Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to KitsuShel. We just translate with her permission.

Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de KitsuShel, solo nos adjudicamos la traducción.


Parachute

By: KitsuShel

Traducción: Flaca Paz

Beta: Melina Aragón


Capítulo 26

La mañana siguiente estaba cargada de tensión. Todos parecían estar caminando sobre cáscaras de huevo, sin querer tratar el tema que quedó pendiente. Al mediodía, Jasper y Alice se presentaron en la casa acompañados por Tanya. Quince minutos más tarde, llegaron Emmett y Rosalie. Esme añadió un par de sillas extras en la mesa del solárium y todos tomaron asiento. Carlisle se inclinó hacia delante y cruzó las manos, mirando a los diferentes rostros en la habitación.

—Bueno, creo que deberíamos abordar la situación de Victoria —habló con calma. Sonrió con simpatía cuando se dio cuenta de que Jack se puso tenso con su nombre—. Jack, no tienes que estar aquí para esto. Puedes salir de la habitación, si quieres.

Jack miró a Bella, que frotaba su espalda tranquilizadoramente.

—Él tiene razón, pequeño. No quiero que te pongas nervioso.

—¿Me dirás lo importante? —preguntó en voz baja.

Sonrió con tristeza y respondió.

—Siempre, Jack.

El niño tragó saliva y asintió, antes de levantarse.

—¿Puedo usar tu ordenador portátil mientras estás ocupada, mamá?

Bella asintió y sintió el dolor en su pecho mientras observaba a su hijo salir de la habitación. Se volvió y miró a Tanya primero.

—¿Jenks tiene alguna información?

Tanya suspiró y sacudió la cabeza.

—No, pero dijo que va a seguir investigando.

Bella se quejó y se frotó las sienes, tratando de evitar el dolor de cabeza.

«¿Qué hago ahora?» pensó. «¿Le digo o espero? Maldita sea, no puedo ocultarle esto a él».

Jasper se aclaró la garganta.

—Ya que tú y Jack son residentes de Washington, voy a presentar una orden de restricción a primera hora del lunes cuando estemos de vuelta en casa. Puesto que te agredió físicamente anoche, Edward, te sugeriría que presentaras una tú también. Tienes suficientes testigos que dan fe de eso. Sería bueno tenerla en caso de que siga con la ridícula idea de pelear por la custodia.

Edward distraídamente se frotó la mejilla y asintió.

—Pondré a James de inmediato en eso.

Tanya se burló y sacudió la cabeza. Edward la miró y le dio una mirada interrogante.

—¿Qué hay de malo con eso, Tahn? —preguntó. Tanya se miró las manos y negó con la cabeza, no queriendo traicionar la confianza de su amiga.

Bella suspiró y extendió su mano para tocar el brazo de Edward, lo que provocó que su mirada volviera a ella.

—No creo que sea una buena idea, Edward —dijo en voz baja y con el ceño fruncido por la confusión.

—¿Por qué no? Es mi abogado y uno de mis mejores amigos.

Bella movió ligeramente su cabeza.

—No sé cómo decir esto, excepto decirlo de golpe. Tengo un mal presentimiento y no me confío en él. Creo que fue quien le dijo a Victoria sobre anoche, así como el hombre que Jack vio con ella en Seattle, también. Parecía demasiado afectado por su presencia.

Los ojos de Edward se agrandaron y se echó hacia atrás, aturdido por la línea de pensamiento de Bella.

—No, creo que estás en el camino equivocado. Confío en James, él no me haría eso a mí.

El puño de Tanya golpeó la mesa con fuerza.

—Mira, para ser técnicos, no pensabas que tu esposa tomaría a tu hijo y lo abandonaría en la calle tampoco, ¿verdad?

El dolor pasó por su rostro antes de fulminar con la mirada a Tanya.

—Si quieres ser técnica, no es asunto tuyo —respondió con frialdad, devolviéndole sus palabras. Los ojos de Tanya se abrieron.

