Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to KitsuShel. We just translate with her permission.
Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de KitsuShel, solo nos adjudicamos la traducción.
Parachute
By: KitsuShel
Traducción: Emotica G. W
Beta: Yanina Barboza
Capítulo 31
―Entonces, ¿cómo fue? ―preguntó Alice, una vez que sacó los chillidos de emoción de su sistema.
Bella suspiró y se frotó la cara con su mano libre.
―Fue... ―Hizo una pausa, tratando de encontrar las palabras correctas―. Fue agradable, ¿supongo? Edward fue muy dulce y atento. Me dio Advil y tuvimos una ducha caliente juntos después.
―Espera, ¿te cuidó así? Guau, Edward Cullen no hace nada a medias, ¿o sí? ―rio Alice ligeramente.
―¿Qué quieres decir? ―preguntó Bella.
―Bueno, la mayoría de los chicos no son así. Mi primera vez fue en la parte trasera de la camioneta de Jasper. Fue rápido, doloroso y desordenado. ¿Recuerdas lo que dije esa noche cuando te llamé más tarde?
―¿Esto es de lo que tanto escuchamos hablar? Preferiría usar mis dedos ―respondió Bella con risas nerviosas―. Oh, hombre. Todavía puedo recordar eso con claridad. Estabas tan cabreada.
―De hecho, lo estaba. Tenía todo ese alboroto de cuento de hadas sobre cómo mi primera vez se suponía que debía ser toda mágica y mierda. Tonterías. ―Después de una pausa de momento, Alice suspiró y una sonrisa podía ser escuchada en su voz―. Me alegro de que tu primera vez fuera mucho mejor. Todavía me pateo por presionarte a perderla con Jacob. Estaba mal, y fui demasiado insistente.
―Oh, Allie. Solo exageras a veces, pero sé que tienes buenas intenciones ―dijo Bella en un intento de consolar a su amiga.
―Aun así ―continuó Alice―. Me alegro de que Edward fuera bueno contigo. Tal vez compensó tener un hombre mayor, más sabio.
―Al ―rio Bella―, lo haces sonar como si él fuera anciano.
Unas cuantas risitas y risas más tarde, Bella suspiró suavemente.
―La primera vez fue muy agradable, pero la segunda vez fue increíble. Nunca supe que podía sentir tanto al mismo tiempo.
Alice jadeó.
―¿Una segunda vez? ¡Puta! No sabía que lo tenías en ti, Bells. Soy una mamá tan orgullosa. ―Alice fingió sorber.
Bella se sonrojó y siseó en el teléfono.
―No te burles de mí, Mary Alice. No es agradable.
―Oh, Bella ―respondió Alice, risa aún coloreando su voz―, no soñaría con ello.
Después de unos minutos más de compartir demasiada información entre amigas, Bella colgó y regresó a donde estaban Tanya y Esme. La primera bajó la revista que estaba leyendo y le sonrió.
―¿Cómo está Alice, querida? ―preguntó Esme amablemente.
―Está bien. Acaba de recibir un nuevo cargamento de tela egipcia, así que está en el cielo.
Tahn bufó.
―Alice generalmente es fácil de complacer. Un poco de tela, unos zapatos de diseñador, Jasper desnudo.
―¿Uh, eww? ―sonrió Bella―. Es como mi hermano. Solo, no.
Tanya rio.
―Bueno, eso no lo hace menos cierto, ya sabes.
Bella sacudió la cabeza y la colocó en el hombro de Tanya, poniéndose tan cómoda como pudo en las sillas de plástico duras. Bostezó y le dio un codazo a su amiga.
―Voy a tomar una siesta. ¿Me despertarás cuando sea hora de irnos?
Tanya sonrió amablemente.
―Claro, nena.
Bella cerró los ojos y se permitió ir a la deriva.
.
.
Más tarde esa noche en Detroit, Bella se desplomó en la cama en su habitación de hotel. El día había sido agitado después de que su vuelo aterrizara. En primer lugar, una entrevista con un programa de radio local y luego salir a otra firma de libros. Solo había tenido tiempo para una llamada telefónica rápida antes con Edward solo para comprobar que sus dos vuelos llegaron con seguridad. Después de mirar el reloj, decidió intentar ver si él todavía estaba despierto.
