High School DxD no me pertenece, pertenece a su respectivo autor. Yo hago esto sin ánimo de lucro, solo para pasar el rato.

Diego997: gracias.

daizuke: jejeje, espero que ahora entiendas un poco más.

Freemaker: bueno, tendrás que descubrir cómo se va desarrollando esto y ver cuánto aciertas jajaja.

Nekomatabox: lo lamento colega, pero nop.

Dark Thundercat: la verdad es que no he jugado a ninguno de dicha saga. Quien sabe, quien sabe.

-comentarios

-"pensamientos"

-*hablando por teléfono, comunicador, etc.*

-[Ddraig, Albion, Regulus, etc]


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Capítulo 1:

VIDA DE REENCARNADO


-¡Insecto, tráeme más vino!

Issei Hyodo, actual Peón del heredero de la Casa Shax, solo pudo suspirar por centésima vez en lo que llevaba de día. Una maldita rutina con la cual estaba deseando acabar. Agarró una bandeja, cogió una hermosa copa de cristal de un armario lujoso y una botella de vino de la despensa. Con una habilidad ganada con años de experiencia y numerosas palizas cada vez que lo hacía mal, el actual secreto Sekiryuutei colocó las cosas en orden y fue hasta el salón de la propia habitación de su amo, Veneriam Shax, nieto del original Shax, fallecido durante la guerra, e hijo del actual cabeza de familia de la Casa.

Cuando atravesó las puertas que separaban la cocina de la sala de estar, el Hyodo hizo una mueca, pues su actual amo y Rey se encontraba en su sillón favorito, sin pantalones, y con una chica haciéndole un trabajito. Cerró los ojos por un instante, lamentándose por la situación de su compañera Alfil.

En verdad, Veneriam no poseía un equipo completo: Veneriam como Rey, Rayana Dantalion, la séptima hija de los patriarcas de la Casa Dantalion como Reina, Anastasia Lébedev como única Alfil, Guilmer Stolas, cuarto hijo de los patriarcas de la Casa Stolas como único Caballo, Gilbert Txalt como única Torre, Laurana Vual, tercera hija de los patriarcas de la Casa Vual e Issei Hyodo como únicos Peones.

De todos ellos, Anastasia, Gilbert e Issei eran los únicos reencarnados. Anastasia era una hechicera muy poderosa que fácilmente podría derrotar a Veneriam, pero en su momento no fue capaz de vencer al padre de este, por lo que fue reencarnada a la fuerza. Gilbert poseía la habilidad de controlar la gravedad, Gyroquinesis, pero era demasiado joven cuando el padre de Veneriam le encontró.

Si, en algo que coincidían los tres era en que no fue Veneriam quienes les reencarnó, sino el padre de este usando las piezas de su hijo menor. Pero sigamos con las presentaciones.

Anastasia era una joven de casi treinta años, de larga cabellera rubia y ojos grises, alta y esbelta, con una gran habilidad para los números. Una autentica belleza rusa superdotada, intelectualmente. Aquella habilidad intelectual con los números le permitió controlar la Magia que Merlín ofreció a la Humanidad como muy pocos lo habían hecho en la historia. Era una mujer amable, conocedora de su propia belleza e intelecto, pero rota por todo lo sufrido desde su reencarnación.

Gilbert tenía poco más de veinte años, de ascendencia congoleña, era alto, de cuerpo robusto, cabellera corta negra como el carbón y ojos oscuros como la noche. Poseía el don de controlar la gravedad, una habilidad muy poco frecuente entre las habilidades quinésicas. Era un joven callado y serio, capaz de aguantar cosas inimaginables, pero incapaz de dañar a otro hasta ciertos extremos.

El pequeño Issei hizo buenas migas con ellos desde el principio, pues antes que él, ambos llevaban años sufriendo el yugo de Veneriam y su Casa, y sabían lo que aquel niño estaba a punto de pasar. Solo podían ser ellos mismos cuando se reunían a solas, que no eran demasiadas veces a la semana, desgraciadamente.

En fin, volviendo al presente, Issei reconoció la hermosa cabellera rubia de Anastasia. Para desgracia de su amiga, ni Rayana ni Laurana podían ser tocadas por Veneriam como una condición para que esta se convirtiera en su Reina y Peón respectivamente, por lo que Anastasia era obligada a satisfacer a su Rey en todos esos aspectos. La pobre había sido violada tantas veces que sería imposible recordarlas o sumarlas. Frente a los demás miembros del grupo se mostraba como una muñeca que solo obedecía, pero era con Issei y Gilbert con quienes podía desahogarse, ya fuera gritando o llorando.