—Si Bella quiere que me vaya, Edward, entonces me iré. Aunque teniendo en cuenta que, al menos, me tomé el tiempo de escuchar todas sus razones, antes de rechazar sus opiniones, yo no creo que eso suceda.

Todos los ojos se volvieron a Bella y levantó las manos al aire en frustración.

—¿Me están tomando el pelo? —gritó enfadada—. Esto no es una competencia. Se trata de proteger a Jack.

Se volteó a mirar a Edward.

—Sé que es tu amigo, pero realmente siento que él es malas noticias en este momento. Ni siquiera me importa si él es un pariente de sangre, yo no confío en él y no voy a confiarle la vida de mi hijo. No volveré a sacar el tema porque eres cercano a él, pero si Jenks regresa con alguna información señalando que estaba con ella en Seattle, se acaban todas las apuestas. Ya sea que elijas confiar en mí en esto o no, es asunto tuyo. Sé que esto es difícil de asimilar, pero no puedo cambiar la situación, aunque qué más quisiera yo.

Ella se volvió hacia Tanya después.

—Mira te quiero mucho, pero las indirectas que le lanzas a Edward solo están agravando la situación. Ponte en su lugar. Si alguien viniera a ti y me acusara de hacer algo terrible, si fuera culpable o no, ¿cuál sería tu reacción? —Tanya bajó la mirada hacia la mesa, sabiendo que Bella tenía toda la razón—. Soy consciente de que tu primer instinto es protegernos a Jack y a mí, pero estamos del mismo lado aquí. Necesitamos trabajar juntos. No vamos a hacer nada apresurados hasta que tengamos todos los hechos delante de nosotros.

Bella colocó ambas manos sobre la mesa y se quedó mirando sus dedos.

—El objetivo principal aquí es que Victoria no se pueda acercar a Jack de nuevo. Prácticamente tuvo un ataque de pánico anoche. No quiero que tenga que pasar por eso de nuevo.

Tanya levantó la vista y ofreció una sonrisa de disculpa.

—Lo siento tanto, Edward. Bella tiene razón; eso estuvo fuera de lugar y me disculpo. Entiendo que esto es una sorpresa para ti, pero no puedo disculparme por protegerlos a ambos con mi vida. Son familia para mí y no tengo mucha para empezar, por lo que es posible que exagere.

Edward asintió antes de apartar la mirada de ella, su mandíbula apretada aún con fuerza.

Tanya suspiró.

—¿Qué sucedió después de que nos fuimos anoche?

Los labios de Emmett se arquearon, intentando pelear contra una sonrisa.

—Mamá le pegó a Victoria cuando empezaba a mover la boca de nuevo.

—¡Esme! —Bella jadeó y miró a Esme, quien se cruzó de brazos frente a ella y se veía orgullosa.

—¿Qué? Se lo merecía. Solo lamento no haberlo hecho antes.

Bella sacudió la cabeza y trató de ocultar su sonrisa vertiginosa ante la idea de Victoria tirada en el piso del salón. El deseo de haber sido ella la que golpeó a Victoria era inmenso. Luego cerró los ojos e inmediatamente los abrió cuando se dio cuenta de que fue algo bueno irse con Jack cuando lo hicieron. Por más que Victoria mereciera ser golpeada, Jack no necesitaba presenciarlo.

Ella suspiró y estiró su cuello, antes de mirar alrededor de la mesa.

—Que mierda. Oh, disculpen mi lenguaje —se disculpó. Esme sacudió la cabeza y rio ligeramente—. Sin embargo, tienes razón. No puedo creer que esa perra haya aparecido de esa manera. ¡Que descaro el de ella! Si Edward no me empujaba hacia atrás, podría haber hecho más daño a esa bonita cara suya —exclamó Esme con ira.

Bella asintió, totalmente de acuerdo con lo que acababa de decir. Respiró hondo y se volvió hacia Jasper.

—Jazz, ¿tiene oportunidad de ganar si decide luchar por él? —preguntó en voz baja, asustada.

Jasper le sonrió amablemente a ella y negó con la cabeza.

