Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to KitsuShel. We just translate with her permission.
Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de KitsuShel, solo nos adjudicamos la traducción.
Parachute
By: KitsuShel
Traducción: Flor Carrizo
Beta: Melina Aragón
Capítulo 19
26 de junio de 2010
Bella y Edward se sentaron frente a Esme, quien estaba sentada detrás del escritorio en el estudio de los Cullen. La mujer mayor tenía los labios fruncidos. Su mirada se detuvo en Bella por un momento, antes de girarse hacia su hijo.
—¿Y tú crees que es una buena idea? —le preguntó a él, alzando las cejas.
La mirada de él se dirigió a Bella antes de tragar y sacudir su cabeza suavemente.
—¿Entonces por qué estás sentado al lado de ella luciendo como si estuvieses por saltar frente a una bala si fuese necesario?
Él tomó una respiración profunda y suspiró.
—Tal vez no me guste la idea, pero tiene mérito. Él quiere tu amistad otra vez, así que está usando al editor de Bella como un medio para un fin. Él es importante en la élite de Chicago, así que la gala que está sugiriendo sería un gran beneficio para Tesoros Perdidos. Si Bella rechaza aparecer en un gran evento para la caridad que ella ayudó a empezar, sabiendo que está en Chicago, se verá mal. Si tú rechazas aparecer o tomar parte en un evento en honor a tu nieto, nuestra familia lucirá mal. Es muy claro, si me preguntas.
Esme lo miró y él se encogió de hombros.
»Tú preguntaste, mamá, y solo estoy siendo honesto. Él las puso a ambas entre la espada y la pared. No es culpa de Bella.
Bella miró a Edward y le sonrió agradeciéndole que la defendiera.
Esme cerró los ojos y se recostó hacia atrás en su silla. Ella suspiró y miró directamente a Bella.
—Lo siento, Bella. Sé que no es tu culpa. Debería haber esperado este tipo de manipulación de él. —Ella sonrió tristemente.
La frente de Bella se arrugó mientras pensaba.
—Antes o después saldrá a la luz que Jack está vivo y que soy su madre adoptiva. Creo que deberíamos terminar esto antes y hacérselo saber.
Esme la miró incrédula.
—¿Estás bromeando? Por favor, dime que estás bromeando.
Bella miró rápidamente a Edward, que estaba observando el suelo, antes de regresar su mirada a Esme sorprendida.
—¿Qué? Él se enterará. Tenemos que prevenir esto. Quiero decir, él es el abuelo de Jack, ¿no?
Las fosas nasales de Esme se ensancharon.
—No, él no es nada de mi nieto —prácticamente gruñó—. Victoria renunció a sus derechos durante el proceso de divorcio. Créeme, pagamos mucho dinero por esa firma. ¿Cómo queda eso con el amor? ¿Renunciar a cualquier derecho sobre tu hijo por cien mil grandes?
Esme se burló y pasó una de sus manos por su cabello color caramelo.
—Esme… —Bella suspiró—. Entiendo que haya resentimientos entre sus familias, ¿pero es verdaderamente irreparable? Él realmente sonaba sincero. Victoria firmó para renunciar a sus derechos, pero ¿estás segura de que Marcus y su esposa tuvieron algo que ver con eso? Necesito pensar en lo mejor para Jack. Creo que es una buena idea decirle a Marcus antes de que se entere por su cuenta y explote.
—¿Estás insinuando que yo no? Ese idiota le permitió todo a Victoria y la malcrió. Él sin duda no se preocupó por nuestra amistad o su nieto mientras le estaba pagando los mejores abogados a su hija para exprimir a Edward. Él sabía que Victoria no era buena y estaba equivocada, pero todavía eligió su lado cuando la mierda estalló.
—¿No habrías hecho lo mismo? —preguntó Bella—. Incluso si sabes que tu hijo está equivocado, ¿no habrías estado con él? ¿Podrías solo abandonarlo? No me puedo imaginar alejarme de Jack si él me necesita, aunque tenga razón o esté equivocado.
Esme la observó.
—Bella, eres joven e ingenua. No has visto lo peor que la vida tiene que ofrecer. A veces, como padre, tienes que cortar el cordón.
