High School DxD no me pertenece, pertenece a su respectivo autor. Yo hago esto sin ánimo de lucro, solo para pasar el rato.

Gjr-Sama: muchas gracias colega.

shaoran ootsusuki: la historia está llena de ejemplos similares.

Doragon kokuen: me alegra saber que te haya satisfecho.

NickTheNew16: bueno, espero este epilogo de un buen final.

omega9028: si, pero este fic se centra en otros, así que ni pensé en ellos.

Task: pues la verdad es que no lo había pensado. Una idea interesante.

Guest: esto espero que, como dices, abra nuevas ideas que no se han tocado en este fandom.

Nechroz: seee, no fue algo que uno de seria a nadie. Me alegra que haya gustado, y espero este epilogo también guste.

-comentarios

-"pensamientos"

-*hablando por teléfono, comunicador, etc.*

-[Ddraig, Albion, Regulus, etc]


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Epílogo:

REENCUENTRO


El ataque al Inframundo demoniaco se alargó durante todo el día. Pero no fue el único en sufrir el ataque. La Facción de los Ángeles y la de los Ángeles Caídos también vieron sus fuerzas mermadas. Los sublevados de los caídos fueron con todo y no tuvieron reparos en asesinar a quienes les contradecían. El propio Kokabiel y sus subordinados se llevaron a muchos de sus hermanos por delante… antes de ser detenidos y derrotados por el equipo del Tobio Ikuse, los demás Cadres y otros refuerzos aliados del bando de Azazel. Por su parte, el Cielo no recibió muchas bajas, exceptuando la de los más radicales.

El Inframundo, por su parte, se llevó sin duda alguna la peor parte. Durante el triple ataque a la sociedad demoniaca, multitud de Casas se habían unido a la lista de Casas Extintas, y otras tantas habían perdido a valiosos miembros, como bien fueron la Gremory, Sitri y Bael.

La furia de Sirzechs y Serafall no tuvo parangón. Ambos arrasaron sin miramientos con todo terrorista que se cruzara con ellos, ya fuera demonio o humano. La noticia de la muerte de sus respectivas hermanas, noticias que tardaron en llegar a sus oídos, les enfureció de tal forma que Sirzechs no pudo evitar mostrar su verdadero poder. El mismísimo Inframundo tembló con violencia ante la furia de uno de los dos súper demonios.

La Facción de los Antiguos Maous fue exterminada al completo, sin supervivientes. En cuanto a la Facción de Héroes, esta recibió un numero considerablemente menor de bajas. Cao-Cao fue listo y aprovechó el momento oportuno para retirar a todas las tropas del territorio de los demonios, no sin llevarse toda Sacred Gear que pudiera y a todos los reencarnados que habían sobrevivido a la lucha. Pero esta última iba a ser una tarea harto dificultosa, pues aquellos nobles aliados con los terroristas se habían encargado de sabotear las bases de datos demoniacas, y la propia Facción de Héroes había logrado meter mano para ayudar a los reencarnados, borrando identidades, historiales, etc.

La Alianza se tambaleó con fuerza y se encontraba en un punto de inflexión dado que estaba a un tris de romperse y volver a la guerra, a pesar de la "victoria" del bando de la paz. Sirzechs Lucifer y Serafall Leviathan hicieron una aparición en público al día siguiente del ataque. Para entonces, la noticia de la muerte de sus hermanas, así como de otros tantos herederos y la extinción de numerosas Casas, ya había llegado a cada rincón del Inframundo, y no solo de ahí, sino también a otras Facciones.

Ambos Maous no se mordieron la lengua, jurando venganza contra los reencarnados sublevados y la Brigada. Anunciaron que emplearían todos los recursos disponibles para la eliminación del grupo terrorista al completo.

A pesar de aquella amenaza, Cao-Cao no estaba aterrado, aun a pesar de haber visto la furia de Sirzechs, pues la presenció a bastante distancia. Para el líder de los Héroes, aquella había sido una victoria sumamente aplastante y habían logrado casi todos sus objetivos como Facción. Pero eso sí, ahora debían ser sumamente cuidadosos y tener mucho cuidado en sus próximos pasos. Con el reciente triunfo y la finalización de numerosos objetivos, no era el momento para tirarlo todo por la borda por un actuar estúpido.

En cuanto a los tres ex Shax… ahora, liberados de sus grilletes, los tres deseaban volver al lugar donde debían, donde estaban sus familias. Anastasia volvió a Rusia, Gilbert al Congo, e Issei… él volvió a Kuoh.

Luego de la lucha contra Sairaorg Bael, y la derrota y muerte del susodicho, Issei se encontró sumamente agotado al haber enfrentado a semejante rival. Por suerte, Cao-Cao usó Lágrimas de Fénix para curar sus heridas y unas pócimas para recuperar la salud y la energía, aunque fuera por un rato.

Volvieron a reunirse con Jeanne, Anastasia y Gilbert. Los cinco se marcharon de aquel lugar para dar apoyo en otros lugares del inframundo, donde los revolucionarios estaban teniendo problemas.

