-¿Eres una prisionera aquí, no es así?- La chica ni siquiera volteo a mirarlo. -Ya me parecía desde que vi tu… habitación-.
-Ya sea que este aquí en calidad de médica, prisionera o invitada no es de tu incumbencia ¿o si?-
Sasuke mantuvo la mirada sobre la pelirrosa analizando cada una de sus palabras, ya que aunque se suponía que fueran ciertas, de una u otra forma no lo eran; la vida de la medic-nin, su seguridad o estado habían dejado de ser de su incumbencia hace mucho tiempo, es más se supone que nunca lo habían sido, sin embargo no lo sentía así, su curiosidad sobre el porque la ojijade se encontraba allí había crecido más y más en esos días, y se había transformado en algo que no podía identificar.
El silencio entre los jóvenes crecía con cada segundo, hasta que Sakura soltó una sarcástica y corta risa. -Ya me lo parecía-. La chica había interpretado el silencio de Sasuke y su dura mirada como falta de interés, ya que era lo que siempre parecía. Sakura volvió a sus papeles, esperando que el pelinegro se marchara finalmente, por lo cual no pudo esconder su sorpresa luego de unos minutos cuando levantó su vista y el chico seguía allí, ¿Qué demonios quería?
-¿Sabe Konoha que estás aquí?- preguntó disipando en algo sus dudas.
-No-
-¿Y Naruto?-
Sakura negó levemente mirando aun con duda al chico, quien luego de las cortas respuestas tomo asiento frente al escritorio de la médica.
-¿Hace cuánto…-
-Sasuke, que es lo que realmente quieres saber, por que dudo que en verdad te interese tanto lo que pase conmigo-
El chico no dijo nada por un largo momento, no tenía como rebatir eso, ya que a decir verdad ni el se explicaba el repentino interés, o bueno casi nuevo ya que venia creciendo desde hace una semana; pero finalmente se decidió a hablar. -No pensé que fueras tan estúpida como el dobe como para llegar a ser prisionera y menos de alguien como Genshi-. Sakura frunció el ceño en señal de molestia, ella no estaba allí por estúpida, sino que al contrario. -O acaso eres tan débil que no puedes ni vencer a sus guardias de pacotilla, por que dudo que el problema sean los médicos que trabajan aquí-.
-Sabes Sasuke lamentó informártelo, pero no todo en la vida se arregla a través de poder y fuerza bruta- respondió con molestia la pelirrosa.
Una pequeña sonrisa arrogante no tardo en formarse en los labios del Uchiha. -Eso es lo que quieren creer los débiles-
Sakura apretó sus puños arrugando los papeles en sus manos, estaba cansada de que la llamaran débil, en especial Sasuke. Aun asi el sonido de las hojas arrugadas la hizo bajar levemente la mirada hacia los documentos, que en realidad eran los estudios del sharingan de su excompañero. Una pequeña sonrisa muy similar se formó en la cara de la médica.
-Entonces no veo que es lo que haces aquí, ¿que acaso tu poder y fuerza no son lo suficiente para que tengas que acudir a la ciencia? –. La mirada de Sasuke se ensombreció al instante, pero antes de que pudiera rebatir algo la chica continuó. -Hay cosas que los simples golpes nunca podrán solucionar, o es que crees que no puedo derrumbar todo este sitio con mis manos y simplemente marcharme-.
-¿Entonces que es lo que te retiene aquí?- preguntó Sasuke con mayor frialdad .
La pelirrosa lo pensó por un momento, por lo dicho era más que obvio que estaba allí en contra de su voluntad, pero no creía que fuera nada prudente decirle a Sasuke que Genshi la tenía allí amenazando a toda Konoha con una terrible y mortal epidemia, es decir el chico estaba empeñado en destruir a la aldea y sus habitantes, podría simplemente aprovecharse de aquello. De manera que Sakura optó por simplemente responder -Eso… no es de tu incumbencia-.
