High School DxD no me pertenece, pertenece a su respectivo autor. Yo hago esto sin ánimo de lucro, solo para pasar el rato.

fwterrorista: meh, no me llama la atención. No pintaría nada como eso en este fic.

Dark Thundercat: así somos los humanos. ¿Qué se le puede hacer? Juzgar por especie no es algo que ellos hacen, pero en cuenta lo tienen. Los Héroes tienen mentalidad extremista, algo así como los nazis. Pronto veremos si la consiguen.

Xam-D: dentro de poco colega, dentro de poco. Aún hay eventos que tratar. ¿Quién dice que aquí se van a encontrar? Fuajajajajajajaja.

-comentarios

-"pensamientos"

-*hablando por teléfono, comunicador, etc.*

-[Ddraig, Albion, Regulus, etc]


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Capítulo 2:

TODO DE ACUERDO AL PLAN


El día de la celebración de la boda entre Rias Gremory y Raiser Phoenix había llegado. Como era lo normal en los diversos matrimonios entre Casas, todos los líderes, así como sus descendientes, habían sido invitados a dicha celebración. Los patriarcas de la Casa Shax así como sus hijos e hija, se arreglaron lo más formal posible para dicha celebración. Puede que no fueran de las Casas más importantes en el Inframundo, pues ninguno de los suyos estaba en lo más arriba de los Rating Game ni eran familiares de los Maous. Pero, a pesar de ello, seguían siendo una de las familias sobrevivientes a la Gran Guerra y la guerra civil demoniaca.

Y, sabiendo como trataban a sus siervos o esclavos, uno esperaría que estos vistieran con ropas normales, pero no era el caso. Tenían una reputación y no podían verla manchada porque sus sequitos vistieran de forma no acorde a tal celebración. Issei suspiró frustrado al ver un carísimo traje de color azul oscuro con una camisa azul clara. No le agradaba usar traje, pero el castigo por no ir lo más elegante posible no era precisamente pequeño.

Una vez que se hubo cambiado salió al pasillo, donde Gilbert le esperaba vistiendo un traje negro con camisa roja y corbata también negra. El congoleño hizo una sonrisa divertida al ver la cara de mal humor del japonés.

-Te ves bien, colega. Deberías sonreír un poco más.

-Pse. Odio vestir tan elegante. Y tener al lado a un africano atractivo y que me saque una cabeza me hace sentirme mucho mejor.

-Gracias por el halago.

-Era sarcasmo.

-Aun así gracias.

Le dio una palmada en su hombro y ambos caminaron rumbo a la habitación donde la rusa residía. Esperaron pacientemente a que su compañera Alfil saliera… y no fue precisamente poco. A pesar de ser una poderosa hechicera y poder usar ilusiones como si fuera el mismísimo Loki, seguía siendo una mujer. Ambos varones habían tenido que soportar larguísimas esperas cuando su compañera debía de ir lo más elegante y hermosa posible.

Para cuando la rubia salió de su cuarto, ambos contuvieron el aliento. Se decía que la hermosura de los demonios, tanto varones como mujeres, era superior a la humana, era en estos momentos cuando ambos lo ponían en duda. Anastasia, frente a ellos, con un hermoso vestido morado, el maquillaje necesario y su pelo recogido de una forma para ellos complicada, daba a entender que la diferencia no existía.

-Debo de admitir que nunca dejas de sorprenderme. Cuando pensamos que ya no puedes estar más hermosa, va y nos haces esto. – sonrió ladinamente Gilbert.

Issei asintió, pensando igual que la Torre.

-Gracias chicos. Si, admito que cuesta superarse. – Haciendo una mala imitación de las modelos, la rubia sonrió divertida – Y vosotros también estáis muy guapos.

-Era de esperarse. – Gilbert también intentó imitar a un modelo, saliéndole mal a propósito.

-Venga, venga. Ya bastante tengo con estar entre dos personas atractivas. No me hagáis sentir peor. – gruñó Issei frunciendo el ceño.

-Compañero, que tú seas del montón no es mi culpa.

-¡Que te jodan!

Anastasia estalló en carcajadas al ver como Issei intentaba golpear a Gilbert, pero este le detenía con su brazo. La obvia diferencia de altura y largo de las extremidades provocaba una graciosa escena, con el Peón agitando los brazos sin alcanzar a la Torre.

-Venga, venga Ise. Tú tienes tu propio encanto. – sonrió la rusa abrazando afectuosamente al japonés.

-Pse. Si intentas hacerme sentir mejor… no lo estas consiguiendo. – murmuró sonrojado.

No era para menos. A pesar de no poder mostrar deseo sexual frente a su Rey, seguía siendo un joven de diecisiete años, y el tener a aquella mujer abrazándole por la espalda, sintiendo en esta su cuerpo, no era precisamente algo que pasaría por alto.

-Bueno, ¿nos vamos? Quedan cinco minutos y debemos estar en la entrada lo antes posible. – apremió Gilbert.

-Cierto. Vamos, vamos.

