Yuri on Ice y sus derechos no me pertenecen. Los personajes no me pertenecen.
Una felicidad verdadera y trascendental no significa que será todo fácil. Pero existe, es real y la viven todos los días que despiertan juntos.
Yuuri decide mudarse con Victor a Rusia para continuar su entrenamiento y prepararse para la siguiente temporada. La vida con Victor será diferente a lo que llegó a pensar, en especial ahora que no solo será su entrenador
Tenía ganas de continuar escribiendo escenas romanticas y cotidianas de etsa pareja que tanto me gusta
Suhka 2: Aquella mañana que dormías.
Hubiera querido darse tiempo para mostrarles cada espacio de la casa, el lugar donde colocarían sus cepillos de dientes y la zona donde podría colocar su ropa. Víctor había tenido que hacer un arreglo premeditado para vaciarle parte del closet y se había emocionado más de lo normal por simplemente eso. Resultó un evento tan trascendental que cada mínima cosa le provocó una sonrisa soñadora.
Lamentandolo, tuvo que aceptar que Yuuri no estaba dispuesto a hacer un recorrido esa noche. Había dormido en todo el trayecto y cuando llegó, casi caminaba por inercia. Apenas lo ayudó a desprenderse de varias prendas y lo vio caer casi como si no tuviera más fuerza para nada. Se veía muy agotado, y no tardó en dormirse. Víctor había tenido que acomodarlo un poco y dejar el equipaje en un lugar adecuado para abrirlo en la mañana.
Esa mañana habían amanecido juntos, Yuuri abrazado a él y pegado como una lapa adorable mientras buscaba calor. Víctor había logrado dejarlo con lo más cómodo que tenía puesto en ese momento, y eso incluía dejar a los vaqueros fuera y solo tenerlo en ropa interior. Él seguía durmiendo desnudo, aunque estuviera en Rusia. Después de todo pagaba calefacción.
Mientras leía el libro que había dejado en su mesa la noche anterior, Víctor acariciaba los mechones que sobresalían sobre la oreja de Yuuri, escuchándolo respirar con el silencio se extendía en el ambiente. Makkachin dormía a su lado también, hecho una pequeña bola de pelo contra la pared. Era una mañana en la que nada podía faltar.
Menos una sorpresa como esa.
—¡Ha! —Escuchó la exclamación y al siguiente segundo Yuuri había alzado su cabeza, completamente despeinado y luciendo una expresión como si estuviera amenazado de muerte—. ¡Las prácticas!
Víctor parpadeó, confundido. Makkachin se removió inquieto y dio media vuelta antes de volverse a acostar. Por espacio de un largo minuto, Víctor mantuvo la mirada en Yuuri quien empezó a arrugar su rostro tratando de comprender en dónde estaba, con quién estaba, en qué día estaba.
—Yuuri… —Le habló dulce, sonriéndole mientras dejaba el libro a un lado—. Es domingo. Hoy no hay prácticas.
Después de escucharlo, no tardó un minuto más en enrojecer y sentir que la piel le quemaba. Víctor soltó una carcajada animado y lo miró moverse en la cama para quedar de espalda con las manos tapándole el rostro. Parecía un poco mareado y sobresaturado, posiblemente no había logrado despertar del todo. Pero siendo sincero, no se esperó jamás un despertar así.
Se recostó a su lado, de costado mientras reposaba su mano sobre su mano izquierda. su mirada enamorada no se perdía de ningún detalle de su desaliñado novio.
—Buenos días, Yuuri. Bueno, debería decir ya buenas tardes.
—¿Qué hora es? —dijo asomando un ojo entre sus dedos, en el gesto más adorable posible.
—Oh, ya son sobre las dos de la tarde. De hecho pedí comida a domicilio por si te interesaba comer algo al despertar. —Yuuri pareció luchar consigo mismo y sus intentos infructuosos por desaparecer para huir de la vergüenza—. ¿Quieres comer? También puedes ducharte antes mientras te caliento la comida.
Yuuri lucía incómodo, repentinamente incómodo mientras movía las piernas con bastante insistencia. Sus orejas seguían rojas, su rostro oculto bajo sus dedos y Víctor tuvo antojos de pinchar hacía su palma como incitándole a abandonar su "confiado" refugio. Rió de nuevo, y se dio tiempo para que Yuuri le devolviera la mirada, no sin antes aprovechar para acariciar ese pecho con la punta de sus dedos por encima de las sábanas.
