Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to KitsuShel. We just translate with her permission.

Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de KitsuShel, solo nos adjudicamos la traducción.


Parachute

By: KitsuShel

Traducción: luzalejatb

Beta: Yanina Barboza


Capítulo 22

—¿Qué estás haciendo aquí? —le preguntó Bella a Tanya mientras se acomodaban en uno de los sofás.

Tanya sacudió la cabeza y miró juguetonamente a su amiga.

—Bueno, si realmente prestaras atención a tu correo electrónico, habrías leído que vendría a cubrirte la espalda, chica. Después de que logré quebrar a Lauren Mallory de nuevo y de despedir su trasero por dar tu información, tuve unas cuantas palabras con el jefe. Digamos que él estuvo de acuerdo rápidamente con mi estancia indefinida en Chicago. Voy a ayudar con toda la publicidad para esta gala en la que te metiste.

—Oh, eso sería maravilloso —intervino Esme, sentándose frente a las chicas—. Me he estado atormentando la cabeza tratando de resolver algunas cosas, así que tener un par de manos extra definitivamente ayudará.

Tanya asintió pensativamente.

—¿Qué fecha tienen ustedes en mente?

Bella y Esme se miraron antes de que Bella se volviera hacia Tanya y se encogiera de hombros.

—Nos reuniremos con Marcus Preston y su esposa el martes para repasar algunos detalles.

Tanya asintió de nuevo.

—¿Por qué oigo un "pero" en tu voz?

—También estamos planeando contarle sobre Jack.

—Hmmmm —respondió ella, tocando sus labios con un dedo, pensando—. Me alegro de haber llegado antes de ese momento. Sin ofender, señora Cullen, pero prefiero no tenerte en una situación así sin prepararte, Bella.

Esme sonrió y negó con la cabeza.

—No te preocupes, querida, he oído cosas maravillosas sobre tu, em, tenacidad.

Tanya sonrió ampliamente.

—Ah, mi reputación me precede, me siento honrada.

Ella golpeó a Bella en el hombro con uno de los suyos.

Esme suspiró y se frotó las manos.

—Fue maravilloso conocerte, Tanya, pero me voy a la cama, hay una habitación de invitados al final del pasillo en el segundo piso y eres más que bienvenida a usarla. Estoy segura de que a Bella no le importará mostrarte el camino, ¿verdad, querida?

Bella sacudió la cabeza y sonrió.

—No, Esme, para nada. Que duermas bien.

—Gracias, señora Cullen, puede que acepte esa oferta, ya que B y yo tenemos que adelantarnos en algunos temas. Buenas noches.

—Les deseo buenas noches, chicas. Oh, y por favor llámame Esme, Tanya.

—Claro, voy a tratar de recordar eso —se rio.

Después de que Esme hubiese desaparecido por las escaleras, Tanya se volvió hacia Bella con un brillo malicioso en sus ojos.

—Bien, ahora que estamos solas, ¡dime todo sobre el Dios que camina entre los hombres!

Bella se sonrojó furiosamente y se mordió el labio.

—Solo para que sepas, estoy justo detrás de ti.

Ambas chicas se volvieron para ver a Edward de pie detrás de ellas con una pequeña sonrisa en su rostro. Tanya se pasó el pelo por encima del hombro y le dirigió una mirada desinteresada.

—Estaba hablando de tu padre, amigo.

Los ojos de Edward se abrieron y su boca se abrió, antes de cerrarla de nuevo con sorpresa.

—Em, bien. Eww. —Edward se estremeció antes de sonreírle a Bella—. ¿Crees que podría hablar contigo un momento?

Ella asintió y caminó con él hacia el inicio de las escaleras.

—¿Qué pasa?

—Solo quería darte las buenas noches y decirte que me muero de ganas por besarte, pero no estaba seguro de cómo reaccionarías delante de la gente.

Él le dio una sonrisa tímida y su corazón se derritió. Dando un paso más cerca, Bella colocó sus manos sobre su pecho y se puso de puntillas para dejar un suave beso en sus labios. Él sonrió y movió suavemente sus labios con los de ella. Cuando terminó el beso, él apoyó su frente contra la de ella y respiró hondo por la nariz.

—Buenas noches, Bella —susurró.

—Buenas noches, Edward —respondió ella con el mismo tono de voz.

