Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to KitsuShel. We just translate with her permission.
Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de KitsuShel, solo nos adjudicamos la traducción.
Parachute
By: KitsuShel
Traducción: Itzel Lightwood
Beta: Melina Aragón
Capítulo 6
07 de abril de 2007
Bella se sentó en la mesa de una pequeña cafetería de Seattle, retorciendo nerviosamente su servilleta. Las mariposas habían invadido su estómago mientras esperaba ansiosamente la llegada de Tanya Denali. Se suponía que se reunirían al mediodía y habían pasado quince minutos de eso. Su pierna comenzó a moverse un poco, sus nervios comenzaban a desgastarla.
La campanilla encima de la puerta de la cafetería sonó y Bella alzó la mirada. Una mujer con una falda negra y una blusa púrpura entró y miró alrededor de la habitación. Cuando sus ojos se centraron en Bella, ella caminó con confianza hacia allá. Era arrebatadoramente hermosa con cabello rubio rojizo, largo hasta la cintura y ojos color violeta azulados. Bella tragó el nudo en su garganta y trató de aplacar sus nervios. La mujer se detuvo en su mesa y dejó su maletín en la silla vacía.
—¿Señorita Denali? —preguntó Bella cuándo se puso de pie para saludarla. La mujer asintió, ofreciéndole a Bella su mano.
—Señorita Swan. Dejemos de lado la mierda de las presentaciones y vayamos directo al grano.
Tanya Denali sonrió cuando vio los ojos de Bella ensancharse por la sorpresa. Esto iba a ser divertido.
—Uh… Seguro —tartamudeó Bella ligeramente. Tanya rió melodiosamente.
—Oh, Bella. —Suspiró mientras ponía su mano en el hombro de la joven mujer—. Solo estoy bromeando contigo.
Ambas mujeres tomaron asiento y la mesera se acercó para tomar su orden de bebidas.
—Una Coca-Cola para mí, por favor —respondió Bella con amabilidad.
—Tomaré una margarita de granada —soltó Tanya con un aire de autoridad.
Bella arqueó una ceja y Tanya se encogió de hombros.
—Ha sido una larga semana. —Sonrió, recargándose en su silla. Miró a Bella con cautela antes de hablar de nuevo—. Te lo advertiré ahora: puedo ser franca y abrasiva pero soy jodidamente buena en mi trabajo. Tan pronto como leí tu historia, sabía que quería trabajar contigo. En una industria en donde siempre tenemos la misma historia pero con diferentes personajes, contada una y otra vez, es emocionante ver algo en verdad único. ¿Puedes hablarme un poco de ti?
Sintiéndose instantáneamente en calma con la hermosa mujer, Bella comenzó a contarle acerca de su vida y cómo llegó a dónde estaba ahora. Tanya se acomodó y escuchó a Bella compartir su historia. Estaba aún más complacida con su decisión de encontrar a esta chica, especialmente después de escuchar lo bien que ella podía contar una historia. Era fascinante.
Cuando terminó, Bella dobló sus manos en su regazo, esperando por la reacción de Tanya.
—Así que, déjame entender bien, después de todo ¿no has podido encontrar a los padres del niño y estás en proceso de adoptarlo?
Bella asintió y sonrió.
—Huh —murmuró Tanya—. Esto podría jugar por completo en nuestro favor. —Los engranajes en su cabeza comenzaron a girar a una milla por minuto. No había estado hablando por hablar cuando proclamó que era buena en su trabajo.
—¿A qué te refieres? —preguntó Bella, sintiéndose confundida ante la mirada perdida de Tanya. Sus ojos volvieron hacia Bella y sonrió.
—Toda esta situación. Todo puede mezclarse con facilidad. Tus historias son claramente moldeadas gracias a tu chico. Realmente puedo verlas en una lista de Best-Sellers. Ser honesta con eso solamente puede jugar a tu favor y ganarte más atención. Si te vuelves tan grande como creo que puedes, podemos organizar eventos que beneficien a niños en situaciones como las de Jack. Con reconocimiento nacional, no solamente puedes ayudar a otros niños pero las probabilidades de encontrar a los padres de este niño se incrementan dramáticamente.
