Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to KitsuShel. We just translate with her permission.
Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de KitsuShel, solo nos adjudicamos la traducción.
Parachute
By: KitsuShel
Traducción: luzalejatb
Beta: Flor Carrizo
Capítulo 2
25 de septiembre de 2005
Bella rodó la cabeza y sintió su cuello tronar ligeramente, mientras sus dedos seguían acariciando el cabello del niño dormido en su regazo. Pasar los dedos por el pelo de Jack le recordó que el pobrecito necesitaba un baño. Estaba acostado dormido en la mitad de la silla, con la cabeza en su regazo. Ellos estaban sentados en una sala de espera en el centro de justicia de Seattle, que es donde la principal rama del Departamento de Policía de Seattle hizo su hogar. Su padre había desaparecido en la oficina del jefe Vulturi tan pronto como llegaron, hacía casi cuatro horas. Aro Vulturi había sido amigo de Charlie desde sus días en la Academia juntos. Charlie podría muy bien haber estado en los zapatos de Aro si no hubiera querido quedarse en el soñoliento Forks para criar a su hija.
Bella suspiró y cerró los ojos. Había sido un día tan largo. Después de que Bella terminara la llamada con su padre, las chicas habían decidido llevar a Jack a comprar ropa nueva y unos cuantos juguetes mientras esperaban que Charlie llegara de Forks, que estaba a unas tres horas en coche. Conociéndolo, probablemente condujo la patrulla y usó su sirena en el camino. Esa idea trajo una pequeña sonrisa a la cara de Bella. Mientras las chicas caminaban y hacían compras, trataron discretamente de llenar a Jack con preguntas, intentando averiguar qué lo había llevado a separarse de su familia. No podían obtener mucho más de lo que ya tenían, excepto que había estado conduciendo durante mucho tiempo con su mamá. Cuando ella no estaba en el coche, estaba en algún sitio mientras él jugaba solo.
Bella sintió sus lágrimas asomarse una vez más, por lo que se sentía como la centésima vez ese día, cuando pensó en el momento en el que Jack fue entrevistado por la policía hacía unas horas. La psicóloga infantil que trajeron, la señorita Zafrina, había logrado que se abriera un poco más. Aprendieron que su nombre era Jackson, pero su abuela le decía Jacky. Vivía con su mamá y papá, en un lugar con muchos árboles y agua. Él fue capaz de decirles que tenía tres años y su cumpleaños era en la época de Pascua. Tenía un pez llamado Nemo y una cama en forma de coche de carreras. Él pasaba las noches con su abuela y abuelo la mayor parte del tiempo, pero no podía decirles ningún nombre real.
Cuando le preguntaron si sabía cuánto tiempo había estado solo, su respuesta rompió literalmente el corazón de Bella.
—No lo sé. Fue cuando el hombre nos encontró en el parque y le dijo a mamá que tenía que abandonar al niño o ella no lo lograría. Ella me dijo que me quedara en la banca y que regresaría pronto. —Sus pequeños ojos se llenaron de lágrimas.
Al escuchar eso, Bella jadeó y miró a su padre, cuya cara estaba grabada con asco.
—¿Qué hombre era ese, Jack? —preguntó Zafrina—. ¿Tu padre? —Sacudió la cabeza rápidamente.
—No, mi papi estaba en casa cuando nos fuimos en el coche.
Cuando le pidió a Jack que describiera los rasgos físicos de cualquiera de las personas que había mencionado, les dijo que el hombre era grande, con el pelo largo y amarillo y que su mamá era alta con el pelo de color naranja y ojos azules. Su papá y su abuela tenían ojos verdes y cabello castaño, igual que él.
Cuando terminaron de hacerle todas sus preguntas, Charlie desapareció en la oficina de Aro, dejando a Bella en una sala de espera para consolar a Jack. Estaba agotado y se quedó dormido casi de inmediato. Angela y Alice se habían ido a casa una vez que Charlie había llegado para llevar a Bella y Jack a la policía. Ellas prometieron dejar todas sus bolsas en la casa antes de regresar a sus casas y Alice le hizo prometer que la llamaría cuando todo se solucionara.
