Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to KitsuShel. We just translate with her permission.

Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de KitsuShel, solo nos adjudicamos la traducción.


Parachute

By: KitsuShel

Traducción: luzalejatb

Beta: Melina Aragón


En los ojos de mi hija: Charlie POV

In my daughter's eyes I am a hero
I am strong and wise and I know no fear
But the truth is plain to see
She was sent to rescue me
I see who I wanna be
In my daughter's eyes

21 de mayo de 2011

Tuve una visión de ese momento, el primer día que conocí a Edward Cullen. Tenía la idea de que podía permanecer imparcial y duro cuando me enfrentara con el hombre que había robado el corazón de mi hija. Estaba equivocado. Cuando miré los ojos idénticos a los de Jack, llenos de tanto amor, mis paredes se derrumbaron inmediatamente. Me puse en su lugar, si mi hija se hubiera perdido y pensara que estaba muerta por cinco años… mi corazón se conmovió con ese hombre. No sabía cómo había sobrevivido. Cuando me sonrió, nervioso, pero genuinamente feliz de conocerme, sabía que no podría detener ninguna relación entre él y Bella.

Mientras compartíamos una cerveza sentados, hablando de deportes, me imaginé fácilmente algún día en un futuro, no muy lejano, en el que él sería mi yerno. Me equivoqué al presionar a Bella para que estuviera con Jacob y juré que, aunque podría haber sido un poco más duro con sus futuros novios, la dejaría tomar sus propias decisiones. Si Edward era su elección, yo estaría a su lado. También lo hubiera matado si alguna vez la lastima, pero esa era otra historia.

Hoy, bueno, hoy era un día que temía y esperaba al mismo tiempo. A pesar de que Bella era madre, en todos los sentidos de la palabra, físicamente ella todavía era mi niña. Hoy, ella se estaba convirtiendo en la esposa de alguien y tendría que dejarla ir, confiando en que Edward la protegería y cuidaría. Sabía que era algo que no debía temer, pero aún no era fácil admitir que mi bebé había crecido. La estaba entregando, en todos los sentidos de la palabra.

Hermosa no alcanzaba a describirla. Cómo se veía con su pelo recogido, el largo vestido que fluía detrás de ella mientras caminaba hacia mí. Ella unió su brazo con el mío y sonrió radiantemente.

—¿Listo, papá? —susurró.

Yo estaba luchando simultáneamente contra una sonrisa y lágrimas.

—Tan listo como estés, bebé —mentí entre dientes.

Su sonrisa de respuesta valió la pena. Justo cuando comenzaron a tocar la marcha nupcial, me volví y le di lo que esperaba fuera una sonrisa descarada.

—Sabes, no es demasiado tarde para cambiar de opinión. Podríamos cobrar esos boletos a Italia y desaparecer. Mi escopeta está en el auto.

Ella soltó una risita y me dio una bofetada en el brazo, sin darse cuenta de que estaba hablando en serio. No quería nada más que secuestrarla a ella y a Jack y alejarlos del mundo. En cambio, suspiré y la acompañé por el pasillo. Hice mi mejor esfuerzo para mirar hacia adelante, con la esperanza de evitar mirar a Edward, pero no sirvió. La alegría del hombre iluminó su cara como una bombilla de mil voltios. Mis defensas se desmoronaron por completo cuando miré a su lado y vi a Jack vestido de forma idéntica, oficiando como hombre de honor una vez más. Su expresión reflejaba la de su padre y supe sin lugar a dudas que no tenía nada que temer. Esos dos hombres se harían cargo de mi niña y la harían feliz aún mucho después de que yo me hubiera ido de esta tierra. Y eso era todo lo que importaba al final.

Cuando llegamos al frente, sus ojos estaban fijos el uno en el otro con una intensidad que incluso me dejó sin aliento.

—¿Quién entrega a esta mujer para que se case con este hombre?

Me tragué el nudo en la garganta antes de responder.

—Yo, señor.

Escuché sollozos desde mi izquierda y sentí una punzada de tristeza por Renée. Para ser honesto, estaba bien con la línea tradicional "su madre y yo", pero Bella estaba firmemente en contra. Sintió que a pesar de que su madre estaba haciendo un esfuerzo muy grande por volver a estar en su vida, en esta etapa, debía estar agradecida de haber recibido una invitación. Demostrando una vez más que ella era mi hija, de principio a fin.

