N/A: Awwww! Saralour-tita gracias por pasarte por este fic!, ¡lo sé! ¡Soy la peor por empezar este sin aun haber terminado el de Shaman King!, pero es que ando bloqueada en ese otro universo (T.T), pero bueno, por ti haré el esfuerzo y te juro que en los siguientes días lo actualizare. Por ahora ¡disfruta de esta historia!, te mando un gran abrazo.
A mis demás lectores solo les digo, que… ¡cuidado dejan un comentario! Jaja, mentiras es solo que seria bueno recibir algo de feedback o retroalimentación para saber mejor como enfocar la historia. En todo caso, aquí les traigo otro pequeño capitulo…
Sasuke se retiró por el momento, de seguro Sakura y Genshi estarían trabajando por un buen rato y tampoco quería que supieran que había estado escuchando. Aun así, las dudas no desaparecían de su mente, solo parecían aumentar y sumarse a las que se había hecho desde que había llegado a ese sitio.
El pelinegro estuvo en su habitación por un largo rato intentando conciliar el sueño, pero se dio cuenta que era totalmente imposible, tenía pensado buscar a Sakura al siguiente día y preguntarle todo lo que quería saber, más viendo que su mente no le daría descanso prefirió hacerlo de una buena vez. Salió de su habitación sin realmente saber a donde se dirigía, era casi media noche, de seguro Sakura no estaría en su laboratorio, tampoco creía que siguiera trabajando con Genshi, aun así decidió probar suerte.
-Parece que no hay nadie- Dijo para si mismo Sasuke luego de golpear repetidas veces la puerta del laboratorio del mayor de los Usui y no recibir respuesta. El Uchiha se dio la vuelta para volver por el corredor cuando tuvo la suerte de toparse con alguien.
-Buenas noches joven- Saludó la mujer a Sasuke mientras pasaba por su lado con varios implementos de aseo, de seguro seria la persona encargada de la limpieza.
-Hmp… de casualidad sabe usted ¿dónde puedo encontrar a Haruno Sakura?-
-Haruno Sakura… aaaa esa joven y simpática medic-nin-. Dijo la mujer deteniéndose y de manera pensativa
Sasuke simplemente asintió.
-Si no está en su laboratorio de seguro debe encontrarse en su dormitorio-
-Hn… ¿dónde queda su dormitorio?
La mujer miró con extrañeza a Sasuke, desde su punto de vista no le parecía nada bien que un joven importunara a una señorita a tales horas y menos en sus aposentos, pero viendo la seriedad en la mirada del pelinegro bien podía asumir que para lo que fuera que la necesitara debía de ser importante, es decir, no era la primera vez que alguien buscaba con urgencia a la chica.
-Bajando dos pisos por aquella escalera, gire a la derecha es la segunda puerta-
El Uchiha asintió levemente y sin decir nada más se fue por donde le había indicado la empleada. En cuanto Sasuke llegó al piso donde se supone estaba la habitación de Sakura lo primero que pudo notar era que hacía bastante frío, más que en cualquier otra parte de la base; en general el escondite y los laboratorios no estaban tan mal, es más eran mucho mejores, más conservados y cómodos que los de Orochimaru, pero el piso en que se encontraba ahora era la clara excepción; no solo hacia demasiado frío sino que los corredores eran mucho más angostos y oscuros.
Sasuke estaba por girar a la derecha cuando escuchó unas cuantas voces y pasos, por lo cual con rapidez y cautela se escondió entre las sombras.
-No te preocupes, ella estará bien- dijo una voz un tanto familiar.
-El hijo de Usui, Takeshi- pensó para si Sasuke reconociendo la voz.
En respuesta pareció escucharse solo un largo suspiro por un momento, sin embargo, después de unos segundos los pasos cesaron y la persona que lo acompañaba respondió. -Eso espero... buenas noches-
Definitivamente esa era la voz de Sakura, y por lo que pudo escuchar después, la chica acababa de abrir y cerrar una puerta, de seguro la de su habitación; sería cuestión de segundos para que Takeshi se marchara dándole la oportunidad a Sasuke de llegar a su objetivo.
El Uchiha escuchó los pasos de Takeshi acercándose cada vez más por el pasillo, Sasuke tenía plena confianza de que el chico no lo vería aun cuando pasase frente a el ya que se encontraba muy bien camuflado entre las sombras, aun así Takeshi nunca pasó por allí, sus pasos se detuvieron cerca de la esquina del corredor, donde por un momento se escuchó el rápido abrir y cerrar de una puerta, luego de unos minutos en total silencio. -De seguro entró a su pieza, aunque… ¿por qué si hay mejores piezas unos pisos arriba Genshi tiene a su hijo y a una de sus mejores medicas en un sitio como este?-. Analizó Sasuke, pero luego decidió no darle mayor importancia y simplemente seguir.
