Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to KitsuShel. We just translate with her permission.

Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de KitsuShel, solo nos adjudicamos la traducción.


Parachute

By: KitsuShel

Traducción: Emotica G. W

Beta: Yanina Barboza


Capítulo 32

Bella gimió y trató de limpiar la niebla de su cerebro. Sus brazos estaban doloridos y su cabeza estaba palpitando. Bostezó y parpadeó un poco, tratando de contemplar su entorno. Mientras se movía en un intento de sentarse, sus brazos se negaron a moverse. Entrando en pánico, su corazón comenzó a acelerarse y abrió los ojos completamente. Miró alrededor y se encontró tendida en un sofá de cuero, los brazos inmovilizados en su espalda. Después de intentar mover sus manos sin éxito, determinó que estaban atadas o amarradas. Se movió y rodó sobre su costado, mirando alrededor de la habitación.

Estaba lujosamente amueblada con una decoración oscura y, aunque la temperatura era fresca, sintió una gota de sudor caer por su cabeza y por una de sus orejas. Había una ventana panorámica enorme, la cual tenía una vista hermosa de un bosque que parecía estar rodeando la casa. Sus esperanzas de escapar disminuyeron lentamente mientras ese pensamiento se filtraba por su cerebro.

Retorció sus manos y trató de ponerse en posición de sentada, cuando de repente fue levantada a sus pies. Ojos fríos, avellana la fulminaron con la mirada amenazadoramente.

―Hola, rayo de sol ―murmuró él.

―¿Qué... dónde estoy? ¿Qué vas a hacer conmigo? ―preguntó ella con voz asustada.

James inclinó ligeramente la cabeza hacia un lado y sonrió.

―Todavía no he descifrado mucho eso. Tontamente, no pensé en un plan de respaldo, así que ahora tengo que improvisar sobre la marcha.

La empujó sobre el sofá para que cayera en posición de sentada otra vez, y ella intentó ignorar el ardor en sus hombros. De repente, una puerta en algún lugar se estrelló y James miró hacia la entrada al otro lado de la habitación que estaban ocupando actualmente. Irrumpiendo, su nube de cabello rojo volando salvajemente como si estuviera en medio de un huracán, estaba Victoria. Se detuvo en seco y miró a Bella con una expresión de conmoción.

―¿Que está haciendo ella aquí? ―preguntó Victoria. Sus ojos se agrandaron y se posaron sobre su amante antes de que su expresión facial se volviera sombría―. ¿Qué has hecho?

James sonrió y extendió las manos en un gesto abierto.

―Parece que la señorita Swan aquí tiene una boca y una nariz grande.

Sonriendo, se volvió hacia Bella.

―¿Alguna vez no oíste sobre cómo la curiosidad mató al gato? Debiste haberte ido.

Mientras seguía hablando, sus acciones se agitaron más y empezó a tirar de los extremos de su cabello rubio corto.

―¡Joder! ―gritó, golpeando una de sus palmas contra su frente―. ¿Qué hacemos ahora?

Victoria se acercó para detener su caminar de un lado a otro y colocó una mano en su hombro.

―¿Qué pasó, James? ―preguntó con voz calmada, tranquilizadora.

―Le entregué la petición de custodia y huyó, como planeamos. Pero cuando fui a buscar el ascensor, estaba allí dentro y me atacó. Sabe, Victoria ―siseó él―. Amenazó con ir con Cullen y soltar todo lo que hemos estado tratando de ocultar. Me atacó, y accidentalmente la dejé inconsciente. No sabía qué hacer con ella, por lo que la traje aquí y até sus manos.

Victoria suspiró y miró a Bella con una mirada que era en parte de simpatía y en parte de disgusto.

―Realmente habría sido mucho más sencillo si hubieras desaparecido cuando intenté ponerte nerviosa por primera vez.

El temperamento de Bella se encendió, pero se mordió la lengua, reconociendo la situación precaria en la que estaba. Tomó una respiración profunda por la nariz antes de responder.

―¿Honestamente creíste que simplemente te entregaría a mi hijo? Puedes no saber qué es el amor, Victoria, pero yo lo hago. Los amo a ambos con todo mi corazón.

