Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to KitsuShel. We just translate with her permission.
Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de KitsuShel, solo nos adjudicamos la traducción.
Parachute
By: KitsuShel
Traducción: Emotica G. W
Beta: Flor Carrizo
Capítulo 17
22 de junio de 2010
La mañana siguiente fue un borrón frenético de actividad. Durante la cena del día anterior por la noche, Alice había decidido que el grupo debería dividirse en chicas y chicos al día siguiente por algo de tiempo de unión. Después de llamadas rápidas a Esme y Rose, todo estaba listo. Los hombres y Jack le echarían un vistazo al parque de patinetas y las jaulas de bateo, mientras que las mujeres tendrían un poco de tiempo en el spa y harían un poco de compras. Bella gimió internamente, pero siguió adelante porque le gustaba la idea de Alice conociendo a los Cullen.
Antes de bajar a desayunar, Bella tomó su teléfono para llamar a su padre. Había sido demasiado tarde para llamar cuando llegaron la noche anterior, así que asumió que lo haría ahora. Miró el reloj y vio que solo era alrededor de las 8:30 en Chicago, así que debería ser capaz de alcanzarlo antes de que se fuera a trabajar. Después de varios timbres, respondió una voz adormilada.
―¿Hola?
―¿Seth? ¿Qué estás haciendo levantado a las 6:30 de la mañana?
―Bueno, estaba durmiendo antes de que mi hermana molesta me despertara. ―Rio―. Buenos días, Bella, ¿todo está bien?
―Sí, todo está bien. Solo quería hablar con papá antes de que se fuera a trabajar.
―Seguro, seguro. Espera un segundo y le llevaré el teléfono.
Oyó arrastre de pies en el fondo y la apertura una puerta.
―¿Hey, Seth? ―preguntó ella.
―¿Sí?
―¿Qué es esto que oí acerca de ti dándole el número de Jake a chicas espeluznantes? Eso es muy jodido hermano.
―¡Esa pequeña rata! ―Rio Seth―. Era su número antiguo, fue lo único que se me ocurrió, sin pararme mucho a pensar. No soy tan imbécil para enviar a una chica a un posible violador, Bells.
Bella se encogió al escuchar la última parte de su frase. A pesar de que terminó y estaba en el pasado, ese día todavía aparecía en sus pesadillas de vez en cuando.
―¿Cómo sabía Jack que era el número de Jake de todos modos? Estaba preguntándome sobre eso.
―Oh, me preguntó si realmente le di mi número y dije que no. Cuando me preguntó de quién era, simplemente respondí sin pensar. Luego le expliqué que era algo estúpido de hacer y que nunca debería hacer algo como eso.
―Correcto, uh huh. ¿Vas a ser una mala influencia para mi hijo, Seth? ―bromeó ella.
―¿Quién, yo? Nah, sabes que soy casi perfecto.
Ella rio y sacudió la cabeza. Sonrió cuando escuchó a su padre hacer un comentario sobre lo perfecta que fue su boleta de exceso de velocidad la semana pasada.
―Oh, Seth, una pregunta más.
―Dispara.
―¿Por qué no me dijiste que Jake estaba fuera de la cárcel?
―Oh, mira la hora. De verdad necesito volver a mi sueño de belleza. ¡Te quiero, hermana! Aquí está Charlie.
Bella rodó los ojos por la rutina de esquivar-y-cubrir de Seth.
―Buenos días, nenita. ¿Todo está bien? ―preguntó Charlie con su voz ronca, pero cálida.
―Todo está bien, papá ―dijo en voz baja―. Pero quería hablar contigo sobre algo.
―¿Qué pasa, Bells? ¿Cómo puedo ayudar?
―Puedes empezar con decirme la verdad. ¿Cuándo salió de la cárcel Jake? ¿Y por qué no me lo dijiste?
―¿Cómo lo averiguaste? ¿Seth soltó la lengua?
―No, tú lo hiciste.
―No estoy siguiéndote ―dijo él con confusión.