Sakura se encontraba dentro de su "habitación", bueno tal vez llamar a ese sitio habitación era bastante irrisorio, el cuarto era pequeño, muy pequeño, casi como un closet; las paredes eran grises ya que no estaban pintadas, en una esquina había más que una cama un pequeño catre con apenas unas sábanas por cobijas, y junto a este una silla de madera bastante dañada sosteniendo algunos libros; a unos cuantos pasos, al otro lado de la habitación había un pequeño lavado con una manguera que suplía la función de regadera , lo único que había en la pared era medio espejo roto y una pequeña percha con una maleta y un abrigo colgados.
La pelirrosa se quitó su bata colgándola en la percha, se puso un pantalón negro de sudadera, un saco de lana y encima la enorme chaqueta que antes reposaba en la percha, estaba por apagar la luz e ir a su cama cuando alguien toco a su puerta.
-¡Si no es una urgencia puede esperar a mañana!- respondió con molestia la chica dirigiéndose al catre y esperando que quien fuera la dejara en paz. La puerta sonó nuevamente molestando aún más a Sakura. -¡largo estoy cansada, necesito dormir!-. Sonó un tercer llamado con algo más de fuerza el cual logro que Sakura finalmente se levantara, prendiera la luz nuevamente y fuera a abrir la puerta. -¡Por el amor de Dios!, Takeshi te juro que si alguien no está muriendo el que va a morir eres…tu…-
La ultima palabra casi que murió en la boca de Sakura al ver quien era la persona que golpeaba con tanta insistencia… -Sasuke-
Sasuke permaneció con su típica mirada oscura y fría aun cuando Sakura abrió la puerta y quedo congelada por el momento observándolo, el chico la miró de reojo esperando a que se recompusiera, aun así no pudo evitar preguntarle -¿A dónde vas?-
Sakura parecía perdida en el momento, no podía creer que Sasuke estuviera allí, frente a ella, en su habitación y por consiguiente buscándola, aun así, la pregunta del muchacho la hizo volver en sí.
-¿nani? (¿que?)-
Sasuke la miró de arriba para abajo y volvió a preguntar -¿A dónde vas?-
Sakura se miró a si misma tratando de comprender lo que veía Sasuke y en seguida lo entendió.
-Amm, a ningún lado, me estaba preparando para dormir-
El Uchiha soltó un largo suspiro de resignación. -Bueno, eso no importa-. A decir verdad le costaba creer que no fuera a ningún lado, es decir estaba totalmente vestida, que acaso lo creía estúpido para decirle que se iba a dormir así. -Necesito hablar contigo-. Declaró Sasuke entrando sin siquiera pedir permiso y casi que empujando a Sakura a su paso.
Sakura soltó un largo suspiro, estaba muy cansada, aunque le alegraba ver a Sasuke sentía que si el Uchiha la buscaba definitivamente seria por algo, y por como parecían ser las cosas con el siempre, no sería nada bueno; con algo de resignación cerró la puerta y se dio la vuelta para atender al muchacho.
Sasuke tan soló dio unos pasos luego de pasar de largo de Sakura, se quedo totalmente estático absorbiendo los detalles de la "habitación", ese sitio en verdad era, algo más allá que deplorable; apenas sintió que Sakura cerraba la puerta cuando la vio pasar por su lado y sentarse en la esquina de la pequeña cama.
-Bien, ¿Qué es lo que quieres Sasuke?-
-¿Este es tu cuarto?-.
Sakura dio un largo suspiro y llevando sus rodillas a su pecho y abrazándolas respondió -¿Viniste solo a preguntarme eso?-
-No…-
-…-
-Vine a que me digas, que es lo que sabes de Itachi-
La pelirrosa no pudo evitar sorprenderse por la pregunta del chico, de todas las cosas esa fue la ultima que paso por su mente.
-No entiendo… porque preguntas eso-
-¿Que acaso no puedo preguntar por mi hermano?-
Sakura lo miró examinándolo por un largo momento, no entendía a que venía la pregunta, por desgracia Sasuke seguía siendo tan imposible de leer como siempre.
-Sakura, dime que es lo que sabes de Itachi- exigió Sasuke nuevamente y con mayor seriedad.
-Yo…-
-No te atrevas a decir que no sabes nada, se que sabes de su enfermedad y por como hablaste de él con Usui algo más-.
