Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to KitsuShel. We just translate with her permission.

Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de KitsuShel, solo nos adjudicamos la traducción.


Parachute

By: KitsuShel

Traducción: luzalejatb

Beta: Flor Carrizo


Outtake 10

Victoria POV

Nunca seré recordada por mi sentido común. Sé que la mayoría de ustedes me odian y estoy de acuerdo con eso. Me lo merezco. Yo era una chica mala, muy mala. Para aquellos de ustedes que no conocen mi historia, comenzaré por el principio.

Mi madre se casó con mi padre por su dinero y poder. Cuando finalmente tuvo suficiente, se fue y se llevó la mitad de su fortuna, incluyéndome a mí. A él nunca pareció importarle. Enviaba un cheque con una cantidad obscena una vez al mes, pero siempre se sintió como una compra. Una vez que se volvió a casar y comenzó una familia con su nueva esposa, nuestras interacciones fueron aún menores. ¿Quién sabe cómo habría terminado yo si él se hubiera esforzado más? Él tiene la misma culpa por mi crianza que mi madre. Él sabía cómo era ella y, aun así, no movió un dedo para quedarse conmigo.

Mi madre es fría y manipuladora, así que no es de extrañar que haya heredado esos rasgos de ella.

Suspiro.

Nunca me propuse ser lo que fui. De hecho, traté de evitarlo. De alguna manera logré convencer a papi para que me dejara transferir a otra escuela secundaria en mi tercer año. Quería alejarme lo más posible de mi madre y de la fila interminable de hombres que estaban con ella. Ahí fue donde conocí a Edward Cullen, dulce, amable y adorable. Él era todo lo que yo no era y, sin embargo, todo lo que quería en mi vida. Yo quería amarlo con todo mi corazón. Creo que, incluso, en un punto, lo hice, antes de descubrir que estaba embarazada. Después del asombroso ejemplo de maternidad con el que fui bendecida, sabía sin lugar a dudas que nunca quería tener hijos. Y, sin embargo, ahí estaba yo, diecinueve años y embarazada.

Mi primer error fue decirle a Edward. Debería haberme dado cuenta de que su gran corazón querría al bebé. Mi siguiente error fue ir a casa con papá, en lugar de ir directamente a Phoenix, donde mamá me hubiera ayudado en un abrir y cerrar de ojos. Edward entró en pánico y llamó a mi padre de inmediato, para que cuando llegara allí, papá ya lo supiera y se opusiera. Si hubiera abortado, a Edward se le hubiera roto el corazón y posiblemente hubiera causado un escándalo, por lo que hacerlo era imposible si quería mantener la buena relación con mi padre. La única opción que me dieron fue casarme con Edward, tener el bebé y desempeñar el papel de una buena esposa.

No es necesario agregar que eso no salió bien. Me quedé en mi habitación durante meses, negándome a salir o incluso a comer la mitad del tiempo. Un aborto espontáneo hubiera sido la solución perfecta, una de la que nadie habría podido culparme, aunque algo pasó. Un día, sentí este aleteo, como alas que se movían dentro de mi abdomen y me aterró la idea de que había una pequeña persona dentro de mí. Si iba a ser una buena mamá o no, ya no importaba. Me arrastré hasta Edward sobre mis manos y rodillas y le comuniqué el ultimátum de mi padre.

Por primera vez en mi vida, mi corazón se derritió y se quebró cuando me miró con esos ojos llorosos llenos de amor y me suplicó que regresara. Él le dio un giro a este cuento de hadas, donde nos casaríamos y criaríamos a nuestro bebé y viviríamos felices para siempre. Empecé a creerlo también. Lo creí hasta el día en que nació Jackson. Miré sus ojos recién abiertos, anormalmente verdes como la hierba, y no sentí nada. Ni una conexión, ni un enlace instantáneo. Era como si tuviera a un niño extraño en mis brazos. Cuando entré en pánico y comencé a llorar, Edward me lo quitó y comenzó a consolarlo. Nunca había sentido un alivio tan grande en mi vida.

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A partir de ese momento, me propuse no acercarme ni ponerme demasiado cariñosa con el niño. Él era un recordatorio constante de que yo era un caparazón sin corazón y que siempre me parecería demasiado a mi propia madre. Edward lo intentó con todas sus fuerzas, pero finalmente también se rindió conmigo. Mientras más trabajaba, más a menudo me dejaba sola para cuidar a Jackson. Apenas podía mirarlo, así que lo dejaba jugar solo, hasta que tenía que interactuar con él o alimentarlo. Afortunadamente, tanto mi hermana como la madre de Edward adoraban al mocoso, así que tuve un respiro.