La molestia era clara en el rostro del chico, no le gustaba no obtener respuestas, pero tampoco era como si la respuesta de Sakura tuviera que importarle o afectarle, así que trato de simplemente dejar ir el tema. El chico asintió y se levantó de su asiento, no pudiendo evitar pensar en cuando seria la siguiente vez que vería o siquiera hablaría con la medic-nin ahora que el escaneo del sharingan había terminado.
Tal como Sakura lo había estimado luego de terminar los exámenes de Sasuke comenzó una ardua etapa de investigación para ella, Takeshi y Genshi, dándole más que suficiente tiempo al Uchiha para entrenar, el pelinegro apenas y frenaba en los laboratorios para comer, dormí y una que otra vez reunirse con Genshi para ver el estado y avance de la investigación. Los encuentros de Sakura y Sasuke eran cada vez menos y más efímeros, ya que apenas y se cruzaban una que otra vez en el comedor, pero nunca cruzaban palabra, casi que ni una mirada.
Había pasado un poco más de dos semanas cuando Sasuke y Suigetsu volvían de su entrenamiento dirigiéndose al comedor.
-Umm parece que algo sucede- dijo el peliblanco con cansancio al ver como un pequeño tumulto de persona se reunían alrededor de lo que empezaba a ser un gran escándalo, y entre todas esas personas estaba nada más ni nada menos que Genshi.
-¡Abran espació!- dijo con preocupación el hombre alejando a sus colegas -esto puede volverse bastante peligroso-
Sasuke apenas y lograba ver como algo parecía brillar frente a los científicos y no solo esto, lo que fuera que estuviera allí empezaba a golpear con fuerza el suelo ya que este no solo temblaba, sino que rechinaba con cada golpe.
-Genshi-san! Parece ser que ha desarrollado una mayor resistencia, ninguno de los sedantes logro siquiera calmarla- dijo con afán una médica pelinegra que a Sasuke se le hizo bastante conocida en ese momento.
-Cuando dejara de causar problemas este demonio-. Dijo Genshi con cansancio y empezando a preocuparse. -Será mejor llamar a las fuerzas especiales antes de que pierda totalmente el control-.
-¿sedantes?, ¿demonio?,¿perder el control, esa mujer….-. Pensaba Sasuke mientras trataba de comprender a cabalidad la escena aun en la distancia- acaso se trata de Misa-
-¿No prefiere intentar antes con Haruno-san?, ella siempre parece calmarla- espetó la chica, a lo cual Genshi inmediatamente se negó.
-Es por la doctora Haruno que estamos en esta situación y que la mocosa esta como está, si hubiéramos seguido con los exámenes rutinarios hubiéramos podido prever a tiempo la siguiente erupción de poderes y no nos estaría tomando por sorpresa-.
Si definitivamente estaban hablando de Misa, y si no era lo suficientemente claro para Sasuke definitivamente lo fue cuando Sakura llegó rápidamente corriendo seguida de Takeshi tratando de abrirse paso entre la conmoción.
-¿Qué es lo que sucede aquí? Misa, que sucede, MISA! MISA!- llamaba Sakura a la niña quien habia activado su KG por lo cual parecía una pequeña estatua de diamante tirando golpes a diestra y siniestra.
-¿Que crees que haces?- dijo con preocupación Takeshi deteniendo a Sakura por la cintura al ver su intensión de acercarse a la niña.
-¡Suéltame!, ¡tengo que ayudarla!- Dijo la ojijade zafándose del agarre del muchacho.
-SAKURA!- gritó preocupado Takeshi al ver a la pelirrosa tratando de sostener a la niña mientras evitaba salir golpeada por el duro diamante que la recubría.
-Las fuerzas especiales estarán aquí en cualquier momento- dijo Takeshi tratando de tranquilizar a su hijo y viendo con molestia la escena.
Por mucho que Sakura tratara de sujetar a Misa le estaba resultando imposible hasta con su fuerza sobrehumana, especialmente porque no quería causarle el menor daño a la niña, aunque cuando seria casi imposible en su estado actual. Sakura atrapó uno de los brazos de Misa como pudo, estaba a punto de sujetar el otro para inmovilizarla cuando la niña le dio una patada que casi la manda volando al otro lado del comedor, o asi hubiera sido si algo no se hubiera interpuesto en su camino deteniéndola.
