Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to KitsuShel. We just translate with her permission.

Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de KitsuShel, solo nos adjudicamos la traducción.


Parachute

By: KitsuShel

Traducción: Flaca Paz

Beta: Flor Carrizo


Capítulo 5

31 de marzo de 2007

Oh, kiss me, beneath the milky twilight

Lead me, out on the moonlit floor

Lift your open hand,

Strike up the band and make the fireflies dance

Silver moon's sparkling

So kiss me.

Bella tarareaba y cantaba suavemente mientras que batía la mezcla para el desayuno. Desde que ella estaba tratando de cursar suficientes clases para graduarse este año, el tiempo libre con Jack se había reducido el semestre pasado. Alice y Angela continuaron con sus planes del año pasado, fueron a la UW, mientras que Bella se quedó en la Universidad de Port Angeles para estar cerca de Jack. Se reunían todos los domingos y pasaban el rato. Empezaban haciendo el desayuno rodeadas de música y realizaban diversas actividades durante todo el día, dependiendo de lo que sea que Alice hubiera planeado.

Ese era un sábado extraordinario. Cuando Jack les había dicho que su cumpleaños era en pascua, Bella había dado marcha atrás a través del calendario hacia el año que probablemente nació Jack, 2002. El domingo de Pascua había sido el 31 de marzo, por lo que ese día decidieron celebrar su cumpleaños. El plan era hacer un gran desayuno y luego vendrían Charlie y Sue a llevárselo durante un par de horas mientras Bella y Alice terminaban su sorpresa.

Bella rio cuando la canción cambió a la de Jack Johnson, Banana Pancakes. Estaba, de hecho, haciendo panqueques de banana con nuez, ya que eran los favoritos de Jack. La ironía no pasó desapercibida para ella. Se dirigió hacia el pasillo y asomó la cabeza en la sala de estar, donde el pequeño estaba sentado viendo dibujos animados.

—Oye, Jackie, ¿quieres ayudarme a hacer papilla algunas bananas para tus panqueques especiales?

—¡Claro! —gritó mientras se levantaba de donde estaba sentado en el sofá y corría a su lado. Agarró su mano y empezó a tirar de ella hacia la cocina—. ¡Vamos! ¡Vamos! ¡Me estoy muriendo de hambre!

Bella sacudió la cabeza y se rio de su entusiasmo, dejando que la llevara a la cocina. Sentó a Jack sobre la mesada y le entregó un recipiente con un par de bananas maduras peladas y una cuchara de madera para pisarlas. Regresó a la masa, añadiendo algunas nueces picadas y luego el puré de bananas. Sonrió cuando se dio cuenta de que Jack movía su cabeza al ritmo de la canción que estaba sonando, ahora de Madonna. Los cabellos castaños de su frente se movían.

Bella colocó la masa de panqueques en el mostrador y se dio vuelta para levantar a Jack, justo cuando el estribillo de la canción llegó.

Cherish the thought

Of always having you here by my side

Oh baby, I cherish the joy

You keep bringing into my life

I'm always singing it

Cherish the strength

You got the power to make me feel good

Oh baby, I perish the thought

Of ever leaving, I never would"

Cantaron y bailaron alrededor de la cocina mientras que él se reía y gritaba. Haciendo un giro demasiado rápido, Bella terminó tirada en el suelo, todavía riéndose.

—Te quiero, mami —suspiró él felizmente.

Los ojos de Bella se dirigieron hacia él por la sorpresa. Se quedó inmóvil, en estado de shock, mientras que Jack la miraba con nada más que amor y esperanza. Sintió que sus ojos ardían con lágrimas y pensaba cómo responderle, cuando fueron interrumpidos.

—¡Feliz cumpleaños, mi sobrino preferido! —gritó Alice desde la puerta de la cocina. Jack saltó y corrió a sus brazos. Mientras que abrazaba a Jack, Alice le dio a Bella una sonrisa acuosa, indicando que había oído la conversación anterior y le estaba dando a su amiga un momento para procesarlo. Bella asintió y articuló silenciosamente un gracias. Jasper apareció al lado de Alice y arrastró a Jack a sus brazos.

—¡Hola, compañero! ¿Qué tal si vamos a ver algunos dibujos animados y dejamos que las mujeres de la familia nos hagan un poco de comida? —Jack asintió con entusiasmo, feliz de pasar tiempo con Jasper, quien miró a Bella y le guiñó un ojo. Sabía que él estaba bromeando y era más que probable que hubiera oído también lo que dijo Jack, imaginando que Bella necesitaba de algún tiempo a solas con Allie.