―Hola, amor. ―La voz suave y profunda de Edward acarició su oreja.
Suspiró, la tensión en su cuerpo relajándose solo por oír su voz.
―Hola, cariño ―murmuró, apoyándose contra las almohadas.
―Suenas cansada. ¿Tanya te agotó? ―preguntó él, la voz teñida de humor.
―Sí, lo hizo. Me alegro que solo hacemos estas una vez al año más o menos. Son completamente agotadoras.
―Puedo imaginar ―respondió él.
Algo en el fondo llamó su atención.
―Oye, ¿puedes subirle un poco a eso? ―le preguntó ella.
―Claro, espera un segundo.
Oyó los compases bajos de la música y luego el crujido de las sábanas. La música se hizo más fuerte hasta que pudo oírla con claridad.
―Lo siento, me encanta esta canción ―dijo ella suavemente antes de comenzar a tararear.
...
Brick by brick, we can build it from the floor.
If we hold onto each other, we'll be better than before.
And brick by brick,
we'll get back to yesterday.
When I made your body shiver and
when you took my breath away,
you took my breath away.
...
―Nunca dijiste que eras un fan de Train ―comentó ella.
Él rio entre dientes.
―No diría que he sido un fan, pero nunca me han disgustado. Esa canción que pusiste en el auto antes me hizo darles una oportunidad. Me alegro de haberlo hecho. Hay varias que me hacen pensar en ti.
―Aww, eres tan dulce ―murmuró ella―. Entonces, ¿qué hicieron hoy ustedes, chicos?
―Bueno, tuvimos una siesta cuando llegamos a casa, y luego me convenció de ir al parque de skate.
―Oh no ―gimió Bella―. ¿Volviste a casa en una sola pieza esta vez?
―Ja, ja, ja ―respondió él con una voz inexpresiva―. Aprendí mi lección, así que me mantuve al margen.
―Eso es un alivio. Me preocuparía por ti estando herido y todo solo.
Él hizo un ruido de zumbido en acuerdo. Después de un momento de silencio cómodo, volvió a hablar.
―Sabes, tuve una fantasía sobre ti esa noche.
―¿De verdad? ―preguntó ella sorprendida―. ¿Qué clase de fantasía?
Él se aclaró la garganta.
―Oh, um, no mucho.
―¡Oh, vamos, Edward! ―suplicó ella―. No puedes sacar el tema y despertar mi curiosidad para solo dejarlo.
Lo oyó murmurar algo que sonaba similar a excitar siendo el término correcto.
Él suspiró y rio entre dientes.
―Tuve un sueño de que venías a darme un baño de esponja y cuidar mis heridas. Vestida como una enfermera.
Las mejillas de ella se sonrojaron y calor se extendió por su pecho. Era un sentimiento poderoso saber que eras deseada.
―Eso suena interesante. ¿Qué pasó? ―preguntó, de alguna manera sin aliento.
―Ah, erm, ¿estás segura de que quieres oír esto? Preferiría mucho decírtelo en persona ―respondió él, su voz bajando ligeramente.
―Bueno, eso no estará sucediendo por unos días, por desgracia, así que ¿por qué no me dices ahora?
Ella lo oyó tragar.
―Yo... ah... ¿por qué esto es tan incómodo? ―preguntó él de repente―. Quiero decir, nos hemos visto desnudos y conocemos bien el cuerpo del otro, pero hablar de ello por teléfono se siente tan raro.
Ella rio y sonrió.
―Tienes razón, sí se siente un poco incómodo, pero todavía quiero saber. ¿Por favor?
―Bien ―suspiró él―. Soñé que estaba moviéndome y girando sin descanso antes de que aparecieras en mi puerta. Estabas usando uno de esos trajes de enfermera anticuados con un sombrero blanco pequeño. Te acercaste y preguntaste seductoramente si necesitaba un baño de esponja, antes de desnudarme y tener sexo conmigo.
―¿De verdad? ―preguntó ella, excitación brotando bajo su piel―. ¿Qué hice contigo?
Él gimió ligeramente.
―Envolviste tus manos alrededor de mi eje y me acariciaste.
