Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to KitsuShel. We just translate with her permission.

Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de KitsuShel, solo nos adjudicamos la traducción.


Parachute

By: KitsuShel

Traducción: Flaca Paz

Beta: Yanina Barboza


Nota de autor: advertencia: Este capítulo trata sobre abuso doméstico y agresión sexual.


Capítulo 4

Mediados de enero de 2006

Bella condujo por el camino de tierra que llevaba a la casa de los Black, cuesta abajo en la reservación Quileute La Push. Había postergado demasiado tiempo separarse de Jake. Sabía que no lo amaba, por lo que no iba a prolongarlo más tiempo. Al principio, era más fácil que estar sola. En los últimos meses, lo veía menos que antes de que empezaran a salir. Era tiempo de un cambio. Además, sabía que Jacob no se había encariñado con Jack como los demás. Él lo consideraba un intruso. Tan mal como la hacía sentirse, elegiría a Jack sobre él en un instante, lo que supuso que, esencialmente, ya había hecho.

Sabiendo muy bien lo que Bella había planeado para el día, Charlie decidió llevar a Jack y Sue a Port Angeles para hacer algunas compras. No solo le daría a Bella tiempo para hacer lo que sentía que era correcto, sino para poner sus emociones en orden después. No había mucho para hacer en PA, pero Charlie quería estar más cerca de casa, por si acaso lo necesitaba.

Mientras se detenía enfrente de la casa de Jacob, vio a Leah alejarse. Le dio a Bella una mirada reprobatoria y salió a toda velocidad. La mandíbula de Bella casi se cayó al suelo. Sintió una fuerte opresión en el pecho, en el fondo sabiendo por qué Leah estaba allí. Ella había llamado a Jake para avisarle que iba a ir. Él debió haber cancelado cualquier encuentro que hubieran planeado. Por mucho que ella no quería estar más con Jacob, aún la hería profundamente saber que él la traicionó. Nada menos que con su hermanastra. Se tragó el dolor y sintió una punzada de ira detrás de sus emociones.

Se bajó del auto cerrando de golpe la puerta del lado del conductor. Caminó lentamente los tres pasos a la puerta principal, tratando de calmarse y fortalecer sus nervios. Si ella estaba en lo más mínimo un poco insegura acerca de su decisión, la maliciosa demostración de Leah fue la gota que colmó el vaso.

Jake estaba en la puerta, abriéndola con una amplia sonrisa, antes de que ella tuviera la oportunidad de golpear.

—¡Hola, Bella, qué increíble sorpresa! ¡Entra! —Hizo un gesto y se movió a un lado para dejarla pasar.

—¿Qué estaba haciendo Leah aquí, Jake? —preguntó por curiosidad, queriendo ver con qué excusa saldría.

—Ah, su madre envió algo de comida para papá —explicó con nerviosismo. Bella arqueó una ceja.

—¿De verdad? Es gracioso, dado que Sue y Charlie estarán fuera todo el día y Leah no ha ido por la casa en un par de semanas.

Los ojos de Jake se ampliaron.

—¿Qué? ¿Olvidaste que Sue vive con nosotros ahora? —lo desafió ella.

Él se encogió de hombros.

—No sé, tal vez ella pasó antes de irse.

Bella entrecerró los ojos hacia él.

—No me mientas, Jake. Sabes cuánto odio eso.

—Vamos, Bella, nena, no es mi...

—No —dijo Bella con frialdad—. No me llames así.

—¿Qué? ¿Bella o nena? ¿Qué tiene de malo? —preguntó, sonando confundido.

—Ambos, sólo las personas que quiero pueden utilizar esos apodos y tú, Jacob Black, estás fuera de esa lista.

—Está bien, ¿qué coño está pasando, Bella? No estoy de humor para esto —dijo, comenzando a enojarse y no entendiendo lo que ella estaba haciendo. Bella rio con frialdad y negó con la cabeza.

—Sé que estás acostándote con Leah.

Jacob dio un paso atrás, como si hubiera sido quemado por las palabras.

—Bell...

—No —lo interrumpió—, tú no tienes que hablar. Tienes que escuchar. Estoy furiosa porque elegiste engañarme, en lugar de ser un hombre y romper conmigo primero. Estoy furiosa porque elegiste a mi hermanastra para hacerlo. ¿Sabes cuán incómodo va a ser eso ahora para todos nosotros? ¿Sue y Charlie incluidos?

