Abrí los ojos lentamente. Analizando la información de aquél nuevo día. Identifiqué el aroma de la madrugada combinado con tierra y polvo. Los cálidos pero tenues rayos de sol iluminando el sitio. Las manchas en las paredes desgastadas del sótano. La frialdad agradable producida por el suelo. Parecía ser una mañana común en mi rutina.

Lo primero que surcó por mi mente fue la gran molestia que sentía en mi costado izquierdo. Estaba completamente entumido. Odiaba aquella sensación. Lo segundo fue el sonido de algunos pasos, hacía ruido con lo que parecía ser un objeto, como si estuviera sacudiendo algo. Al principio no le tomé mayor importancia, estaba tan adormilado que desconocía el tiempo o las responsabilidades de un soldado. Quizás volvería a dormir en aquél momento, relajándome a pesar de las condiciones en las que me disponía a descansar. Sin embargo, a veces la vida nos daba un motivo para desistir.

Repentinamente una sucesión de recuerdos aleatorios atravesó mi mente. El entrenamiento en la Torre, el asesinato de los titanes, la plática que tuve con Hanji, el paseo por el pueblo, cayendo al lago a gran velocidad, el sargento saliendo del agua y aferrándose a mí, el sargento quitándonos las cuerdas, el sargento quitándose su camisa, el sargento amenazándome con un cuchillo, el sargento acariciando sin sentido mi piel, el sargento… ¡¿besando mi cuello?! Desperté de golpe. Inhalando una gran bocanada de aire como si fuera la primera vez que respiraba. La cabeza me daba vueltas y mi respiración estaba acelerada. Si me viera un externo creería que estoy teniendo alguna clase de ataque. No estaría tan lejano de la realidad. ¡Quizás estaba experimentando mi primer ataque de pánico! Por inercia, traté de levantarme para respirar mejor. Sin embargo caí nuevamente al suelo ya que mis recuerdos omitieron lo inmovilizadas que estaban mis piernas y manos. Varias dudas surcaban en mi mente pero sólo alguien podía ser responsable de todo.

- Eren.

Como si el universo nuevamente decidiera conspirar a mi favor, identifiqué su voz no muy lejos de mí. Asustándome brevemente. Traté de levantarme más era inútil, realmente me había inmovilizado. Desconocía donde o quién le enseñó pero maldecía en aquél momento su conocimiento. De pronto, tuve un extraño pero familiar presentimiento. El sargento esperaba que le respondiera. ¿Cómo hacerlo en tales condiciones? Me encontraba completamente boca abajo y debido al adormecimiento matutino no me costaba trabajo pensar en qué decirle. Creía firmemente que mi cuerpo se estaba revelando por la forma tan injusta en la que durmió.

- Bu…buenos días, sar…Le-Levi…- dije en un hilo de voz.
- ¿Qué demonios te ocurre?, ¿por qué no me encaras al saludar?
- Me apena decirle que su estrategia para inmovilizarme funcionó muy bien…
- ¿Realmente funcionó en ti?

Desconocía si su pregunta fue sarcástica o era otra forma de obtener información de mi condición. Algo inconveniente porque no sabía cómo responderle. Cualquiera de las dos opciones no quería decirla. Era una forma indirecta de humillación.

- No sé realmente cómo pedirlo…- exclamé bastante nervioso.
- Sólo hazlo - dijo de golpe el sargento - ¿deseas que te las quite?

Con algo de trabajo, afirmé con la cabeza. Realmente me apenaba pedirle algo como eso. Seguramente estaba burlándose internamente de mi debilidad para desatarme. Más para mi sorpresa, el sargento se limitó a ponerse de cuclillas cerca de mí. Alcancé a distinguir sus botas lustradas y los resortes en sus piernas que iban en nuestro uniforme. Incluso… ¿me percaté de su olor corporal?, ¿desde cuándo podía reconocer su aroma o tener tan buen sentido del olfato?

- No te muevas, Eren y te pido de buena manera, no te pongas nervioso. No quiero caerme nuevamente.

Sintiéndome algo apenado, afirmé nuevamente con la cabeza. Tenía justificaciones para pedirme aquello. Las últimas veces que tuvimos contacto físico, algo salía mal. Por lo que tuve que morder levemente mis labios y cerré los ojos para no contemplar sus acciones. Esperando que de esa manera fuera más fácil calmarme. El sargento se levantó un poco, colocándose sobre mí con completa naturalidad. Fue inevitable sentir cómo mi propia respiración incrementaba y una extraña calidez invadía nuevamente mis sentidos. Era una acción sencilla y necesaria para liberarme pero: ¿por qué aquello hacía volar mi imaginación? Súbitamente percibí las manos fuertes del sargento sujetando mis piernas, haciendo varios movimientos y desatándolas. Mis rodillas sintieron alivio inmediato y pude calmarme.

- Eren, necesito que te voltees.