-¿Tú… escuchaste nuestra conversación?- preguntó la chica un tanto indignada ganándose una sonrisa burlona de Sasuke.
-Si había cosas que no querías que nadie oyera entonces no debiste haberlas gritado-
La chica pasó saliva pesadamente y empezando a enojarse exclamó -No es como si me importará que alguien oyera, solo que nunca pensé que hubiera alguien lo suficientemente metido en este lugar como para estar espiando conversaciones ajenas-
-Bien si en realidad no te importa dime, ¿Qué es lo que sabes tú de mi hermano?-
Cada uno de los jóvenes mantenía su mirada en el otro de manera seria e implacable, Sasuke no era de los que les gustará repetirse ni menos tener que estar pidiendo cosas y Sakura no era la misma chica de antes dispuesta a solo dejarse presionar, y no solo eso, aunque ella sabía que no tenía porque negarle información de Itachi a Sasuke simplemente no era un tema que le gustaba ventilar. Cada segundo de silencio hacia que la tensión en el ambiente aumentara, hasta que…
-Bien- dijo tratando de relajarse un poco Sakura- si en verdad quieres saberlo, si hay algunas cosas que se de tu hermano, sobre él, sobre su enfermedad…-
El entrecejo de Sasuke se arrugo más. -¿Qué es lo que sabes, y cómo?-
Sakura paso saliva pesadamente. -Es… algo… complicado-.
-Pues entonces comienza a explicar-
-Hmmm- soltó Sakura un suspiro con derrota -bien, todo comenzó cuando…-
- - - - FLASHBACK - - - -
-Con que la aprendiz de la princesa Tsunade- decía con algo de escepticismo un hombre ya maduro de al menos 60 años.
-Asi es- respondió con una amable pero nerviosa sonrisa Sakura. No sabía si era la mirada y la cara de desconfianza de aquel hombre, el terrible estado en que estaba esa aldea o el hecho que fuera su primera misión completamente sola lo que la tenía así.
-Umm, ya veo. Bien no sé porque el señor Daimyō (Señor Feudal) pediría que mandaran a alguien, y más a una niña de…ammm.. 13 años?-
-15, Kotu-san-
-Como sea, no sé porque estás aquí, es decir si bien es cierto que hemos tenido una pequeña epidemia hace algunos meses, está ha sido contenida y ya se encuentra todo bajo control-
-Con todo respeto, eso no es lo que dice el informe que nos envió el Daimyō Kotu-san-
-Jaaa, yo ya sé lo que dice ese dichoso informe y déjame decirte que es una total falta de respeto tanto a mi como a mi hospital, pfff, que no hemos sido capaces de cuidar y curar a nuestros propios aldeanos!, ¡¿que acaso cuantos han muerto a causa de la epidemia!?, déjame decirte el porcentaje 0!-
Sakura pasó saliva pesadamente, no podía rebatir lo que decía el hombre frente a ella, después de todo era el jefe del hospital en ese sitio, pero aun así tenia que cumplir con la misión que le había encargado su maestra.
-Lo sé Kotu-san, aun así parece ser que sus pacientes no se han recuperado del todo ya que cada tanto tiempo sufren nuevamente fuertes recaídas-
-Que es una que otra recaída mientras sigan vivos-
-No estoy en contra de lo que dice, como medica entiendo perfectamente que algunas enfermedades pueden conllevar un largo proceso de recuperación y hasta dejar una que otra secuela, es solo que al Daimyō le preocupa que si estas personas no se han recuperado totalmente la epidemia pueda extenderse a lo largo del país-
-Jaaa al Daimyō solo le preocupa que enviemos a su palacio alguien y le contagie algo, después de todo la mayoría de las personas que sirven allí salen de nuestra aldea; pero te puedo asegurar que se está preocupando en vano-
Sakura miró al hombre con duda, si lo que tenían en sus manos era una epidemia era casi que imposible prever como iba está a evolucionar, más viendo las circunstancias en que se encontraban ya que aunque no se hubiera expandido parecía no haberse erradicado del todo. El hombre continúo hablando enseguida al ver la cara de la chica.
-Es decir hasta ahora no se ha comprobado cómo surgió la epidemia y mucho menos como se trasmite, pero el hecho es que nadie más a parecido contraerla desde hace ya un tiempo, los únicos afectados son aquellos que la padecieron desde un inicio-
-Entiendo Kotu-san, y créame que asi como usted, espero que este sea ya un caso cerrado por el bien de la aldea y sus pacientes, pero de todas formas tengo claras ordenes de ayudar en lo posible en su hospital, al menos mientras se llega a una resolución respecto al caso-.
