Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to KitsuShel. We just translate with her permission.

Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de KitsuShel, solo nos adjudicamos la traducción.


Parachute

By: KitsuShel

Traducción: luzalejatb

Beta: Flor Carrizo


Outtake 7: Roto

13 de agosto de 2005

El sol caía, calentando mi piel, mientras me sentaba en los escalones del porche delantero en el húmedo aire de Chicago. Bostezando, volví a mirar el reloj y me pregunté dónde diablos estaba Ed. Cuando me ofrecí a cuidar a su hijo, no sabía que sería al amanecer. Bueno, tal vez no era tan temprano, pero gracias a mis clases ya no estaba acostumbrado a estar despierto antes del mediodía.

—Al fin —murmuré cuando el Volvo plateado de mi hermano se detuvo frente a la casa. Ni siquiera había apagado el automóvil cuando la pequeña bola de energía ya volaba a mis brazos.

—¡Tío Em! —gritó Jack, justo en mi oreja. Haciendo una mueca, me alejé y logré poner una sonrisa para el travieso.

—Hola, pequeño. ¿Listo para pasar el día con el tío Em?

Él asintió con entusiasmo, sus ojos verdes brillaban de felicidad. Edward caminó hacia donde estábamos y dejó caer la mochila del niño junto a nosotros en las escaleras.

—Muchas gracias, Emmett. Victoria tuvo una reunión hoy y no puedo faltar el trabajo. Mamá dijo que regresaría alrededor de las cuatro.

Asentí.

—Está bien, hermano. Jack estará bien.

Ed sonrió y se puso en cuclillas frente a nosotros y revolvió el cabello de Jack.

—Pórtate bien con el tío Em, ¿está bien, hijo?

El pequeño asintió y sonrió causando que su cabello castaño rojizo cayera sobre sus ojos.

—¡Está bien, papá! ¡Yo te ao!

Ed besó la parte superior de su cabeza y respondió:

—Yo también te amo, Jack.

Se levantó y se dirigió hacia su auto.

—¡Gracias de nuevo, Em! —gritó mientras se alejaba y Jack y yo nos despedíamos.

—Entonces, ¿qué deberíamos hacer ahora, pequeño?

Jack se tocó el mentón pensativo. Sus ojos se iluminaron y comenzó a rebotar en mi regazo.

—¡Uf, chico, cuidado con las joyas familiares! —murmuré cuando apenas escapé de una rodilla pequeña en mis partes.

—Vamos a nadar, ¡como Nemo! ¿Po favo? ¿Po favo? ¿Po favo?

Él dirigió esos grandes ojos hacía mí y no pude evitar sonreír.

—Claro, chico, veamos si la abuela te deja entrar a la piscina.

Mientras caminábamos por la sala de estar, Jack tiró de mis jeans.

—¿Qué pasa, pequeño?

—¿Meme hizo pudin de cocolate? —preguntó, observándome con una mirada esperanzada en sus ojos.

—Uh, déjame ver…

Después de hacer una pequeña parada en el refrigerador y no encontrar pudín, pensé que un viaje a la tienda no haría daño. Cogí al pequeño por debajo del brazo y agarré las llaves de mi Jeep con el otro. Puse al niño que estaba riendo en el suelo junto al Jeep y abrí la puerta. Miró dentro antes de volverse hacia mí con una mirada confundida.

—¿Qué? —pregunté despistado.

—No hay asiento.

Me rasqué la cabeza y señalé dentro.

—Uh, sí, esos se llaman asientos, niño.

Jack negó con la cabeza y caminó hacia el SUV de mamá.

—¡No, tío Em! ¡El asiento de Jack! —exclamó señalando la ventana del pasajero del lado del conductor. La curiosidad se apoderó de mí y miré hacia el asiento trasero.

—Mierda —susurré en voz baja cuando me encontré cara a cara con un asiento para niños para el automóvil gris y negro.

—¡Oh oh! ¡Voy a decirle a Meme que dijiste malas palabras, tío Em! —dijo Jack cantando.