Alrededor de una hora después, Bella sintió un empujón en su hombro y se dio cuenta que se había quedado dormida. Ella parpadeó y vio el rostro de su padre.
—¿Papá? —preguntó. Él le sonrió amablemente.
—Vamos, nena, salgamos de aquí.
Sintió que su pecho se apretaba y comenzó a entrar en pánico.
—Pero… ¿qué pasa con Jack? —preguntó, desgarrándose una vez más—. ¡No puedo dejarlo!
Charlie sacudió la cabeza.
—Está bien, cariño, él viene con nosotros.
Bella le lanzó una mirada confundida. Por supuesto, ella no conocía los trucos de la ley, ni era una trabajadora social, pero esto parecía muy fuera de lo común. Charlie le lanzó una sonrisa tímida, reconociendo la expresión de su rostro.
—Aro nos hizo algunos favores. No hay niños que hayan sido reportado como desaparecidos con su descripción en el estado de Washington, van a revisar las bases de datos del resto del país por la mañana para ver si obtienen algo. Los Servicios de Protección deberían venir y llevarlo a una instalación de grupo hasta que puedan colocarlo con una familia de acogida. Una vez que sus padres sean encontrados, sería devuelto a ellos en espera de una investigación por negligencia. Aunque en este caso, como dije antes, Aro sacó algunos ases de la manga y nos nombró sus guardianes temporales.
Bella dio un suspiro de alivio. De alguna manera se había unido a este niño en las últimas diez horas. Ella levantó suavemente la parte superior de su cuerpo y lo acomodó de forma que su cabeza descansara sobre su hombro y sus piernas alrededor de su cintura. Le frotó la espalda y sonrió un poco.
—Vamos a tener que conseguir una sillita para el auto —musitó en voz alta.
—Ya estoy en eso, es casi medianoche y estamos demasiado lejos para llevarlo a casa sin una, por lo que Aro me ofreció que nos quedáramos en su casa esta noche. Podemos escoger un asiento antes de irnos a casa mañana.
Bella asintió y sonrió agradecida. Charlie alargó la mano para llevar a Jack, pero ella se negó a dejarlo ir. Charlie la ayudó y puso su mano en la espalda de ella. Mientras salían de la estación, Bella lo oyó murmurar en voz baja que era demasiado terca.
No era que ella estuviera siendo difícil, ella simplemente no podía dejarlo ir en ese momento. Le dolía demasiado.
Después de acomodarse a sí misma y a Jack en la parte trasera de la patrulla de Charlie, Bella se dejó ir en silencio.
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26 de septiembre de 2005
A la mañana siguiente, Bella se despertó sintiendo algo caliente presionado contra su lado izquierdo y su hombro. Miró hacia abajo para ver a Jack acurrucado contra ella, sus ojos esmeraldas mirando su rostro. Ella sonrió y él le sonrió de vuelta.
—Buenos días, pequeñito —bostezó, cubriéndose la boca.
—Buenos días, señorita Bella.
—Nada de eso. —Se rió—. Puedes llamarme Bella, sin necesidad de llamarme señorita.
Jack le sonrió brillantemente, pero de repente su rostro se nubló y parecía dolorido.
—¿Qué pasa, amigo? —preguntó preocupada.
—Debo ir al baño —susurró.
Bella se apartó de la enorme y cómoda cama y extendió la mano. Mirando alrededor de la habitación desconocida, trató de averiguar qué camino tomar. Había dos puertas, en paredes opuestas, pensó que una debía conducir al pasillo y la otra a un baño. Solo tendrían que aprender por ensayo y error. Caminaron hacia la puerta más cercana a la cama y estaban muy contentos al encontrar un baño espacioso. Tenía una bañera, junto a un gran tocador y un inodoro en su propia pequeña alcoba.