Los tres atravesaron los pasillos y corredores del castillo Shax, llegando al inmenso vestíbulo, donde los sequitos de los nobles de la Casa esperaban también a sus Reyes. Bajaron las escaleras de la entrada hasta el camino de asfalto donde esperaban una inmensa limusina y varias más pequeñas. Los sequitos se colocaron junto a sus respectivas limusinas, esperando pacientemente a que sus amos llegaran.

No pasaron ni diez minutos cuando los miembros de la Casa Shax atravesaron las enormes puertas, bajaron las escaleras y se adentraron en su limusina. Una vez el mayordomo hubo cerrado la puerta, los sequitos pudieron entrar en sus respectivos vehículos.

Anastasia, Gilbert e Issei se encontraron con un Caballo y una Torre, ambos humanos reencarnados de la hermana de Veneriam. Como era de esperarse, los miembros nobles de los sequitos de los Shax iban en sus propias limusinas. Pueden que fueran sus compañeros de sequito, pero seguían siendo demonios de nobles Casas, y no podían mezclarse con la chusma reencarnada. Pero claro, para los reencarnados humanos y no humanos, pero no demonios nobles, aquello era una liberación y un momento de paz y tranquilidad que aprovechaban hasta el último segundo.

Las limusinas se pusieron en marcha, atravesando las puertas que daban acceso al recinto, llegando a una carretera que conectaba con una de las vías principales del Inframundo demoniaco.

-¿Sabéis una cosa curiosa? A pesar de que los demonios se crean superiores a los humanos, hay que ver la de cosas que les han copiado. – comentó la Torre de la hermana de Veneriam.

-Ciertamente. – asintieron los demás.

El recorrido duró aproximadamente dos horas. Hubieran podido llegar antes, a través de círculos mágicos de tele transportación, pero el llegar en limusina tenía un toque diferente. Los círculos mágicos se veían más vulgares que llegar en carretas o limusinas. Para cuando llegaron al lugar donde se iba a celebrar la boda, los miembros de la Casa Shax salieron así como habían entrado a las limusinas, solo que con la diferencia de que esta vez cada sequito fue junto a su Rey.

El lugar era sin duda inmenso, un lugar tan grande que perfectamente podían caber todos los presentes, y aun sobraría espacio, tanto en anchura como en altura. Los guardas hicieron reverencias tanto a los matrimonios de las Casas como a sus descendientes. Una vez accedieron al inmenso edificio, pudieron comprobar que un gran número de miembros de otras Casas ya estaban ahí. Los Shax se dividieron, yendo a saludar a amigos o líderes de otras Casas.

Veneriam no perdió el tiempo y se acercó hasta Raiser y Rias. Ambos, vestidos como novios, saludaban y charlaban con varios de los invitados. Los tres reencarnados pudieron ver a no mucha distancia a los patriarcas Gremory y Phoenix, ambos charlando con diversos patriarcas de otras Casas. También pudieron ver a los sequitos del propio Raiser y la propia Rias. Los miembros del sequito de Raiser parecían pasarle bien, mientras que los del sequito de Rias mantenían una personalidad y cara al público de siervos felices por el matrimonio de su ama, pero para los tres reencarnados, los miembros Gremory solo ocultaban sus verdaderos sentimientos: ira, dolor, tristeza, rabia… Todos sentimientos negativos.

Y, no mucho más lejos, pudo ver a los miembros del sequito de Sona Sitri y Sairaorg Bael. Los primeros intentaban animar a los Gremory, y los segundos se mantenían a cierta distancia. Uno de ellos llamó la atención de Issei, pues a pesar de que se ocultaba con una capa que le cubría al completo, podía sentir un poder inmenso.

-[Una Longinus. No hay duda] – le informó Ddraig mentalmente.

-"Eso es impresionante. Ahora entiendo porque ese tipo es nuestro rival número uno entre los jóvenes demonios"

Issei se fijó en los líderes de ambos sequitos, Sona Sitri y Sairaorg Bael. La primera tenía entendido que era la amiga más vieja de Rias, ye Sairaorg era su primo por parte de madre. Ambos mantenían sus rostros serios, pues mostraban no estar de acuerdo con el matrimonio, pero nada podían hacer ellos.

-Ise, estate atento al presente. – le susurró Anastasia luego de darle un golpecito en el brazo.

El castaño volvió en sí, observando que se encontraban ya junto a los novios. Analizó concienzudamente a ambos, pues dado que nadie más iba a estar tan cerca, cualquier dato que diera a Cao-Cao sería sumamente valioso. Raiser Phoenix era un tipo agraciado, eso no lo dudaba, y su poder fácilmente equiparaba a un Clase Alta. Vio de reojo a Anastasia usar un pequeño hechizo que analizaría de la mejor manera posible a ambos herederos. Entonces desvió la vista a Rias Gremory. Sin duda era una chica hermosa, y demasiado bien dotada para tener dieciocho años, pero bueno, había visto a crías de catorce demasiado bien desarrolladas para su edad.

