Nos encontramos con los demás por casualidad en una de las calles del pueblo.
Hak les explicó de manera rápida lo que había pasado en la feria de la plaza mientras nos dirigíamos a la posada en la que nos hospedaríamos.
Una vez allí, mientras cenábamos, comenzamos a elaborar un plan.
-Estoy seguro que deben tener escondida a la chica en algún lugar de la posada. Lo mejor que podemos hacer es enviar a Shin-Ah y a la Bestia del Trueno a que busquen a la chica mientras los demás crean una distracción.- planteó Yoon pensativo.
-¡Yo también iré con ellos!- exclamó Yona con decisión. Sonreí ante su valentía.
-Yona, quizás sea lo mejor que te disfraces de hombre.- sugerí. En mi bolso tenia algo de maquillaje, quizás podía hacerla pasar por uno.- Yo me infiltraré con eso.- dije señalando el estuche del violín.
-¿Y qué es eso?- preguntó Kija con curiosidad.
-Es un instrumento musical muy conocido en mi mundo, pero en el de ustedes, al menos en este reino, no. Se llama violín y dudo que alguna vez hayan visto o escuchado uno.
-¿Violín? Escuché un par de veces hablar sobre eso en el palacio. Dicen que es de tierras más allá del mar.- dijo Yona.
-Si, el hombre que me lo vendió me dijo eso.
-¿Y sabes tocarlo al menos?- cuestionó Yoon. Sonreí.
-¿Quieres una prueba?
Abrí con cuidado el estuche, revelando así el instrumento. Todos se veían bastante sorprendidos y la verdad no me extrañaba.
Primero busqué la resina y enceré el arco. Coloqué el violín en mi hombro izquierdo y giré mi muñeca rezando que no me doliera al hacer el vibratto. Afiné lo mejor que pude el violín con tan solo mi oído ayudándome.
Inhalé lo más profundo que pude y comencé tocar lo primero que se me vino a la cabeza: Caprice no.5 de Paganini.
Me dejé llevar completamente por la música y cerré los ojos. Se sentía tan bien tener algo conocido entre las manos…
La pieza no era muy larga, duraba apenas unos dos minutos, pero cuando la terminé era como si hubiese estado tocando por muchas horas. Mi mano izquierda me exigía un descanso.
Miré al grupo, el cual me miraba anonadado.
Sonreí con falsa arrogancia.
-¿Y bien, Yoon? ¿Te convencí?- él asintió, todavía un poco sorprendido y a la vez molesto. Yo me reí y le saqué la lengua de manera amistosa.
De todos modos los entendía; la primera vez que había escuchado un violín quedé completamente enamorada de su sonido. Fue ahí cuando decidí lo que haría con mi vida.
-¡Ha-Yun, eso fue fantástico! ¡Quiero aprender a tocar eso!- dijo Yona entusiasmada.
-¿A tu edad? Lo veo un poco complicado…- dije sonriendo en forma de disculpa.
-¿Por quéeeee?- se quejó haciendo pucheros. Yo me reí.
-¿Por qué? Bueno, porque es un instrumento muy difícil de tocar y cuidar.
-Oigan, después pueden hablar de música e instrumentos. Ahora concentrémonos en lo importante.- todos asintieron ante la interrupción de Yoon y dirigieron su atención hacia él.
-Ha-Yun será la distracción. La Bestia del Trueno y Shin-Ah se encargarán de encontrar a la chica. El resto quédese en el salón mientras Ha-Yun entretiene por si las cosas salen mal o hay una persecución, ¿de acuerdo?
-El objetivo será principalmente la chica, pero tengamos presente también el detener a esos tipos.- dijo Hak. Luego miró a Yona.- Será interesante ver al príncipe.
-Agh, ¡basta!- se quejó ella, esta vez con molestia.
Al día siguiente, pondríamos en marcha el plan.
Era ya de noche cuando nos preparamos para ir a la posada.
Escondí una pequeña navaja dentro de mi faja y tomé el estuche de mi violín. Suspiré
"Los minutos están pasando como horas…", pensé mientras en mi cabeza resonaba el tic-tac de un reloj.
-¿Ha-Yun?- la voz de Yona resonó detrás mio. Me di vuelta y le sonreí a la vez que examinaba cuidadosamente su rostro. A pesar de que no era un trabajo profesional, logré bastante bien que su rostro luzca más varonil. Gracias tutoriales de Youtube, les debo una.
-Ya estoy lista. Hora de irnos, ¿no?- Yona asintió. Inspiré una gran cantidad de aire a la vez que la seguía hacia la salida de la habitación.
Entramos a la recepción de aquella posada donde, obviamente, yo fui detenida.
Yona y los demás pasaron sin dificultades, aunque ella y Zeno se ganaron algunas bromas.
La mujer que estaba detrás del mostrador debía tener unos 50 años. Su pelo estaba desaliñado y tenía la ropa hecha jirones. La miré con preocupación; ¿qué podía hacer yo por ella?
-Muchachita, ¿qué haces aquí? ¿Acaso sabes dónde te has metido? – me preguntó mientras se llevaba una especie de cigarrillo largo a la boca y me escupía el humo en la cara. Tosí un poco mientras agitaba mi mano frente a mi.
-Vengo a tocar… - dije conteniendo la tos.