La pelirrosa sintió el golpe que le lanzó Misa, luego sintió por un par de segundos como volaba a través de la habitación, cerró los ojos esperando el impacto contra la dura pared, pero en vez de esto sintió un golpe seco, pero definitivamente no tan duro como debía ser lo cual hizo que abriera sus ojos lentamente con duda. La chica miró hacia al frente, los pocos presentes guardaban su distancia de Misa pero en vez de mirar el ataque de la pequeña parecían tener sus ojos fijos en su dirección, por lo cual la ojijade no dudo en levantar su cabeza y ver que era lo que miraban los demás y que parecía haber detenido su trayectoria, y lo que vio la dejo más allá que sorprendida.
-Sasuke- soltó en un suspiro con incredulidad la chica desde el suelo viendo al imponente Uchiha parado tras de ella como si nada pasara tan solo viendo la escena que se desplegaba frente a él.
Sakura se encontraba a los pies de Sasuke, el había sido el obstáculo que se había interpuesto entre ella y la pared. El pelinegro parecía no determinar a Sakura, su mirada estaba fija en Misa, por lo cual ni siquiera parpadeo cuando dio un paso por encima de ella hacia la niña.
Sakura apenas observó en cámara lenta como el Uchiha caminaba directo hacia Misa y activaba su sharingan, por lo cual apenas y pudo levantarse corriendo y reaccionar. -NO! SASUKE DETENTE!-
Los demás parecían no inmutarse por la escena, o no en la manera que lo hacía Sakura, claramente a ningún otro de los presentes le importaba como detuvieran a Misa con tal de que alguien lo hiciera, es más varios observaban con expectativa como seria el sharingan en acción.
Basto con que la mirada de la pequeña niña conectará por una milésima de segundo con la del Uchiha para que está cayera inconsciente y su KG se desactivará en el mismo segundo.
Sakura pasó de largo al muchacho para tomar a la inconsciente niña entre sus brazos y empezar a revisarla enseguida.
-Buen trabajo Uchiha, definitivamente el poder del sharingan es excepcional- dijo Genshi ajustando sus lentes y mirando con desinterés como Sakura revisaba con desesperación los signos vitales de Misa. – Haruno, no quiero verla perdiendo más tiempo, cene algo rápido y vuelva al laboratorio, tenemos bastante trabajo por hacer-.
Dicho esto el médico se retiró mientras la mayoría de sus colegas presentes seguían su camino como si nada hubiera pasado, como si no hubiera una pequeña inconsciente en el suelo. Los únicos que permanecieron en el sitio fueron Sakura, tras de ella Takeshi, Suigetsu quien aún mantenía la distancia, la cuidadora de Misa y Sasuke que veía con indiferencia lo que sucedía.
-¿¡Qué demonios le hiciste!?¿Por qué no reacciona!?- gritó desesperada Sakura dedicándole la más fría de sus miradas a Sasuke.
El chico chasqueó la lengua y con la mayor tranquilidad respondió -Use el tsukuyomi-
Sakura sintió como un escalofrió recorrió toda su espalda, como si la sangre hubiera dejado su cuerpo de golpe al recordar los efectos de tal técnica hace años cuando Itachi la usó en Kakashi, es más sobre el mismo Sasuke. -¡QUE ESTÁS LOCO! ¡ES SOLO UNA NIÑA!-
Takeshi viendo el estrés de Sakura se agachó tras ella y con la mayor amabilidad que pudo le aconsejó -Tranquilízate Sakura, estoy seguro que debe haber alguna manera de liberarla de la técnica-.
Sakura sostenía con delicadeza y al tiempo con temor a Misa, no solo era que estuviera bajo tan temida técnica, sino la forma en que su cuerpo reaccionaba siempre luego de perder el control, la pequeña estaba sudando y su temperatura empezaba a subir rápidamente.