―No se suponía que debías dejar al niño ―respondió Victoria con incredulidad―. Se suponía que debías llevarlo y correr. Tu presencia aquí es lo que complicó todo. Podríamos haber seguido con nuestras vidas como lo estaban, pero traer a Jackson de vuelta arruinó todo.

―¿Qué quieres decir? ―exclamó Bella―. ¿Cómo arruinó algo traer a Jack de vuelta aquí? No tenías que volver a la imagen.

Victoria se acercó más y pasó una uña afilada por la mejilla de Bella en advertencia.

―Sí, lo hacía. Una vez que superó la conmoción de saber que su hijo aún estaba vivo, Edward fue con James para presentar una demanda contra mí por poner en peligro la vida del niño. Después de la Gala, James estaba seguro de que el chico lo reconoció, así que tuvimos que encontrar una manera de eliminarlos de la ecuación.

―Pero ¿por qué abandonar a Jack en primer lugar? ¿Por qué no dejarlo con su familia y huir con James? ¿Cómo pudiste haber hecho eso? ¿No tienes corazón en absoluto? ―preguntó la voz de Bella con angustia.

El rostro de Victoria se suavizó solo un poco.

―Nunca fue mi intención abandonar al niño. Estaba drogada y simplemente lo perdí. ―Sus ojos se movieron con rapidez hacia James brevemente, antes de continuar―. Tuvimos una discusión justo antes de que fuéramos a visitar a sus padres en Seattle. No quería dejar las cosas de la forma en que estaban, así que inventé un viaje falso sobre visitar a mi madre. Estaba nerviosa, así que decidí encontrar a un traficante y drogarme. No recuerdo todo lo que pasó hasta que no pude encontrar a Jackson y llamé a James, entrando en pánico. Me recogió, y fuimos a buscar al mocoso, pero no estaba en ninguna parte. Así que me llevó a la casa de mi madre, y el resto es historia.

El corazón de Bella dolía por su hijo, al saber que a su madre biológica no le había importado realmente su bienestar en absoluto.

―¿Por qué no denunciaste su desaparición en Seattle? Lo habrían encontrado antes.

Victoria se burló.

―¿En serio, Isabella? ¿Y arriesgarme a que mi esposo querido descubriera que mentí sobre dónde estuve? ¿Con uno de sus mejores amigos? ¿Estás loca?

―¿Entonces tu encuentro amoroso con Bobby Brown* aquí fue más importante que tu hijo? ―preguntó Bella, su voz teñida de veneno.

Victoria levantó una ceja perfectamente arqueada y simplemente asintió.

―Como he dicho antes, nunca quise ser madre de todos modos.

Bella sintió su estómago revolverse y bilis subir por su garganta con ira y disgusto hacia la otra mujer.

―Eres todo un personaje, ¿sabes eso?

Victoria puso los ojos en blanco y se concentró de nuevo en James.

―Entonces ¿ahora qué, Jimmy? ¿Tienes un plan?

Sus ojos fríos quemaron un agujero a través de Bella, cuyo pánico estaba aumentando con cada segundo que marcaba el reloj.

―Matarla. ―Su voz fue fría y sin emociones.

Los ojos de Victoria se abrieron en conmoción.

―¿Qué? ¿Estás loco? ¡No podemos matarla!

―¿Por qué no? ―preguntó, sonando como un niño al que sus padres acababan de decirle que no.

―Porque... porque... porque ―tartamudeó Victoria, tratando de encontrar las palabras correctas para no enfurecerlo―. ¡Es asesinato, James! ¡Iremos a la cárcel!

―No, podemos encubrirlo. Hilar una mentira creíble.

El corazón de Bella comenzó a acelerarse y sus ojos se lanzaron alrededor, tratando de pensar en una forma de salir de este lío. James estaba claramente desquiciado y no podía dejar en manos de Victoria todas sus esperanzas de que saldría de este lío. Decidió tratar de discutir su camino para salir de ello.

―Edward lo sabrá, James. Se suponía que debía encontrarme con él para almorzar. Gianna me vio. Sumará dos más dos.

