Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to KitsuShel. We just translate with her permission.
Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de KitsuShel, solo nos adjudicamos la traducción.
Parachute
By: KitsuShel
Traducción: Yanina Barboza
Beta: Melina Aragón
Capítulo 35
29 de agosto de 2010
Lo primero que hizo Bella, después de llegar a casa, fue abrir todas las ventanas para ventilar la casa. Todo un verano lejos la había dejado oliendo a rancio y ligeramente a humedad. Jack cargó las maletas a sus respectivas habitaciones y las puso sobre las camas. Bajó lentamente las escaleras, casi a regañadientes, y observó a su madre parada frente a la ventana, mirando a la distancia. Bella se giró y captó la mirada de su hijo, sonriéndole amablemente.
—Seis semanas, Jack. Podemos hacerlo, pequeño —habló en una voz reconfortante. Él sonrió a cambio, un poco sorprendido por sus habilidades para leer la mente.
—Lo sé —murmuró en respuesta.
Un golpe en la puerta los sacó de su momento contemplativo. Bella miró por la ventana y se rio ligeramente ante los ansiosos visitantes esperando en los escalones delanteros. La puerta apenas se había abierto cuando Jack se encontró en el piso, tacleado-abrazado por Riley y Garrett.
—¡Amigo! —gritó Riley—. ¡Te extrañamos! ¿Cómo estuvo el vuelo? ¿Sacaste muchas fotos?
—¿Habían chicas lindas? ¿Me trajiste algo? —intervino Garrett.
Bella sacudió la cabeza y caminó hacia la cocina para ver si había algo salvable para la cena. Encontrando las alacenas vacías, ella decidió que un viaje de compras sería imperativo. Volviendo a la sala, encontró a los tres niños hablando animadamente en el sofá.
Jack levantó la mirada, la tristeza anterior ahora reemplazada con emoción.
—¡Mamá! ¿Puedo? ¿Puedo, por favor? ¿Por favooooor? —suplicó, rebotando en su asiento.
Ella arqueó una ceja.
—¿Por favor qué?
—Garrett justo nos estaba diciendo sobre las inscripciones para el equipo de fútbol bandera*. Realmente quiero jugar este año. ¿Por favor?
Ella se puso las manos en las caderas, mirando a su hijo con cuidado.
—Déjame hablar con tu papá y veremos.
Los ojos de Garrett se ampliaron y miró a Jack, sonriendo.
—¿Eso se siente raro?
Jack frunció el ceño en confusión.
—¿Qué?
—Que ahora tienes papá.
—Siempre tuve papá —respondió Jack—. Simplemente no podía recordar dónde estaba.
—Pero aun así —continuó Garrett—, después de todo este tiempo separados, ¿ahora no se siente raro?
Jack pensó por un momento antes de negar con la cabeza.
—No, no realmente. Se siente bien.
Bella sintió la calidez llenar su pecho.
—Oigan, chicos, necesitamos ir a la tienda. ¿Quieren venir?
Ambos niños asintieron con entusiasmo, provocando que Bella sonriera. Ella había extrañado a estos dos casi tanto como Jack lo había hecho.
—Está bien, entonces. Vayan a preguntarles a sus mamás primero, ¿de acuerdo?
Riley y Garrett se levantaron del sofá y salieron por la puerta, gritando:
—¡Volveré en un segundo, señorita Bella!
Jack puso los ojos en blanco.
—Chupamedias —se rio.
—Sí, pero los extrañé —respondió Bella con una sonrisa nostálgica.
Jack la miró a los ojos por un minuto antes de asentir con resolución. Ella le lanzó una mirada inquisitiva, pero él solamente se encogió de hombros en respuesta.
—Me pregunté un par de veces si tomamos la decisión correcta. Ya sabes, viniendo a casa en lugar de mudarnos a Chicago.
Los ojos de Bella se ampliaron y se sentó en el sofá a su lado.
—¿Qué crees? —preguntó ella, casi asustada de su respuesta.
—Creo que esta era la correcta. Extrañaré a Meme y al abuelo y al tío Em y a la tía Rose, pero Pops y Nana y toda nuestra familia está aquí. Seth, Leah, tía Ali y tía Angela. También el tío Jasper y Ben. Por no mencionar a mis amigos.