La medica pelinegra, quien era encargada de Misa se acercó para tomar a la pequeña, sin embargo, Sakura enseguida se lo impidió. -No hay forma que deje a Misa así-.
-Pero Genshi-san…- empezó a alegar la encargada.
-Me vale poco lo que diga Genshi, ¡no pienso dejar a Misa en tal estado y menos en las manos de incompetente! -.
-Sakura- trató de llamarle la atención Takeshi, pero la pelirrosa no se dejó y prosiguió.
-No creas que se me pasa por alto quien era la encargada de Misa cuando todo sucedió, ya me imagino en qué clase de situación tuvo que haber estado para haberse puesto así-.
La mujer pelinegra miró con molestia a la ojijade, pero viendo el enorme enojo en sus ojos prefirió guardar silencio y dejar a Takeshi lidiar con eso.
-Sakura, sabes que no hay mucho que se pueda hacer hasta que Misa despierte- dijo mirando de medio lado al Uchiha quien permanecía como espectador de la escena. -Lo cual de seguro tardará varias horas y eso después de que se rompa el genjutsu, deja que ella se encargue, cuando terminemos de trabajar iremos a revisarla-.
Sakura se apegó más a la pequeña abrazándola y tratando de mantener la postura ya que podía sentir como las lágrimas amenazaban por dejar sus ojos.
Los presentes permanecieron en silencio esperando la decisión de la pelirrosa, aunque ciertamente no tuviera mucho que elegir y eso todos lo sabían, después de todo ella no era más que una prisionera. Sorprendiendo a todos nuevamente ese día el primero en reaccionar luego del prolongado silencio fue Sasuke quien termino de cerrar la distancia entre el Sakura y Misa agachándose frente a las chicas y estirando sus brazos.
Sakura al ver que el pelinegro trataba de acercarse apretó más a Misa a su pecho casi que con temor.
-Sakura deja que la saque del genjutsu- dijo Takeshi a modo de orden
Sasuke ni siquiera le dirigió una mirada, sus ojos seguían fijos en la pequeña y sudorosa niña, aun así aclaró. -El genjutsu se romperá por si solo en menos de 30 minutos, por lo cual despertara en unas cuantas horas-. La cara de Sakura demostró algo de duda ante las palabras de Sasuke, pero no por eso parecía menos molesta, el Uchiha ya se imaginaba el porque así que agregó. -El tsukuyomi no solo sirve para torturar, ella estará bien-.
Los hombros de Sakura parecieron descansar levemente ante tales palabras, no sabía por que, pero sabía que Sasuke no mentía, bueno en realidad el nunca mentía, era una persona ambiciosa, dura, y fría pero definitivamente no era un mentiroso. Sakura pareció salir de sus pensamientos al ver la pose en que seguía Sasuke, a punto de tomar a Misa.
-Si saldrá sola del tsukuyomi, ¿entonces que quieres de ella?-
-Pensé que tenías trabajo por hacer-
-No se preocupe por eso Uchiha-san yo me encargaré de llevarla a su habitación y vigilarla-. Dijo la encargada de Misa tratando de interponerse. Sin embargo, Sasuke y Sakura le dieron una dura mirada que la hizo detenerse en su lugar.
Un bufido de burla salió de Sasuke quien no dudo más y tomó a Misa de los brazos de Sakura. -No podrá descansar adecuadamente en esa pocilga, estará más cómoda en una mejor habitación-.
-No hay más habitaciones- interfirió Takeshi viéndolo con duda, no entendía su interés en la niña.
-Entonces puede tener la mía- dijo Sasuke dejando a más de uno boquiabierto.
-Pe…pero….- musito la encargada de Misa pero Sasuke la calló con una mirada.
-Uchiha agradezco tu interés, pero Misa necesita ser atendida-
-Pensé que no había mucho que hacerse hasta que despertara-. Respondió Sasuke usando las palabras de Takeshi contra el mismo.