James se dio unos golpecitos en la barbilla antes de asentir.

―Tienes razón, lo hará. Necesitaremos acelerar esto. Vicki, vigílala por un momento. ―Se volvió y salió a zancadas deliberadamente de la habitación.

Victoria voló hacia Bella, empujándola hacia adelante mientras la otra chica luchaba.

―¡Para! ―susurró Victoria―. A menos que quieras jodidamente morir, sigue directo peleando conmigo.

Bella dejó de moverse y sintió las manos de Victoria tirando del nudo de la cuerda alrededor de sus muñecas.

―¿Por qué estás ayudándome? ―preguntó confundida.

―Puedo ser una madre de mierda, pero no soy una asesina, Bella. Tenemos que salir de aquí, él está trastornado.

―¿En serio, Vicki? ¿Eso es lo que piensas de mí? ―La voz de James resonó por toda la habitación.

Victoria se congeló justo cuando el nudo se deshizo y Bella sintió sus manos soltarse. Luchó contra el fuego en sus hombros y mantuvo sus manos juntas para que James no se diera cuenta de que estaba libre. Los ojos azul hielo de Victoria se agrandaron de miedo mientras se volvía para mirar a su amante.

―James ―contestó ella, implorantemente―. No es como sonó.

Sus ojos eran duros, con una cantidad no pequeña de salvajismo girando en ellos.

―¿En serio? ¿No acabo de oírte decir que estoy trastornado?

Victoria trató de sonreír, pero fracasó y solo pudo crear una mueca.

―Solo estaba tratando de ganarme la confianza de Bella, cielo. Sabes que estoy de tu lado.

Él sacó una pistola de su espalda y la miró pensativa.

―¿Desde cuándo es Bella para ti, Vicki?

El rostro de Victoria palideció y empezó a tartamudear.

―Uh, no lo es, James. Debes haberme oído mal. Dije Isabella, ¿o no?

Él inclinó la cabeza hacia un lado y la miró con curiosidad.

―¿Por qué estás mintiéndome, Victoria?

―No lo estoy, Jimmy. ¡Lo juro! ―le suplicó ella.

Con un movimiento repentino, su brazo se balanceó hacia adelante y una fuerte explosión resonó por la casa. Un sonido que fue un cruce entre un grito y un gemido se arrancó de la boca de Victoria. Sus manos se aferraron a su estómago y un carmesí viscoso comenzó a filtrarse entre sus dedos. Levantó una mano manchada de sangre y la miró con horror.

―¿James? ―murmuró ella incrédula―. Tú... Cómo pudiste... ―sus palabras fueron cortadas por otra explosión y Bella sintió algo caliente y húmedo golpear su mejilla mientras giraba su cabeza lejos de la escena sangrienta.

James suspiró y volvió a colocar la pistola en su pretina antes de caminar y arrodillarse al lado del cuerpo boca abajo de Victoria. Reverentemente acarició su cabello y sonrió tristemente.

―Oh, Vicky. Voy a extrañarte mucho ―susurró él.

Viendo un momento de oportunidad, Bella se lanzó fuera de la silla y salió de la habitación. Sabiendo que no había lugar para correr y probablemente ninguna parte donde pudiera esconderse donde no la encontraría, se puso a encontrar lo siguiente mejor, un arma. Deslizándose en una gran cocina de acero inoxidable, encontró justo eso en la forma de un estante de ollas y sartenes colgando sobre una isla en el centro de la habitación. Rápidamente bajó un sartén grande y pesado y lo levantó sobre su hombro, moviéndose hacia la puerta en el extremo opuesto de la habitación. Al abrirla, se encontró frente a un tramo de escaleras que conducía arriba. Justo cuando colocó un pie en la base de la escalera, oyó la voz de James acercándose.

―Isabellllllla ―cantó él―. Sal, sal, donde quiera que estés.

