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- Duelo en el día de Tanabata-
parte 2
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El templo estaba adornado con cientos de luminarias que decoraban el camino, entre puestos de juegos tradicionales y comida, parejas de jóvenes, amigos y familias recorrían disfrutando de la jornada. Esta noche es el Festival de Tanabata, una celebración al amor y en honor a la leyenda de Orihime y Hikoboshi, una reunión que se produce una vez al año y que llena cada rincón de magia.
Cerca de allí, Nabiki Tendo probaba un delicioso Okonomiyaki sentada en el puesto del Uchan's. Vestida con una yukata color verde y detalles de sandía, la muchacha disfrutaba de ver como la joven de pelo castaña preparaba su especialidad.
-Qué suerte encontrarte acá Ukyo
-Esta fecha es especial y es el mejor lugar para que todos prueben mi deliciosa comida.
-Aha…¿y no tienes una cita?
-No puedo preocuparme de eso por ahora.
-¿Y si te digo que Ranma está en este minuto en el festival?¿Te interesaría?
-Qué?! Ran-chan!? Dónde está? Vino con Akane?
-Mmm- La castaña extendió su mano a la joven cocinera – Esa información tiene un precio Ukyo.
-Claro, claro, esta ronda y las siguientes las invito yo, no te preocupes. Pero cuéntame cuáles son los planes de Ran Chan.
-Tú solo has lo que te digo y te aseguro una cita con Ranma para que contemplen juntos la lluvia de estrellas- De sopetón Ukyo tomó de las manos de Nabiki.
-Por supuesto! Dicen que si uno las ve con la persona que ama estarán destinados a estar juntos, debo reunirme con él a como dé lugar.
Por la ganadora mente de Nabiki se comenzaba a trazar un plan espléndido para ganar algo de dinero extra y, como siempre, Ranma sería la causa de sus ganancias.
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-Airen, ¿No querer ir a un lugar más cómodo para estar a solas con Shampoo? – La mirada seductora de la amazona logró posicionarse de los ojos azulgrisáceos del azabache. Quien nervioso, trataba de apartarse de ella.
-Eh…este…¿Por qué no vamos a comer algo primero?- Ranma sonreía nervioso ante la petición de Shampoo.
-Después poder comer todo lo que quieras en Neko Hanten, Shampoo no querer desperdiciar oportunidad.
La joven de cabello púrpura acercó su rostro al del muchacho acariciando su pecho con la mano derecha, para luego juntar sus cuerpos. En ello, Ranma siente una amenaza que se acercaba a toda velocidad hacia ellos. Como un rayo aparta a Shampoo de él para ponerla a salvo.
-¡RANMA SAOTOME! ¡ME LAS PAGARÁS! -Era Ryoga quién de un salto casi los golpea.
-¿Estás enojado P Chan de no poder cumplir con nuestro reto?- dijo desafiante el artista marcial
-Si no te hubieras aparecido, ahora estaría junto a Akane como enamorados, tomados de las manos, contemplando el bello atardecer…juntando nuestros labios…
Ranma furioso ante las palabras del cerdo, le devolvió el golpe comenzando así una pelea entre ellos, sin embargo antes que el muchacho pudiera responder el ataque, Shampoo se interpuso y volvió a golpearlo.
-¡Ryoga no molestar en cita!
-¿Qué? ¿Una cita? ¿Ustedes dos?- Hibiki dio una gran carcajada- Sabía que no te atreverías Ranma, gracias por dejarme el camino libre.
-¡Nadie está dejándote el camino libre cerdo asqueroso!- El azabache le otorgó una fuerte patada en el pecho a su amigo dejándolo derribado en el suelo. Impensadamente, un nuevo combate le esperaba al ver como ganchos, bombas y todo tipo de artefactos salían del ciego de Mousse, quien saltó para atacarlo.
-¡Ranma! ¡Deja en paz a mi querida Shampoo!
Mientras ambos jóvenes se concentraban en su duelo, la amazona se acercó a Ryoga. Si bien no era de todo su agrado, era la mejor apuesta que tenía para deshacerse de Akane Tendo.
-¡Levanta chico cerdo!
-Qué te pasa Shampoo, tengo que ir a derrotar a ese cretino de Ran…
-Creo que debes preocupar de algo más importante ahora, chica violenta estar en peligro – al escucharla, Ryoga se levantó del suelo rápidamente.
-Qué? Akane? Qué ocurre?
-Nada, solo que hoy ser día para ganar su corazón antes que se lo gane ese niño raro con cara de fantasma.
-Dime….dime qué tengo que hacer para ganar mi apuesta!
-¿Apuesta? ¿Que hablar?
-¿No lo sabes? – Ryoga se rasco su cabeza mientras le explicó el trato que habían hecho con Ranma la noche anterior.
-No puede ser…¡Con mayor razón Ryoga deber escuchar! Hoy ser especial, si declarar a chica violenta al caer estrellas fugaces, amor ser indestructible y ella quedar con chico cerdo para siempre- Al escuchar atentamente las palabras de Shampoo, los colores del rostro del moreno se tiñeron de tintes rosados y, con lo nervioso que era, comenzó a romper el piso haciendo agujeros con fuerza.