Él presionó los labios contra la frente de Bella y le apretó las manos antes de subir. Bella se quedó paralizada hasta que sintió que Tanya se acercaba a ella. Volvió la cabeza y miró a su amiga, que sonreía suavemente.

—Realmente te gusta, ¿verdad? —preguntó en voz baja. Bella respondió asintiendo—. Bueno, parece que es un buen tipo y te lo mereces, pero si te lastima, no quedará lo suficiente de él para que los perros lo encuentren.

Bella asintió solemnemente, sabiendo que Tanya no estaba bromeando.

Tanya tomó a Bella por el brazo y la empujó ligeramente hacia las escaleras.

—Vamos, vamos a hablar de chicos en privado. Lo único que me falta es que el buen doctor entre mientras te cuento cómo quiero saltar en sus piernas.

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6 de julio de 2010

El martes por la mañana sorprendió a Bella moviendo nerviosamente la pierna mientras esperaba a que la secretaria de Marcus les mostrara su oficina. Edward extendió la mano y la puso sobre la rodilla de ella, calmándola y relajándola automáticamente.

Ella le lanzó una sonrisa de agradecimiento y él se inclinó para besarla en la mejilla.

—Tranquila, hermosa, todo estará bien.

Bella asintió nerviosamente y captó la sonrisa de felicidad de Esme por el rabillo del ojo. Ella había estado demasiado feliz con los pequeños momentos de afecto que su hijo y Bella habían intercambiado con más frecuencia en los últimos días. Carlisle había querido estar allí con ellos hoy, pero el hospital últimamente estaba corto de personal, así que se ofreció a dejar a Jack en la casa de Em y Rosalie antes de dirigirse al hospital. Nadie quería que Jack estuviera presente para esta reunión, ya que no estaban seguros del resultado.

Esme, que estaba sentada junto a Tanya, se inclinó para susurrar a la pareja.

—Bueno, creo que el mejor plan es que hable con Diane en privado. Tenemos algunas cosas que discutir y creo que confiarle a ella el asunto de Jack de antemano nos dará la ventaja de posiblemente tenerla de nuestro lado.

Tanya asintió.

—Buena idea, tengo algunas cosas sobre las que me gustaría hablar con el señor Preston, así que arreglaremos eso primero.

El intercomunicador en el escritorio de la secretaria zumbó.

—Heidi, ¿podrías guiar a nuestros invitados a mi oficina ahora?

—Sí, señor, señor Preston.

La morena alta y delgada sonrió amablemente y movió la mano para que el grupo la siguiera.

—Por aquí por favor.

—¿Por qué tengo la sensación de que somos el señuelo que cuelga en una caña de pescar? —le comentó Tanya silenciosamente a Bella. Ella se inclinó hacia su amiga y le susurró para responderle.

—Porque eso es exactamente lo que somos. Nosotros somos el señuelo de Marcus para atraer la atención de Esme. Hoy definitivamente él se llevará una sorpresa.

Heidi abrió una puerta y los condujo a una gran oficina. Marcus estaba sentado detrás de un gran escritorio adornado, mientras su esposa y su hija se sentaban frente a él. Los tres se pusieron de pie para saludar a sus invitados. Los ojos de Irina se iluminaron cuando vio a Edward, pero luego se estrecharon ligeramente cuando notó el agarre que tenía en la mano de Bella.

—Esme, Edward, es bueno verlos de nuevo. Incluyéndola, señorita Swan —habló Marcus con tono amistoso. Se volvió hacia Tanya y le dedicó una sonrisa confusa—. Me temo que no nos hemos conocido, ¿señorita...?

Tanya sonrió y puso su maletín en una silla antes de extender su mano.

—Denali, Tanya Denali, soy la representante de la señorita Swan de HarperCollins.

Marcus parpadeó y le dio un ligero movimiento de cabeza. Esme dio un paso adelante y tomó a Diane de la mano, lo que causó que una mirada de shock cruzara su rostro.

—Marcus, Diane, ¿creen que Di y yo podríamos tener unos momentos a solas?

Marcus sonrió brillantemente y asintió con la cabeza. Diane rápidamente sacó a Esme de la habitación y cerró la puerta detrás de ellas.

—Bueno, entonces —prosiguió Tanya—, mientras las esperamos, tengo algunas cosas que me gustaría discutir con usted, señor, si no le importa.