No escuchó demasiado de la conversación entre su Rey y Raiser, a excepción de felicitaciones y poco más, pues su mirada nuevamente se desvió, pero esta vez hacia los Maous, pues los cuatro estaban presentes; Sirzechs Lucifer, Serafall Leviathan, Ajuka Beelzebub, Falbium Asmodeus. Dos de ellos sin duda poseían el poder suficiente para ser Maous, pero los otros dos, Sirzechs y Ajuka, transmitían un nivel muy superior, aun estando relajados. Esos dos tipos eran sus mayores obstáculos a la hora de la revuelta, y ahora entendía perfectamente el motivo. Junto a ellos había varios de sus sequitos, siendo una de ellas, quien se suponía era la Reina de Sirzechs, quien llamaba su atención. Aquella mujer vestida de sirvienta poseía un poder equiparable al de Serafall. Otro poderoso obstáculo.

Volvió su vista al frente, pues Veneriam al parecer había finalizado su charla con los novios y procedía a marcharse. Abandonaron aquel lugar para mezclarse entre el resto de la muchedumbre, ahora ya los siervos libres de tener que ir tras su Rey. Los tres reencarnados aprovecharon para ir hasta el catering para comer y beber hasta que la celebración diera comienzo. Intercambiaron algunas palabras con otros reencarnados, pero nada importante.

Luego de aproximadamente una hora, la celebración dio comienzo. Una celebración corta que acabó con los juramentos y un beso de ambos. El desagrado de Rias era más que notable, pero su sumisión lo era aún más. Sona Sitri, Sairaorg Bael y los miembros del sequito de Rias no pudieron evitar hacer una mueca de desagrado.

La celebración siguió su rumbo hasta que los novios abandonaron el edificio. Luego de eso, conforme las horas iban pasando, los distintos miembros de las diversas Casas también abandonaron el edificio hasta que este quedó completamente vacío.

XXXXX

El tiempo siguió su rumbo. Ahora, fechas finales de junio, ya no se hablaba del matrimonio entre Rias Gremory y Raiser Phoenix. Al parecer, la Gremory debía haber vuelto por completo al Inframundo para vivir al lado de su actual esposo, pero como un favor personal a su ahora esposa, Raiser permitió que Rias volviera al mundo humano, siempre y cuando las noches volviera con su marido. De ese modo, la joven pelirroja podía volver a su amado instituto junto con sus siervos, aunque fueran unas horas al día durante cinco días semanales.

En cuanto a los sucesos de la Casa Shax, nada había cambiado. Todo seguía como siempre. O al menos eso es lo que se aparentaba. Lejos de los territorios del castillo Shax, los tres compañeros y amigos reencarnados se encontraban realizando su propio entrenamiento. Anastasia, como era costumbre, había cubierto la zona con una potente barrera tanto defensiva como ilusoria, de modo que nadie supiera que ahí pasaba algo, a menos que fuera muy poderoso y un entendido de la magia.

Dentro de la barrera, Issei se encontraba en su estado Balance Breaker. La armadura cubría su cuerpo así como su aura, aunque esta no desbordaba como solía ser costumbre. Frente a él se encontraba Gilbert. La Torre Shax se encontraba manipulando la gravedad sobre Issei, de modo que este estuviera soportando una presión increíblemente alta y, al mismo tiempo, concentraba su aura para contrarrestar el poder del congoleño. Ambos sudaban en cantidad, pues su entrenamiento consistía en mejorar la resistencia.

Mientras tanto, Anastasia observaba a lo lejos, siempre atenta a la barrera, pues, en caso de que alguien se acercara, debían desaparecer en el menor tiempo posible.

-Bien, creo que es tiempo suficiente. Deteneos. – ordenó la rusa.

Ambos dejaron de usar sus poderes y habilidades. Gilbert liberó a Issei de la presión aumentada de la gravedad y el Peón dejó de liberar su aura. Su cuerpo se tambaleó, por lo que no dio ni dos pasos cuando cayó de rodillas. La armadura desapareció y la hechicera observó al portador de Ddraig respirando con fuerza. Su camisa pegada a su cuerpo por el sudor y su rostro y partes de piel visible empadada con eso. Por su parte, Gilbert se encontraba en las mismas condiciones que su compañero reencarnado.

-Diría que si saltara ahora llegaría al techo… pero la verdad es que ni puedo sostenerme. – se rio el castaño mientras se tumbaba boca arriba en el suelo.

-[Has aguantado bien la presión, compañero. Si no lo hubieras hecho, el aumento de la gravedad te hubiera aplastado los huesos y órganos en apenas un instante]

-Ya bueno… no es agradable poner tu vida en juego en entrenamientos como este…

-[Cierto, pero con estos métodos has logrado un gran aumento en estos dos años]

-También es verdad. ¿Cómo estás tú, Gilbert?

El congoleño se encontraba sentado, con las manos apoyadas en sus rodillas y la espalda descansando en una gran roca.

-Voy bien. He llegado a sentir como si me apretaran la cabeza a tal punto que hubiera reventado.