Kotu miró con molestia a la joven medic-nin, definitivamente lo que menos quería era personas del exterior entrometiéndose en sus asuntos, pero sabia mejor que ir en contra de los deseos del Daimyō.
-Bien, puedes quedarte si de verdad es necesario, según entiendo ya tienes un sitio donde quedarte-
-Asi es Kotu-san, Tsunade-sama hizo los arreglos para que me recibieran unos de sus conocidos-
-Umm, muy bien, puedes irte por ahora, vuelve mañana en la mañana para asignarte tus labores-
Sakura asintió y dando una pequeña reverencia con la cabeza salió del hospital, debía reportarse al que sería su nuevo hogar por el tiempo que durara la misión. La chica caminó por las calles tratando de conocer lo más que podía del pueblo, parecía un sitio bastante pobre, le recordaba un poco al país de las olas durante la misión que tuvo junto con el equipo 7 para proteger a Tazuna, el constructor de puentes; aun asi este sitio parecía ser un sitio un poco más tranquilo, tal vez allí no habría mafias como la de Gato.
La pelirrosa se detuvo frente a una antigua casa de madera, la dirección que tenía anotada en un papel coincidía, era allí donde se estaría hospedando. Tan pronto golpeo la puerta fue recibida muy amablemente por los conocidos de Tsunade, Dosu y Hikari, una pareja de casados que estaban alrededor de los 40 años de edad. No solo la casa, sino que la pareja eran en verdad adorables, Sakura se sintió enseguida como en su casa.
Tal como había acordado, Sakura se presentó al siguiente día al hospital donde Kotu-san, el director del hospital le asigno varias labores, aun así, la chica no pudo evitar pensar que tan triviales eran estas, el hombre le estaba asignando trabajos que debían realizar enfermeras, y no solo enfermeras, si no que enfermeras en entrenamiento, definitivamente ese hombre la subestimaba.
-Kotu-san disculpe, pero creo que podría ser de más ayuda desarrollando otras tareas, en otras áreas-
-tonterias, este es mi hospital y yo se lo que necesitamos mejor que nadie-
La actitud del hombre en verdad empezaba a molestar a Sakura.
-Entiendo, pero recuerde que si bien estoy aquí para ayudar en lo que pueda también lo estoy para investigar la epidemia que reportó el Daimyō-.
El hombre soltó aire con molestia -Si, no tiene que recordármelo, pero como se lo dije ayer, la epidemia está bajo control y por el momento no tenemos a nadie con está en el hospital-
Según el informe del caso era cierto que las personas que habían sido afectadas por la epidemia se habían curado, es decir en principio no tendrían por que estar hospitalizadas, pero de vez en cuando tenían recaídas y volvían por un par de días, lo mejor sería esperar a que eso sucediera, mientras tanto tendría que seguir las demás ordenes de Kotu.
Sakura empezó a cumplir las pequeñas tareas que le ponía Kotu, pero eran cosas tan básicas que no le tomaban más que un par de horas antes de quedar totalmente desocupada y libre. Pensó en ayudar en otras cosas aunque no se las pidieran en el hospital pero para su sorpresa no había gran cosa que hacer, ya que no habían tantos pacientes de momento.
-Umm, tal vez estoy acostumbrada a ver mas pacientes en Konoha ya que al ser una aldea ninja la cantidad de heridos es mayor- Pensó la chica caminando por los pasillos y hasta la salida. -Apenas y es medio día, tal vez puedo aprovechar el tiempo un poco y entrenar-
Sakura camino por la aldea hasta que encontró casi en las afueras de está un sitio lo suficientemente amplio para usar de campo de entrenamiento, por desgracia parecía no ser la única que lo veía así. En aquel sitio podía ver de lejos un joven muchacho practicando taijutsu.
-Vaya es bastante bueno, no pensé que en una aldea como está hubiera alguien así-
Aunque Sakura no se hubiera acercado mucho y fuera tan silenciosa como toda buena ninja, su presencia no pasó desapercibida para el joven muchacho, quien poco después de detectarla se detuvo de golpe y aun desde lo lejos la observó.
-Emm, jeje lo siento- se disculpó la chica acercándose -No quise interrumpir ni nada por el estilo-
-Hn-
El nerviosismo de Sakura aumentó no solo por la seca respuesta del muchacho sino por que ahora que lo veía mejor había algo en el que le hizo temblar hasta los huesos. -Esos ojos negros, se parecen mucho a los de Sasuke-.