―¿Eje? ¿Así es cómo lo llamas en tu cabeza? ―preguntó ella con curiosidad.
―Erm, bueno, no.
Ella arrugó la nariz y comenzó a girar un trozo de cabello distraídamente.
―¿Por qué solo no dices cómo lo llamas?
―No sé... Supongo que no es material de conversación educada.
―Bueno, esta no es una conversación educada exactamente, ¿o sí? ―preguntó, descaradamente.
Él gruñó y bajó su voz una octava más.
―¿De verdad? ¿Qué quieres escuchar, Bella? ¿Sobre cómo tus manos suaves acariciaron mi polla dolorida, lentamente al principio y luego más rápido hasta que me corrí por todo mi estómago? ¿Quieres escuchar sobre cómo me desperté de ese sueño con pantalones pegajosos? ¿Cómo no había tenido un sueño húmedo desde que estaba en la secundaria?
Ella dejó escapar un pequeño gemido.
―Sí, eso es exactamente lo que quería oír.
―Oh, Bella ―gimió él―, vas a ser mi muerte, mujer.
―Sin embargo, sería una manera encantadora de partir, ¿o no? ―rio ella―. ¿Te haría sentir mejor saber que pensaba en ti también?
Se preguntó brevemente de dónde estaba viniendo su audacia, pero la idea voló de su cabeza cuando oyó su jadeo.
―¿De verdad? ¿Lo hiciste? ―preguntó él con un tono de incredulidad.
―Sí, ¿por qué no lo haría? Eres un hombre guapo y sexy.
―Pero ¿eras, uh, virgen?
Ella puso los ojos en blanco.
―¿De verdad, Edward? Solo porque era virgen no significa que nunca me haya tocado o haya tenido un orgasmo.
―¿De verdad? ―preguntó él, sorpresa claramente evidente en su tono.
―Sí, de verdad. Soy una mujer de veintitrés años, y también tengo necesidades, sabes.
―Vaya ―murmuró―. Nunca pensé en ello así.
―Bueno, ahora lo sabes. Has hecho mis duchas más agradables en las últimas semanas.
Ella rio nerviosamente ante su silencio aturdido y puso el teléfono en altavoz así podría cambiarse para la cama.
―¿Qué es ese ruido? ―preguntó él―. ¿Estás desnudándote?
―No, bueno, algo así ―respondió ella―. Estoy preparándome para ir a la cama, así puedo acurrucarme y dejar que tu voz sea lo último que oiga antes de que cierre los ojos.
Él suspiró.
―Eso suena como un buen plan. Solo deseo que fueran mis brazos en los que estuvieras quedándote dormida.
―Yo también, cariño. El miércoles estará aquí antes de que lo sepas.
―Lo sé. No sé cómo voy a lograrlo durante semanas hasta que pueda mudarme.
Ese pensamiento la detuvo en seco y se sentó en la cama. Sabía que él no podía solo dejar todo y abandonar su vida en Chicago, pero de repente la idea de semanas sin él la hizo sentir desolada.
―Oye, ¿sigues ahí? ―preguntó él cuando no había oído nada durante unos instantes.
―Sí, lo siento, estoy aquí. Solo me perdí en pensamientos.
―No.
―¿No qué? ―preguntó ella.
―No cuestiones todo. Estará bien. Nosotros estaremos bien.
Ella sonrió para sí misma.
―Lo sé ―respondió en voz baja―. Sin embargo, es mi naturaleza preocuparme.
―Eso es comprensible, es parte de ser padre. Solo no dudes de mí o de nosotros. Somos una familia ahora, Bella. Y nada puede cambiar eso.
Sintió el aguijón de las lágrimas y sonrió. Siempre sabía justo qué decir para derretir su corazón.
―No lo haré. Lo prometo. Te amo tanto, Edward.
―Yo también te amo, Bella. Mucho.
Al cabo de unos instantes, él aclaró ligeramente su garganta.
―Entonces, sobre estos pensamientos de ducha...
.
.