Se detuvo un momento, preguntándose si él necesitaba ayuda con algo. Como si leyera su mente, Jack se acercó y levantó la tapa del inodoro, preparándose para hacer su trabajo. Sus mejillas enrojecieron ligeramente ante la inocente falta de modestia del muchacho. Salió del baño, dándole privacidad. Cuando regresó al dormitorio, se dio cuenta de la presencia de un par de bolsas de su viaje de compras del día anterior en una silla en la esquina de la habitación. Cogió el más grande y vio una nota en la parte superior de los artículos dentro.
Querida B:
Tuve la sensación de que podrías necesitar esto. ¡Llama cuando llegues a casa! ¡Espero que todo esté saliendo bien para Jack!
Con amor, Alice.
Bella sonrió. Las sensaciones de Alice eran increíblemente precisas la mayor parte del tiempo. Dentro de la bolsa encontró un cambio de ropa y una bolsa de aseo que contenía dos cepillos de dientes, pasta de dientes, un cepillo para el cabello, desodorante, jabón, champú y acondicionador. Inspeccionó más de cerca y notó que los productos de jabón eran amistosos con los niños y sin lágrimas. La bolsa más pequeña contenía un traje para Jack, incluyendo calcetines, ropa interior, un pequeño par de zapatillas Nike negras y una gorra de béisbol negra de los Mariners. Bella sonrió y sacudió la cabeza. Alice realmente pensaba en todo y estaba segura de que a Charlie le encantaría la gorra, era un gran fan de los Mariners.
—¿Bella? —Escuchó que Jack la llamaba.
Se dio la vuelta y lo vio de pie junto a la puerta del baño. Ella le sonrió y él le devolvió la sonrisa. Él corrió hacia ella y abrazó sus piernas con fuerza. Bella se agachó y envolvió sus brazos alrededor de sus hombros. Después de abrazarse por un tiempo, se retiró para mirarlo a los ojos.
—¿Cómo te sentirías respecto a un baño para sacar de tu cabello algunas cosas sucias, pequeñito?
Él asintió con la cabeza y aplaudió, extrañamente le recordó a Alice. Se levantó, cogió la bolsa de aseo y buscó su mano. Juntos regresaron al baño y empezaron a llenar la bañera. Bella notó que Jack se veía pensativo durante un minuto.
—¿Qué pasa, amigo? —preguntó. Él sacudió la cabeza y parecía triste.
—Mi papá me baña con muchas burbujas. —Bella sintió que su corazón se apretaba un poco. Ella puso su mano en su hombro y bajó a su nivel, hasta que se encontró con sus ojos.
—Cuando volvamos a mi casa, me aseguraré de que tengamos muchas burbujas durante el tiempo que estés allí. —Él asintió y sonrió.
Una vez que el agua estaba lista, Jack se desnudó y Bella lo ayudó a entrar en la bañera. Después de un buen remojo y de tallarse muy bien para quitar parte de la suciedad de su cuerpo, Bella comenzó a lavarle el pelo. Después de enjuagar el champú, aplicó una pequeña cantidad de acondicionador. Ella se rió cuando él comenzó a zumbar suavemente mientras le rascaba la cabeza ligeramente, mientras trabajaba en el acondicionador. Él soltó un pequeño suspiro.
—Mi abuelita me rascaba la cabeza cuando me bañaba, se siente bien.
Bella se sorprendió cuando él la miró con lágrimas en los ojos.
—¿La veré o al abuelo otra vez? —preguntó, su voz sonando rasposa—. Los extraño. ¿Qué pasa con mi papá? ¡Bella, quiero a mi papá! —Empezó a llorar y sollozar, mientras las lágrimas caían por sus mejillas.
Sin saber qué más hacer, Bella tiró de su cuerpo empapado y mojado en sus brazos.