―Jack mencionó que te oyó decirle a Sue eso antes de que nos fuéramos. ¿Puedes responderme, por favor? Merezco saber.
Charlie suspiró.
―Salió hace unos cuatro meses. Era un prisionero modelo y como era su primera vez, lo dejaron salir con libertad condicional. Billy se negó a dejarlo volver a casa, además de que no quería ningún problema conmigo, por lo que está en Olympia ahora. Tuve una pequeña charla con él y ha prometido alejarse de ti. Tengo algunas conexiones allá abajo que están manteniendo un ojo en él. No vi ningún motivo para preocuparte, nena.
Bella sintió un escalofrío correr por su columna ante la mención de Olimpia, pero lo empujó a un lado por ahora.
―Entiendo por qué lo hiciste, papá, pero eso era algo que realmente debí haber sabido.
―Tienes razón, debí haberte dicho. Lo siento, Bells. Solo estaba tratando de cuidarte ―respondió con tristeza.
―Lo sé, papá. Míralo de esta manera, al menos habría estado preparada y sabido alejarme de Olympia o sido más cuidadosa.
El último viaje a Olympia de Jack y ella hacía unos meses pasó por su cabeza. La sensación de ser observada a través de la ventana de la tienda y el destello de cabello negro que vio empezó a tener sentido y la enfrió hasta el alma. Tragó saliva e intentó no pensar en ello ahora.
―Te dejaré ir, papi. Hoy tenemos algunas salidas planeadas y tengo que empezar el día. ―Rio tontamente ella.
―Muy bien. Lo siento de nuevo, cariño. Dale un abrazo a Jack y dile que el abuelo dijo "hola." Los amo, chicos
―Le diré que te llame más tarde. También te amamos ―respondió Bella antes de colgar.
Respiró hondo y trató de aclarar sus pensamientos antes de despertar a Jack. Eso resultó ser discutible cuando de repente él voló a su habitación en pijama y su cabello de lado. Estaba sonriendo y sus ojos estaban amplios de alegría.
―Buenos días ahí, pequeñín. ―Rio ella.
―¡Hola, mamá! ¡Voy a ir al parque de patinetas hoy! ―prácticamente gritó él. Ella podía sentir la emoción vibrando de él.
Le devolvió la sonrisa y lo abrazó con fuerza.
―Seguro que vas. Asegúrate de no dejar que tu papá se rompa algo, ¿está bien?
Jack rio tontamente y asintió.
―Está bien, bajemos a comer algo de desayuno antes de que nos preparemos, ¿está bien? ¿Para qué estás de humor?
―¡Cereal está bien conmigo!
Él tomó su mano y caminaron silenciosamente hacia la cocina. Un poco más tarde, terminaron y limpiaron sus cuencos y cucharas. Cuando entraron en la sala de estar, Emmett y Edward estaban de pie al lado de la habitación en una discusión acalorada. Miró a Jack y le dio un codazo hacia las escaleras.
―¿Por qué no vas a prepararte?
Él miró de regreso a los dos hombres interrogativamente antes de sonreírle. Su felicidad por volver a su patineta estaba saliendo de él en olas. Asintió y salió corriendo por las escaleras. Bella volvió su atención hacia los hermanos, que ahora estaban en silencio y observándola. Cuando se encontró con los ojos de Edward, él sonrió y se acercó a ella.
―Buenos días, Bella.
―Buenos días, Edward. Hola, Emmett ―dijo suavemente.
―Hey ―respondió él algo a regañadientes. Ella sintió que se enfurecía, pero trató de evitarlo bromeando. Se volvió hacia Edward y sonrió.
―¿Estás seguro de que estás a la altura de esto, viejo? Jack probablemente te desgastará en una hora.
Él rio y sacudió la cabeza.
―Puedo estar fuera de práctica, pero estoy bastante seguro de que puedo mantener el ritmo de un niño de ocho años.
Ella se burló y rodó los ojos juguetonamente.