Los ojos de Edward se movieron hacia los míos y sonrió con todo su corazón.

—Gracias, Charlie —murmuró, estrechándome la mano. Mi respeto por él aumentó otra vez mientras asentía y me movía hacia un lado, tomando mi lugar al lado de Renée.

—Se ve tan hermosa —susurró.

—Sí, ciertamente así es — murmuré en voz baja.

Apenas podía ver a través de las lágrimas en mis ojos pero nunca aparté la mirada de la escena que tenía delante. Habíamos pasado por tantas cosas esos últimos años que era difícil creer dónde estábamos hoy. Pedazos y fragmentos de su infancia pasaron por mi mente como un álbum de fotos; nuestro primer viaje de pesca, su primera sonrisa chimuela después de perder sus dos dientes frontales un año, rodillas raspadas y huesos rotos. Mirando hacia atrás, no cambiaría nada por nada del mundo. Era completamente cursi y cliché, pero mi vida realmente comenzó el día en el que ella nació.

—Ahora los declaro marido y mujer. Puede besar a su novia.

Tuve que apartar la mirada cuando sus labios se tocaron, presionando mis dedos en mis ojos mientras trataba de contener las lágrimas. No tenía nada en contra de los hombres que mostraban sus emociones, pero era el Jefe Swan y tenía una reputación qué cuidar. Respiré profundamente y levanté la vista justo cuando salían. Renée me dio un codazo y me ofreció un pañuelo, lo que hizo que la fulminara con la mirada. Ella rio y me dio unas palmaditas en el hombro.

—Todavía el mismo hosco y duro, ¿eh?

Le arrebaté el pañuelo de la mano y rodé los ojos. Lentamente me puse de pie, ofreciéndole mi mano para ayudarla a ponerse de pie. Cuando iba a liberar su mano, ella la agarró con fuerza. Miré sus ojos color avellana, su nariz pecosa y vi brevemente a la chica de la que me había enamorado hacía tantos años. Ella sonrió tristemente y un par de lágrimas simétricas rodaron por sus mejillas. Ella tragó visiblemente, tratando de reprimir sus emociones mientras esperaba pacientemente a que reuniera sus pensamientos.

—Has hecho un gran trabajo, Charlie. Me perdí tanto y nunca podré recuperarlo, lo sé, pero prometo que no dejaré de intentarlo. Es una mujer maravillosa y todo se debe a ti. Deberías sentirte tan orgulloso de eso.

Me aclaré la garganta y asentí.

—No voy a mentir, cuando te fuiste... fue difícil. Tuvimos problemas, pero terminamos bien. —Mi mirada vagó hacia la parte posterior de la iglesia, donde los recién casados nos esperaban. Sue se encontró con mi mirada y sonrió serenamente, haciendo mi pecho ligero y feliz. Era cierto, Renée había destruido nuestras vidas cuando se fue, pero nos levantamos de las cenizas y terminamos justo donde teníamos que estar. Tal vez algún día podría agradecerle por eso. Algún día.

.

And when she wraps her hand
around my finger
Oh it puts a smile in my heart
Everything becomes a little clearer
I realize what life is all about

It's hangin' on when your heart
Has had enough
It's giving more when you feel like giving up
I've seen the light
It's in my daughter's eyes

.

—Fue una ceremonia hermosa, ¿no? —reflexionó la voz suave de mi hija, mientras bailábamos lentamente por la pista para nuestro baile de padre e hija.

—Sí, lo fue. Eres una novia tan hermosa, Bells.

Mientras Martina McBride cantaba sobre los ojos de su hija, sentí que mi pecho se tensaba cuando cada una de las palabras me golpeaba en el corazón. Miré hacia abajo bruscamente cuando Bella sollozó. Levanté la mano y moví un mechón de cabello detrás de su oreja.

—Oye, no llores el día de tu boda. ¿Qué pasa?

—No pasa nada, papá. Te quiero mucho. Nunca soñé que este día estaría aquí. Gracias por apoyarme y amarme siempre.

Sentí que me ardía la nariz y supe que mi lucha contra las lágrimas había terminado. La acerqué a mi pecho y respiré profundamente, dejándolas caer finalmente.

—Pase lo que pase, siempre serás mi niña.

Un pequeño sollozo tiró de su pecho y ella me agarró con fuerza.