—En mi opinión, no tiene ninguna oportunidad. Hay suficiente evidencia de que ella lo abandonó en Seattle al igual que de sus registros de rehabilitación. Por no mencionar simple y llanamente que firmó la cesión de sus derechos sobre él. Incluso si estaba bajo influencia cuando firmó, es solo otro golpe contra ella por el uso de drogas.

Bella asintió.

—Entonces, la estrategia es solicitar una orden de restricción y mantenerla lo más lejos posible de Jack, ¿no?

Todos alrededor de la mesa asintieron o acordaron de alguna manera. Alice se inclinó hacia delante y expresó su propia preocupación.

—¿Qué pasará cuando vayas a la gira de promoción la semana que viene? ¿Jack irá contigo?

Bella respiró hondo y se volvió hacia Edward. Tenía la intención de tener esta conversación con él antes, pero los últimos días habían sido tan agitados.

—Perdona, quería preguntarte acerca de esto antes, pero ¿qué piensas de que Jack se quede aquí contigo, mientras que Tanya y yo nos vamos de gira? Pensé que tal vez ustedes podrían tener un tiempo a solas. Si es problema, no te preocupes, está acostumbrado a venir a estas cosas conmigo. Siempre me pregunto cuándo aparecerá su propio club de admiradores. —Se rio.

Edward sonrió y asintió con entusiasmo.

—Está bien, muy bien. He estado trabajando en proyectos más pequeños desde que he vuelto a trabajar de todos modos, por lo que no pasa nada. Nos divertiremos. —Él se inclinó, cerca de su oído—. Sé que estás preocupada, pero lo mantendré a salvo, Bella —añadió suavemente.

Bella sonrió tristemente y asintió con la cabeza. Estar lejos de Jack y saber que Victoria estaba acechando en alguna parte iba a ponerla muy nerviosa, pero ella no podía alejarlo de su padre, especialmente cuando el tiempo antes de salir para Washington era limitado.

—Lo sé —respondió, apenas por encima de un susurro.

Se quedó mirando a la distancia mientras las conversaciones empezaron a surgir alrededor de la mesa. No podía concentrarse en ninguna de ellas. Lo único que quería era a su hijo.

—Iré a ver a Jack —dijo ella en voz baja, antes de ponerse de pie.

Rápidamente subió las escaleras hacia la habitación de su hijo y descansó su frente contra la madera, suspirando. No era la primera vez en esos últimos meses, estaba divida en dos una vez más. Estaba enamorada de Edward y no quería dejarlo de lado, pero también quería solo agarrar a Jack en brazos y regresar a Washington, lejos de las amenazas de Victoria o James. Jack era su prioridad. Lo había sido desde el momento en que puso los ojos en él y siempre lo sería.

Se enderezó y llamó a su puerta antes de entrar. Estaba acostado de lado sobre la cama, escribiendo en el ordenador portátil. Levantó la mirada y sonrió.

—Hola, mamá. ¿Está todo bien? —preguntó frunciendo levemente el ceño. Ella sacudió la cabeza y se tendió a su lado.

—Sí, no pasa nada. Solo quería verte. Sé que esto ha sido difícil. ¿Quieres hablar sobre eso?

El chico hizo una pausa, antes de cerrar la computadora portátil, girándose de lado y apoyándose sobre el codo, miró a su madre.

—Fue raro. Ya sabes, verla. Parecía que estaba atrapado en un sueño. —Cerró los ojos—. Se ve igual a como la recordaba. Estaba muy asustado, pero ahora creo que estoy enojado.

Él abrió sus vibrantes ojos verdes y Bella jadeó ante la hostilidad nadando en ellos.

—Jack —susurró, extendiendo la mano para frotarle el hombro.

—Ella no ganará, mamá. No soy un niño pequeño que ella pueda lastimar, yo soy más grande y puedo pelear por mí mismo ahora. No le tengo miedo.

Bella se acercó y tiró de él para abrazarlo, su corazón se rompió por todo lo que ese chiquillo había pasado.

—Todo estará bien, bebé. No va a pasar nada —susurró ella mientras lo sostenía con fuerza.

.

.