―Es ese tipo de actitud lo que te meterá en problemas, señor Cullen. Sé este tipo de cosas ―se burló ella mientras se golpetea la sien.
Bella rio alegremente durante sus bromas de ida y vuelta, pero notó la postura rígida de Emmett por el rabillo del ojo. Mordió su labio y decidió que no había tiempo como el presente para averiguar cuál era su problema. Miró al rostro de Edward y sonrió.
―¿Crees que podrías ir a ver a Jack, para asegurarte de que recuerde su casco y las almohadillas? Tiene una tendencia a olvidar las cosas cuando se emociona.
Edward asintió y sonrió antes de girar y subir las escaleras. Cuando estuvo fuera de vista, ella se giró para mirar a Emmett y puso las manos en las caderas.
―¿Cuál es tu problema?
―No sé de qué estás hablando ―respondió él con una voz tan en blanco como su rostro. Ella entrecerró los ojos y dio un paso hacia adelante, así no tendría que levantar la voz.
―Sí, sí lo haces. Quiero saber qué problema tienes conmigo, que te hace sentir la necesidad de mirar amenazadoramente mi nuca siempre que pienses que no estoy mirando. Muy pronto Edward o Jack van a notarlo también, y que me condenen si dejaré que eso suceda. Ambos ya han sido lastimados demasiado sin añadirte a la pila.
Emmett respiró hondo por la nariz y se inclinó hacia ella. Sus ojos brillaban de rabia.
―No sabes de qué diablos estás hablando, niñita. No sabes ―tragó con fuerza―, nada.
Ella enderezó su postura y lo fulminó con la mirada, decidida.
―Tienes razón, no sé qué te tiene tan molesto y no puedo arreglarlo a menos que me digas.
―No puedes hacer nada ―se burló él. Sus ojos se estrecharon y frunció los labios―. Pensándolo bien, hay una cosa que podrías hacer.
Ella se sorprendió ante la vehemencia en su voz.
―Vete de aquí y no vuelvas. Deja a mi sobrino aquí con su familia, a donde pertenece.
―¡Emmett!
Bella se giró cuando oyó el gruñido de Edward desde detrás de ella. Estaba de pie en el escalón inferior, mirando furiosamente a su hermano. Sintió una sensación de ardor en su estómago y se preguntó si había algo mal con ella al pensar que Edward se veía increíblemente caliente cuando se cabreaba.
―Edward, lo siento ―empezó a tartamudear―, no quise que...
Su mirada fija osciló hacia ella y su intensidad la cortó a mitad de frase. Su mirada fija se suavizó cuando los ojos de ella se abrieron. Él le dirigió una sonrisa triste y sacudió la cabeza.
―No ―empezó a decir él antes de hacer una pausa―. No te disculpes por defenderte. Él no tenía derecho a hablarte así.
Se volvió y miró furiosamente a Emmett de nuevo.
―Ella es la mamá de Jack, tanto como Esme es la nuestra. ¿Piensas menos de mí porque fui adoptado? Ella es parte de nuestra familia ahora y no hay nada que tú o cualquier otro pueda hacer para quitar eso. ¿No has pensado en lo que le haría a Jack si ella simplemente lo dejara aquí? Confía en mí, nadie quiere que Jack deje sus vistas de nuevo más que yo, pero a sus ojos, Bella es su mamá. Cualquiera con ojos puede ver eso. Obligarlos a separarse solo romperá su corazón. Ya ha pasado por más de lo que alguien debería tener con que lidiar, especialmente un niño. Por el amor de Dios, Em, ¿qué tengo que hacer para llegar hasta ti? Tienes que disculparte con ella. ¡Ahora mismo!
Emmett solo lo miró fijamente de modo inexpresivo, sin permitir que alguna emoción se refleje en su rostro.
―Discúlpate ―escupió Edward entre sus dientes cerrados.
Emmett la miró directo a los ojos y habló con el tono más sarcástico que ella alguna vez había escuchado.