Los ojos de Bella se entrecerraron pensativamente. No había pensado en algo como eso, pero ella amaba la idea.
—Lo siento. Me estoy adelantando —dijo Tanya—. Necesitamos hablar acerca del contrato y de la impresión antes de siquiera considerar algo más elaborado. Hablando del contracto, ¿qué piensas de él?
—Estoy totalmente de acuerdo con él. Mi abogado lo revisó y no ve nada malo con la oferta. ¡Estoy emocionada por firmarlo! —dijo Bella emocionada.
Tanya sonrió ampliamente. Podía imaginarse lo fácil que sería ser un modelo a seguir y una amiga para Bella. Su escritura era realmente maravillosa y ella estaba segura que la chica llegaría muy lejos.
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25 de agosto de 2007
Los siguientes meses volaron con rapidez. Junio llegó y las chicas se graduaron con sus respectivos títulos. El puesto de interna de Angela se transformó en un empleo de tiempo completo, empezando en el fondo de la cadena y trabajando para subir la escalera. Alice fue promovida a asistente del gerente en su boutique y Bella consiguió un trabajo de medio tiempo en una librería, negándose a usar el adelanto de Harper Collins, a menos que fuera una emergencia. Su padre continuaba sin aceptar dinero para la renta, así que Bella insistía en comprar la despensa y compartir la cocina con Sue.
Durante la segunda semana de agosto, Bella recibió una llamada de Jasper dejándole saber que la adopción de Jack estaba finalizada. Su nombre oficialmente cambió a Jackson Charles Swan. Nadie sabía si algún día se cruzarían con su familia de nacimiento de nuevo, así que esta parecía ser la mejor opción.
Bella logró que Jack se acostumbrara y lo registró para el jardín de niños. Alice insistió en que todos se reunieran para una cena de celebración para Jack por convertirse oficialmente en un Swan.
Charlie decidió que él quería hacer una parrillada y todos estuvieron de acuerdo. Exactamente un mes después del segundo aniversario del día en que Jack entró en sus vidas. El pequeño niño se sentó con emoción en una de las mesas de picnic del jardín, contándole a Jasper todo sobre su nueva escuela que había visitado el día anterior. Bella, Alice y Angela se sentaron al otro extremo de la mesa, hablando sobre sus respectivos trabajos. Bueno, más que nada era Bella y Angela escuchando a Alice hablar miles de palabras por minuto, pero estaban acostumbradas a su amiga y la amaban demasiado, así que escuchaban con atención. Ben y Seth se quedaron con Charlie en la parrilla, hablando sobre deportes, mientras Sue y Leah estaban en la cocina, poniéndole los toques finales a su postre, un pastel de triple chocolate.
Jack, cansado de su conversación con Jasper, saltó hacia Bella y subió a su regazo. Recargó su cabeza en su hombro y suspiró. Ella sonrió y cerró los ojos contenta. Honestamente ya no podía imaginar su vida sin él. Se separó un poco y sonrió hacia él.
—Oye, tengo un regalo para ti. ¿Crees que lo mereces? —bromeó con él. Su sonrisa era brillante y feliz.
—¡Por supuesto! ¡He sido un buen niño! —exclamó aplaudiendo. Notando el parecido con su mejor amiga, Bella le lanzó una mirada a Alice, quién desvió la mirada y silbó. Jasper ahogó una risa y enterró su rostro en el hombro de su novia. Angela solo sacudió la cabeza y rió.
Bella afianzó su agarre en él y se puso de pie, descansando su peso en su cadera. Todos los siguieron hacia la casa, no queriendo perderse la reacción de Jack hacia su regalo. Bella lo sentó en el sofá y caminó hasta la mesa para tomar la pequeña caja de joyería que descansaba allí. Se sentó junto a Jack y le dio la brillante caja azul.