Bella sintió la indignación crecer en su pecho.
—¿No he visto lo peor que la vida tiene que ofrecer? ¿Estás bromeando conmigo? Encontré a un niñito en un callejón sucio. Él estaba sucio y casi muerto de hambre. He sido golpeada y casi violada por alguien que se suponía que me amaba. —Ella estaba furiosa. Notó que la cabeza de Edward se levantó ante la última declaración, pero prefirió ignorarlo por el momento.
»Mi madre nos abandonó cuando era una niña, así ella podía ser una puta por todo el país y encontrarse a sí misma. Puedo contar el número de veces que hablé con ella en los últimos cinco años con una mano. Mi papá ha sido un policía por veinte años. No me digas que soy ingenua.
Esme frunció los labios.
—Una pobre elección de palabras de mi parte. Mi postura no cambiará. Los Preston no se merecen ningún contacto con Jackson.
—Lamento decir esto así, pero no es tu decisión, Esme. Es mía y de Edward. Marcus merece saber que su nieto está vivo y bien, al menos —imploró Bella.
Los ojos de Esme se volvieron duros y sus labios se fruncieron.
—Bueno, entonces, supongo que no hay nada más que decir, ¿no? —dijo con voz fría.
—Esme, por favor, no estoy tratando de lastimarte —replicó Bella suavemente. Ella esperaba esa reacción, pero dolía.
—Es un poco tarde para eso ahora, Bella.
Esme se levantó de la silla detrás de su escritorio y silenciosamente dejó la habitación.
Bella se inclinó hacia adelante en su silla y dejó caer su cabeza en sus manos. Ella escuchó a Edward levantarse y sintió su mano sobre su espalda.
—Eso estuvo bien —dijo él suavemente. Ella lo miró hacia arriba con los ojos amplios.
—¿En serio?
Él sonrió tristemente y sacudió la cabeza.
—No, pero te dije que no iba a ser fácil. Tú y Esme son más parecidas de lo que se dan cuenta. Las dos son muy protectoras con su familia. Dale algo de tiempo para calmarse.
Bella asintió y suspiró.
Edward sonrió una última vez antes de dejar a Bella sola con sus pensamientos.
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Los próximos días pasaron con algo de tensión e incomodidad. Esme ignoraba a Bella cuando podía. Y las veces que no pudo, ella fue educada, casi siendo fría. Y aunque Bella sentía que tenía razón, todavía lamentaba haber provocado una grieta en la casa Cullen. Ella pasaba más tiempo haciendo turismo con Alice, Jasper, Jack y Edward. Emmett y Rosalie incluso los acompañaron un día.
La tarde del martes, Jack salió con Emmett y Edward, así que Esme y Bella estaban solas en casa. Bella se encontró a sí misma parada afuera del estudio dándose una charla alentadora. Jack había comentado esa mañana el silencio entre Bella y su abuela. Ella solo había sonreído y lo había tranquilizado diciéndole que todo estaba bien. Había sido la primera vez que realmente le había mentido a Jack, incluso si había sido una pequeña mentira piadosa. Bella no estaba segura ni ella misma dónde estaba parada con Esme en ese momento, pero estaba por dibujar una línea en la arena. Levantó una mano y golpeó, antes de entrar a la habitación.
Esme levantó la mirada de una pila de facturas que estaba viendo y frunció el ceño cuando vio a Bella.
—¿Hay algo que necesites, Bella? —preguntó con frialdad.
Bella tragó y caminó hasta pararse frente al escritorio. Miró a Esme directo a los ojos y asintió.
—Sí, necesito hablar contigo —respondió suavemente.
—Bueno, habla entonces. —Esme alzó una ceja y se recostó sobre su silla para escuchar.
—Primero, quiero disculparme por este aire de incomodidad que se creó entre nosotras. —Bella movió las manos en el aire entre ellas—. No siento que estoy equivocada y no puedo disculparme por ser firme con lo que pienso. —Suspiró.
Esme miró fijamente a la joven. Bella se mordió el labio y fortaleció su actitud.