Se sentía feliz… su felicidad parecía no menguar pese a las horas.
—Hoy no hay entrenamientos, así que como tu entrenador puedo perdonarte el que duermas hasta tan tarde. Pero a partir de mañana no será así. —Yuuri despegó sus manos del rostro y Víctor tuvo oportunidad de besar por fin sus suaves labios. El beso no quedó allí, y para ambos quedó claro que no se levantarían aún de la cama.
La distancia que se habían impuesto en un primer momento se sintió apenas sus labios se encontraron avalados por la intimidad. Víctor no pudo dejar de moverse sobre la boca de Yuuri, de sorberla, buscarla, sentir la erótica entonación que surgía de su garganta cuando intentaba no gemir. Era como sentir que sus pieles se llamaban en medio de los roces.
Yuuri no tardó en posar su mano tras la nuca de Víctor, y éste colocó su palma sobre la oreja de Yuuri, acariciandola en medio de los besos que se tornaban más profundos. Movió su pierna, buscando proximidad, pero tanto el jadeo de Yuuri como la sensación en su muslo bastaron para romper el hecho y hacerlos verse ansiosos y excitados. Luego fue el estómago de Yuuri lo que se unió a la sorpresa.
Víctor miró como el rostro de Yuuri se volvió un intenso rojo. Sonrió con suavidad, comprensivo y luego levantó las sábanas sólo para asegurarse de algo que había sentido con ese movimiento.
—¡Oh wow! ¡Mirá quien despertó también! —Se rió cuando Yuuri se dio vuelta, como si mostrarle el trasero aumentara sus posibilidades de salir ileso de ese ataque—. ¡Yuuri…!
—Es vergonzoso… —Soltó con un gemido de angustia. Víctor se inclinó para besarle tras la oreja.
—No lo es, a mi me gusta todo de Yuuri.
Le abrazó por la espalda y sintió su cuerpo tibio bajo las sábanas y entre sus brazos. Yuuri se quedó quieto, así, como si cualquier movimiento pudiera hacer que su cuerpo le traicionara. Si era sincero, no tenía problema con pasar a la acción, pero tenerlo así, abrazado contra él, era más que suficiente. Se sentía pleno solo así.
Pronto, su mano se movió por sobre el pecho de Yuuri y sintió su palpitar acelerado. Estaba así, quieto, casi petrificado y se le hizo adorable imaginarlo así, nervioso en su cama, contra su pecho. Como si ya no se hubieran conocido íntimamente.
Aunque bueno, solo lo habían hecho una vez.
—Yuuri —Arrastró su mano hacía el estómago cuando lo escuchó rugir de nuevo—. Voy a calentarte el almuerzo, ¿sí?
Él volteó, con una expresión entre apenada y entristecida, como si lo que estaba pasando no fuera lo que Víctor hubiera esperado y Yuuri sintiera que estaba haciendo todo al revés.
—Lo siento…
—No tienes que disculparte. Estoy feliz de que estés acá conmigo. Tendremos mucho tiempo, para muchas cosas...
Ya luego se darían cuenta que no sería así.
zryvanierkic: ajhgdksahj muchas gracias por esa confianza, en serio! Tengo otro capítulo más en el tintero peor con este al menos podmeos actualizar esta semana. En un rato haré lo mismo con Matryoskha xD Espero que te agrade estos capitulos llenos d emucho dulce y un poco de angst y picante.
Aly Zama: Debe ser la cara más dilce y hemrosa que pueda poner! Me lo imagino un poco para cuando escuchó a Yuuri decirle lo de los anillos frente a la iglesia. ¡Así de perfecto, de feliz, de sorprendido!
Sofhi: Jajajaja es que ellos son una masa de pura ternura y amor, peor no niego que también de calentura, deseos y angst xD ¡Quiero tratar de explorar cada parte de su relación, desde la más dulce a la más intensa, y poderlos ver como una pareja real y poderosa! ¡Gracias por leer!
Florencia-27: Aowww ¡me encanta que te esté gustando esta historia! Tengo otra, llamada Matryoskha, ¡que es la que se esta robando mi mayor tiempo ahora! Estos dos son muy dulce sy no puedo dejar de escribirlos TOT