Él suspiró y descansó la cabeza contra su hombro.
—No importa qué, terminaríamos extrañando a alguien, ¿verdad?
Ella le frotó la espalda de forma reconfortante.
—Sé lo que quieres decir. No es realmente justo, ¿eh?
Él asintió.
—Sí, apesta, pero hay más personas aquí para extrañar. ¿Eso tiene sentido? —Él giró la cara así podía mirarla.
Ella sonrió con tristeza.
—Sin embargo, prometimos regresar y visitar, así que no será tan malo, ¿verdad?
Él se enderezó y sonrió con suficiencia, sus ojos brillando con picardía.
—¿Sabes qué lo haría mejor?
Ella lo miró con cautela.
—¿Qué?
—Un hermanito.
Bella comenzó a tartamudear en shock.
—¿Un q-qué?
—Solo algo en qué pensar, ma —respondió él antes de pararse de un salto para dejar a sus amigos entrar a la casa.
Ella sacudió la cabeza con incredulidad. Quería estar casada y establecida antes de tener un bebé. Una expresión pensativa cruzó su cara y se preguntó si Edward siquiera quería tener más hijos. Ese definitivamente era un tema para traer a colación en algún momento. Tanto como amaba y adoraba a Jack, la idea de crear y cargar un niño en su interior era una sensación alegre.
Se puso de pie y se regañó por dejarse llevar por la fantasía. Lo que sería, sería.
Cuando abrió la puerta principal, los chicos estaban tonteando en el patio delantero y Bella no pudo evitar sonreír. El pensamiento errante de un hermano menor para Jack inundó su mente de nuevo antes de que lo embotellara para más adelante.
—De acuerdo, caballeros, ¿qué deberíamos comprar para la cena?
—¡Pizza!
—¡Perros calientes!
—¡Bistec y papas!
Bella, Jack y Garrett se giraron para mirar a Riley sorprendidos. El chico solamente se encogió de hombros.
—¿Qué? Mi mamá no puede cocinar ni para salvar su vida. Pizza congelada y comida para llevar se vuelve aburrido, amigo.
Bella se rio y sacudió la cabeza.
—Bistec y papás será, Ry.
Riley le sonrió.
—¡Gracias, señorita B!
Ella le revolvió el cabello antes de acarrear a los tres niños al auto.
—No es problema, niño.
Cuatro horas después y dos niños menos, Bella terminaba de secar los platos de la cena mientras Jack hablaba animadamente por teléfono con su padre.
—Uh-huh, sí. Totalmente. Sí, señor. ¡Buenas noches, papá! Te hablaré mañana, aquí está mamá.
Jack le pasó el teléfono, sonriendo. Ella arqueó una ceja y tomó el auricular de su hijo. Asintió hacia las escaleras.
—Al baño, niño.
—¡Enseguida, ma! —gritó mientras corría por las escaleras.
Sonrió y sacudió la cabeza antes de saludar a Edward.
—Hola —murmuró en voz baja.
—Hola, nena —respondió él, su voz arrastrándose por ella como miel—. ¿Cómo estuvo tu primer día en casa?
—Estuvo bien. Sin embargo, se sintió un poco vacío, si eso tiene algún sentido.
Él soltó un suspiro.
—Tiene completo sentido, Bella. Los extraño, chicos.
Ella sintió las lágrimas pinchar en sus ojos y se desplomó en el sofá.
—También te extrañamos. Dos meses no es mucho tiempo, ¿verdad?
Él se rio entre dientes.
—Cuarenta y siete días, en realidad.
Su corazón se derritió.
—¿Estás contando? —preguntó asombrada.
—Puede o no que esté haciendo la cuenta regresiva en mi calendario.
Ella soltó un resoplido.
—Edward, te amo mucho.
—Lo sé, nena. También te amo. Esto es solo una nimiedad comparado con el resto de nuestras vidas, ¿verdad?
—A veces dices las cosas más dulces. De vez en cuando, me tengo que pellizcar para asegurarme que eres real.
Él se rio.
—Te recordaré eso cuando vivas conmigo y te vuelva loca porque dejo mis calcetines por todos lados.
Calidez llenó su pecho.
—Me gusta el sonido de eso.
—¿De qué? ¿Yo dejando mis calcetines por todos lados? Tal vez, de hecho, eres la mujer perfecta, Bella.