Le obedecí en silencio. No quería causarle molestias. Sin embargo, antes que pudiera calmar mis confusas emociones, contemplé su rostro por primera vez en el día. Un par de ojos que se volvían expresivos si los observabas detenidamente, unas profundas ojeras debajo de su irritable mirada, sus facciones finas y tan reconocibles del sargento. Su cabello estaba algo despeinado, haciendo que luciera extrañamente más atractivo. De aquella manera aparentaba tener menos edad. Contemplé nuevamente su cuerpo musculoso y se entrevía su quijada contorneada a través de su uniforme. Era un escenario parecido a la noche anterior. No obstante, mis pensamientos se enfocaron de vuelta en sus acciones.

Quitó el par de esposas que aprisionaban recelosamente mis muñecas. Debido a su cercanía si quiera pensé en desentumirme o acariciar mis manos. Tan sólo seguía contemplándolo, como si fuera la primera vez que lo veía. ¿Por qué… me sentía cada vez más extraño al verlo? Estaba tan absorto en mis pensamientos que no lo escuché pronunciar constantemente mi nombre. Hasta que tuvo que moverse. Sujetó con fuerza mi barbilla, con aquellos dedos fríos que me hacían sentir toda clase de emociones, dirigiendo mi atención hacia su mirada. Sin serle suficiente, se acercó más, quedando nuestros rostros a escasos centímetros. A partir de ese momento no pude controlar mis acciones más y el tiempo se detuvo.

Sentí cómo notablemente mis mejillas se ruborizaban. Mi cuerpo se tornaba más cálido al igual que mi respiración. Parecía querer resurgir el embriagante ambiente de la noche anterior.Percibí su aroma, incluso el olor del jabón que usaba. Él se limitaba a continuar mirándome sin moverse. Sentí una extraña necesidad de desaparecer esa mínima lejanía en la que se encontraban sus labios de los míos; intenté mover levemente mi cabeza, sin embargo era como si algo me mantuviera encadenado. Quería dar ese paso a pesar de lo que pudiera venir después. ¿Qué importaba si era una farsa?, ¿no me daba eso una de las mejores ventajas?, ¿quién más podría estar tan cerca de él?De vez en cuando el sargento presionaba mi mejilla. Desconocía si estaba demandando alguna acción o simplemente era un reflejo. Sólo sabía que reaccionó en mi cuerpo, haciendo que se tensara notablemente.

- Oi, ¿no puedes hablar?- inquirió el sargento.

Mis desbordantes ilusiones se detuvieron, volviendo a la realidad. Moví varias veces mi cabeza, tratando de calmarme. A pesar que las imágenes de la noche anterior vinieron a mi mente, respiré profundo y pensé en el golpe que podría ganarme en ese momento sino actuaba. ¿Más cómo hacerlo teniéndolo tan cerca? Mi cuerpo aún no era lo suficientemente resistente para sobrevivir a su acción así que me limite a observar su chaqueta.

- S, sí, lo siento. Sólo acabo de despertar, es normal que no responda bien - respondí sin creer la patética excusa que dije.
- Creí que era porque estabas completamente rojo, Eren.

Sentí cómo mi rostro volvía a enrojecer a la par que mis manos temblaban un poco.. Maldiciéndolo por apenarme y también por saber cómo me sentía.El sargento se levantó sin problemas, luciendo completamente normal. Una habilidad que envidiaba rotundamente.

- Cuando te hayas tranquilizado, necesito que te cambies para explicarte algunas cosas.
- ¡S-sí, lo haré en seguida!

Aún bastante nervioso, me levanté, tropezando con algún objeto invisible. Me apoyé rápidamente de la orilla de un pequeño mueble para estabilizarme un poco. Tenerle tan cerca era una sensación tan extraña y gratificante. Por alguna razón, quería... no, en realidad deseaba continuar más con esa situación.

- Oi, te dije que lo hicieras cuando te calmaras.
- Está bien, lo haré rápido para irnos, se… - tuve que morder mi propia lengua antes de cometer un error- Levi.

Noté cómo afirmó con su cabeza y señaló algo. Dirigí la mirada hacia donde apuntaba y contemplé un nuevo uniforme.

- Te traje un cambio de ropa.

No pude evitar sonreír ampliamente, sólo sabía que ese simple detalle provocó que mi corazón se estremeciera y más al darme cuenta de un detalle. Si el sargento ya estaba completamente cambiado, ¿significaba que me había dejado dormir?, ¿o cuál motivo tendría no haberme despertado para cambiarme? Estaba seguro, se había preocupado por mí. Aún sonriendo, decidí romper el silencio.

- ¿D-de qué querías hablarme?- pregunté mientras me quitaba la camisa con la mayor naturalidad posible.
- Sobre las reglas que te dejaré mientras esté fuera.

El tiempo nuevamente se detuvo y percibí como si me cayera encima agua helada. Justo como decían en algunos libros para describir el peor de los momentos. ¿Mientras esté fuera?Me costó un poco procesar la idea. Incluso sentí cómo lentamente mi cuerpo se volvía más pesado y se tensaba cada vez más. Olvidando por completo el cómo debía vestirme y colocarme el uniforme. Repentinamente la duda me consumió colosalmente.