—Dado que eres un miembro oficial de nuestra familia ahora, quería darte algo que siempre te recuerde lo mucho que todos te amamos. —Sonrió mientras Jack rompía el papel con emoción. Le quitó la tapa cuidadosamente y miró con curiosidad el brazalete plateado que yacía entre el pálido papel azul. Ella se estiró para sacarlo de la caja y señaló hacia él para que extendiera su mano.
Bella abrochó el broche del plateado brazalete de identificación en la muñeca de Jack. Él la miró con los ojos ensanchados y acuosos mientras pasaba sus dedos por las letras que estaban grabadas en el metal.
—Tiene tu nombre, Jackson Swan, nuestra dirección y mi número de teléfono grabados en él. Siempre y cuando lo tengas, nunca estarás perdida de nuevo.
Jack se arrojó hacia sus brazos, con lágrimas recorriéndole el rostro.
—Gracias —sollozó—. ¡Gracias por amarme tanto!
—Oh, cariño. —Ella suspiró, llorando con él—. Nunca tuve otra opción. Tú eres mi hijo.
Ambos se aferraron al otro con fuerza, mientras los demás en la habitación veían a los dos con maravilla y amor.
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23 de enero del 2008
—Librería Odds and Ends, ¿cómo puedo ayudarla? —contestó Bella el teléfono a la mitad de un turno relativamente aburrido.
—¿Puedo hablar con Bella Swan, por favor? —preguntó la voz de una mujer mayor.
—Esa sería yo —contestó.
—¡Hola, señorita Swan! Habla la señora Davis, la directora de la Primaria Franklin y me preguntaba si tenía un momento para hablar de Jack.
Bella sintió el pánico acelerándose en su pecho.
—¿Está todo bien, señora Davis? ¿Necesito ir para allá?
—No, no, señorita Swan —habló la mujer mayor con voz amable—. Todo está bien. Jack es un pequeño maravilloso. Se acopló muy bien, considerando por todo lo que ha pasado en su corta vida. En realidad la llamo para preguntarle, ¿sabía usted de su aptitud musical?
El ceño de Bella se frunció en confusión.
—¿Aptitud musical? No, no lo sabía. No estoy segura de entender de qué me está hablando.
—La señoritaWalker, nuestra maestra de música, estaba presentándoles a los estudiantes del jardín de niños algunos instrumentos musicales cuando Jack caminó y se sentó en el piano de su salón. Se quedó mirando las teclas hasta que la señorita Walker le preguntó si sabía tocarlo. Él asintió y procedió a tocar de manera hermosa. Ella estaba tan emocionada que me llamó para verlo por mí misma. Cuando llegué, él tocaba María tenía un corderito de manera perfecta.
Los ojos de Bella se ensancharon. Ella no recordaba que él le hubiera mencionado que podía tocar el piano. Como un flashazo, recordó algo que él le había dicho tiempo atrás.
—Papi siempre me lee en la noche. Habla en voces bocas y me hace reír. Él me enseñó a tocar el pano y pacticabamos mucho.
—¿Qué es un "pano", Jack? No creo haber escuchado de eso —trató de preguntarle Bella con gentileza, para que él no se frustrara.
—Ya sabes, un pano. Es negro y blanco y hace ruido. —Él la miró como si debería de saber de lo que hablaba. Bella asintió y sonrió, pretendiendo que lo entendía.
Se golpeó a sí misma en la frente.
—Pano —murmuró para ella—. ¡Él trataba de decir piano!
—¿Qué fue eso, señoritaSwan? —Bella miró al teléfono en su mano, sobresaltada. Había olvidado que la directora aún estaba en la línea.
—Nada. Lo siento, señora Davis. Solo estaba recordando algo. ¿Tiene alguna sugerencia para mí?
—La señorita Walker le mandará los nombres de algunos maestros de piano en el área, en caso de que esté interesada en fortalecer su talento.
—Por supuesto —respondió Bella—. Si hubiera sabido, hubiera encontrado a alguien hace tiempo. Hablaré con Jack cuando lo recoja hoy y veré si es algo que le interesa. Muchas gracias por hacérmelo saber, señora Davis.