-¡¿Qué estas mirando, basura?! ¡Tráeme de una maldita vez el vino! – exigió Veneriam.

-Lo lamento mi amo. Aquí tiene.

En ningún momento dirigió una mirada a Anastasia. Era un pacto que los tres habían hecho. Cuando la mujer sufriera de aquello, los otros dos no harían caso. Ya pasaba demasiado la pobre mujer como para que tuviera que ser algo público.

Veneriam cogió la copa y soltó un largo gemido mientras agarraba la cabeza de Anastasia y la empujaba contra su entrepierna. Luego de que el orgasmo pasara, tiró la cabeza de la rubia hacia atrás para que se separara mientras daba un trago a su copa.

-Lárgate ya, puta barata.

Anastasia asintió y se levantó. Salió de la sala junto a Issei, ambos sin mirarse. El castaño dejó la bandeja vacía en la mesa de la cocina, agarró la mano de la rusa y fueron al baño más lejano del hogar de Veneriam. Una vez dentro, la Alfil levantó la tapa del váter y comenzó a vomitar como si no hubiera mañana. Issei solo podía escuchar el llanto de la mujer y acariciarle la cabellera y la espalda. No podía hacer nada aún para ayudar a su amiga, por lo que aquello era lo único que podía hacer.

Ninguno dijo nada.

Cuando terminó de vomitar, Anastasia se lavó la boca como si no hubiera mañana y luego se bañó. Issei se tapó los ojos mientras se desnudaba, pero se quedó ahí, sentado, esperando a que la larguísima ducha de su compañera finalizara.

TOC-TOC

El Peón abrió la puerta, viendo que quien se encontraba al otro lado era Gilbert. En sus manos llevaba un pijama de Anastasia. Issei lo cogió y cerró la puerta mientras Gilbert esperaba afuera. Una vez Anastasia finalizó su ducha, se colocó el pijama y salió afuera. Gilbert la abrazó y la cargó. Anastasia se hizo un ovillo, relajándose al sentir el calor de Gilbert y con una mano cogiendo una de Issei.

Los tres fueron hasta la habitación de la rubia, donde la dejaron en su cama, quedándose a su lado hasta que esta logró dormirse. Una vez logró aquello, ambos salieron de la habitación. Una vez fuera, caminaron hasta un lugar apartado, lejos de Veneriam, otros miembros del grupo, o cualquier sirviente que anduviera por allí.

PAM-PAM-PAM

Gilbert comenzó a golpear con toda su fuerza una enorme roca que había en una zona alejada del jardín trasero. Aquello se había vuelto una rutina. Gilbert liberando toda su ira y furia contra las enormes rocas que formaban la rocosa montaña que se situaba en los límites del jardín trasero, e Issei sentándose en el suelo observando a manipulador de la gravedad.

-¿Cuánto…? ¿Cuánto más…?

Issei salió de sus pensamientos al escuchar la pregunta del congoleño. No era una pregunta para él, sino que se trataba de una pregunta retórica.

-A veces creo… que lo que te dijeron era una mentira…

Issei, a pesar de saber que la Torre no le veía, negó con la cabeza.

-No. Ten por seguro que no era una mentira. Pero, como bien sabes, si queremos que esto salga bien, debemos estar preparados.

-Han pasado como dos años, Ise. – ahora sí, Gilbert volteó la mirada – Dos… años… ¿Cuánto más van a tardar para liberarnos de esta pesadilla? – apretó los puños con fuerza.

Issei hizo una mueca al notar como la gravedad del entorno comenzaba a aumentar lentamente.

-Hablamos de no solo hacer una revolución, sino que nos enfrentaremos a los Clase Suprema y muy posiblemente a los Maous. Sabes perfectamente como yo que eso no es algo que pensar a la ligera. Además, todos saben de las capacidades de Lucifer y Beelzebub. Ellos son nuestros peores contrincantes. Será casi imposible derrotarles. Y haz el favor de dejar la gravedad.

-Lo lamento. – se disculpó mientras dejaba de usar inconscientemente su habilidad manipuladora - ¿Y cómo van ellos?

-Como nosotros, aumentando sus poderes y habilidades día a día. En unos meses, Cao-Cao calcula que podremos hacer la revuelta.

-Unos meses… algo es algo…

-Créeme cuando te digo que la capacidad de Leonard es la clave de nuestra victoria, y está sumamente cerca de lograr el objetivo.

-¿En serio? – la pregunta de Gilbert reflejaba lo positivo de aquella revelación.

Issei le respondió con una sonrisa colmilluda.