—No puedes decirles, Bella, por favor. Fue un error. Ella me sedujo.

Jacob la miró con ojos esperanzados. Bella se mofó y su mirada se endureció.

—Eso es mentira, Jake, y lo sabes. Te acostaste con ella porque era fácil y estaba dispuesta, mientras que yo no lo estaba. Créeme, agradezco profundamente haber decido contenerme en esa parte de nuestra relación.

Ahora fue Jake quien se burló.

—¿De verdad? Me hiciste esperar por años, Bella. Años. Lo mejor que tuve de ti fue una mamada de vez en cuando. Soy un hombre y tengo necesidades. Leah estaba muy feliz de atender esas necesidades.

Estuvo pensativo por un momento, sin saber de la furia que estaba creciendo dentro del pecho de ella.

—Creo que tengo una solución —le sonrió. Bella lo observó con recelo—. Romperé con Leah si te entregas a mí.

Bella comenzó a reír. Ella sentía las lágrimas correr por su rostro y sentía sus pulmones arder por aire. Jake estaba confundido por su reacción.

—¿De qué te ríes? Creo que es justo. Sólo estoy con ella porque se abre de piernas.

Una vez que obtuvo el control de sí misma, Bella sacudió la cabeza.

—¿Hablabas en serio sobre eso? Oh Dios mío, ¿cómo puedes ser tan tonto? Conduje hasta aquí para romper contigo. No te amo como debería y nunca lo haré. Soy consciente de eso ahora. Necesitamos separarnos definitivamente para seguir adelante con nuestras vidas.

Él parecía sorprendido.

—¿Lo dices en serio?

Ella lo miró como si le hubiera crecido una tercera cabeza.

—Sí, estoy hablando en serio. Incluso si no hubiera descubierto que te estabas acostando a mis espaldas, aún habría terminado hoy.

Jake dio un paso al frente y la agarró del brazo.

—Tú no vas a hacer nada —dijo en tono amenazante.

—¿Perdón? ¿A qué te refieres? —preguntó, empezando a sentir miedo.

—Tú no vas a romper conmigo. Vas a quedarte aquí conmigo y hablar de esto. Después nos dirigiremos a mi habitación y tendremos un poco de diversión.

Él le sonrió amenazadoramente.

—Quítame las manos de encima, Jake —le dijo Bella en voz baja y tranquila que era todo lo contrario a su acelerado corazón.

—No, necesitas aprender cuál es tu lugar. Tú me perteneces y ya no voy a lidiar con esta mierda —dijo fríamente.

Bella le dio una mirada confusa.

—¿De qué mierda estás hablando, amigo?

Él entrecerró los ojos y apretó su agarré en su brazo de manera dolorosa.

—No voy a compartirte más con ese mocoso.

Ella jadeó, el ligero temor que sintió por sus acciones cambió rápidamente a un ataque de furia.

—¡C-C-Cómo te atreves! —balbució furiosamente—. Ese niño es más hombre de lo que tú alguna vez serás.

—Eso lo vamos a ver —respondió mientras tiraba de ella hacia él bruscamente.

Ella intentó tirarse hacia atrás, salir de sus brazos, en vano. Ella sintió su aliento caliente en su oreja.

—Puedo hacerte olvidar todo sobre él, Bella, solamente dame la oportunidad —susurraron los labios de él en el oído de ella.

Ella sintió un escalofrío de repugnancia atravesar su cuerpo. Jacob, confundiéndolo con deseo, volteó su rostro y comenzó a besarle el cuello y cara. Estrelló sus labios en los de ella y ella empujó débilmente contra su sólido cuerpo. Cuando se negó a abrir su boca a su lengua, él mordió de manera violenta su labio inferior.

Cuando ella gritó de dolor, aprovechó y metió la lengua en su boca. Ella aflojó uno de sus brazos, que había estado atrapado contra su pecho, y le dio una sonora cachetada en la mejilla. Él se apartó de su boca, sus ojos ardiendo en una combinación de ira y lujuria. La agarró del brazo y la tiró sobre su hombro. Precipitándose a la escalera, subiéndola de dos en dos. Bella se movía y trataba de zafarse de su agarre, pero era como de hierro.

