Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to KitsuShel. We just translate with her permission.

Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de KitsuShel, solo nos adjudicamos la traducción.


Parachute

By: KitsuShel

Traducción: Yanina Barboza

Beta: Flor Carrizo


Capítulo 36

Bella se paró, goteando de la cabeza a los pies, en el medio del jardín delantero. Lágrimas calientes corrían por su cara mientras la fría lluvia caía sobre su piel. Su boca estaba un poco abierta por el shock, mientras miraba con los ojos ensanchados al hombre que amaba más que a la vida misma. La cara de Edward, esperanzada y feliz, le sonrió desde su postura en una rodilla. El anillo que sostenía en su mano era un solo diamante brillante que era simple, pero elegante.

—Isabella Swan, he estado cautivado por ti desde el primer momento que puse los ojos en ti. Ese amor solo creció y se expandió cuando llegué a conocerte y vi de primera mano la maravillosa madre que eres para nuestro hijo. Para siempre nunca podría ser suficiente para sentir que he tenido suficiente tiempo contigo. ¿Te casas conmigo?

Ella se cubrió la boca y dejó salir un sollozo, antes de lanzar sus brazos alrededor de él y gritar:

—¡Sí!

Se cayeron juntos, una masa de extremidades y labios, sus corazones latiendo salvajemente. Él se separó un poco y empujó un mechón de cabello cubierto por la lluvia de su rostro.

—Vamos adentro, por favor. No quiero que pilles un resfriado.

Cuando se pusieron de pie, los ojos de él fueron atraídos a su camiseta blanca, ahora completamente pegada contra sus pechos desnudos, sus pezones duros y tensos contra la tela. Su mano se estiró para acariciar sus pechos, provocando que ella fuera consciente y cruzara los brazos sobre su pecho. Ella se rio ligeramente y asintió hacia la casa.

—Vamos, vamos a secarnos.

Edward soltó una fuerte carcajada.

—Prefiero mantenerte mojada, amor.

Sus manos se envolvieron alrededor de su cintura y la jaló de nuevo a su pecho mientras entraban a tropezones a la casa. La ropa mojada pronto cubría el piso del vestíbulo y manos vagaban con avidez.

—¿Dónde está nuestra habitación? —preguntó él con voz ronca, arrastrándola a sus brazos.

Bella se rio felizmente y envolvió los brazos alrededor de su cuello. El sonido de él llamando a su habitación "nuestra" derritió completamente su corazón.

—Arriba y a la derecha.

Ella se rio y él dejó caer su cuerpo desnudo en la suave cama tamaño queen y se subió al lado de ella. Sus manos le acariciaron las mejillas cariñosamente y apartó el cabello de su rostro. Sonrió y se sentó, deslizando el anillo de su dedo meñique. Él, afortunadamente, lo había asegurado ahí cuando Bella se lanzó a sus brazos. Tomó su mano izquierda y suavemente deslizó el anillo. Ella levantó la mano, extendiendo los dedos y admirando la belleza y el brillo de la piedra.

—Edward, es impresionante —murmuró, sin aliento.

Él sonrió con timidez.

—Era de mi madre biológica, de Elizabeth. Mamá lo guardó para mí y ha estado almacenado todos estos años.

Ella lo miró con curiosidad.

—¿Nunca se lo diste a Victoria?

Estiró una mano y acunó su mejilla.

—No, Bella. Siempre estuvo destinado a ti.

Ella suspiró y se apoyó en su mano. Él la jaló a su pecho y la abrazó con fuerza por un momento antes de cantar juguetonamente.

...
Forever can never be long enough for me
Feel like I've had long enough with you
Forget the world now, we won't let them see
But there's one thing left to do
Now that the weight has lifted
Love has surely shifted my way
Marry me today and every day
...

Ella se rio ligeramente y le pegó en el hombro.

—Entonces por eso esa línea sonaba tan familiar.

Él la empujó de nuevo contra el colchón.

—Sin embargo, eso no lo hace menos cierto. Te adoro, mi futura esposa.

