Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to KitsuShel. We just translate with her permission.

Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de KitsuShel, solo nos adjudicamos la traducción.


Parachute

By: KitsuShel

Traducción: luzalejatb

Beta: Melina Aragón


Capítulo 23

Más tarde esa noche, después de que todo el mundo se había preparado para dormir, Bella se encontraba de pie torpemente delante de la puerta de Edward, con su mano preparada para golpear. Ella tragó el nudo en su garganta y se dio una sacudida mental. Era Edward y ella no tenía ninguna razón para estar nerviosa, mentalmente se regañó. Respiró hondo y dejó que sus nudillos golpearan la madera. Cuando el almuerzo con los Preston terminó, Bella y Jack optaron por pasar tiempo con Tanya mientras Edward se dirigía a su oficina para trabajar en algunas cosas. Después de una tarde llena de compras y visitas turísticas, dejaron a Tahn en su hotel y regresaron a casa.

Casa. Bella sonrió para sí misma cuando pensó en esa palabra. No era tanto la casa en sí, sino las personas que habitaban en ella. Podía imaginarse enamorándose fácilmente de Edward, si es que ya no lo estaba. Al tenerlo yendo a casa para verla a ella y a Jack cada noche después del trabajo, hacía que su corazón anhelara que los tres fueran una familia convencional, aunque ella supiera que era imposible en el momento.

Cuando regresaron a casa, Jack y Bella se unieron a Esme y Edward para cenar. Después, Esme empacó una cesta pequeña para llevarle a Carlisle, quien estaba trabajando un turno extra largo en el hospital. Cuando Bella había ido a acostar a Jack, Edward le pidió que subiera a su habitación cuando terminara porque quería hablar de algunas cosas.

Fue sacada de sus pensamientos cuando Edward abrió la puerta, ni siquiera un minuto después de que tocó. Él le sonrió y le indicó que entrara. Ella le devolvió la sonrisa con timidez y pasó frente a él para entrar. Tenía algunas opciones en cuanto a dónde sentarse. Una silla negra de aspecto lujoso en la esquina de la habitación que ella no había notado antes, el sofá de cuero o la cama grande y acogedora. Escogió a la última, quitándose las pantuflas de sus pies antes de subir a su colchón alto. Se recostó contra sus almohadas y escuchó la música que sonaba suavemente en el fondo. Ella sonrió cuando reconoció la voz de John Legend y se volvió para mirar a Edward. Estaba apoyado contra la puerta cerrada del dormitorio con mirada contemplativa en su rostro.

—¿John Legend? —preguntó. Él arqueó una ceja y asintió con una sonrisa.

—Mis gustos son bastante eclécticos.

Ella sonrió de inmediato.

—Me alegra saber que eso es otra cosa que tenemos en común.

Él sacudió la cabeza y rio en silencio antes de sentarse a su lado en la cama. Ella cambió su cuerpo, miró sus cálidos ojos verdes y sintió que otra parte de su corazón se le escapaba mientras él levantaba la mano para acariciarle la mejilla. Ella inclinó su rostro más cerca y presionó sus labios contra los suyos.

...

Kiss. Kiss. Kiss me on my lips.
We've been dancing 'round the moment
Now we're doin' it.
Breathe. Breathe.
A sigh of sweet relief.
We've been holding it so long,
The wait was killing me.
Oh and we, are what we, have been waiting for.
So baby, open your mind, while I close the door.

Los labios de él acariciaron suavemente los de ella mientras sus cuerpos se moldeaban juntos. Él movió sus cuerpos hasta que estuvieron uno al lado del otro, uno frente al otro en la cama. Edward se apartó y sonrió al ver los ojos cerrados de Bella y su expresión de felicidad, antes de extender la mano y mover un mechón de pelo detrás de su oreja.

El corazón de Bella dio un respingo doloroso cuando abrió los ojos y notó la mirada cautelosa en el rostro de Edward.

—¿Qué pasa? —preguntó en voz baja.

—¿Puedes hablarme de esta gira de libros?

Ella suspiró y sonrió ligeramente, aliviada de que era algo esperanzadoramente fácil de arreglar.

—No es nada importante —respondió en voz baja—. Sólo es una semana más o menos y luego volveré.

