Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to KitsuShel. We just translate with her permission.

Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de KitsuShel, solo nos adjudicamos la traducción.


Parachute

By: KitsuShel

Traducción: Emotica G. W

Beta: Yanina Barboza


Capítulo 16

21 de junio de 2010

Bella sintió el sol de la mañana calentando su rostro cuando lentamente empezó a recuperar la conciencia a la mañana siguiente. Sintió algo que era duro, pero suave al mismo tiempo, presionado cálidamente contra su costado. Suspiró y se movió, acercándose con la nariz hacia el olor suave a sándalo con un toque de naranja. Estaba feliz y contenta de no abrir los ojos y solo languidecer en un aturdimiento mañanero. Podía oír la última película que habían visto la noche anterior en el fondo. Después de ver uno de los favoritos de Jack, Toy Story, pusieron El Rey León. Jack se había desmayado poco después de que Scar matara a Mufasa y Bella le siguió no mucho tiempo después. La película debió haberse reproducido en repetición toda la noche, pero se preguntó brevemente por qué Edward no la había apagado.

...

Es nuestra onda ―oyó a Pumba decir en la televisión.

¿Qué onda es esa? ―preguntó Simba.

Nada. ¿Qué onda contigo? ―respondió Timón.

...

Esa parte de la película nunca fallaba en partirla de risa. Ella rio nerviosamente y sintió un brazo envolverse alrededor de su cintura. Sorprendida por el movimiento, sus ojos se abrieron lentamente y se conectaron con los verdes sonrientes.

―¿Qué es tan gracioso? ―preguntó Edward con una voz que era profunda y grave debido al sueño. Con una cantidad no pequeña de fuerza de voluntad, apartó los ojos de los de él para contemplar sus posiciones. Edward estaba acostado sobre su espalda, con un Jack aún dormido apretado entre él y la parte posterior del enorme sofá. Bella estaba tendida en su costado izquierdo, acurrucada mitad en del sofá y mitad en Edward mismo, con la pierna derecha lanzada sobre la suya. Flexionó sus manos y sintió una bajo su cabeza y la otra descansando cómodamente en el abdomen de Edward. Bajo su camisa y tocando piel desnuda.

En cuanto se dio cuenta, apartó la mano como si estuviera en llamas. El movimiento y empujón rápido resultó en ella cayéndose del sofá y aterrizando en su trasero en el suelo. Se recostó en la alfombra y cerró los ojos con vergüenza y siguió escuchando la película reproduciéndose.

...

¡Y mucho sufrí yo!

¡Ay, cómo sufrió!

Cada vez que yo...

¡Pumba! No enfrente de los niños.

Perdón.

...

Bella se olvidó de su situación en el suelo y estalló en un ataque de risitas una vez más. Abrió los ojos y miró a Edward, quien se volvió para mirarla desde su lugar en el sofá, su rostro iluminado con alegría.

―Hakuna Matata para ti también, esta mañana, Bella ―rio él con entusiasmo. Tendió su mano para ayudarla. Ella sonrió y se incorporó sobre sus rodillas. Edward estaba apoyado en su costado, sonriéndole. Jack miró por encima del hombro de su padre y sacudió la cabeza hacia ella.

―¿Te caíste del sofá, ma? ―Su voz era somnolienta y confusa.

―Por supuesto ―rio ella ligeramente. Jack se sentó y bostezó.

―¿Qué hay para desayunar?

Bella miró a Edward y se encogió de hombros.

―Ustedes estaban hablando de ir a hacer turismo hoy, ¿verdad? ―preguntó él, algo nervioso, a lo cual ella asintió en respuesta―. Bueno, estaba pensando que tal vez podría gustarles un guía turístico. Podríamos parar y tomar el desayuno en la carretera.

Jack sonrió y miró a su mamá con ojos emocionados. Bella sonrió, disfrutando de la idea de pasar más tiempo con Edward y Jack juntos.

―Eso suena como un gran plan. Gracias por ofrecerte a ser nuestro guía ―respondió ella tímidamente. Edward sonrió.

―No es un problema en absoluto. Estaría encantado de pasar algo de tiempo con ustedes dos.

Jack saltó del sofá y agitó el puño.