Sakura observaba con duda la escena, francamente no sabía que era peor de todo, saber que no podía quedarse en ese momento con Misa, mandarla con la inútil encargada o cualquier lacayo de Takeshi o dejarla con Sasuke. El pelinegro le dedico una mirada a Sakura, aunque el sabía que la niña estaría mejor con el no se llevaría a la niña sin el consentimiento de Sakura, después de todo era casi que su madre.
Sakura percatándose de esto observo con temor a los ojos de Sasuke, como queriendo desentrañar sus verdaderas intenciones, después de todo el Uchiha no era de los que hacia las cosas por que si o sin un beneficio de por medio, sin embargo más allá su confusión y de la frialdad del chico se encontró con unos ojos ónix un tanto conocidos.
-Taiki…Itachi-. Pensó la pelirrosa por un leve momento. Y después de unos minutos le preguntó. -¿Podrás encargarte de ella por unas cuantas horas?-. Sasuke no dijo nada solo la observó como esperando. Sakura dio un cansado suspiro y prosiguió. – Por ahora lo único que se puede hacer es tratar de bajar su fiebre con paños de agua fría y dejarla descansar, no puedes darle ningún tipo de medicamento sin mi permiso y supervisión-.
Sasuke asintió levemente empezando a darse la vuelta para salir de allí. Sakura sintió como si su corazón se atorara en su garganta, no se sentía totalmente confiada de que Sasuke se llevará a la niña, pero entre las opciones parecía ser la menos peor, más considerando que si Misa despertaba mientras tanto estaría en un sitio más cómodo y lejos de la inútil cuidadora que tanto la atormentaba. -Sasuke…-. El pelinegro se detuvo momentáneamente esperando que Sakura dijera lo que fuera a decir para marcharse. -Si algo sucede…-
-Enviare a Suigetsu enseguida a buscarte- completó el pelinegro sin voltear a mirarla y finalmente dejando el comedor con Misa en sus brazos.
Takeshi, Suigetsu, la encargada de Misa y Sakura solo observaron en silencio la escena antes de proseguir sus caminos.
Sasuke se dirigió a su habitación en donde puso con cuidado a Misa en su cama y la arropó antes de ir por una vasija con agua y un trapo para poner en su frente.
El Uchiha observaba con detenimiento a la niña, no podía evitar sentir un tanto de lastima por ella, no solo por lo que le había contado Sakura sino por la situación en general, ella era muy pequeña, no merecía pasar por todo lo que pasaba. El Uchiha no era una persona sensible, mucho menos una que sintiera compasión, pero ver la preocupación de la pelirrosa por pequeña niña lo hacia un poco más empático a la situación ya que sabia que el sufrimiento de Misa era el sufrimiento de Sakura, algo con lo que habia tenido que lidiar más que bastante en el pasado.
Pasaron un poco más de tres horas, era casi media noche cuando Sasuke escuchó que alguien golpeaba la puerta de la habitación, llamando su atención y sacándolo de sus pensamientos. El chico que se encontraba en un sillón a unos cuantos metros de la cama observando a la niña se disponía a pararse para abrir la puerta cuando esta se abrió lentamente dejando ver como se asomaba una conocida cabellera rosa.
Cuando Sakura entró a la habitación lo primero que vio fue a Sasuke sentado en el sillón y luego frente a este aunque a unos cuantos metros a una profundamente dormida Misa. La pelirrosa soltó un largo pero silencioso suspiro de alivio mientras entraba con cuidado para no despertar a la niña.
-Lamento entrar asi como así pero necesitaba ver a Misa- susurró Sakura pasando por el lado de Sasuke y retirando el trapo húmedo de la cabeza de la peli castaña para revisar su temperatura. -Umm, su temperatura es casi normal, en verdad hiciste un gran trabajo cuidando de ella-.
-Hmp-. Respondió secamente por lo bajo el Uchiha con los brazos cruzados desde su silla.
-¿Despertó en algún momento?-
-Hn-
Para Sakura eso habia sido un no, dentro del lenguaje Uchiha.