Se volvió y voló por las escaleras tan rápido como sus pies la llevaran. El pasillo estaba oscuro y no pudo ver mucho hasta que sus ojos se ajustaron unos momentos después. Había una serie de puertas a su izquierda. Se escondió en una rápidamente cuando oyó su voz subiendo por la escalera. Era un dormitorio pequeño sin armario. Corrió hacia la ventana y miró la bajada de tres pisos sin nada a la vista para amortiguar su caída, por si saltaba. Las visiones de su cuerpo roto y mutilado bailaron sobre sus ojos. Ocultarse o saltar, ¿y romperse algo o morir posiblemente? Tragó el nudo en su garganta y se bajó al suelo, apretándose debajo de la cama. Era una situación de perder/perder, sin importar cómo lo mirara.

Se acostó de espaldas y miró fijamente la parte inferior del colchón, tratando de regular su respiración. El silencio de la habitación fue roto cuando la puerta se abrió lentamente con un chirrido. Contuvo la respiración y su corazón comenzó a martillar. Su agarre en el sartén se tensó y sintió sus uñas clavarse en la carne suave de su palma.

―¡Bella! ―llamó una voz lejana―. ¡James! ¿Dónde estás?

El alivio inundó al instante su sistema por el sonido de la voz de Edward.

―Hijo de... ―murmuró James y se volvió de nuevo hacia el pasillo.

Terror y miedo se dispararon por su columna. James tenía un arma y Edward estaba más que probablemente desarmado. El hombre había sufrido una crisis psicótica y matado a su novia. Edward no tenía ninguna posibilidad. Con el corazón todavía en la garganta, se salió con cuidado desde debajo de la cama y escuchó la puerta, sin oír nada.

―¿Dónde está? ―escuchó a Edward gritar―. ¡No te quedes mirándome así, James! ¿Dónde mierda está?

Sabiendo que Edward no tenía idea del tipo de peligro en el que estaba, Bella abrió de golpe la puerta y bajó rápidamente las escaleras, tan silenciosamente como pudo.

―¡CÁLLATE! ―gritó James. Bella se filtró en la cocina y se extendió hasta el estudio donde había despertado. Edward estaba de pie con los brazos arriba y sus ojos amplios ante la visión de James apuntando el arma hacia él.

―James, cálmate, hombre. Baja el arma. No quieres dispararme ―dijo Edward con voz suave, tranquila.

―¡No sabes ni mierda, Edward! ¡Nunca lo hiciste!

―¿De qué estás hablando?

―Tú, señor perfecto. Vienes de dinero y una familia cariñosa. Tenías a la chica perfecta, y lo alejaste todo. ¿Y por qué? ¿Un niño?

El rostro de Edward se nubló de confusión.

―No entiendo. ¿Simplemente qué alejé? ¿Una relación con una mujer que le importaba una mierda? Tienes malditamente razón, elegí a mi hijo primero. Lo haría de nuevo en un parpadeo.

―Siempre has sido un cobarde, Edward. Ella necesitaba a alguien que la ame, y yo pude hacerlo.

―¿Cobarde? ―gruñó Edward―. ¿Quién es el que no es hombre suficiente para enfrentarme sin un arma? ¿Quién es el que mató a la mujer que decía amar?

La mirada de James se dirigió rápidamente al cuerpo de Victoria y Bella vio su oportunidad. Se precipitó a la habitación y balanceó la sartén con toda su fuerza contra la parte posterior de su cabeza. La pistola repiqueteó en el suelo y James cayó sobre una rodilla, agarrando su herida. Sus ojos furiosos se volvieron hacia ella antes de lanzarse. Ella fue derribada al suelo, dejada sin aire. Los sonidos de lucha se ahogaron por el sonido de la sangre corriendo hacia sus oídos mientras su cabeza rebotaba en el suelo de madera dura. Cuando abrió los ojos un instante después, los zafiros sin vida de Victoria la miraron vacíamente. Bella jadeó y saltó, su mano resbalando y deslizándose en un charco de sangre rubí vibrante.

Cuando fue capaz de ponerse de rodillas, vio a Edward encima de James, golpeándolo violentamente. James se sacó rápidamente a su antiguo amigo de encima y subió su rodilla para conectar con la ingle de Edward. Los ojos de Bella exploraron la habitación rápidamente y sus ojos se conectaron con la Glock .45 negra brillante. Se arrastró y recogió la pistola, antes de ponerse de pie y apuntar directamente a James.