—Creo que probablemente sería mejor que Jack y yo nos quedemos en el hotel por el momento. Como Alice y Jasper se irán el viernes, podremos tomar su habitación.
Los ojos de Esme se llenaron de lágrimas y su boca se abrió. Las lágrimas se formaron en sus ojos y dejó escapar un pequeño llanto.
—No, Bella, ¡por favor no! Lo siento si he estado actuando como una niña, pero no puedo aceptar que Marcus esté siendo genuino. ¡Por favor no se vayan!
Bella se apresuró al lado de Esme y tomó sus manos.
—Esme, no estaba sugiriendo esto para lastimarte o hacer que te retractaras. No creí que fuera justo para ninguno de nosotros lidiar con la incomodidad, especialmente para Jack. Solo quería darte un poco de espacio.
Esme se paró y empujó a Bella en un abrazo.
—Por favor no se vayan —susurró otra vez. Bella asintió y la sostuvo fuertemente. Ella había empezado a pensar en Esme como otra figura materna en su vida y, por mucho que sintiera que Esme estaba equivocada en esa situación, no podía evitar sentir que su corazón dolía ante el pensamiento de lastimarla.
—¿Por favor podemos resolver esto entonces? Odio que estés molesta conmigo —dijo Bella suavemente.
—Oh, Bella… —Esme suspiró—. Nunca estuve enojada contigo, solo con la situación. Me la agarré contigo y lo siento mucho. No te lo merecías.
Esme tomó la mano de Bella otra vez y la guió hacia las sillas del otro lado del escritorio. Ella tomó el asiento enfrente de Bella y se limpió una lágrima antes de continuar.
—Estaba molesta y equivocada. Sé exactamente lo que estabas tratando de decir, pero deliberadamente lo ignoré para seguir enojada. Si Edward hubiese estado en una situación similar, no habría modo de que yo le hubiese dado la espalda. Aunque honestamente creo que hay momentos en los que uno necesita cortar "el cordón" para permitir que los hijos fallen y se caigan ellos mismos. No estoy sugiriendo abandonarlos completamente, solo hacerlos darse cuenta que no estarás siempre ahí para sostenerlos.
Bella le dio un apretón a la mano de Esme y le dirigió una pequeña sonrisa.
»Oh, Bella, tú no entiendes. —Esme suspiró—. Siento haberte llamado ingenua el otro día. Sé que tú has tenido que lidiar con tus propios demonios, pero ellos no pueden compararse con Victoria. Esa mujer es maldad pura. Es mezquina, rencorosa y malvada. Todavía no puedo creer que mi dulce Jack comparta con ella parte de su ADN. A veces es incomprensible para mí. Ella hizo heridas muy profundas en nuestra familia, no estoy segura de si alguna vez sanarán.
—Lo entiendo, Esme, pero eso no debería impedirte intentarlo. Yo fui la que encontró a Jack en ese callejón. Yo lidié con las pesadillas, los ataques de pánico y la tristeza en general. Lo ayudé a pasar por eso. Daría cualquier cosa por ser capaz de sentir todo eso por él. Honestamente estoy asustada por lo que pasará si alguna vez cruzamos caminos con Victoria.
Esme miró a Bella sorprendida.
—Oh, querida, no te preocupes por ella. Ninguno de nosotros dejará que ella esté cerca de ti o Jack. Eso pasará el día que el infierno se congele —juró.
Bella sacudió la cabeza.
—No, Esme, entendiste mal. Tengo miedo por ella. Cuando pienso en lo que le hizo pasar a Jack y ahora que sé lo que le hizo a Edward, solo… —Bella corto su oración para controlar su furia—. Mis dedos pican por envolverse alrededor de su cuello. Quiero simultáneamente ahogarla y hacerle saber lo que se siente estar perdido, solo y con hambre por días como estuvo Jack. Nunca en toda mi vida fui una persona violenta, pero sueño con causarle dolor de las peores maneras.
Ella apartó la mirada de Esme, sintiéndose avergonzada por su explosión emocional. Ella sintió un toque en su barbilla y levantó la mirada para encontrarse con el rostro sonriente de Esme.