Edward deslizó las manos alrededor de su trasero y la atrajo más, sus labios pasando por su cuello.

...
Together can never be close enough for me
Feel like I am close enough to you
You wear white and I'll wear out the words "I love you"
And "You're beautiful"
Now that the wait is over
And love and has finally shown her my way
...

Promise me you'll always be happy by my side
I promise to sing to you when all the music dies
And marry me today and everyday
Marry me if I ever get the nerve to say hello in this cafe
Say you will, say you will, marry me
...

Bella gimió y pasó sus manos por su cabello húmedo; los dedos de él hábilmente acariciaron sus pliegues, antes de deslizarse en su interior.

—Tan mojada, nena —murmuró él contra sus labios—. ¿Me has extrañado? ¿Has extrañado la forma en que conozco tu cuerpo, por dentro y por fuera?

Él comenzó a bombear sus dedos y a frotar suavemente su clítoris con su pulgar.

—Dime, Bella. Dime lo mucho que me extrañaste.

—Lo hice. ¡Te extrañé muchísimo! Oh, Dios —gritó ella mientras un orgasmo la atravesaba sorprendentemente rápido.

Ella se recostó, jadeando ligeramente y gimiendo cuando él sacó los dedos de su cuerpo. Sus ojos se entrecerraron cuando él le dio una sonrisa de suficiencia, deslizando dos dedos de su mano derecha en su boca y cerrando los ojos. Cuando su mirada encontró la de ella una vez más, sus ojos estaban llenos de lujuria y entornados. Ella se estiró y lo jaló hacia abajo, chocando sus labios juntos. Ella cerró los ojos por la felicidad mientras él alineaba su cuerpo contra el suyo y se metía suavemente en su interior. Una vez que él estaba completamente inmerso en su calor, Edward apoyó su frente en la de ella y suspiró. Era una sensación no muy diferente a llegar a casa después de una larga ausencia, lo que esencialmente era.

Él acunó sus mejillas y la besó profundamente, comenzando a embestir superficialmente.

—¿Lo sientes? ¿La conexión?

Las lágrimas le brotaron de los ojos y cayeron silenciosamente por sus mejillas, la emoción abrumándola completamente.

—Sí, lo hago* —susurró ella contra sus labios.

Los labios de él se curvaron en una hermosa sonrisa.

—No puedo esperar para escucharte decir eso de nuevo un día, con suerte pronto*.

Palabras escaparon del par de felices amantes mientras trabajaban hacia su culminación, ambos esforzándose por llevar al otro a grandes alturas de placer. Cuando todo estuvo dicho y hecho, se acostaron juntos, con las extremidades entrelazadas.

—¿Estás aquí para quedarte? —preguntó ella con voz ligera, distraídamente pasando los dedos por el cabello de él.

—Si me quieres, sí —respondió él con una risa.

Ella agitó su dedo cubierto por el anillo enfrente de su cara y rio.

—Bueno, supongo. Ya he aceptado ser tu esposa, ¿no?

Él la giró con un gruñido y atacó su cuello suavemente con sus labios y lengua. La puerta principal se cerró de golpe y ellos se separaron. Los ojos de Bella se dispararon hacia el reloj, sorprendida de que fueran pasadas las tres de la tarde.

—¿Mamá? —llamó Jack—. ¿Por qué hay ropa mojada por todo el piso?

Bella y Edward se pusieron de pie con rapidez y ella comenzó a revisar sus cajones en busca de algo para usar.

—¡Bella! —siseó Edward—. ¡Mi ropa está abajo! ¿Qué voy a hacer?

La mirada en la cara de él era tan cómica que le tomó todo lo que tenía en su interior para no reírse.

—Ponte mi bata o algo.

—¡MAMÁ! —gritó Jack—. ¡Estos son los pantalones y zapatos de un tipo! ¡OH DIOS MÍO!

Los pies del chico golpearon las escaleras frenéticamente. Bella se apresuró y llegó a la puerta, mientras se ponía un vestido de verano sobre la cabeza. Jack entró apurado en la habitación, sus ojos explorándola frenéticamente.