Cuando los chicos desaparecieron de la habitación, Alice se acercó rápidamente a Bella y la abrazó.

—¿Estás bien, nena? ¡Eso es lo más tierno que jamás haya visto! —exclamó. Bella parpadeó ante las lágrimas en sus ojos y sonrió.

—Fue muy lindo, ¿no? —preguntó mientras se dio la vuelta para empezar a cocinar los panqueques en la plancha. Allie se acercó y apoyó su cabeza sobre el hombro de Bella.

—¿Qué está mal, Belly? —preguntó. Bella suspiró.

—¿Qué sé acerca de ser mamá, Allie? ¡Mierda, solo tengo veinte! ¡No sé lo que estoy haciendo la mayor parte del tiempo!

Bella hizo una mueca al oír las carcajadas de Alice.

—Ay, Bella… —Se rió—. Nadie sabe realmente cómo ser padre hasta que realmente lo son. Todo lo que puedes hacer por Jack es amarlo y estar allí para él. Por lo que puedo ver, haces un maravilloso trabajo —trató de consolarla Alice.

—Tienes toda la razón —añadió Charlie con voz ronca, de pie en la puerta de la cocina con Sue. Bella miró a su padre y sonrió.

—Gracias, papi.

—No son necesarias las gracias. Ni siquiera eres nada de sangre de ese niño, no es que importe, pero eres diez veces más madre de lo que era Renée.

Las mejillas de Bella se sonrojaron ante el elogio de su padre, significaba mucho para ella. Volvió a voltear sus panqueques mientras Charlie se sentaba en la mesa.

—¿Necesitas ayuda con algo, Bella? —preguntó Sue.

—No, está bien. ¿Está Seth en casa? —Sue negó con la cabeza.

—Pasó la noche en la casa de Jared —respondió ella mientras se sentaba junto a su esposo.

—Ahora, ¿de dónde viene esa conversación de ser una madre, Bells? —elevó la voz Charlie.

—Jack le dijo más temprano "te quiero, mami" —respondió Alice. Él levantó las cejas hacia su hija.

—¿De verdad? No me sorprende, ese niño cree que eres maravillosa.

Bella sonreía suavemente mientras servía el desayuno. Ella sentía lo mismo por Jack. Lo adoraba y no podría amarlo más si él fuera suyo por nacimiento. Su problema era qué sucedería cuando su verdadera familia volviera a entrar en la imagen. ¿Cambiarían los sentimientos de Jack una vez que sus "verdaderos" mamá y papá se encontraran en la imagen de nuevo? Sacudió esos pensamientos de su cabeza. Sabía que no iban a llevarla a ninguna parte y solo iban a deprimirla. Disfrutaría y amaría a Jack con todo su ser, pasara lo que pasara.

Ella colocó el plato servido en la mesa justo cuando Jasper y Jack regresaban a la habitación. Jack le dio una sonrisa deslumbrante y ella sonrió de vuelta hacia él.

Con todo el mundo sentado en la mesa, comenzaron a comer el desayuno. Cuando terminaron, Charlie empujó la silla hacia atrás.

—Bueno, cumpleañero —le dijo a Jack—, ¿qué te parece un pequeño paseo al cine hoy?

Los ojos verdes de Jack brillaban de emoción.

—¡Sí, abuelo! ¡Me gustaría eso! —prácticamente gritó él.

Cada vez que Jack lo llamaba abuelo, Charlie sonreía con orgullo. Esta vez no fue la excepción.

Jack todavía veía a su terapeuta, Kate, pero una vez al mes en este momento. Ella continuaba haciendo hincapié en lo importante que era que Jack tuviera libertad para expresar sus sentimientos y recuerdos. Él empezó a llamar a Charlie abuelo el pasado mes de septiembre. Jack llegó un día a casa de preescolar melancólico. Uno de los chicos de su clase había pasado el verano anterior con sus abuelos y se había burlado de Jack por no tener ninguno. Miró a Charlie con sus grandes e inocentes ojos y le preguntó si sería su abuelo también. Charlie se quedó sin habla y acordaron llamarlo de esa forma. Eso tocó a Charlie más de lo que las palabras podían explicar.

En su refrigerador colgaban varios dibujos que él había hecho. En uno de ellos estaban Bella, Charlie, Sue y Seth, así como uno solo con él, Bella y Charlie. Justo al lado de esos estaba un dibujo de su otra familia. Papá, la abuela, el abuelo y el tío Em. Sin embargo, sin importar qué, Jack seguía negándose a hablar de su madre. Era como si la mujer no existiera.