—No hay problema, señorita Swan. Hablaba en serio hace un rato, él es en verdad un niño excepcional. Que tenga un buen día.
—Gracias de nuevo, señora. Hasta luego.
Bella colgó el teléfono y lo miró por un momento.
—Interesante —murmuró.
Después de recoger a Jack de la escuela, hizo planes para que él comenzara a tomar clases con la señorita Mallory los miércoles. Una vez que su maestra descubrió lo talentoso que era, se añadieron las tardes del sábado. Para mediados de junio, él podía tocar la Nana de Brahm de memoria.
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02 de julio de 2008
Jack Ataca el Museo fue lanzado al mercado y le estaba yendo bien. Los críticos habían promocionado su manera única de tratar la imaginación de los niños. Rápidamente escalaba hacia la cima de los más vendidos. Tanya había arreglado para ella un tour promocional de dos semanas alrededor del país, de la última semana de junio a la primera de julio. Sue se había ofrecido para ir con ella y Jack, para que pudiera cuidarlo mientras Bella hacía las firmas de libros. Charlie decidió tomar sus vacaciones y unírseles para la segunda semana, encontrándose con ella el 3 de julio en Orlando, Florida. Iban a pasar el 4 de julio en Disney World, el sueño de todo niño de seis años.
Durante el primer par de firmas, Bella estaba completamente impresionada. No esperaba que hubiera una fila de personas en la puerta que querían que ella les firmara su libro o que se tomaran una foto con ellos. Era amable y sincera con cada fan que venía hacia ella. Para el 3 de julio, Bella había empezado a sentirse cómoda con las firmas y al hablar con sus fans.
Estaba a la mitad de su sesión cuando escuchó la voz de Jack.
—¡Mamá! ¡Mamá! ¡Mira lo que encontré!
Alzó la mirada para verlo moverse entre la pequeña multitud. Cuando llegó al principio de la fila, se metió bajo la mesa y salió de su lado. Él le dio una sonrisa triunfante.
—¡Hola, mami!
Bella se rió y lo atrajo hacia ella para un abrazo y besó su cabeza.
—Hola, bebé. ¿Por qué estabas gritando? —preguntó. Él rió y señaló hacia la multitud, en donde Sue y Charlie estaban juntos. Charlie la saludó con la mano.
—Ah, ¿tú y Sue fueron a recoger al abuelo del aeropuerto?
Él asintió con entusiasmo. Miró hacia la mujer que pacientemente estaba esperando que le firmaran su libro. Sus ojos se ensancharon cuando vio el libro que ella sostenía.
—¡Oye! —explicó—. ¡Ese es mi libro, mamá!
—Sí, lo es. —Bella sonrió hacia él—. ¿Recuerdas que la otra noche te estaba diciendo que firmaría copias de nuestro libro para otras personas?
Él asintió y miró el rostro de la mujer.
—¿Te gustó? ¡Yo pensé que era genial!
—¡Oh, sí! ¡Estuvo muy bueno! Mi hija lo ama. ¿Tú eres Jack? —preguntó. Sus ojos se ensancharon cómicamente.
—Sí —susurró—. ¿Cómo sabes mi nombre?
—Bueno, pues es tu libro, ¿no? —La mujer rió.
—Oh, sí, es cierto. —Él comenzó a reír.
—¿Cuál es su nombre, señorita? —preguntó Bella, mientras comenzaba a firmar el libro. La mujer sonrió con ganas.
—¿Podría por favor poner el nombre de mi hija? Es Mónica.
—Claro, ¡no hay problema!
La mujer miró a Jack de nuevo y ladeó la cabeza.
—¿Le molestaría firmar mi libro también, señor Jack?
Jack miró con timidez a Bella, quien mordió su labio y asintió ligeramente.
—Claro, no me molesta —dijo en voz baja.