-Qué…qué…dices Shampoo, ¿Akane y yo? ¿Juntos? ¡¿POR SIEMPRE?!
-Así es, debes irte ahora. Yo ocupar y distraer a Ranma, camino limpio para Ryoga. No poder fallar.
-¡No olvidaré lo que has hecho por mi Shampoo!- Como un rayo, el distraído de Ryoga se perdió entre los pastizales. Por otro lado, Ranma continuaba golpeando a Mousse, sin embargo pudo ver como su amigo se escapaba del combate.
-¿¡Ryoga a dónde crees que vas!?
-No te distraigas de tu pelea Saotome, ¡ahora yo soy tu enemigo!- tras su grito de batalla, Mousse recibió un bote con agua fría en la cabeza convirtiéndolo en un lento y tonto pato –CUAK, CUAK CUAK- siendo agarrado del cuello por su querida amazona.
-¡Mousse no interrumpir cita! ¡No interesar nunca! ¿Airen continuar cita con Shampoo?- preguntó la amazona tomando fuertemente del brazo del azabache.
-Lo siento Shampoo, creéme que esto me duele más a mí que a ti…- Ranma temblando tomo el resto de agua que quedaba en el bote y se los arrojó encima. La muchacha de cabellos violeta ahora era una linda gatita púrpura…
-Miauuu
-GA…¡GATOOOOO!- Ambos transformados se perdieron en la maleza retomando el camino hacia el festival, siendo perseguidos por un blanco pato quién picoteaba la cabeza de la ahora pequeña pelirroja.
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Akane trataba de capturar una y otra vez un pequeño pez de color anaranjado, sin embargo no lograba hacerlo con facilidad. En ello recordó la primera vez que asistieron con su prometido a un festival, en esa ocasión Ranma aprendía la técnica de las castañas…y decidida ella también lo intentaría.
-Akane…hemos estado unos 15 minutos…¿De…de verdad tanto quieres ese pez? –preguntó Gonsunkugi admirado por la tenacidad de la muchacha.
-Así es Gosunkugi, ¡No me iré de acá hasta obtenerlo con mis propias manos!
-Pe…pero falta poco para los fuegos artificiales…
Sin prestarle mayor atención, la menor de las Tendo sujeto de las mangas de su yukata y le pagó mil yenes al encargado del puesto. Había visto a Ranma hacer la técnica cientos de veces, ahora era su turno de sorprenderlo…¿Sorprenderlo? ¿Por qué todo debía recordarle a él? Moviendo sus manos con velocidad, Akane terminó por romper la última cuchara de papel…
Decepcionada no pudo dejar de pensar en las últimas palabras que el tonto del azabache le había dicho. Ella más que nadie sabía que de todas las prometidas que existía y que continuamente rodeaban a Ranma, Shampoo es la única que ha podido acercarse de una forma corporal a él. Es atrevida, femenina y mucho más bonita que ella. Con furia sacó mil yenes más. Al menos esto sería su pequeño premio de consuelo.
Gosunkugi realmente la admiraba, sacó su cámara de fotos y comenzó a disparar. Quería capturar cada expresión de la menor de las Tendo. Hasta que en un último movimiento lo logró. El pez anaranjado saltaba encima de la papeleta. Akane sonrío y se lo mostró al muchacho.
-¡Lo logré! ¡Lo logré Gosunkugi!
-Akane eres in…increíble- dijo un avergonzado muchacho.
-Ahora ya no necesito de ese bobo para…-Akane cerró su boca al notar la expresión triste de Gosunkugi.
-Akane, si tú quieres podemos dejarlo hasta acá…
-No. Realmente me la estoy pasando genial Gosunkugi ¿Quieres comer algo? – Ante su pregunta el joven asintió con gusto. Ya con su pez anaranjado en la bolsa plástica, la peliazul sonreía de corazón. Sin embargo, sin percatarse, alguien los observaba de lejos y dando una sonrisa ladina se perdió entre la multitud.
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-Me he vuelto a perder ¿Cómo podré encontrar a mi querida Akane? – Ryoga levantaba la vista entre la gente que paseaba, pero por ningún lado veía a la mujer de sus sueños. En ello un golpeteo en su espalda lo sorprendió.
-Ryoga ¿Qué estás haciendo acá?
-¡Ukyo! Bueno…yo…
-¿Estás buscando a Akane? Te ayudo, recién la vi caminando por los puestos de Takoyaki.
-No sabes lo bueno que sería tu ayuda, no quiero perderme otra vez…
-Eso está claro, con lo distraído que eres llegarás hasta Osaka.
Ambos caminaban al lado del otro, muy cercanos a causa de la multitud. De pronto un joven corriendo a toda velocidad choca contra la castaña, logrando que perdiera el equilibrio. Rápidamente Ryoga la toma por los hombros evitando un accidente.
