Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to KitsuShel. We just translate with her permission.

Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de KitsuShel, solo nos adjudicamos la traducción.


Parachute

By: KitsuShel

Traducción: Flaca Paz

Beta: Melina Aragón


Capítulo 27

4 de agosto de 2010

En los días siguientes, Jack, Charlie y Edward habían sido casi inseparables. Bella se encontró a punto de estar celosa unas cuantas veces, pero la ternura en sus momentos juntos la hicieron descartar la idea rápidamente. Las noches de sesión de besos con Edward no le hacían daño tampoco.

El miércoles por la tarde estaba soleado y luminoso, el día perfecto para un partido de béisbol. Bella se sentó en el extremo del pasillo de la segunda fila, al lado de la tercera base. Los asientos eran completamente asombrosos y ella se preguntó brevemente cómo los consiguió Edward.

Se giró y sonrió a Edward, que estaba hablando animadamente con su padre sobre el último juego que había tenido lugar en el campo. Jack sentado en el lado izquierdo de su padre, prestaba atención a todo lo que los dos hombres estaban diciendo.

Charlie se dio vuelta y empujó a Edward de costado.

—Te había imaginado un fanático de los Sox, Ed.

Edward se frotó la parte de atrás de su cuello tímidamente antes de responder.

—Eh…, los Sox están en Milwaukee está semana.

Charlie se rio en voz alta y golpeó su rodilla.

Bella sacudió la cabeza a los dos hombres y sonrió, antes de meter la mano en el bolsillo de sus vaqueros para sacar su teléfono que estaba vibrando. Frunció el ceño cuando notó que un mensaje de texto de un número desconocido estaba en su pantalla. Abriéndolo, ella jadeó y se cubrió la boca.

Había una fotografía de su grupo caminando hacia el estadio, Jack entre ella y Edward. El mensaje debajo de la imagen decía: Puedo localizarte donde quiera.

Ella tragó y trató de calmar la sensación de náuseas en su estómago, cerrando el mensaje rápidamente. Edward se volvió, mirándola preocupado.

—¿Está todo bien, nena? Pareces enferma —preguntó con voz preocupada.

Ella le dio una sonrisa acuosa y asintió brevemente.

—Iré al baño de damas. No me siento bien, pero ya se me pasará.

La besó en la mejilla y sonrió amablemente. Ella le devolvió el gesto antes de levantarse y abrirse paso hacia los sanitarios. La larga fila para el baño de damas le dio la oportunidad de calmar sus emociones y pensar racionalmente. Tan pronto como encontró un puesto vacío, colocó la tapa y se sentó en el inodoro. Abrió de nuevo la foto y notó que probablemente fue tomada desde tres metros de distancia, con Jack como objetivo principal. Ella sopesó sus opciones durante unos minutos antes de tomar una decisión. No tenía sentido arruinar el resto del juego de los chicos, así que esperaría para contarles. Mientras tanto, no le quitaría la vista de encima a Jack y no se separaría de Edward y Charlie.

Una idea saltó a su mente y ella entró en iPhone's App para buscar una aplicación de grabación de llamadas. Una vez que estuvo instalada y lista para usar, volvió a poner su teléfono en el bolsillo y dejó el baño, deteniéndose solo para lavarse las manos. Caminó unos pasos del baño, hacia una esquina tranquila y abrió el software de grabación para volver a marcar el número desconocido. La línea sonaba y Bella hizo una mueca al escuchar la grabación decir "su llamada está siendo grabada" deseó como el infierno que la persona en la otra línea no escuchara eso.

—¿Hola? —preguntó Bella tentativamente.

—Debo decir que me sorprende que llamaras. —Una voz ronca femenina respondió—. ¿No tienes ningún instinto de supervivencia?

Bella frunció el ceño, intentando reconocer la voz un poco familiar.

–¿Quién es?

—Realmente tiene que preguntar, ¿señorita Swan? —La mujer se rio ligeramente.

El reconocimiento golpeó a Bella como un puñetazo en el estómago.

—¿Qué quieres, Victoria? —preguntó ella enfadada.

—Tks, tsk, tsk. No me gruñas, Isabella. Tengo una propuesta para ti.

—¿Qué podrías ofrecerme? —preguntó Bella incrédula.

—Jackson. Nunca quise ser madre. Edward lo sabía. Maldita sea, ambas familias lo sabían. Yo solo quería a Edward y el poder que tenía al estar con él. Se dejaba ver conmigo de su brazo. Además, siempre ha tenido debilidad por mí y mi boca, no sé si me entiendes.