―¡Quítate de él! ―gritó ella.

James se congeló y se volvió, los ojos centrándose en la pistola en su mano.

―No lo harás. Apuesto que nunca antes has estado tan cerca de una pistola, niña bonita ―se burló él engreídamente.

Ella apuntó la pistola un poco más alto que su cabeza e hizo un disparo de advertencia, el cual rompió la gran ventana.

―Pruébame, idiota. Mi padre es jefe de policía. Confía en mí, sé cómo manejar un arma.

Se acercó a Edward mientras él se ponía de rodillas. James hizo un movimiento y Bella apuntó el arma directamente a su cabeza.

―De rodillas y pon las manos en la cabeza ―gruñó ella.

James frunció el ceño, pero hizo lo que le dijeron. Sirenas podían ser escuchadas a lo lejos, cada vez más cerca. Quería correr hacia el lado de Edward y comprobarlo, pero su mirada se mantuvo firme en James. Cuando las luces intermitentes de autos de policía se vieron a través de las ventanas, James comenzó a entrar en pánico visiblemente. Se lanzó hacia Bella de la nada, haciendo que la pistola se active, disparando al techo. James intentó agarrarla, pero ella le dio un codazo en el estómago y lo golpeó duramente con la culata de la pistola. Su cuerpo se desplomó al suelo en un montón y ella cayó de rodillas, adrenalina corriendo por sus venas.

Bella giró ligeramente la cabeza y se encontró con la mirada de Edward por primera vez desde que lo dejó en LaGuardia. Estaba luchando por ponerse de pie cuando su mirada se conectó con la de ella, sus ojos del verde más verde contra bordes rojos. El alivio irradiando de él la arrasó completamente. Mirándolo ahora, culpa pesaba pesadamente sobre sus hombros por dudar de él alguna vez, incluso por el menor momento. Se paró despacio y tropezó en sus brazos.

―Oh, Dios, Edward ―sollozó ella, enterrando la cabeza en su pecho.

―Sssh, está bien, nena, te tengo ―susurró él en su cabello.

Ella cerró los ojos y respiró su aroma, empezando a temblar como una hoja mientras la adrenalina empezaba a desaparecer. Se escuchó un estallido fuerte cuando la policía derribó la puerta principal.

―¡No se muevan!

Bella apretó a Edward más fuerte, negándose a dejarlo ir.

―¡Pongan sus manos donde podamos verlas!

Edward lentamente soltó a Bella y levantó las manos. A medida que ella se movía para hacer lo mismo, una ola de vértigo la golpeó y se sintió empezar a caer. Él la agarró rápidamente y ella lo oyó pedir un paramédico antes de que las palabras comenzaran a mezclarse y tuviera que luchar para mantener los ojos abiertos.

Un médico emitió una luz en sus ojos mientras Edward se mantenía alejado de su camino, hablando con un oficial. Palabras siguieron mezclándose, no teniendo sentido. Concusión. Conmoción. Palabras siguieron girando.

Cerró los ojos y dejó que la oscuridad la venciera.

.

.

Bella entró y salió de la conciencia durante el viaje en ambulancia hacia el hospital. Oyó a un hombre hablando rápidamente durante uno de sus momentos más lúcidos.

―Coloqué una calibre 18 en su brazo derecho y tengo un litro de solución salina pasando por ella. Su presión fue baja al llegar, pero no vemos ninguna lesión obvia.

―¿Hay traumatismo? ―oyó a otra voz decir, pareciendo distante, como si sus orejas estuvieran obstruidas con tapones.

―¡Mire! Sus ojos están abiertos. ¿Señorita Swan? ¿Puede oírme? ―La voz nasal de una mujer asaltó sus tímpanos.

Cerró los ojos y volvió a quedarse dormida.

Unas horas más tarde, poco a poco se dio cuenta de un ruido de pitido irritante. Intentó parpadear, pero sus párpados se sentían pesados y secos. Su cabeza palpitaba y todo su cuerpo dolía como si hubiera estado en una pelea con Emmett por el último trozo de pastel. Cuando abrió los ojos, inmediatamente los cerró una vez más, tapando la luz brillante. En su segundo intento, fue más despacio, ajustando sus ojos a la luz.