Las bestias de Leonard lograron frenar a los top demoniacos, incluso lograron matar a más de uno, pero no estaban lo suficientemente preparados y acabaron por ser destruidos. Cuando aquello ocurrió, la Facción de Héroes comenzó a retirarse junto a los revolucionarios supervivientes.

Issei, Gilbert y Anastasia, al igual que el resto de reencarnados, volvieron a la base de la Facción, donde residieron durante una semana entera. Anastasia y Gilbert fueron los primeros en volver a sus hogares, pero Issei esperó a saber que había pasado con su hogar. Al parecer, luego de la muerte de Sona Sitri y Rias Gremory, así como la extinción de numerosas Casas, habían dejado la ciudad nipona sin nadie que la gobernara, nadie del mundo sobrenatural.

Eso alegró a Issei, pues en aquel momento ninguna Facción hacia caso de la ciudad. El joven japonés aprovechó aquel momento para ir allí… a reunirse con su familia. Fue tele transportado por Georg a las afueras de la ciudad. Puede que no hubiera un guardián sobrenatural, pero seguía existiendo cierta seguridad. Pero, ahora que ya no poseía las Evil Pieces y habían suprimido la Presencia de su Longinus, el castaño podía pasear con total tranquilidad por la ciudad.

A pesar del ansia de volver a ver a sus padres, decidió esperar al atardecer, pues es cuando su padre volvería del trabajo. Mientras tanto aprovechó para pasear por la ciudad, intentando recordar cómo era cuando aún vivía allí y cuanto había cambiado. La verdad es que los cambios eran pocos. Incluso la propia Academia estaba igual, salvo algunos cambios arquitectónicos.

Cuando el sol comenzó a ocultarse, tomó la decisión de ir de una vez a su hogar. Puede que fuera fruto de la casualidad, pero el joven se encontró con una mujer de larga cabellera castaña cargando unas pesadas bolsas de la compra.

Al actual portador de la Boosted Gear se le paró el corazón. En su mente aún vivía el recuerdo de los rostros de sus progenitores, y además, sus compañeros de la Brigada le habían mostrado imágenes actualizados.

Si… sin duda alguna… aquella mujer era su amada madre…

-Disculpe, ¿necesita ayuda? – se apresuró a acercarse y ofrecer su ayuda.

La mujer le dirigió la mirada y por un instante vio temor en sus ojos, y no le extrañaba. Después de todo, ¿cuál sería la reacción natural si un joven lleno de cicatrices se te acerca así de pronto? Pero, casi tan pronto apareció el temor, este se esfumó, siendo remplazado por una sonrisa.

-Oh, gracias muchacho. La verdad es que agradecería la ayuda.

-Permítame.

Con una sonrisa ladina, Issei cargó las pesadas bolsas. Para él no era problema alguno. Puede que gracias al método del doctor hubiera dejado atrás su condición como demonio, pero seguía teniendo efectos secundarios. Ya no poseía aura demoniaca, pero su visión nocturna casi igualaba la de un demonio y sus cualidades físicas eran equiparables. Tenía lo mejor de ambas especies.

Durante varios minutos ambos se quedaron en silencio sin saber que decir. Aquella mujer simplemente disfrutaba del paseo, pero Issei tenía tantas cosas que decir, pero ninguna salía de sus labios. Antes de darse cuenta, llegaron por fin a la casa de los Hyodo. La mujer abrió la puerta que daba acceso al recinto y luego la que daba acceso a la casa. Era una casa humilde, cosa que el Sekiryuutei agradeció enormemente.

Cuando entraron en la cocina, Issei nuevamente se detuvo, con el corazón a punto de salírsele del pecho. Ahí, preparando la mesa, estaba su padre. El hombre sonrió a su esposa y miró a Issei con extrañez. La mujer le explicó el encuentro y este se encogió de hombros.

Issei dejó las bolsas en la mesa y se quedó quieto, pasándose la lengua por sus labios. Tenerlos ahí delante era algo que le llenaba de una alegría que no había sentido en años.

-Oye chico, ¿estás bien? – preguntó el señor Hyodo.

-Si… bueno… no… no se… esto es muy extraño y no sé qué decir…

-Venga, siéntate. ¿Necesitas beber algo, o comer? Estás demasiado nervioso.

El adolescente se frotó las manos y suspiró. Miró directamente a los ojos a su padre y luego a su madre, quien le miraba con una ceja alzada.

-Señores Hyodo… hay algo que quiero decirles, pero, a pesar de que deseo decirlo con todas las ganas del mundo… se me atrancan las palabras en la garganta…

-Suéltalo muchacho. Dilo todo y no pares. Seguro que te sentirás mejor. – sonrió el señor Hyodo.

Issei volvió a sonreír al ver la sonrisa de su padre y al escuchar sus palabras. Ahora, con más confianza y menos nerviosismo… soltó todo lo que tenía que decir.


Bueno, pues aquí el fin de este fanfic, pues yo lo dejo aquí. Muchas gracias por los reviews, lecturas, followers y favoritos. Espero que os haya gustado y lo hayáis disfrutado tanto como yo el escribirlo. Y nada más tengo que decir.

Nos leemos en mis demás fics !