Aun así, sus pensamientos fueron rápidamente borrados cuando vio que el chico claramente era mucho mayor, estaría en sus 19 maso menos, su piel era menos pálida y su cabello era castaño oscuro.
El muchacho la observó como estudiándola por unos leves momentos, nunca antes había visto a esa chica en el pueblo, es decir no solo eran pocos los habitantes allí, sino que estaba seguro que de haberla visto antes la recordaría después de todo su cabello rosado y ojos verdes como esmeraldas, eran rasgos demasiado notorios. -¿Quién eres?-
-Amm, este yo… soy Haruno Sakura-
-¿Haruno Sakura?- respondió con duda el muchacho, ese nombre le sonaba un tanto conocido, pero ¿de dónde?
-Jeje si, mucho gusto- dijo Sakura terminando de acercarse y ofreciéndole la mano. El chico observó la palma de la chica como pensando en si aceptar el apretón y haciéndola sentir un tanto nerviosa, pero luego de unos cuantos segundos.
-Taiki- dijo aceptando el apretón de mano de la chica.
-¿Taiki?-
-Hmp-
-Jeje lo siento, es solo que es un nombre un tanto extraño-. Taiki la miró sin emoción alguna, por lo cual Sakura pensando que lo había ofendido decidió aclarar lo que había dicho. – Extraño pero muy bello jeje, es decir me imagino que sabes lo que significa-.
Taiki asintió y al mismo tiempo que la chica dijo – Grandes esperanzas-
Sakura sonrió instantáneamente y en un intento de no dejar morir la conversación. -Estoy segura que sabes que significa mi nombre, después de todo es un nombre bastante común-
Taiki asintió nuevamente -Flor de cerezo. Un nombre común, pero ciertamente no aquí-.
Sakura sintió en respuesta. -Jeje si, a decir verdad no soy de este sitio-. El chico ya lo sabía, pero ese era su punto al hacer ese comentario, quería que la chica le dijera de donde era sin tener que preguntar directamente. -Soy del otro lado del país, vengo de Konoha-.
Ahora si que tenía la atención de Taiki. Sakura converso un rato con el chico, quien mayormente se limitaba a escuchar. La ojijade le comentó no solo que era de Konoha, sino que era médico y que estaba allí investigando una epidemia.
Taiki por su parte parecía ser una persona bastante reservada, más allá de su nombre Sakura no pudo averiguar más del chico, era ciertamente misterioso pero aun así no se sentía incomoda con él, si algo le recordaba de una manera que no podía describir a su antiguo compañero y amor, Sasuke. Luego de un rato el chico se disculpó y se marchó dejando nuevamente sola a Sakura, quien finalmente decidió aprovechar lo que quedaba de la tarde para entrenar.
Las dos siguientes semanas transcurrieron de manera similar, Sakura iba al hospital en las mañanas, ayudaba en lo que podía y luego entrenaba en las tardes hasta la noche cuando volvía a su hogar temporal y compartía con la amable pareja que la hospedaba. Una que otra vez la chica se preguntó si Taiki no frecuentaba en realidad mucho ese sitio, ya que no lo había vuelto a ver, o si simplemente había dejado de hacerlo por ella.
Era un día como cualquier otro, Taiki quien entrenaba en el mismo sitio que había conocido a Sakura hace ya casi 15 días vio que rápidamente se acercaba el medio día. -Aun no siento su presencia, pero ya debe estar por llegar, lo mejor será retirarme-. Desde que su lugar de entrenamiento se había visto invadido por la pelirrosa, el joven de cabello castaño prefería ir en las mañanas y desaparecer antes de que la chica lo viera, no que le desagradara ella o algo, simplemente el no era del tipo social de personas y tampoco era eso para lo que estaba allí.
Taiki saltó a lo más alto de uno de los frondosos árboles, algunas veces le gustaba quedarse y ver a la chica entrenar así fuera por pocos minutos, era bastante interesante ver como alguien que parecía ser tan débil y pequeña guardaba dentro de sí tanto potencial y fuerza. Sin embargo, entre más tiempo pasaba y no habían señales de Sakura, el chico más empezaba a pensar en donde estaría, es decir por lo que tenía entendido ella permanecería en el pueblo mínimo un par de meses, y hasta ahora habían pasado dos semanas, ¿que había encontrado otro sitio mejor para practicar o simplemente había encontrado algo mejor que hacer?, como fuera, no era asunto de el, por lo cual sin querer dedicarle más pensamientos al asunto se retiró del sitio encaminándose hacia el pueblo, no llevaba más de unas cuadras dentro del sitio cuando...