—¿Lo prometes? —preguntó con voz tensa.

—Lo prometo, ahora, menos charla y más besos, por favor.

Edward sonrió más a gusto con su frase y reanudó su anterior exploración de sus labios mientras hacía un sonido de satisfacción. Se separaron, respirando pesadamente unos momentos después y Bella apoyó su cabeza contra su pecho. Podía oír su corazón latir rápidamente y descubrió que el sonido era tranquilizante. Ella sintió su mano acariciándole la espalda y luchó para no ronronear como un gatito.

—¿Cuándo quieres contarle a Jack sobre nosotros? —interrogó Edward en voz baja. Bella permaneció en silencio durante un minuto.

—Bueno, creo que antes es mejor que después. ¿Qué es lo que debemos decirle exactamente? ¿Qué implica el "nosotros"?

Él respiró profundamente y habló lentamente.

—Propongo que le digamos que estamos empezando a tener sentimientos el uno por el otro y que nos gustaría empezar a salir. Es simple y es la verdad, en su mayor parte.

Ella se inclinó sobre su codo y lo miró a los ojos.

—¿Tienes sentimientos por mí? —preguntó en voz baja. Él sonrió adorablemente y asintió.

—Sí. Estoy enamorándome de ti, Bella Swan.

Ella sintió que las lágrimas le picaban y enterró la cara en su camisa, antes de que ninguno de ellos tuviera la oportunidad de escapar.

—Edward. —Suspiró, sosteniéndolo fuertemente—. Siento lo mismo por ti.

Ella lo sintió besar la parte superior de su cabeza y suspirar.

—Gracias a Dios, me preocupé por un minuto. —Rio suavemente, tratando de aligerar el ambiente.

Ella sonrió y apoyó su mejilla contra él, antes de cerrar los ojos y soltar un pequeño suspiro.

.

.

A la mañana siguiente, Bella se despertó en su costado derecho, sintiéndose refrescada y como si hubiera tenido la mejor noche de sueño en su vida. Ella sintió algo caliente y suave acurrucado al frente de su cuerpo. Ella sonrió soñolienta y acercó la forma familiar de Jack. Él cambió su posición y se hundió más profundamente en sus brazos. Ella suspiró satisfecha y se sintió relajada en la forma dura, pero relajada detrás de ella.

¿Detrás de ella? Sus ojos se abrieron y ella se puso rígida. Volvió la cabeza lentamente y se giró rápidamente cuando vio el desorden de cabellos de bronce que yacía sobre la almohada junto a la suya. Se mordió el labio para no hacer un sonido y su corazón empezó a acelerarse. No tenía ni idea de cuándo se había quedado dormida, ni de cómo Jack se había acostado con ellos, pero esta era una escena que se había reproducido en sus sueños durante las últimas semanas. Sintió que el cuerpo de Edward se movía ligeramente y su brazo se posó alrededor de su cintura, sujetándola firmemente contra él mientras la acercaba.

Ella se estaba preguntando qué tan incómoda resultaría la situación, cuando Edward abrió sus dedos sobre su vientre y su corazón comenzó a galopar.

—Buenos días, hermosa —dijo con voz grave.

—Hola —susurró de vuelta.

—¿Por qué estás susurrando? —cuestionó en voz baja.

—Tenemos compañía —aclaró en voz baja. Sintió que la cama se movía y vio su melena bronce mirar por encima de su hombro. Una cálida sonrisa se extendió por su rostro mientras apoyaba su cabeza en su brazo, todavía observando a su hijo.

—Es tan hermoso, Bella, a veces tengo miedo de que todo esto sea un sueño.

Ella volvió la cabeza y le dio un beso en la parte superior de la cabeza.

—Sé exactamente lo que sientes, lo he sentido todos los días durante los últimos cinco años.

Edward la apretó con fuerza y ella se rio cuando inadvertidamente rozó un lugar que le provocaba muchas cosquillas.

Jack abrió un ojo y miró a sus padres.

—Saben, la gente todavía está tratando de dormir aquí —murmuró soñoliento. Edward soltó una carcajada y sacudió la cabeza.

—Sabes, pequeño, tienes tu propia cama —respondió Bella con una sonrisa.