Marcus volvió a asentir y señaló las cinco sillas que había delante de la mesa. Tanya tomó el asiento del medio y Bella se sentó a su lado a la derecha. Cuando Edward se sentó en el otro lado de Bella, Irina soltó un pequeño resoplido y tiró de una silla para sentarse a su lado. Tanya se volvió hacia Bella y alzó una ceja, pero todo lo que Bella pudo hacer fue encogerse de hombros. Se preguntó brevemente si la joven se había enamorado de él.

Edward atrapó su mirada y sonrió disculpándose y Bella apretó su mano en entendimiento. Vio a Marcus dar a sus manos entrelazadas una mirada crítica antes de mirarla a los ojos con una interrogante.

Tanya se aclaró la garganta y cruzó las piernas, mirando a Marcus Preston.

—Señor Preston, debo admitir que, por un lado, estoy asombrada de su persistencia en obtener la ayuda de Bella, y por el otro, como su amiga, estoy furiosa con el hecho de que usted trató de manipularla no solo a ella, sino también a mi compañía. Le sugeriría que actuara con discreción de ahora en adelante, no soy una persona a la que deba hacer enojar.

Marcus se reclinó y arqueó una ceja. Se volvió hacia Bella y sonrió levemente.

—Usted es una mujer fuertemente protegida, señorita Swan, no solo por la señorita Denali, sino también por los Cullen. Todo un enigma. —Después de un momento, suspiró—. Me disculpo por el incumplimiento del protocolo al obtener su información personal, pero no puedo arrepentirme, no cuando Esme está en la habitación de al lado hablando con mi esposa.

Tanya cruzó los brazos y se recostó en la silla.

—El resultado de los acontecimientos de hoy aún está por verse, señor Preston, y yo no me lo jugaría todo a una carta.

Bella tragó nerviosamente y miró a la derecha y vio a Irina sosteniendo el brazo de Edward mientras hablaba emocionada acerca de sus actuales clases universitarias. La molestia brotó en su pecho, pero la sacó de su cuerpo. No había manera de que sintiera envidia de una niña. Una niña que era solo cuatro años más joven que ella. Tragó el ácido que lentamente empezó a arrastrarse por su garganta. Ella soltó su mano y se pasó los dedos por el cabello. Sintió que él la miraba con preocupación, pero no podía mirarlo ahora mismo. No hasta que ella luchara con sus emociones.

Afortunadamente, la puerta se abrió. Todos los ojos se volvieron para ver a Esme y Diane entrar, tomadas de la mano y con los ojos rojos. Bella se encontró con la mirada de Diane y la mujer mayor le dio una sonrisa alentadora y asintió con la cabeza. Bella suspiró un poco y se sintió menos ansiosa. La sonrisa en la cara de Marcus cuando miró a Esme y su esposa lo hizo sentir como si hubiera hecho lo correcto animando a las mujeres a hacer las paces en la habitación contigua. La mirada que tenía no era nada más que simple amor y adoración.

Bella tosió ligeramente y esperó a que Marcus se encontrara con sus ojos.

—Antes de entrar en cualquiera de los planes de la gala, hay una cuestión importante de negocios que tenemos que hablar primero.

Marcus agitó la mano y le hizo un gesto para que continuara. Manteniendo la voz firme, continuó.

»Como estoy segura de que ya está enterado, la Fundación Tesoros Perdidos es una organización benéfica que he creado para ayudar a los niños perdidos y desaparecidos, así como a sus familias. Mi hijo es uno de esos niños y yo quería hacer todo lo que estuviera en mis manos para otros niños como él. Nunca renunciamos a la búsqueda de su familia, y recientemente la encontramos. No es coincidencia que estemos en Chicago ahora mismo.

Observó cómo la comprensión empezaba a aparecer lentamente en él y una serie de emociones destellaron en su rostro.

»La serie Jack Ataca que escribo se inspira en él.

Marcus se cubrió la boca con la mano y sus ojos se llenaron de lágrimas. Diane se levantó y se acercó para abrazar a su marido, reconfortándolo. Irina miró hacia adelante y hacia atrás entre sus padres y Bella, con confusión absoluta en su rostro.

—Espera, no te estoy siguiendo.

Marcus se secó los ojos y respiró hondo.