Contempló con pereza la habitación, sintiéndose aún ligeramente mareada y con náuseas. Sus ojos aterrizaron en Edward, desplomado en un reclinable de aspecto incómodo, profundamente dormido. El monitor conectado a su pecho comenzó a pitar más rápido cuando su ritmo cardíaco se aceleró. El ruido lo hizo despertar y la miró con pánico. Sus ojos se abrieron y sonrió brillantemente cuando vio que estaba despierta.

―Bella ―susurró, antes de ponerse de pie rápidamente y caminar al lado de su cama.

―Ed... ―empezó a decir ella, pero se interrumpió cuando su voz sonó ronca―. ¿Qué pasó? ―graznó.

Él extendió el brazo y acarició su cabello suavemente.

―Tienes una conmoción cerebral, pero vas a estar bien ―murmuró con una cantidad no pequeña de alivio.

―¿Qué le pasó a James? ―preguntó ella, preocupada.

Edward sonrió tristemente.

―Está bajo custodia policial. Están acusándolo de secuestro, asalto y asesinato. No saldrá de allí pronto.

»¿Cómo estás? ¿Te duele la cabeza?

Ella parpadeó y se estremeció mientras trataba de asentir. Edward se extendió y presionó el botón de llamada para la enfermera de servicio. Después de unos momentos de solo observarse uno a otro en silencio, Carlisle entró en la habitación con una mujer pequeña de cabello oscuro.

―Hola, señorita Swan ―dijo la mujer alegremente―. Soy Emily, la enfermera de servicio.

Mientras la mujer continuaba con su trabajo de revisar los signos vitales de Bella, Carlisle dio un paso adelante y le sonrió amablemente.

―¿Cómo estás sintiéndote, querida?

Bella encogió levemente un hombro.

―Me duele la cabeza y todo.

Carlisle asintió pensativamente.

―Eso suena muy bien. Tienes una contusión cerebral leve, pero tus TAC* no muestran nada preocupante. Te mantendremos aquí para observación durante la noche, y deberías estar bien para irte a casa mañana.

―Gracias, Carlisle ―respondió ella, con gratitud.

Él la despidió con la mano y sonrió.

―Bella, eres como mi hija y no hay nada que no haría por mi familia ―respondió sinceramente.

Ella sintió lágrimas pinchar sus ojos y las alejó de un parpadeo. La enfermera palmeó su pierna suavemente mientras Bella soltaba un bostezo.

―Está bien, cariño. Estaré justo afuera en el pasillo, solo presiona el botón si necesitas algo. Trata de descansar un poco.

Carlisle le agradeció en silencio a Emily antes de despedirse él mismo, necesitando regresar a casa con Esme y Jack. Ante el sonido del nombre de su hijo, el corazón de Bella comenzó a acelerarse.

―Sssh, él está bien, Bella ―dijo Edward tranquilizadoramente―. Cálmate, amor.

Ella respiró profundamente por la nariz y suspiró.

―¿Está bien? ¿Sabe lo que pasó?

Edward vaciló antes de sacudir la cabeza.

―No, esperaba hasta que despertaras antes de llamarle para avisarle que no íbamos a volver a casa esta noche. No quería preocuparlo más de lo necesario.

Bella apretó su mano, haciéndole saber en silencio que estaba de acuerdo con su decisión.

―Está bien, entiendo.

Después de una llamada rápida a Jack, explicando solo lo básico de que su mamá se golpeó la cabeza y estaba en el hospital, Edward acercó la silla a la cama y apoyó la cabeza junto a la pierna de Bella. La miró con sus ojos verdes tristes.

―Hoy fue uno de los peores días de mi vida ―dijo él en voz baja y tranquila―. Yo-Yo no sé qué haría sin ti, Bella.

Su corazón dolió y lágrimas brotaron de sus ojos para igualar las de él.