—Te amo, papá.

—Yo también te amo, mi pequeña niña.

Nos balanceamos y nos abrazamos con fuerza, como si fuera la última vez que nos veríamos. En realidad, nada estaba cambiando excepto su nombre. Edward ya era mi hijo, hoy acababa de hacerlo oficial.

Cuando la música llegó a su fin, sentí un ligero toque en mi hombro. Edward estaba parado allí, sus ojos brillantes y felices.

—¿Puedo interrumpirlo, Charlie? —preguntó cortésmente, a pesar de que sus ojos nunca dejaron los de ella.

Sonriendo, di un paso atrás y miré por un momento mientras la tomaba en sus brazos. Sentí los brazos familiares envueltos alrededor de mi cintura. Suspirando, miré hacia abajo a los negros ojos azabache de mi esposa. Sue sonrió y siguió mi mirada hacia la pista de baile.

—Ella estará bien, mi amor —habló en voz baja.

Inclinándome, la besé en la cabeza.

—Lo sé, pero todavía me resulta difícil dejarla ir. Sin embargo, es más fácil si sé lo mucho que él la ama.

—Ven, baila conmigo —murmuró mientras tiraba de mí a la pista.

Sonriendo, me permití perderme en sus brazos por el resto de la noche.

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In my daughter's eyes I can see the future
A reflection of who I am and what will be
Though she'll grow and someday leave
Maybe raise a family
When I'm gone I hope you see how happy
She made me
For I'll be there
In my daughter's eyes

.

.

23 mayo de 2015

Los ojos verdes miraban con curiosidad a los míos mientras me preguntaba en qué demonios me había metido. Cuidar a mis tres nietos mientras mi hija y mi yerno hacían un viaje de una noche para celebrar su aniversario estaba muy bien. Pero luego mi esposa llamaba para decir que trabajaría hasta tarde y no sabía a qué hora estaría en casa. Ahí fue cuando me golpeó el pánico. Claro, había llevado a Jack a pescar o a Ash por helado, pero nunca los había tenido a los dos más su hermanito durante horas.

Brian gorgoteó y pareció reírse de mi situación.

—Piensas que es gracioso, ¿verdad? —arrullé al bebé de seis meses que sostenía en mis brazos mientras estaba sentado en mi sillón reclinable favorito.

Ashley soltó una risita desde su lugar en el piso, rodeada de muñecas en diferentes estados de desnudez.

—Byan se ríe de todo, abue.

—¿Es así, princesa?

Ella sonrió con todos sus dientes, sus ojos verdes brillaban de diversión. Tenía los ojos y la sonrisa de su padre, pero todo lo demás era de Bella. Desde las lindas pecas en la nariz hasta el cabello caoba. Mientras que su hermanito tenía el mismo color marrón rojizo que Jack con grandes ojos marrones que Bella heredó de mí.

Diez minutos más tarde, Jack salió de donde fuera que se había estado escondiendo con su nuevo celular en la mano. Había empezado a trabajar en la librería haciendo trabajos extraños para su madre para poder pagarlo y demostrar que era lo suficientemente responsable. Se dejó caer en el sofá con un suspiro.

—¿Todo está bien, chico? —pregunté, cambiando de pierna al niño que se retorcía en mi regazo.

Jack se levantó y extendió sus brazos.

—Ven, déjame cargarlo. Le gusta rebotar.

Emocionado por la atención de su hermano mayor, Brian comenzó a balbucear y agitar los brazos. Jack se sentó en el sofá y suavemente hizo rebotar al bebé sobre sus rodillas, causando que chillara de placer. Me recosté mientras Ashley se acomodaba en mi regazo y miraba en silencio, disfrutando el momento.

—¿Oye, abue? —Jack rompió el silencio.

—¿Sí?

—¿Cómo sabes cuándo a una chica le gustas?

Tomado por sorpresa, fruncí los labios mientras pensaba en su pregunta.

—Bueno, Jack, esa es una pregunta difícil, hijo. Las mujeres son criaturas complicadas. La única forma de saber con certeza cómo se sienten es preguntándoles directamente.

El chico levantó una ceja y me miró como si me hubieran crecido dos cabezas.

—¿Qué? ¿Por qué me miras así?

—¿Así que estás diciendo que debería preguntarle a Bree de frente si ella me quiere o no? ¿Estás bromeando? Probablemente se ría de mí —se quejó.