Bella trató todo lo posible de mantenerse atareada y ocupada durante el siguiente día y medio, para hacer pasar el tiempo más rápido. Después de hablar con Edward la noche anterior, quedó en reunirse con él en su oficina para almorzar. Tanya estaba tomando un vuelo temprano de regreso a Seattle para alcanzar a algunos de sus otros clientes, por lo que Bella y Esme también tomaron un vuelo muy temprano por la mañana a casa. Entró en la casa Cullen a las nueve de la mañana y sintió una sensación inmediata de hogar. Por mucho que estuviera ansiosa por regresar a su propia casa, sabía que extrañaría esta casa y la familia que la hacía un hogar. Jack ya estaba fuera por el día con Emmett y Rose, por lo que caminó penosamente hasta su habitación con su maleta y se despatarró en la cama para una siesta. Cerró los ojos y se quedó frita después de encender la alarma en su teléfono.
Se despertó dos horas más tarde, sintiéndose refrescada, y se cambió rápidamente a un par de vaqueros y una camisa de botones, optando por comodidad sobre moda para esta tarde. Se detuvo junto a la habitación de Esme para decir adiós, pero la mujer mayor estaba profundamente dormida. Rio entre dientes y escribió una nota para dejar en el mostrador de la cocina, antes de salir por la puerta y entrar en Nevaeh. Cuando llegó a la oficina, aparcó junto al pequeño auto deportivo de Edward y entró en el edificio.
Bella bajó del ascensor en el piso de Edward y sonrió. Lo había extrañado demasiado en los últimos días y estaba ansiosa por verlo. Se volvió hacia el escritorio de su secretaria y sonrió a la joven sentada allí.
―Hola otra vez, Gianna ―dijo Bella agradablemente.
Gianna levantó la mirada y le dirigió una sonrisa cálida a Bella.
―Hola, señorita Swan. El señor Brooks está con el señor Cullen en este momento, pero le haré saber que está aquí.
―Oh, no te preocupes. Solo le enviaré un mensaje de texto y le diré que se tome su tiempo.
Gianna asintió y extendió el brazo hacia el teléfono que sonaba.
―Hola, oficina del señor Cullen.
Se desconectó de la charla de la chica y sacó su teléfono para enviar un mensaje a Edward. Unos momentos más tarde, la puerta de su oficina se abrió y James Brooks salió, cerrando la puerta detrás de él. Sus ojos atraparon a Bella y su sonrisa hizo que el cabello de su nuca se erizara.
―Señorita Swan ―comenzó él con voz dulce―, es un placer volver a verla.
―Señor Brooks ―respondió ella en reconocimiento.
Sus ojos se dirigieron a Gianna, que aún estaba absorta en el teléfono.
―¿Cómo está? Escuché que acaba de regresar de una gira de libros.
Lo miró cautelosamente, asintiendo.
―Sí, fue un viaje muy ocupado.
Él sonrió y también asintió.
―Bien, me alegro de que saliera bien. Estoy feliz de que me haya encontrado con usted, en realidad.
Sus ojos se estrecharon.
―¿Por qué es eso? ―preguntó ella con desconfianza.
Él suspiró y le dedicó una sonrisa triste.
―Sé que le importa mucho Edward, pero me temo que las cosas no siempre son lo que parecen.
Su corazón dio un vuelco.
―¿Qué quiere decir? ―preguntó ella, vacilante.
―Mira, sé que eres una buena chica y la familia Cullen se ha enamorado de ti completamente, a excepción de uno. No sé cómo te engatusó para meterte en su cama o te hizo creer que te amaba, pero Edward solo está usándote. No quiero que te lastime más de lo que ya vas a estar.
Miró a James con incredulidad.
―¿Estás loco? ¿Cómo te atreves?
―Seducirte y recuperar a Jackson ha sido su plan desde el principio. Después de todo lo que ha pasado con Victoria y perder a su hijo, ¿honestamente crees que entregaría su corazón tan fácilmente?
Sus ojos se abrieron y pánico comenzó a construirse lentamente en su pecho.
―No ―susurró ella y negó con la cabeza, negándose a creer.
―No seas ingenua, Isabella. Puedo demostrarlo ―respondió él, abriendo el maletín y sacando un pedazo de papel. Se lo tendió, pero ella no pudo armarse de valor para tomarlo. Él lo sacudió ligeramente en su dirección y Bella extendió el brazo para tomarlo de él lentamente, como si el documento fuera una serpiente esperando para morder.