―¡Genial! ¡Voy a prepararme! ―gritó mientras subía corriendo las escaleras. Edward siguió la forma corriendo a toda velocidad de su hijo hasta que ya no pudo verlo. Se volvió hacia Bella y rio.

―¿Siempre tiene tanta energía en la mañana? ―preguntó él, incrédulo. Bella sacudió la cabeza mientras se levantaba.

―No tienes idea. Duerme como un muerto. Toma una eternidad levantarlo, pero una vez que está despierto, es una bola de energía.

―Huh ―murmuró pensativo, todavía sentado en el sofá. Bella inclinó la cabeza hacia un lado ligeramente y lo observó en silencio durante un minuto. Sin duda estaba muy agradecida que todos hubieran decidido ponerse el pijama antes de ver la película anoche. Edward estaba usando un par de pantalones de dormir negros y una camiseta sin mangas negra. Su cabello estaba parado en varias direcciones diferentes, pero completamente plano en la parte posterior, y su mandíbula afilada estaba cubierta de barba de un día. Él sujetó juntas las manos y estiró los brazos por encima de su cabeza, dejando salir un gemido suave.

Bella se mordió el labio mientras sus ojos viajaban por los músculos flexionados de sus bíceps. Él estaba bien desarrollado, pero no demasiado, y estaba claro que pasaba algo de tiempo en el gimnasio. Su mirada viajó de nuevo a su rostro, solo para encontrar a sus ojos esmeralda haciendo su propia valoración. Anoche, ella había escogido usar un par de pantalones cortos negros cómodos y una camiseta morado oscuro. Observó mientras sus ojos se arrastraban por su cuerpo, sintiendo su piel encenderse bajo su mirada. Cuando él se quedó en sus labios, su lengua se deslizó inconscientemente por su labio inferior, lo cual hizo que sus ojos se dispararan hacia arriba y se encontraran con los de ella. Sus pómulos se pusieron rosados ligeramente mientras él apartaba la mirada y se frotaba la nuca. Ella pensó que su timidez era adorable.

―Bueno, voy a seguir el ejemplo de Jack y prepararme. ¿Cómo suena treinta minutos? ―le preguntó Bella en voz baja.

Edward levantó la vista y sonrió.

―Claro, eso definitivamente suena factible.

Bella sonrió para sí misma y caminó hacia su habitación para ducharse y cambiarse, dejando a Edward sentado en el sofá.

.

.

Cuarenta y cinco minutos más tarde, el trío se paró frente a Nevaeh, con los ojos de Edward ensanchados de sorpresa y aprecio por el hermoso auto. Jack soltó una risita ante la reacción de su padre y se subió al asiento trasero para ponerse el cinturón de seguridad. Bella sacudió la cabeza y empujó con el codo a Edward hacia la puerta lateral del pasajero.

―Vamos, tortuga, nunca llegaremos a salir de la entrada a este ritmo ―rio ella.

Edward parpadeó y salió de su aturdimiento. Abrió la puerta y se sentó en los suaves asientos canela. Pasó la mano por el tablero azul de madera con reverencia mientras Bella ponía en marcha el auto y bajaba la capota.

―Este auto es hermoso, Aston Martin, ¿verdad?

Bella asintió con orgullo.

―Ella es un Aston Martin Volante 2010. En su mayoría, todo es personalizado. El color azul hielo fue sorprendentemente difícil de encontrar.

Conectó el iPhone en su ranura y seleccionó su lista de reproducción de manejo. La melodía optimista de Train se filtró a través de los altavoces.

...

Wanna hear some funky Dixieland

Pretty Mama come and take me by the hand

...

Edward le echó un vistazo sorprendido.

―¿Esta no era de una canción de Doobie Brothers?

Bella rio ligeramente.

―Se llama "I Got You" de Train. Y toma la muestra de "Black Water," la cual fue la canción de Doobie Brothers.

―¿Qué es un Doobie Brother? ―intervino Jack desde el asiento trasero. Edward se movió en el asiento y miró hacia atrás a su hijo.

―Fueron una banda de los años setenta. Mucho antes de tu tiempo, hombrecito.

―Oh, está bien. No me di cuenta de que eras tan viejo, papá.