-Descansad amigos míos, pues ahora me toca a mí. – dijo Anastasia acercándose al dúo.

El descanso se prolongó una media hora, pues Anastasia había usado su magia para acelerar la recuperación corporal. Para cuando ese tiempo pasó, ambos pudieron ponerse de pie, en perfectas condiciones para seguir entrenando. Dado que no estaban totalmente recuperados, ambos decidieron enfrentar a la hechicera del grupo, quien puso un rostro serio al tiempo que se preparaba para el duelo contra ambos.

Aunque a Issei no le agradara, admitía que Gilbert era el más problemático de ambos varones, pues su habilidad quinética le permitía atacar a tanta distancia como su vista le permitiera, y era increíblemente complicado de contrarrestar para quien supiera como hacerlo, pues en caso contrario, liberarse de aquel poder podía resultar casi imposible.

Pero estos entrenamientos espartanos no eran realizados por el simple hecho de ganar el poder suficiente para cuando llegara el momento, sino también para sincronizarse entre los tres. Con esos entrenamientos, cada uno había llegado a aprender como luchaban los otros dos, permitiendo realizar ataques conjuntos y aprovechar las virtudes y defectos para luchar mejor.

Una vez estuvieron preparados, Gilbert usó su poder manipulador sobre Anastasia, pero la rubia recorrió a un hechizo que contrarrestaba el poder manipula torio de gravedad, aunque no sin mucho esfuerzo. Issei aprovechó para promocionar a Caballo y salir disparado con sus propulsores hacia la rusa, quien recurrió a otro hechizo para levantar muros y estacas del suelo, las cuales Issei esquivó con dificultad.

Si algo sabían ambos varones, era que su compañera era capaz de plantarles cara a ambos, al menos durante un rato. No por nada era la más poderosa de los tres.

Issei usó sus draco-disparos contra la hechicera, quien usó la gravedad manipulada a su favor, provocando la misma distorsión que creaban los grandes cuerpos en el cosmos para desviar los disparos de poder dragontino, los cuales rotaron sobre Anastasia y salieron despedidos para chocar contra la barrera. Entonces la Alfil preparó otro hechizo que le permitió liberarse de la agobiante y asfixiante gravedad aumentada… un hechizo de tele transporte a corta distancia. Pero no pasó un instante hasta que volvió a sentir aquella presión.

-Tsk. Habéis mejorado. – sonrió con dificultad.

-¡No siempre ibas a poder derrotarnos tu sola!

Issei apareció a su espalda, con su promoción a Alfil, realizando más disparos de poder dragontino que esta vez chocaron con una poderosa barrera defensiva.

La batalla se alargó durante una media hora aproximada, el tiempo necesario para que ambos varones derrotaran definitivamente a la mujer del trio. Pero, a pesar de la victoria, no podían celebrarla, pues los tres estaban agotados.

-Bien… bien… esto ha… ido bien… - dijo Issei de forma entrecortada mientras revisaba un dispositivo – Colegas, nos llaman.

-¿Veneriam? – masculló la rusa.

-No. Cao-Cao nos manda llamar.

-¿? ¿Qué habrá pasado? Normalmente solo llama para cosas importantes. – comentó Gilbert.

-Pues debe serlo para ello. Anastasia, ¿crees poder?

-Por supuesto. Solo dame un segundo.

La rubia se puso de pie con algo de dificultad y, con su maná restante, invocó un círculo mágico de tele transporte, el cual envolvió a los tres, desapareciendo en unos pocos segundos del Inframundo. Y, justo después, la barrera que les cubría desapareció también.

XXXXX

Los tres reencarnados Shax aparecieron en la sala donde todos debían tele transportarse. ¿El motivo? Una medida de seguridad. Si alguien se tele transportaba a otro lugar que no fuera dicha sala, se tomaría como una violación de la seguridad del recinto. A quienes no pertenecían a la Facción se les eliminaba al instante, mientras que los pertenecientes recibían una dura reprimenda por ello.

En fin, una vez estuvieron en la base, recorrieron la susodicha para reunirse con los altos mandos de la Facción en el lugar de siempre. Allí los esperaban Cao-Cao, Heracles, Siegfried, Georg y Jeanne.

-Buenos días, tardes o noches. – Saludó Jeanne – Como no lo sé os saludo en las tres.

-Buenas tardes a ti también. – saludó Anastasia mientras tomaba su asiento.

Gilbert e Issei realizaron el mismo acto.

-Bueno, Cao-Cao, ¿qué es tan importante como para que nos hayas llamado? – interrogó Gilbert con los brazos cruzados, recargando su espalda en su cómodo asiento. La verdad es que lo necesitaba.

-Es respecto a nuestros planes. Ha habido un gratificante avance.

Los tres reencarnados miraron sin entender al portador de la Lanza del Destino.

-¿A qué te refieres con avance? – curioseó Issei.