-¿Estás bien?- el joven de bandana no dio cuenta de lo próximo que estaban, era demasiado despistado como para darse cuenta de ello. Sin embargo, al notar el cálido gesto que tuvo para con ella y sin poder controlarlo el corazón de Ukyo se aceleró. Instintivamente se apartó de él, ocultando su nerviosismo.
-Ssss..sí, no te preocupes.
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-Maldita sea, ahora esa boba marimacho dónde se habrá metido- La pequeña pelirroja corría entre la gente, sin antes entretenerse en los puestos de juegos y terminar comiendo helado. Hace varios minutos logró dejar atrás a Shampoo y Mousse, al menos se había sacado ese problema de encima.
En ello, a lo lejos una mujer de cortos cabellos con tonos azules le daba la espalda. Corrió hacia ella y con intensidad la tomó del brazo.
-¡Akane!- Sin embargo, al verla de frente dio cuenta que no era su prometida…- Lo, lo siento.
-¿Tan desesperado estás cuñadito de encontrar a mi hermana? – Atrás de él se encontraba Nabiki saboreando un algodón de azúcar.
-Na…nabiki, dime dónde está.
-Ya veo, al parecer no has podido ganar esa apuesta ¿O quizás Ryoga ya lo logró?- sonrío de soslayo.
-¡Nunca! Ese cretino de Ryoga no podrá ganarme.
-Ya veo…- La castaña tomó de un puesto de ramen próximo una tetera de agua caliente y se la echó encima a su cuñado.
-¡ESTÁ HIRVIENDO!
-Al menos deberías agradecerme que ya tienes tu cuerpo normal. Sin embargo…- Ranma la miró con temor, sabía qué algo tramaba y cualquier información que ganara a través de ella, tendría su costo.
-¿Qué quieres ahora?- preguntó malhumorado.
-Qué cara de pocos amigos Ranma, sin embargo…si no quieres que mi hermanita se entere de su terrible apuesta, debes hacerme un favor.
Nabiki Tendo le explicó el lugar donde debía ir, la colina frente donde se lanzarían los fuegos artificiales. Todo era perfecto, Ukyo le pagó una gran cantidad de dinero por el trato y de encontrarse con alguna de las otras locas prometidas, ganaría el doble.
-¡Estás loca! ¡No tengo tiempo para eso!
-¿De verdad lo crees? ¿Cómo crees que se sentiría Akane que solo deseas confesarte para ganar una tonta apuesta contra Ryoga?
-Está bien, lo haré.
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Akane sonreía junto a Gosunkugi mientras platicaban y comían unos deliciosos takoyakis. Sin embargo, lo que no sabía la peliazul era que su fantasmal cita era alérgico al pulpo. Gosunkugi comenzó a toser con intensidad y su rostro se colocó de todos colores.
-¿Gosunkugi? ¿Te encuentras bien?
El muchacho para no preocupar a la menor de las Tendo comenzó a mover sus brazos alocadamente.
-No…sooo….loo..iré al bañoooo- Y corriendo despavoridamente se perdió entre la gente dejando sola a la peliazul. Akane extrañada por el comportamiento de su compañero dio cuenta que frente a ella dos conocidos caminaban juntos.
-Ukyo! Ryoga!- gritó.
-Akane chan! ¿También estás acá? – Ukyo le dio una gran sonrisa a ambos, mientras atrás de ella apareció Ryoga.
-Ho…hola Akane…
- Que alegría verlos– la sonrisa de la peliazul deslumbró al joven cerdo.
-Ve…verás Akane, yo quiero conversar contigo sobre algo…
-Sí, dime.
Ukyo dio cuenta de las intenciones del despistado joven y junto las manos de ambos sonriendo.
-Vayan mejor a un lugar más tranquilo.
-Pero…yo, estoy esperando a Gosunkugi, no sé a dónde fue…
-No te preocupes, me quedaré esperándolo, vayan tranquilos –sonrío la joven de la espátula.
-Bueno…por favor, dile que me espere.
-Claro cuenta conmigo – En ello la castaña se acerca al oído de Ryoga- No desaproveches esta oportunidad.
Ryoga sorprendido por la actitud de la muchacha, tomó decidido de la mano de la peliazul llevándosela lejos de allí.
-Ryo…Ryoga, espera no tan rápido –se quejaba la peliazul quien apenas podía dar grandes pasos a causa de su yukata.
Viéndolos partir, la castaña dejó salir un gran suspiro.
-Lo siento Gosunkugi, no tengo tiempo para ti, es hora de encontrar a mi Ran chan.
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Sentado en el suelo, Ranma dejaba caer su cabeza entre sus brazos. Todo había salido peor a lo pensado. Seguramente Ryoga ya había encontrado a Akane y ahora el debería alejarse de ella ¿Qué debería hacer? ¿Irse de la casa de los Tendo? ¿Emprender un nuevo viaje? Sí, esa sería la mejor opción. No podría soportar ver a la boba de su prometida compartiendo con ese cerdo asqueroso. En ello y golpeando con fuerza sus mejillas el azabache reaccionó.