―Lo siento por molestarte, Bella. Por favor, siéntete libre de llevarte a Jack en cualquier momento y romper todos nuestros corazones otra vez.
Bella jadeó y Edward dio un paso hacia Emmett. Ella puso su mano en su brazo para detenerlo y Edward la miró confundido.
―No pelees con tu hermano por mí, por favor.
La miró como si hubiera perdido la cabeza.
―Mira, ¿confía en mí en esto? ¿Por favor?
Edward la miró cautelosamente y se alejó de Emmett, que solo se quedó allí, luciendo confundido.
Bella se volvió hacia él y suspiró.
―¿Podemos hablar en privado, por favor? Esta mierda necesita ser debatida antes de que pierda la cabeza.
Emmett entornó los ojos y asintió. Hizo un gesto hacia el estudio y Bella empezó a alejarse cuando sintió a Edward agarrar su brazo.
―¿Qué estás haciendo? ―preguntó en voz baja. Ella le sonrió ligeramente.
―Estoy intentando mejorar algunas relaciones. Ten fe.
Él empezó a pasar las manos por el cabello y a caminar de un lado a otro.
―Edward ―dijo ella calmadamente. Él levantó la mirada con ojos aterrados―. Tranquilo. Está bien.
Él respiró hondo y lo dejó salir lentamente.
―Simplemente no quiero que te lastime ―dijo él en voz baja―. Quiero decir, no te hará daño físicamente, eso no está en su naturaleza. Solo no lo quiero diciéndote cosas dañinas. Es bastante malo que yo lo hiciera cuando nos conocimos por primera vez, Bella. Solo, no puedo, no tengo las palabras.
Sus ojos imploraron los de ella por comprensión. Ella sonrió y se inclinó sobre los dedos de sus pies para besarlo en la mejilla.
―Estará bien, Edward. Soy una chica grande.
Ella se alejó de su cara aturdida y entró en el estudio con Emmett, que cerró la puerta firmemente detrás de él. Se volvió y la miró fijamente con ojos que finalmente estaban llenos de emoción. Pasó una mano por el cabello corto, de una manera extrañamente similar a su hermano.
―Lo siento ―dijo él ahogadamente. Unas lágrimas cayeron por su rostro y la ira de Bella de antes se fundió.
»Ella lo quebró. Le arrancó el corazón y perdió a su hijo. Nunca ha sido el mismo ―continuó tropezando con sus palabras, sus lágrimas corriendo por su rostro ahora.
»Yo era su padrino, me mantuve aparte y lo dejé casarse con esa perra. Todos sabíamos que ella era malvada, pero nadie quería hacerle daño. Incluso cuando ella no quiso tener nada que ver con Jack, todos nos mantuvimos aparte y no hicimos nada porque Edward estaba contento con eso. Su hijo era todo lo que necesitaba. Cuando Jack desapareció, una parte de él murió. Cualquiera que lo conocía desde antes podía verlo claro como el día. Fallé. Fallé como hermano y tío. Jodidamente fallé como ser humano.
Lágrimas brotaron de los ojos de Bella, pero no pudo armarse de valor para interrumpirlo.
―Ha estado completamente cerrado por años. Ahora, tú entras campantemente y es como si los últimos cinco años nunca hubieran pasado. Es él mismo de nuevo. Y no es solo debido a Jack. Eres tú también. Está enamorándose de ti y vas a quebrarlo. Justo como ella lo hizo. Y no voy a ser capaz de mantenerme apartado y observar eso de nuevo. Simplemente no puedo ver que eso vuelva a suceder.
Sus ojos amplios, húmedos le rogaron a los de ella que entienda. Ella sintió que se le rompía el corazón y se acercó a donde él estaba apoyándose contra el escritorio. Colocó la cabeza sobre su pecho, sobre su corazón que palpitaba constantemente y cerró los ojos.