Pero no era suficiente. Yo quería salir. Si solicitaba el divorcio o me alejaba de Edward, mi padre solo vería el escándalo y me aislaría. No podía tener eso, así que intenté la siguiente mejor opción: alejar a mi marido y dejar que él se divorciara de mí. Entonces, me cogí a su mejor amigo en una sala en una fiesta de lujo. James era cruel y rudo y me hacía sentir viva. Mis planes cambiaron rápidamente. Continué alejándome de Edward, pero sutilmente, para que lo que James y yo teníamos siguiera en secreto. James se negaba a poner su relación con Edward y su dinero en riesgo, y yo me negaba a renunciar a la forma en que James me hacía sentir.

La segunda vez que nos encontramos en el hotel para coger todo el fin de semana, James puso una tableta de éxtasis debajo de mi lengua. Ese fue el principio del fin. Bebí y de vez en cuando fumaba hierba desde la escuela secundaria, pero James me alimentó más y más para ayudarme a mejorar. Estaba muy feliz de complacerlo, la sensación de volar y ser libre valía más para mí que cualquier otra cosa. Así pasó aproximadamente un año, con nuestra relación oculta en secreto. Mi consumo de drogas estaba tan bien escondido que incluso si Edward me hubiera prestado alguna atención, no lo habría descubierto. Otro rasgo que heredé de mi madre.

Todo estaba bien. Nuestras vidas, manejables. Eso fue hasta que James hizo su viaje anual para visitar a sus padres en Seattle. Estaba ansiosa y necesitada, rogándole que no fuera. Fue rudo y cruel, dejándome a un lado de su cama mientras salía por la puerta para tomar su avión. Me dirigí a casa y encontré mi suministro oculto, tragando pastillas que ni siquiera podía identificar, tratando de bloquear la necesidad y el pánico que su partida había explotado dentro de mí. No podía dejar que se fuera de esa forma, así que traté de encontrar a alguien que cuidara al niño, con la excusa de viajar a casa de mi madre en Phoenix para una emergencia. Nadie estaba disponible, así que decidí llevarlo conmigo. ¿Cuántos problemas podría causar un niño de tres años?

Cuando estaba lo suficientemente drogada para ser valiente, llamé a Edward y le informé que nos iríamos por unos días. Su cabeza estaba tan llena de trabajo que ni siquiera pestañeó. Encontré a un amigo de un amigo y me ayudaron a preparar el viaje, para poder viajar sin que nadie lo notara. Honestamente, no puedo decir lo que pasó el día en que Jackson desapareció. Lo último que recuerdo es que estaba sentada con él en un parque y llamé a James por teléfono para decirle que estaba allí. Recuerdo que estaba enojado y me decía que me quedara quieta. Después de eso, todo se oscurece y se difumina como una pesadilla. Mis siguientes momentos coherentes fueron cuando desperté en mi antigua cama en Phoenix.

Mi madre me explicó que Jackson había desaparecido y que James me había llevado allí para tratar de encubrirme. Él le dio un cheque por cien mil dólares para mantener la boca cerrada y para contar su historia. Me instruyó por teléfono sobre cómo actuar y qué decir, para que la policía no descubriera nada. Una parte de mí se sintió mal porque Jackson estaba pagando el precio de mi incompetencia, pero esa parte murió rápidamente una vez que encontré Oxycontin en el baño de mi madre. Después de eso, los días comenzaron a mezclarse. Todo era lo mismo, dentro y fuera, día tras día. Edward estaba frío y distante, llorando a su hijo. Yo estaba fría y distante, necesitando drogarme.

Todo se vino abajo la noche que llegué a casa después de pasar un fin de semana debajo de James. Todo estaba en silencio, muy silencioso. Cuando entré en la habitación y la vi completamente destrozada, me sorprendí. Hasta que encontré la nota que mi esposo había dejado. Gruñí y me senté en el suelo, acuné mi cabeza entre mis manos, tratando de averiguar el momento en el que todo salió mal.

Llamé a James inmediatamente y ¿qué hizo el cabrón? Pidió permiso para ausentarse y corrió de regreso con mami y papi, para no ensuciarse las manos. Supongo que realmente no podría culparlo. Yo habría hecho lo mismo. Edward se estaba divorciando de mí, James me había abandonado y ahora mi padre tampoco quería tener nada que ver conmigo, así que tomé el dinero de los Cullen y regresé a Phoenix con mi madre.