-Basta! Un Saotome nunca pierde una pelea. Sea contra un oponente invencible o confesarse a una tonta y fea marimacho…- Levantó la vista al estrellado cielo y con melancolía suspiro - ¿Dónde estás Akane?
Cercano a él sintió una pisadas que salían tras unos arbustos ¿Sería ella? ¿Lo habría buscado? ¿Querría reconciliarse? Ranma se levantó con esperanza, pero al ver que su amiga de la infancia estaba frente a sus ojos, no pudo evitar decepcionarse.
-Ran chan! Qué casualidad encontrarnos.
-Sí, casualidad…- respondió sin pensar. Ukyo se abalanzó a su brazo derecho y lo apretó.
-Qué mejor lugar para ver la lluvia de estrellas juntos ¿No Ran chan?
-Claro.
-¿Qué ocurre desde la mañana que andas raro? Es que…¿No era la persona que esperabas?
-¡No!...no es eso, de verdad no me ocurre nada- Ukyo le sonrió y se acercó aún más a él, perdiendo la vista en el horizonte.
-Ranchan, tu sabes que eres especial para mí ¿Cierto?
-Tú también lo eres para mí- El azabache no sabía que sus palabras para la enamorada muchacha tenían otro sentido en su corazón. Ilusionada Ukyo saltó frente a él.
-¿De verdad? ¿Lo dices en serio?
-Por...por supuesto, fuiste mi primer amigo, bueno…amiga, claro que eres especial – Al escuchar la palabra "amiga", la castaña sintió como si una barrera si pusiera entre ambos. Molesta se alejó.
-Sabes que yo no te veo como amigo, Ranchan, tú me gustas- Sin darse cuenta, Ukyo se declaró antes de tiempo.
-U chan, yo…la verdad es que no puedo verte de otra…- Ranma no pudo continuar hablando al sentir como la castaña tomaba de su mano llevándola a su pecho logrando un sonrojo en el artista marcial.
-¿Es que no sientes lo acelerado de mi corazón?
-U…chan…
De un momento a otro un gritó rompió la comprometedora escena.
-Airen ¡¿Qué hacer con chica de la espátula?!
-¡Shampoo!- gritó el azabache de susto. Estaba seguro que se había alejado lo suficiente de ella como para que no lo alcanzara. En ello, pensó en Nabiki y todo tuvo sentido. Sin embargo, Ukyo se paró frente la amazona.
-No te metas Shampoo, Ran chan está compartiendo conmigo. Es mejor que te vayas.
-¡Airen ser primero cita de Shampoo!
-¿Eso es verdad Ran chan?
-Bueno…yo…- Ranma nervioso tocaba una de sus mejillas, todo se había salido de control.
-¿Ver mala cocinera? Airen solo querer a Shampoo –sonrió con seguridad la amazona.
-Eso está por verse.
Ambas corriendo en dirección de la otra, chocando a medio camino y desatando una fuerte pelea por el amor del muchacho, quien estaba lo suficientemente agotado como para intentar separarlas.
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-Ryoga…ya…no puedo caminar más…- decía entre jadeos Akane mientras tomaba su yukata entre las manos.
-Oh..perdón!, Akane ¿Estás bien?
-Sí…solo un poco cansada – sonrío- pero…¿Dónde estamos?- A su alrededor solo veía vegetación y un antiguo centro de oración. Iluminados por las estrellas, Akane contempló el panorama con alegría –es…realmente hermoso Ryoga.
El joven al escucharla, se giró para verla y perderse en ella. Desde lo más profundo de su corazón, Akane Tendo era mucho más que una bonita joven. Qué hubiera dado él para poder cambiar su destino, de haberla conocido en otra instancia, de haberla conocido antes de convertirse en ese tonto cerdo. Mentirle cada vez que se transformaba le dolía, tener que esconderse tras ese animal para poder mendigar un poco de su cariño y atención, pero hoy sería el punto final de todo.
La hermosa muchacha, mientras observaba las estrellas llevó tras sus su cabello tras sus orejas y comenzó a girar como una niña pequeña. En ello y en un impulso de valor, Ryoga la tomó por una de sus muñecas llamando la atención.
-¿Qué sucede Ryoga?
-Akane…Yo, quería disculparme contigo…
-¿Por qué lo dices?
-Nuestro primer encuentro, bueno, yo actué mal…por mi culpa perdiste tu cabello largo…y yo en verdad…desde ese momento siempre te he…- Ante las palabras amables de Ryoga, Akane no pudo dejar de soltar una pequeña risa.
-No te preocupes Ryoga, sé que fue por culpa de ese bobo de Ranma. Siempre metiéndose en problemas y causando estragos en la vida de los demás…- Sin darse cuenta el rostro de la peliazul cambió de sopetón a uno lleno de melancolía – Ese tonto, cree que puede llegar a la vida de uno y cambiarla por completo, no se hace responsable de sus actos. Es un altanero, pervertido, egoísta – por cada palabra que decía la peliazul, lágrimas silenciosas caían por sus mejillas – egocéntrico, bobo, bruto…
Y como si una descarga eléctrica más allá de toda razón, Ryoga sostuvo entre sus brazos a la peliazul, quien comenzó a llorar desconsoladamente.