-Créeme. Cuando comience la fiesta, las probabilidades de éxito aumentarán una bestialidad. – La sonrisa colmilluda dio paso a una de tristeza – Pero todos asumimos que es posible que no muchos sobrevivan.

-Ya sabes lo que los demás piensan de ello. Aguantarán hasta que comience el plan, pero si mueren, intentarán llevarse a todos los que puedan con ellos.

-¡Como debe ser!

-¡Exacto!

Aquella conversación devolvió las energías a ambos para pasar el resto del día. Cuando volvieron a la sala de estar, Veneriam les miraba con rabia. Su poder demoniaco, nada de que asombrarse para ninguno de los dos, recubría su cuerpo y danzaba violentamente.

-¡¿Dónde habéis estado, basuras?! ¡Vuestro mísero entrenamiento debió haber comenzado hace dos minutos!

-Lo lamentamos, mi amo. Lamentamos mucho el retraso. – se disculpó Gilbert.

-¡Ni lamentos ni mierdas! ¡Recibiréis vuestro castigo!

Ante las palabras de Veneriam, ambos se arrodillaron y colocaron a cuatro patas. El demonio comenzó a lanzar diversos ataques de su poder demoniaco, sin miramientos, sin reservas, sin remordimientos. Venerimn no aceptaba que se incumplieran sus órdenes, por más estúpidas que fueran.

Luego de liberar su rabia contra dos de sus siervos-esclavos, Veneriam respiraba agitado, satisfecho al ver heridas de gravedad en los cuerpos de Issei y Gilbert. Ambos se mantenían aun a cuatro patas. A pesar de que el sudor y su sangre cayeran por sus rostros, espalda y miembros, no habían caído. Habían aprendido a aguantar el dolor como fuera, pues si hubieran caído, el castigo por esa supuesta debilidad hubiera sido aún mayor.

Varias fueron las veces en las que Gilbert e Issei acabaron en cuidados intensivos por el peligrar de su vida. Lo curioso es que el padre de Veneriam no le recriminaba nada. Incluso varias veces lo vio riéndose y felicitando a su cuarto hijo.

-Venga. ¡Ahora id a entrenar! En el próximo Rating Game no quiero empatar. ¡Quiero la victoria! ¡Si volvemos a empatar, espero que estéis preparados para el dolor!

Dándole una patada a Issei mientras abandonaba la sala, Veneriam se marchó para hacer quien sabe qué. Gilbert ayudó al malherido Issei a ponerse en pie y, sosteniéndose el uno al otro, a pesar de la más que notoria diferencia de altura, ambos lograron llegar a la sala de entrenamiento, donde sufrieron como todos los días desde su conversión a demonios. Pero, a pesar de ello, debían aguantar. Debían aguantar hasta que llegara el momento de acabar con todo ello y obtener lo más ansiado para casi todos los reencarnados.

XXXXX

BOOOM

TROOOMP

KABOOOM

Anastasia respiraba un poco agitada luego de finalizar una dura parte de su entrenamiento. El Caballo de Veneriam, Guilmer Stolas, así como la Peón Laurana Vual se encontraban atacando a Anastasia con todo su arsenal. Guilmer era un experimentado Caballo, pues antes lo fue de su hermano mayor, y Laurana era hábil en la magia demoniaca. Pero, a pesar de que ambos se sincronizaban bien y tenían un nivel de Clase Alta, Anastasia era lo suficientemente capaz como para enfrentarse a ambos y mantenerlos a raya. En verdad, en los Rating Game muchos de los empates y victorias eran gracias a la habilidad de la rusa.

Guilmer apareció a espaldas de Anastasia, quien lanzó un siseo al notar el filo de la espada de Guilmer en su hombro. Había logrado evadirlo un poco, pero no lo suficiente. Laurana intentó golpearla con su fuera de Torre-Peón y poder demoniaco, pero la rubia logró convocar un hechizo de viento para evadir dicho ataque.

PUUUM

Pero ni el Caballo ni la Peón tenían pensados dejarla descansar. Ambos eran iguales que Veneriam. En realidad, todos los demonios nobles los trataban igual que Veneriam. Podían ser piezas de otro, pero seguían teniendo un estatus superior al de los reencarnados humanos. Ya bastante agotada por el continuo e incesante ataque combinado, Anastasia usó un último recurso e invocó una poderosa tormenta eléctrica, que descargó sobre ambos descendientes, liberando su carga eléctrica sin miramientos.

Los gritos de ambos demonios sangre pura inundaron la sala de entrenamiento. Cuando el ataque cesó, ambos cuerpos cayeron como muertos al suelo, inconscientes y con graves quemaduras por electrocución.