-¡AAAAAAAAHHHHHH!-
Los gritos desesperados de una mujer resonaban por toda la calle, Taiki volteó a mirar con curiosidad, al parecer algo pasaba allí y varias personas empezaban a reunirse al rededor de la situación bloqueando su visión de lo que fuera que sucediera, pero lo que realmente logró hacerlo acercarse a verificar fue una conocida voz.
-Señora tranquilícese por favor-
Era la voz de Sakura. Enseguida la pelirrosa empezó a revisar a la mujer quien se encontraba en estado de embarazo.
-Umm, dígame exactamente ¿donde le duele?-
La mujer le señaló a la joven medic-nin la causa de malestar.
-Descríba por favor como es el dolor y cada cuanto lo siente-.
La mujer hizo lo que Sakura le pidió. -Por como lo describe parecen ser contracciones, pero no son rítmicas ni constantes, a lo mejor son pre contracciones- Pensó para si misma la joven medic-nin. -Aun así, está en los últimos días del embarazo, lo mejor será llevarla al hospital por si rompe fuente y más después del golpe que se dio al caer-
-Bien, no parece ser nada grave, solo unas pre contracciones, pero en todo caso lo mejor será llevarla al hospital-
La mujer trataba de contener las lágrimas y gritos de dolor. -No... está bien jovencita, yo... me las arreglare en casa-
Sakura miró con molestia a la mujer, es decir sabia que se veía joven, pero por el amor de Dios! ella sabia lo que decía y por que, después de todo era doctora. -Señora créame cuando le digo que lo mejor es que vaya al hospital, según me dicen los testigos usted recibió un duro golpe cuando se cayó por la intensidad de la contracción, necesitamos asegurarnos que el golpe no haya afectado al bebé-
-En verdad te agradezco la ayuda, pero yo estoy bien- dijo la mujer intentando pararse nuevamente, sin embargo antes de siquiera lograrlo parecio sufrir otra ola de dolor. -AAAA!-
-Venga, dejeme ayudarla, vamos al hospital le aseguro que no tardará más de una hora, si quiere yo misma la puedo atender-
-YA DIJE QUE NO!-
Sakura suspiro ampliamente, sabía que lo que menos necesitaba la mujer en ese momento era estresarse y claramente exigirle que fuera al hospital lograba hacerlo y bastante. ¿Por que hasta las cosas sencillas tenían que ser tan complicadas?, se pregunto para si la chica.
-Bien, entonces al menos déjeme acompañarla hasta su casa y hacerle una rápida revisión-
La mujer miró con desconfianza a Sakura, estaba a punto de negarse cuando... -Yo puedo llevarla-
Sakura se sorprendió al ver que la persona que se estaba ofreciendo no era otro menos que Taiki, quien no espero siquiera a que la mujer respondiera cuando ya la habia levantado.
-Amm, no es necesario joven, enserio- se quejó la embarazada, aun así la dura mirada del muchacho la hizo callarse de golpe.
-Tranquila, solo vamos a verificar que llegue sana y salva a su casa-. La chica asintió con timidez y les señaló el camino. No tardaron mucho en llegar al sitio, y cuando lo hicieron.
-Mitzuki!, ¿pero que sucedió!?- preguntó bastante alarmado el hombre al ver a su embarazada esposa, pálida, sudando y en los brazos de aquel chico desconocido.
-Buenas tardes señor, no se preocupe, ella se encuentra relativamente bien- respondió enseguida Sakura para calmarlo
-Relativamente?- cuestionó el esposo de la tal Mitzuki
-si, ella está sufriendo algo muy común llamado pre contracciones, no significa que este aun en trabajo de parto, pero su cuerpo se está preparando para ello, en todo caso y ya que ella no quiso ir al hospital me gustaría hacerle un rápido checkeo-
-Amm, ¿que acaso usted es medico?-
-Hai, soy medica en Konoha, pero actualmente trabajo en el hospital aquí-
La cara del hombre pasó de preocupación a incertidumbre -Emm, no, creo que si ella está bien...-
-AAAAHHHH!-
El grito de la mujer hizo que el pánico de apoderara nuevamente de su esposo.-Mitzuki!... -
-Será mejor que deje que ella la revise- dijo Taiki con total tranquilidad, como si no llevara una mujer embarazada gritando en sus brazos.
-Este..mmm- se debatía el esposo de la chica al verla sufrir y temiendo por ella y su hijo no nacido -Yo... a decir verdad no tengo nada para darles-
La cara de duda en Sakura no se hizo esperar, y aunque un poco menos visible tampoco la de Taiki.