—Shhhh… —susurró ella en su pelo liso—. Te prometo que haré todo lo posible para encontrar a tu papá, cariño, lo prometo.
Lo sostuvo hasta que estuvo lo bastante calmado para terminar su baño y luego lo envolvió en una toalla blanca y esponjosa que estaba doblada sobre un estante en la pared más alejada. Ella lo sostuvo un poco más hasta que estuvo segura de que estaba bien y luego lo ayudó a vestirse. Una vez que ambos estuvieron listos para bajar las escaleras, recogió sus pertenencias y tomó de nuevo su mano. Después de su momento en el cuarto de baño, Jack parecía relativamente tranquilo, adivinó que sacarlo de su sistema le ayudaba a controlar sus emociones, aunque solo fuera por un tiempo.
Ni siquiera podía comprender cómo se debía estar sintiendo. Cuando su madre se había ido, al menos todavía tenía a su padre y su casa. El pobre Jack no tenía nada más que la ropa que tenía puesta. Era prácticamente solo un bebé. Se sorprendió de lo bien que estaba tomando todo en ese momento. No iba a engañarse, sabía que habría momentos malos y berrinches. Se preguntó si sería mejor conseguir alguna terapia cuando regresaran a Forks.
Ese pensamiento casi la hizo detenerse. ¿Qué estaba haciendo? Haciendo planes cuando ni siquiera estaba segura de si aún estaría con ella el día siguiente. Su familia podría aparecer ese día o el siguiente. Podría ser la próxima semana o el próximo mes. Demonios, podría ser el próximo año o nunca en absoluto. ¿En qué se estaba metiendo? ¿Valía la pena? Estaba cayendo de cabeza por este niño y su corazón definitivamente se rompería cuando fuese devuelto a donde pertenecía.
Ella lo miró, justo cuando él la miró y le dirigió una sonrisa. Sus brillantes ojos verdes le llegaron y tocaron su alma. Justo en ese momento ella supo la respuesta.
Sí, definitivamente valía la pena.
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Mientras Bella y Jack habían estado arriba preparándose, Charlie ya estaba fuera. Siempre había sido un madrugador, incluso después de una noche como la anterior, estaba despierto al amanecer. Después de vestirse y tomar una taza de café con Aro, los dos hombres se separaron. Aro regresó al trabajo, prometiendo llamar a Charlie y mantenerlo al corriente de lo que estaba pasando con el caso de Jack y Charlie decidió dirigirse a la tienda más cercana para poder comprar una silla de seguridad para el pequeño. Una vez en la tienda, no pudo evitar irse con algo extra también. En el camino de regreso a la casa de Aro, decidió parar y comprar el desayuno para todos.
Estaba caminando por la puerta con la bolsa de comida cuando Bella y Jack bajaron las escaleras. Era evidente para los ojos y la nariz de Charlie que el muchacho se había bañado. Ahora llevaba unos jeans azules y una camiseta negra, con zapatillas de deporte negras a juego y una gorra de béisbol de los Mariners. Su boca se curvó y él sintió su bigote estremecerse ante esa vista. Incluso cuando ella no estaba cerca, Alice ponía una sonrisa en su rostro.
—Hola, muchachos —dijo mientras ponía la comida en la mesa del comedor.
—¡Hola, señor Charlie! —contestó Jack cortésmente.
Charlie no pudo contener la sonrisa que empezó a extenderse por su rostro. Nunca había conocido a un chico más educado y bien hablado en su vida. A veces resultaba difícil recordar que solo tenía tres años.
—Bueno, traje el desayuno antes de dirigirnos a casa, ¿te gustan los panqueques y el tocino, Jackson?
Los ojos de Jack se iluminaron y él asintió con entusiasmo.
—¡Claro que sí!