—Es bueno saber que estamos en la misma página en cuanto a lo que importa más.
Bella sintió que las lágrimas llenaban sus ojos y asintió. El infierno era un lugar muy bueno para que Victoria terminara.
—¿Qué hay sobre la gala de beneficencia, Esme? ¿Participarás? —preguntó Bella.
Esme asintió con determinación.
—No sé si Marcus es sincero o no, pero dejaré que tú te ocupes de él, solo en caso de que él no esté diciendo la verdad. Además, él tenía toda la razón, no puedo decir que no por Jack. Tesoros Perdidos beneficia a muchos chicos y familias que necesitan ayuda. Nosotros tenemos nuestro final feliz, muchos otros no lo tienen.
Esta vez Bella permitió que una lágrima cayera por su mejilla.
—Te quiero, Esme. Lo hago honesta y verdaderamente. —Bella buscó un pañuelo encima del escritorio.
Esme se acercó y envolvió a Bella con sus brazos.
—Oh, Bella, querida. También te quiero. Siento tanto que hayamos estado en desacuerdo estos últimos días. Prometo no cerrarme así otra vez. Si estamos en desacuerdo, lo hablaremos, ¿está bien?
Bella asintió con la cabeza y sintió como un peso enorme se iba de sus hombros.
—Hablando de otra cosa —dijo Esme—, ¿estaría bien para ti si Carlisle y yo llevamos a Jack en un viaje de una noche para visitar a mis padres? Ellos están ansiosos por verlo. Viven justo afuera de Milwaukee, que no está muy lejos de aquí.
—Por supuesto, Esme. ¿Cuándo están pensando ir?
—Bueno, estaba pensando que tal vez el sábado si está bien para ti. Carlisle no trabaja este fin de semana, así que podríamos irnos por la mañana y volver el domingo. ¿Eso está bien?
—Estoy bien con eso, pero deberíamos incluir a Edward en la discusión también.
Esme sonrió y sacudió la cabeza.
—¿Qué? —preguntó Bella confundida.
—Hablé con él hoy más temprano y me dijo exactamente lo mismo. No sé si entiendes lo que significa para mí ver como ustedes se están desarrollando como padres. Victoria nunca fue una madre para Jack, incluso cuando estaba alrededor. Edward era un padre soltero. Compartir a Jack con otro padre, quiero decir contigo, es tan nuevo para él como para ti. Pero ustedes lo están manejando muy bien y eso me deja asombrada. Su relación es complicada, sí, pero tan simple al mismo tiempo. Es como si estuviese destinado a ser.
Esme le sonrió tranquilamente a Bella y apretó una de sus manos.
—¿Qué dices de hacer algunos dulces para cuando los chicos vuelvan?
Bella sonrió y asintió, agradecida de que la tensión entre ella y Esme haya terminado.
Cuando los chicos regresaron un par de horas después, Edward estaba agradablemente sorprendido de ver a Bella y su mamá riendo y horneando juntas en la cocina. Él le sonrió y besó a su madre en la mejilla, antes de girarse y hacer lo mismo con Bella. Ella sintió que sus mejillas se calentaron y giró su cara ligeramente para ocultar su sonrojo. Esme le dio una sonrisa cómplice y se giró para encarar a su hijo.
—Hola a ti, mi hijo. ¿Puedo preguntar por qué recibí más temprano una llamada de mi sobrino preguntándome cuándo estaba invitado a cenar?
Los ojos de Edward se ampliaron un poco y luego fueron hacia el rostro confundido de Bella por un momento, antes de encogerse de hombros hacia su madre.
—Puede que haya mencionado que él debería venir a cenar para ponernos al día. No fui específico.
Esme entrecerró los ojos y vio a través de la indiferencia fingida de él.
—Bueno, bien. Me tomé la libertad de invitarlo mañana a la noche.
Esme sonrió inocentemente ante la reacción sorprendida de Edward y se giró hacia Bella.
—Creo que ya conociste a mi sobrino, Demetri, ¿cierto? —preguntó Esme. Bella asintió.
—¿Él es tu sobrino? —preguntó Bella, sorprendida. Esme sonrió.