Al día siguiente, Bella se encontró a si misma golpeando su pie nerviosa mientras esperaba que su padre bajara del avión. Ella y Jack lo echaban muchísimo de menos y el nuevo drama que los rodeaba no hacía las cosas más fáciles. Edward quería ir con ellos, pero ella lo convenció de no hacerlo, no quería que el primer encuentro con su padre fuera en un aeropuerto concurrido. Esme se ofreció a acompañarla, lo que Bella agradeció profundamente. Después de unos momentos, la mujer mayor se acercó y apretó la mano de Bella en consuelo, cuando su golpeteo nervioso comenzó a excederse.

—Tranquilízate, Bella. Todo va a estar bien.

Ella le dio a Esme una sonrisa agradecida y se dio media vuelta justo a tiempo para ver el rostro de Charlie en la multitud de personas que salían. Su rostro estaba más delgado, como si hubiera perdido algo de peso y sus mejillas estaban cubiertas de una barba incipiente que no estaba acostumbrada a ver. Ella sonrió y sus pies comenzaron a moverse por su propia cuenta. Rápidamente se encontró envuelta en los brazos de su padre, el olor de Old Spice y cuero asaltaron sus sentidos. Inmediatamente se sintió cómoda y se le llenaron los ojos de lágrimas.

—¡Bebita! ¡Te extrañé muchísimo! ¿Dónde está mi muchacho? —preguntó con entusiasmo, con una cálida sonrisa sobre su rostro.

—En casa con Edward. Vamos directamente allí, ¿a no ser que quieras parar a comer algo rápido?

Charlie sonrió y asintió con la cabeza.

—Un poco de café y una hamburguesa suena perfecto ahora.

Él salió de su abrazo y se sacó su gorra de béisbol de Los Mariners cuando notó a Esme sonriendo a su lado.

—¡Ah! Papá, ella es Esme Cullen, la abuela de Jack.

Charlie extendió la mano y tomó la suya suavemente y sonrió.

—Es un placer conocerla, señora.

—El placer es todo mío, Jefe Swan. Jack habla muy bien de usted.

El rostro de Charlie se sonrojó levemente y se frotó el cuello con timidez.

—Gracias, señora Cullen. Es Charlie, por favor.

—Siempre que devuelvas el favor y me llames Esme.

Charlie asintió antes de regresar su gorra a su cabeza despeinada y agarrar la mano de Bella. Ella le sonrió y colocó una de sus manos en su mejilla, frotando su sorprendentemente suave barba.

—¿Qué pasa con el vello facial, papá? ¿Estás tratando de estar a la moda?

Charlie bufó y sacudió la cabeza, encogiéndose de hombros.

—Entre el nuevo ascenso de Sue manteniéndola en el trabajo durante largas horas y extrañarlos a los dos, he estado un poco deprimido. Además, hemos estado cortos de personal desde que Mark tuvo un infarto hace algunas semanas.

—Oh no. ¿Cómo se encuentra? —preguntó Bella preocupada. Mark había sido el adjunto de su padre durante más de diez años. El hecho de que él fuera quien tuvo un ataque al corazón la hizo sentirse inmediatamente preocupada por la salud de Charlie.

—Se encuentra bien, solo descansando un poco. Está empeñado en volver a trabajar pronto.

Ella asintió y él la empujó con el hombro.

—Pequeña, quita la cara triste, estoy sano como un caballo. Incluso tuve un examen físico completo el mes pasado y salió perfecto. Ahora, ¿qué te parece si salimos de este aeropuerto y nos alejamos de la lata en la que volé? No puedo esperar para ver a Jack.

Esme soltó una carcajada y sacudió la cabeza.

—Sé cómo te sientes, Charlie. Odio volar también.

El par continuó lamentándose de sus experiencias de vuelo mientras caminaban hacia el estacionamiento. Una hora después estaban estacionados frente a la casa de los Cullen. Bella reprimió una risita ante la emoción de su padre, que salió rápidamente del coche y lanzó su bolso por encima de su hombro. Su exceso de entusiasmo le recordó completamente a Jack.