—Te juro por Dios, Jacob Black, que si no me quitas las manos de encima ahora mismo, traeré a mi papá para dispararte en las bolas —le gritó.

Haciéndole caso omiso, Jacob entró a su habitación y la arrojó sobre la cama. Él le sonrió y se le acercó lentamente mientras ella retrocedía, sólo para ser detenida por la pared en que estaba colocada la cama.

—Adelante, grita todo lo que quieras. Nadie puede oírte. Mi papá está en una reunión del consejo y no volverá durante horas. Puedes decir lo que quieras, pero será esencialmente un él dijo/ella dijo. Hemos estado saliendo por años; nadie va a creer que te violé.

Los ojos de Bella se agrandaron.

—Maldito idiota —susurró en estado de shock—. Voy a poner tus pelotas en una bandeja.

Jacob se rio a carcajadas.

—Maldición, Bella, ¿por qué no puedes ser así de guerrera todo el tiempo?

Se acercó a ella, pero ella se escabulló debajo de su brazo y salió disparada de la cama. La agarró por la parte posterior de su camisa y acabó tirándola sobre su trasero. Mientras estaba cayendo, oyó su camisa rasgarse. Jacob miró su pecho cubierto con el sostén de forma hambrienta. Bella tiró de su camisa rasgada sobre su pecho para bloquear su vista. Ella se puso de pie y le dio un codazo en la panza mientras la agarraba de nuevo. Él extendió el brazo y la abofeteó. Ella sintió su mejilla estallar de dolor y gritó, agarrándose la cara. Él tomó un puñado de su pelo y la llevó a rastras de nuevo a la cama.

Pateándolo y gritándole que la dejara ir, ninguno de los dos oyó el coche estacionarse afuera, ni la puerta abrirse y cerrarse. Desde luego, no prestaron atención a los pasos subiendo las escaleras ruidosamente hasta que fue demasiado tarde y la puerta de Jacob se abrió de golpe. Leah se paró en el medio de la puerta, jadeando y vibrando con furia.

—¿Qué coño estás haciendo, Jacob? —le gritó. Echó un vistazo a Bella de rodillas, sollozando y con su camisa rota. Su frío corazón se destrozó completamente en ese momento. Ella agarró lo más próximo que pudiera tener a mano, que pasó a ser un portarretrato de Bella y Jacob en su baile de graduación, y se lo tiró a la cabeza. Él se agachó y se volvió para verlo romperse contra la pared detrás de él. Eso le dio a ella la oportunidad perfecta para correr hasta el otro lado de la habitación y agarrar el bate de béisbol en la esquina del cuarto.

Ella lo recogió con rapidez y lo apuntó hacia él.

—Aléjate de ella —le gruñó. Jacob retrocedió lentamente de Bella, con las manos en el aire.

—¡Leah, nena, no es lo que parece!

Las cejas de Leah se elevaron tan altas como físicamente podían.

—¿Te dejaron caer de cabeza tus padres cuando eras niño, idiota? ¿Qué mierda te pasa? —le gritó.

Se acercó a Bella, manteniendo los ojos y el bate apuntando hacia Jacob todo el tiempo. Ella extendió una mano a su hermanastra y la ayudó a levantarse.

Bella elevó la vista hacia Leah, agradecida de verla en ese momento. Ella secó sus ojos y tomó la mano de Leah.

—Gracias, Leah —murmuró. Leah la miró atónita, pero luego sacudió la cabeza de manera triste.

—No me lo agradezcas, tengo que pedirte perdón de rodillas más tarde —dijo con una sonrisa triste.

Bella enderezó los hombros y caminó delante de Jacob. Él intentó darle una sonrisa atractiva.

—Bella, cariño, todo esto fue simplemente un malenten...

Jacob nunca llegó a terminar su oración. Bella le dio un puñetazo en la mandíbula y luego le dio un rodillazo en la ingle cuando él estaba distraído. Mientras se doblaba de dolor, le dio un gancho en la cara perfectamente ejecutado.

—Créeme cuando digo que voy a ser el menor de tus problemas una vez que nuestros padres se enteren de esto —dijo con tanta confianza como pudo reunir.

Leah la tomó del brazo y salieron juntas. Leah se acercó a la puerta del lado del pasajero de su coche y la abrió para ayudar a la mujer herida a subir. Bella miró a Leah sorprendida y confundida. Ella se encogió de hombros.