-Ya veo; en cuanto al tsukuyomi…-. Sasuke la miró con molestia, ya le había aclarado que no lo había usado para lastimarla, ¿por que tenía que hacerlo repetirse?, sin embargo Sakura termino de formular su pregunta. -¿traerá alguna secuela?, necesito preparar algo en especial para cuando despierte?-
-Hn-.
Sakura miró por un leve momento a Sasuke buscando una confirmación de que todo estaría bien, hasta que recordó que era Sasuke y seguramente no tenía tal capacidad. Sakura dio un largo suspiro y acaricio con cuidado el rostro de Misa.
-Se que no quieres que lo haga, pero en verdad te agradezco…-. Un gruñido se escuchó de los labios del muchacho cortando las palabras de Sakura. -Bien- dijo con cansancio la chica. -Ahora que puedo hacerme cargo yo misma, me llevaré a Misa-.
Sasuke miró a Sakura como si hubiera perdido la razón, tanto así que antes de que la pelirrosa siquiera fuera a levantar a la niña la detuvo.
Sakura dio un pequeño sobresalto por la forma tan rápida en que el Uchiha se había acercado y había detenido su mano en el aire. Sasuke la miró con molestia, ¿que tanto se había impresionado o tanto miedo le tenía?, como fuera el chico hablo por lo bajo no queriendo despertar a Misa. -¿vas a ponerla en un sucio catre en vez de dejarla descansar en una cama?-.
Sakura lo miró con incertidumbre, es decir ella sabía más que nadie que era dormir en los incomodos catres de sus celdas o "habitaciones", pero que podía hacer cuando no tenía como ofrecerle algo mejor a Misa. -estaremos bien en mi cuarto-.
Una pequeña risa irónica escapo de los labios de Sasuke. -Especialmente con tan amplia cama, la calefacción y todas esas cobijas-.
Sakura frunció el ceño en señal de molestia, había tenido un día muy largo y no tenía energía para lidiar con Sasuke, menos a esas horas.
-Bueno lamento que mis aposentos no sean tan cómodos y ostentosos como los tuyos, pero es lo único que hay por ahora-.
-¿Qué acaso no le estoy ofreciendo que duerma en buena habitación?- dijo con sarcasmo el chico
-Y que acaso crees que la voy a dejar aquí asi como asi, mira Sasuke agradezco tu intervención y ayuda, fuera por lo que fuera que lo hicieras, pero Misa es mi responsabilidad y por lo tanto se viene conmigo-.
Sasuke empezaba a exasperarse por la actitud de Sakura, es decir el entendía que la chica no confiara en el, y que no fuera el santo de su devoción, pero tampoco podía creer que descartara su intento de amabilidad asi nada más. -Solo vas a despertarla y hacerla pasar una mala noche innecesariamente-
-Hago lo mejor que puedo con lo que tengo-
Las emociones de Sakura empezaban a intensificarse con su frustración, por lo cual el pelinegro pensó que seria mejor desarmar la bomba antes de que detonara, especialmente por la pequeña que dormía plácidamente después de quien sabe cuanto tiempo.
-Bien, si quieres puedes quedarte acá con ella, después de todo de seguro necesitara que la revisen en cuanto despierte-.
Sakura estaba apunto de decir algo, pero el ofrecimiento de Sasuke la había dejado totalmente sin palabras. Le tomo un tanto recomponerse y formar una frase coherente y completa. -Amm, pero… estas seguro, después de todo es tu habitación, ¿tu en donde te quedaras?-
Sasuke dio un rápido vistazo alrededor, no solo tenia el sillón en que habia estado sentado cuando la chica llego, sino que un un sofá mediano, de seguro Sakura y Misa podrían acomodarse juntas en la cama doble. La chica entendiendo lo que pasaba por la mente del Uchiha se tensó más.
-¿Pe…pero… estás seguro?… yo… no quisiera molestar-
Sasuke rodó los ojos en señal de fastidio dandole la espalda y yendo hacia el sofá. -Hmp…-