—Hijo, toma mi consejo, jugar juegos mentales no trae más que dolores de cabeza. La mayoría de las mujeres apreciarían un enfoque directo y fuerte.

Se mordió el labio inferior mientras pensaba en mi consejo. Otro rasgo que tomó de su madre.

—Además —agregué—. ¿No eres demasiado joven para preocuparte por las chicas?

Él rodó los ojos.

—Abue, soy casi un hombre. Comienzo la secundaria el próximo año, ¿sabes?

Tosí en un intento de encubrir un bufido involuntario. Un niño de trece años que se consideraba "casi un hombre" me pareció tan gracioso como el infierno. No importaba qué tan maduro actuara para su edad, el niño seguía siendo eso, un niño.

—¿Qué tal algo para cenar, chicos? —intervine, esperando cambiar el tema.

Ashley aplaudió.

—¡Oh, sí! ¿Podemos tener fankfutters?

¿Qué demonios era eso?

Miré a Jack que intentaba no reírse.

—Interpreta, por favor.

—Ella quiere saber si podemos comer salchichas Frankfurt. Ella las ama.

—Oh, ¿por qué no simplemente dijiste que querías un perro caliente?

Sus ojos verdes se llenaron de lágrimas, su labio inferior tembló antes de comenzar a gemir.

Esa vez, Jack no pudo detener su risa ante mi expresión de pánico.

—No puedes llamarlos así, abue. Ella lo toma literalmente, así que tenemos que llamarlos salchichas de Frankfurt.

Llevé a la niña que lloraba a mi pecho y le di unas palmaditas en la espalda.

—Ssh, está bien. Vamos, deja de llorar. No se comen perros en mi casa, lo prometo.

Ella sollozó y se echó hacia atrás para mirarme a los ojos.

—¿Estás seguro, abue? ¿No hay perritos lastimados?

Negué con la cabeza y sonreí.

—Lo prometo.

Ella sonrió y se enjugó las lágrimas de su rostro.

—Bueno.

Jack se paró con Brian y se rio entre dientes.

—Voy a calentar su mamadera mientras preparas la cena.

Me levanté, colocando a Ashley en mi cadera y lo vi caminar hacia la cocina. Negué con la cabeza, maravillándome de todo lo que había crecido.

Unas horas más tarde, Ashley estaba metida en la cama y Jack estaba sentado en el sofá. Gentilmente deposité a Brian en su cuna, con cuidado de no despertarlo mientras lo cubría con una manta liviana. Suspirando de cansancio, caí contra las almohadas y cerré los ojos. Poco tiempo después, escuché cómo la puerta de la habitación chirriaba abierta silenciosamente, seguida por el sonido de zapatos golpeando el suelo. Contuve mi sonrisa y fingí estar dormido mientras Sue susurraba por la habitación. Después de unos minutos, sentí que las sábanas se levantaban y su peso movía la cama. Ella se acurrucó contra mí y suspiró.

—Sé que estás despierto — susurró.

Pude escuchar la sonrisa en su voz y me hizo reír en silencio.

—Solo estaba descansando los ojos.

—¿Cómo salió todo? No recibí ninguna llamada del Departamento de Bomberos, ¿así que supongo que no te fue tan mal?

—Honestamente, fue agotador, pero fue bueno pasar un tiempo solo con los tres. Están creciendo demasiado rápido.

Sentí su aliento contra mi piel mientras suspiraba.

—Así es como funciona. Me sentí tan vieja cuando Leah me hizo abuela el año pasado.

—Bueno, al menos podemos ser viejos juntos, cariño.


Creo que este es uno de los capítulos más tiernos… ¿Quién ama a Charlie? Esperamos que nos cuenten qué les pareció este capítulo en los comentarios.

Solo nos queda un outtake más y vamos a decirle adiós definitivamente a esta historia, ¿están listas para eso?

Gracias por los comentarios: Adriu, cavendano13, Yoliki, patymdn, lauritacullenswan, Pili, tulgarita, Ely Cullen M, Lady Grigori, Sully YM, bbluelilas, jupy, Nadiia16, Tata XOXO, rjnavajas, Hanna D. L, saraipineda44, alejandra1987, terewee, Noelia, nydiac10 y Somas.

¡Hasta el próximo capítulo!