El estómago de Bella se revolvió, la imagen de Victoria haciéndole una mamada a Edward quemaba sus ojos.

—¿Qué tiene esto que ver conmigo? —preguntó con voz temblorosa.

Victoria se rio.

—Es muy simple. Quiero que te lleves al chico y desaparezcas. Quiero llegar y recoger los pedazos del corazón roto de Edward.

Los ojos de Bella se agrandaron cómicamente y contuvo una risa histérica.

—¿Estás loca? ¿Qué tipo de trato es este? —preguntó incrédula.

—Oh, pero no estoy loca. Esta es la manera más fácil para ti. Te garantizo que Jack será tuyo y solo tuyo. La forma más difícil será que te envíe de nuevo a tu pueblucho. Sin Edward y sin Jack.

—¿No me digas? ¿Y cómo propones que suceda? —le preguntó Bella, su molestia crecía a pasos agigantados.

—Tengo una conexión con Edward, y sé que puedo encontrar fácilmente el camino de regreso a su cama. Siempre hemos tenido un… vínculo especial, él y yo. Puede suceder ahora, y te quitó a ambos a él y a su hijo a ti. O, puedes irte ahora y quedarte con el niño. Solo quiero a Edward.

Bella se burló ante la arrogancia de esta mujer.

—Yo tenía razón antes. Estás loca. Los amo a ambos y no hay forma de que me aleje de cualquiera de ellos. En caso de que no lo sepas, tengo derechos legales sobre Jack.

—Oh, sé todo sobre sus derechos. También sé que si Edward y yo nos mostramos como un frente unido, serías aplastada como un insecto en la corte. Pero, si desapareces ahora, puedo trabajar a mi manera y sabotear cada movimiento que él haga para separarte de Jack. Todos sabemos que eso es inevitable. ¿Honestamente piensas que solo porque mamá Esme lo adoptó te dejará irte de nuevo con su hijo? —Victoria se rio alegremente—. Estás tan equivocada. Te garantizo que para el momento que estés lista para irte, habrá presentado una orden judicial para mantenerte aquí.

El corazón de Bella comenzó a acelerarse, pensar en perder a Jack le provocó un ataque de ansiedad.

—No —susurró ella—. Estás muy equivocada.

Sintiendo su debilidad, Victoria se lanzó a matar.

—¿Estás segura? ¿Estás dispuesta a arriesgar a tu hijo en esto?

—¿Cómo puedes ser así? No entiendo cómo no podrías amar a ese pequeño.

Fue el turno de Victoria de burlarse.

—Solo porque llevé a ese chico durante nueve meses no cambia el hecho de que no me preocupe por él. Para ser honesta, está mejor contigo de todos modos. No necesitaba mirarlo todos los días y ver mis fracasos o la vida que perdí cuando Edward me dejó embarazada. Quería quedarse con el niño, así que me presionaron para seguir hasta el final. Debería haber escapado y liberarme de él en silencio, sin decirle a nadie.

Bella sofocó un sollozo por la tristeza que sintió por Jack.

—No me rendiré. Tendrás que sacarlos de mis manos frías y muertas.

—Eso puede arreglarse, Isabella —respondió Victoria con frialdad—. Pero recuerda esto, soy tú única esperanza de salir de Chicago con Jack.

Bella tomó una respiración profunda y se apoyó contra la pared mientras que Victoria terminó la llamada con un "clic."

Sintió un toque en su hombro y se apartó instintivamente. El corazón le latía con fuerza cuando se dio la vuelta para ver a la persona que la había tocado.

—Cariño, ¿qué pasa? ¿Por qué tienes miedo? —preguntó Edward, empezando a sentirse ligeramente asustado mientras contemplaba sus amplios ojos llenos de temor.

Soltó un pequeño sollozo y se derrumbó contra su pecho.

—Shh, está bien, Bella. ¿Alguien te hizo daño?

Cuando no respondió, comenzó a entrar en pánico.

—Bella, amor, por favor. Tienes que decirme qué pasa. Me estoy volviendo loco aquí —preguntó con voz temblorosa.

—Vi-Vic-Victoria —dijo hipando.

Edward entrecerró los ojos y miró alrededor a la multitud, buscando una pizca del pelo rojo.

—¿Dónde? ¿Qué paso? ¿Qué te hizo?