—Jack, bebé, ¿qué pasa? —preguntó ella inocentemente.

—¡Mamá! —chilló él—. ¿De quién es la ropa que está en el piso de abajo?

—¿Mía? —respondió ella, sonando más como una pregunta.

—No todas. Hay pantalones y zapatos de un tipo. —Entrecerró los ojos en dirección a su madre—. ¿Estás engañando a papá? ¡Mamá! ¿Cómo pudiste?

El sonido de algo golpeando en el baño atrajo la atención de Jack. Sus ojos se ensancharon.

—¿Hay alguien ahí dentro? —susurró-gritó.

Bella se mordió el labio y trató de no reírse mientras el niño acechaba hacia la puerta.

—Sal, ahora —dijo Jack—. Si no, voy a llamar a mi abuelo. ¡Él tiene un arma!

Ella luchó para mantener la cara seria.

—Jack, creo que deberías calmarte. No es lo que tú crees.

Sus ojos volaron de un lado a otro, entre su madre y la puerta del baño.

—¿De verdad? ¿Entonces qué está pasando?

—Mira, dale a él un momento para que se arregle, y después hablaremos.

—¿Él? —siseó Jack—. Sabía que era un tipo.

El chico se sentó en el borde de la cama y enterró sus manos en su cabello, viéndose sorprendentemente parecido a su padre.

—¿Por qué, mamá? ¿Cómo pudiste hacerle esto a papá? —gimió lastimeramente.

La puerta del baño se abrió y Jack se puso de pie, fulminando a la puerta, su postura lista para echar al hombre fuera de su casa. Cuando la cabeza de Edward se asomó por la puerta, la mandíbula de Jack se abrió cómicamente.

Su padre sonrió avergonzado y entró en la habitación, usando la bata celeste de Bella.

—¿P-Papá? —tartamudeó Jack, antes de formar una gran sonrisa—. ¡Papá! —gritó mientras se lanzaba a los brazos de su padre—. ¡Papá, estás aquí! —sollozó Jack, provocando que Bella se cubriera la boca y parpadeara las lágrimas.

Edward lo apretó más fuerte, balanceándolo un poco de adelante hacia atrás, mientras los pies del niño colgaban en el aire.

—Estoy aquí, hijo. No voy a ir a ningún lado —respondió, su voz cargada de emoción.

Cuando él fue capaz de poner al chico de nuevo de pie, Jack miró a su mamá de forma acusadora, su cara todavía mojada por sus lágrimas.

—¡Lo supiste todo el tiempo! ¿Por qué no me dijiste?

Bella sonrió y se encogió de hombros.

Jack sacudió la cabeza.

—Mal hecho, mamá. Mal. Hecho.

Edward le dio una mirada de confusión y Bella puso los ojos en blanco.

—Lo escuchó de su tío, Seth.

Edward sonrió y puso su brazo en los hombros de su hijo.

—Estoy ansioso por conocer al resto de tu familia.

Jack alzó la mirada y sonrió brillantemente.

Nuestra familia, papá.

El rostro de Edward se suavizó visiblemente, asintiendo.

—Nuestra familia —respondió en acuerdo. Puso su mano en el brazo de Jack y lo llevó hacia la cama, donde se sentó y miró al chico directamente a los ojos—. ¿Recuerdas la discusión que tuvimos no hace mucho tiempo?

Jack ladeó la cabeza en confusión, momentáneamente, antes de que sus ojos se ampliaran y asintiera. Edward sonrió y le hizo señas a Bella para que se acercara. Ella sonrió desconcertada y se acercó, permitiéndole a Edward tomar su mano izquierda en la suya, mostrándole a Jack el anillo que estaba ahí. Jack miró a Bella con lágrimas en los ojos y sonrió.

—¿Dijiste que sí? ¿Nos vamos a casar? ¿Y ser una familia real? —preguntó con emoción.

Ella se sentó al lado de Edward y acunó la mejilla de su hijo con suavidad.