-Bien, bien, Anastasia. Sigues mejorando. – alabó la Reina Rayana mientras bebía tranquilamente una taza de café.

A Rayana le era prácticamente indiferente Anastasia así como el resto de sus compañeros. Muy pocas veces se la veía con el resto, a excepción de los Rating Games.

-Gracias… por su… halago… mi señora… Rayana… - masculló Anastasia tirada en el suelo agotada.

Hubiera podido vencerlos con muchísima más facilidad. Actualmente, su poder había superado a un Clase Alta y se encontraba en Clase Suprema, al igual que Issei y Gilbert, pero el propio Issei y el mismo Cao-Cao habían pedido no mostrar un poder superior a un Clase Alta, incluso mostrar dificultades para enfrentar a uno así. Era una estrategia, la estrategia sorpresa, que les dará una gran ventaja cuando el momento llegara.

-Vete a lavar, estas echa un asco. – indicó agitando la mano con gesto despectivo.

La rusa se vio y entendió a que se refería. Tenía la ropa rasgada, la herida aún abierta y sangrante y tierra y polvo cubriendo sus prendas y la piel expuesta. Se puso de pie aparentando dificultad, miró de reojo a los otros demonios y se marchó a la zona donde se encontraban las duchas.

Issei y Gilbert, que se encontraban entrenando en la otra punta de la sala, observaron con orgullo a su compañera. Deseaban que el ataque hubiera sido más poderoso, que los hubiera rostizado hasta la muerte… pero aquello tendría que esperar.

Ya en la ducha, Anastasia procedió a quitarse la ropa y entrar en una de las duchas para lavar su cuerpo, no sin hacer una mueca cuando el agua tocó su herida abierta. Debía tratarla pronto o podría llegar a infectarse. Se lavó la zona con sumo cuidado y luego aplicó magia curativa para cicatrizar y cerrar la herida, suspirando de alivio.

Pero, cuando estaba cerca de finalizar el lavado, cierta demonio entró en las duchas. Anastasia suspiro internamente mientras apretaba uno de sus puños con fuerza, sabedora de lo que iba a llegar.

POOOMP

-¡Ugh!

La rusa siseó al notar un ataque a quemarropa en su espalda. Debido a dicho ataque, su cuerpo se estrelló con fuerza contra la pared de la ducha, tirando varios de los cuadraditas de colores fríos que decoraban dicha pared.

PAM

Su cabeza rebotó con fuerza bestial contra la pared cuatro veces, tirando aún más cuadraditos decora torios. La sangre comenzó a chorrear por varias heridas en el rostro.

-¡Zorra de mierda! ¡Hija de puta! – gritaba furiosa Laurana Vual al tiempo que soltaba la cabeza de la rubia.

Anastasia cayó al suelo mareada y dolorida. El agua se había teñido de rojo de su sangre y su vista estaba nublada no solo por la sangre, sino por la conmoción que estaba sufriendo. A pesar de tener el cuerpo de un demonio, que solía ser más resistente que el humano, quien le había ocasionado dichos golpes también poseía una fuerza similar, o incluso superior a la suya si había usado la promoción a Torre… de lo cual estaba cien por cien segura.

-¡¿Cómo te has atrevido a hacerme algo así, eh?! ¡Responde puta barata! – Reclamó dándole fuertes patadas en la espalda – ¡Eh perra, te estoy hablando!

PLAF

Al igual que con los castigos de Veneriam, Anastasia no podía hacer nada contra los castigos de los demás hijos de Casas demoniacas.

Laurana la alzó de los pelos. La hija de la Casa Vual era bastante más baja que ella, y lo que le daba envidia era de la hermosura de la humana, por lo que disfrutaba mucho el causarle dolor y dejarle el cuerpo lleno de moratones y heridas.

Anastasia sabía que de nada serbia responder a sus demandas. No responderle era malo, pero responderle era aún peor. Apretó los puños, deseando con todas sus fuerzas liberar su poder y reducir la existencia de esa desgraciada a nada. Ni siquiera su alma sobreviviría a su ira. Pero no, aun no. Si lo hacía, todo se iría por el desagüe. Debía aguantar… solo un poco más…

Dejó que Laurana soltara toda su rabia y se marchara luego de escupirle. El cuerpo le dolía horrores, pero nada que su curación mágica no pudiera resolver. Podía usar su magia para hacer una ilusión y que su rostro y cuerpo se mantuvieran como si nada hubiera pasado. Pero solo era eso, una ilusión. Anastasia jamás se curaba por completo de sus heridas. Su cara así como el resto de su cuerpo estaba lleno de cicatrices, cicatrices que dejaba ahí para recordarle su vida y también para mantenerse cuerda y esperar paciente.

