¡Hola de nuevo! Vengo a traer otro capítulo. Espero que les guste a pesar de lo corto.


Tocó la puerta del señor Yoh con un nudo en el estómago. No quería interrumpirlo, no quería ni verlo sinceramente, le daba demasiada vergüenza, pero había escuchado de cuán poco apetito había tenido durante la semana de viaje entre Funbari e Izumo, no podía permitir que se saltara otra comida, si la señora Anna lo viera no aceptaría tal comportamiento. Si la señora Anna estuviera ahí no tendrían ese problema en primer lugar.

Sintió una bola de culpa atorarse en su garganta. Si tan solo hubiera pensado esa noche con mayor claridad, si no hubiera asumido al ver a Zenki y Goki que los llevarían donde la señora, entonces se hubiera quedado en la mansión a buscarla en vez de retirarse. Pero se dio cuenta muy tarde y Ryu no le permitió regresar al edificio en llamas, señalando cómo la estructura se estaba cayendo a pedazos. Y luego los guardianes desaparecieron al terminar de expulsar a los invasores, dejándolos sin una pista para buscar a la señora.

Parpadeó rápidamente, tratando de eliminar los rastros de lágrimas de su rostro, no tenía derecho a llorar. Ella fue la que, erróneamente, asumió que la señora debía encontrarse camino a la casa principal y decidió regresar. Ryu la había escuchado y en su intención de alcanzarla habían llegado a Izumo. Oh, el terror que sintió cuando descubrió su error. Una semana y media de viaje se convenció a sí misma de una ilusión, la verdad casi la mata.

Por supuesto que inmediatamente iniciaron la búsqueda, que enviaron personas de regreso a Funbari, pero ya tenían demasiado tiempo de atraso. Y ahora el esposo estaba ahí, y ella no tenía nada para darle, para decirle que su mujer se encontraba bien, que su hijo, ese que ni siquiera había llegado a conocer, seguía con vida. ¿Así quería decirle que saliera de su habitación y comiera con todos? En verdad era una descarada.

Antes de que pudiera acobardarse y huir, la puerta se abrió. No pudo enfrentar la mirada del maestro, así que se apresuró a desviar sus ojos hacia el suelo. Lo escuchó llamar su nombre, su tono era cansado y casi apático, muy inusual para él, pero era de esperar dadas las circunstancias, más bien otra cosa llamó su atención. Las perlas azules le eran demasiado familiares, elevó la vista solo una fracción y confirmó que lo que veía era verdad. En sus manos estaba el rosario de la señora, algo tan valioso que la mujer nunca lo soltaba. Un objeto que, tras tantos años de uso, llevaba marcada la esencia misma de su dueña.

―¿Tamao?

―Señor Yoh…

―Disculpa, pero si no tienes algo que decir―

―Señor Yoh, creo que― Puede― Si―

―¿Qué cosa, Tamao?

Tamao se maldijo a sí misma, por supuesto que estaba exasperando al hombre, no estaba siendo coherente. Respiró hondo y levantó la vista, tenía que ser firme si iba a decir lo que se le acababa de ocurrir.

―Señor Yoh, ¿le ha dicho a su abuelo que tiene el rosario de la señora?

―No, ¿por qué preguntas?

―Porque creo que con él podemos encontrarla.

―¿Encontrar a Anna? Dijeron que ya lo habían intentado.

―Intentamos usar hechizos para rastrearla, pero se necesita una buena ancla y ella no guarda cosas personales en esta casa. El rosario―

―Sería perfecto para ello.

―Si el señor Yohmei es quien realiza el hechizo, de seguro la encontrará.

Tamao pudo ver cómo el rostro del hombre se llenaba de ilusión, su corazón se alegraba tanto al ver esos ojos marrones brillar con esperanza una vez más. En un rincón de su mente una voz le intentaba recordar que todavía muchas cosas malas podían pasar, como que el hechizo no funcione o la señora hubiese― Pero no. No podía hacerles caso a esos pensamientos. Tenían una chance de encontrarla, y donde estuviese ella estaría el bebé. Después podrían buscar a Manta y estarían todos juntos una vez más. Tenía que ser así.


Aquí nos quedamos. Después de tanto mal rato para Yoh y Anna, me parecía momento de levantar las esperanzas. ¿Era lo que esperaban? Ojalá que no, o resultará que me conocen mejor que yo misma.

Un aviso: No me gusta hacer esperar a mis lectores, por eso he tratado de mantenerme siempre al menos un capítulo adelantada respecto a las publicaciones, las cuales considero han sido regulares. Sin embargo, hemos llegado ya a lo último que tenía preparado, así que pido paciencia si a partir de ahora mis actualizaciones son algo más erráticas y las esperas más largas. Prometo que de todas formas voy a terminar esta historia.

Bueno, como siempre, gracias por leer. Nos vemos la próxima.