Los ojos de Edward se abrieron.

―Y-Yo no soy tan viejo ―comenzó él a tartamudear. Bella soltó una carcajada fuerte y él la fulminó con la mirada juguetonamente―. Ja, ja, búrlese, señorita Swan. No eres mucho más joven que yo.

Bella se puso seria, pero sus ojos todavía mostraban un destello de malicia, lo cual lo cautivó.

―Está bien, chicos ―dijo ella mientras se acercaba a la carretera―, ¿a dónde?

Jack miró pensativamente por la ventana antes de volverse de nuevo hacia Edward.

―¿Tienen algún IHOP* por aquí?

Edward sonrió.

―Sí, seguro que tenemos. Hay uno en Lincoln Ave, no muy lejos de mi oficina, en realidad. ¿Eso suena bien para ti, Bella?

Ella sonrió y dijo:

―Claro. ¡Me apunto totalmente para algunos panqueques de arándanos!

Edward sonrió y continuaron su camino, charlando todo el tiempo. Cuando llegaron al restaurante, habían aprendido mucho más sobre el otro. Bella aprendió que el color favorito de Edward era azul y prefería clásica y hard rock, pero disfrutaba realmente de todo tipo de música. Compartió fragmentos de su pasado como Jack y Bella compartieron los suyos también. Mientras estaban estacionándose, Jack estaba terminando una historia que le había estado contando a Edward sobre la última vez que había salido con su tío Seth.

―Y entonces la niña se acerca a él y le pide su número de teléfono. Ella era un poco espeluznante, así que le dio el número de Jake.

Los ojos sorprendidos de Bella se movieron rápidamente en la dirección de Jack mientras los de Edward miraban hacia ella.

―¿Quién es Jake? ―preguntó él, no completamente seguro de que quisiera saberlo. Bella y Jack hablaron al mismo tiempo.

―Nadie importante ―respondió Bella.

―Es un idiota ―fue la respuesta de Jack.

Edward miró entre los dos, confundido.

―Espera, ¿qué me perdí? ―preguntó él mientras los ojos de Bella taladraban los de Jack. Ella quería saber simplemente cuánto Jack sabía de Jake, pero no quería ahondar en esa conversación enfrente de Edward.

―Es una mala persona que fue malo con mamá. Todo el mundo lo odia. Y escuché al abuelo decirle a nana que quería devolverlo a la cárcel.

Los ojos de Bella se abrieron y su corazón se aceleró. ¿Su padre no le dijo que Jake ya estaba fuera de la cárcel? Por lo que sabía, todavía tenía tres años más por sus cargos de asalto e intento de violación.

―¿Bella? ¿Este tipo es peligroso? ¿Todo está bien? ―preguntó Edward con preocupación cargada en su voz. Bella tragó saliva y asintió con la cabeza.

―Todo está bien. Jacob no es un problema ―habló ella en voz baja, haciendo todo lo posible para tranquilizarlo, a pesar de que ella tenía sus propias dudas. Sus ojos buscaron los de ella por un momento y lo que vio debió haberlo convencido lo suficiente para dejarlo ir.

Él le dirigió una sonrisa suave y sugirió que entraran a comer.

.

.

―Entonces, guía turístico ―le dijo Bella a Edward mientras estaban saliendo del restaurante―, ¿a dónde después? Este es tu programa.

Después de ponerse el cinturón de seguridad, él se sentó en silencio durante un minuto, contemplando su próximo destino.

―Bueno, ¿podemos echarle un vistazo a Navy Pier*? Hay una gran rueda de la fortuna, mini golf y museo para niños. Pero no he estado allí en años.

―¿Quieres echarle un vistazo? ―le preguntó Bella a Jack, quien solo sonrió y asintió en respuesta. Edward sonrió y comenzó a dar instrucciones.

―En realidad, ahora que lo pienso, mi oficina está entre aquí y allá. ¿Les gustaría pasar por allí y echarle un vistazo, chicos?

Jack saltó alegremente en su asiento.

―¡Oh, totalmente! ¿Podemos, mamá?

Bella rio y dijo:

―Seguro. Mientras no sea un problema para ti, Edward.

Él sonrió y sacudió la cabeza.