Bella sacudió la cabeza y se secó las lágrimas de sus mejillas. Tocó la pantalla de su teléfono y cobró vida, abriendo la imagen para mostrársela a Edward. Sus ojos se abrieron y sus fosas nasales se encendieron en furia.

—¿Qué diablos es eso? —siseó, tomando el teléfono de su mano para mirar la imagen de cerca. Él la miró, sus ojos ardiendo de ira.

—¿Victoria envió esto? ¿Cómo lo sabes?

Bella tragó y contestó en voz baja.

—Llamé al número.

—Lo siento, ¿qué dijiste? —preguntó, sin creer en sus palabras.

Bella enderezó su espalda y lo miró directamente a los ojos.

—Llamé y ella fue la que habló.

Edward gimió y le devolvió su teléfono.

—Maldita sea, Bella. Ojalá hubieras dicho algo primero. No sabes de lo que es capaz.

Bella entendía en parte por lo que había pasado Edward, pero una chispa de molestia fluyó a través de ella y fuera de su boca.

—Lamento no estar de acuerdo. Sé exactamente de lo que ese monstruo es capaz. Fui yo la que encontró al niño que abandonó, ¿recuerdas?

El dolor cruzó el rostro de Edward y apartó la mirada. Ella suspiró y buscó su mano, después de un momento de incómodo silencio.

—Lo siento. Estoy molesta y asustada. Esa no es excusa para descargar mi enojo sobre ti.

Él la miró de nuevo y le rompió el corazón ver su cara.

—Regresemos a nuestros asientos y permanezcamos juntos. Hablaremos de esto más tarde —dijo él sin emoción en su voz.

Bella suspiró cansadamente mientras él la tomaba de la mano y la condujo a través de la multitud. Este lío de Victoria necesitaba ser aclarado pronto. Estaba poniendo los nervios de todos al límite. Cuando llegaron a los asientos, Charlie miró hacia arriba con preocupación. Sonrió ligeramente, que resulto ser más como una mueca.

—¿Qué está pasando? —preguntó bruscamente, mirando entre Edward y Bella.

—Está bien por ahora, jefe —respondió Edward sin problemas—. Hablaremos de eso cuando lleguemos a casa, ¿de acuerdo?

Charlie miró a Bella quién sonrió levemente y le suplicó con los ojos. Su padre asintió con la cabeza y volvió la mirada al partido. Bella miró a Jack y suspiró aliviada. Miraba atentamente el campo, cautivado por el juego y completamente inconsciente de la tensión que rodeaba a sus padres.

Después de unos minutos de silencio, Jack se giró hacia ellos.

—Oye, ¿mamá?

—Sí, ¿Jack?

—¿Crees que podría jugar al béisbol el próximo año? Garrett ya está en un equipo y creo que Riley está haciendo la prueba, también.

Ella sonrió y asintió.

—Veremos cuando llegue el momento.

Con su intensa conversación de antes, no había forma de que Edward no se pusiera rígido al lado de ella. Una vez que se ocuparan de la situación de Victoria, ellos necesitaban sentarse para conversar seriamente sobre cómo iban a manejar su separación. Ninguno de los dos quería abordar el tema todavía, pero el tiempo se estaba acercando. Las palabras de Victoria comenzaban a corroerla. Bella recordó lo frío que Edward había sido con ella cuando llegaron a Chicago. Si ella tenía razón sobre la conexión de Victoria con James, entonces ella debería tener información de primera mano sobre cualquier asunto legal relacionado con Jack y Edward.

¿Y si decía la verdad? ¿Podía depositar toda su confianza en Edward cuando se trababa de Jack? Ella no tenía la respuesta a esa pregunta y eso le hizo revolver el estómago. Quería desesperadamente creer que Victoria solo estaba jugando con su cabeza, pero la ansiedad todavía la carcomía. La posibilidad de que todo se derrumbara alrededor de ella estaba consumiendo sus pensamientos.

Después del partido, Edward los llevó a un restaurante tipo cafetería llamado Ed Debevic's. Jack la había pasado de maravilla, así que eligió sentarse en una mesa cerrada de vinilo roja y llevaba puesto su sombrero de papel orgullosamente. Edward sonrió ante el entusiasmo de su hijo y le hizo un gesto a Bella para que se sentara en la mesa primero, para que ella estuviera sentada frente al niño. Edward se sentó y movió la cabeza ante la excitación de Jack.

—Cuando tu tío Em y yo éramos chicos, el abuelo Carlisle solía traernos aquí después de cada partido de béisbol al que íbamos. Me divertía el hecho de que compartía el nombre con el restaurante.