Charlie sacó los tres platos de la bolsa y los puso sobre la mesa. Sin pensarlo, Bella abrió la pequeña bolsa de celofán que contenía una servilleta, un cuchillo de plástico y un tenedor, así como el envase de Jack, y comenzó a cortar los panqueques para él. Cuando terminó, le sirvió un paquete de jarabe encima. Ella colocó el contenedor de nuevo en frente del niño emocionado, que solo sonrió y silenciosamente dijo:
—¡Gracias!
Miró a su padre y vio que tenía una ceja levantada, mientras alternaba la mirada entre ella y Jack. Al darse cuenta de lo que acababa de ocurrir, se encogió de hombros y se zambulló en sus propios panqueques. Ninguno de los dos comentó la forma en que Bella se preocupaba naturalmente por Jack.
Una vez que todos acabaron y limpiaron todo lo del desayuno, Charlie fue a poner sus bolsas en el coche, mientras que Bella puso a Jack en su asiento nuevo.
—¿Oye, papá? —gritó Bella de nuevo a Charlie—. ¿Estás seguro de que pusiste esto bien?
Cerrando el maletero, se quedó de pie y miró a su hija con gesto de burla
—Bebé, es mi trabajo conocer la ley y asegurar apropiadamente a los niños en los autos pasa a ser parte de la ley, así que soy infalible aquí.
Se acercó a la puerta del lado del conductor y le guiñó un ojo antes de entrar.
—Además, el tipo de la tienda me ayudó a instalarla.
Bella rió mientras subía por el lado del pasajero de la patrulla. Una de las cosas por las que siempre estaría agradecida era su impresionante relación con su padre. Él no era de los que demostraban mucho afecto, pero era divertido y leal y era fácil llevarse bien con él. Miró de nuevo a Jack, dispuesta a disculparse por la barrera entre ellos, cuando notó que ya estaba ocupado buscando en una bolsa de compras que estaba al lado de él. Miró con asombro mientras sacaba unos juguetes, un libro de colorear con lápices de colores y algunos libros ilustrados. Miró de reojo a su padre y lo vio sonreír al espejo retrovisor, observando a Jack.
—Sabes, realmente eres un papá impresionante —dijo ella en voz baja. Charlie se ruborizó y se concentró en salir de la calzada de Aro, hacia la carretera.
Hablando en voz baja, para que Jack no se molestara por lo que se estaba diciendo, Charlie le contó a Bella un poco sobre las conversaciones que había tenido con Aro temprano ese día. Todavía no había ningún reporte sobre algún niño que coincidiera con la edad o descripción de Jack en la costa oeste. Había habido un informe reciente en Phoenix, Arizona, sobre un niño de tres años llamado Carter, que se había alejado de su madre en un parque, pero ese niño era descrito como de pelo castaño y ojos azules. El pelo de Jack era más oscuro y sus ojos eran de color verde hierba.
Estaba decidido, Bella y Charlie tendrían que presentarse frente a los tribunales de Seattle para solicitar oficialmente ser sus guardianes temporales. Charlie ya había hablado con Sue, quien le sugirió que podía cuidar a Jack mientras Charlie estaba trabajando y Bella tenía clase. Entre ellos y sus amigos, tenían un grupo de apoyo increíble para bañar al niño perdido con amor.
Mientras se dirigían a casa, Bella no podía dejar de sentirse esperanzada pero ansiosa por toda la situación. Por mucho que quisiera que Jackson se reuniera con su familia, no quería que se fuera de su vida. Ya se había unido a su corazón. Lo único que podía hacer ahora era tener fe en que todo saldría bien.
¡Hola, hola! Sí, otro capítulo ;)
¿Qué les ha parecido? ¿No les encanta la relación de Bella y Charlie? Me parecen muy tiernos estos dos… Y el pequeño Jack que quiere a su papá… ¿quién será? ;) ;)
Respondiendo a algunas preguntas, la idea es actualizar tres veces por semana… Esperamos poder cumplir y cualquier cambio iremos avisando.
¡No se olviden de dejarnos sus opiniones en los comentarios!
¡Hasta el próximo capítulo!