―No es un problema en absoluto, Isabella. Me encantaría mostrarles lo que hago, chicos.

Después de unos diez minutos en auto, se detuvieron frente a un gran edificio de oficinas de vidrio y acero.

Jack silbó mientras salía del coche.

―Guau, este lugar es enorme.

Edward sonrió y los condujo adentro.

―Buenas tardes, señor Cullen ―dijo un hombre mayor mientras sostenía la puerta abierta para ellos.

―Hola, Dave, ¿cómo va tu día? ―respondió Edward de una manera amistosa. Dave sonrió con sorpresa, no acostumbrado al hombre jovial delante de él.

―Muy bien, señor. Disfrute su día. ―El hombre sonrió y asintió hacia Bella y Jack, preguntándose si eran la causa del ánimo del señor Cullen.

Bella tironeó nerviosamente del dobladillo de su camisa de botones a cuadros rosa y gris de manga corta mientras esperaban que llegara el ascensor. Había otras dos mujeres esperando, vestidas con muy buen gusto con faldas y blusas. Bella se avergonzó ante la idea de que estaban entrando en una oficina lujosa con vaqueros y zapatillas. Tomó una respiración profunda e intentó sacarlo de su mente. Edward estaba usando vaqueros y una camiseta negra, y no parecía ni un poco perturbado, por lo que se dijo que se aguantara y comportara.

El ascensor llegó finalmente y Edward presionó el botón para el piso veintitrés, antes de que les sonriera a ella y a Jack, ignorando por completo a los otros ocupantes del ascensor. Cuando llegaron a su piso, Bella miró alrededor con asombro. Los pisos eran todos de madera y las paredes eran de un color crema suave, adornadas con varias obras de arte. Los condujo hacia el lado izquierdo de la habitación espaciosa, donde una morena hermosa, con ojos azul hielo, estaba sentada en el gran escritorio de recepción.

―Buenas tardes, señor Cullen ―dijo ella sonriendo afectada, mientras se levantaba de su asiento y le bateaba las pestañas―. Me dijeron que no estaría en la oficina por unas semanas.

Bella arqueó una ceja ante el coqueteo descarado de la chica. Le echó un vistazo a Edward y notó que su postura se enderezó de inmediato y su voz adquirió un tono más frío.

―Gianna ―asintió él hacia la mujer―. Solo estoy pasando para recoger unas cuantas cosas y para mostrarle a mi familia un poco.

Bella le lanzó una mirada, sorprendida por tenerse incluida en esa declaración. Él le sonrió suavemente antes de conducirla a ella y a Jack hacia la gran oficina de la esquina.

―¿Familia? ―preguntó Gianna, confundida. No le dio a Bella una segunda mirada, pero su mandíbula cayó tan pronto como obtuvo una buena mirada a Jack―. Oh, Dios mío ―susurró y se sentó rápidamente. Tan pronto como la puerta de Edward se cerró detrás de ellos, ella agarró su teléfono y marcó―. ¿Jane? ¡No vas a creer quién acaba de entrar aquí!

Después de que Edward cerró la puerta detrás de ellos, Jack corrió hacia la inmensa ventana detrás del escritorio de su padre.

―Guau, esto es tan genial. ¡Puedo ver toda la ciudad! ―exclamó él. Edward rio mientras se sentaba en su silla y encendía la computadora.

―No exactamente, pero ciertamente es una gran vista.

Bella levantó la vista desde su lugar enfrente de sus estantes y notó que cuando él habló, estaba mirándola directamente. Su corazón se aceleró un nivel y sintió sus mejillas calentarse un poco. Volvió su mirada a los libros enfrente de ella y pasó los dedos por los lomos.

―¡Mamá! ¡Mira! ¡Podemos ver esa gran rueda de la fortuna de la que él estaba hablando desde aquí!

Bella caminó hasta el lado de Jack para echar un vistazo a lo que realmente era una vista espectacular de la ciudad. Sintió un zumbido ligero en su piel con su creciente proximidad a Edward. Después de responder a un par de correos electrónicos, él cerró el ordenador de nuevo y sacó algunas carpetas de un cajón. Giró la silla para observarlos mirar a través de la ventana y se recostó cómodamente. Tenerlos a los dos en su oficina hacía que la habitación monótona cobrara vida. Jack se volvió y le sonrió a su padre.