- ¿Partirá pronto?- pregunté tratando de lucir normal.
- Sí, saldré hoy en la tarde. Lo que me importa es que conozcas las reglas que seguirás en mi ausencia. Escucha con atención, Eren, no quiero repetirlas.

Aún procesando las cosas, afirmé con la cabeza.

- Primero: no te acercarás demasiado a la gente puesto que no sabemos quién es el enemigo - se cruzó de brazos, ordenando sin emoción alguna- Segundo, deberás encerrarte en el sótano a partir de las ocho sin excepciones y dormirás solo.

Escuché atentamente cada una de ellas. Fue cuando un sentimiento paralizante y bastante familiar invadió mi mente. Provocando que tuviera un fuerte dolor en la boca del estómago. Traté cómo pude simular que no lo experimentaba, cruzándome de brazos y pretendiendo buscar algo con la mirada.¿Qué pasaría si volviera a soñar cuando fui titán y al despertar, sujetara algún cuerpo desmembrado entre mis manos? O peor aún, ¿y si volvía a perder el conocimiento y terminara destruyendo todo lo que jure proteger?. Formulé más de miles escenarios pesimistas en fracciones de segundos. Sin embargo, nada podía compararlo con aquella sensación que me provocaban las palabras del sargento: "no estaré por un tiempo".

- Y por último- comentó el sargento haciendo que volviera a prestarle atención- te reportarás con Hanji. Aunque es una completa lunática, es la persona en la que confió y sé que cuidará bien de ti en mi ausencia. ¿Alguna duda, Eren?
- Ninguna, obedeceré cada orden.
- Espero que lo hagas, Eren, no quiero volver y tener que limpiar algún desorden. Apresúrate para ir a la ceremonia de los novatos.

Mostré mis respetos hacia su orden, colocando mi mano sobre el corazón. Volviendo mi atención en terminar de cambiarme. Entendía a la perfección porqué debía reportarme diariamente con alguien de mayor rango pero, ¿ porqué no con algún miembro de su escuadrón?. Hanji era la mejor opción para el sargento, debía respetar sus decisiones ya que continuaba siendo un novato. Por ello, ¿qué tanto confiaba en Hanji? Terminé de arreglarme antes de lo pensado, sorprendiéndome que me costara menos trabajo hacerlo frente a él.

- Vámonos, Eren.

El sargento se encontraba ya en la puerta, demandando con su mirada que fuera con él. Rápidamente le obedecí. Definitivamente no quería molestarlo o más importante, retrasarnos a la ceremonia. A pesar que tuviera tantas cuestiones en mi mente.Quería preguntarle sobre la verdadera razón de su ausencia, sin embargo no pude hacerlo ya que mi cabeza se sentía aún bastante extraña. Había muchas imágenes, palabras y sucesos recientes en su interior. En el momento cuando mis labios dejaron de dudar y las palabras correctas pudieron fluir sin problema, el sargento simplemente se apartó del camino y con la mirada me dio a entender que nos veríamos después.

¿Qué debía hacer?

Una extraña sensación subió de mi pecho hacia mi garganta, sintiendo cómo el aire me faltaba. Traté de idear alguna buena excusa para detenerle y ganar más tiempo a su lado pero había partido.No tuve más elección más que dirigirme directamente al lugar de la ceremonia por mi cuenta. Crucé la puerta, la cerré y caminé por el amplio pasillo que conectaban con las escaleras.

Mientras subía parecía que lentamente surcaban nuevas situaciones en mi mente. No me importaba si caía por pensar en ellas. Tampoco si avanzaba lento. Debía dejarlas salir. Tenía que encarar mi miedo. Después de todo, era nuestro tercer día con nuestra "farsa" y él cometió un movimiento que no creí que ocurriría tan pronto. ¿Acaso su viaje iba más allá de nuestro trato?. A pesar de ser una simple farsa ¿Porqué me generaba tantos conflictos?.

Todo estaba volviéndose más problemático y destructivo para mi persona. Hasta tal punto de creer si era algo más que una simple herramienta para satisfacer sus dudas. O quizás darme como mensaje que el amor entre soldados es imposible. Tenía muchas dudas en la mente pero la única que realmente quería hacerle pero imposible de formular era:

¿Quién era realmente para ti, Levi?

Disclaimer: No soy la dueña de Shingeki no Kyojin. Es un universo alternativocon el fin de entretenerlos basado en algunos acontecimientos del manga. Es yaoi (chico x chico) sino te gusta te invito a buscar algo de tu agrado.

x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x

Dedicado a "Eren" por creer en mí y ser mi nuevo presente.

He grew up just a little too fast,
Lost the need it's all in his past.
I can hear him humming,
from the other side of the room.
Guess he's got rhythm,
cause he hums every time he's blue.

Radio
He is We

Blame it on
Capítulo V
Deberes militares

Antiguo cuartel central del grupo de investigación.
Auditorio.