—¿Estás tratando de decirme que tu hijo adoptivo es mi nieto? —preguntó con un tono inquietantemente sereno. Bella asintió cortantemente—. ¿Por qué no me lo dijiste antes? ¿Fue alguna clase de castigo? —Miró a Esme, que sacudió la cabeza tristemente.

—Lo siento, Marcus —respondió Bella—. Honestamente no sabía cómo decírtelo o cómo reaccionarías.

Sus ojos ardían enojados contra ella y cerró su puño sobre el escritorio.

—¿Qué quieres decir con que no sabías cómo decírmelo? Dices: "Marcus, tu nieto está vivo y bajo mi cuidado", eso es lo que dices, Isabella.

Edward se puso de pie de un salto y se paró justo enfrente de él.

—No lo hagas —gruñó—. No te atrevas a desahogarte con ella cuando no sabes ni un cuarto de la historia. Si ella no hubiera estado ahí para Jack, probablemente estaría muerto o peor. Fue nuestra decisión no decírtelo de inmediato, Marcus, no la de ella. Si así es como vas a reaccionar, entonces nos iremos y lo dejaremos como está. Tú elegiste esto cuando apartaste a nuestra familia, cuando decidiste apoyar las decisiones de Victoria. No nos culpes por poner la seguridad de Jack en primer lugar.

Marcus tragó saliva y su mirada bajó hacia el escritorio.

—Marcus, Esme me dio la versión abreviada en la otra habitación —habló Diane en voz baja a su marido—. Deberías oír lo que tienen que decir, sobre todo si quieres ser parte de la vida de ese niño.

Miró a Bella con ojos tan tristes que ella supo al instante que él no causaría ningún problema para su familia.

—¿Por favor? —Su voz se quebró cuando trató de hablar—. Por favor, ¿puedo verlo?

Bella parpadeó con lágrimas en los ojos y asintió.

Irina resopló de nuevo, molesta por ser ignorada y no entender nada.

—¿Tienes a Jack? —preguntó, volviéndose hacia Bella con una mirada odiosa—. ¿Lo secuestraste o algo así?

Edward fue a abrir la boca, pero Bella lo silenció poniendo una mano en su brazo.

—No, lo encontré solo y hambriento en un callejón cuando tu hermana lo abandonó.

Los ojos de Irina se abrieron y jadeó.

—Lo sabía —susurró, moviendo la cabeza de un lado a otro. Ella se volvió hacia su padre y lo fulminó con la mirada—. Te lo dije, te dije que era culpa de ella, pero no querías oírlo. No había forma de que él pudiera desaparecer mágicamente de la manera en que ella dijo que lo hizo. ¡La protegiste a costa de tu propio nieto! —Ella se levantó y agarró la mano de Edward—. ¡Por favor, Eddie, quiero verlo!

Edward suspiró y miró a Bella, sosteniendo su mirada por un minuto.

«No lo hagas», pensó ella para sí.

Él miró a Irina y sonrió tristemente.

—No depende únicamente de mí, Rini. Bella es su madre, ella también debe estar de acuerdo.

Internamente, Bella dejó escapar un suspiro de alivio al ver que él no iba a pasar por encima de ella por Irina.

—Entonces, espera un momento —intervino la joven—. Jack es mi sobrino, ¿pero tengo que tener tu permiso para hablar con él? Eso es una mierda.

—Irina —dijo Diane en un tono de advertencia.

—No me llames por mi nombre completo, mamá, ¿cómo puedes estar bien con ella por mantener a Jack lejos de nosotros? Eres tan mala como Victoria —le gruñó a Bella.

Bella se enderezó y se paró lentamente, moviéndose para ponerse cara a cara con Irina.

—Admiro tu pasión, pero no soy la persona que tiene la culpa aquí de otra cosa más que de a amar a mi hijo y querer que esté protegido. No me disculparé por ninguna de esas cosas.

El labio inferior de Irina se estremeció y se echó a llorar. Ella se arrodilló y sollozó en sus manos. Diane dejó el lado de Marcus y fue al lado de su hija. Bella parpadeó sus lágrimas y apartó la mirada de la escena. Por mucho que supiera que tenía razón, no podía evitar sentirse mal por la situación en la que se encontraban los Preston.