—Huh, bueno, ¿qué tal si hacemos un trato, pequeño?

Él me miró inquisitivamente.

—¿Qué clase de trato?

Dos horas después, los dos estábamos chapoteando y salpicando en una piscina de plástico llena de pudin de chocolate. Cuando Jack lo sugirió por primera vez en la tienda, tenía mis dudas. Pero sentado aquí, en mi traje de baño, decidí que valieron la pena los doscientos dólares que pagué. De repente, un chillido proveniente de la casa envió escalofríos por mi espalda.

—¡EMMETT MCCARTY CULLEN! ¿Qué DEMONIOS estás haciendo ahí?

Alcé la vista y vi a mi madre de pie con la mano en las caderas. Si esto hubiera sido una caricatura, habría salido vapor de sus oídos.

—¡Meme! —gritó Jack, saltando y corriendo hacia su abuela.

Esme levantó una mano para detener su progreso.

—¡Oh, no, no, no! ¡No me tocarás ni entrarás a mi casa así!

Ella me fulminó con la mirada y agitó su brazo ante el desorden pegajoso y viscoso marrón.

—¿Qué es eso? Por favor, por tu bien no me digas barro, Emmett.

Me encogí de hombros y le di mi sonrisa más linda. La que hacía que mi chica, Rose, siempre suspirara.

—Nah, es pudín, mamá.

Sus ojos se agrandaron y ella negó con la cabeza. Inclinándose, pasó un dedo por la mejilla de Jack y probó.

—Mmmm, esto está bueno, ¿no es así, cariño?

Jack se cayó en su trasero y comenzó a reír. Esme se enderezó y suspiró.

—Déjenme buscar la manguera.

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13 de mayo de 2006

Pasando rápidamente el trago que mi primo me dio, hice una mueca cuando el José Cuervo me quemó, dejando un rastro por la garganta.

Tre se rio y me dio una palmada en la espalda.

—Tómalo como un hombre, Emmett.

Me giré en mi asiento y miré hacia la pista de baile del Temptation, un club nocturno en el centro de Chicago. La graduación era la próxima semana y quería esperar hasta entonces para celebrar mi cumpleaños, pero los hermanos Martin no querían esperar. Al apretó mi hombro y lo miré. Sus gafas estaban levantadas hasta la parte superior de su cabeza y sus ojos azules estaban vidriosos.

—¡Emmy, finaaalmente esh un hombre! —farfulló mientras movía su brazo alrededor de mis hombros.

Puse los ojos en blanco y sacudí la cabeza.

—No sé dónde has estado, pero he sido un hombre por un tiempo.

Fácilmente superaba a la pareja por cien libras de músculo puro y les sacaba unos pocos centímetros, sobre todo en el caso de Alistair. Él era pequeño en estatura, pero lo compensaba en intelecto. El hombre era prácticamente un genio.

—Sí… Sí —continuó Al—, pe-pero tú no cumplesh 21 todos los díash, ¿sabesh?

Asentí y miré la cerveza en mis manos. Así no era como me había imaginado que sería mi primera vez en un bar. Siempre pensé que sería un evento divertido, con mi padre y mi hermano, pero ese no era el caso. Los últimos ocho meses casi habían destruido a mi familia. Todos se habían lanzado a sus diversos trabajos para sofocar la abrumadora sensación de pérdida que nos rodeaba.

Incluso después de haberse mudado a casa con nosotros hace seis semanas, apenas había visto a mi hermano. No he pasado un día sin pensar en mi sobrino y no podía imaginarme por lo que Edward estaba pasando. El día que volví a casa de clase y mamá me dijo las noticias estaría marcado para siempre en mi memoria.

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28 de septiembre de 2005

¡MAMÁ! Estoy en casa —grité cuando dejé que la puerta se cerrara detrás de mí. Tan pronto como la vi apresurarse hacia mí con lágrimas corriendo por su rostro, supe que algo andaba mal. Extendí la mano y tomé su rostro.