Jack giró la cabeza y arqueó una ceja.

—Tú también, mamá.

Ella sintió un rubor ardiente en sus mejillas.

—Yo-yo —tartamudeó mientras trataba de pensar en algo que responder. Edward se sentó y miró a su recién formada familia y sonrió.

—Fue un accidente, Jack, estábamos hablando y nos quedamos dormidos.

Jack bostezó y asintió con la cabeza.

—Eso es lo que pensé, me desperté un poco antes porque tuve un sueño extraño y mamá no estaba en su habitación, así que vine aquí.

Bella le pasó una mano por el pelo.

—¿Quieres hablar de eso, bebé?

Jack se encogió de hombros.

—Realmente no recuerdo casi todo, pero creo que estaba perdido.

Edward se acercó y le tocó el hombro. Jack lo miró y le dio una media sonrisa.

—No volverás a perderte, Jack, lo prometo.

Bella parpadeó sus lágrimas mientras observaba a su hijo asentir y tratar de ocultar las suyas.

—¿Qué tal si vamos a hacer el desayuno, chico? —preguntó.

—Claro, ma. ¿Podemos comer panqueques? —preguntó emocionado. Ella se echó a reír y asintió.

—Eso suena bien.

Jack se alejó de ella y aterrizó sobre sus pies antes de detenerse y mirar a sus padres.

—Entonces, ¿esto significa que ustedes dos están juntos ahora o algo así? —preguntó con curiosidad.

Edward miró a Bella, inseguro de cómo proceder. Ella sacudió la cabeza y sonrió.

—¿Estaría bien si decidimos empezar a salir? —preguntó.

Jack estuvo callado pensando por unos momentos antes de asentir lentamente.

—Sí, estaría bien con eso, es bastante obvio que ustedes dos se gustan y son felices. Supongo que tiene sentido, pero ¿ustedes van a ser todos cariñositos y cosas así? —Edward se encogió de hombros y Jack hizo una mueca—. Uf, asqueroso, solo traten de no ponerse besuqueadores delante de mí, ¿de acuerdo? —gritó Jack mientras salía corriendo de la habitación.

Bella rio y se sentó, quitándose las cobijas. De repente, Edward extendió la mano y la empujó hacia abajo, sobre su pecho. Sus ojos esmeraldas se abrieron sobre los suyos antes de acariciar sus mejillas y tiró de ella para un beso. Ella hizo una mueca y se cubrió los labios con los dedos. Él arqueó una ceja y ella se encogió de hombros.

—Aliento mañanero.

Él rodó los ojos y la dejó salir de la cama. Se giró sobre su lado y observó cómo se deslizaba sobre sus pantuflas. Mientras caminaba hacia la puerta, sin duda notó el extra balanceo en sus caderas y sofocó un gemido. Una vez que ella salió con seguridad de su habitación, se permitió treinta segundos para hacer un pequeño baile de felicidad antes de regresar a su habitación para vestirse.

Cuando estaba en la cocina quince minutos más tarde, Jack y Esme susurraban como si conspiraran mientras se paraban en la estufa haciendo panqueques. Cruzó los brazos y miró a su hijo por un momento, disfrutando de su felicidad. No importaba lo que sucediera entre ella y Edward al final del verano, nunca se arrepentiría de traer a Jack aquí. Él había encontrado la pieza que faltaba y él estaba completo de nuevo. Sintió un brazo deslizarse sobre su espalda y tirar de ella. Ella sonrió a Edward antes de mirar a su hijo.

Esme levantó la vista y sonrió con un brillo en sus ojos.

—Buenos días, queridos —dijo jovialmente—. ¿Escuché que tenemos algunos acontecimientos interesantes?

Jack se giró y se encogió de hombros con timidez a sus padres, lo que hizo que Bella sacudiera la cabeza y se riera.

—Estás chismeando peor que las damas de la iglesia de la vuelta de casa, muchacho.

—Yo culpo al abuelo, en realidad —bromeó—. Él siempre tiene una buena historia.

La mandíbula de Bella cayó ligeramente antes de dar una carcajada. Sorprendentemente, eso encajaba con su padre.

—Hablando de él, deberíamos llamarle más tarde —dijo después de recuperar el aliento. Jack asintió ansiosamente antes de poner su atención en la cocción de su desayuno.