-¡ERES UN IDIOTA RANMA SAOTOME! – gritó escondiendo su rostro en el pecho de su amigo, quién por cada llanto que escuchaba sentía como su corazón se hacía pedazos. Pero no más, no dejaría que Akane derramara ninguna otra lágrima por ese canalla.
-Escúchame Akane, no dejaré que ese imbécil se acerque a ti otra vez.
-Lo peor de todo…es que soy yo la que no quiere que se aleje de mí…- Ryoga soltó el agarre mientras la peliazul limpiaba sus lágrimas – la culpable de querer estar a su lado soy yo Ryoga…soy una tonta…
Y fue allí cuando finalmente lo entendió. Así como él la amaba contra toda posibilidad y llegaba hasta a odiarse a sí mismo por no poder acercarse ella como todo un hombre y esconderse tras el papel de P Chan, Akane Tendo estaba enamorada de su peor enemigo y él, no era nadie para controlar su corazón.
-No…no eres ninguna tonta –tras darle una sonrisa, el joven no pudo sostener más sus emociones, se apartó de la peliazul y le dio la espalda – no eres tonta Akane, no tienes la culpa de sentirte así…- y como si fueran palabras de aliento para él, Ryoga levantó su mirada al cielo tomando fuerzas para evitar llorar frente a ella.
-Ryoga…
-¿Tienes hambre? ¿Sabes que la mejor manera de pasar penas de amor es comiendo cosas dulces? Te invito a un helado – Ryoga giró su rostro y dejó ver sus afilados colmillos.
-Gracias…Ryoga, eres un gran amigo.
-Sí, claro ¡El mejor amigo de todo Japón!
Caminando juntos y riendo, los jóvenes se acercaron al mirador principal para presenciar los fuegos artificiales. Sin embargo gritos y sonidos de golpes llamaron su atención y se acercaron al lugar.
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Finalmente, frente mío los vi. Como si el tiempo se hubiera detenido, Ryoga estaba junto a Akane sonriendo como un bobo. Un miedo incontrolable llegó hasta mi pecho, sentía a lo lejos como Ukyo y Shampoo continuaban peleando, pero no me importaba. Ryoga se había declarado a mi prometida. No pensé, solo me dejé llevar y sin darme cuenta estaba frente a ellos.
-Ranma…- escuché su voz, llena de miedo ¿Por qué? ¿Qué había ocurrido entre ellos?
-No hagas un escándalo Ranma.
-¡Lo hiciste! ¡Cómo te atreviste! – Con un puño logré derribar a Ryoga quien solo sonrío de soslayo ante mi gesto.
-¡Ranma qué te pasa! Ryoga no me ha hecho nada! ¿Por qué lo golpeas?
-Aléjate de él Akane, tú eres mi prometida y no dejaré que un maldito cerdo se acerque a ti nunca más.
-Ran…ma
-Si eres su prometido ¡Deberías actuar a la altura maldito! – Siento como un profundo golpe llega hasta mi rostro.
-¡Por favor deténganse!
Como un animal, una vez más me dejé llevar por la rabia y corriendo me preparé a atacarlo, sin embargo no hubo reacción por parte de él.
-Si te detuvieras a escuchar las palabras de Akane ¡Lo entenderías todo mejor estúpido necio! ¡No pude hacerlo!
Frené mi cuerpo por completo y finalmente di cuenta de mi actuar. Detenido frente a Ryoga, dándole la espalda a Akane, sentí como Shampoo y Ukyo se acercaron a ver qué ocurría.
-Ranchan ¿Qué ocurrió? ¿Por qué estás peleando con Ryoga?
-Debe ser por esa tonta apuesta…- al escuchar a Shampoo mi corazón se detuvo, maldita sea, no…en este momento no.
-¿De qué apuesta hablas Shampoo?-preguntó Akane.
-Chica violenta no saber…
-¡Shampoo, no lo digas!- escuché a Ryoga gritar. Sin duda no tuvo el suficiente valor de confesársele a Akane y ahora, yo tampoco tendría la oportunidad.
-Airen y Ryoga apostar por quien declara a ti primero, declarar última pelea entre ambos, ser el vencedor.
Silencio. Hasta que el primer fuego artificial explotó encima nuestro y alumbró cada uno de los rostros, pudiendo ver perfectamente el semblante de decepción de Akane ¿Por qué tuve que meterme en este estúpido juego?
-Una…¿apuesta? Ryoga…Ranma...¿Por qué? – preguntó incrédula Ukyo antes las palabras de Shampoo.
-Pero al parecer chico cerdo no atrevió. No sé por qué interesar tanto en chica violenta como Akane…Shampoo ser…- No sé con qué ojos habré mirado a Shampoo, para lograr que se quedara callada de una buena vez. Solo vi que giró su rostro con molestia.
Lentamente y como si fuera una bomba de tiempo, me acerqué a Akane para bajar los ánimos.