—No estás en condiciones de conducir. Además, mi coche es más caro que tu camioneta destartalada, en caso de que Jacob quiera tirar una barra de hierro sobre ésta o algo. Sería estúpido hacer eso, pero las dos sabemos que el chico no tiene mucho cerebro.

Las dos chicas se rieron un poco y se dirigieron a casa.

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Cuando Leah se detuvo junto a la patrulla del jefe, que estaba estacionada frente a la casa de los Swan, Bella estaba temblando y agarrándose su camisa rasgada a su pecho, claramente en estado de shock. Paró el coche y salió. Mientras ella estaba cerrando la puerta, se dio cuenta de que Bella simplemente estaba mirando al frente, ni siquiera se dio cuenta de que estaba en casa. Leah suspiró y caminó hacia la puerta del lado del pasajero y la abrió. Bella la miró, sorprendida. Ella extendió su mano para que la chica alterada la tomara. Bella dudó, pero entonces lentamente puso su mano en la de Leah. Ella ayudó a Bella a salir del coche y cerró la puerta detrás de ella, antes de envolver un brazo alrededor de sus hombros en consuelo. Caminaron en silencio hasta la puerta de calle e interior de la casa.

Leah metió la cabeza en la sala de estar, tratando de evitar la posibilidad de que Jack vea a Bella alterada. Gracias a Dios, estaba vacía, por lo que se acercó y colocó a Bella en el sillón. Caminó hacia el pasillo y llamó a su mamá. Sue salió de la cocina, secándose las manos con su delantal. Le sonrió a Leah, contenta de que su hija volviera.

—¡Leah, qué sorpresa! Acabamos de volver de compras hace un momento. ¿Qué te trae por aquí?

—Ma, ¿dónde están Charlie y Jack?

Sue le dio una mirada confusa a su hija, molesta por la forma en que la voz de Leah temblaba y parecía que estaba a punto de vomitar.

—Charlie está en su oficina y Jack está durmiendo la siesta. ¿Por qué? Leah, nena, ¿qué pasa?

Sue corrió hacia Leah y puso sus manos sobre la cara de su hija cuando la vio romper en llanto.

Al oír las voces en el pasillo, Charlie asomó la cabeza desde su oficina para ver qué estaba pasando. Ni bien Leah vio el rostro preocupado de Charlie, empezó a sollozar.

—Charlie, l-lo s-siento —lloró—. Estaba equivocada.

Charlie se acercó y atrajo a Leah en un abrazo y suavemente acarició su espalda. Fue un poco incómodo para él, en vista de que no era un hombre muy sensible, pero se había abierto mucho más desde que Jack entró en sus vidas.

—¿Qué pasa, Leah? —preguntó.

—Be-Bell-Bella —fue todo lo que Leah pudo decir a través de sus lágrimas. La sangre de Charlie se heló. Él puso sus manos en sus hombros y la retiró ligeramente hasta que pudo mirarla a los ojos.

—Dios, Leah, ¿dónde está Bella? ¿Qué pasa con ella? —preguntó, entrando en pánico. Leah apuntó hacia la sala de estar. Charlie la movió suavemente a los brazos de Sue y a continuación, se precipitó a la otra habitación. Bella estaba sentada en el sillón, con sus rodillas dobladas contra el pecho, llorando en silencio.

»¿Bells? —llamó en voz baja, con la voz ronca por las lágrimas contenidas y el miedo. Bella alzó la vista. Su rostro estaba cubierto de lágrimas y había un desagradable hematoma formándose en una de sus mejillas. Sus ojos se agrandaron y la ira corrió por su sangre ante la idea de que alguien pusiera sus manos en su bebita. Esos pensamientos luego se volvieron asesinos cuando la vio despeinada y con la ropa rasgada, mientras se levantaba de un salto y se arrojaba a sus brazos.

La atrapó y la alzó, llevándola de vuelta al sofá. Se sentó y la acunó en su regazo. Frotando círculos en su espalda, tratando de calmarla y consolarla.

—Ssh, todo va a estar bien. ¿Quién te hizo esto, nena? —intentó preguntar con calma—. Dime quién te hizo esto.

—J-J-Jake —lloró.