—Somos una familia real, no importa qué, Jack. Pero sí, ¡nos vamos a casar!

Jack lanzó sus brazos alrededor de sus padres y los apretó con fuerza.

—¡Oh Dios mío! No puedo creerlo. ¡Es tan increíble!

Después de unos momentos, Jack se alejó y se recompuso, antes de mirar a su padre dos veces.

—Papá, ¿por qué estás usando la bata de mamá?

.

.

Más tarde esa noche, después de que Edward se había cambiado a ropa seca y el lío mojado en el vestíbulo había sido limpiado, los tres estaban decidiendo qué hacer para cenar cuando el timbre sonó.

Bella alzó una ceja.

—Está ciertamente ocupado por aquí esta noche —murmuró mientras iba a responder la puerta. La lluvia se había detenido justo antes de que Jack saliera de la escuela y estrellas estaban dispersas en el cielo oscuro y despejado. El pequeño grupo de personas de pie en su porche era una sorpresa. Charlie, Sue y Seth estaban esperando, cada uno con una bolsa o algún tipo de contenedor.

—Hola, ¿qué están haciendo aquí? —preguntó desconcertada.

Sue se rio y agarró su mano, apretándola con fuerza.

—Es tu cumpleaños, dulzura. Estamos aquí para celebrar contigo.

Bella sonrió y sintió su corazón calentarse por el gesto amable. Se sobresaltó, dándose cuenta que su familia todavía estaba de pie en el aire frío y retrocedió, permitiéndoles entrar a la casa.

—Aww, no tenían que hacerlo. Es muy dulce, gracias.

Cerró la puerta y se dio cuenta que el trío se había detenido abruptamente. Mirando sobre el hombro de su madrastra, ella se dio cuenta que Jack estaba jalando a Edward hacia ellos, ansioso por hacer las presentaciones.

El bigote de Charlie se movió, una señal obvia de que estaba tratando de ocultar una sonrisa.

—No pierdes el tiempo, ¿verdad, chico?

Edward sonrió tímidamente y extendió su mano para estrechar la del padre de ella.

—No en esta ocasión, señor. Mi vida está aquí ahora, así que estaba ansioso por regresar a ellos.

Charlie finalmente permitió que una sonrisa completa apareciera y palmeó a Edward en el hombro.

—Esa es una buena respuesta, hijo.

Edward sacudió la cabeza y se rio entre dientes.

—Gracias, Charlie.

Charlie miró a Sue y le guiñó un ojo.

—Estamos olvidando los modales. Ed, esta es mi esposa Sue y mi hijastro, Seth.

Edward se inclinó para besar a Sue en la mejilla y estrechar la mano de Seth.

—Es un placer conocerlos. Jack y Bella me han contado mucho sobre ustedes.

Seth hizo una mueca juguetona.

—No creas todo lo que escuches.

Sue se rio y golpeó a su hijo en el brazo.

—Vamos, chico, vamos a llevar la comida a la cocina.

Ante el sonido de comida, Jack se animó y caminó al lado de ella.

—Aquí, nana, déjame ayudarte con eso.

Ella sonrió y le pasó a Jack un contenedor.

—Qué buen niño, a diferencia de tu tío.

Seth puso los ojos en blanco y se rio antes de seguir a Jack a la cocina. Sue se giró hacia Bella y se estiró por sus manos, jadeando cuando encontró el anillo de diamante.

—¡Oh Dios mío! ¿Qué es esto? —prácticamente gritó.

Bella miró nerviosamente a su padre, quien lucía sorprendentemente calmado.

—Edward me lo pidió y dije que sí —respondió alegremente.

Ella la abrazó con fuerza.

—¡Felicitaciones, nena! ¡Te mereces mucha felicidad!

—Muchas gracias, mamá —susurró ella en el oído de Sue. La mujer mayor retrocedió y miró a Bella con sorpresa, sus ojos negros llenos de lágrimas.

—Oh, Bella. Te quiero mucho. Siempre has sido mi hija, lo sabes.