Una vez se hubo curado, decidió terminar su ducha y luego marcharse a su habitación. Cuando abrió la puerta no se sorprendió al ver a Gilbert e Issei, ambos en el mismo estado que ella había estado hacía unos minutos. Magullados, con sangre seca que había surgido de diversas heridas, algunas con gran peligro de infección. Sus rostros hinchados y el cuerpo lleno de moretones. Suspiró al tiempo que su hechizo ilusorio se disipaba, mostrando su verdadero rostro lleno de cicatrices.

-Cada vez te pareces más a Balalaika. – bromeó Issei.

-Eso quiere decir que sigo estando buena.

-¿Laurana?

-¿Quién sino? Y a vosotros tampoco debería preguntaros, ¿no?

-Me sorprende que aún nos sigamos haciendo estas preguntas. – sonrió como pudo el congoleño.

Anastasia soltó una leve risilla y luego un quejido. Caminó hasta la cama, subiéndose a la dicha, sentados detrás de ambos al tiempo que aplicaba su magia curativa en los dos varones. Otra parte de su rutina diaria. El tratamiento fue largo y lento, pues Anastasia debía encontrar las heridas tanto internas como externas y proceder a su curación con sumo cuidado, pues el más mínimo error podía costar caro a alguno de sus dos amigos.

Para cuando la curación hubo finalizado, la rusa cayó dormida en la cama, totalmente agotada. Issei fue al único sofá de la habitación para dormir y Gilbert durmió en una colcha en el suelo. Cuando era humano, en su aldea, vivía con cero lujos, en camas en el suelo o durmiendo en hamacas o grandes troncos. Puede que no pareciera mucho, pero él estaba más que acostumbrado, e incluso le gustaba.

Pero, ¿por qué no dormía cada uno en su propia habitación? Pues porque se habían acostumbrado. Anastasia había sufrido violaciones cuando dormía por parte de su amo, e Issei y Gilbert bromas que distaban mucho de ser pesadas o simplemente eran golpeados. Pero, desde que comenzaron a descansar juntos, aquellos sucesos casi habían desaparecido. A veces Venerarían aparecía y violaba a Anastasia mientras sus dos compañeros no podían hacer otra cosa que recibir una paliza y ver como el hijo de la Casa Shax satisfacía sus instintos.

XXXXX

El mes de mayo llegó y un suceso que comenzó como habladurías se extendió rápidamente por todo el Inframundo demoniaco. Los miembros nobles de la Casa Shax estaban reunidos para comer, con el matrimonio y los hijos en la mesa y los sequitos de estos de pie, pegados a la pared, sin comer ni beber, totalmente callados y en pie.

-¿Habéis escuchado sobre lo que va a ocurrir entre Rias Gremory y Raiser Phoenix? – preguntó Lord Shax mientras tomaba un largo trago de vino.

-No. ¿Qué es lo que ocurre ahora con esos dos? – preguntó la única hija del matrimonio.

-Al parecer la heredera de los Gremory ha retado a Raiser a un combate. Si ella gana se anula el matrimonio, pero dudo que eso vaya a suceder. – se encogió de hombros el patriarca.

-La pobre está afectada de la cabeza. No tiene ni la mitad de su equipo y piensa luchar contra Raiser. Va a ser una derrota total. – se carcajeó el primogénito Shax.

-Pse. Estoy con Gulper. – Asintió Veneriam – Yo solo he logrado un empate contra Raiser, ¿y ella piensa que podrá derrotarle? ¡Ardo en deseos de ver su obvia derrota!

-¡Estoy contigo! ¡Verlo seguro que será maravilloso! – bramó el tercer hijo de la Casa Shax.

Para los tres reencarnados de Veneriam, aquella era una conversación que nada les importaba. Después de todo, era de lo más normal que matrimonios así sucedieran, aun siendo tan jóvenes teniendo en cuenta la larguísima vida de los demonios. Para cuando los nobles hubieran finalizado la comida, los miembros de los sequitos así como la servidumbre fueron a diversas salas pequeñas y que no tenían el lujo que poseía las salas donde los nobles disfrutaban de sus comidas. En realidad, eran solo cuatro paredes con cubiertos y platos de madera, con mesas pequeñas e incomodas sillas.

Además, siempre estaban cambiando, pocas veces repetían siempre los mismos en cada mesa. Una extraña orden de sus amos, aunque suponían el motivo de aquello.