Acomodé mejor mi capa, cubriendo mi rostro completamente como me lo pidió el sargento. Desconocía si era una exageración de mi parte pero no desobedecería una de las reglas que me encomendó. No me expondría ante el enemigo tan fácilmente y menos frente a tantos reclutas. Me encontraba en el auditorio, a las afueras del cuartel. Era un sitio muy amplio, entre sus estructura viajaban los murmullos de los jóvenes así como algunos de mis compañeros que estaban alrededor. Constaba de un foro pequeño y un amplio patio.

Una pared era lo único que nos escondía de la vista de los espectadores. Contemplaba al comandante Erwin dando un discurso de introducción a los soldados. Debía admitir que envidiaba su capacidad para hablar en público y mantener la fuerza en sus palabras. Incluso lograba inspirarme. Supuse que era el tiempo y experiencia para liderar toda una Legión. Aunque tampoco podía negar que tenía un aura intimidante que causaba un respeto silencioso.

Si bien, mi campo visual era reducido busqué entre la multitud la figura del sargento. Tal parecía que decidió escapar de la ceremonia. Conociéndolo, sin duda sería unos de los eventos más detestables para él. No pude evitar reír un poco entre dientes ya que era divertido imaginarlo frente a todos dando alguna clase de discurso motivador. Seguramente haría que desistiera la mayoría por su carácter.

Sin embargo no era la única persona que buscaba. También aproveché para identificar a mis amigos; aparentemente sin éxito alguno. Habían tantas personas que me era imposible encontrarlos. En aquél momento desconocía varios acontecimientos que pasaron entre mis futuros compañeros. Como Armin, quien a pesar de estar nervioso lucía aliviado al saber que estaba entre los soldados. Tampoco identifiqué a Mikasa cuya aura de fastidio se encontraba desesperada por encontrarme. Jean estaba completamente indeciso si realmente convertirse en policía. Sasha y Conny no podían quitarse de sus mentes a los titanes devorando a sus compañeros. Ymir lanzaba miradas de consentimiento hacia Christa; seguramente esperando su elección para seguirla a donde fuera que vaya. Todo aquello ocurrió frente a mí; algo que los demás notarían si los vieran con detenimiento. Pero a pesar que eran mis amigos, mi atención sólo estuvo en el sargento. ¿Cuál sería su reacción referente a mi nueva afición? Seguramente se burlarían de mí, otros quizás me apoyarían y Mikasa me alejaría para siempre de él. Algo que definitivamente no dejaría que pasara. Sin embargo fui interrumpido por la risa de una mujer. Dirigí mi atención hacia la voz y reconocí a la señorita Petra a varios pasos de mí.

- Tu rostro luce bastante divertido, Eren- comentó en voz baja acomodándose a mi lado, ocultando levemente su sonrisa con su mano.
- ¿A qué se refiere…?- susurré.
- Cambias de emoción a cada instante - respondió en voz baja- Primero estás ruborizado, luego enojado, después sonríes… es bastante gracioso.

No pude evitar sonrojarme al reconocer las palabras de la chica. Sin saber qué responder, desvié levemente la mirada, ocultándola de su vista.

- ¿Sucedió algo anoche?- preguntó quedamente.

Evité tensarme por su directa y acertada pregunta. Si tan sólo la inocencia de su interrogante pudiera reflejarla en mis pensamientos para callarlos por unos momentos.

- N-no deberíamos hablar mucho, podríamos distraer al comandante Erwin…- respondí tratando de cambiar la conversación.

Ella se limitó en afirmar con la cabeza, sonriéndome ligeramente. Sabía que no dejaría el tema de lado pero por el momento estaba a salvo. No podía simplemente decirle mi complejo hacia el sargento. De pronto, alcancé a escuchar mi nombre resonando entre las paredes. Busqué con la mirada quién me hablaba; percatándome que varios me miraban y señalaban con sus cabezas. Observé confuso hacia el sitio y advertí al comandante Erwin mirándome fijamente, extendiendo su brazo hacia mí. ¿Qué estaba ocurriendo?

- Vamos, Eren, ve… - comentó Petra empujándome levemente de la espalda.

Realmente, ¿me quería a su lado, frente a todos? Con paso torpe caminé hacia él, aún ocultando mi rostro y me coloqué a un lado del comandante, en posición de firmes. No sabía en quién recaer mi atención, si en el comandante o en algún par de ojos confusos o curiosos que posaban su atención en mí. Si quiera de aquella forma pude identificar a mis amigos pero sí pude comprender algo. Hasta ese momento, estando frente a todos, logré percatarme de sus palabras. Quizás muchos estaban ahí para unirse a Reconocimiento sólo porque estaba entre sus soldados. Por ser, en palabras del comandante, "La esperanza de la humanidad". Erwin continuaba hablando, a decir verdad, sólo podía escuchar una que otra palabra por lo nervioso que estaba. Era notable cómo me juzgaban con sus miradas. Como si vieran el ser más extraño del mundo. Tendrían en parte razón más no era para observarme así.