-¿A tocar? Más bien a ser tocada.- respondió con desinterés.- No nos interesan tus servicios.
-¡Espere! No estoy aquí para que me paguen, solo estoy por… amor al arte. No voy a cobrarle. Además, vengo a tocar un instrumento que ni usted ni nadie a escuchado ni visto jamás.
Abrí rápidamente el estuche del violín sobre el mostrador, presentándoselo. En la mirada de la posadera pude ver un brillo de interés.
-Bien… Pero no con esa ropa.
La mujer tomó mi mano y me guió a una puerta que se encontraba detrás del mostrador. Allí me sentó, me maquilló y peinó rápidamente a la vez que me extendía un hanfu.
-Ahora sí. No puedes mostrarte así ante el público. Y menos ante ese público.
Me miré al espejo de mano que la posadera me ofrecía, pensativa. Ahora que lo pensaba, era la primera vez que vestía ropa tradicional del país de mi padre. O que me maquillaba así. Agradecí internamente que no me haya puesto esos polvos blancos que solían ponerse en la cara en la antigüedad.
No me veía tan mal.
Tomé el estuche del violín y seguí a la posadera dentro del bar de la posada.
Dentro, había gente fumando y tomando, y borrachos por todos lados. En medio de la sala, había una mesa enorme con un hombre al que reconocía muy bien y sus secuaces.
En una mesa lejana, cerca de la escalera que daba a lo que creía eran las habitaciones, pude ver a nuestro grupo.
Observé atentamente la escalera y pude ver a un tipo sentado en ella, observando la sala con atención.
La posadera me guió hasta un pequeño escenario que se encontraba al final de la misma.
-Vieja Yuji.- dijo Kwan con burla.- ¿qué nuevo talento oculto me has traído hoy? No será un fiasco como las demás, ¿no?
¿Un fiasco? ¿¡UN FIASCO DIJO!? ¡TE ENSEÑARÉ LO QUE ES UN FIASCO!, reprimí mi deseo de matarlo ahí mismo mientras contenía mi lengua de no hacer ningún comentario estúpido. Pero esto ya era personal.
"La vieja Yuji" lo miró con indiferencia y salió de la sala, dejándome sola con el público.
Saqué el violín de su estuche y pude escuchar algunos murmullos de sorpresa.
Había decidido tocar "Winter" de Antonio Vivaldi, para darles tiempo suficiente a Hak y a Shin-Ah de buscar a esa chica.
Todos me miraban expectantes. Hasta el muchacho de la escalera bajó para poder ver de cerca lo que ocurría.
Y con eso, comencé a tocar.
*Jae-Ha´s POV*
-Yona… Hak… - Shin-Ah comenzó a hablar, mientras miraba hacia arriba.- La chica está arriba… en una habitación… resguardada por unos quince hombres afuera y tres dentro.
-¿Diecisiete hombres solo para cuidar una chica?- dije yo de manera irónica. Un número exagerado.
Miré de reojo a Kwan. Ese tipo si que debía estar obsesionado.
-¡Yo también iré! Diecisiete hombres es mucho para la Bestia, es muy débil, ¿recuerdan? La princesa me dijo que debía protegerlo.- propuso Kija a la vez que se burlaba de Hak. Oh, no, ya van a empezar.
-¿A quién debes proteger, Serpiente Blanca?- dijo Hak con un destello de ira en los ojos a la vez que sonreía con falsedad y golpeaba su frente con la de Kija.
-¡Oigan, concéntrense! – Yona golpeó sus cabezas- Yo también iré.
- Pero, princesa…
-¡Zeno también irá, Zeno también irá!
Suspiré y sonreí.
-Bien, vayan todos a rescatar a esa chica. Yo cuidaré de Ha-Yun.
En eso, oigo la voz de Kwan alzarse por las demás.
-Vieja Yuji ¿qué nuevo talento oculto me has traído hoy? No será un fiasco como las demás, ¿no?
Reprimí una risa al ver la cara de ira de Ha-Yun.
En eso, saca su violín.
Todos parecen bastante interesados en aquel instrumento. ¿Y quién no? Seguramente ni la capitana Gi-Gan había visto algo así.
El chico que se encontraba en la escalera también bajó a verla, lo que le dejó el camino libre a los demás de escabullirse.
Unos momentos después, Ha-Yun empezó a tocar.
Al principió era una melodía monótona, pero… De repente la pieza se convirtió en una explosión de pasión y energía.
Las manos de Ha-Yun comenzaron a moverse más rápido, y junto con ellas su cuerpo. Nunca la había visto así. Podía ver como la música manejaba completamente su cuerpo.
La sala quedó en completo silencio ante la pieza que Ha-Yun tocaba.
Cuando terminó, Kwan se acercó a ella, tomándola por la cintura y levantando su barbilla. La mirada de Ha-Yun era desafiante, pero, ¿por qué no se movía?
Miré sus manos y pude ver que trataba de moverlas lejos de aquel hombre.
-Vaya, ¿qué tenemos aquí?- Kwan dejó salir humo en la cara de Ha-Yun.- Es una lástima que no pueda casarme contigo, ya estoy comprometido. Pero puedes ser mi concubina, querida.
Entendiendo todo, sentí mis ojos arder por la ira.
De un momento a otro, me encontraba abrazando a Ha-Yun, protegiéndola, a la vez que enviaba lejos a ese imbécil de una patada.