Los días fueron pasando, hasta que el momento del enfrentamiento entre ambos herederos se llevó a cabo… con el resultado esperado. Todos los nobles y sus séquitos estaban reunidos en la más grande sala del castillo Shax, observando a través de una pantalla holográfica el partido filtrado entre los herederos de los Clanes Gremory y Phoenix.

-¡Jajajaja! ¡Fijaos! ¡Que ridículo!

No solo Veneriam, sino que el resto de miembros de la Casa Shax se burlaban de Rias Gremory. En un video filtrado, nadie sabía cómo, se podía ver el combate completo entre el grupo de Rias Gremory y el grupo de Raiser Phoenix. A pesar de que era cierto que Raiser perdió algunas piezas, no fue nada comparable a cómo las piezas de Rias fueron cayendo una a una hasta nada más que quedar la propia Rias. Esta usó su Poder de la Destrucción contra Raiser hasta quedar agotada, cayendo al suelo, apoyando las manos en este para mantener su cuerpo mientras con pesar declaraba su derrota.

-Hum, si se pusiera así delante mío… - canturreó Veneriam.

Anastasia tuvo un escalofrió ante las palabras de su Rey. Gilbert e Issei cogieron cada uno una mano para que la rubia se tranquilizara y no se quebrara ahí en medio.

La verdad es que sentían lastima por Rias Gremory. Obviamente su situación estaba tan lejos como la galaxia más lejana del universo con la Tierra. A pesar de a lo que estaba obligada como mujer que era en una organización con pensamiento medieval, su situación como reencarnados les hacía prácticamente imposible sentir empatía. Sentían lastima, un poco, pero poco más.

Puede que a la heredera Gremory le restara pasar lo que le quedaba de su vida, apenas tenía dieciocho en una especie que llegaba a los diez mil años, con Raiser Phoenix, pero nada comparable a lo que podía llegar a sufrir un reencarnado. Después de todo, ella seguía siendo de noble cuna y ellos eran considerados como perros que había que amaestrar con fuerza y violencia en la casi mayoría de las ocasiones.

Ni siquiera la propia Anastasia podía sentir empatía con la Gremory. Ya ella bastante tenía con lo suyo.

XXXXX

Los tres reencarnados observaron a las recién llegadas. Dos hermosas mujeres de Casas consideradas extinguidas que iban a entrar al servicio de la Casa Shax. Ya habían visto casos como ese. El propio Sairaorg Bael tenía en su sequito a descendientes de Casas consideradas extintas por X motivos.

El portador de Ddraig las analizó con ojo crítico. Ambas sin duda poseían gran belleza y se jugaría sus huevos a que poseían gran experiencia en la cama. A su mente llegaron diversas imágenes de encuentras acalorados y apasionados, pero tuvo que desviar la mirada y tragarse su revolución hormonal. Hacia unos años que había aprendido que no podía mostrar el deseo por ninguna mujer sin permiso de su amo, y este jamás daba ese permiso ni a Gilbert ni a Issei. Es más, el joven japonés descubrió aquella norma de una manera nada agradable.

Aun lo recordaba. Había cumplido los catorce años. Su cuerpo empezaba a responder a los estímulos sexuales del sexo contrario. Recordaba que se había sentido muy atraído por una de las sirvientas y esta se mostró receptiva con él. El problema fue cuando Veneriam les descubrió en una de las salas de las fregonas. Veneriam se enfureció por ello. Abofeteó con fuerza a la criada, rompiéndole el labio y a Issei primero le dio una paliza mientras le repetía que no podía meter si cosa en ninguna mujer sin su permiso.

Luego llegó lo peor. Con todos los miembros del servicio delante así como miembros reencarnados de su sequito, Veneriam obligó a Anastasia a usar un hechizo de inamovilidad sobre Issei, que se encontraba a cuatro patas con el trasero expuesto. El joven Sekiryuutei pensó que iba a ser nalgueado con algo doloroso… pero la verdad fue peor.

-¡Gilbert! – bramó el heredero demoniaco.

-¿Si, mi amo?

-Quiero que le des por culo.

No solo Gilbert, sino que la propia Anastasia se horrorizaron por ello. Incluso algunos criados, los reencarnados de humanos sobre todo, también se horrorizaron.

-P-pero mi amo…

-¡Nada de peros! ¡O lo haces tú o lo harán ellos!