―Entonces, ¿esa señora afuera dijo que estabas libre por un tiempo?

Edward asintió y le sonrió de regreso a su hijo.

―Sí, soy dueño de la compañía, así que arreglé para tomarme un tiempo libre. Quería pasar tanto tiempo como pudiera contigo. No podía imaginar dejarte fuera de mi vista pronto.

Bella sintió lágrimas pinchando sus ojos ante su declaración sincera y siguió mirando por la ventana, tratando de darles a padre e hijo un momento.

Jack extendió los brazos y abrazó a Edward, quien apretaba de regreso justo con la misma fuerza que el muchacho. Jack se echó hacia atrás y se sentó en la pierna de su padre durante un minuto mientras examinaba las cuatro fotos enmarcadas en su escritorio. Había una de Esme y Carlisle, otra de Edward y Emmett y una de Edward y Jack, la cual parecía haber sido tomada poco antes de que desapareciera. La cuarta atrajo más la atención de Jack. Era de Edward sonriéndole a la cámara, sosteniendo a un bebé envuelto en una manta verde pequeña. Miró de nuevo a Edward y señaló la foto.

―¿Ese soy yo?

Edward sonrió tristemente.

―Sí, ese eres tú. Fue el día que te trajimos a casa del hospital. Naciste el Viernes Santo, así que nos dejaron llevarte a casa el domingo de Pascua.

Bella miró por encima del hombro para mirar a Jack, quien extendió la mano para rozar sus dedos por la foto.

―Te ves muy feliz ―dijo en voz baja.

―Por supuesto que estaba feliz, Jack. Eras lo mejor que alguna vez me pasó. Te amé desde el momento en que puse los ojos sobre ti por primera vez.

Jack miró la cara de su padre, con sus propios ojos húmedos con lágrimas.

―No. ―Jack tragó y parpadeó antes de que pudiera continuar su pregunta―. Quiero decir, ¿te hizo sentir triste ver estas fotos todos los días y saber que me fui?

Edward tomó una respiración profunda y la dejó salir con un suspiro.

―No voy a mentir. Dolía cada día, cada vez que levantaba la vista y veía una de tus fotos. Pero también me ayudó a mantenerme fuerte. Sabía sin lugar a dudas que te vería de nuevo algún día. No importaba si era durante esta vida o después, sabía que solo era cuestión de tiempo.

Edward extendió los brazos y abrazó fuerte a Jack una vez más. Esta vez, Bella no pudo apartar los ojos. Sintió su corazón hincharse en su pecho y se preguntó brevemente si su corazón estaba a salvo de Edward Cullen y si quería que lo estuviera o no. Cuanto más tiempo pasaba con él, aprendía más sobre este hombre asombroso. A veces él parecía demasiado bueno para ser verdad.

Se compusieron, y Edward recogió los archivos que iba a llevar consigo. Se levantó de su silla y señaló hacia la puerta.

―¿Preparado para divertirte un poco?

Jack asintió rápidamente y buscó la mano de Edward mientras caminaban hacia la puerta. Bella sintió una punzada pequeña de dolor y se sintió un poco excluida. Tomó una respiración profunda por la nariz y los siguió en silencio. Se dijo que debía estar feliz porque estuvieran uniéndose. Necesitaban momentos como éste para llenar el vacío que habían producido los últimos cinco años. Por mucho que se decía que se tranquilizara, un sentimiento de soledad se instaló en su corazón. Jack siempre fue de él para comenzar, pensó con tristeza.

Jack de repente giró la cabeza, la miró directamente y sonrió. Tendió la otra mano para que ella la tomara y eso fue todo lo que tomó para calmar sus inseguridades. Ella suspiró y mentalmente se reprendió por estar celosa de su conexión. El corazón de Jack tenía más que espacio suficiente para amarlos a los dos. Sus dedos tibios se entrelazaron con los de ella y sus palmas se presionaron una contra otra, dándole a Bella la sensación instantánea de estar en casa.

Cuando Edward extendió el brazo y abrió la puerta, un hombre alto, esbelto con cabello corto, rubio oscuro estaba allí. Le dio a Edward una sonrisa amistosa y estrechó su mano.