.

.

Una hora después, Charlie, Jack y Sue se habían ido a Port Angeles y los platos fueron lavados, secados y guardados. Jasper y Ben estaban afuera en el patio trasero, tratando de armar la carpa blanca que Alice había comprado para la fiesta. Angela y Ben habían aparecido justo antes de que Charlie saliera del camino de entrada y se habían escondido en la otra cuadra, hasta que Bella los llamó para avisarles que era seguro venir.

Angela y Alice también se graduaban este año, Angela con un título en periodismo, al que ya estaba dándole un buen uso trabajando en el Seattle Times como pasante, y Alice era especialista en diseños de moda, así como especialista en diseño gráfico. Trabajaba en una boutique de alta costura para adquirir experiencia para la apertura de su propia tienda una vez que se graduara y tuviera el capital. Bella había elegido Inglés como especialización y no tenía absolutamente ni idea de lo que iba a hacer con su vida una vez que se graduara. Jugó brevemente con la idea de obtener su maestría en Educación y convertirse en maestra, pero su corazón no estaba realmente en eso.

Mientras los chicos luchaban con la carpa, las chicas armaban un par de mesas en el patio. Una larga para la comida y la torta casera con glaseado azul que Bella había hecho para Jack y otra para los presentes. También había unas seis mesas redondas y dos docenas de sillas plegables instaladas. Al igual que con todo lo demás que hacía, Alice exageró un poco invitando a los doce niños del curso de Jack, así como a los hermanos que querían ir además de un puñado de sus amigos en común. Era probable que la mitad de Forks hiciera una aparición en algún momento durante la fiesta, que comenzaba a las tres de la tarde.

Alrededor de las dos estaba todo prácticamente listo y las decoraciones colgadas. Lo único que quedaba por hacer era llevar la comida, pero esperarían hasta cerca de la hora de la fiesta. Alice les pidió a las chicas que entraran a la casa con ella y se dirigieron a la sala de estar. Bella y Angela se sentaron en los extremos opuestos del sofá y se pusieron cómodas mientras que Alice toqueteaba con los dedos nerviosa un sobre en sus manos.

—Allie, ¿qué está pasando? —preguntó Bella—. ¿Hay algo mal? —Intercambió una mirada de preocupación con Angela, quien se encogió de hombros y sacudió la cabeza, lo que indicaba que ella tampoco sabía lo que estaba pasando. Alice rompió en una enorme sonrisa y sacudió la cabeza. Se acercó a Bella y le entregó un sobre que estaba dirigido a Isabella Swan, pero con la dirección de Alice.

Bella miraba en estado de shock el sobre en sus manos. Miró a Alice, que simplemente sonrió y asintió para que ella lo abriera.

—¿Alice? —preguntó, su voz llena de emoción—. Esto es de Harper Collins Ediciones. ¿Qué hiciste?

Allie aplaudió emocionada.

—¡Solo abre la maldita cosa y ve lo que dice!

Con dedos temblorosos, Bella rasgó la solapa y sacó el papel. Alice brincaba nerviosa y trataba de mirar por encima de su hombro.

—Santo cielo —exclamó Bella, sus grandes ojos se dirigieron hacia los de Allie.

—¿Bien? ¡Vamos! ¡No nos dejes con la intriga! —gritó Alice.

Estimada Sra. Swan:

Después de recibir una copia de su historia, "Jack ataca el museo", desde Harper Collins Ediciones nos complace informarle que, sin duda, estamos interesados en publicarla. Su historia encaja con nuestra maravillosa colección de libros infantiles y, por lo tanto, estamos muy interesados en concretar una reunión con usted para analizar las condiciones.

Si tiene algún comentario o pregunta adicional, por favor llame a mi oficina.

Esperamos oír de usted pronto.

La saluda atentamente

Tanya Denali.

Bella miró a sus amigas, boquiabierta. Angela estaba sonriendo y Alice se veía como el gato que se comió al canario.

—Santo cielo —dijo, casi sin aliento—. ¡Ellos quieren publicar mi historia! —Bella empezó a saltar y gritar. Las chicas se unieron rápidamente y pronto ellas estaban bailando en la sala.

—Bueno, ¿no es esto un espectáculo? ¿Qué las tiene como locas, damas? —habló arrastrando las palabras Jasper desde la puerta. Ben se encontraba a su lado con una mirada divertida en su rostro.