Jack sonrió a su padre y se echó a reír.

—Eso es genial, papá. A mí me pasa lo mismo siempre que mamá y yo vamos a este lugar llamado Jack In The Box en casa!

Una camarera se acercó hacia ellos y puso algunos menús sobre la mesa.

—Hola chicos, bienvenidos a Ed Debevic's. Seré su moza, Kelly. ¿Puedo traerles algo para beber?

Charlie ordenó café mientras que Jack y Bella pidieron batidos. La muchacha volteó su cabello castaño y sonrió seductoramente a Edward.

—¿Y tú, guapo? ¿Puedo ofrecerte algo?

Bella sintió sus nervios aumentar y apretó su servilleta con fuerza. Edward rio entre dientes y sacudió la cabeza.

—Sí, gracias. Seguiré el ejemplo de mi familia y pediré un batido de chocolate. —Bella sintió una oleada de alegría cuando puso énfasis en la palabra "familia".

—Oh, ¿y nos puedes traer una porción de papas fritas con queso también? —Edward le dirigió una sonrisa baja bragas a la chica y Bella puso los ojos en blanco cuando los ojos de la chica se agrandaron y ella asintió desapareciendo con sus órdenes.

Charlie rio y recogió su menú y Jack siguió el ejemplo. Mientras Bella abría el suyo, sintió el ligero toque de Edward en su muslo. Su mano descansaba allí, con la palma hacia arriba y el corazón de ella se calentó. Ella deslizó una de sus manos en la suya y la apretó afectuosamente. Unos minutos más tarde, Kelly volvió con sus bebidas, su actitud general era más amable y menos dirigida a Edward, para satisfacción de Bella. La cena pasó con una conversación fácil y ella sintió su ansiedad anterior disminuir y aliviar la presión sobre su corazón.

Después de que Jack estuviera dormido, los adultos se reunieron en la sala de estar. Carlisle y Esme estaban fuera en una cita romántica, así que solo estaban Bella, Charlie y Edward.

—Entonces, ¿qué pasó antes, Bella? —preguntó Charlie, inclinándose hacia adelante y descansando los codos en las rodillas.

Edward la miró atentamente y Bella suspiró.

—Recibí un mensaje inquietante en mi teléfono y fui al baño de mujeres para componerme.

Edward levantó una ceja.

—Creo que hay algo más que eso, ¿no es así, Bella?

Charlie miró entre su hija y su pretendiente, quien había llegado a gustarle y admirarlo en los últimos días.

—Aquí, es más fácil si lo ves, papá.

Bella le entregó a Charlie el teléfono con la imagen abierta. La frente del hombre se arrugó y su bigote se movió nerviosamente. Miró a su hija, la ira claramente evidente en su rostro.

—¿Quién demonios te envió esto, Bella? ¿Por qué no me lo dijiste tan pronto como pasó?

Edward lanzó sus manos en el aire antes de golpearlas en sus muslos.

—¡Eso es exactamente lo que dije! —exclamó.

Bella respiró hondo y se pasó las manos por el pelo.

—Ustedes se estaban divirtiendo y no quería arruinarlo. Me iba a quedar cerca de Jack y ser consciente de mi entorno. No iba a hacer algo estúpido.

—¿En serio? —preguntó Edward sarcásticamente—. ¿Cómo le dices entonces a llamar a la psicópata que te envió eso?

Bella gimió internamente y sintió el resentimiento surgir por la forma en que él seguía dejando escapar las cosas.

—Me estás poniendo nerviosa, Edward. —Ella lo fulminó con la mirada—. Déjame contarlo a mi manera, por favor.

Rodó los ojos antes de mirar sus zapatos. Bella se giró hacia Charlie, que estaba entre la mirada divertida de su interacción con Edward y la ira de la persona que envió a Bella la foto.

—Sí, devolví la llamada. Quería saber quién era y qué quería.

Charlie corrió sus manos sobre la barba de varios días y suspiró, sacudiendo su cabeza.

—Bella, lo sabes mejor que yo. Deberías haber esperado hasta que pudiéramos rastrear la llamada o interceptado tu teléfono. ¿Quién era? ¿Qué quería?

Bella se mordió los labios, debatiendo si debía o no compartir la información sobre la grabación de la llamada. No había tenido la oportunidad de comprobarla y asegurarse de que funcionó, así que ella optó por compartir parte de la información.

—Era Victoria, la madre biológica de Jack. Ella quería que tomara a Jack y desapareciera de Chicago.