—Sí. Mi hermana, Carmen, que también es adoptada, es su madre. Su esposo, Eleazar, es de Londres, así que los tres tienen doble ciudadanía. Ellos están viviendo en Londres en este momento. Tre y su hermano mayor, Alistair, son compañeros de Edward en la firma.
Bella miró a Edward, que estaba observando incómodo sus pies.
—Oh, ¿en serio? Edward no mencionó que eran primos. Él parecía muy agradable —habló Bella suavemente. Edward la miró y sonrió tímidamente.
—Lo siento —respondió, sin sonar arrepentido—. Estaba muy emocionado de pasar el día contigo y con Jack.
Él le dirigió su sonrisa torcida y encantadora y se sintió como si algo pinchara el pecho de ella. Ella sonrió ligeramente y alejó la mirada, tratando de descifrar esos nuevos y emocionantes sentimientos que Edward le provocaba.
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—Así que nosotros terminamos metiendo a Ed en la secadora para esconderlo de Emmett. Y nos olvidamos completamente de él hasta que tía Esme preguntó por él. Nuestra mamá nos dio una paliza esa noche, pero valió la pena.
Bella se sentó hacia atrás y dejó escapar algunas risas. Ella tenía que admitir que Demetri era absolutamente encantador y divertido. Jack aceptó al tío Tre casi inmediatamente, cautivado por las historias sobre su padre y su tío cuando tenían su edad. Bella trató de estar tranquila y observar la mayor parte del tiempo, pero Tre encontraba la forma de incluirla en la conversación. Ella notó que la cara de Edward se arrugó algunas veces, pero lo atribuyó a que se sentía avergonzado, aunque en secreto esperaba que fuera por la forma en que Tre le tocaba ligeramente la mano cada tanto.
Ella también notó las pequeñas miradas que intercambiaban Esme y Carlisle, pero decidió ignorarlas completamente.
—Así que, Isabella —dijo Demetri—, ¿qué piensas de unirte a mí para cenar la noche del viernes?
Bella parpadeó y se congeló por el hormigueo que recorrió su espina cuando Tre dijo su nombre con un leve acento. Sonaba demasiado lindo. Ella jugó con su servilleta por un momento y vaciló. Realmente no quería ir a una cita con Tre, porque su corazón, lenta pero seguramente, se estaba enamorando de Edward. Abrió la boca para negarse gentilmente cuando Carlisle habló.
—¡Creo que esa es una idea maravillosa, Bella! Tre puede mostrarte algo de la vida nocturna de Chicago. Estoy seguro de que pasarán un tiempo genial —dijo entusiasmado. Bella estaba sorprendida por el entusiasmo de Carlisle.
—Um, lo haría, pero tengo algunas cosas que realmente debería escribir…
—¡Oh, Bella! —intervino Esme—. ¡Estaría bien! Como Jack se irá con Carlisle y conmigo el sábado, tendrás todo el día y la noche libres para escribir. —Esme le sonrió y le guiñó a Bella. Todavía algo confundida, se giró hacia Tre y asintió.
—¿Claro? —le respondió, aunque salió más como una pregunta que como una respuesta. Ella escuchó un golpe del otro lado de la mesa y vio que la mandíbula de Edward estaba apretada y su puño estaba envuelto con fuerza alrededor de su tenedor, mientras él observaba su plato.
Demetri ignoró el pequeño berrinche de su primó y le sonrió a Bella.
—Estupendo. ¿Entonces te recojo a las siete?
—Bien. —Bella asintió y le sonrió genuinamente. Él era un chico dulce y se imaginó que no la lastimaría divertirse un poco de vez en cuando.
Ella no pudo evitar notar las sonrisas que compartieron Esme y Carlisle cuando Edward se levantó y se excusó de la mesa.
Cuando Demetri se fue, un poco más tarde, Bella acompañó a Jack a la cama y se sentó con él a leer un poco antes de que cayera dormido. Mientras cerraba la puerta, escuchó una melodía familiar desde las escaleras que iban al tercer piso. Sin pensar, se encontró a sí misma subiendo las escaleras y caminando hacia la puerta abierta de donde provenía la música.
...