Bella suspiró.

—Lo sé y lamento nunca antes haberlo dicho. Te ganaste ese título hace mucho tiempo.

Ella se giró y fue arrastrada a un abrazo por su padre.

—¿Por qué lo tomas tan bien, papá? —preguntó ella con recelo.

Él le guiñó un ojo y respondió:

—Es un secreto.

Sus ojos se ampliaron.

—¡Ya lo sabías! —acusó, provocando que su padre se encogiera de hombros.

—Tal vez —bromeó él.

—¡Oh! ¿Es por eso que estabas tan misterioso la semana pasada? —preguntó con sorpresa.

Charlie sonrió y asintió.

—Ed aquí me llamó un día o dos antes y me pidió tu mano. Tengo que decir que estaba impresionado.

Bella se giró hacia su prometido y levantó una ceja.

—Supongo que te dio su bendición —le preguntó.

Edward la tomó en sus brazos y le besó la frente.

—Sí, lo hizo. Con la condición de que me mataría si te lastimo.

Bella se rio y sacudió la cabeza.

—Eso suena como él.

—Vamos, chicos —llamó Sue desde el comedor—. La cena está en la mesa.

Después de una deliciosa comida y un pastel casero, Charlie y Sue le dieron a Bella sus regalos, antes de dirigirse a casa. Jack y Edward la corrieron de la cocina mientras ellos limpiaban, así que ella decidió reacomodar espacio en el clóset para Edward mientras tanto. A las nueve y media, Jack estaba dormido en la cama mientras sus padres se acurrucaban en el sofá juntos.

—Ha sido un buen día, ¿verdad? —murmuró él en voz baja.

Ella suspiró y se apoyó en su pecho.

—Ciertamente lo fue —suspiró, contenta.

El timbre sonó una vez más, provocando que ella resoplara irritada.

—¿Quién podría ser esta vez? —murmuró ella en voz baja. Cuando se puso de pie, le dio una mirada descarada—. Tus padres no se van a presentar sin avisar, ¿verdad?

Él puso los ojos en blanco y se rio.

—Si son ellos, estoy igualmente sorprendido. —Se levantó y la siguió a la puerta, su mano posada en su espalda baja, pero permaneciendo fuera de vista.

Alice y Angela estaban en el porche sonriendo, cada una sosteniendo una botella de vino.

—¡Feliz cumpleaños! —gritaron al unísono.

Bella sacudió la cabeza y se rio.

—Ustedes están locas, pero las quiero.

Alice se rio.

—Pensamos que podrías querer ahogar tus penas, considerando que estabas sola en tu cumpleaños.

Bella se mordió el labio.

—No estaba sola.

—Oh, queríamos decir de compañía adulta —respondió Angela con una dulce sonrisa.

—Mi papá, Sue y Seth estuvieron aquí y trajeron la cena y un pastel más temprano —respondió Bella, deliberadamente jugando con sus amigas.

Alice puso los ojos en blanco y suspiró molesta.

—Bellaaaa —arrastró—. Sabes lo que queremos decir.

—Oh —respondió ella con falsa sorpresa—. ¿Están preocupadas de que estaría toda deprimida y depresiva porque Edward no estaba aquí?

Sus dos amigas se veían adorablemente confundidas. En las últimas semanas, nadie había sido capaz de mencionar su nombre sin que Bella pareciera como si alguien hubiera pateado a su cachorro, pero ahora, ella prácticamente irradiaba felicidad.

—Bella, estás radiante —se rio Alice—. Casi apostaría que conseguiste algo. —Su mandíbula cayó—. ¡OhDiosmío! ¿EngañasteaEdward? —chilló, juntando las palabras.

Bella negó con la cabeza y murmuró:

—¿Qué pasa con la tontería del engaño hoy?

Los ojos de Angela se estrecharon cuando escuchó un sonido amortiguado detrás de Bella. Estiró la mano y abrió la puerta un poco más, sorprendida de encontrar a un hombre muy guapo parado al lado de su amiga. Incluso si ella no hubiera visto fotos de Edward antes, habría sido bastante fácil reconocer que era el padre de Jack.