La cabeza de Edward se sacudió rápidamente, el asombró escrito a través de su rostro.

—¿Qué? —preguntó en pánico—. ¿Por qué?

Bella le dirigió una triste sonrisa.

—Ella parece pensar que sería más fácil regresar a tu vida si Jack no estuviera cerca.

Edward hizo una cara de disgusto y sacudió la cabeza.

—Eso no tiene sentido. ¿Por qué te levantarías y te irías?

El corazón de Bella se sentía pesado y sabía que debía plantear sus temores, pero eran demasiado íntimos y ella no podía expresarlos todavía.

—No lo sé. Aunque la llamé loca. —Bella se rio entre dientes de manera amenazante.

Edward resopló.

—Esa es ella.

Charlie observó a Bella especulativamente, conociendo a su hija lo suficientemente bien para saber que ella estaba ocultando algo. Hizo un zumbido antes de expresar otra pregunta.

—¿Cómo consiguió tu número telefónico?

Edward gruñó y flexionó sus manos.

—Apuesto que fue Marcus. Sabía que el hecho de que él la dejara de lado era demasiado bueno para ser verdad.

Bella entrecerró los ojos y ladeó la cabeza ligeramente de lado mientras miraba al hombre que amaba.

«¿Puede ser tan tonto?» pensó.

—No lo creo —respondió Bella en voz alta—. Sonaba completamente sincero cuando Esme y yo hablamos con él el otro día sobre el resultado de la Gala.

—¿Entonces quién más, Bella? —preguntó Edward con fastidio.

Sacudió la cabeza tristemente.

—Tú no quieres entenderlo, Edward.

Él gimió y se recostó en la silla.

—No las tonterías sobre James de nuevo, Bella. Por favor.

Charlie parecía confundido.

—¿Quién es James?

—Mi amigo, que también es mi abogado —respondió Edward.

Charlie se giró hacia su hija.

—¿Bella? ¿Por qué piensas que este James le habría dado tu número a Victoria?

—Creo que está involucrado con ella.

Edward hizo un ruido incrédulo y Charlie le lanzó una mirada.

—No seas irrespetuoso, muchacho. Deja que hable.

Edward miró hacia sus pies, sintiéndose castigado adecuadamente. Bella levantó una ceja a su padre y le pronunció la palabra gracias a él. Él asintió con la cabeza e hizo un gesto para que ella continuara.

—Bueno, antes que nada, no tengo ninguna prueba real más que un presentimiento. El señor Jenks está trabajando en encontrar algo. En segundo lugar, otros hechos caben en el rompecabezas con demasiada facilidad. Él coincide con la descripción física del hombre que estaba con Victoria en Seatlle. Supuestamente estaba de vacaciones fuera del estado cuando ella desapareció y se fue con Jack. Hizo contacto visual con ella en la Gala y le dio un gesto que me hizo sentir como si estuviera advirtiéndole algo. Por último, Jack se sintió incómodo aquella noche. Se congeló y luego se encogió cuando vio a James.

Edward miró hacia arriba para oír eso.

—Solo es un muchacho, Bella. Él estaba en una situación tensa.

Bella sacudió la cabeza.

—Era más que eso, estoy segura de ello. Confío en la reacción de Jack. Se sentía incómodo con James, más de lo que ya estaba, y eso quiere decir algo.

Charlie parecía pensativo y acarició su bigote.

—Sé que es difícil escuchar algo malo sobre tu amigo, Edward, pero no descartaría los sentimientos de Bella. Ella tiene buenos instintos, no solo como la hija de un policía, sino también como madre.

Miró a su hija y sonrió con fuerza.

—Todo irá bien, Bella. ¿Quieres irte de Chicago anticipadamente?

Sintió la mirada de Edward en ella como un láser mientras sacudía la cabeza.

—No, no voy a dejarla asustarme. Solo tendremos que ser más cuidadosos. Voy a llamar a Jasper mañana y ver cómo va el trabajo legal.

Charlie asintió.

—Si algo como esto sucede otra vez, vienes directo a uno de nosotros, ¿entendido? Sé que eres una mujer adulta, pero sigues siendo mi niña y Jack es mi nieto. Ustedes dos son todo para mí.

Bella sintió las lágrimas picar sus ojos y le dio un abrazo rápido, sintiendo que se quitaba un peso del pecho.

—Sí, papá —susurró en su camisa—. Lo prometo.