Bella tomó un poco de jugo de la nevera antes de sentarse en la mesa del comedor en el solario. Edward se sentó a su lado y distraídamente comenzó a jugar con sus dedos.

—¿Qué está pasando por tu cabeza? —preguntó ella suavemente.

Edward levantó la vista y sonrió.

—Me gustaría conocerlo.

Bella le lanzó una mirada de sorpresa.

—¿A mi papá, de verdad?

—Sí, quiero decir, es una persona tan importante para ambos, además, es tan responsable como tú por haber salvado a Jack... Me gustaría mostrarle mi gratitud algún día.

Bella le sonrió amablemente.

—Estoy segura de que le encantaría conocerte también, especialmente ahora que estás "saliendo" con su hija, que ya es la madre de tu hijo. —Ella se rio y tomó un sorbo de su jugo antes de comentar de nuevo—. ¿Lo dices en serio?, sé que él echa mucho de menos a Jack y ha estado molestando con que va a pasar a visitar.

Edward asintió con la cabeza.

—Definitivamente, hazme saber cuándo quiere venir y me aseguraré de tomarme un tiempo libre del trabajo.

Ella apoyó la cabeza en su hombro y suspiró. Sintió una de sus manos acariciar su rostro y luego sus labios apretaron suavemente los de ella.

—Eww, vamos, pensé que lo del besuqueo estaba claro —se quejó Jack mientras colocaba un plato de panqueques y tocino sobre la mesa.

Bella lo miró sorprendida, pero notó que sus ojos brillaban de felicidad.

—Lo siento, chico. —Su padre se rio—. No recibí mi bien merecido beso mañanero de tu mamá.

Jack asintió pensativo.

—De acuerdo, pero los estoy vigilando —respondió mientras apuntaba su dedo entre los dos adultos. Bella se mordió la mejilla tratando de no reír mientras Edward fallaba y se sacudía de la risa.

.

.

27 de julio 2010

Las tres semanas siguientes pasaron volando, lo que a Bella le pareció la velocidad de un rayo. Entre las visitas con los Preston para escoger un lugar para la Gala y la elección de los proveedores, ella estaba agotada. Se sentía como si cada vez que daba la vuelta, Esme o Diane venían a ella con una idea diferente o algo que necesitaba cambiar. Ella trató de manifestar a tiempo el hecho de que la planificación no era exactamente su fuerte pero las mujeres querían que ella igual participara en esta. Había estado deseando fervientemente que Alice hubiera podido regresar antes a Chicago. Esta habría sido su salida, pero ella y Jasper no podían viajar sino hasta mañana por la tarde. Estaba nerviosa y emocionada al saber que la Gala terminaría en tres días.

La peor parte de todo era que su tiempo libre para pasar el rato con Edward se había reducido considerablemente desde que él había vuelto a trabajar hacía dos semanas. Ella suspiró y miró por la ventana del estudio mientras una suave brisa movía los árboles. Después del trabajo, él regresaba a casa y pasaba la mayor parte de su tiempo con Jack pero aun así se las arreglaban para ponerse al día en la noche. Sus sesiones de besos nocturnas continuaron calentándose pero nunca lo llevaron demasiado lejos. También se aseguraban de regresar a sus respectivas camas.

Esa noche, después de que Jack se hubiera ido a la cama, Bella se acercó a la habitación de Edward. Como esto se había vuelto parte de la rutina, abrió la puerta sin golpear y se deslizó dentro de la habitación y cerró la puerta detrás de ella. Mirando a su alrededor, se sorprendió al ver que la habitación estaba vacía. Escuchó atentamente y oyó el sonido del agua que provenía del baño y supuso que estaba en la ducha. Sintió que un calor le recorrió el vientre al imaginarlo desnudo y húmedo. Se subió a la cama antes de alcanzar el control remoto del equipo de sonido en la mesa de noche y con sólo pulsar un botón, la música fluyó por la habitación. Cerró los ojos y cantó suavemente a Muse en voz baja.

...

Make me feel again
Slide across my skin again
Let me uncover you, to rediscover you
And I will open up
If you promise to give in
On this perfect night
Let the two of us be one

...