¿Mamá? ¿Qué pasa? ¿Qué pasó? ¿Papá está bien? ¿Edward? —empecé a preguntar frenéticamente.

Soltó un sollozo y se derrumbó contra mi pecho.

No, cariño, están bien. Es Jack.

Mi corazón comenzó a latir con fuerza.

No, mamá, no el pequeño ¡Solo se fue hace menos de dos semanas! ¿Qué pasó?

Parpadeó con nuevas lágrimas en su rostro.

Está desaparecido, Emmett. Desapareció en un parque. Edward está reservando un vuelo para los dos a Phoenix inmediatamente.

¿Qué? ¡Yo también voy! ¿Qué hay de papá?

Ella sacudió su cabeza.

Tu padre tiene cirugías programadas, pero reprogramó el resto y se reunirá con nosotros allí en unos días. Tú, mi querido niño, necesitas quedarte aquí. Te gradúas este año y necesitas permanecer concentrado. Teniéndote allí preocupado con nosotros no lograremos nada, cariño. Jack estará bien, lo sé.

Me dolía el corazón y quería pelear para ir, pero luego Edward bajó las escaleras y perdí mi voluntad de discutir y corrí hacia él. Él me abrazó con fuerza y lo sentí temblar como una hoja.

Gracias, Em —susurró.

No hay problema, Ed. El pequeño es una bola de fuego, él estará bien.

Eso espero, Em. Se interrumpió por un sollozo.

Mientras los veía alejarse dos horas después, oré a Dios que fuera cierto y que Jack estaría esperando cuando aterrizaran en Phoenix.

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Demetri me tendió otra cerveza y volvió a sentarse en el taburete contiguo.

—Entonces, ¿qué vas a hacer con ese elegante diploma de ingeniería que vas a obtener, primo?

Me encogí de hombros y sonreí levemente al pensar en el único punto brillante en mi vida. Rosalie.

—Rose y yo vamos a abrir nuestro propio negocio. Personalizar y diseñar autos. Se graduó en Arte y se especializó en Ingeniería Mecánica.

Busqué en mi bolsillo y envolví mi mano en la pequeña caja negra que descansaba allí con seguridad. Si haber perdido a Jack me había enseñado algo, era que el tiempo era corto y que la vida venía sin garantías. Después de graduarnos, iba a pedirle a Rose que se casara conmigo. Pensé que ella podría decir sí o patearme en las nueces. Realmente estaba esperando lo primero. Me tragué lo último de mi cerveza y pedí otra.

Tres horas y una botella completa de tequila después, estaba a tan solo un paso de estar completamente borracho. Saludé a mis embriagados primos antes de abrir la puerta principal. Me sentí mal por ese taxista. Realmente esperaba que Tre no vomitara en el auto del tipo.

La enorme casa estaba inquietantemente silenciosa. Edward había ido con mis padres a visitar a la familia de mi madre. Todavía no tenía idea de cómo me había salido de ese viaje. La abuela era increíble, pero estaba un poco demente

Subí penosamente las escaleras y me quité los zapatos antes de dejarme caer sobre la cama. Cogí mi control remoto del estéreo y presioné play. Mientras Seether atacaba a través de los altavoces, me pregunté si el universo me estaba jugando una broma.

...

I wanted you to know, that I love the way you laugh.

I wanna hold you high and steal your pain away.

I keep your photograph and I know it serves me well.

I wanna hold you high and steal your pain.

...

Cogí mi celular y le envié un mensaje de texto a Rosalie.

¿Estás ocupada?

No, acabo de terminar de lavar la ropa. ¿Qué pasa?

Tengo una mala noche. ¿Quieres venir?

Dame veinte.

Suspiré y arrojé el celular a mi mesa de noche. Cerré mis ojos y pasé mis manos bruscamente por mi cabello mientras la música me inundaba.

.

'Cause I'm broken when I'm lonesome

And I don't feel right when you're gone away.

You've gone away

You don't feel me here... anymore

.