Charlie estuvo petrificado por un momento. No podía creer que Jacob pudiera hacer esto. Empezó ligeramente a temblar de ira cuando sintió una mano en su hombro. Miró hacia arriba a los ojos llorosos de Sue. Se sentó junto a él, mientras que Leah tomó asiento en su sillón. Miró a su hijastra, quien por suerte había recobrado la compostura.

—Quiero la historia completa. Ahora —exigió. Leah asintió con la cabeza, con una mirada llorosa.

—He estado durmiendo con Jacob desde hace unos seis meses.

Ambos Charlie y Sue la miraron sorprendidos.

—Oh, Dios, Leah, ¿cómo pudiste? —preguntó su madre. Ella levantó las manos.

—Por favor, sé que lo merezco, ¿pero me dejan contar todo primero? —preguntó ella con tristeza. Su madre asintió.

—Me dijo que yo le gustaba. Mucho. Que Bella no estaba satisfaciendo sus necesidades. Fui tan estúpida. He estado enamorada de él por tanto tiempo e ingenuamente pensaba que estaba bien. Que si le daba lo que quería, me elegiría sobre ella.

Leah mantuvo sus ojos fijos en sus pies, demasiado avergonzada para mirar a los ojos a alguien. Saber lo mucho que debía haber decepcionado a su madre, la única persona en este mundo que ella amaba de verdad, dolía mucho.

»Pasé la noche en su casa. Esta mañana recibió una llamada de Bella diciendo que iría a verlo. Me armé de valor para pedirle que me eligiera sobre ella. Le dije que lo amaba y que quería estar con él oficialmente. Se rio y me tiró mi ropa. Dijo que sólo fui una cogida para él y que Bella era la única chica que amaba. Me vestí y salí enfurecida de la casa. Esperé hasta que ella detuvo el auto antes de salir. Quería que ella supiera que había estado con él, sin decirlo con palabras.

Se detuvo y respiró para calmarse.

»Hice un par de kilómetros y no podía controlar mi enojo, así que di la vuelta. Iba a pelear por él o arruinar por completo su relación. Cuando llegué a la puerta principal, oí gritos y golpes, por lo tanto solo entré. Mientras lo hacía, escuché a Bella gritando y diciéndole que no y supongo que el instinto simplemente me golpeó y corrí escaleras arriba y abrí la puerta. Él la estaba agarrando de los pelos y sus ropas estaban rotas y estaba llorando. Creo que nunca me sentí tan impotente y furiosa al mismo tiempo. Yo solo, no podía creer lo que veía. Agarré algo y se lo tiré para que me diera la oportunidad de agarrar su bate. Lo amenacé y la dejó ir.

Leah sonrió ligeramente, recordando la siguiente parte.

»Ella fue tan valiente. Se acercó a él y le dijo que ibas a patearle el culo, Charlie.

—Exacto —murmuró en voz baja—. También voy a cortarle las pelotas.

—Lo golpeó, luego le dio un rodillazo en la entrepierna antes de darle un puñetazo en la cara. Fue increíble. Salimos de allí, pero tuvimos que dejar su camioneta.

Todo estaba en silencio y poco a poco alzó la vista. Su madre la miraba con lástima. Echó un vistazo mientras que Bella se desenredaba a sí misma de Charlie, se le acercaba y se arrodillaba frente a ella.

—Muchas gracias, Leah. Sé que en verdad no te agrado, pero me salvaste. No creo que podría haber escapado de él sin ti.

Las lágrimas de Leah empezaron a derramarse nuevamente mientras también se sentaba en el piso y abrazaba a Bella.

—Oh, Bella. Lo siento tanto. Nunca te odié. Estaba celosa y envidiosa y era tan estúpida. Eres fabulosa y espero que puedas perdonarme algún día.

Bella la abrazó con fuerza.

Charlie y Sue salieron de la habitación para darles a las chicas un poco de privacidad. Sue discutió con Charlie sobre conducir hasta La Push y matar a golpes a Jacob. Ella usó su amor por la ley de una manera muy efectiva. En su lugar, Charlie envió a su adjunto, Mark, hasta allí para arrestarlo y meterlo en una celda de detención hasta que Charlie fuera a trabajar al día siguiente. Otro oficial rápidamente pasó por la casa para tomarles a Bella y a Leah las declaraciones.