-¿Darnos?, no se a que se refiere- dijo la pelirrosa
-Claro que si, me refiero a que no tengo dinero para pagar la consulta, y después de los últimos controles que pagamos en el hospital ya no tenemos nada de valor en la casa, ni siquiera se que vamos a hacer el día del parto!- exclamó con desesperación el hombre.
-Amm, la verdad no entiendo a que se refiere señor, en todo caso déjeme pasar y revisar a la chica, le prometo que no voy a cobrarle nada-
La cara de sorpresa y desconfianza del hombre lo decían todo. -¿Lo dice enserio?
Sakura asintió de manera decidida sin dejar lugar a duda, definitivamente necesitaban entrar cuanto antes y poner en una mejor posición a la chica, antes de que se desmayará del dolor.
Luego de que finalmente los dejaran entrar y de que Sakura se asegurara que tanto la madre como el bebé estaban bien, el esposo de Mitzuki les ofreció una taza de té a los muchachos.
-Perdonen, es lo único que puedo ofrecerles en verdad-.
-No se preocupe- respondió con una cálida sonrisa la chica, se sentía bien ser finalmente útil. Aunque Taiki no se había ido del sitio permanecía en total silencio desde que habían entrado.
-No puedo creer que haya no solo venido hasta aquí sino que atendido a mi mujer por nada a cambio-
-Jemm, no diga eso, los médicos estamos para servir, ver sanos y salvos a nuestros pacientes es la única retribución que en verdad necesitamos-
-Ja, díganle eso al avaricioso de Kotu-
-¿Disculpe?-
-No, no dije nada-
Sakura miró con duda al muchacho, ella no era estúpida y claramente lo había escuchado. -Entonces, es por eso que su esposa no quería que la lleváramos al hospital-
El hombre no dijo nada por el momento, solo bebió más de su te con afán.
-Entiendo que muchas veces el dinero es escaso- dijo finalmente Taiki saliendo de su mudismo -pero hay casos que requieren atención como lo son un embarazo, es decir no es solo su esposa, sino que también su hijo los que pueden estar en riesgo si no reciben la atención necesaria-
-Y cree que no lo se!- respondió bastante sobresaltado el hombre -Para mi no hay nada más importante que ellos, o por que cree que trabajo días, noches enteras y que he vendido hasta lo poco que me dejo mi difunto padre-
La tensión en el ambiente era palpable, asi que Sakura tratando de alivianarla - Emm, estoy segura que si en verdad es tan grave el problema del dinero podemos ayudarle en el hospital, es decir después de todo la salud es un servicio esencial y que no debería negarsele a nadie-.
-Ja... pero que jovencita tan ingenua- . Dijo con resentimiento y de manera grosera el hombre. - ¿de verdad trabajas allá?, porque no lo pareciera-
Sakura bajó levemente su cabeza, ni siquiera ella sentía que fuera así, apenas y le permitían hacer tareas triviales que no tomaban más que parte de la mañana, tal vez decir que trabajaba allí era demasiado.
Taiki aclaró su garganta llamando la atención del hombre -Tal vez cuando su mujer entre en labor de parto y Sakura no esté aquí para ayudar pueda pasarse por el hospital, allá de seguro podrá corroborarlo-
El hombre se avergonzó enseguida por sus palabras, sabía que había sido grosero con la chica. -Lo lamento, es solo que... no puedo creer que trabajes allí y no entiendas la situación...-
El hombre les comentó como el hospital solo atendía a quienes tenían el suficiente dinero para pagar por sus servicios, cosa que no debía ser extraña, es decir los hospitales también tenían que mantenerse, pero los precios que manejaban en ese lugar eran inauditos!, además al ser el único hospital del pueblo las personas se veían obligadas a acudir a este, era en verdad el peor de los monopolios. Sakura no podía creerlo en verdad, es decir si notaba que habían menos pacientes de lo que sería usual, pero no podía creer que esa fuera la razón, además ¿por qué cobraban precios tan altos? si por lo que sabia el daimyō ayudaba a solventar parte de los gastos, era en verdad algo muy extraño, tendría que hablarlo con Kotu-san, aunque ya se imaginaba lo que le respondería, algo como "ese es un tema que no es de incumbencia para jovencitas" o "es un tema interno que solo me incumbe a mi como cabeza del hospital"... en verdad empezaba a odiar a ese hombre.
Tan pronto acabaron su te, Sakura y Taiki se retiraron, caminaban silenciosamente por las calles del pueblo cuando... -En verdad te agradezco todo lo que hiciste hoy- dijo Sakura sin disminuir el paso o si quiera desviar la mirada del camino.