Oh, got no reason, got not shame
Got no family I can blame
Just don't let me disappear
I'm 'a tell you everything
...
So tell me what you want to hear
Something that were like those years
Sick of all the insincere
So I'm gonna give all my secrets away
...
This time, don't need another perfect lie
Don't care if critics ever jump in line
I'm gonna give all my secrets away
...
Ella se paró en la puerta y miró curiosamente la habitación. Las paredes eran de madera oscura y la alfombra de un azul oscuro. Había un sofá de cuero negro frente a una pared que tenía una enorme televisión de pantalla plana. Su mirada se detuvo en el hombre acostado en el medio de la inmensa cama, observando el techo. Edward estaba acostado en el medio de su cama marrón oscuro y azul, cantando suavemente con la canción.
Una sonrisa suave apareció en el rostro de ella. Incluso aunque sentía que estaba invadiendo, era lindo ser capaz de verlo cuando estaba con la guardia baja. Honestamente, él era el hombre más apuesto que había visto y ella nunca había reaccionado ante ningún otro de la forma que lo hacía con él. Eso la desconcertaba a veces. Se estiró y golpeó ligeramente el marco de la puerta y él se sentó inmediatamente, silenciando la música.
Él pasó sus manos a través de su cabello y le dirigió una pequeña sonrisa.
—Bella, ¿está todo bien? ¿Necesitas algo?
«Sí, a ti», suspiró su subconsciente.
Ella negó con la cabeza.
—No, solo estaba siguiendo la música. Es una de mis canciones favoritas.
Él se deslizó a un lado y palmeó la cama a su lado. Bella caminó alrededor y se sentó en el espacio que él le había ofrecido. Ambos se recostaron contra el cabecero de la cama y estiraron sus piernas frente a ellos. Él agarró el control remoto del estéreo y la canción empezó otra vez desde el comienzo.
Bella cerró los ojos y dejó que la música la llenara, además de sentir el calor del cuerpo de Edward solo a unas pulgadas del suyo. Después de unos minutos, la canción terminó y empezó una canción de Ray LaMontagne y Bella sonrió ampliamente, sin molestarse en abrir los ojos.
—¿Qué puso esa sonrisa en tu rostro? —escuchó ella su voz de terciopelo preguntar. Ella tembló ante el sonido—. ¿Tienes frío? —preguntó. Ella negó con la cabeza lentamente.
—No, estoy bien. Esta es una canción increíble —dijo suavemente.
—Lo es. —Él rio entre dientes.
...
When you kissed my lips with my mouth so full of questions
It's my worried mind that you quiet
Place your hands on my face, close my eyes and say
Love is a poor man's food, don't prophesize
...
I could hold you in my arms
I could hold you forever
And I could hold you in my arms
I could hold you forever
...
Ella abrió los ojos y giró su cabeza ligeramente hacia la derecha. Sonrió ante el verde oscuro que la observaba. Después de un momento, algo más alegre empezó a sonar y rompió el hechizo bajo el que estaban. Bella se aclaró la garganta y se paró.
—Debería ir a la cama. Gracias por compartir —dijo tranquilamente.
Él le sonrió.
—Cuando quieras, Bella. Buenas noches.
Ella sonrió y lo saludó con la mano desde la puerta.
—Buenas noches, Edward.
Ella continuó tarareando Hold You In My Arms en su camino hacia su habitación y mientras se preparaba para dormir.
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El día siguiente se convirtió en uno de los más frenéticos que Bella había experimentado desde que había llegado a Chicago. Aunque Alice y Jasper se irían temprano esa tarde, Alice todavía se las arregló para llevar a Bella a comprarse un vestido nuevo esa mañana. Sin importar cuánto tratara de discutir Bella, Alice se negaba a escuchar, insistiendo en que tenía que lucir sexy para Edward. Cuando Bella la corrigió diciendo que saldría con Demetri, Alice solo sonrió e ignoró el comentario. Después de encontrar un impresionante vestido negro sin mangas que le llegaba a medio muslo, Alice estuvo contenta. Ellas se encontraron con Jack y Jasper para almorzar antes de dirigirse al O'Hare para decir adiós. Devolvieron el Volvo a la compañía de alquiler y los Whitlock prometieron volver a visitarlos a principios de agosto.