Oyó la puerta y abrió los ojos. Edward se paró en la puerta con nada más que una mirada de sorpresa y una toalla negra envuelta alrededor de su cintura. Ella parpadeó y se sonrojó de deseo.

—Am, hola —dijo él nerviosamente—. Llegaste temprano.

Ella se encogió de hombros sin disculparse y se mordió el labio para ahogar un gemido cuando él pasó una mano por su pelo mojado.

—Sí, Jack se durmió bastante rápido.

—Qué bueno, solo deja que me vista y ya vuelvo.

Ella rodó sobre sus manos y rodillas y se arrastró en la cama. Los ojos de Edward se abrieron de par en par mientras miraba a la inocente pero confiada mujer ante él. Ella se levantó de modo que quedó sentada en sus tobillos junto al borde de la cama y le guiñó un ojo.

—¿O podrías venir tal cual como estás?

Él tragó saliva y lentamente se dirigió a la cama hasta que se encontró frente a ella. Ella lo observó fascinada mientras su toalla se tensaba ligeramente. Ella extendió la mano y pasó la yema de su dedo a lo largo de su longitud y él soltó un pequeño grito estrangulado. Ella apartó su mano rápidamente y lo miró preocupada. Él tenía los ojos cerrados y los puños apretados.

—Lo siento —dijo ella con cierta vergüenza. Los ojos de Edward se abrieron y el calor que provenía de ellos la dejó sin aliento.

...

So we will be again, another time
And I will do all I need to do
To leave the others all so far behind
Just so I can be, just so I can be
With you

...

—No lo sientas —susurró él justo antes de tender la mano y empujarla contra él. Sus labios se apretaron contra ella apasionadamente y sus manos se enredaron en el pelo de ella. Se inclinaron lentamente hacia atrás y pronto él estaba sobre ella mientras sus labios se movían febrilmente. Una de sus manos lentamente bajó por el cuello de Bella, por su hombro y por su brazo hasta su cadera, poniéndole la piel de gallina en el camino. La otra mano se movió para tomar el lado izquierdo de su cara mientras la besaba. Ella abrió las piernas y él se posicionó entre ellas, casi naturalmente. Cada vez que su erección se frotaba contra ella en el punto exacto, le enviaba escalofríos por la columna vertebral a Bella.

Su mano libre subió de su cadera para cubrir su seno derecho y apretar suavemente su pezón. Ella dejó escapar un sonido involuntario y enredó sus piernas alrededor de su cintura. Sintió que su toalla se deslizaba y el pensamiento de él desnudo, frotándose contra ella, ayudó a catapultarla sobre el borde del orgasmo. Bella echó la cabeza hacia atrás y se estremeció cuando un placer intenso la atravesó. Edward continuó frotándose, sus movimientos se volvieron más erráticos mientras sus labios se deslizaban por su cuello. Pronto él gimió su propia liberación y susurró palabras contra su piel que ella no pudo entender.

Él apoyó la cabeza en su pecho, respirando pesadamente, con cuidado de no poner todo su peso encima de ella. Los dedos de Bella comenzaron a recorrer automáticamente a través del cabello de Edward y le rascaba suavemente el cuero cabelludo, haciéndolo suspirar. Se apoyó sobre sus codos y miró amorosamente hacia el rostro sonrojado y feliz de Bella y pasó una mano por el cabello de ella hacia atrás.

—Quédate conmigo esta noche, por favor. Dormiré mejor contigo en mis brazos —susurró él suplicantemente. Ella no podía encontrar ninguna razón para negarse, así que sonrió y asintió. Él sonrió ampliamente y se puso de pie, agarrando la toalla modestamente delante de él.

—Está bien, me voy a vestir y volveré enseguida.

Cuando se dio la vuelta y se acercó al clóset, ella recibió una vista muy agradable de su trasero desnudo. Ella soltó un silbido bajo y él le sonrió por encima de su hombro.

—¿Está mirando mi trasero, señorita Swan? —preguntó con descaro. Ella tiró de las sábanas y se acomodó cómodamente entre sus almohadas y soltó una risita.

—Sí, señor Cullen, sí lo estoy mirando. Y es un muy lindo trasero.