―E ―habló con un ligero acento inglés―, ¿qué tiene a todas las mujeres en esta oficina enardecidas hoy? ―Sus ojos se dirigieron hacia Jack y sonrió amablemente, antes de volver su mirada hacia Bella. Sus profundos ojos azul oscuro se ensancharon y sonrió de oreja a oreja―. Bueno, hola a ti, querida ―dijo con voz reverente. Miró de nuevo a Edward, todavía sonriendo―. ¿Quiénes son estos tesoros, amigo mío?

―Demetri, este es mi hijo, Jack, y su madre adoptiva, Bella. Jack, Bella, este es Demetri Martin, uno de los socios mayoritarios aquí.

―¿Ni de coña? ―preguntó Demetri, incrédulo. Extendió el brazo y despeinó el cabello de Jack―. He oído mucho de ti, pequeño... ¿Cómo ha ocurrido todo esto, E? ¿Cuándo lo averiguaste? ¿Pensé que éramos compañeros?

Edward sacudió la cabeza y rio.

―Es una larga historia, Tre. ¿Qué tal si vas a la casa para cenar una noche y nos ponemos al día?

Demetri volvió su sonrisa de megavatios hacia Bella de nuevo.

―¿Estarás ahí, preciosa?

Ella se sonrojó y asintió, no viendo cómo los ojos de Edward se entrecerraron hacia su amigo.

―Está bien, suficiente coqueteo ―dijo Edward bruscamente―, tenemos planes para la tarde.

Demetri miró a su amigo y levantó una ceja, antes de desviar con astucia su mirada hacia Bella de nuevo.

―Fue bueno conocerlos a los dos ―expresó mientras estrechaba la mano de Jack antes de alcanzar la de Bella y levantar sus nudillos hacia sus labios―. Definitivamente estaré aceptando la oferta de esa cena, E ―dijo antes de guiñarle a Bella y alejarse.

Jack tiró de la mano de Edward, lo cual lo interrumpió de su mirada fulminante como dagas en la espalda de Demetri. Miró a su hijo y su rostro se transformó de nuevo en una sonrisa y los tres caminaron de regreso al coche.

.

.

Tres horas más tarde, agotado y lleno de comida chatarra, Jack se dejó caer con despreocupación en una banca entre sus padres. Sus ojos se centraron en la gigantesca rueda de la fortuna y gimió.

―Oh, creo que voy a estar enfermo. ¿Por qué me dejaron comer tanto? ―se quejó con sus padres.

―Es culpa tuya. Te dije que te detengas, pero no escuchaste ―rio Bella. Miró su reloj y frunció los labios.

―¿Qué pasa, Bell? ―preguntó Edward. El corazón le dio un vuelco por el uso de su apodo. Ella le echó un vistazo y sonrió.

―El vuelo de Alice aterriza en menos de una hora. ¿Cómo te sentirías con venir a O'Hare con nosotros para conocerla? Jasper estará allí para recogerla, así que estaba pensando que tal vez todos podamos salir a cenar ―preguntó ella tentativamente.

Edward miró pensativamente hacia el agua por unos momentos antes de asentir y sonreírle.

―Seguro, me encantaría conocer a tus amigos.

―Oh, Dios, no hablen de comida ahora, ¿por favor? ―gruñó Jack. Bella rio de nuevo y se puso de pie. Se agachó y lo levantó. Pasó el brazo por su hombro y frotó su vientre con la otra mano.

―¿Tal vez la próxima vez te abstendrás de tratar de comer más que un hombre adulto?

Edward soltó una risita mientras los seguía. Bella vaciló cuando llegó al auto. Le echó un vistazo al rostro confuso de Edward y le tiró las llaves. Él las atrapó fácilmente y sonrió.

―¿De verdad? ¿Estás segura? ―preguntó emocionado. Ella asintió y se metió por la puerta del pasajero.

―Bueno, asumo que conoces por aquí mejor que yo ―dijo ella mientras se ponía el cinturón de seguridad. Él extendió la mano derecha y apretó una de las suyas. Sorprendida por el contacto, ella lo miró y le devolvió la sonrisa. Se sintió aturdida todo el viaje al aeropuerto cuando él nunca quitó su mano, excepto cuando la necesitaba para girar el volante, pero siempre volvía directo para sostener la suya.