Me senté y miré directamente a través de la habitación hacia donde había una foto de Jack sobre mi tocador. Estaba sonriendo ampliamente, mostrando todos sus dientes. Su cara estaba manchada en una mejilla y tenía hojas en su pelo. La foto fue tomada justo después del último partido de fútbol de Acción de Gracias. Papá y Edward se habían unido contra mí y el pequeño. Entre mi talento y la capacidad de Jack para correr entre sus piernas, habíamos ganado fácilmente el partido. Me froté el pecho, tratando de aliviar el dolor que residía allí.

.

The worst is over now and we can breathe again.

I wanna hold you high, you steal my pain away.

There's so much left to learn, and no one left to fight.

I wanna hold you high and steal your pain.

.

A la mierda eso. Lo peor no había terminado todavía. Tuvimos que vivir con su pérdida cada maldito día. Mi punto de quiebre se sentía cada vez más cerca de abrumarme. Mis ojos se llenaron de lágrimas y los limpié apresuradamente, después de poner la foto en su lugar. Calculando que tendría tiempo de quitarme el olor a humo y licor antes de que Rosie llegara, me quité la ropa, coloqué la cajita del anillo cuidadosamente en el cajón de mi mesita de noche y entré a la ducha. El agua caliente golpeó mi espalda y rodó por los músculos de mi cuello, tratando de relajarlos.

.

'Cause I'm broken when I'm open.

And I don't feel like I am strong enough.

'Cause I'm broken when I'm lonesome.

And I don't feel right when you're gone.

You've gone away, you don't feel me here anymore.

.

Me preguntaba si Jack estaba vivo y feliz donde quiera que estuviera. ¿Tendría un buen hogar? ¿Comida en su barriga? ¿El lujo de una ducha caliente? Algo se rompió y las lágrimas comenzaron a caer incontrolablemente. La desesperación y la angustia me golpearon como una ola mientras me desplomaba en el piso de la ducha llorando. Me senté y jalé mis rodillas hacia mi pecho, el vapor del agua caliente condensándose en mi piel donde el agua no llegaba. De repente, sentí un ligero toque en mi hombro. Levanté la vista hacia el rostro de Rose, que era espejo de mi tristeza.

—Oh, Em —suspiró antes de quitarse los zapatos y deslizarse en la ducha, completamente vestida, para sentarse detrás de mí. Ella envolvió sus brazos alrededor de mis hombros y otro sollozo salió de mi pecho y apoyó su cabeza contra mi espalda.

—Demonios, Rosie, ¿por qué todavía duele tanto?

—Porque lo amas, Em. Siempre habrá un lugar dentro de ti que mantendrá la memoria de Jack

Me volví y la miré a los ojos de color azul, que estaban llenos de tristeza y amor.

—Desearía que pudieras haberlo conocido. Debería haberte presentado antes.

—Ssh, no te lastimes así, bebé —susurró antes de darme un dulce y suave beso en los labios.

Levanté la mano para ahuecar su rostro, mirándola con admiración y adoración, antes de profundizar el beso. Necesitaba algo para volver atierra firme, que me alejara de esta locura. La necesitaba.

Me levanté lentamente y la llevé conmigo. Agarré el borde de su camisa mojada y lo levanté sobre su cabeza, arrojándola al piso del baño. Necesitaba sentir su piel contra la mía para evidenciar que no estaba solo. Ella estaba parada ante mí en nada más que un par de pantalones sueltos, que colgaban peligrosamente abajo porque estaban empapados. Sus ojos buscaron los míos por un momento antes de hablar.

—¿Estás seguro, Em? No puedes ocultar tu dolor teniendo sexo.

Bajé sus pantalones y ella colocó su mano sobre mi hombro para mantener el equilibrio mientras salía de ellos. Mientras estábamos parados, cara a cara, jalé su cuerpo desnudo contra el mío y solté una risita oscura.

—Sé que no puedo ocultarlo con sexo como lo expresaste con tanta elocuencia, pero sí quiero olvidarlo por ahora y perderme en ti. ¿Eso es tan malo, Rosalie?

Ella instantáneamente se derritió contra mí.