-Vamos, Akane…fue solo un juego, no tienes por qué reaccionar así…
Vi sus ojos avellanos quebrarse frente mío, me miraba con odio. Sin duda me merecía mucho más que eso. Y sentí, sentí el ardor del fuego en mi mejilla. Su palma golpeándome, otra vez más, la segunda vez que me sentía tan poca cosa y ella era la razón de mi sentir.
-No te quiero cerca, Ranma Saotome.
La vi alejarse iluminada por los estallidos en el cielo. Sus puños cerrados y su caminar apresurado. Esta vez había ido demasiado lejos y sentía que ya era casi imposible de alcanzar.
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-Idiota…soy una idiota – Akane caminaba sin rumbo, alejada de la multitud y escuchando a lo lejos las explosiones, la muchacha peliazul solo se quería perder en la oscuridad.
-Y yo…creyendo que quizás, las palabras de hoy realmente habían significado algo...ese estúpido- detuvo su caminar – pero no más, Akane Tendo.
En ello la muchacha dio cuenta que no sabía hasta donde la habían llevado sus pasos, estaba en medio de la oscuridad, sola y lejos de los demás. En ello recordó que había dejado a Gosunkugi atrás por todo el alboroto ocasionado.
-Tengo que volver y encontrarlo – dijo mientras apresuraba su paso. En ello entre las ramas escuchó unos gritos extraños y de un impulso comenzó a correr despavorida. Recordando por cada paso que daba la historia del fantasma que Gosunkugi le había contado hasta que cayó. A cuerpo muerto, la peliazul cayó en lo profundo de un pozo a causa de la poca visibilidad.
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Desde la partida de Akane, los cuatro muchachos no se habían dirigido palabra alguna. El azabache fue el primero en levantarse del suelo, seguido por Shampoo quien le alcanzó uno de sus brazos, tratando de detenerlo.
-Escuchar Airen, ahora poder continuar con cita, chica violenta se fue, poder ir juntos a…
-No quiero escucharte Shampoo, ahora no, ya has dicho suficiente.
-Ranchan…-Ukyo pudo notar el semblante triste de Ranma, lo conocía mejor que nadie, sin embargo Ryoga la detuvo antes que lo siguiera.
-Es mejor dejar todo hasta acá, deja que se vaya- replicó Ryoga. La castaña ante las palabras del muchacho solo asintió viendo cómo el artista marcial se alejaba de ellos.
-¡No entender por qué Airen importar tanto chica violenta! – la amazona sentía su orgullo herido al ver a su amado partir, sin embargo no se quedaría sin hacer nada y fue tras él.
En ello, su paso fue intercedido por una voz familiar que la llamaba.
-¡Shampoo! - De la oscuridad apareció Mousse frente a ella.
-¿Qué querer ahora Mousse? Tengo que ir a buscar a Airen.
-No tienes que ir. Basta Shampoo, déjalo partir.
-¡No te entrometas en esto tonto pato ciego! Airen ser futuro esposo de Shampoo quiera o no quiera, las leyes estar de mi lado y ni tú ni esa tonta de Tendo lo alejarán de mí.
Rápidamente y aprovechando el momento desprevenido de la amazona, la atrapó en un abrazo. Shampoo al sentir el agarre del joven pato trataba de zafarse de él con todas sus fuerzas, sin embargo había algo más allá que no la dejaba escapar. En ello en el alto cielo comenzaron a caer las primeras estrellas fugaces, sin que ninguno se diera cuenta.
-¡Suéltame!
-¡No lo haré! ¡No dejaré que pises tu orgullo de esta manera Shampoo!
-¡Escúchame Mousse! ¡Tú nunca estar a la altura de Shampoo!
-No importa si no soy lo suficiente para ti, pero no dejaré que te humilles así. Humíllame a mí, pero no quiero verte así. Shampoo, me gusta tu orgullo, me gusta tu fuerza, me gustas desde siempre ¡Escúchame!- Mousse logró derribar la muralla que lo conectaba a ella, soltando sus brazos de apoco.
-Mousse…- La amazona subió su mirada y notó como la lluvia de estrellas estaba arriba de ellos, Mousse se había declarado en el peor momento – no…no puede ser…
-Sí puede ser Shampoo…
-¡TÚ NO ENTIENDES!- La muchacha de cabello púrpura comenzó a golpear fuertemente en la cabeza al joven pato – ¡TU ARRUINAR TODO!
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Ranma caminaba con las manos en los bolsillos mientras presenciaba el apagar de las luces en el templo. De poca gana observaba a la gente retirarse del lugar hasta encontrarse con Gosunkugi.
-Saotome…
-Hola Gosunkugi…
-Disculpa Saotome, pero Akane…¿La has visto?
-Mmm? Creí que se habían vuelto a encontrar o algo por el estilo…
-No…es decir, la perdí la vista hace un rato.
-Ya veo, quizás se volvió a casa – el azabache continuó el camino, pasando a Gosunkugi, pero detuvo su paso al escuchar al fantasmal joven.