-Aa. Lo hice por la madre y su hijo-
-Entiendo, en todo caso, te lo agradezco-
Caminaron otro buen rato en silencio, Sakura se dirigía casi que automáticamente a su casa, pero no estaba segura a donde se dirigía Taiki, en todo caso disfrutaría de su compañía mientras pudiera.
-Sabes, he estado yendo a entrenar al sitio en que nos conocimos por primera vez-
-...-
-Me preguntaba si... ¿no habías vuelto allí por eso?-.
-...-
-Por que si es así yo puedo...-
-Hmp. He estado ocupado-
-Aaaa... ocupado... ya veo...- dijo Sakura queriendo preguntar más pero sabiendo que el chico de seguro no diría nada. La pelirrosa sintió que había vivido una situación muy parecida a esa en el pasado, y nuevamente no sabia como manejarla, presionar a las personas a hablar simplemente no hacia parte de ella, por suerte Taiki siguió hablando.
-La forma en que manejaste la situación hoy...-Sakura bajo la cabeza en señal de vergüenza, ya se imaginaba lo que le diría, que no había podido manejar un simple paciente, o tal vez que como era posible que no hubiera podido decir nada sobre la situación en el hospital si se supone que trabajaba allí, aun así nunca se le pasó por la cabeza que el chico diría lo que dijo. -Fue bastante impresionante, en verdad eres una medica muy hábil-
-Amm, este... yo... gracias- dijo con pena la chica y sonrrojandose levemente
-Hmp... no tardaste mucho en dar el diagnostico y aunque no tuvieras muchas cosas a la mano hiciste todo lo que pudiste hasta estar segura que la madre y el hijo estaban bien-
-emm si, pues... es lo mínimo que puedo hacer como medica-
Taiki se detuvo en el momento y miró a la chica haciéndola detenerse también -Más que como medica, como persona; escuchaste lo que dijo ese hombre sobre el hospital y los médicos de acá, ellos pudieron haber estado en la misma situación que tu hoy, la verdadera diferencia la hizo quien eres tu como persona, una persona que está dispuesta a ayudar-
Sakura pareció considerarlo por un momento, tal vez Taiki tenía razón, es decir ella antes que ser la doctora Haruno era Sakura, la misma Sakura que decidió que quería ser medico para ayudar a quienes lo necesitaban, aun así...
-Es extraño, siempre pensé que ser medico y querer ayudar a los demás iban necesariamente de la mano-
Taiki negó levemente - La profesión que las personas eligen no siempre va de la mano con su finalidad, he visto bastantes casos- luego de esto el chico retomó el paso y enseguida también Sakura. No pasó mucho tiempo cuando Sakura se detuvo totalmente de nuevo.
-Fue un gusto volver a verte Taiki-san, y de nuevo muchas gracias por lo de hoy-
Taiki se detuvo unos pasos más adelante solo observándola.
-Emm aquí es donde me estoy quedando- aclaró la chica señalando la casa junto a ella, a lo cual Taiki solo asintió antes de proseguir con su camino. Tan pronto como Sakura entró a la casa Taiki dejo de caminar por la calle y dio fácilmente un salto hasta el techo de otra de las construcciones, miró por leves segundos la casa a la que había entrado Sakura y se marchó a gran velocidad hasta que llegó a una pequeña pensión al otro lado del pueblo.
-Buenas noches Taiki- dijo una anciana cuando lo vio entrar. El chico no dijo nada y siguió derecho hasta su habitación, donde se detuvo por un momento frunciendo el ceño y abriendo de golpe la puerta.
-Ya te estabas tardando, por un momento pensé que habías muerto...- dijo una áspera voz que venía de adentro de la habitación. Los ojos de Taiki parecieron brillar por un leve momento con brillo carmesí como la sangre. -...luego lo reconsideré mejor y me di cuenta que es casi imposible matar un Uchiha... más uno como tú Itachi-.
El rostro de Taiki se ensombreció aun más y con una fría voz reconoció y saludó al llegado. -Kisame-.
El enorme hombre azul rió con por lo bajo -Vaya, por un momento hasta me deje convencer por tu imagen de niñito bueno-.
-Hn-
-¿Que piensas permanecer transformado durante todo el tiempo que estés aquí?-.
-Aa-
-Como sea, Pain quiere que nos empecemos a movilizar dentro de poco, así que consigue de una buena vez la información necesaria, te veré en el escondite oeste-
Sin esperar respuesta alguna Kisame desapareció.