Al entrar por la puerta principal, los ojos de Charlie se abrieron, contemplando la vista. Su mirada se detuvo cuando se encontró con Edward, de pie en el centro de la habitación, esperando para presentarse. Bella sonrió suavemente hacia él y le guiñó un ojo. Empujando a su padre hacia adelante, se reunió con Edward en mitad del pasillo.

—Papá, quiero presentarte a Edward Cullen, el padre de Jack. Edward, él es mi padre, Charlie.

Edward sonrió ampliamente y extendió su mano para estrechar la de Charlie.

—Es un placer conocerlo, Jefe Swan. Jack y Bella me han hablado mucho de usted. Es un honor conocerlo y le doy las gracias por todo lo que ha hecho.

Bella tragó nerviosa mientras veía a su padre evaluar al hombre que amaba. Después de su experiencia con Jacob, Charlie era particularmente sobreprotector cuando un hombre venía a recogerla para una cita. Esa era una de las razones principales por las que sus citas habían sido pocas y distantes a través de los años. Mientras ella estaba allí parada a la espera de cualquier táctica de intimidación que Charlie había planeado, él la sorprendió completamente asintiendo y estrechando la mano de Edward firmemente. Su mandíbula casi se cayó mientras observaba a su padre, normalmente gruñón, tragar y contener las lágrimas.

—Encantado de conocerte, hijo. Me han contado muchas cosas sobre ti también. Como padre, no puedo imaginar por lo que has pasado, pero me alegro de que todo haya salido bien.

Bella se tapó la boca con la mano sofocando un sollozo con el que estaba luchando. Había visto a su padre estar emocionado a lo largo de los años, pero ella nunca lo hubiera esperado en este momento. Cuando ella le habló por primera vez y le hizo saber que se estaba enamorando de Edward, había sonado escéptico y preocupado. Un cordial y fraterno saludo entre los dos hombres en ningún momento se le había cruzado por su mente, pero ella estaba encantada con el resultado.

Edward asintió con la cabeza y alejó sus propias lágrimas.

—¡ABUELO!

Los tres adultos se volvieron justo a tiempo para ver a Jack entrar corriendo por las puertas del patio y lanzándose sobre su abuelo. Charlie se rio y dejó caer su bolso cuando atrapó a Jack y lo apretó con fuerza.

—¡Jack, Dios, te he echado de menos, muchacho!

—¡Te he echado de menos también, abuelo! ¡Mucho! ¿Está Nana contigo? —preguntó Jack entusiasmado.

—No, lo siento, chico. No pudo escaparse del trabajo esta semana, pero pronto la verás.

Bella vio a Edward estremecerse ante la mención de ellos dejándolo, pero se recuperó rápidamente. Ella no pudo evitar estirar el brazo y agarrar su mano. Él la miró y sonrió apretándole la mano. Cuando ella miró hacia atrás, Charlie miraba fijamente sus manos y arqueaba una ceja. Ella gimió internamente, sabiendo que probablemente estaría frente a la Inquisición española cuando Charlie la encontrara sola.

Charlie paró a Jack nuevamente sobre sus pies y despeinó su pelo.

—¿Cómo has estado? ¿Te gusta Chicago, hijo?

A Jack se le iluminó la cara y empezó a divagar sobre el "impresionante parque de patinaje" y la enorme rueda de la fortuna que lo había enamorado. Tomó la mano de su abuelo y comenzó a arrastrarlo subiendo las escaleras. Esme eligió ese momento para salir tranquilamente de la habitación y entrar al estudio.

—¡Vamos, abuelo! ¡Tienes que ver mi habitación, es impresionante!

Charlie le dio a Bella una mirada indefensa, pero ella simplemente negó con la cabeza y se echó a reír. Tan pronto como estuvieron fuera de vista, los brazos de Edward estaban envueltos alrededor de su cintura y sus labios se unieron a los suyos. El besó comenzó apasionadamente, pero terminó lento y dulce. Ella retrocedió y miró a sus ojos, sonriendo.