—Emmett —suspiró—. Estoy aquí para ti, como me necesites.

—Solo déjame amarte, por favor.

Sus manos encontraron su camino a mi cabello y presionó sus labios contra los míos con hambre. Mi cuerpo anhelaba ser uno con ella. Ella era mi consuelo, mi refugio. Necesitaba tocar, sentir y enterrarme en su calor. Lo que pareció momentos después, sus piernas estaban envueltas alrededor de mi cintura mientras la embestía contra la pared de la ducha.

—¡Demonios, sí! ¡Dios, Emmett! Justo así —gritó Rosalie, agarrándome fuertemente del pelo. Gruñí y presioné más fuerte, más profundamente, tratando de golpear ese punto que la enviaría al límite. No podía controlar el mundo fuera de esta habitación, pero podía controlar esto. Podía darle placer y hacer que se deshiciera en mis brazos.

Mi boca mordió el lóbulo de su oreja cuando la sentí apretarse alrededor de mi polla. Su cuerpo se estremeció cuando encontró su liberación y la seguí poco después, una sensación de logro surgió a través de mí. Saber que yo había sido la causa de su orgasmo siempre me hacía subir muy alto.

—Ughhhh —gruñí mientras mi semilla se derramaba dentro de ella—. Demonios, te amo, Rose —grité.

Apoyé la cabeza contra los azulejos fríos de la ducha, tratando de llevar aire a mis doloridos pulmones. Las piernas de Rose se aflojaron de mi cintura y lentamente se deslizaron hasta el piso. Presionó un beso suave contra mi pecho, justo encima de mi corazón.

—¿Te sientes mejor ahora? —preguntó en voz baja.

Me aparté y asentí, mirando esos ojos azules y vi todo: mi pasado, mi presente y mi futuro. No quería esperar hasta la graduación. Quería preguntarle ahora. Presioné mis labios ligeramente contra los de ella y sonreí después de alejarme. Podría hacer esto. Podría seguir adelante con Rose a mi lado.

Ella me miró con su propia sonrisa y con una expresión de desconcierto en su rostro.

—¿Que es tan gracioso?

—Nada, cariño. Estoy feliz de tenerte

Rose suspiró y envolvió sus brazos a mi alrededor, abrazándome con fuerza.

—Yo también, Em. Salgamos de aquí antes de convertirnos en ciruelas pasas.

—Sí, cariño. Me reí y tomé un par de toallas mientras ella cerraba el grifo del agua.

Quince minutos después, estábamos acurrucados en mi cama, simplemente abrazados en silencio.

—¿Rose? —pregunté en voz baja.

Ella giró su cabeza para mirarme.

¿Sí, Em?

Respiré profundamente y me liberé de sus brazos. Al abrir el cajón de la mesita de noche, saqué la pequeña caja negra del anillo, manteniéndola oculta por el momento.

—Necesito preguntarte algo importante, ¿de acuerdo?

Sus ojos se agrandaron y ella asintió, recelosa de hacia dónde iba la conversación.

—¿Dónde nos ves en el futuro?

La cara de Rose se volvió floja por la sorpresa antes de arquear una ceja.

—Pensé que ya habíamos decidido todo esto, Emmett. Nos mudaremos a un apartamento y comenzaremos nuestro negocio de autos.

Ella parpadeó de repente y su rostro cayó.

—Oh, ¿estás tratando de decirme que has cambiado de opinión? Maldición, Em. ¡Si ese es el caso, escúpelo! —dijo enojada, con lágrimas en los ojos.

—¡Mierda! ¡No, no, no! No estaba hablando de eso Rose. Estaba hablando de nosotros —respondí, haciendo un gesto entre nuestros cuerpos.

Frunció el ceño confundida y podría haber sido lo más adorable que había visto en mi vida.

—¿Qué quieres decir? Hemos estado saliendo por más de un año y nos vamos a mudar juntos. No te estoy siguiendo

Tragué saliva y llevé la cajita a su línea de visión. Ella jadeó y sus manos volaron para cubrir su boca. Las lágrimas caían por sus mejillas y las gotitas formaban manchas oscuras en mis sábanas azules.