―No le haré daño, Em, lo prometo ―susurró ella―. Incluso cuando volvamos a casa al final del verano, no apartaré a Jack de ustedes. Ustedes siempre serán parte de su vida ―juró inflexiblemente. Emmett extendió los brazos y la rodeó con los brazos, apoyó la cabeza sobre la de ella y continuó llorando.
―He sido un imbécil y te debo una gran disculpa, Bella. Ed y Rosie han estado tratando de hacerme ver eso y me negué obstinadamente. Espero que puedas perdonarme algún día.
Ella envolvió sus brazos alrededor de su cintura y suspiró.
―No voy a mentir, duele. Sobre todo porque no hice nada para merecerlo. Fue grosero, injusto y simplemente malo, Emmett. No puedo perdonarte de inmediato, pero dame un poco de tiempo, ¿está bien? Podemos avanzar desde aquí. Edward tenía razón, ahora somos familia. Familia significa que nadie se deja atrás, ni se olvida.
Emmett la apartó y la miró con sorpresa con el rostro manchado.
―¿En serio acabas de citarme a Lilo y Stitch? ―preguntó él incrédulo.
Bella se apartó de él para permitirle enderezarse.
―Soy mamá de un niño de ocho años. ¿Cuál es tu excusa para saber de qué era? ―Ella le guiñó un ojo y rio tontamente.
Él se ruborizó y sonrió.
―Me agradas, chica. Siento haber perdido tiempo en ver eso ―dijo él mientras golpeaba su hombro.
―Entonces ―dijo ella mientras caminaba hacia la puerta―, ¿estamos bien?
Él se detuvo y la miró seriamente antes de sonreír.
―Estamos bien.
Ella sonrió de regreso y encontró a Edward todavía caminando de un lado a otro en la sala de estar. Cuando él la vio, su alivio fue eminente en su cara.
―¿Estás bien?
Las palabras de Emmett se filtraron por su cabeza una vez más, mientras miraba a los ojos preocupados de Edward.
«Eres tú también, está enamorándose de ti...»
Se preguntó si era realmente posible que ese hombre maravilloso estuviera viéndola de esa manera. Ciertamente sabía que estaba en peligro de enamorarse duro de él. ¿Él realmente podría estar sintiendo lo mismo?
―Sí, todo está bien. Te dije que estaría bien.
Ella sonrió y él suspiró. Buscó sus ojos para asegurarse de que ella estuviera diciendo la verdad. Satisfecho con lo que encontró, asintió.
―Voy a terminar de prepararme. ¿Estás bien?
Ella asintió y lo observó alejarse, con una última mirada de reojo hacia su hermano. Emmett la miró y rio suavemente.
―Te dije que lo tiene mal ―susurró él. El corazón de ella dio un vuelco y sintió que su cara se ruborizaba.
―Tengo que prepararme. ¿Dónde está Rose, por cierto?
Él se encogió de hombros con timidez.
―Estaba de mal humor esta mañana, así que no quiso ir en auto conmigo. Va a encontrarse con ustedes en el spa.
Bella sacudió la cabeza y palmeó su hombro.
―Buena suerte con eso, Em ―dijo mientras se dirigía hacia arriba por las escaleras.
.
.
Dos horas más tarde, Bella se encontraba en medio del mejor masaje de toda su vida. Esme estaba justo al lado de ella y los gemidos procedentes de esa mujer eran casi obscenos. Hubo unas cuantas veces cuando Bella podría haber reído tontamente si no hubiera estado haciendo los mismos ruidos. Alice y Rose estaban sentadas al otro lado de la habitación teniendo manicura y pedicura mientras charlaban como viejas amigas. Le calentó el corazón ver lo rápido que los Cullen habían aceptado a Alice y Jasper en su dinámica familiar.
Muy pronto, Esme y Bella intercambiaron lugares con las demás.
―Así que, Bella ―comenzó Esme mientras relajaba sus pies en el agua tibia―, ¿qué intenciones tienes con mi hijo?
―¿Qu-Qué quieres decir? ―tartamudeó ella.
Esme rio.