Deseaba desesperadamente salir corriendo porque sólo generaban una presión mayor. Habían muchos factores que decía sin sentido. ¿Gracias a mí las perdidas serían menores? No tenía la suficiente experiencia siendo un titán; así jamás podría salvar a tantos. ¿Por qué los engañaba?, ¿acaso no era tan astuto y honesto como la gente lo describía? O... ¿acaso había algo oculto entre sus palabras?. No pude continuar ya que mi superior Mike jaló levemente de mi brazo, haciendo que volviera a refugiarme detrás de la pared.

La señorita Petra esbozó una amplia sonrisa y me dio varias palmadas en mi espalda. Quizás se percató de lo nervioso. A partir de ese momento lo entendí. El comandante me obligó a mostrar mi presencia para percatarme de aquella presión. Hacerme ver la cantidad de gente que esperaba algo de mí. ¿Cómo esperaba eso cuando ingresé hacía unos días? No era el momento para presionarme demasiado. Sólo con el tiempo les haría ver de lo que era capaz. Más no comprendía porque usó aquél método para comprender mi realidad.

- Eren.

No pude evitar saltar en mi lugar un poco al escuchar mi nombre. ¿De nuevo tendría que salir? Sin embargo, la vida volvió a sorprenderme por completo. Levi estaba a mi lado y lucía bastante irritado. Definitivamente jamás me acostumbraría a sus movimientos sigilosos.

- No tienes porqué asustarte - exclamó algo molesto.

Inclinó su cuerpo hasta terminar la distancia entre ambos. No pude evitar nuevamente torturar mis emociones y sentirme nervioso.

- Tranquilízate. - dijo en apenas un susurro- Te espero en el establo en quince minutos.

Bastante asombrado, me limité en afirmarle, notando cómo bajaba las escaleras y desaparecía detrás del auditorio. ¿Estaba mal si sólo con su presencia, disolviera todos mis problemas y me hiciera sonreír de aquella manera?


El comandante Erwin contempló en silencio a los reclutas que eligieron otro destino. Entendía perfectamente que sus palabras fueron duras y más honestas de lo normal. Necesitaba ser así ya que la próxima misión requeriría los mejores y fieles soldados de su elección para dar un paso definitivo hacia la victoria.

- ¡Entreguen sus corazones!

Se limitó en observar a sus nuevos integrantes. Percibía perfectamente en ellos expresiones de inconformidad y arrepentimiento. ¿Por qué no habrían de estarlo? Comprendía el nivel de exigencia que les pediría en el momento de salir de la muralla. A pesar de su experiencia, aún sentía un poco de lástima por encaminarlos hacia un destino sombrío. Muchos de ellos quizás en su vida habían visto un titán. Otros les obligaría a encarar sus peores miedos más no tenían opción. Eran la última esperanza de la humanidad y como tal, debía quedarse con los que compartieran sus pensamientos. Aunque fuera con un mínimo porcentaje. Se encargaría de hacerlos aferrarse al coraje.

Erwin se dirigió hacia sus compañeros para concluir con la ceremonia. Retomaría sus actividades y organizaría su ambiciosa y cautelosa misión. Sin embargo se percató de algo bastante inusual. Contempló extrañado a Levi cruzado de brazos, recargado en la pared en un punto ciego del auditorio; mirando detenidamente algo. No sólo le sorprendía que estuviera ahí, cuando sabía que odiaba esa clase de eventos, también a quién miraba. ¿Eren era su atención principal? No le tomaría por sorpresa sabiendo que era parte de su misión cuidarle pero jamás lo había visto comportarse de aquella manera. ¿Cuántas personas no protegió ya? La ideología del "soldado más fuerte" era ser distante con su objetivo y si algo le ocurría fuera de su cuidado, sería su culpa. Sólo por no tener el suficiente conocimiento para cuidarse solo. Entonces, ¿por qué rompía ese principio con él?

Por estar tan inmerso en su nuevo descubrimiento, no logró percibir al soldado Mike. Aclaró levemente su garganta para indicarle que estaba ahí.

- ¿Se volvieron cercanos?- preguntó Mike mientras le entregaba unos papales.
- Eso parece- contestó el rubio en un tono quedo.

Sin darse cuenta, el capitán arrugó levemente los documentos que tenía entre sus manos. Era de esperarse que por su mente surgieran diferentes brechas para lo que estaba contemplando. Observando detenidamente al castaño, arqueó su ceja. Tenía una pieza potencial en su juego. Decidió no hacer nada y esperar por más indicios de parte de ambos. Era la mejor solución.


Antiguo cuartel central del grupo de investigación.
Establo.

Esperaba afuera del sitio acordado. Mis manos se entrelazaban constantemente por los nervios. Aunque el establo era pequeño cabían los suficientes caballos para todos. Era un sitio agradable y bien cuidado ya que se dedicaban a limpiarlos y atenderlos diariamente por las mañanas. Un lugar ideal para reunirnos sabiendo que nadie nos interrumpiría.