—Rosalie, eres dueña de mi corazón. Lo tienes desde el primer día que te vi en nuestra clase de Mecánica Aplicada hace más de catorce meses. Cada vez que siento que no puedo amarte más, haces o dices algo que hace que mi corazón se expanda un poco más. Has sido mi mejor amiga y mi confidente. Me has abrazado y visto en mi punto más débil, dejándome llorar sobre tu hombro innumerables veces en los últimos seis meses.

Tragué saliva y parpadeé para contener mis propias lágrimas.

—No puedo imaginar mi vida sin ti. Perder a Jack hizo que me diera cuenta de que la vida es demasiado corta y no tenemos garantías de mañana. Pero quiero prometerte todos y cada uno de mis mañanas por el resto de mi vida. No tenemos que hacer esto pronto, si no quieres. Te esperaré para siempre. Entonces, Rosalie Lillian Hale, ¿podrías, por favor, ser mi esposa?

Ella dejó caer sus manos de su cara y se arrojó en mis brazos, sollozando.

—¡Por supuesto, Emmett! ¡Sí, seré tu esposa!

Levanté la mano y tomé su mano izquierda. Metí la mano en la cajita y saqué el anillo antes de deslizarlo sobre su cuarto dedo. Besé sus nudillos y la miré a la cara, que brillaba de felicidad.

—Te amo, Rosie —susurré contra sus labios.

—Yo también te amo, Em. Para siempre —respondió antes de besarme con todo lo que había en ella.

Cerré los ojos y mi futuro se extendió ante mí. Ya no está vacío y estéril por la pérdida de Jack, estaba lentamente volviendo a la vida. No sucedería de la noche a la mañana, pero confiaba en que eventualmente llegaríamos allí.

Sin embargo, nunca dejaría de orar por un milagro.

.

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18 de junio de 2010

Parqueé frente a la casa de mis padres y apagué el motor. Después de tomar una respiración profunda y soltarla, me volví hacia Rosalie en el asiento del pasajero. Ella me sonrió serenamente y al instante me sentí más tranquilo. Pasé mi mano por mi cabello y miré la puerta de la casa a través de mi parabrisas.

—¿Qué les decimos, Rose?

Ella se mordió la mejilla y se encogió de hombros levemente.

—No estamos de tanto tiempo, así que digo que esperamos hasta el próximo mes

Asentí y le sonreí antes de abrir la puerta. Nos encontramos en la parte delantera del auto y nuestras manos instintivamente se buscaron. Me detuve al pie de las escaleras del porche y miré a mi esposa, frotando su panza inexistente. Acabábamos de llegar de la visita del médico que confirmó que Rosalie tenía ocho semanas de embarazo y ambos estábamos en la luna.

—Esperar es bueno —murmuré. No estaba seguro de a quién estaba tratando de convencer más, a Rose o a mí.

Rose puso su mano libre sobre mi antebrazo y lo palmeó ligeramente.

—Todo estará bien, Em. Vamos adentro y tengamos una agradable visita con tu madre para que podamos planear qué hacer para el cumpleaños de tu hermano mañana.

Cerré los ojos y suspiré.

—Tengo miedo de cómo va a tomar la noticia. Está empezando a ser otra vez él mismo. Descubrir esto podría hacerlo volver en espiral a un lugar oscuro.

—Él va a estar bien, Emmett. Conociendo a Edward, él estará triste, pero también muy feliz por nosotros. Vas a ser un gran padre.

Me incliné y la besé ligeramente.

—Siempre sabes qué decir. Serás una madre maravillosa, Rosie.

Ella sonrió y tiró de mi mano, guiándome por las escaleras. Tiré del pomo y mantuve la puerta abierta para ella antes de dejar que se cerrara de golpe.

—¡Mamá, estamos aquí! —grité, ganándome un golpe en el hombro por parte de Rose.