—Nuestra Bella va a ser una autora publicada —respondió Alice, abrazando fuertemente a su mejor amiga. Bella le sonrió y levantó la carta en su mano.

—¡Debido a que tu entrometida novia no entiende el significado de los límites de cuestiones personales, envió una de mis historias a Harper Collins y decidieron que quieren publicarla! —Bella agitó cariñosamente el cabello erizado de Alice. Ella rápidamente retrocedió y le hizo un gesto con el dedo a Bella por jugar con su pelo.

—¿Qué pasa ahora? —preguntó Ben. Bella sonrió.

—Llamaré a la señorita Denali el lunes y estableceré una reunión con ella. Ahora, nos prepararemos para darle a este pequeño el mejor cumpleaños.

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A las cuatro y media de la tarde, la fiesta de cumpleaños de Jack estaba en su apogeo. La temperatura era fresca, pero lo suficientemente agradable para una chaqueta ligera o suéteres holgados. Los niños corrían gritando por el patio, jugando varios juegos mientras que los adultos charlaban. Bella había sido arrinconada por Mike Newton, un antiguo compañero de clase, quien se encontraba en el proceso de invitarla a salir por enésima vez, cuando Alice la salvó al anunciar que era hora del pastel. Bella se disculpó rápidamente y se acercó a Jack, que estaba mirando el pastel con ilusión. Miró a Bella con los ojos brillantes y extendió los brazos para que ella lo levantara. Ella sonrió y se inclinó para alzarlo y asentarlo en su cadera.

Alice encendió las velas y todos empezaron a cantar el Feliz cumpleaños. Cuando la canción terminó, Jack cerró los ojos y luego apagó las cinco velas en su torta. Se giró y miró a Bella con una sonrisa increíblemente serena.

—Deseé que tú seas mi mami, B —le susurró al oído. Los ojos de Bella comenzaron a arder mientras lo abrazaba fuertemente. Ella se apartó y lo miró.

—¿Es eso lo que realmente quieres? —preguntó con voz temblorosa. Él asintió enfáticamente.

—¿Por favor? ¿Puedo llamarte así ahora? ¡Prometo que seré extra bueno y comeré mis guisantes siempre! ¡Bueno, quizás no siempre, pero sabes lo que quiero decir! —La miró fijamente a los ojos, suplicándole.

—Por supuesto que puedes —murmuró contra su frente—. Nada me gustaría más. ¿Esto quiere decir que puedo llamarte hijo, también? —preguntó en broma. El rostro de Jack se puso serio.

—No seas tonta. No puedes ser mi mamá si yo no soy tu hijo también. Solo tendrás que compartirme con papá.

Bella asintió, sus emociones empezaban a superarla.

—Está bien —susurró—. No me importa compartir, siempre y cuando tenga tu amor pase lo que pase.

Jack le dio un beso en la frente esta vez.

—Siempre, mamá.

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2 de abril de 2007

El lunes posterior a la fiesta de cumpleaños de Jack fue extremadamente agitado. Después de que Bella salió de su última clase del día a la una de la tarde, se dirigió al bufete de Whitlock & Stanley. El padre de Jasper, Peter, y su mejor amigo, David, habían formado su asociación hacía diez años. Jasper trabajaba allí con ellos, sobre todo hacía trabajos ocasionales e investigación hasta que pudiera adquirir experiencia para un caso real. Había pasado el examen del colegio de abogados hacía seis meses y estaba impaciente por empezar a trabajar. Antes de que él y Alice se marcharan el sábado, le hizo prometer a Bella que pasaría por la oficina. Iba a hablar con su padre y ver si podían ayudarla en cómo se podría proceder con la adopción oficial de Jack.

Ella había llamado y hablado con Tanya Denali más temprano ese día también. Habían hablado en detalle sobre el contrato que Harper Collins estaba ofreciendo. Un acuerdo con tres años de antelación, así como regalías por cualquier producto relacionado, con Bella escribiendo otros cuatro libros de "El ataque de Jack" para la saga. El dinero sonaba increíble, así que estaba contenta de reunirse con los Whitlock, así les podría mostrar una copia del contrato que Tanya le había enviado por correo electrónico. Bella hizo planes para reunirse con ella el próximo fin de semana en Seattle para almorzar y discutir más el contrato, así como cualquier pregunta o preocupación que pudiera tener.

Bella llegó a la oficina y estacionó su camioneta. Entró y le dejó saber a la recepcionista que estaba ahí para ver a Jasper. Él salió casi inmediatamente, con su padre detrás de él. Peter Whitlock tenía los ojos azules brillantes como los de su hijo y su cabello rubio miel, a pesar de estar muy corto.