De vez en cuando, los sonidos de los caballos se mezclaban con mi discusión interna. Los acontecimientos recientes con el sargento se hacían más directos conforme el tiempo avanzaba. No tenía experiencia de algún noviazgo y… ¡experimentabámos todos los pasos que deseaba disfrutar lentamente! Mentiría si dijera que no me agradaba. El problema era que imaginé algo completamente distinto. Desconocía si sus sentimientos eran honestos pero ya habíamos saltado cuatro pasos por minuto. ¡Al menos esperaba que lo primero fuera agarrarnos de la mano, no ir directo a la acción! Podía seguir maldiciendo la situación y lamentando no tener mayor control. No obstante, su presencia se hizo inminente. Caminaba con paso apresurado, su capa ondeaba constantemente y alejaba a los pocos con su aura de completa irritación. Nuevamente sentí una extraña sensación en la boca de mi estómago.

- Sígueme, Eren.

Afirmé con la cabeza mientras se adentraba al establo. Conforme avanzábamos, los murmullos externos se hicieron lejanos siendo sustituidos por los sonidos de los caballos. Mis piernas se sentían un poco débiles debido a los nervios que volvían a inundarme. Más no quería mostrarle aquella faceta tan patética. El sargento se acercó a una cuadra vacía y abrió la puerta dividida. Me indicó con la mirada que ingresara a lo cual obedecí con bastante confusión. Cerró la puerta detrás de ambos.

Estábamos en una pequeña cuadra abandonada, había varios rastros de paja en el suelo y un olor amargo. No había ventanas ni algún hueco. Eligió el lugar perfecto para no ser vistos. El sonido de sus botas resonó con mayor fuerza en el sitio. No quería preguntarle nada ya que notaba lo tenso que aún estaba. ¿Sería relacionado al trabajo o se enfureció con algo…?, ¿y si fue algo que hice y estaba a punto de regañarme? Pasé por mi mente los sucesos recientes, tratando de comprender a tiempo qué hice mal para disculparme. Desconocía el motivo pero sabía perfectamente que no quería ser golpeado ante los inocentes caballos.

Sin previo aviso sentí cómo sujetó mi brazo, colocándome rápidamente en una de las esquinas. Por la sorpresa, cerré los ojos e instintivamente traté de poner mis brazos sobre mi rostro. Algo inútil ya que seguía aferrándose y dejándome patéticamente inmóvil. De nuevo me encontraba contemplando la cercanía del sargento. Mi cuerpo se tensó cada vez más y claramente el latir de mi corazón comenzó a acelerarse. Incluso sin poder evitarlo, tragué un poco de saliva.

- Podrían vernos…- inquirí nervioso.
- No seas tonto, estamos en un punto ciego.

Lo entendía. Era cierto que últimamente sobre pensaba demasiado pero… ¿por qué se estaba tomando tantas molestias para vernos?

- ¿Recuerdas la regla número uno que te mencioné en la mañana?- preguntó.
- La de… - respondí mientras hacía un recuerdo mental del momento- ¿qué no debía acercarme tanto a la gente…?
- Así es, eso conlleva también a tus amigos, Eren.
- ¿Disculpe?
- Me limitaré a explicarle nuevamente a tu aparente cerebro terco un dato importante: desconocemos quien o cuantos desean asesinarte.
- Temo que no estoy comprendiendo del todo.
- No seas tonto, Eren. Vienen por ti y entre tus amigos podría estar esa persona.
- Pero… también entre su escuadrón… - respondí casi en un hilo de voz.

El sargento sólo se limitó a suspirar ligeramente y desvió la mirada. Haciendo que sintiera su extraña ansiedad. Sabía que tenía razón. El enemigo podía estar en cualquier parte pero ¿por qué sólo debía alejarme de mis amigos y no del resto? Algo le molestaba.

- Comprende, Eren - indagó Rivaille aún molesto- tengo más confianza en mis hombres que un puñado de adolescentes desconocidos.
- Seguiré la orden, no debe preocuparse más- exclamé decidido.
- ¿Qué?, ¿ya no los defenderás con tu terquedad usual y obedecerás?
- Sé que es por una causa, ya se lo dije, la seguiré.

El sargento parecía realmente impresionado por mis palabras, sin embargo, su rostro cambió rápido por uno que reflejaba tranquilidad.

- Sólo hasta que vuelva, Eren y cuando ocurra, deberás esforzarte con tus propias acciones si quieres entrar en mi escuadrón. Por sólo ser un titán no te daré un lugar.

Olvidé momentáneamente todo lo que me agobiaba, incluso sus reglas estrictas. No pude evitar manifestar un sonido de sorpresa y, claramente, sonreír.

- ¿Sólo de esa forma, podré estar en tu escuadrón?- exclamé.
- Si tienes las agallas y lo que se necesita, no veo porqué no.