—¿Qué mierda?, esta casa es enorme, lo sabes.

Hizo un gesto a través de la gran sala donde noté que mis padres estaban sentados en los sofás, junto con una mujer y un niño. La mujer era una bonita morena con un par de ojos marrón chocolate y una cara en forma de corazón. Le mostré una sonrisa de disculpa por irrumpir como el asno que era. Miré a mi madre, que se veía inusualmente agotada. Ella nos sonrió e hizo un gesto hacia su compañía.

—Emmett, Rosalie —nos saludó mamá suavemente—. Ella es Isabella Swan y… —Se interrumpió y miró a la pareja sentada.

El niño respiró profundamente y se levantó. Mi corazón comenzó a acelerarse y mi pecho se sintió apretado. Me pregunté brevemente si esto era lo que era tener un ataque al corazón. Sus ojos eran de un verde brillante y su cabello castaño tenía reflejos de bronce brillando a través de él. Eso, junto con la manera en que nerviosamente se pasó la mano por el pelo, era todo Edward. Me quedé allí en estado de shock, mirando la cara de la réplica de mi hermano. Mi cerebro se negó a pensar su nombre, tratando de protegerme si todo esto era un malentendido.

—Jack, Jackson Swan —dijo el chico con confianza.

Escuché a Rose jadear a mi lado, pero no pude apartar los ojos de él.

—No puede ser —susurré, mi corazón se negaba a escuchar mi cerebro. Oí que mi madre hablaba en segundo plano, pero no podía concentrarme en lo que ella decía.

Jack inclinó la cabeza hacia un lado y me miró con cuidado, como si estuviera tratando de descifrarme. Él cerró los ojos y sonrió.

—¿Has llenado una piscina con pudin de chocolate? —preguntó Jack, entornando sus ojos hacia mí.

Sonreí a través de las lágrimas que caían por mi rostro

—Sí, tu abuela estaba tan enojada conmigo que nos hizo limpiarnos afuera antes de que nos dejara entrar en la casa. Tiene fotos de eso en alguna parte.

Mi corazón sintió que estaba a punto de estallar a través de mi pecho y mis piernas comenzaron a temblar. Caí de rodillas y comencé a sollozar.

—Jack —susurré en un gemido estrangulado.

Los ojos del chico se abrieron y se llenaron de lágrimas antes de volar hacia mí, arrojándose en mis brazos.

—Tío Em —lloró, apretando con fuerza.

Me balanceé adelante y atrás lentamente, deleitándome con su sensación. Jack estaba vivo. Él estaba aquí y en mis brazos. Después de unos momentos, lo dejé ir, pero mis emociones todavía estaban fuera de control, así que agarré a Rosalie como mi ancla. Cuando estaba más tranquilo, me acerqué a la morena y la abracé con fuerza.

—No sé quién eres o cómo sucedió esto, pero muchas gracias —le susurré al oído.

Rose y yo tomamos asiento en el sofá mientras comenzamos a escuchar la historia de Bella Swan. Cuando terminó, sentí que acababa de bajar de una montaña rusa. Al principio estaba desconsolado y dolido porque Jack estaba solo. Entonces estaba furioso con esa zorra de Victoria. Luego vino el asombro porque esta chica, que no era mucho más joven que yo, puso su vida en espera para convertirse en madre de mi sobrino. En ese momento, me sentí aliviado al saber que había sido amado y cuidado durante la mayor parte del tiempo que había estado lejos de nosotros. Después de expresar sus opiniones sobre la participación de Victoria con las drogas y posiblemente dejar a Jack en Seattle, mi furia regresó con toda su fuerza. Entonces Bella habló sobre regresar a su hotel y me metí.

—Estás hablando como si simplemente la dejarías salir por esa puerta con él, si eso es lo que ella eligiera —me burlé después de que mi madre le sugirió que pasara la noche aquí.

Bella me miró con los ojos muy abiertos y asustados y traté de sonreírle. Mi corazón estaba con ella, era fácil ver lo mucho que amaba a Jack, pero no había forma de que aceptara que posiblemente se levantara y desapareciera de nuevo. No después de que lo acabáramos de encontrar.