-No sé si habrá llegado a vuestros oídos, pero hace un par de días, un suceso de suma importancia ha sucedido en la ciudad de Kuoh. Resulta que un conocido caído, el Cadre Kokabiel, ha intentado realizar un asesinato en masa en dicha ciudad.

Issei perdió el color de su rostro. Por lo que tenía entendido, sus padres biológicos Vivian en aquella ciudad.

-¡Yo me lo cargo! – clamó furioso.

-Tranquilo dragoncito. El cuervo ha sido desplumado. – tranquilizó Jeanne.

-Kokabiel, a pesar de su intento de asesinato de las herederas, ha logrado ser detenido. – Dijo Georg – Creo que será mejor que os cuente desde el principio.

Al parecer, aquella misma tarde, Kokabiel había hecho acto de aparición en la ciudad de Kuoh junto a un ex eclesiástico, un ex exorcista y un grupo de caídos rebeldes. El ex eclesiástico, de nombre Valper Galilei, intentaba recrear la Excalibur original y para ello se había unido a Kokabiel. Georg no perdió el tiempo en él ni en el ex exorcista. Kokabiel y su grupo habían robado varias Excalibur y la Iglesia había enviado a dos portadoras de estas para detenerlo. Al final exorcistas y demonios tuvieron que unirse para enfrentarse a Kokabiel. Incluso Raiser Phoenix se había unido a la lucha, claro que a regañadientes.

El Caballo de Rias, Yuuto Kiba, había estado a punto de morir en la batalla y parecía encontrarse en cuidados intensivos. Una de las exorcistas, la portadora de Durandal, había perdido la vida al intentar enfrentarse ella sola a Kokabiel, mientras que la otra, la portadora de Mimic, se encontraba en cuidados intensivos en el Vaticano.

El ex eclesiástico había muerto luego de recrear Excalibur, a manos de Kokabiel, y el ex exorcista había muerto a manos del grupo Gremory y Phoenix. La espada había sido destruida, pues parecía ser que el método de Galilei era nefasto.

Kokabiel había sido detenido cuando estaba a punto de matar a las hermanas de los Maous Lucifer y Serafall, luego de derrotar de forma humillante a Raiser Phoenix, pero alguien hizo acto de aparición, le detuvo, y se lo llevó de vuelta a Grígori. El ex eclesiástico y el ex exorcista habían muerto a manos de aquel que derrotó a Kokabiel. En cuanto a los otros caídos, estos se esfumaron tan rápido como pudieron.

Y ahora, parecía ser que Azazel quería reunirse con los líderes de las Facciones demoniacas y angelicales para intentar llegar a un acuerdo de paz.

Ese era el resumen.

-Como veis, es un gran avance para nuestros planes. – sonrió satisfecho Cao-Cao.

-¡¿Pero qué estás diciendo?! ¡Kokabiel fracasó! ¡Ese plan ha fracasado! ¡Seguimos en las mismas! – Clamó Issei furioso - ¡Y ahora Azazel quiere reunirse para hacer la paz! ¡¿Cómo demonios nos va a beneficiar eso?!

-Mi buen e idiota Issei… - el líder de la Facción negó divertido - ¿Por qué no piensas más a lo grande? Anda, haz el intento. – al ver que el castaño comenzaba a gruñir como un animal salvaje, Cao-Cao suspiró – A veces creo que realmente eres un idiota poderoso sin cerebro. – las risillas de los demás presentes resonaron en la sala – Escucha bien Issei. A pesar de que Azazel formalizara un tratado de paz con los lideres demoniacos y angelicales, ¿en serio crees que no habría consecuencias? Piénsalo bien. Son tres especies que se han odiado a muerte desde que fueron creadas. Si de repente llegan y sus líderes deciden hacer la paz, obviamente no habrá muchos a favor. Es más, estoy totalmente seguro de que habrá muchos que no estén de acuerdo. ¿Qué crees que hará la Iglesia, o los líderes más ancianos de los demonios? No lo verán con buenos ojos, y lo más probable es que haya sublevaciones o actos de traición directos e indirectos.

Ante aquella explicación, el portador de Ddraig abrió los ojos con sorpresa, y todos pudieron asegurar que se encendía una lucecilla encima de su cabeza.

-[No tienes talento… eres idiota… ¿Qué portador me ha tocado?] – gruñó Ddraig, aumentando las risas de los demás.

-Piensa bien en ello Issei. Si el tratado sale adelante, el malestar de muchos solo será otro añadido a nuestro polvorín. Solo será otro beneficio a largo plazo.

-Entiendo… entiendo ahora… Entonces, ¿ambos posibles hubieran sido beneficiosos? Digo, la muerte de las hermanas de los Maous o el posible tratado de paz.

-Exactamente.

Cao-Cao se cruzó de brazos, satisfecho porque el más idiota de todos los presentes hubiera entendido por fin.

-Al menos este idiota no llega a tal punto de idiotez. – se burló Siegfried.

-¡Oye!

-Pero, ¿quién ha derrotado a Kokabiel con tan suma facilidad? – interrogó el congoleño.