Después de su conversación, todos decidieron retirarse por la noche. Charlie se dirigió a la segunda habitación de invitados, donde se había estado quedando. Edward permaneció con Bella fuera de la puerta, sin saber qué hacer. Ambos estaban molestos entre sí, pero ninguno hizo un movimiento para irse.

Edward suspiró y pasó una mano por su cabello, lo que hizo a Bella sonreír tristemente. Ella se puso de puntillas y lo besó en la mejilla.

—Buenas noches, Edward —murmuró en voz baja antes de entrar en la habitación y cerrar la puerta.

Él se quedó allí, aturdido por un momento, antes de subir a su propia habitación y prepararse para dormir.

A las tres de la mañana, Edward despertó sudando frío por una pesadilla. Rápidamente saltó de la cama, encontrándose fuera de la puerta de Bella. Debatió por un momento, antes de que la necesidad de verla lo venciera. Abrió la puerta y silenciosamente se dirigió hacia la cama. El cubrecama estaba desordenado, como si ella hubiera tenido problemas para dormir. Se acomodó suavemente en la cama a su lado y estiró las mantas sobre ellos. Ella giró su cuerpo y se moldeó contra él, su cabeza descansando sobre su hombro y su pierna encima de las suyas. Ella soltó un suspiro contento y lanzó su brazo sobre su pecho.

—Te amo, Edward —dijo ella en voz baja, pero con suficiente claridad para que él supiera que estaba despierta.

Él besó la parte superior de su cabeza.

—Yo también te amo, Bella. Muchísimo.

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8 de agosto de 2010

El resto de la semana pasó demasiado rápido y pronto llegó el domingo. El cielo estaba nublado y sombrío, como si estuviera en sintonía con el corazón de Bella. Odiaba ver a su padre irse, incluso si ella iba a verlo de nuevo en menos de un mes. O'Hare estaba lleno de gente y Bella se aferró a Jack fuertemente, sintiéndose un poco paranoica. Llegaron a la puerta de Charlie, pero no podía ir más lejos sin pases de embarque.

Charlie estrechó a Bella y se acurrucó contra su padre en busca de consuelo. Cuando su vuelo a Seattle fue llamado, Charlie se inclinó y la besó en la mejilla.

—Te veré dentro de unas semanas, nena. Todo saldrá bien, ya verás —le dijo en voz baja.

—Gracias, papá —susurró en su oído. Charlie sonrió y extendió la mano para estrechar la mano de Edward.

—Edward, fue bueno conocerte, hijo. Cuida de mi familia, ¿me oyes?

Edward sonrió sinceramente.

—Con mi vida.

Los dos hombres intercambiaron una mirada y Charlie asintió, antes de mirar a Jack y mantener abiertos sus brazos. El pequeño abrazó fuertemente a su abuelo.

—¡Nos vemos pronto, abuelo! ¡Dile a Seth, Nana y Leah que los echo de menos!

—Lo haré, pequeño. Lo prometo —respondió Charlie, parpadeando para contener las lágrimas.

Después de unas palabras de despedida, Charlie finalmente abordó su vuelo. Edward envolvió su brazo alrededor del hombro de Bella mientras Jack corría a ver a los aviones despegar a través del vidrio.

—Bella, ¿puedo hacerte una pregunta importante? —preguntó Edward en voz baja.

Ella se lo quedó mirando y sonrió.

—Siempre, Edward. ¿Qué es?

Él la miró con sus ojos llenos de amor y adoración.

—¿Qué dirías si te dijera que estaba pensando mudarme a Seattle?


¡Qué capítulo! ¡Qué final! ¿Qué creen que responderá Bella?

Y todo este tema con la maldita de Victoria, que hace dudar un poco a Bella… ¿qué creen que pase?

¡Esperamos que les haya gustado el capítulo y que nos cuenten todas sus opiniones en los comentarios!

Gracias por los alertas, favoritos y comentarios.

Gracias solecitopucheta, Pam Malfoy Black, Tata XOXO, Lady Grigori, cavendano13, Pili, LicetSalvatore, Adriana Molina, patymdn, saraipineda44, Yoliki, GLORIACULLEN, jupy, rjnavajas, Nadiia16, bbluelilas, tulgarita, Adriu, Marie Sellory, carolaaproboste.v, soledadcullen, Cary, aliceforever85, jesiiccaa, Brenda Cullenn, Sara, Klara Anastacia Cullen, bellaliz, Hanna D. L, lizdayanna, lauritacullenswan, CRYSTY KATY y freedom2604.

¡Hasta el próximo capítulo!