Él rio y se puso un bóxer y pantalones de pijama. Apagó la luz, se deslizó en la cama y envolvió sus brazos alrededor de ella.

—Buenas noches, Bella —susurró.

—Buenas noches, Edward.

La habitación permaneció en silencio unos instantes, la pareja se acomodó en cucharita antes de romper el silencio.

—¿Bella?

—¿Sí, Edward?

—Te amo —dijo en voz baja, pero lleno de emoción. Ella giró su cuerpo para estar frente a él y dejó que las lágrimas brotaran de sus ojos mientras lo miraba con asombro.

—¿Me amas?

—Realmente lo hago —respondió con una sonrisa. Ella colocó sus labios contra los suyos en un suave y dulce beso.

—Yo también te amo.

Ella apoyó su cabeza contra su pecho y se durmió escuchando el ritmo constante del latido de su corazón.

.

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30 de julio del 2010

Los tres días siguientes fueron un borrón de actividades. Bella y Jack recogieron a sus amigos del aeropuerto mientras Esme y Diane hacían arreglos de última hora en algunas cosas. Luego había compras de accesorios para que coincidieran con los vestidos que Alice había enviado a Chicago para ellos la semana pasada.

Bella estaba nerviosa y agotada cuando llegó el día de la Gala. A las seis y media, todo el mundo estaba vestido y esperando a que llegara la limusina cuando Bella notó que Jack no aparecía.

—¿Alguien ha visto a Jack? —preguntó con un tono preocupado.

—Creo que todavía está en su habitación —acotó Alice—. Es probable que esté un poco nervioso, voy a ver cómo está.

Bella sonrió y asintió con gratitud a su amiga.

—Gracias, Allie.

Edward se acercó y tomó su mano para consolarla.

—Todo va a estar bien —susurró y le lanzó una sonrisa brillante—. Esta noche celebramos el tener a Jack en nuestras vidas y conseguiremos que algunas personas aligeren sus billeteras en nombre de la caridad.

Bella apretó su mano y asintió. Unos instantes más tarde, observó a su hijo cuidadosamente mientras bajaba las escaleras con Alice a su lado.

Algo no estaba bien. Claro, él estaba sonriendo y actuando jovial pero había algo que estaba fuera de lugar. Sus miradas se encontraron y su preocupación aumentó exponencialmente. Los ojos de Jack mostraban aburrimiento y faltaba su chispa habitual.

Ella lo jaló silenciosamente a un lado y le susurró al oído.

—¿Qué ocurre, bebé?

Él le sonrió genuinamente y sacudió la cabeza.

—Nada, mamá. Sólo estoy un poco nervioso.

Ella entrecerró los ojos y asintió con la cabeza, aunque no estaba convencida de que él estuviera diciendo la verdad pero comenzar una discusión no era realmente una opción en este momento. Trataría de sacar el tema nuevamente después de que terminara la Gala, pero por ahora, ella sonrió y tomó la mano del pequeño.

Las palabras de consuelo de Edward flotaron en su cabeza, pero ya no le dieron paz. Una creciente sensación de malestar se extendió por su pecho mientras intentaba sonreír a su hijo. Todo estaría bien. ¿No es así?


¡Y al fin hubo palabras y HECHOS!

¿No son tiernos? Se dijeron LA palabra. 😍

Me gusta esta pareja veremos más adelante cómo evolucionan.

Me intriga Jack y ese presentimiento malo de Bella. Esperemos que todo sea felicidad en la Gala y que tengan más tiempo libre nuestros protas. 😉

¿Qué creen que pasará?

Gracias a todas por leernos y por sus comentarios: saraipineda44, patymdn, Mel. A, lauritacullenswan, Yoliki, solecitopucheta, GLORIACULLEN, debynoe, crysty katy, Marie Sellory, cavendano13, rosy canul, Adriu, rjnavajas, Tata XOXO, Merce, Pili, somas, bellaliz, Pam Malfoy Black, Hanna D. L, lizdayanna, Noelia, Anna Mariea F, tulgarita, Nadiia16, blankitapia, bbluelilas, Torposoplo, soledadcullen, Sara, cary, LOQUIBELL, conejoazul, carol, Lady Grigori, freedom2604 y jupy.

¡Nos leemos pronto!