Las miradas de los miembros de la Facción fueron directamente al Sekiryuutei.

-Ha sido el némesis del Dragón Rojo… el Dragón Blanco Albion. – respondió Cao-Cao.

-¡! ¡La reputísima madre! – clamó Issei asombrado.

-Interesante, ¿verdad? No teníamos conocimiento de que el Blanco formara parte de la Facción de los ángeles caídos. Me pregunto quién será, pero nada nos importa. Solo era un dato que me pareció relevante para nuestro dragón aquí presente. La verdad es que la presencia del Dragón Blanco no nos afecta demasiado.

-¿Qué no nos afecta? Hablamos del Némesis de Ddraig. Yo creo que si es para preocuparse. Dime Ddraig, ¿no te preocupa la aparición del Dragón Blanco? – preguntó Gilbert no muy confiado.

-[El Blanco, Albion. Tenemos la tradición de que nuestros portadores luchen hasta que uno salga muerto. Es un instinto que mi compañero notará cuando lo tenga de frente. Si queréis que no se desconcentre, os aconsejo mantenerle alejado cuando estéis con vuestra revolución. En caso contrario, tened por seguro que le perderéis. Su mente solo se concentrará en acabar con el Blanco]

-Es un dato a tener muy en cuenta. Te lo agradecemos, Sekiryuutei. – agradeció sinceramente Cao-Cao por aquel dato sumamente relevante.

-¿Y qué opinas tú de esto? La verdad es que parece una comedia trágica. – sonrió Jeanne mirando a Issei mientras jugueteaba con una espada sagrada creada con su Sacred Gear.

-Opino igual que Ddraig. Sinceramente me importa una mierda el Blanco, pero si existe la posibilidad de que me distraiga de nuestro objetivo, entonces será mejor arreglarlo.

-En ese caso, esperemos a la próxima reunión entre líderes y veamos cómo se desarrollan los hechos. Hasta entonces, nada más nos atañe. Pero, no debéis marcharon aun. Quedaos, pues vamos a presenciar un momento histórico.

Los tres reencarnados observaron a los demás sin entender el motivo de sus sonrisas. Uno a uno se levantó de sus respectivos asientos y abandonaron la sala. Los tres reencarnados les siguieron, atravesando la base hasta llegar a la sala más grande de la base, que había sido modificada, pues lo que antes era una sala totalmente plana, ahora tenía tribunas colocadas en diferentes niveles para que todos pudieran ver el centro. Uno podía acordarse de una plaza de toros o un coliseo romano.

Los altos mandos de la Facción, en los cuales estaban incluidos Anastasia, Gilbert y el propio Issei, se sentaron en los asientos más cercanos al centro. ¿El motivo? Dos camillas médicas, con dos reencarnados acostados en ellas. Lo que estaba a punto de probarse era la eficacia del método en el cual los más inteligentes de la Facción y expertos en las Evil Pieces habían estado trabajando por años para poder extraer las Piezas de los propios reencarnados.

Hasta ahora se había demostrado que era posible extraerlas, pero, al igual que con las Sacred Gears, el usuario fallecía, por lo cual era un plan inviable. Ahora, luego de tantos años de estudio y trabajo, creían haber dado con la fórmula para extraer dichas Piezas y no matar al reencarnado.

Los dos que se encontraban en las camillas eran voluntarios que se habían ofrecido para dicha prueba, sin miedo a nada. Si el método tenía éxito, dejarían de ser esclavos de sus amos, y si no tenía éxito, al menos se librarían de su mala y horrible vida. Pero sin duda alguna, los que más esperanzas tenían en el nuevo método eran todos aquellos reencarnados que se habían unido a la causa a la espera de una liberación.

Un hombre anciano sin ningún tipo de poder o habilidad especial, salvo la de ser un cirujano cuyo nivel estaría entre los cinco mejores del mundo, que había aprendido la magia para sus procesos quirúrgicos, hizo acto de aparición, vestido con una bata blanca.

-Compañeros, el día de hoy es sumamente importante para todos nosotros. Este día, estos dos valientes – colocó una mano en las dos personas de las camillas – han pedido ser voluntarios en esta prueba para poder eliminar las Evil Pieces de sus cuerpos y almas… aun sabiendo que no era un método cien por cien seguro ni fiable. Por eso, estos dos merecen todo nuestro respeto y apoyo. – Los aplausos para los dos voluntarios resonaron en toda la gran sala – Ahora procederé a dar inicio al método.

Se hizo el silencio total. Todos observaban expectantes como aquel anciano con décadas de experiencia en magia y cirugía, aplicaba su método para la extracción de las Sacred Gears. El motivo de que él hubiera sido elegido, era que usaba la magia como un cirujano usa sus herramientas para las cirugías, solo que en este caso la operación involucraba no solo el cuerpo, sino que también el alma.