Miró al hombre frente a ella una vez más antes de dejar que sus ojos escaneen las palabras escritas delante de ella, cada una añadiendo una grieta en la armadura de su corazón, una a la vez. Sus ojos picaron y su labio inferior tembló cuando la escritura comenzó a difuminarse por sus lágrimas.
...
Juzgado del Condado Cook, Illinois, División de Relaciones Domésticas
Petición para Custodia Exclusiva de Jackson Charles Swan
Edward Masen Cullen, Demandante
Vs
Isabella Marie Swan, Demandada
...
El documento parecía oficial, con el sello de la ciudad en la parte superior del membrete. Un sollozo jadeante salió de su pecho y arrugó el papel ofensivo en su puño. Puso una mano sobre su boca para ahogar el ruido mientras se alejaba lentamente de James. Él le dirigió una sonrisa comprensiva.
―Lo siento mucho, Bella. Le dije que no haga esto, que no era justo para ti o para Jack.
Ella sacudió la cabeza, lágrimas cayendo libremente sobre sus mejillas y dedos que todavía estaban cubriendo su boca. Su corazón estaba destrozado en el suelo y no podía permanecer en esa sala de espera un momento más. Se dio la vuelta y huyó hacia el ascensor, apenas entrando antes de dejar que su furia y dolor se liberaran. Golpeó la pared y gritó.
―No, no, no ―gritó en llanto. Su espalda se deslizó lentamente por la pared del ascensor y acunó su cabeza en sus manos y sollozó.
«Esto no puede estar sucediendo. No puede ser verdad».
Trató de calmar sus emociones y respiración brusca mientras preguntas comenzaban a girar en su cabeza.
¿Por qué hizo esto?
¿Lo puso en marcha antes de que nos juntáramos?
¿Todos sus sentimientos solo fueron un acto?
―No podría haberlo sido ―respondió en voz alta―. Esto es una mierda. No voy a irme hasta que lo oiga de su boca.
¿Qué pasó con la confidencialidad de cliente/abogado?
Ese último pensamiento golpeó en su mente.
―Hijo de... ―dijo en un momento de claridad―. James, cabrón podrido.
El ascensor repicó en el tercer piso, señalando a pasajeros a punto de entrar, por lo que rápidamente se puso de pie y frotó su cara, rezando para que no se viera demasiado un lío. Su determinación estaba fijada. Iba a dar la vuelta directo y regresar a la oficina de Edward tan pronto como el ascensor llegara a la planta baja. Edward o aplastaría su corazón o sería forzado a ver a James por el imbécil conspirador que era.
Unos momentos después, su teléfono comenzó a sonar. Tan pronto como vio quién era la persona que llamaba, empezó a preguntarse si el destino estaba de su lado hoy.
―Por favor, dígame que tiene algo, Jenks. Cualquier cosa en absoluto ―suplicó.
―Bueno, hola a usted también, señorita Bella ―rio el hombre entre dientes como respuesta.
―Jenks, este no es un buen momento para bromas. Todo muy posiblemente podría estar cayendo sobre mi cabeza. Por favor, deme algo que pueda usar.
Inmediatamente, Jenks estaba de vuelta en el modo profesional.
―Sí, Bella, sí tengo algo que puede usar. Resulta que no pude encontrar nada sobre James Brooks porque no existe.
―Espere, ¿cómo es posible eso? ―preguntó confundida.
―Bueno, parece que cambió legalmente su nombre e hizo que sellaran los registros. Su nombre de nacimiento es James Davenport, y no creerá dónde nació.
―¿Dónde? ―preguntó, conteniendo la respiración y ya sospechando la respuesta.
―Seattle, Washington.
―Hijo de puta ―exclamó. Le sonrió rápidamente disculpándose al hombre que estaba subiendo en el ascensor hacia el quinto piso―. Lo siento ―articuló.
El hombre puso los ojos en blanco y apartó la mirada.
―¿Cuándo se mudó a Chicago?