—No, tonto. La parte de vivir contigo. —Se detuvo un momento antes de continuar—. Mira, solo quiero decir algo y después lo dejaré, ¿está bien?
Él tarareó su acuerdo.
—No quiero salir contigo.
—¿Q-Qué? —tartamudeó él, tomado por sorpresa.
—No quiero salir contigo. Quiero estar contigo; todo el tiempo. Estos próximos dos meses…
—Cuarenta y siete días —la interrumpió él.
—Cuarenta y siete días —se corrigió ella con una risita—. Este tiempo lejos va a ser suficiente tiempo separados. Después de esta separación, ni yo ni Jack vamos a querer estar lejos de ti por mucho tiempo, Edward.
—Está bien.
—¿Está bien? ¿Está bien qué? —contestó ella confundida.
—Está bien, sin salir. Sin departamento. Me mudaré contigo.
Bella dejó salir un chillido digno de Alice, casi dejando caer el teléfono. Ella se cubrió la boca y trató de despejar la vertiginosa felicidad burbujeando en su pecho.
—Está bien —lo imitó ella—. Mientras sea lo que quieres —añadió, poniéndose seria—. No quiero presionarte a nada. Sabiendo que he sido completamente honesta sobre cómo me siento, puedo dejarlo ir. Estaré desanimada, pero lo superaré. Por favor no te pongas incómodo por tratar de complacerme.
Él se rio ligeramente.
—Bella, en realidad tampoco quiero estar separado de ti. Solo quiero hacer lo correcto por ti.
Ella suspiró.
—Edward, nada en nuestra relación es convencional. Sé en mi corazón que tú eres todo para mí. Estoy muy feliz de compartir mi vida y mi casa contigo.
—Bueno, entonces está arreglado. Llamaré para cancelar la búsqueda del departamento.
—¡Mamá! —gritó Jack por las escaleras—. ¡Terminé!
—Suena como que tienes un ritual para dormir que cumplir, así que te diré buenas noches, amor —murmuró Edward en su oído.
Su felicidad permaneció dando vueltas en su pecho mientras caminaba hacia la habitación de Jack, pero se movió para hacerle espacio a la tristeza de su despedida.
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4 de septiembre de 2010
El próximo sábado encontró a Bella y Jack estacionándose fuera de la casa de Charlie en Forks. Sue los había invitado a cenar y ella estaba ansiosa por ponerse al día con su familia. El auto apenas se había detenido antes de que Jack estuviera saliendo por la puerta y corriendo hacia los brazos extendidos de su abuelo. Charlie lo abrazó y lo balanceó alrededor.
—¡Jack, mi chico! —exclamó él con felicidad.
—¡Abuelo! ¡Te extrañé!
—¿Extrañas la gran ciudad ahora? —preguntó Charlie mientras ponía al niño de nuevo en el piso.
Jack asintió con la cabeza pensativo.
—Sí, pero estoy feliz de estar en casa y en mi cama. Además, Riley y Garrett me necesitan alrededor para mantenerse fuera de problemas.
Bella ocultó una risita detrás de su mano, sabiendo demasiado bien que Jack decía la verdad. Charlie le revolvió el cabello antes de girarse hacia su hija.
—De acuerdo, eso es bueno entonces. ¿Por qué no te adelantas y encuentras a Sue? Creo que acaba de sacar algunas galletas del horno. —Él le estaba hablando a Jack, pero sus ojos no dejaron los de Bella.
Después de que Jack había desaparecido en busca de los dulces prometidos, Charlie la jaló en un abrazo tritura huesos.
—Oh, Bells —susurró en tono angustiado—. No me asustes así de nuevo, ¿me escuchaste?
Las lágrimas llenaron los ojos de ella y apretó con fuerza a su padre.
—Lo prometo, papá. No más ser secuestrada por psicópatas para mí.
Él se separó y la fulminó con la mirada ligeramente.
—No estoy bromeando, Isabella.
Ella arqueó una ceja.
—Tampoco yo, papá.
Sus ojos se ampliaron, antes de soltar una carcajada.
—De verdad sacas la "mirada de mamá", ¿verdad?
Ella suspiró y sonrió.
—Lo intento.
Charlie envolvió un brazo alrededor de sus hombros.