—Bella, querida —dijo mientras la envolvía en un abrazo—. Me alegra saber que lo estás haciendo tan bien.

No importaba cuántos años hiciera que conocía a los Whitlock, siempre se sentía extraña al escuchar el suave acento bostoniano de Peter. Su esposa, Charlotte, nació y creció en Texas. Fue una extraña cadena de favores la que formó a la pareja, felizmente casada desde hacía veinticinco años. Charlotte juraba que fue el destino lo que la hizo parar en el pequeño café en Seattle mientras estaba de vacaciones con sus padres y conoció a Peter, que estaba empezando su carrera de Derecho. Fue duro cuando tuvo que volver a Texas con sus padres, pero ella regresó a Seattle poco menos de un año más tarde como su esposa. Han sido inseparables desde entonces.

Peter colocó su mano en la parte baja de la espalda de Bella y la hizo pasar a su despacho. Jasper los siguió y se sentó en la silla junto a la suya, frente al gran escritorio de roble de su padre. Peter juntó los dedos debajo de la barbilla y miró a Bella directamente a los ojos.

—Ahora, después de haber examinado todos los hechos que tú y Jasper me han dado, tengo que decir que esto es muy inusual. En circunstancias normales, el niño habría estado en custodia del estado. Realmente no veo ningún obstáculo importante en tu intento de adoptar al niño, pero tu edad y los ingresos podrían hacerte daño. —Él sacudió su cabeza, sumido en sus pensamientos.

—Está bien —dijo Bella mientras tragaba con dificultad. Ella sabía que esto no sería fácil—. Aun así quiero luchar. Mi edad no debería ser un factor de riesgo. Cumpliré veintiuno en septiembre y amo a ese niño con todo mi corazón. En cuanto a los ingresos, hay algo que quería consultarte mientras estaba hoy aquí. He recibido una oferta para un contrato de una conocida editorial para convertir algunas de mis historias en libros infantiles. El dinero que están ofreciendo suena increíble, pero quería saber si podrías revisarlo por mí.

Peter asintió.

—Claro, ¿tienes el contrato contigo?

Bella sacudió la cabeza.

—No. Me reuniré con Tanya el próximo fin de semana, pero me envió una copia por correo electrónico.

—Está bien, entonces, ¿qué tal esto? ¿Por qué no me reenvías una copia del mismo a mí y lo revisaremos? Jasper puede proporcionarte los detalles de lo que encontramos. Además, creo que tendríamos una mejor oportunidad con la adopción si esperamos unos meses para conseguirla. Te dará un poco de tiempo para establecerte en tu carrera de escritora y te mostrará como una madre más estable. ¿Te parece bien?

Bella asintió.

—Gracias, Peter. Realmente no puedo agradecerles lo suficiente. —Los tres se pararon y Bella estrechó la mano de Peter. A continuación, él dio una palmada en la espalda de Jasper.

—No hay de qué. Y no pienses en pagarnos. Tú abogado aquí podrá adquirir experiencia.

Jasper miró a su padre con los ojos abiertos.

—¿En serio? —preguntó—. ¿Me estás dando una oportunidad?

Peter se rio y asintió.

—Creo que estás listo para ello. ¿Mientras que a Bella no le importe?

Ambos hombres Whitlock miraron en su dirección. Ella sonrió y sacudió la cabeza.

—No hay objeciones aquí, tengo fe en ti, Jas.

Él se acercó y tomó a Bella en sus brazos para abrazarla fuerte.

—Prometo no fallarte, B. Daré todo de mí por ti y Jack —susurró en su pelo.

—Sé que lo harás —respondió ella.

Se aclaró la garganta, dio un paso atrás y se dirigió a la puerta.

—Bueno, gracias entonces. Tengo que recoger a Jack de la escuela, así que hablaré contigo más tarde Jasper. Y gracias de nuevo, Peter. Sé que no quieres oírlo pero aprecio todo lo que estás haciendo por mí. —Sonrió y comenzó a caminar hacia la puerta.

—De nada, corazón. —Peter se rio suavemente.

Bella prácticamente saltó a su camioneta y comenzó a hacer su camino para recoger a Jack. Ella no podía evitar la sonrisa en su rostro, su corazón explotaba de felicidad.


¿No son muy lindos Bella y Jack? Y ahora parece que sí va a ser su mamá... ¿qué opinan?

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¡Hasta el próximo capítulo!