―Hace diez años. Cambió su nombre poco después de mudarse allí. Sus padres todavía viven en Seattle y por lo general los visita una vez al año. ¿Quiere adivinar en qué mes los visitó en 2005?
Cerró los ojos y frotó su frente.
―¿Septiembre?
―Septiembre ―confirmó Jenks―. Me tomé la libertad de hacer que uno de mi gente entreviste al señor y la señora Davenport bajo una estratagema y obtuvo unos cuantos chismes mejores. Confirmaron que su hijo es abogado en Chicago y tiene una novia de mucho tiempo llamada Vicki, que justo por mucha casualidad es una chica hermosa, dulce.
―Llame a Tanya y dele esta información, sabrá qué hacer.
―Sí, señora. Me mantendré alerta. Y si descubro algo más, le haré saber.
Bella se guardó su iPhone y sus manos se curvaron en puños. La ira que había experimentado minutos antes palidecía en comparación a la rabia que la atravesaba ahora. La prueba de que James era parte del abandono de Jack estaba meridianamente clara frente a su rostro. Planeaba completamente marchar de nuevo en esa oficina y hacer un ano nuevo en cualquiera que se atreviera a meterse en su camino.
Cuando el ascensor llegó al último piso, estaba sola. Las puertas se abrieron y antes de que pudiera salir, se encontró una vez más cara a cara con James Brooks. Los ojos de él se abrieron en shock y el puño de ella voló sin pensar. Rápidamente él tomó su mano y la empujó de vuelta al ascensor con su peso corporal.
―¿Qué demonios estás haciendo? ―siseó él enojado.
―Tú-Tú... ―tartamudeó ella―. ¡Tú pedazo de mierda! No voy a irme de aquí hasta que hable con Edward. Sé quién eres y lo que le hiciste a Jack. ¡Eres una pésima excusa para un ser humano! ―gritó en su furia.
Más rápido de lo que pudo pestañear, uno de los antebrazos de él estaba presionado contra su garganta amenazadoramente mientras la otra mano la aferraba por el cabello.
―No podías simplemente irte, ¿verdad? ―dijo él con mucho esfuerzo―. No, tenías que ser la señorita Petulante. Desde el primer momento que puse los ojos en ti, supe que serías un desafío.
Su corazón comenzó a latir erráticamente, miedo llenando el espacio donde la furia había residido recientemente. La mirada salvaje y furiosa en sus ojos hizo que su sangre se enfriara. Al instante, lamentó no contener su temperamento hasta que estuviera a plena vista de testigos.
La mano de él soltó su cabello y dejó que sus dedos pasaran por su mejilla. Ella trató de alejarse, pero la presión en su garganta aumentó, haciendo que jadeara y se congelara.
―Puedo ver por qué ha estado tan enamorado de ti. Eres muy hermosa y decidida.
Él inclinó la cabeza hacia un lado y la sacudió lentamente.
―De verdad simplemente debiste haber corrido. Haber tomado al chico y salido como el infierno de Chicago. Eso habría hecho las cosas mucho más sencillas. Ahora no sé qué hacer contigo.
Se inclinó hacia atrás y tarareó ligeramente antes de extender el brazo y presionar el botón para el garaje. Al ver una oportunidad, ella se alejó de él de un giro y aterrizó una patada sólida en su sección media, pero él se recuperó rápidamente. Sus dedos estaban a solo unos centímetros del botón de emergencia cuando James agarró su cabello y la tiró bruscamente contra la pared trasera del ascensor. Cuando ella intentó pasar junto a él corriendo, su puño conectó con su sien fuertemente y luego todo se volvió negro.
Bueno, ya se descubrió James. ¿Qué creen que pase ahora?
Gracias por sus comentarios a: Pam Malfoy Black, Lady Grigori, Hanna D. L, Cary, solecitopucheta, rjnavajas, patymdn, Torposoplo, jupy, bbluelilas, Adriu, Nadiia16, tulgarita, terewee, Marie Sellory, cavendano13, crysty Katy, Klara Anastacia Cullen, Yoliki, lizdayanna, Brenda Cullenn, Tata XOXO, debynoe, Sara, saraipineda44, LicetSalvatore, bellaliz, lauritacullenswan, Cely Peralta y Pili.