-¡Saotome! ¡Ella te quiere! Aunque para ser sincero no me siento cómodo diciéndote esto…pero como una vez me diste ánimo, es mi turno de hacerlo .
-No tienes por qué…
-¡No importa si es la mujer más fea, marimacho o boba de este planeta! ¿Si la amas qué puedes hacer contra eso?
Y como si Gosunkugi hubiera estado leyendo sus pensamientos, el joven dio en el clavo y Ranma vio todo más claro. Efectivamente, le gustaba. A Ranma Saotome le gustaba Akane Tendo, fuera como fuera y nunca podría hacer nada contra ello. Apresurando el paso y corriendo a toda velocidad, el azabache se perdió en la oscuridad del camino.
-¿Me habrá escuchado? – En ello el joven siente retorcijones en su estómago una vez más – Oh no…¡Otra vez no!- Y como un demente volvió a los baños públicos.
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Ukyo y Ryoga suspiraron al mismo tiempo, ninguno de los dos había logrado su cometido en esta turbulenta noche.
-¿Y ahora qué harás? –Preguntó la castaña sin mirar al joven cerdo.
-Creo que volveré a emprender un largo viaje. No volveré a Nerima por un largo tiempo…ella debe odiarme…
-No lo creo, si algo conozco a Akane es que tiene un gran corazón…
-Sí…
En un aliento de optimismo, Ukyo gira para quedar frente a Ryoga y lo toma por los hombros.
-¡Démonos ánimos juntos!
-Lo siento Ukyo, pero perdí esta pelea. Es en algo que nunca podré ganarle a Ranma…
-Bueno, por mi lado yo no me daré por vencida, aún... – La muchacha vió hacia el cielo buscando algo de esperanza y notó como las primeras estrellas fugaces volaban por encima de ellos -¡Mira Ryoga! ¡Están cayendo!
Ambos en el silencio quedaron atrapados por el bello escenario que tenían frente a ellos. El joven de bandana sonrío hacia el cielo y estiro sus brazos.
-¡Te dejo ir Akane!
-¿La dejas ir? ¿Y cuándo fue que la tuviste? ¿Ah?
-Qué mala eres – Ryoga le dio un pequeño empujón a la castaña.
-Bueno…por ese empujón deberás ayudarme a desmantelar mi puesto de Okonomiyakis- El muchacho solo dejó ver sus filosos colmillos.
-Está bien, creo que no he comida durante días.
-¡Apresúrate Ryoga!- Ukyo se adelantó al muchacho acelerando el paso mientras bajaba por la colina – ¡Si me ganas en esta carrera prepararé algo delicioso para ti!
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Como un demonio un joven corría entre los puestos del festival ya cerrados, subió hasta la colina donde se originó la discusión, avanzo y avanzo pero nunca dio con ella.
-Maldición…niña boba ¿Dónde estás?...
Ya casi agotado de tanto correr, llegó a un sendero lleno de árboles y casi imposible de ver con claridad. En ello su pie chocó con algo, la tomó entre sus manos, era una pequeña sandalia. Lo primero que pasó por su mente fue a su torpe prometida. Desesperado comenzó a correr en dirección recta mientras gritaba su nombre.
Cerca de allí rodeada por una terrible oscuridad, Akane estaba abrazada a sus piernas con los ojos cerrados. Era casi imposible que la encontraran y sus esperanzas eran casi nulas. Podría haber escalado, pero al caer fuertemente se había hecho daño en un pie.
-Eres tan torpe Akane…- Se dijo así misma, golpeando levemente su cabeza. No sabía cuántas horas llevaba allí, pero la humedad del lugar le estaba afectando- Quizás yo sea la nueva fantasma que espero a que su amado la venga a rescatar.
De miedo comenzó a sollozar hasta que a lo lejos sintió que alguien la llamaba. Su corazón dio un brinco al notar que esa grave voz era más que conocida y estaba completamente feliz de escucharla. Con la poca energía que le quedaba gritó con todas sus fuerzas el nombre de su prometido.
-¡Ranma!, ¡Ranma!, ¡Ranma!
-¡Akane! ¡¿Dónde estás?!
Corriendo desenfrenado el azabache tropieza con algo de cemento, sin embargo pudo esquivar la caída y la vio. Su rostro lleno de barro, con la yukata desarreglada y con lágrimas en sus ojos. De un salto bajó a su rescate.
-¡Akane! ¿Estás bien? ¡Tonta! ¡Como se te ocurre meterte acá!
-¡Idiota como si me hubiera querido caer! No te necesito para salir, te puedes ir.
-¿Ah? ¿Estás loca?
-No lo estoy, puedes irte Ranma- en un casi nulo intento la peliazul trato ponerse de pie, sin embargo el dolor en su tobillo izquierdo era superior cayendo torpemente en los brazos de su prometido.
-¡Ja! Ya veo cómo puedes salir…tu….sola….
Y la sintió, encima de su tozudo cuerpo la peliazul descansaba en su pecho. Estaba helada y cansada. Akane levantó su mirada y topó con los ojos profundos de Ranma, quién la observaba sinvergüenza. La muchacha trató de levantarse sin embargo fue apresada por los brazos del joven.