―Lo siento mucho, Edward ―sollozó ligeramente―. Nunca debí haber corrido en primer lugar o haberlo provocado así.

―¿Por qué te fuiste, Bella? En el video de seguridad del ascensor, estabas claramente enojada y molesta.

―¿Video de seguridad? ¿Así es como me encontraste?

Él asintió, todavía pareciendo desconsolado. Ella tragó saliva y reunió valor.

»Cuando James salió de tu oficina, básicamente me dijo que solo estabas durmiendo conmigo para obtener la custodia de Jack.

Él se incorporó y sus ojos se abrieron con conmoción.

―¿Y le creíste? ―preguntó incrédulo.

Ella sacudió la cabeza.

―No, no al principio, pero luego me mostró un documento judicial en el que estabas pidiendo la custodia exclusiva de Jack. No pensé; solo sentí mi corazón rompiéndose. Así que corrí, pero no pasaron cinco minutos antes de obligarme a entrar en razón. Tomé la decisión de volver y hablar contigo antes de que el ascensor llegara a la planta baja siquiera.

Él se recostó y suspiró, cerrando los ojos. Ella sintió como si estuviera alejándose de ella e hizo que su pecho se sintiera pesado. La peor parte era que no podía culparlo en lo más mínimo.

―Lo siento mucho ―susurró ella con voz entrecortada.

Sus ojos se abrieron y él se levantó, apoyándose sobre el riel de la cama para acunar su mejilla.

―Ssh, sin llorar. Ha sido un día largo, y los dos estamos agotados. Hablaremos más mañana, pero por ahora, trata de descansar.

Ella asintió y unas lágrimas gordas gotearon por sus mejillas. Edward usó sus pulgares para limpiarlas suavemente, antes de inclinarse y besarla dulcemente.

―Oh, gracias a Dios, estás bien ―susurró él contra sus labios―. Cuando vi esa cinta, pude haberlo matado.

Ella lo rodeó con los brazos cuidadosamente y lo abrazó tan fuertemente como pudo. Se movió a un costado y le indicó que se acostara a su lado.

―No creo que esa sea una buena idea, Bella. No quiero hacerte daño.

―¿Por favor? Solo hasta que me quede dormida. Quiero que me abraces ―suplicó ella con ojos tristes.

Él sonrió y suspiró, antes de bajar el riel de la cama y acurrucarse junto a ella a su lado. Envolvió suavemente sus brazos alrededor de ella y besó su frente.

―Estará bien ―susurró contra su cabello. Ella cerró los ojos y se permitió quedarse dormida tranquilamente, su olor llenando sus pulmones.


*Bobby Brown: Bobby Brown fue una de las mayores estrellas del R&B a finales de los 80 y principios de los 90. Llegó a ser más conocido por su vida privada (su matrimonio con Whitney Houston y sus problemas con la justicia) que por su música.

*Calibre 18: aguja hipodérmica, formada por una aguja hueca normalmente, utilizada con una jeringa para inyectar sustancias en el cuerpo o tomar muestras de fluidos y tejidos del cuerpo, el diámetro de la aguja está indicado por el calibre.

*TAC: Tomografía Axial Computarizada.


¡Eso estuvo cerca! Ya vimos el final de Victoria y James, esperemos que ahora sí se acabe el drama para esta familia. ¿Nos cuentan qué les pareció el capítulo?

Gracias por sus comentarios a: Adriu, saraipineda44, carolaaproboste.v, cavendano13, Hanna D. L, jhanulita, rjnavajas, patymdn, somas, Pam Malfoy Black, lauritacullenswan, debynoe, bellaliz, libbnnygramajo, Melany, Lady Grigori, Tary Masen Cullen, terewee, blankitapia, solecitopucheta, Yoliki, Pili, Free Love Life, jupy, LicetSalvatore, tulgarita, bbluelilas, Nadiia16, Marie Sellory, Torposoplo, Tata XOXO, Cely Peralta, Cristal82, aliceforever85, Adriana Molina, Sara, phoenix1993, Sully YM, Cary, freedom2604, Noelia, crysty Katy, lizdayanna, liduvina y los Guest.

¡Nos leemos en el próximo!