Una vez que Bella puso su firma, llevó a Jack a su regazo para ayudarle a firmar el libro. Él, cuidadosamente, tomó la pluma y, en su escritura infantil, escribió Jack Swan. Las siguientes mujeres adularon y adoraron a Jack, mientras él disfrutaba de la atención. Charlie y Sue se fueron con él después de veinte minutos y su público se entristeció de verlo marchar. Por el resto del día, Bella no escuchó nada más excepto de lo mucho que la gente adoraba su historia y lo lindo que era Jack.
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04 de julio de 2008
Después de una buena noche de sueño, todos estaban emocionados de explorar Disney World el día de hoy. Dado que era un día muy agitado en el parque, Bella se aseguró de hablar con Jack para que él se quedara con los adultos y de tomar precauciones extras para no perderlo de vista. Ellos tuvieron un día lleno de diversión, jugando y subiéndose a toda las atracciones en las que Jack podía subirse. Él completamente se enamoró del juego de Buzz Lightyear. Bella y Charlie incluso se subieron dos veces al Space Mountain mientras Jack y Sue comían helado en una banca.
Habían decidido cenar en un restaurante en Magic Kingdom antes de salir y buscar un buen lugar para ver los fuegos artificiales del 4 de Julio. Estaban saliendo del Plaza Restaurant cuando escucharon una voz llamándolos.
—¿Charlie? ¿Charlie Swan eres tú?
Bella se giró hacia la voz y sintió su cuerpo congelarse en shock. La voz venía de una mujer, parecía estar en los últimos años de los 30 y los primeros de los 40. Tenía el cabello castaño claro con ojos castaños y pecas alrededor de la nariz. Habían pasado una docena de años desde que la había visto pero Bella reconoció a su madre de inmediato. Renée Swan lucía como si apenas y hubiera envejecido desde que dejó Forks todos esos años atrás. La piel de Bella se erizó y su estómago se sentía como si una bola de boliche estuviera dentro de ella. Instintivamente aferró la mano de Jack y los ojos de Renée se encontraron con los de ella.
Renée sonrió y dejó salir una gran respiración.
—Oh, Bella, te has convertido en una hermosa mujer. —Se acercó un paso más a su hija, quién se alejó un paso al mismo tiempo. El ceño de Renée se frunció en confusión mientras miraba a Bella. Miró hacia abajo hacia el pequeño niño que aferraba su mano y su rostro se enfrió.
—¿Es tuyo? —siseó, señalando a Jack. Se giró hacia Charlie y lo miró mal—. ¿La dejaste arruinar su vida? No puedo creer esto. ¡Pensé que ella estaría mejor contigo! ¡Claramente estaba equivocada!
Bella se quedó mirando a sus padres interactuar por primera vez en doce años y sintió diversas emociones. Por un lado, estaba furiosa de que su madre se refiriera a Jack de tal manera. No tenía idea de lo que estaba pasando en sus vidas. Fue su propia decisión y no podía estar enfadada con ella ahora. Había otra pequeña parte de ella que estaba triste por haber decepcionado a su madre. Rápidamente olvidó eso para analizarlo otro día. Justo ahora, Jack era su principal prioridad, no su madre ausente. Bella miró hacia abajo y se encontró con la mirada asustada de Jack. Le sonrió y se puso a su nivel.
—Está bien —le susurró— Solo ignórala. Hablaremos sobre esto, una vez que se vaya.
Jack asintió con un poco de duda, aún se veía asustado.
Bella se giró hacia su madre y se dio cuenta de que el rostro de su padre estaba rojo e incluso Sue lucía muy molesta, lo que era demasiado. Sue era la persona más calmada y amable que Bella había conocido. Nunca la había visto tan enojada.
—No hables acerca de mi hija o nieto en ese tono, Renée. Saliste de nuestras vidas hace mucho tiempo y no tienes ningún derecho.
Renée vibraba con enojo y estaba a punto de responder cuando un hombre alto con cabello rubio cenizo puso una mano en su hombro.
—Cariño, ¿todo está bien? —preguntó, mirando a todos. Sus ojos sorprendidos se quedaron en Bella.