Era un proceso lento y debía ser sumamente cuidadoso. Dos ayudantes estaban junto a él, no solo apoyándole en cuanto al propio poder mágico y la cantidad de maná, sino para cualquier cosa que necesitara. La operación se alargó aproximadamente una hora para ambos. Para cuando hubo finalizado, aquel anciano suspiró y se sentó en una silla que le habían llevado. Estaba agotado, tanto física como mentalmente.

Pero, a pesar de todo, nadie podía borrarle la sonrisa de su rostro. Y es más, toda la sala estalló en aplausos. ¿El motivo? Frente a ellos estaban las Evil Pieces de ambos voluntarios, una pieza de Torre y dos de Peón. Pero lo mejor de todo es que ambos reencarnados estaban vivos y en perfecto estado.

-¡Felicidades doctor! ¡La operación ha sido un éxito! ¡Su método es un éxito! – felicitó Cao-Cao mientras se acercaba al anciano, estrechando su mano de forma afectuosa – Gracias a usted, nuestras metas están mas cercas, y todos aquellos que fueron reencarnados, ahora tienen la solución a ello. Este es un mérito que jamás será olvidado.

-Gracias muchacho, pero, si no os importa, creo que iré a descansar.

-Descanse bien doctor. Se lo ha ganado a pulso.

El anciano, asintiendo agradecido con la cabeza, se marchó de la sala rumbo a su cuarto, siendo ayudado por sus dos ayudantes. Mientras tanto, los altos mandos se acercaron a ambos reencarnados, viendo con suma satisfacción las Piezas extraídas de ambos. Hablando de ellos, estos estaban durmiendo tranquilamente. Sus rostros reflejaban una paz que no habían tenido desde que habían sido reencarnados, uno hace doscientos años y el otro hace ciento veinte años.

-Bien compañeros, como le he dicho al doctor, nuestras metas están más cerca.

-¿Y qué es lo que nos falta?

-Los anuladores de voluntad.

-¿Cómo es posible que hayamos logrado esto antes que eso?

-El motivo es que no es lo mismo hacer una extracción de algo ligado al alma que inutilizar una conexión entre Piezas. Por raro que parezca, lo segundo es sumamente más complicado que lo primero.

-Bueno, no hay que ponerse serios. Esto es un avance extraordinario y hay que celebrarlo como se debe. Paso a paso, compañeros… Pasó a paso…

XXXXX

Al día siguiente, en el Inframundo del único tema que se hablaba era del ataque del Cadre Kokabiel a la escuela donde estudiaban las hermanas de los dos Maous. Al parecer, aquella información no debía haberse filtrado para evitar una tensión innecesaria en el territorio demoniaco, pero ciertas personas habían sido lo suficientemente hábiles como para extender la noticia como si de una mecha rápida se tratara.

La tensión en el Inframundo era tal que uno podía asegurar ver diminutos filamentos capaces de cortarse con un simple pelo. Hubo una reunión de emergencia del Consejo y los cuatro Maous. Para cuando esta hubo finalizado, se acordó que solo dos Maous, los hermanos de Rias y Sona, serían los representantes de los demonios en aquella conferencia de paz propuesta por Azazel.

Mientras ambos Maous se encontraban en la ciudad de Kuoh, junto a varias de las mejores tropas demoniacas, los acontecimientos de dicha conferencia se seguían muy de cerca en todo el Inframundo.

En el castillo Shax, todos estaban reunidos en la mayor sala del castillo, nobles y siervos. En diferentes imágenes podían verse los alrededores de la ciudad nipona así como la academia de la ciudad. No había nada dentro de la habitación donde la conferencia se llevaba a cabo, pero si podía verse las tropas de ángeles, caídos y demonios custodiando dicha academia.

-Mira que tienen cojones. – Gruñó Veneriam – Intentan asesinarlas y ahora piden la paz. ¡Esos malditos caídos!

-Es de entender el actuar de su líder. No por nada fueron los primeros en abandonar la guerra. Por lo que sabemos de Azazel, este prefiere evitar otra guerra como aquella. – explicó el patriarca Shax.

-¡Ja! Pues ya me gustaría ver como lo logra. – Habló el primogénito Shax – Raiser Phoenix fue derrotado y sufrió severas heridas por el poder sagrado, un miembro del sequito Gremory está entre la vida y la muerte y ambas herederas han sufrido serias heridas por Kokabiel, por no contar la exorcista muerta y la que está en coma. Difícilmente veo que se llegue a un acuerdo de paz. En todo caso se llegaría a uno para eliminar a los caídos.

La reunión se alargó durante varias horas, hasta que de pronto se pudo ver una gran explosión que destruyó la barrera protectora de la academia, destruyendo además una parte considerable de esta.

-¡Joder! ¡Eso ha sido bárbaro! ¡Esa es una barrera de categoría suprema! – bramó la única heredera Shax.

No solo los nobles Shax, sino que el resto de siervos observaban asombrados. Solo un poder superior a la Clase Suprema, oséase un Clase Divina, podía haber destruido dicha barrera. ¿Acaso un Dios iba a detener la reunión?