Una sensación familiar recorrió mi cuerpo que extrañé últimamente. Era motivación. Mi corazón volvió a acelerarse de sólo imaginarme al lado del sargento en el campo de batalla. Aprendiendo de él, volviéndome más fuerte. Por ese momento dejé atrás mis temores y no me importo si alguien nos veía. Sólo lo abracé con fuerza, sintiendo su espalda tensa y extrañada por mi movimiento. Sentí sus manos en mis costados, quizás tratando de equilibrarnos. Estaba tan feliz que aún sabiendo las terribles consecuencias que podría traerme, no me importó. Ahí estaba su aroma agridulce. Parte de su cabello se mezcló con el mío. Logré percibir sus músculos contorneados a través de mis brazos; eran fuertes y firmes. Admitía que me encantaba nuestra diferencia de estatura. Era curioso cómo podía rodearlo por completo con mis brazos.

Aunque mis ilusiones se vieron perturbadas al percatarme de mis acciones. ¿Qué rayos estaba haciendo?

- L-Lo siento, Levi, en serio perdón.

¿Era necesario que me hincará y rogará por mi vida? Aunque con completa naturalidad, se acercó más. Estaba preparado para escuchar su tono demandante y temible cuando me regañaba. Tensé mi cuerpo, si recibiría cualquier golpe, al menos estaría preparado para encararlo. En lugar de realizar cualquier clase de castigo, se limitó a ocultar su rostro levemente en mí hombro. Como si estuviera descansando o tomando un respiro. Una sensación cálida invadió mi cuerpo. Era una mezcla de tranquilidad y algo que no podía describir. Me agaché un poco para que no tuviera la necesidad de intentar alcanzarme. Desde esa postura, era muy clara percibir las diferencias de estaturas. Era tan inimaginable su acción que apenas podía creerlo. ¿Podía sentirme orgulloso de, quizás, ser la primera persona que el sargento hacía algo como eso?, ¿significaba que éramos más cercanos? Mi mente trataba de buscar entre toda la lógica y poco conocimiento del tema alguna respuesta. Sólo de ésa forma percibí pequeños detalles como su respiración tranquila, su tan adictivo aroma, el contorno de su mandíbula que siempre me fijaba, varios lunares que tenía en su cuello y, sobretodo, cómo realmente se sentía. Quizás no era quien mejor le conociera pero sabía que algo no estaba bien.

- ¿Esto…- comentó el sargento aún ocultando su rostro - también lo hacen las parejas, cierto…?

Me sonrojé completamente, rogando porque no escuchará cómo mi cuerpo se aceleraba.

- P… por supuesto…
- Siempre me pregunté por qué lo hacen.
- Quizás...- sabía la respuesta pero medité antes de responder- porque es más fácil expresar sus sentimientos en acciones que con palabras.

Alcancé a notar una extraña sacudida en él y me mostró su rostro nuevamente. Su mirada y esencia eran distintas.

- Algo, ¿cómo esto…?- inquirió el sargento.

Sin decir una palabra, Levi recargó uno de sus brazos en la pared cercana y acercó su rostro hacia mí. Su intimidante mirada me atravesaba. Incluso creí que podían conocer mis pensamientos. Estaba ante sus acciones, expectante por cualquier movimiento. Su otra mano sujetó mi barbilla con cierta fuerza. La suficiente como para no herirme pero darme a conocer su extraña desesperación. Desconocía si era una ilusión del tiempo por mi nerviosismo pero aquella acción me fue eterna. Todo se resumía quizás a ese momento donde sentía un extraño dolor placentero. El instante donde mi cuerpo ya no se estremecía ni se sentía tan nervioso. Era como si su acción me hubiera entumecido. Sujetó con mayor fuerza mi barbilla, alzándola un poco, observando detenidamente lo que fuera que estuviera analizando. Nuevamente mis labios liberaron un sonido extraño. Mi respiración se incrementó al igual que el ruido en mis pensamientos. Estaba atrapado ante sus acciones.

Se acercó lentamente hacia mi rostro, acercándose a… ¿mis labios? Nuestro primer beso en un establo… ¿con el olor de los caballos? No era precisamente mi mejor concepción del primer beso… pero con él, ¿cualquier sitio era ideal…? Desvíe de inmediato la mirada al contemplar su cercanía, no obstante, sujetó con mayor fuerza nuevamente mi barbilla, obligándome a encararlo. Logré percibir un sonido seco que hizo con su lengua, mostrándome lo irritado que lo puso mi acción. Cediendo quizás… ante sus deseos…

Como un maldito suceso del destino, escuché voces lejanas acercándose. El sargento lanzó un quedo sonido de reproche. Sin previo aviso, sujetó mi muñeca nuevamente, alejándome de él.

- Actúa normal- dijo el sargento.

Me limité a observarle, asintiéndole quizás de alguna forma extraña porque… ¡aún seguía en shock! ¿Cómo se atrevía a pedírmelo cuando era el causante de mi nerviosismo? Sentía más coraje al notar su completa naturalidad ante lo que casi pudo ser. Estaba a punto de reprocharle por dejarme tan alterado. Sin embargo, escuché cómo varios entraron al establo. Entre risas y comentarios sobre lo que hicieron de camino a ese lugar. Desconocía si el universo estaba conspirando para que en menos de una semana experimentara todas las emociones de mi vida. Aún estaba bastante ruborizado y nervioso de lo ocurrido. ¿Cómo podría pretender tranquilidad?