―Solo estoy tomándote el pelo, niña tonta. Aunque es bastante obvio que mi hijo y tú quedaron encantados uno con el otro. Le hace bien a mi corazón verlo volver a cobrar vida.
―Estoy segura de que todo tiene que ver con Jack volviendo a su vida, no yo.
Esme miró a la mujer más joven con cuidado por un momento.
―No puedes ver lo que todos los demás sí, cariño. Mientras que tener a Jack en su vida es una bendición por la que Edward había orado, tú eres la bendición por la que su madre oró antes de que perdiéramos a Jack.
―¿No entiendo? ―le preguntó ella a Esme, confundida.
―No es un gran secreto que a ninguno de nuestra familia le agrada particularmente Victoria. Solía esperar y pedirles a las estrellas que mi hijo encontrara el amor de su vida. Todos nosotros sabíamos que ella no lo era. Todos hicimos la vista gorda porque si Edward estaba feliz, no teníamos derecho a interferir.
―Huh ―pensó Bella―, Emmett me dijo algo similar esta mañana.
Esme levantó una ceja.
―No fue grosero contigo, ¿o sí? Él y yo tuvimos una larga charla el otro día sobre su comportamiento durante la barbacoa. Prometió que se comportaría.
Bella se sonrojó ligeramente. Él no merecía su protección, pero tampoco quería empezar ningún drama más, así que dijo una pequeña mentira blanca.
―Discutimos nuestras diferencias. Todo debería estar bien ahora.
Esme le sonrió ampliamente.
―Bien, bien. Me alegra oír eso.
Después de unos minutos de silencio, Alice y Rose se acercaron con lentitud y se dejaron caer en la silla a ambos lados de Bella y Esme.
―Entonces, Bells ―intervino Alice―, ¿qué está pasando contigo y Edward?
Bella dejó caer la cabeza contra la pared y gimió cuando Esme tuvo un ataque de risitas.
―¿Qué? ―preguntó Alice―. ¿Qué es tan gracioso?
―Yo… Yo acabo… Yo acabo... ―Esme se cortó jadeando para respirar entre risitas. Bella la enderezó de nuevo y se fulminó con la mirada a Esme.
―Esme había acaba de preguntarme cuáles eran mis intenciones con su hijo ―respondió Bella con sequedad.
Los ojos de Alice se agrandaron y Rose se unió inmediatamente a Esme. Alice sacudió la cabeza y dio unas palmadas a Bella en la espalda.
―Pobre Bella ―suspiró Alice antes de romperse en risitas con las demás.
Bella puso los ojos en blanco, pero no pudo mantener la sonrisa fuera de su rostro.
―¿Terminamos? Me muero de hambre ―dijo, tratando de cambiar de tema.
―Claro ―dijo Esme, todavía un poco sin aliento―. Podría comer.
Bella se levantó y se dirigió de regreso a los vestuarios, dejando atrás al trío de hienas.
.
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Menos de una hora más tarde, los cuatro estaban sentados en una mesa en un restaurante agradable que Esme había alabado con entusiasmo. Habían acabado de hacer su pedido cuando Bella se dio cuenta de que una pareja mayor, alrededor de la edad de Esme, se fijó en su grupo. El hombre y la mujer hablaron en voz baja entre ellos, sin apartar los ojos de la mesa de Bella. La mujer asintió y la pareja se acercó caminando con vacilación.
―Buenas tardes, Esme ―habló suavemente el caballero apuesto.
Bella notó que los ojos de Rosalie se ensancharon y la postura de Esme se puso rígida. Alice le lanzó una mirada confusa y todo lo que Bella pudo hacer fue encogerse de hombros ligeramente.
Esme tomó un sorbo de su vaso de agua antes de que se volviera y le sonriera insípidamente a la pareja de pie a su lado izquierdo.
―Marcus, Diane ―dijo ella. El rostro del hombre cayó ligeramente por el tono frío de Esme.
―Esme, por favor ―dijo la mujer mientras ponía su mano sobre el brazo de su esposo.