Jacob fue detenido y puesto en libertad condicional. Charlie también le hizo a Bella presentar una orden de restricción contra él. Pasaron un par de semanas más y Bella no había escuchado ni una palabra de o sobre Jacob aparte de cuando Alice mencionó unos días después de que el incidente ocurrió, que Jake fue visto luciendo bastantes moretones en la cara. Cuando se enfrentó a Charlie al respecto, él juró inflexiblemente que no tenía nada que ver con ello. La especulación era que unos muchachos de la reservación lo habían asaltado enseñándole un poco de respeto. Interiormente, Bella saltaba de alegría de que el imbécil hubiera recibido la paliza que merecía.

Tres semanas después, Jake fue detenido y condenado a cinco años de cárcel por intoxicación pública e intento de agresión a otra chica.

Leah mencionó una o dos veces que la había estado llamando constantemente. Es decir, hasta que ella cambió su número y se mudó a otro complejo de departamentos. Desde entonces no sabía nada de él. Con todo ese drama aparentemente atrás, Bella y Leah empezaron a acercarse y finalmente comenzaron a formar un vínculo fraternal. No fue de la noche a la mañana, sino un lento proceso de recuperación. Estaban decididas a no dejar que Jacob les robara eso también.

Jack fue el único que realmente hizo el mejor trabajo para quitar de la mente de Bella el desastre que había sido su relación con Jacob. Pasaban aún más tiempo juntos, paseando y haciendo picnics. La mitad de las veces eran simplemente ellos dos. La otra mitad la pasaban con Sue y Charlie, o alguna combinación de Jasper, Alice, Angela y su novio, Ben. Otros días, Bella y Jack se sentaban en el columpio en el patio trasero y escribían historias sobre un niño que se encontraba en una aventura donde quiera que fuera, no importaba lo aburrida de la ubicación. El nombre del héroe era convenientemente: Jack Ataca.

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Junio de 2006

Bella se sentó en el columpio en el patio trasero de los Swan, mirando a Jack y Charlie jugar en su piscina nueva y tobogán. Sonreía mientras veía un lado de su padre que nunca había visto antes. No recordaba mucho de cuando ella tenía la edad de Jack y cuando fue mayor, todo lo que recordaba eran las discusiones y la tensión en la casa, ningún momento de diversión. Después de que Renée se fue, Charlie se metió de lleno en el trabajo.

Ahora, era como si él tuviera una segunda oportunidad. Era increíble cuánto este niño había cambiado sus vidas.

Entonces, Bella sintió que algo voló sobre su cabeza y salpicó la pared, mojándola ligeramente. Miró de nuevo a la piscina para ver a Charlie doblado de la risa y Jack sonriendo.

—Muy bien, Jack —Charlie consiguió decir a través de la risa. Observó cómo Jack se agachó en el agua y agarró otro globo de agua.

—No lo hagas, Jack —intentó decirlo en un tono de advertencia, pero apenas podía contener su propia risa. Estaba de pie y gritando mientras el globo se dirigía hacia ella.

La siguiente hora los encontró a los tres persiguiéndose unos a otros con globos de agua, y en un momento dado Charlie agarró la manguera. Poco después de que el entusiasmo bajó, Bella se encontró de nuevo en el columpio, acariciando el cabello de Jack. Ella se sorprendió de lo lejos que habían llegado como familia en poco menos de un año. Jack era como el pegamento mágico que los mantenía unidos.

Todavía no había renunciado a buscar su familia, pero no había literalmente nada para continuar. Suspiró y sintió un pequeño crujido en el corazón por el niño. Ella haría todo lo posible para asegurarse que nunca sintiera nada más que amor. Nada jamás iba a estar antes que él; ella se aseguraría de eso. Alice quería que empezara a salir, pero ella no estaba lista. No estaba segura de si alguna vez iba a estarlo. A pesar de que sabía que lo que ella y Jacob tenían no era amor, había agitado sus creencias sobre las relaciones hasta el centro. Ella confió en él y él le hizo daño. Física y emocionalmente. No estaba preparada para hacer frente a ese tipo de vulnerabilidad de nuevo.

Por ahora, solo serían ella y Jack. Su familia era todo lo que ella necesitaba ahora.


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Una de ustedes nos sugirió que las nombráramos agradeciéndoles los comentarios, la verdad es que nunca se nos había ocurrido hacerlo, pero nos pareció una muy buena idea, porque en serio agradecemos cada uno de sus comentarios que nos dan ganas de seguir. Así que comenzaremos a hacerlo.

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