Bella sintió un tirón en su mano y miró a Edward, quien le dio una sonrisa triste, antes de jalarla entre sus brazos. Ella apoyó la cabeza en su pecho y soltó unas cuantas lágrimas. Él la empujó suavemente para que pudieran tomar los asientos a la izquierda de Tanya esta vez, permitiendo a Esme sentarse con Diane e Irina, que ahora estaba secando sus lágrimas. Ella miró a Bella y le dedicó la sonrisa más triste que jamás había visto.

—Lo siento, señorita Swan. He odiado a mi hermana durante años, y he extrañado tanto a Jack. —Ella sonrió melancólicamente por un momento—. Yo solía cuidarlo mucho cuando era un bebé. Solía enfadarme tanto con Victoria, porque ella actuaba como si él ni siquiera estuviera allí, quiero decir, sé que su propia madre era un poco mala, pero la mayoría de las madres quieren hacer lo mejor para sus hijos, ¿verdad?

Bella asintió tristemente, sabiendo que esa era una de las fuerzas que impulsó su relación con Jack. Ella estaba decidida a ser mejor que Renée.

»Pero a Vic no le importaba, solo le importaba ella misma y su siguiente línea.

Diane jadeó y miró a su hija bruscamente. Irina se rio sin gracia.

»¿Qué? ¿Crees que no lo sabía? ¿Todas las veces que papá le pagó a alguien a quien ella le debía dinero o a alguien cuando era atrapada por la policía?

Marcus cerró los ojos y bajó la cabeza, avergonzado, pero Irina continuó.

»¿Cuál crees que fue la razón por la cual me esforcé tanto para ser mejor que ella? No es que realmente tomara mucho esfuerzo.

Diane miró a su hija con simpatía.

—Lo siento tanto, cariño.

—Solía escucharlos a ustedes dos discutiendo sobre ella todo el tiempo, especialmente durante el divorcio. Realmente no me importaba lo que le pasara a Vic, pero quería que Eddie se quedara. —Ella lo miró con adoración y esta vez Bella pudo verla realmente por la pura e inocente emoción que era—. Tú eras mi hermano mayor, quizá no me gustaba Victoria, pero fue gracias a ella que te conocí a ti y a Jack. Cuando Jack desapareció, todo empezó a desmoronarse y cuando se divorciaron también te perdí a ti. Y a mis padres también, mucho más. Discutían todo el tiempo y estaban preocupados por lo que estaba pasando con ella, yo ya no existía, cuando me aceptaron en Harvard, salté a la oportunidad de dejarla y salir de debajo de su sombra.

Después de unos momentos de silencio para dejar que todo el mundo se ajustara a la sobrecarga emocional, Marcus rompió el silencio.

—¿Cuándo crees que podríamos verlo?

Bella miró sus manos por un momento antes de responder tranquilamente.

—¿Qué le parece hoy mismo? Él sabe dónde estamos y por qué estamos aquí, y en realidad estaba bastante preocupado por cómo saldría todo hoy.

Su rostro se iluminó y él le dio una sonrisa esperanzada.

—Por favor, prometo que nos comportaremos de la mejor forma.

Se volvió hacia Edward y ni siquiera tuvo que abrir la boca antes de que él asintiera con la cabeza y sacara su teléfono para escribirle a Emmett.

—Entonces —habló Tanya, aliviando el estado de ánimo—, mientras esperamos al enano, ¿por qué no trabajamos en la planificación de la gala?

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Poco menos de una hora más tarde, la fecha del 30 de julio fue elegida para la gala, así como el tema blanco y negro, junto con un puñado de otros detalles. Tanya miró su planificador y tarareó pensativamente.

—Esto debería funcionar muy bien, es una semana antes de que tengamos que salir en tu gira, Bella, así que es perfecto.

Edward miró a Bella rápidamente.

—¿Gira? —preguntó confundido. Ella parpadeó y asintió.

—Sí, tengo una gira de dos semanas que me había comprometido a hacer antes de que Jack y yo nos enteráramos de todos ustedes. Debe haber escapado de mi mente por toda la emoción reciente.

Él le dirigió una mirada incrédula.

—Sí, debe ser así —replicó con sarcasmo. Ella estaba a punto de responder cuando oyeron la voz de Heidi por el pasillo.

—Oye, espera un minuto, ¡no puedes entrar!

—Mire, está bien, señora, mi mamá y mi papá están ahí.