—Vamos, vamos adentro.
Dos horas y una panza llena más tarde, Charlie se aclaró la garganta, provocando que ella lo mirara. Él entrecerró los ojos en su dirección, provocando que la piel entre ellos se arrugara.
—Bells, ¿te importaría salir al porche conmigo, así podemos hablar?
Seth se había llevado a Jack arriba a jugar un videojuego, así que Bella miró a la otra persona en la habitación. Sue le dio una sonrisa maternal y un rápido asentimiento.
—De acuerdo, papá, claro —contestó ella, poniendo su servilleta en la mesa y caminando hacia la puerta principal.
El sol había comenzado a ponerse, proyectando intensos tonos naranjas en el cielo. Su mirada estuvo momentáneamente cautivada por los colores brillantes, hasta que escuchó los pasos de su padre detrás de ella.
Bella se sentó, balanceándose un poco de atrás hacia adelante, en el viejo columpio del porche de Charlie. Se giró y miró a su padre, que estaba apoyado en el marco de la puerta.
—Entonces, ¿de qué querías hablar conmigo, papá? —preguntó con curiosidad, poniendo una pierna debajo de ella.
Él tomó un trago de su botella de cerveza antes de sentarse en el escalón superior del porche, mirándola a la cara.
—Recibí algunas noticias sobre Jacob el otro día. Supuse que querrías saber.
El aliento de Bella la dejó en una rápida ráfaga, su estómago cayendo.
—¿Es algo malo? —preguntó con nerviosismo.
Charlie sonrió un poco y negó con la cabeza.
—Depende de cómo lo veas.
Ella ladeó la cabeza un poco.
—No entiendo.
—¿Sabes que estaba viviendo en Olympia?
Bella asintió, señalando a su padre para que continúe.
—Bueno, estaba saliendo con una chica allí y no le tomó mucho tiempo mostrar su verdadera naturaleza. Él trató de darle una paliza, pero la chica era cinturón negro en karate. Ella le rompió el brazo y presentó cargos. Ya que es su tercer strike, él está en la penitenciaría por veinte años sin libertad condicional.
Su boca se abrió por la sorpresa. Charlie soltó una fuerte carcajada, señalando a su cómica cara.
—Así es como me sentí —respondió él—. Chico estúpido —murmuró, tomando otro trago. La miró cautelosamente por un momento antes de continuar—. Verdaderamente pareces ser un imán para los problemas, Bells.
Ella suspiró y sacudió la cabeza.
—No sé nada de eso.
Después de unos minutos de disfrutar el aire fresco de la tarde, Charlie se aclaró la garganta.
—Entonces, ¿cuándo estará Ed aquí? —preguntó él, un poco demasiado indiferente.
Bella alzó una ceja.
—En seis semanas, pero ¿por qué tengo la sensación de que ya sabes la respuesta a esa pregunta?
Se encogió de hombros inocentemente, pero el ligero rubor que apareció en sus pómulos lo delató.
—Papá —advirtió Bella—. ¿Qué estás ocultando?
El bigote de Charlie se retorció ligeramente mientras negaba con la cabeza.
—Nop, no vas a conseguir nada de mí.
Ella puso los ojos en blanco y sin éxito trató de contener una sonrisa. Aunque ahora la picaba la curiosidad, ella no podía evitar estar emocionada de que los dos se estuvieran llevando bien.
—Entonceees —arrastró ella—. Realmente te gusta, ¿eh?
Por el rabillo del ojo, ella vio a su bigote retorcerse de nuevo mientras él contenía su propia sonrisa.
—Algo así.
Ella soltó un sonido exasperado y se quitó el pelo de la cara.
—¿Qué significa eso?
La miró directo a los ojos y sonrió.
—No he desempolvado la escopeta todavía, ¿no?
Bella puso los ojos en blanco.
—Eso es porque estoy bastante segura de que no te dejarían llevarla en el avión. —Sus ojos se ensancharon cuando comprendió y comenzó a sacudir la cabeza de un lado a otro—. Oh, ¡no, no lo hiciste! Papi, lo juro, si sacaste la escopeta, nunca...
Charlie levantó la mano y la interrumpió.
—Bien, bien, cálmate, nena. Solo te estoy molestando. Me gusta Edward; es un buen hombre. Hace niños lindos, también. —Le guiñó el ojo.