—¡Edward! —chilló Alice, envolviendo sus brazos alrededor de la cintura de él—. ¿Cuándo llegaste aquí?

Él se rio.

—Hoy más temprano, Allie. Quería llegar y sorprender a mi chica en su cumpleaños. —Le echó un vistazo a Angela y sonrió, extendiendo su mano—. Hola, tú debes ser Angela. Soy Edward.

Angela no pudo evitar sonreír de regreso, feliz de finalmente conocer al hombre que había hecho a su mejor amiga tan feliz.

—Es genial finalmente conocerte, Edward.

Edward supo el momento exacto en que Alice vio el anillo; un chillido ensordecedor salió de su boca.

—¡OhDiosmío! ¿Es lo que creo que es?

Edward educadamente se salió del trío de mujeres, dejándolas que hablaran en la sala con una botella de vino. Ahora que él estaba aquí de forma permanente, no le importaba compartirla con sus amigas por un rato. Su cuerpo estaba física y emocionalmente agotado, de todos modos. Se tomó el tiempo para bañarse y cambiarse a pantalones de pijamas, durmiéndose de inmediato no mucho tiempo después que su cabeza tocó la almohada.

Dos horas más tarde, Bella se dirigió arriba, después de despedirse de sus amigas. Había sido una agradable sorpresa y le mostraba lo mucho que realmente se preocupaban por ella. Cuando entró en la habitación y vio a Edward durmiendo pacíficamente, su corazón se derritió. Se sentía más a gusto en este momento que en años. Había sido un largo viaje para llegar a donde estaba ahora, pero nunca cambiaría nada. Jack significaba el mundo para ella y juró protegerlo a cualquier precio. Él la poseía, en corazón y alma, desde el primer momento que había mirado a sus pequeños ojos verdes.

Ella realmente quería decir lo que había dicho antes; eran una familia sin importar lo que pasara. Muchos escenarios habían cruzado su mente en su camino a Chicago, hacía apenas tres meses. El peor caso siendo que su familia fuera cruel y lo alejara de ella. Lo mejor siendo que aceptaran dejarla seguir siendo su madre y compartir la custodia.

Miró su anillo y sonrió. En ninguno de esos escenarios imaginó jamás enamorarse del padre de Jack y planear un futuro juntos como marido y mujer. En este momento, la vida era todo lo que siempre había deseado, pero nunca se permitió desear. Ella sabía, sin duda, que ahora estaban donde se suponía que debían estar. Todas sus elecciones y acciones los llevaron aquí. Este era el comienzo de su felices para siempre y se juró a sí misma no tomar un momento por sentado.

Se puso el pijama en silencio y se acurrucó junto al cuerpo dormido de Edward. Él envolvió su brazo alrededor de su cintura y la acercó a él, murmurando su nombre en voz baja en su sueño. Ella juntó la mano de él con una de las suyas, una letanía de oraciones y gracias saliendo de sus labios mientras se dormía.


*El original dice "Yes, I do" que es lo que responden cuando se casan, por eso Edward dice que no puede esperar escucharla decir eso, haciendo referencia al día de la boda.


Y hemos llegado al último capítulo… ahora solo queda el epílogo (y sí, varios outtakes), pero este es el final… ¿Qué les ha parecido?

¡Esperamos que nos cuenten todas sus opiniones en los comentarios!

Gracias por los comentarios patymdn, ibbnnygramajo, Pam Malfoy Black, Sully YM, Yoliki, rjnavajas, Lady Grigori, tulgarita, terewee, bbluelilas, Adriu, Torposoplo, carolaaproboste.v, cavendano13, lauritacullenswan, Cely Peralta, Tata XOXO, bellaliz, Marie Sellory, freedom2604, Sara, Jupy, Nadiia16, crysty Katy, Noelia, somas, solecitopucheta, Pili, saraipineda44, Cary y alianna09.

¡Hasta el epílogo!