—Me extrañaste, ¿verdad? —Rio ligeramente. Él apoyó su frente contra la de ella y suspiró.

—No te imaginas cuánto. No he hecho más que caminar de un lado a otro y estar nervioso durante las últimas tres horas.

Ella se inclinó y lo besó rápidamente, pero con suavidad.

—No tienes por qué preocuparte. Tanto Jack como yo te queremos, Charlie no tiene ni la más mínima oportunidad.

Él le sonrió antes de que su rostro se ensombreciera y sus labios se fruncieran.

—¿Qué pasa? —preguntó preocupada. Pareció vacilante un momento antes de respirar profundamente a través de su nariz.

—Hoy he hablado con James sobre la presentación de una orden de restricción.

Bella se tensó y su mandíbula se apretó. Asintió y miró a sus pies, dispuesta a ver las cosas desde su punto de vista. Nadie quería creer que su mejor amigo podría haber estado durmiendo con su esposa, a pesar de que sucedía con demasiada frecuencia en la vida real.

La mano de él ahuecó el lado derecho de su rostro y su pulgar acarició su mejilla. Ella volvió a mirarlo a los ojos y la angustia estaba claramente escrita en ellos.

—Bella, por favor. No sientas que estoy pasando por alto tus sentimientos. Es solo que… es mi amigo. No puedo cuestionar nada sin pruebas. Te prometo que voy a ser más cauteloso a su alrededor hasta que estés más cómoda. Te amo y te escojo a ti sobre él en un instante, pero odio ser puesto en esa posición.

—Oh, Edward. —Suspiró—. No quiero ponerte en una situación como esta. Ya dije que no diría nada contra James sin pruebas. Te adoro, pero mi prioridad es Jack y James necesita empezar a orar ahora si él tiene algo que ver con lo sucedido hace cinco años.

Edward dejó escapar un leve gruñido y él respondió con una voz dura.

—Bella, si resulta ser que tiene algo que ver con la desaparición de Jack, orar no lo va a ayudar.

Se sentía mal, pero su feroz protección la había encendido completamente.

Se separaron ante el sonido de alguien aclarándose garganta detrás de ellos. Jack y Charlie se detuvieron al pie de las escaleras, ambos con los brazos cruzados sobre el pecho.

—Creo que necesitamos tener una conversación, Edward —habló Charlie con su mejor voz de tipo duro. Bella rodó los ojos y señaló a su padre.

—No es necesario. Puedes ser feliz por mí, papá. ¿Solo esta vez, por favor?

Los ojos de Charlie se suavizaron y suspiró. Justo cuando iba a responderle, Edward intervino.

—Está bien, Bella. Creo que es una buena idea. Me gustaría tener la oportunidad de charlar con el jefe.

Charlie le dio a Edward una mirada especulativa antes de sonreír genuinamente y asentir con la cabeza.

Los dos caminaron hacia el patio, dejando a Bella y Jack observando sus espaldas.

—Entonces, jefe, ¿qué piensa sobre el béisbol?

Jack se volvió hacia Bella y rodó los ojos.

—Ellos van a tardar un rato. ¿Quieres jugar a algo?

Ella se rio y se encogió de hombros.

—¿Qué tienes en mente?

.

.

Una hora más tarde, Bella tiró el control de la Playstation 3 ofendida. No podía controlar a los pequeños jugadores en la pantalla para salvar su vida.

—Ya me harté, renuncio.

Oyó una risa bulliciosa y se dio vuelta encontrándose a Emmett inclinado sobre el sofá.

—¿Qué haces aquí, Em? —preguntó con curiosidad. El hombre corpulento se encogió de hombros y sonrió maliciosamente.

—No había mucho trabajo en la tienda, así que Rosie me sacó del camino. Además, quería ver si mi hermanito sobrevivió a la reunión con el alguacil pistolero.

Bella sacudió la cabeza y se echó a reír de buen humor.

—Es un jefe de policía, no un alguacil. La última vez que miré, estaban afuera hablando de deportes, por lo que todo parece ir bien.