-¿Esos no son… de la Brigada? – murmuró la patriarca Shax al ver como numerosos círculos demoniacos y humanos hacían acto de aparición en la academia y comenzaban un fiero ataque contra las fuerzas de las tres Facciones, las cuales habían quedado completamente congeladas en el aire.

Entonces la retransmisión se cortó, dejando impactados a todos los demonios que la estuvieran viendo.

-¡¿Qué cojones acaba de pasar?! – Bramó Veneriam enojado - ¡Nos estamos perdiendo lo mejor!

A pesar de las quejas del heredero, nada nuevo se mostró. Debido a eso, todos abandonaron la sala y volvieron a sus quehaceres, aunque nerviosos por lo que estuviera pasando en la ciudad humana. Ese momento fue aprovechado por los tres compañeros reencarnados, quienes se pusieron en contacto con sus compañeros de la Brigada.

La reunión de emergencia se había llevado a cabo en la base de la Facción de Héroes. Todos estaban atentos a lo que había y estaba pasando en la ciudad. Los altos mandos estaban reunidos, pues tenían información actualizada de todo lo ocurrido.

-Al parecer, el Blanco, Vali Lucifer, ha traicionado a Azazel. Parece ser que usó a los de la Facción de los Antiguos Maous, pero realmente tiene su propio grupo. Arthur y su hermana Le Fay están entre ellos. – explicó Georg.

-Una traición entre las filas de Grígori. Esto solo puede sernos aún más beneficioso. – Heracles se cruzó de hombros, sumamente alegre por las buenas nuevas – Si los que no estén de acuerdo con la paz entre las tres Facciones ven que uno traicionó a Azazel y no recibió castigo, eso solo les alentará.

-Pero, ¿y la muerte de Katarea? – preguntó Siegfried.

-Esa pobre idiota no usó su cabeza. Y temo que los otros dos tampoco la usan demasiado. – Se lamentó Cao-Cao – Pero eso no nos atañe. Mientras cumplan con su parte, nosotros estaremos bien.

-¿Y cuál será nuestro siguiente paso? – interrogó Anastasia.

-Dado que la paz ya está hecha, la desconfianza en los opositores irá en aumento. Nuestro deber ahora es alentar a aquellos contrarios a la paz. Pero habrá que tener cuidado. Cuando exploten, debe ser al mismo tiempo. No sería beneficioso si unos se alzan antes que otros. Debe ser sincronizado.

-¿Y eso?

-Pensadlo. Ahora, con esa paz, si los reencarnados se alzan, si nosotros y los miembros de la Facción de los Antiguos Maous atacan, los ángeles y caídos posiblemente envíen tropas en ayuda de los Maous y el Consejo de los Setenta y Dos Pilares.

-Divide y vencerás, ¿verdad?

-Exactamente. Si las tres Facciones tienen sublevaciones al mismo tiempo, no podrán enviar ayuda a los demás.

-Eso suena muy bien.

-Pero, ¿quién se sublevara de los ángeles caídos? Solo estaba Kokabiel, y ahora está encerrado en el Cocito.

-Nuestro deber será liberarle y unirlo nuevamente con quienes estaban de acuerdo a sus ideales. Además, tengo entendido que hay un grupo de cuatro ángeles caídos que han dado bastante follón a Azazel. Una de ellos al parecer robó el Sacred Gear a una ex monja, la cual obviamente falleció. Puede sernos de utilidad. Por parte del Cielo, bueno, ellos tendrán entre sus propias filas a quienes estén descontentos, pero dudo sé que alcen contra Miguel y el Concilio Blanco… pero en la Iglesia si existen quienes se opongan.

-Exorcistas.

-Eso es. Ahí tenemos otros a quienes alentar.

-¿Y por parte de los demonios?

-Conozco a algunos que tienen contacto con la Facción de los Antiguos Maous. Tenemos los tres frentes cubiertos.

-¿Y las demás Facciones?

-Aún es pronto para que intenten unir a otras Facciones a la paz. Lo harán, pero dentro de unos meses. Por ese motivo, esta sublevación deberá comenzar en un periodo máximo de dos meses. Para septiembre como mucho.

-¿Por qué tanto tiempo?

-Es el tiempo necesario para que los sublevados estén preparados y para que esta nueva Alianza no haya echo aun intentos serios de negociación con otras Facciones.

Todos asintieron satisfechos ante las palabras del líder de la Facción. Entre lo de Kokabiel y los sucesos de la conferencia de paz, las cosas solo iban mejorando para los planes de la Facción de Héroes.


Bueno, otro punto de vista a lo sucedido en los tomos 3 y 4. Cao-Cao sabe sacar beneficio a todas las posibilidades. ¿Qué ha pasado con los Gremory, Sitri y Phoenix? En el próximo se sabrá. ¿Xenovia muerta? Así es. ¿Irina en coma? Por supuesto. ¿Kiba la va a palmar? Quién sabe. ¿Raiser ha muerto? Desgraciadamente no jajaja. La verdad es que este capítulo me ha salido rapidito, y lo dejo aquí.

Nos leemos !