Marcus se rio entre dientes y sacudió la cabeza.

—Bueno, todavía tiene tu impaciencia, Edward.

Edward se mordió la mejilla para no sonreír. Se oyó un golpe en la puerta y Jack asomó la cabeza. Tan pronto como puso los ojos en Bella, sonrió y entró en la habitación, cerrando la puerta detrás de él. Se quedó inmóvil cuando notó que todos lo miraban. Sus ojos dieron vueltas alrededor de la gente en la habitación.

—Uh, ¿pueden dejar de mirarme fijamente? Es espeluznante, no soy un espectáculo.

Bella rio y se puso de pie, sosteniendo su mano hacia él. Jack se dirigió rápidamente a su lado y colocó su mano en la suya.

—Jack, me gustaría que conocieras a Marcus y a Diane Preston, tus otros abuelos y a tu tía Irina.

Jack les sonrió tímidamente.

—Hola.

Marcus asintió, vencido de emoción y jaló al niño en un abrazo. Inseguro de qué hacer, Jack le dio una palmadita en la espalda torpemente y Bella tuvo que reprimir una risita. Diane se quedó a un lado, sujetándose a Esme. Cuando Marcus retrocedió, Diane envolvió a Jack en un abrazo. Éste parecía más cómodo para él y él la abrazó.

Cuando llegó el turno de Irina, parecía estar congelada, sin saber qué hacer. Jack inclinó la cabeza hacia un lado, como lo había hecho cuando reconoció a Emmett, y Bella observó la escena fascinada.

—¿Tu nombre es Rainy?

Sus ojos se abrieron cómicamente y ella sonrió.

—Me llamo Irina, pero me llamabas Rainy.

Él asintió y le sonrió antes de caminar para abrazarla. Ella cerró los ojos y lo apretó con fuerza.

—Te he echado de menos, renacuajo.

Jack sonrió y asintió, antes de regresar al lado de su madre.

Marcus se secó los ojos una vez más y sonrió.

—¿Qué dicen si salimos por algo de comer? Yo invito.

Tanya se puso de pie y se estiró.

—Nunca he rechazado comida gratis, solo pregúntele a Bella.

Bella rio y negó con la cabeza.

—Tienes toda la razón. Una vez por semana, si Tahn está en la ciudad, aparecerá en nuestra puerta esperando ser alimentada, como un gato callejero.

Tanya le guiñó un ojo y fingió sacarle las garras a Bella, antes de enganchar un brazo en el de Bella y el otro en el de Jack.

—Vamos, vamos a ir a algún lugar lo suficientemente tranquilo para que ustedes puedan seguir poniéndose al día.

Bella sintió un tirón en su brazo. Tanya volvió la cabeza hacia Edward.

—¿Sí, cariño? —preguntó ella. Edward rio y apartó a Bella de su agarre.

—Voy a mantenerla a ella, pero espero al niño de nuevo en una pieza más tarde, ¿de acuerdo?

Tanya sonrió.

—Posesivo, ¿eh? ¿Entonces supongo que no debería decirte que dormí en su cama anoche?

Edward se detuvo en seco mientras Tanya se alejaba con Jack y el resto de su grupo. Se volvió hacia Bella y le lanzó una mirada interrogante.

Bella lo miró inocentemente.

—A Tahn le gusta acurrucarse.

Ella le dio un codazo en el hombro y él sacudió la cabeza, riendo con entusiasmo, mientras se movían para alcanzar al grupo.


¡WOW!

Creo que fue un capítulo de emociones. Jack es un pequeño gran hombre, él la tiene clara.

Bien... sabemos los sentimientos de Irina hacia Edward y estamos en camino de los sentimientos de Ed y Bella.

Esperemos que la relación con los Preston sea muchísimo mejor.

¿Nos cuentan qué les pareció el capítulo?

Gracias por sus comentarios a: lauritacullenswan, Sully YM, Pam Malfoy Black, Melany, patymdn, lizdayanna, GLORIACULLEN, Lady Grigori, somas, bellaliz, tulgarita, crysty Katy, Yoliki, Adriu, Pili, rosy canul, Nadiia16, Hanna D. L, cavendano13, Brenda Cullenn, bbluelilas, Tata XOXO, DrakiSwan, Sara, Cary, terewee, freedom2604 y Merce.

¡Nos leemos!