Los ojos de Esme destellaron enfadados por un momento, antes de dirigir su mirada fija a Bella.
―Esto no es el momento ni el lugar para esta discusión ―habló ella con una calma inquietante.
―Pero Victoria...
Bella jadeó y cubrió su boca cuando Esme cortó a la mujer.
―No ―escupió Esme con rabia―. No empieces esta conversación ahora mismo. Te garantizo que terminará mal.
La mirada fija del hombre había caído sobre Bella cuando ella jadeó y continuó mirándola con curiosidad, como si la conociera de alguna parte. Sus ojos se encontraron con los azules de él y no pudo evitar caer en su calidez. Se preguntó brevemente si ese hombre guapo, de aspecto amable, podría haber engendrado al diablo en una persona pelirroja.
Él le sonrió amablemente antes de mirar de nuevo a Esme, que ahora estaba mirando de un lado a otro entre Marcus y Bella. Colocó la mano en la parte baja de la espalda de su esposa.
―Sentimos interrumpir su comida, señoras. Esme, hemos estado tratando de decir lo que tenemos que decir durante cinco años. Espero sinceramente que nos escuches en algún momento. ―Él inclinó la cabeza―. Tengan un buen día, damas.
Le lanzó una última mirada a Bella antes de sonreír para sí mismo y llevar a su esposa lejos.
Las cejas de Bella se juntaron mientras trataba de entender lo que acababa de suceder.
―¿Bella? ―la llamó Esme en voz baja. Su mirada fija se volvió hacia el rostro preocupado de la mujer mayor.
―¿Sí, Esme?
―¿Has conocido a Marcus antes?
―No. ―Bella negó con la cabeza―. Nunca he visto a ninguno de ellos antes. No sé de qué se trató eso.
―Estoy segura de que te diste cuenta rápidamente, pero esos eran los padres de Victoria. Bueno, Diane no merece eso de verdad. Marcus es el padre de Victoria. Di es su segunda esposa. Ella y yo éramos compañeras de cuarto de la universidad y mejores amigas. Hasta que Victoria enganchó sus garras en Edward. Las cosas se tensaron con ellos después de eso. No hemos hablado civilmente de verdad desde que Jack desapareció.
―¿La madre de Victoria aún está en Phoenix? ―preguntó Bella. Esme asintió tristemente.
―Sí, Millicent se mudó allí después de que se divorciara de Marcus y tomara la mitad de su dinero y a la hija de siete años. Victoria regresó corriendo a papi cuando tuvo dieciséis porque Millie había desperdiciado la mayor parte de sus ahorros.
Esme pasó la mano por sus labios mientras pensaba, antes de que dejara caer las manos en su regazo y sonriera.
―No nos preocupemos por eso ahora. Solo disfrutaremos nuestro almuerzo y luego hablaremos con nuestras otras mitades cuando lleguemos a casa, ¿está bien?
Bella no dejó de notar el guiño astuto y la mirada intencionada de Esme, aludiendo que Edward era suyo. Suspiró internamente y deseó que eso fuera realmente una posibilidad.
.
.
Cuando llegaron a la casa, los chicos ya estaban allí. Al entrar en el vestíbulo, oyeron una combinación de risas y maldiciones mezcladas con gemidos. La vista delante de ellas hizo que el corazón de Bella se detuviera. Edward estaba tendido en el sofá sosteniendo una gran bolsa de hielo en la cabeza, que oscurecía la mitad de su rostro. Las maldiciones y los gemidos estaban viniendo de él, mientras Carlisle y Emmett estaban riéndose.
Jasper y Jack estaban sentados en el sofá más pequeño, jugando un videojuego. Bella corrió rápidamente hacia el lado de Edward y se arrodilló junto a él. Extendió el brazo y movió suavemente el cabello de su frente. Él se tranquilizó inmediatamente y abrió el ojo que estaba visible. Trató de sonreír, pero parecía que le dolía. Ella le dirigió una mirada suave.
―¿Qué pasó? ―preguntó ella en voz baja.