—No me malinterpretes —dije, tratando de mantener mi voz amable—. Me agradas e hiciste un trabajo impresionante al cuidar de este hombrecito aquí, pero somos su sangre. No puedes simplemente mostrarlo delante de nosotros y luego llevártelo lejos.

—Emmett McCarty Cullen —interrumpió mamá severamente—. No le hablarás así a ella, es su madre.

La miré, incrédulo.

—Ella no es su madre, Victoria lo es... Tan mierda como es, pero ella es su madre.

Jack se puso de pie, temblando ligeramente.

—Bella es mi madre, no me llevarás. Quería conocerlos y encontrarlos de nuevo —comenzó a sacudir la cabeza de un lado a otro—, pero si crees que vas apartar a mi mamá de mí, entonces estás loco. —Se puso de pie desafiante frente a Bella, desafiando silenciosamente a quien quisiera discutir con él.

Mi madre se acercó a él y le puso la mano en el hombro, sonriendo levemente.

—Nadie va a apartar a tu mamá de ti, lo prometo —le habló en voz baja.

—¡No puedes decir eso! —me encontré gritando—. ¡No puedes hacerle una promesa así! Edward es su padre... ¿Crees que él solo mantendrá la boca cerrada cuando se entere? ¿Dejar que esta desconocida se vaya con su hijo que ha estado llorando por los últimos cinco años?

—Ella es su madre en todos los sentidos que cuenta, es claro que ella lo ama y lo adora, y la sensación es obviamente mutua. Por mucho que extrañaba a mi nieto, lo amo lo suficiente como para no amenazar con arrancarlo de la única madre que conoce, sé que esto es difícil, pero es algo que puede resolverse, no permitiré que ni tú ni tu hermano pasen por encima de esta chica.

Mi madre me miró y de repente sentí que la había decepcionado. Cerré los ojos y pasé una mano por mi cara.

—Tienes razón, mamá, lo siento, pero si me siento así, ¿puedes imaginarte cómo va a reaccionar Edward?, él va a enloquecer, tienes que empezar a pensar en alguna manera de decírselo suavemente.

No había ninguna maldita forma en la que Edward fuera a dejar que Jack saliera por esa puerta. Ninguna. Todo lo que sabía era que respaldaría a mi hermano al cien por ciento en eso.

La habitación se llenó de un silencio incómodo, pero pronto se rompió por el sonido de un automóvil afuera. No pude evitar la pequeña sonrisa que crecía en mi rostro cuando escuché la voz de Edward. Levanté la vista y vi la sorpresa en su rostro, pero sus ojos estaban pegados a Bella, sin haber notado al niño a su izquierda. Él le dio esa sonrisa moja bragas y mi estómago cayó.

—Bueno, hola —dijo en voz baja, sin dejar de mirar a Bella a los ojos.

Mierda, pensé. No había mostrado interés en ninguna mujer desde que Victoria lo había jodido, pero la única vez que lo hizo, tenía que ser la única mujer que podía destrozarlo a causa de Jack. A la mierda eso. Mi lealtad estaba con mi hermano y solo tenía que encontrar una manera de protegerlo.


¡Hola!

¿Qué les ha parecido el capítulo? Realmente me encantó leer la perspectiva de Emmett de los sucesos durante la historia, sobre todo este final y el porqué toma esa actitud ante Bella. Es triste leer el sufrimiento de todos ellos, pero muy interesante ver cómo vivieron esos años sin Jack, ¿no les parece?

¡Esperamos que nos cuenten todas sus opiniones en los comentarios!

Gracias por los comentarios: Adriu, patymdn, cavendano13, LOQUIBELL, alejandra1987, Noelia, Tata XOXO, yarix12, Yoliki, bbluelilas, Tulgarita, bealnum, lauritacullenswan, Nadiia16, carolaap, Terewee, Lady Grigori y Jupy.

¡Hasta el próximo capítulo!