—¡Oh, wow, Bella! ¡Es un placer conocer a mi hijastra! Soy Phil —dijo extendiendo su mano para que Bella la tomara. Bella extendió su mano temblorosa hacia él y él la saludó con calidez. Sonrió hacia ella y luego a Jack. Se puso a su nivel y también le extendió la mano.
—Hola, hombrecito. ¿Cómo estás?
Jack sonrió tentativamente.
—Hola, señor. Soy Jack.
—Es bueno conocerte, Jack. —Phil sonrió. Miró hacia atrás y su sonrisa cayó cuando notó el rostro enojado de su esposa. Renée se estiró y tomó su mano, alejándolo de los Swan. Bella miró hacia Charlie por el rabillo del ojo y estuvo feliz de ver que se había calmado.
—Bueno, eso salió bien —dijo secamente Bella. Charlie se giró y le lanzó a su hija una mirada incrédula.
—¿Qué? ¿Debería hacerme bolita y llorar? No le daré la satisfacción. Vamos a buscar un lugar para ver los fuegos artificiales y explicar esto a Jack tan gentilmente como podamos.
Charlie miró a Bella por un momento, admirando lo fuerte que era su hija. Él asintió y caminaron hacia al área verde. Después de sentarse y explicarle a Jack que Renée era la madre de Bella y que no era una persona amable, la única pregunta de Jack era saber si también la tendría que llamar Nana.
—No, bebé —negó Bella con gentileza, pasando los dedos por su cabello.
—Bueno, no me cayó bien. Estoy triste de que ella sea tu mami, mamá. Es mala, como mi primera mami.
El corazón de Bella se estrujó y se preguntó si debería presionarlo por más información o si debería dejarlo ir. El fuerte estallido de los primeros fuegos artificiales lanzados, tomaron la decisión por ella. Mientras los cuatro veían las centellantes y hermosas luces, Bella no pudo evitar sentirse agradecida de que las cosas hubieran salido como lo hicieron mientras ella crecía. Si Renée se hubiera quedado, estaba segura de que no sería la mujer de hoy en día. No tendría una madrastra como Sue y estaba segura de que no tendría a Jack. Él era lo más importante en su mundo y no lo cambiaría por nada.
Una vez que los fuegos artificiales se terminaron, comenzaron a salir del parque y volver a su hotel. Apenas caminaron unos metros cuando Bella sintió una mano en su hombro. Se giró y miró los ojos tristes de Phil.
—Lamento mucho la forma en la que tu madre actuó. No quiero hacer excusas por ella, pero Renée tiene… —pausó por un momento—, problemas. Está trabajando en ellos, pero es difícil.
—Igual que crecer con un padre después de que mi madre me abandonara —contestó Bella con frialdad. Phil parecía avergonzado.
—No puedo imaginar cómo te sientes, pero realmente me gustaría mantener el contacto contigo. Sé que Renée te ama demasiado y estoy seguro de que un día será capaz de explicar todo por sí misma.
Le tendió una tarjeta de presentación y Bella la tomó y la puso en su bolsillo.
—No haré ninguna promesa —le dijo. Él sonrió y la abrazó con fuerza.
—No estoy pidiendo nada. —Sonrió y se alejó.
Ella se giró y se encontró con su familia que la esperaba. Quizá algún día se reconciliaría con su madre. Hasta ese entonces, ella no contendría el aliento.
¡Hola!
¿Qué les ha parecido el capítulo?
Ya nos estamos acercando al prólogo de esta historia… ¿tienen ganas de llegar ahí?
¡Gracias por todos los comentarios, alertas y favoritos, los apreciamos mucho!
Gracias: bellaliz, patymdn, Cavendano13, LeidaJim, carolaaproboste.v, solecitopucheta, Mafe0424, lauritacullenswan, somas, Lady Grigori, Hanna D. L, Yoliki, liduvina, bbluelilas, Merce, soledadcullen, Sara, Gabriela Valdes 16, Nadiia16, Hteraza, Melany, Tata XOXO, terewee, Meli. A, Skye Bennet Ward, Pili, isakristen, GLORIACULLEN, jupy y nydiac10.
¡Hasta el próximo capítulo!