Tan pronto como Bella y Jack entraron por la puerta de la casa de los Cullen alrededor de las cinco, Esme llevó a Bella y su vestido hacia arriba. Ella parecía más emocionada por la cita que Bella. Empujó a Bella a la ducha y después le aplicó una ligera capa de maquillaje a su cara y la peinó mientras Bella tenía puesta una bata de baño. Ella rizó, preparó y empujó por casi una hora. Bella estaba un poco preocupada de parecer demasiado arreglada, pero el resultado final fue hermoso. El maquillaje era mínimo y su cabello caía en una cascada de rizos.
Ella le sonrió a Esme y la abrazó en agradecimiento.
—Está bien, ahora ponte ese vestido con cuidado, señorita, y después baja para mostrarnos —bromeó Esme antes de dejar la habitación.
Bella caminó alrededor y tomó una respiración profunda, tomando el vestido de la bolsa. Cuidadosamente se lo puso y después se deslizó en unos tacones negros. Ella metió su billetera y su celular en un pequeño bolso negro que le prestó Esme. Antes de bajar, se miró en el espejo y casi no se reconoció. Cuando llegó a abajo, miró hacia arriba y notó varios ojos sobre ella. Esme estaba sentada entre Edward y Jack en el sofá grande. Los tres tenían expresiones diferentes en sus rostros. Esme lucía orgullosa, mientras que Jack parecía asombrado. Y, sin importar cuánto trató, no pudo descifrar la expresión de Edward.
Bella se giró, mostrando con orgullo el vestido negro que tenía un poco más de escote de lo que la hacía sentir cómoda.
—¡Sabía que te quedaría genial, Bella! Lo dejarás sorprendido —exclamó Esme.
Por el rabillo del ojo, Bella notó la mirada incómoda de Edward ante el comentario de su madre y no estaba segura de qué hacer con eso.
—¿De verdad tienes que ir? ¿Por qué no solo te quedas en casa con papá y conmigo? —Jack frunció el ceño.
—Lo siento, pequeño. Solo iré a una cita. Regresaré. —Ella se rio y Jack estrechó los ojos.
—Bien, pero será mejor que regreses a las diez, ¿está bien?
Bella sacudió la cabeza y se rio. Miró a Edward cuando escuchó su risa y le dio una mirada interrogativa. Él sonrió y se encogió de hombros.
Un momento después sonó el timbre y Esme se levantó emocionada para abrir la puerta.
Bella pasó su mano por el frente de su vestido, nerviosa. Ella miró hacia arriba y notó que Edward la estaba observando.
—¿Qué? ¿Luzco bien?
Él sonrió algo triste y se paró. Caminó hacia ella y tocó un mechón de su cabello.
—Luces mejor que bien, Bella. Luces hermosa —susurró.
«Dime que no vaya», le rogó silenciosamente con los ojos. Ninguna palabra salió de la boca de él, así que ella se giró y siguió a Esme al vestíbulo donde Demetri estaba esperando, luciendo muy apuesto en unos pantalones negros y una camisa azul oscuro. Él agarró las manos de ella y las besó ligeramente.
—Luces absolutamente maravillosa, Bella. Gracias por acompañarme esta noche.
Bella se sonrojó y le agradeció en voz baja antes de permitir que la guiara hacia su auto.
Poco más de tres horas después, Demetri estaba dejando a Bella de vuelta en la casa de los Cullen. La había llevado a un encantador restaurante francés y después caminaron hacia un pequeño club de jazz. Se sentaron y hablaron durante una hora. Bella decidió que le gustaba mucho Tre y que él era un tipo genial, pero no era Edward. Así que cuando le preguntó si podían salir otra vez, cuando estaban parados en los escalones frente a la puerta, Bella no tuvo otra opción más que rechazarlo. Fue una sorpresa cuando él se inclinó y besó su mejilla antes de sonreírle.
—¿Qué es tan divertido? —preguntó, un poco indignada.