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Las cosas estuvieron bien durante un año más o menos, antes de que me deprimiera y perdiera de control con las drogas. Tuve una sobredosis y terminé yendo forzada a un centro de rehabilitación. Mi padre cortó todos los lazos conmigo y se negó a atender mis llamadas. Mi madre estaba en su propio mundo con el príncipe Valium. Estaba sola, pero estaba mejorando. El día que fui liberada, me sorprendió encontrar a James esperándome. Él me tomó en sus brazos y me besó apasionadamente, proclamando que me había extrañado terriblemente. Chicago tenía demasiados recuerdos para mí, así que decidí mudarme a Crystal Lake, que estaba a poco más de una hora de distancia.

El día en que James me dijo que una mujer había aparecido con mi hijo, todo mi mundo se salió de su eje. En general, tenía curiosidad por ver cómo había crecido el niño y qué tipo de mujer lo había criado. Sabía que James no aprobaría que asistiera a la Gala, así que no mencioné que iba, eligiendo aparecer al azar en su lugar. Furtivamente observé a la multitud antes de hacer una aparición. El chico era apuesto, su cabello castaño rojizo y sus ojos me recordaron tanto al chico que su padre había sido hacía diez años. Edward estaba en la pista de baile con una impresionante morena, riendo y sonriendo como si no le importara nada más en el mundo. Los años, ciertamente, habían sido amables con él y recordé por qué me había sentido tan atraída por él en la escuela secundaria.

Cuando finalmente hice un movimiento, el chico parecía asustado por mi presencia y no podía entender por qué. Pude que le hubiera pegado unas cuantas veces, pero ninguna había sido sin motivo. Edward furioso era... sexy. Inmediatamente me encendió su espectáculo de valentía. Me pregunté por un momento si podría llevarlo a la cama, pero luego vi la forma en que miraba a la morena y supe que sería inútil. Entonces, di media vuelta y me alejé, contenta de haber visto al niño con mis propios ojos y aún no sentir ninguna emoción hacia él.

Más tarde esa noche, James corrió a través de mi puerta, casi frenético, maldiciendo porque el niño lo había reconocido. Nunca entendí de dónde venía esa paranoia. Por lo que podía recordar, Jackson nunca nos había visto a James y a mí juntos. Hizo este ridículo plan para conseguir que Isabella, el nombre de la morena, tomara al niño y desapareciera. Me di cuenta de que la había afectado con mi llamada, pero ella se mantuvo firme y tuve que respetar eso. Casi me sentí mal por intentar separar a su familia. Casi.

¿Qué? Ya te dije que me merezco tu ira. No es necesario que actúes sorprendido.

Debí haberme dado cuenta de que algo estaba mal el día que James me llamó y me pidió que corriera a su casa por una emergencia. Era consciente de que él se estaba deshaciendo lentamente, pero supuse que todo volvería a la normalidad una vez que la chica llevara a Jackson de vuelta al lugar del que vinieron. Nunca sospeché que entraría en un secuestro. Me quedé sin aliento cuando vi a la chica indefensa sentada allí, atada a una silla y esperando el destino que James considerara apropiado para ella. Ella no se merecía esto, no cuando había sido la madre que mi hijo se había merecido todo el tiempo. Ya había estropeado la vida de Jackson lo suficiente, no podía dejar que le pasara nada a esta mujer. Pensé que podría liberarla y sacarnos a los dos de allí antes de que James hiciera algo estúpido, pero estaba equivocada. Muy, muy equivocada.

Mientras miraba hacia abajo al carmesí que manchaba mis dedos y luego a los ojos del hombre que proclamaba amarme, supe que mi tiempo había terminado. Si él quería acabar con mi vida, sin pensarlo dos veces, me aseguraría que supiera que no tenía miedo. Estaba cansada de este mundo y de todo lo que había jodido. Acepté mi destino y estaba lista para esto. Mantuve su mirada fija en la mía, asegurándome de que me miraba a los ojos cuando apretó el gatillo. Una fracción de segundo y un fuerte bang, el bastardo hizo precisamente eso.

Entonces, puedes sentarte y preguntarme qué habría hecho si tuviera la oportunidad. Todo lo que puedo decir es que, sinceramente, no lo sé, pero dado que actualmente estoy descansando en una caja de pino, seis pies bajo tierra, diría que tengo mucho tiempo para pensarlo.

Pero al final, eso ni siquiera importa.


Es raro ver las cosas desde el lado de Victoria, pero también un poco interesante, ¿no? ¿A ustedes qué les parece?

Solo nos quedan dos outtakes más y terminamos, ¿están listas para el final?

Gracias por los comentarios: Yoliki, saraipineda44, solcito, Pili, lauritacullenswan, Lady Grigori, patymdn, Tata XOXO, cavendano13, Sully YM, Ely Cullen M, Nadiia16, andreasotoseneca c, Cary y Hanna D. L.

¡Hasta el próximo capítulo!