Él apartó la bolsa y ella vio un moretón púrpura horrible en la parte superior de su mejilla y su ojo izquierdo. También había un corte pequeño en su labio inferior.
―Tuve una cita con el suelo ―dijo él, haciendo una mueca. Emmett golpeó su pierna y comenzó a reír de nuevo. Bella osciló su mirada fija hacia él y le dirigió una mirada mortal, la cual lo silenció inmediatamente.
―Maldición ―susurró Carlisle―, ella es buena.
―Sí, mamá puede ser aterradora cuando quiere serlo ―intervino Jack, sin quitar los ojos de la pantalla.
―Silencio, tú. ―Ella se rio ligeramente―. Jack, ¿qué le pasó a tu padre?
―Estaba tratando de hacer un kickflip* y cayó de cara.
Bella miró a Edward, que se veía completamente mortificado. Su corazón se derritió y se inclinó para besar su frente.
―¿Estás bien? ―preguntó ella.
―¿Aparte de mi ego destruido? Unos cuantos moretones. Me curaré.
Sus ojos se trabaron con los de ella y ella sintió calor viajar del cuello hasta el pecho.
―Ahem… ―alguien aclaró su garganta. Bella y Edward levantaron la mirada para encontrar a todo el mundo, aparte de Jack y Jasper, mirándolos fijamente.
―¿Qué? ―preguntó Edward.
Esme captó la mirada fija de Bella y articuló las palabras "te lo dije".
Bella puso los ojos en blanco y apartó la vista rápidamente. Edward se movió y dio unas palmaditas para que se sentara a su lado. Ella se sentó cuidadosamente junto a él mientras las demás se sentaban cerca de sus maridos. Lo miró y suspiró.
―Nos encontramos a algunas personas en el almuerzo de hoy que molestaron a tu mamá ―dijo ella en voz baja.
Edward rápidamente miró a Esme.
―¿Qué pasó? ¿Quién fue?
Esme sonrió tristemente.
―Marcus y Diane.
Edward se incorporó e hizo una mueca.
―¿Estás hablando en serio? ¿Qué diablos querían? Mierda, ¿preguntaron por Jack?
El teléfono de Bella empezó a sonar con un número desconocido, así que se excusó y salió al patio para atender la llamada.
―¿Hola?
―¿Hola, señorita Swan? ―preguntó una voz profunda, pero musical.
―Sí, habla ella. ¿Puedo ayudarle?
―Lo espero sinceramente. Nos conocimos hoy más temprano. Mi nombre es Marcus Preston, y tengo una proposición para usted.
*Kickflip: Maniobra en la cual la tabla es manipulada por los pies durante un salto para que gire de costado en 360° antes de aterrizar.
Oh… oh… oh… ¡No nos maten por este final! Recuerden que es la autora la que lo decidió :P
¿Qué les ha parecido el capítulo? La charla con Emmett, día de chicas y de chicos, Edward se lastimó y esa reacción de Bella cuando lo vio… ¿ya no se puede negar la atracción entre estos dos? ¡Y el final! ¿Qué creen que quiera Marcus Preston? ¿Sabrá de Jack?
¡Muchas gracias por todos los comentarios, alertas y favoritos! Nos hacen muy felices.
Gracias a: cavendano13, LicetSalvatore, carolaaproboste.v, rosy canul, Pili, Meli A, lizdayanna, terewee, Yoliki, somas, Isabelle98, Pam Malfoy Black, Adriu, Sully YM, jupy, Noelia, rjnavajas, JeiRaawr, debynoe, lauritacullenswan, Klara Anastacia Cullen, LOQUIBELL, saraipineda44, solecitopucheta, patymdn, Marie Sellory, Tata XOXO, soledadcullen, Sara, Merce, bellaliz, Brenda Cullenn, crysty Katy, Hanna D. L, Melany, freedom2604, tulgarita, Cary, GLORIACULLEN y nydiac10.
¡Hasta el próximo capítulo!