Él asintió pensativo, antes de echar un vistazo a las puertas del patio. Trató de ocultar su preocupación, pero ella vio a través de él.

—Estabas preocupado por él, ¿eh? —preguntó ella en voz baja. Emmett se giró y fijó la mirada en ella con una expresión seria, similar a la mirada que él le dio cuando ellos se conocieron por primera vez.

—Sí. Ya sabes cómo soy cuando se trata de protegerlo.

—Es un adulto, Em. No puedes consentirlo, solo le hará más daño.

Emmett la miró impotente.

—¿Qué quieres que haga entonces? Sentarme y no hacer nada no es una opción.

Bella se arrodilló en el sofá y lo abrazó con fuerza alrededor de la cintura.

—No lo sé, Em, pero lo averiguaremos, ¿de acuerdo?

—Sí, seguro —respondió él tristemente antes de girarse hacia Jack—. Parece que puedes tener un oponente real, eh, ¿deportes?

Jack sonrió a su tío y palmeó el lugar al lado de él en el sofá.

—Suena bien, tío Em. Ella hizo lo mejor que pudo, pero mamá no nació para el fútbol.

—Ja, ja, ja —se rio Bella de manera inexpresiva antes de dirigirse a la cocina para un aperitivo. Después de agarrar una manzana, volvió a la sala de estar para descubrir que Edward y Charlie se habían unido a la batalla. Sonrió y disfrutó de la vista de su padre jugando Madden con Emmett. Entrecerró los ojos en la pantalla y casi se rio de la puntuación. Charlie estaba arriba por dos touchdowns, sus Seahawks iban a la cabeza sobre los Chicago Bears de Emmett, veintiuno a siete.

Edward la miró riéndose silenciosamente y le hizo señas para que se sentara con él y Jack. Se acomodó entre sus chicos y Jack le sonrió a ella.

—Mamá, ¿adivina qué? —dijo ansiosamente.

—¿Qué?

—¡Papá nos llevará a un juego de los Cubs el miércoles! ¿No es increíble?

Bella miró a Edward y se rio.

—Bien hecho, Cullen. Veo que has encontrado el camino hacia el corazón de mi padre.

—No, solo compartimos el mismo amor por el béisbol. Las llaves de su corazón también encajan en el mío, en realidad.

Su corazón se derritió ante la adoración en su mirada mientras señalaba hacia Jack y ella misma.

—Oh, Edward, tonto. —Suspiró mientras se inclinaba hacia su lado. Él se rio ligeramente y le rodeó el hombro con el brazo.

—Oye, te gusta. Admítelo.

Sonrió para sí misma y estuvo de acuerdo con él en silencio, apoyando su cabeza en su hombro.


¡Ohhhhhh! Qué difícil todo.

Por un lado, tenemos el conflicto de Victoria que quiere "recuperar" derechos, que según lo que presiente Bella Y Tanya está en complot con James. Por otro, Edward creo que está entre la espada y la pared con su "amigo", esperemos a ver cómo avanza todo.

Y ahora vamos al tema amor: ¡primer encuentro con Charlie! No pudo haber sido mejor. Jajajaja Es muy inevitable no comparar a Jack con su abuelo... ¡Son dos niños!

Nos encanta esta historia tiene un poco de todo... ¿ustedes qué opinan?

Gracias por los comentarios a: Pam Malfoy Black, Brigitte, cavendano13, lauritacullenswan, Merce, soledadcullen, Noelia, carolaaproboste v, Pili, solecitopucheta, Lady Grigori, somas, Yoliki, Brenda Cullenn, jhanulita (Alejandra), tulgarita, patymdn, Nadiia16, debynoe, LOQUIBELL, lizdayanna, Florr, terewee, jupy, Sully YM, bbluelilas, Tata XOXO, liduvina, Janneth, Cary, bellaliz, Hanna D. L, Sara, Adriu, blankitapia, crysty Katy, Mar91, freedom2604, nicomartin, phoenix1993, aliceforever85, Mafe0424, Beaele, GLORIACULLEN, saraipineda44 y los Guest.

¡Nos leemos en el próximo!