Ella se rio, alzando las manos.
—¡Oh no, tú también no!
—¿Qué? ¿Quién dijo qué? —Charlie se rio.
—Jack. El primer día que regresamos a casa. Mencionó un hermanito —contestó Bella, sacudiendo la cabeza.
Charlie asintió, mordiéndose la mejilla para no reír. Tosió y se levantó, poniéndose serio.
—Bueno, aunque me gusta Ed, es mejor que haya un anillo en ese dedo antes que un bebé en el horno. Es todo lo que diré de ese tema.
Bella gimió y puso la cabeza en las manos, provocando que Charlie riera de nuevo. Él la palmeó en la espalda mientras pasaba y se metía a la casa. Ella se enderezó y miró hacia arriba una vez más, el naranja ahora mezclándose con carmesí, iluminando el cielo. Su estómago hormigueó por la anticipación.
—Un día —susurró ella al viento.
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10 de septiembre de 2010
Poco menos de una semana después, Bella ordenó su habitación, esperando por la llamada de Edward. Él le había prometido hablar por Skype durante su hora de almuerzo y ella había juntado todo su valor en un intento por ser seductora. A las dos en punto, su portátil comenzó a sonar. Rápidamente aceptó la llamada y se hundió en su cama, suspirando feliz mientras miraba la cara sonriente de Edward.
—Hola, nena. Te extraño.
—También te extraño —contestó Bella con un suspiro, estirándose para tocar la pantalla de la computadora.
—Un mes, Bell. Un mes y estaré allí a tu lado. No puede llegar lo suficientemente rápido.
Ella no pudo evitar regresarle la brillante sonrisa que estaba grabada en su cara y asintió en acuerdo. Su ceño se frunció en confusión cuando una campana sonó por los altavoces de su portátil.
—¿En dónde estás?
Edward sonrió avergonzado.
—Estoy en la librería a unas cuadras de la oficina. He estado viniendo aquí para el almuerzo. Puede que suene raro, pero me siento un poco más cerca de ti aquí.
Ella sonrió con picardía y retorció un mechón de cabello alrededor de su dedo.
Él entrecerró los ojos.
—¿Qué está tramando esa cabeza?
Se mordió el labio.
—¿Te puedes mover a un lugar más, um, apartado?
Sus ojos se ampliaron y miró sobre su hombro, antes de rápidamente agarrar su café y la portátil, moviéndose a una esquina más alejada de la tienda.
Después de acomodarse de nuevo, él se reclinó en su silla y sonrió.
—Apartado, cariño. Ahora, ¿de qué querías hablar?
—¿Hablar? —preguntó ella con coquetería—. ¿Quién dijo que quería hablar?
Después de unos clics en su extremo, un suave ritmo comenzó y ella movió la portátil para enfrentar el área abierta de la habitación. Él observó, intrigado. Eso fue hasta que Bella se paró en su vista y comenzó a moverse seductoramente con la música. Ella se pasó las manos por el cuello y liberó el cabello de su goma elástica. Ella comenzó a cantar en voz baja y a bailar, dejándolo en un estado que rápidamente se volvía incómodo.
...
Between two lungs it was released
The breath that carried me
The sigh that blew me forward
Cause it was trapped
Trapped between two lungs
It was trapped between two lungs
It was trapped between two lungs
And my running feet could fly
Each breath screaming
"We are all too young to die"
...
Mientras el ritmo se volvía más rápido, sus movimientos se aceleraban y ella giró un par de veces, antes de sacarse la camiseta, quedándose en unos pantalones de yoga y una camisola. Sus ojos se ampliaron cuando ella cayó de rodillas y comenzó a gatear hacia él, todavía cantando con todas sus fuerzas.
...
Now all the days of begging
The days of theft
No more gasping for a breath
The air has filled me head-to-toe
And I can see the ground far below
I have this breath
And I hold it tight
And I keep it in my chest
With all my might
I pray to God this breath will last
As it pushes past my lips
As I...
...
Él tragó con fuerza y discretamente se acomodó. Ella se subió a la cama, empujando la portátil más lejos, para hacer lugar para acostarse a su lado.
—Joder, Bella —siseó él.
Ella pestañeó e hizo pucheros.
—¿No te gustó mi serenata?