Aquello aterrorizó no solo al propio Issei, sino también al resto de sirvientes varones. Gilbert sabia quien eran ellos, pues él los sufrió en carne viva, y muy pocas veces había sentido tanto miedo y dolor como aquella vez. ¿Y por qué Veneriam había elegido a Gilbert? Porque el susodicho ya había sufrido de aquello una vez, cuando tenía la edad de Issei. Y aunque odiara admitirlo, el congoleño hacia honor a las frases sobre su raza.

Gilbert no sabía qué hacer. Por una parte no deseaba hacerle eso a su joven amigo, no solo porque no tenía esos gustos, sino porque Veneriam no permitiría nada que suavizara aquello, por decirlo de alguna manera. Pero también sabía que ellos destrozarían a Issei de un modo que solo él sabía que era posible.

-Si… mi amo…

Gilbert hizo una reverencia ante la mirada de todos los presentes. Veneriam sonrió satisfecho y Anastasia se mordió el labio tan fuerte que sangró más de lo que suele ser normal.

-¡Que nadie cierre los ojos o aparte la vista! ¡El que lo haga sufrirá con ellos!

Todos tragaron seco ante la advertencia de Veneriam. Issei, con lágrimas en los ojos y el puro terror reflejándose en ellos, observaba cada paso que el manipulador de la gravedad hacia él. Gilbert, con una profunda tristeza en sus ojos, solo pudo decir:

-Lo siento.

Aquella vez, frente a todos los sirvientes, sus compañera reencarnada y su amo, Issei sufrió una de las peores experiencias de su corta vida. Luego de aquello, la relación entre Gilbert e Issei se volvió casi nula, cosa que produjo satisfacción a Veneriam. Fue solo gracias a Anastasia, que no dudaba que se partiría del todo si no estaban los tres juntos, que ambos pudieron volver a ser buenos y grandes amigos, incluso considerarse hermanos.

Chasqueando la lengua frustrado el Sekiryuutei se marchó en dirección contraria a donde se encontraban las nuevas inquilinas. Puede que no pudiera disponer de una compañera femenina para liberar tensión, pero siempre existía la vieja confiable.

Aquella misma noche, cuando tanto el matrimonio Shax como sus hijos ya habían ido a descansar después de un largo y duro día de no hacer nada, los tres compañeros reencarnados se reunieron en la parte trasera del jardín. Anastasia rebuscó en su gabardina y sacó algo parecido a una pequeña perla, la cual lanzó contra el suelo. Nada más tocarlo, se abrió una especie de portal. Sin duda alguna, los tres lo traspasaron, encontrándose en un lugar muy conocido… la base principal de la Facción de Héroes de la Brigada del Caos.

Reconocieron a muchos de los presentes, pues o bien eran miembros antiguos que habían ido conociendo en los últimos dos años, o eran reencarnados que sufrían una situación parecida a la suya. Se saludaron con alegría, incluso intercambiando palabras e intereses. En aquel lugar podían relajarse. Aquel lugar era su refugio ante la mierda de vida que tenían en el Inframundo.

Desde que Issei aceptara la oferta de Cao-Cao hace dos años, poco a poco habían ido poniéndose en contacto con reencarnados que sufrían a manos de sus amos. Era así como, como indicó Cao-Cao, la inmensa mayoría de los reencarnados se habían unido a la próxima revolución. Aquello aumentó los números de la Facción estratosféricamente, aunque de modo momentáneo. Puede que todos los presentes aceptaran la oferta de la revolución, pero aquello no indicaba que fueran a formar parte de la propia Facción… aunque siempre existía la posibilidad.

Luego de hablar con varios compañeros, los tres miembros de la Casa Shax avanzaron por la base hasta llegar al despacho del líder de aquella Facción, que les esperaba junto a Heracles, Georg y Jeanne.

-Saludos compañeros. Sentaos. ¿Os apetece algo? – preguntó Cao-Cao mientras les mostraba varios asientos.

Cada uno pidió una bebida y se colocaron alrededor de una inmensa mesa de roble. Fue una idea que se les ocurrió cuando Arthur Pendragón aun formaba parte de dicha Facción, pero desde hacía unos tres años que la había abandonado. Los miembros presentes comenzaron una charla amena, avanzando sin pausa pero sin prisa al tema principal.

-¿Cómo va todo, Cao-Cao? – preguntó Anastasia al líder de la Facción de Héroes de la Brigada.

-Viento en popa. Leonard ha logrado llegar al objetivo y el número de usuarios con nivel Balance Breaker se ha disparado en estos dos últimos años. Muchos han llegado al nivel de un Clase Alta. – sonrió satisfecho el descendiente de Cao-Cao.

-Eso quiere decir que no falta mucho, ¿verdad? – preguntó esperanzado Gilbert.