Cuando llegaron al aeropuerto, Bella le mandó a Jasper un mensaje de texto para ver dónde estaba. Se dirigieron a su encuentro una vez que ella recibió su respuesta. Tan pronto como Jack vio a su tío, salió corriendo y se lanzó en sus brazos. Jasper rio y le dio vueltas al niño.

Bella le sonrió a Jack y alzó una ceja cuando ella y Edward los alcanzaron.

―El estómago no está doliéndote ahora, ¿o sí? ―preguntó ella sarcásticamente. Jack sonrió y se encogió de hombros sin compromisos.

Jasper se enderezó y le tendió la mano a Edward.

―Lamento no tener la oportunidad de presentarme ayer. Soy Jasper Whitlock. Me disculpo por simplemente irrumpir en tu casa así. No estaba pensando claramente.

Bella sonrió mientras veía el encanto y carisma de Jasper hacer sentir cómodo a Edward.

―También me disculpo. Me tomaste desprevenido y no fui de mucha ayuda al desaparecer.

Jack se acercó y se apoyó contra su madre mientras Jazz y Edward entablaban una conversación sobre qué, ella no tenía idea. Su atención estaba concentrada en donde su mejor amiga estaría emergiendo pronto. A pesar de que solo había sido unos días, extrañó a Alice como loca. Unos momentos después, la gente empezó a salir de la puerta de Seattle y Bella se puso de puntillas tratando de encontrar a Allie. Por el rabillo del ojo, vio un borrón pequeño de negro y rosa antes de ser tacleada por el costado. Tropezó ligeramente antes de enderezarse y sentir los brazos de Alice rodear su cintura.

Suspiró y abrazó a su mejor amiga. Cómo la chica podía moverse tan rápido en tacones altos todavía estaba más allá de ella.

―¡Oh, Bells! ¡Te he extrañado! ¡Siento no haber tenido la oportunidad de hablar mucho estos últimos días!

Bella se apartó y le sonrió a Alice. Estaba usando un vestido veraniego rosado y su cabello negro hasta el hombro estaba recogido hacia atrás con un clip.

Jasper tomó a Allie de los brazos y la besó profundamente. Alice miró hacia él y sonrió amplio. Le echó un vistazo a Edward y su boca tomó la forma de una "O" por un momento antes de sonreírle brillantemente. Se acercó y lo abrazó fuertemente.

―¡Tú debes ser Edward! ―exclamó Alice―. ¡Él se parece a ti! Es asombroso.

Edward sonrió y asintió.

―Sí, soy Edward, ¿y tú debes ser Alice? Es un placer conocerte. No he oído nada más que cosas buenas de ti. Por cierto, el rosa se ve deslumbrante en ti.

―Creo que este va a ser el comienzo de una hermosa amistad, Edward.

Ella enganchó un brazo a través del suyo y el otro a través del de Jack mientras comenzaban a caminar hacia la salida. Bella le echó un vistazo a Jazz, quien solo se encogió de hombros de regreso y tendió su brazo.

Bella rio y pasó el brazo a través del suyo mientras seguían a los dos Cullen, a quienes actualmente estaban hablándoles hasta por los codos.


*International House of Pancakes, restaurante establecido en los Estados Unidos especializado en desayunos y que es propiedad de DineEquity.

*Muelle de 1010 m. en la costa de Chicago del lago Michigan.


¡HAKUNA MATATA, PARA USTEDES CHICAS!

Esta historia es definitivamente una de mis preferidas.

Cada actualización notamos cómo Edward y Bella se van conectando, además que los tres, incluido Jack, hacen un complemento perfecto. Esperemos que Ed no nos defraude. ;)

Alice sencillamente es fantástica y su percepción es única, le dijo a Edward que serán grandes amigos, podemos tomarlo como un guiño directo para las lectoras...

¿Ustedes qué creen?

Les agradecemos todos los RR y las invitamos a seguirnos con las otras traducciones y en nuestro grupo, siempre damos adelantos: EXCLUSIVOS.

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Nos leemos en los próximos capítulos.