Inhalé levemente, tratando de darme fuerzas con esa acción antes de encarar la entrada e identificar las voces. Para mi gran sorpresa, se trataban de mis amigos. Un extraño sentimiento de nostalgia y gratitud nació en mi interior. Era tan bizarro verles en ese lugar. Con el sargento presente, significaba que podría al menos saludarlos y después alejarme para cumplir con la orden que le prometí. Ellos parecían no haberse percatado de nuestras presencias. Aunque.. no me extraño reconocer cierta mirada.

- Eren... - suspiró Mikasa con tal alegría que provocó que varios me reconocieran.

Saludé con mi mano, aún nervioso, a los chicos. Por primera vez, sentí la necesidad de estar en algún lugar apartado completamente en compañía del sargento, en mi mente sólo se cruzaba la situación de hace un momento y un leve enojo por haber sido interrumpidos de una manera tan brutal como esa. ¿Desde cuándo me enojaba con mis amigos por detalles como esos?

Quizás era muy despistado comprendiendo algunas cosas y no tenía la mejor intuición del mundo. Sin embargo, lo que contemplábamos en aquél momento fue demasiado obvio como para no percatarnos. Sus miradas se encontraron. Algo sorprendente ya que nadie quería toparse alguna vez con el frío semblante de ambos. El aura que emanaban el sargento y Mikasa crearon un ambiente tan pesado que varios caballos se movían nerviosos. Incluso las risas comenzaron a callarse lentamente. Mikasa se acercó hacia donde estábamos sin quitarle la mirada de encima al sargento.

- Usted es el comandante que lo golpeó en el juicio- inquirió Mikasa bastante molesta.
- Creí que lo obvio se omitía- respondió el sargento en completamente tranquilidad.

Mikasa emanó un aura furiosa. La identificaba. Era la misma cuando estaba a punto de golpear a alguien. Estaba a punto de atacarlo sin importar las consecuencias. Apenado y nervioso por el comportamiento de la chica hacia mi superior, estuve dispuesto en ponerme frente a ella para calmarla. Debido a que nadie se atrevía a dar aquél paso. Miré al sargento, tratando de pedirle disculpas y piedad para que no la lastimara. No obstante su temperamento estaba intacto. Lucía más tranquilo de lo que debería al notar sus intenciones. Se acercó hacia mí, con su firme forma de caminar, y colocó su mano en mi hombro. Poniéndome al instante nervioso.

- Sigue las órdenes que te di y no provocarás un caos a donde vayas.

El sargento quitó su mano y giró su cuerpo hacia la chica. Por alguna extraña razón, su aura lucía más… ¿alegre? La reacción de Mikasa fue clara. Su rostro mostraba una clara frustración. Él tan sólo se limitó a caminar hacia la salida, sin detenerse o mirar siquiera a la chica.

- Juro que algún día lo mataré... - susurró frustrada la chica.
- T-Tranquila Mikasa, mira, al fin Eren está con nosotros - exclamó Armin.
- No me harás cambiar de opinión Armin.

Aún entre los murmullos de los chicos tratando de calmarla, no pude evitar darme cuenta de la situación. Lo sabía. El sargento se iría por un tiempo indefinido y aquella sería la última vez que lo vería. Contemplé cómo caminaba hacia la puerta, dirigiéndome su atención antes de salir, indicándome con un ademán de su cabeza que partiría. Salió del lugar y me dejó con la peor sensación de todas: miedo a lo desconocido.

¿Qué sería estar… sin él y por cuánto tiempo…?

x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x

Ha llegado el final del capítulo. Esperen el siguiente capítulo. Se les agradecería bastante si dejan reviews con mensajes constructivos.

Búsquenme en Facebook o Wattpad como: SoritaK.

Notas de SoritaK.

Ante nada, no tengo idea de cómo pedir disculpas ante mi ausencia. No sabía si quiera cómo dar la cara y actualizar. Me independicé por primera vez en otra ciudad a causa de un trabajo importante. Todo ha dado sus frutos y sigo luchando por cumplir con mis metas, no obstante ya no quiero sacrificar actividades que también disfruto.

Si desean agradecer por la actualización de esta historia; háganlo a "Eren", de quien diré que estoy orgullosamente comprometida desde el año pasado. ¡Miles de gracias por ayudarme con las partes que me atoré!

El capítulo fue algo complicado de escribir ya que me daba mucha flojera describir la relación que tiene Eren con sus amigos. Desconozco el motivo pero no me inspiraba. Afortunadamente recibí una muy buena ayuda y el capítulo se escribió por sí solo.

Espero lo disfruten tanto como me divertí al escribirlo. Les agradezco que se hayan tomado la molestia en leer. Esperaré con gusto sus peticiones, comentarios, regaños, alabanzas y gritos de alegría. Esta vez, aunque la vida me pegue con lo que sea, tengan la seguridad que cierta persona me obligara a actualizar mínimo cada dos meses.

¡Gracias a todos los lectores anónimos!

Blame it on
When the end comes