—En serio espero que mi primo abra los ojos pronto. Obviamente te preocupas mucho por él y puedo ver lo mismo en él. He conocido a Edward desde hace mucho tiempo, así que me gusta pensar que lo conozco muy bien. Si las cosas van como sospecho que irán, estaré esperando una llamada de agradecimiento este fin de semana, querida.
Ella continuó mirándolo confundida hasta que él se fue caminando hacia su auto. Demetri la saludó rápidamente con la mano antes de irse. Ella sacudió la cabeza para quitarse el aturdimiento y abrió la puerta. Adentro, Jack y Edward estaban sentados uno al lado del otro en el sofá, los dos en pijama, esperándola. Ella arqueó una ceja y puso una de sus manos en su cadera.
—¿Qué pasa con la fiesta de bienvenida? —preguntó.
Jack se paró y cruzó los brazos. Miró el reloj y después otra vez a ella.
—Llegas tarde, ma.
Ella rodó los ojos y le hizo una mueca.
—Y también soy adulta, pequeñín.
—No, no, no —discutió él, tratando de no sonreír pero fallando miserablemente—. Hicimos un acuerdo antes de que te fueras. Las diez en punto. Ahora son las diez y cuarto. Creo que necesitas un castigo.
Ella se movió rápidamente y lo agarró por la cintura para hacerle cosquillas.
—¡Te mostraré un castigo, señor!
Edward los observó con una sonrisa en su rostro, aunque lucía un poco nervioso cuando Bella y Jack se calmaron y ella se encontró con su mirada.
—Bueno, Jack —dijo él—, te dejé esperar que vuelva tu mamá, pero ahora es tiempo de ir a la cama.
Jack suspiró.
—Bien, ya entendí. —Él se rio. Caminó para abrazar a su padre y susurrarle algo al oído. Edward le respondió riendo ligeramente y revolviendo el pelo de Jack. Jack envolvió sus brazos alrededor de la cintura de Bella y la besó en la mejilla.
—Buenas noches, mamá. Buenas noches, papá —gritó mientras subía corriendo las escaleras.
Bella sonrió y sacudió la cabeza. Ella escuchó a Edward aclararse la garganta y lo miró. La mirada de nervios estaba otra vez en su rostro.
—¿Qué está mal, Edward? —preguntó preocupada.
—En realidad no me estoy sintiendo muy bien, Bella.
—¿Qué pasa? —preguntó ella, su preocupación aumentaba—. ¿Cuándo empezaste a sentirte mal?
—Anoche, durante la cena en realidad.
Ella se acercó unos pasos a él.
—¿Hay algo que puedo hacer para hacerte sentir mejor?
Él miró con determinación los ojos de ella y asintió, antes de sonreír tímidamente.
—Sí, puedes. ¿Sales conmigo en una cita?
¡NO ES LINDOOOOOOOOOOO! AINS.
Finalmente Edward sabe por todas las cosas que pasaron Bella y Jack. No se detuvieron mucho, pero bueno algo es algo.
Yo creo que Esme tuvo sus motivos para enfrentarse a Bella, al fin y al cabo, las dos sacaron las garras como mamás leonas para defender sus cachorros. Voto por un punto a favor de Marcus (Espero que no me falle).
REALMENTE AMO A ESME Y CARLISLE. Si bien Demetri es todo un galanazo, nosotras queremos que Bella y PS estén juntos. Y parece que Jack también. ¿A que no es lindo cuando reta a su mamá por llegar tarde?
Gracias por sus comentarios a: saraipineda44, Sully YM, rjnavajas, Cary, rosy canul, bbluelilas, somas, Adriu, Pili, EmmaBe, Marie Sellory, bellaliz, Yoliki, Emilie Ctrl, lauritacullenswan, cavendano13, debynoe, Pam Malfoy Black, Brenda Cullenn, conejoazul, aliceforever85, LicetSalvatore, crysty Katy, Sara, solecitopucheta, deisymoon2, Tata XOXO, Merce, lizdayanna, tulgarita, jupy, LOQUIBELL, patymdn y los Guest.
¡NOS LEEMOS EN EL PRÓXIMO!
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¡¿HABRÁ CITA?!