Él cerró los ojos y se golpeó la cabeza en el respaldo de la silla, gimiendo.
—Por supuesto que me gustó. Pero esta —movió su mano enfrente de su entrepierna—, situación mientras estoy en una librería llena de personas no es mi idea de diversión. Al menos en privado, podría haberte dado un espectáculo por mi cuenta.
Él miró directo a la cámara web y meneó las cejas, provocando que ella riera a carcajadas.
—Siempre hay una próxima vez —respondió ella coquetamente.
Él sonrió brillantemente.
—¿Próxima vez?
Ella asintió con entusiasmo.
Él se mordió el labio y le dio una sonrisa torcida.
—Entonces es una cita.
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13 de septiembre de 2010
El día amaneció brillante y soleado, incluso con Jack despertándose emocionado para un lunes. Diez minutos después de que dejara al niño en la escuela, el cielo se volvió gris oscuro y las nubes se abrieron, creando un diluvio de proporciones bíblicas.
—Qué manera tan genial de comenzar mi cumpleaños —murmuró para sí misma.
Después de una parada rápida en la librería, ella se dirigió a casa, su humor casi tan negro como el cielo. Rayos destellaban y truenos retumbaban. Se metió rápidamente a la casa y se sacó los zapatos mojados, recogiéndolos antes de caminar hacia la lavandería. Mientras se desvestía, estaba agradecida de que todavía no hubiera tenido oportunidad de sacar la ropa de la secadora.
Un golpe sonó fuerte a través de la casa. Sobresaltada, miró su cuerpo medio desnudo y sacudió la cabeza, rápidamente agarrando unos chándales y una camiseta blanca. Caminando lentamente por el pasillo con los pies descalzos, ella se preguntó quién diablos estaba en su puerta en medio de una tormenta. Su corazón comenzó a martillear en su pecho y jadeó cuando observó por lo mirilla. Abriendo la puerta con abandono, se lanzó a los brazos de Edward, envolviendo sus piernas alrededor de su cintura y besando cada centímetro de su cara.
Tomado por sorpresa, él trastabilló hacia atrás, apenas permaneciendo de pie. Sus labios se juntaron con los de ella y sus manos agarraron su trasero con fuerza. Estaban tan perdidos en el otro que ninguno de los dos se dio cuenta que su ropa se estaba empapando. El agua fría de la lluvia goteaba por sus mejillas, mientras sus besos se volvían lánguidos y fervientes. Edward se alejó un poco, entrecerrando los ojos por el aguacero, pero sonriendo brillantemente.
—Feliz cumpleaños, nena —murmuró al lado de su oreja.
Lágrimas gruesas y calientes caían furiosamente por su cara mientras Bella lo sostenía como si fuera una aparición, esperando que desapareciera como un arcoíris. Él quitó sus piernas y la puso en el piso, antes de inclinarse y besarla suavemente una vez más. Se alejó y sonrió, sacando algo de su bolsillo, pero la lluvia oscurecía su vista.
Su pecho casi explotó cuando él se puso en una rodilla. Le sonrió, la lluvia cayendo alrededor de ellos, y sostuvo un anillo.
* Futbol Bandera es una modalidad de fútbol americano, que se juega sin placajes. En vez de tirar al suelo al jugador contrario para detener una jugada (down) el equipo defensor debe retirar uno de los dos banderines o pañuelos (ya que simula a una tacleada) que cuelgan a los lados de la cintura, estos pueden ir ya sea con un cinturón o dentro del pantalón corto.
¡Hola!
Nos acercamos al final... ¿qué les ha parecido el capítulo?
Esperamos que les haya gustado y nos cuenten sus opiniones en los comentarios.
Gracias por los comentarios: Hanna D. L, Sully YM, patymdn, carolaaproboste.v, lauritacullenswan, lizdayanna, cary, libbnnygramajo, cavendano13, bellaliz, Pam Malfoy Black, Pili, Adriu, Noelia, Yoliki, saraipineda44, solecitopucheta, jupy, tulgarita, rjnavajas, bbluelilas, Marie Sellory, soledadcullen, terewee, Tata XOXO, karen, crysty katy, Cely Peralta, Adriana Molina, freedom2604, Sara, Cristal82 y debynoe.
¡Hasta el próximo capítulo!