-Ran…ma
-Eres mi prometida…debo cuidarte…
-No es necesario que lo sigas haciendo…
-Eres tan testaruda…
-Y tu un insensible…
Silencio entre ambos. Sin embargo ninguno de los dos se movía del sitio.
-Yo…no debí haber caído en el juego de Ryoga…
-Él es solo un muy buen amigo y…
-No te arriesgaré otra vez…digo, de esa manera…de perderte…
-Ranma…
El joven azabache levantó su cuerpo lentamente tratando con cuidado a la peliazul quien sorprendida se le quedó observando.
-Ven sube a mi espalda, no le contaré a nadie…pero así, no puedes subir tú sola – Akane asintió ante las palabras del muchacho y de un saltó ya estaban los dos fuera del profundo pozo.
Alejados del uno del otro, la muchacha se encontraba apoyada en un árbol mientras Ranma rasgaba con sus manos un trozo de su yukata para hacerle un vendaje a Akane.
-¡No lo hagas!
-Deja de moverte, esto te ayudará a sentirte un poco mejor. Al menos hasta que lleguemos a casa – Con ternura tomó del pie de su prometida y pasó el artesanal vendaje, envolviéndolo – Ya está ¿Mejor?
-Algo…- Sin duda Ranma podía llegar a ser todo un caballero si se lo proponía, tímidamente dejó salir una sonrisa –gracias…
-Oye Akane…por cierto…¿Subiste de peso?- la peliazul al escucharlo procedió a golpearlo con la pierna adolorida.
-Eres un tarado! Mira lo que me haces hacer!
-Tu eres un bruta sin remedio…-El azabache notó como la muchacha acariciaba su pie con cuidado y un extraño sentimiento de ternura lo embargó – eres una boba y testaruda, pero…sin embargo…yo…
Al notar el cambió en el tono de voz del muchacho, Akane observó a su prometido perdiéndose en su mirada.
-Ranma…
-Akane, quiero que sepas que, tú me gustas.
Silencio. Y entre ellos cientos de pequeñas luces verdes comenzaron a rodearlos. Luciérnagas bailaban entre ellos iluminándolos, como si una señal del destino les estuviera diciendo algo.
-Esto…¿No es por la tonta apuesta verdad?
-No
Y finalmente el rostro de la peliazul se llenó de alegría al escucharlo.
-Gracias Ranma…
-¿Gracias? ¿Es lo único que tienes que decirme?
-¿Qué esperas que te digas? Yo …no se…
-Eres tan poco femenina…- dijo el azabache mientras rascaba su nuca de desesperación.
Y con toda la valentía que halló en su corazón, Akane se levantó del suelo y llegó hasta los labios de su prometido, quién sorprendido ante su atrevimiento no podía pensar en nada más que solo en sus labios. Con fuerza la muchacha se sostenía de la yukata de Ranma. Terminando la conexión lo vio directamente a sus ojos.
-Me gustas- la muchacha no despegaba su mirada avellana de los ojos de él, quien tras escucharla dio una sonrisa de satisfacción.
-Eso sí, es lo que quería escuchar.
Ranma tomó de las mejilla de la muchacha acercando sus frentes, finalmente ambos sonrieron cercanos y envueltos por los pequeños insectos luminiscentes. Habían comprendido que si lograban abrir un poco más sus corazones, son sentimientos correrían tan rápidos y furiosos como el río.
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A pasos del Dojo Tendo, ambos caminaban al lado del otro conversando y explicando las mil y un cosas que habían sucedido durante ese largo día. Llegaron al pórtico y se quedaron mirando con una sonrisa.
- Deberíamos haber venido juntos desde un principio ¿El próximo año? – mencionó el azabache mientras tomaba de una de las manos a su prometida.
-Sí… –respondió Akane sonrojada, mientras sostenía con fuerza la mano de Ranma.
-To…¿Todos los años?
-Sí…Ranma…
Y la última estrella fugaz caía radiante por el cielo, como si los hubiera estado esperando todo este tiempo para finalmente dejar firmado en el alto cielo que eran el uno para el otro, desde siempre. Ambos quedaron sorprendidos por el fulgor que destelleaba. Contemplando juntos una escena que difícilmente podrían olvidar.
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¡Había tanto que quería decir! Lo he escrito durante 5 largas horas, revisando, reescribiendo, editando…Acá está segunda parte del Two Shot que inicié ayer.
Espero que haya quedado a la altura de lo que esperaban. Por mi parte me imagine cada escena y tal vez me atreva a dibujar algo (si es que el tiempo está de mi lado hahaha)
Muchas gracias a todos quienes lo leyeron! De verdad, insisto que soy la persona más feliz al saber que les gusta lo que escribo, a veces si soy un poco trágica y me encanta el drama, pero trato de despegarme de mi estilo, aunque sea un poco. Gracias por su apoyo, compañía y…¡Se viene navidad!
Espero con ansias sus reviews y comentarios!
¡Los quiero!