-Sí y no.

-¿Qué quieres decir?

-Que aún no es el momento, pero este está más cerca.

-¡No me jodas! – bramó el congoleño coleando la mesa con ambas manos con tal fuerza que tiró las copas, derramando el líquido.

A pesar de aquella violenta reacción, ninguno hizo el menor movimiento.

-Entiendo tu frustración, créeme. – dijo el portador de la Lanza con mirada seria.

-No vives lo que nosotros, así que no te atrevas a decir eso.

-Y es por eso mismo que no quiero que esto sea un fracaso. Cuando el plan salga adelante, debe ser un éxito. No puede haber fallos.

-¿Y cuándo llegará? Ya estamos al límite. – indicó Anastasia.

-Estamos preparando el camino para que el Inframundo demoniaco comience a tambalearse. – Respondió Jeanne – Los demonios no lo verán venir. ¡Les pillaremos con los calzoncillos bajados!

-No entiendo.

-Lo que Jeanne quiere decir, es que se acercan ciertos acontecimientos que podrían llevar a una nueva Gran Guerra. – explicó Georg.

-¿? ¿Cómo dices? ¿Acaso eso no sería malo?

La rusa no entendía por qué debía llegarse a una nueva Gran Guerra sobrenatural.

-Como bien sabrás, la primera Gran Guerra sobrenatural tuvo casi nulas repercusiones en el mundo humano, por lo que una segunda es casi imposible que las tenga.

-Creo… creo que empiezo a entender. Queréis que se genere una nueva guerra y aprovechar esto para que hagamos la revuelta. – murmuró la hechicera con mirada analítica.

-Tu misma lo has dicho. – sonrió el portador del Dimension Lost.

-Pero una nueva Gran Guerra no es completamente posible. No hay nada cien por cien seguro. Por eso, en caso de no tener una nueva Gran Guerra, bastará con que el Inframundo demoniaco esté con sus cimientos blandos y tambaleantes. – indicó Cao-Cao.

-Nuestra intención, como bien sabéis, no es solo que os liberéis de las cadenas que os han puesto los demonios, sino exterminar a las razas sobrenaturales. – Comentó Heracles encogiéndose de hombros – Pero no somos idiotas. Nuestro nivel es aún insuficiente para enfrentarnos a los supuestos "Dioses". – En aquella última palabra hizo un gesto reconocido con los dedos – Tenemos nivel y poder para enfrentarnos a las Facciones como los demonios, ángeles, caídos, vampiros o youkais… pero Asgard, el Olimpo y demás lugares ya es algo más difícil de realizar. Por eso, si una nueva Gran Guerra surge, nosotros aprovecharemos para atacar cuando estén con las guardias bajas.

-Un acto sin honor. – opinó el manipulador de la gravedad.

-Nos enfrentamos a seres sumamente poderosos. Si no puedes igualarles en poder, deberás usar otra estrategia. – Recordó el portador de la Lanza – Y a mí, por lo menos, me falta aún tiempo para poder ser una amenaza para los falsos Dioses. Incluso con esta poderosa lanza, soy consciente de que no podría derrotar a alguien como Zeus o Thor, ni mucho menos a Shiva.

-En pocas palabras, todo recae en la estrategia. – Suspiró Issei – Incluso un idiota como yo comprende eso.

-¡Exacto, mi buen Issei! Solo os pido un poco más de paciencia. La luz al final del túnel comienza a aparecer.

Ante las palabras del líder de la Facción de Héroes, los tres reencarnados solo pudieron asentir. Sus esperanzas estaban puestas en la estrategia de aquel genio descendiente del Cao-Cao de la Era de los Tres Reinos. Ya les había demostrado su genialidad, y no solo en tácticas y estrategia. Si él decía que poco quedaba para obtener su libertad… entonces se fiarían.


Bueeeeeno, pues aquí el primer capítulo. No sé si es lo más crudo que he escrito hasta ahora, pero quiero dejar en claro la brutalidad y barbaridad que han sufrido los tres reencarnados. Como podéis ver, motivos para liarla gorda no es que les falte, precisamente. Y puede que los otros reencarnados no vivan vidas tan duras, ni se acerquen lo mas mínimo, como los Sitri, Gremory o los Bael, pero esto hace una idea de lo que se ha estado mencionando todo el capítulo. La mecha está encendida y avanza hacia el polvorín.

Aviso de que en este fic no me pondré un "número de palabras", por lo que un capitulo puede tener entre cinco mil y diez mil palabras. Lo que me salga.

Nos leemos !