiempo. Finalmente nos separamos. Era necesario respirar. Noté como su pecho se movía agitado por su respiración, sus mejillas teñidas de rosa y su mirada avergonzada se posaron en la mía. Era realmente hermosa.

-Akane…

-Esta era la respuesta que buscaba, Ranma…

-Estás segura…¿De esto?...- Aumenté la distancia entre nosotros y sin reconocer mi actitud, deje salir mi flaqueza frente a ella - ¿Es que soy lo suficiente bueno para ti?- pregunté

Tomó de mi trenza y de un jalón me atrajo nuevamente a sus labios, nunca dejaría de sorprenderme.

-Lo eres.

Sus piernas rodearon mis caderas. Nuestra cercanía era peligrosa pero no podía soportarlo más. Noté lo próximo de nuestros sexos tras la ropa y un tímido gemido salió de sus labios. Me sentí complacido de ser yo, el único, quien pudiera verla de ese modo, tan intensa y tímida a la vez. Me acerqué a su rostro y comencé a besar su cuello. Su respiración se aceleró respondiendo a mis intenciones. Baje su vestido descubriendo sus hombros, seguí el camino con mis labios con ahínco, quería que en cada parte de su cuerpo quedara mi marca. Que nunca fuera capaz de olvidarme.

Llegando al nacimiento de sus senos, dirigí mi mirada hacia su rostro buscando aprobación y la encontré. Acaricié con una de mis manos sus montes, primero con suavidad y luego con más fuerza, mientras con la otra la tomaba por sus caderas acercándola aún más a mi cuerpo. Estaba totalmente excitado, ido. No me reconocía y es que era la primera vez en mi vida que sentía una atracción tan fatal por alguien, como lo hacía por Akane. Todo en ella era para mí y estaba dispuesta a ser mía. Noté como sus manos, con temor, se sujetaban del cinto de mis pantalones, se las tomé y le ayudé en ejecutar su misión.

Encima de aquel mesón de mármol, en aquella habitación que se suponía sería mi lecho de amor con otra mujer, Akane se encontraba aprisionada por mi cuerpo. Respondiendo a cada embestida que remetía contra sus muslos, dejando salir alaridos de placer. Tomaba de su cabello para profundizar cada arranque de pasión, quería llevarla al límite de la locura. El frío sudor recorría mi espalda y saltaba por la fuerza del movimiento cada vez que la penetraba.

-Ran…ma… por …favor

Y como si su voz fuera un dulce consuelo entendí a qué se refería entre jadeos. La tomé de su cintura y hundí mi rostro en su pecho, mientras aceleraba continuamente el movimiento. Sentí su espalda arquear logrando profundizar más dentro de ella. Finalmente y en un quejido, las tensiones se liberaron. Respirando agitado dejé caer mi cuerpo encima del suyo, sentir nuestra respiración en compás era la viva imagen que hoy solo éramos uno. Dulcemente, me besó la frente y en respuesta sonreí. Sonreía realmente como un bobo.

Si antes estaba seguro que me apartaría de su lado, ahora estaba seguro que Akane Tendo sería mía y de nadie más. A pesar de lo que habíamos hecho, el estar completamente desnudos y darnos cuento de lo ocurrido, volvió la timidez a nosotros. Sonrojado le acerqué su vestido, quien sin atreverse a verme el rostro, lo tomó con cuidado. Recogí mis pantalones del suelo para taparme un poco y poder conversar un poco más tranquilos. Me hice a un lado de ella y noté que no podía subir la cremallera del vestido. La ayudé dejando la vergüenza de lado. Debía darle seguridad. Ella se entregó a mí, fue mi mujer y…lo será.

-No me casaré con ella…

-¿Qué?...Ranma…¿De verdad?...- Note como sus ojos avellanos se sorprendieron ante mi decisión.

-Pero debes irte. Ahora.

-No –Akane frunció el ceño molesta.

-¡Escúchame! ¡Si te quedas acá estarás en peligro!- tras levanta la voz, tomé sus manos entre las mías- ¿Confías en mí?

-…Sí

-Era lo que necesitaba volver a escuchar.

Mis brazos rodearon su cintura y apoyé mi mentón cercano a su cuello. No sabía cuánto tiempo pasaría hasta estar de regreso junto a ella. Pero sé que valdría la pena: poder volver a sentir su cuerpo, su entrega y su pasión, sería mi nueva misión.

Tras vestirnos por completo, Akane se acercó a la puerta, apoyó una de sus manos y giró su cuerpo. Prometimos que no diríamos más "lo siento" entre nosotros, que no nos lamentaríamos y nos volveríamos a ver.

-Te espero en casa, no tardes Ranma.

Y la vi salir de mi vida. Manteniendo la esperanza de volverla a encontrar. Si debo enfrentarme a la furia de toda una tribu de Amazonas y cruzar todo un mar, volvería. Si ella me olvidara y me haya abandonado la suerte de compartir su futuro, la recuperaría. Porque por ella valía arriesgar la vida.

.

.

.

.

.

.

Caminando con una mochila gastada a mis espaldas, sentía como el duro invierno arremetía contra mi cuerpo ¿Ella estaría esperándome? Después de tanto tiempo, meses de no estar en casa, finalmente encontré el camino y regresé. En ello, veo su silueta tras la densa neblina de la madrugada, no estaba soñando. Lentamente me acerqué y aprovechando un desprevenido estornudo, con suavidad, golpee su cabeza.

-Estoy de regreso- dije.

-Bienvenido a casa- dijo ella, recibiéndome con la misma sonrisa que me enamoró a pocos días de habernos conocido.

.

.

.

.

.

.

.


Bueno y finalmente me atreví (rueda y grita de vergüenza) primera vez que escribo algo como esto, no sabía como iniciarlo y aunque en realidad no caía en detalles explícitos (si me cuesta, ¿entienden? hahaha) espero ir atraviendome más y acercandome a lo que quiero lograr, pero espero que les haya gustado. Sigo escribiendo desde Ranma. Me gusta, quizas me es más fácil pensar masculinamente hahaha.

¿Qué les pareció el atrevimiento de akane? Me encanta que sea tan segura de sí misma, personalmente me molestan un poco los fanfics donde la hacen ver que realmente le "duele" el trato que tiene Ranma con ella, no ataco a nadie puntual leo todos los fanfics porque amo que todos escriban historias, pero creo que ella es mucho más segura de sus sentimientos y de su relación que el lento de Saotome. Es solo un modo de ver las cosas :) Si de dieron cuenta hay una frase en el fic que fue sacada de una parte del manga, a ver si se dan cuenta.

Gracias a sus reviews, comentarios y claramente por leer esta cortas historias. Love you all! :D