Yuri on Ice y sus derechos no me pertenecen. Los personajes no me pertenecen.

Una felicidad verdadera y trascendental no significa que será todo fácil. Pero existe, es real y la viven todos los días que despiertan juntos.

Yuuri decide mudarse con Victor a Rusia para continuar su entrenamiento y prepararse para la siguiente temporada. La vida con Victor será diferente a lo que llegó a pensar, en especial ahora que no solo será su entrenador

Sukha 5: Nuestro primer entrenamiento.

Víctor podía recordar a la perfección aquella noche que moría el verano y el otoño se acercaba a paso veloz sobre ellos. La celebración en casa y la euforia de la familia era una suma que lo llevaba a sentirse un poco amorfo alrededor de tanto japones. Con Yuuri nunca se había sentido así, porque pese a que también era japonés, estaban acostumbrados a hablar en un fluido inglés. Y aún con el tiempo que tenía en Hasetsu, apenas eran contadas las palabras que entendía en japonés, sobre todo aquellas que tenía que ver con comida.

Esa noche, Yuuri se presentaría en TV abierta para hablar de su programa y participación en la nueva temporada de patinaje. Él no había ido, más que nada para que la prensa prestara atención a él y no desviara las cámaras ante su presencia. Sí, le gustaban muchos, no iba a negar que gozaba del exceso de atención, pero ese momento era un momento de Yuuri, y ello debía disfrutarlo. Víctor no quiso opacarle su momento y por eso se quedó.

Lo gracioso es que mientras acompañaba a toda la familia, pudo ver la caras de asombros y sorpresa de todos ellos, y escuchar sus palabras en perfecto japonés, cuyo significado ignoro. Sonrió mientras todos sonreía y cuando vio la sorpresa solo miró la pantalla intentando entender algo. No entendió nada, pero no pudo evitar fijarse del detalle de su corbata y decir algo para no sentirse fuera de lugar.

Luego todo se calmó, pero Víctor seguía sintiendo la necesidad de preguntarle a Yuuri en cuanto llegara como le había ido y qué fue lo que exactamente le había dicho a la prensa. Parecía algo importante, porque si revisaba todos los tweets en japonés parecían explotar con el hashtag de Yuuri y además, los de inglés que comentaban del asunto hablaban de algo del amor y Víctor.

"Víctor es la única persona a la que he querido aferrarme. HolyShit, it's love! #YuriKatsuki # TeamJapan #Victuuri"

"¡Esta es la mejor declaración de amor del siglo! #YuriKatsuki #Victuuri"

"¡Ya sabía que todos los patinadores son gay! #YuriKatsuki #MeDaAsco"

Sonrió divertido viendo la cantidad de reacciones en twitter. ¿Qué fue lo que realmente había dicho para causar tanto revuelo? Conociendo a Yuuri, o lo que creía conocer en ese momento, no debía haber sido así de textual.

—Ey, Víctor. —Escuchó la voz de Minako a su espalda, suavemente recostada contra el marco de la puerta de madera. Víctor estaba revisando su teléfono mientras bebía Sake. Se estaba arrepintiendo de haberlo dejado solo, porque ahora tenía ganas de verlo, preguntarle y tendría que esperar hasta el otro día—. ¿Puedo hablar contigo un momento?

Víctor pestañeó, pero no creyó que fuera ningún problema. Sonriéndole levantó su ochoco y caminó con ella hasta la salida de la casa al jardín, un lugar precioso para hablar cómodamente.

Minako se quedó de pie con su propio ochoco en mano, mientras saboreaba el sabor del sake. Víctor hizo lo mismo, apoyándose a la otra puerta con aire expectante pero sin borrar su sonrisa. La noche era perfecta, un poco fría, pero perfecta a su gusto. Le hubiera gustado tener a Yuuri allí.

—Por lo que ví, no entiendes nada de japonés aún. —Victor la miró de reojo, con una ligera sonrisa.

—No es tan fácil como parece. A duras penas he aprendido a relacionar los hiraganas y kanjis y palabras que tenga que ver con comida, bebida… en cambio, a Minako le va muy bien el inglés. ¿Hablas otro idioma? —La mujer sonrió y le miró de reojo.

Francés. —Victor soltó un "oui" francamente interesado. Minako había sido una bailarina, la había escuchado pero no recordaba mucho de ella hasta que Yuuri le comentó.

A Víctor le impresionaba lo joven que se veía, lo bella que se mantenía pese al tiempo. Llegó a pensar que tenía el secreto de la juventud y debía descubrirlo.

Aprendí francés en mi tiempo de baile. También un poco de alemán y ruso. Algunas palabras, las necesarias para sobrevivir pero dudo poder recordarlas ahora.

Interesante. —Estaban hablando en francés y a Víctor le había entusiasmado la idea. Solo podía practicarlo adecuadamente con Chris, pero ahora tenía otra persona con quien hacerlo—. Francés está entre los idiomas que más me gusta hablar.

Y lo hablas muy bien. Al menos casi no se siente tu acento, como en Inglés.

Mis tutores eran muy estrictos. —Ella sonrió y tras beber el último trago de su ochoco, dirigió la mirada directamente a Víctor.

Hicieron un buen trabajo, pero, quería hablar contigo sobre la declaración de Yuuri . ¿Ustedes son algo? —Víctor la miró fijo, sin comprender el sentido claro de su pregunta.

¿Algo cómo…?

Algo como novios, pareja, amantes.

¡Wow! —Rió animado y Minako frunció el ceño—. Dudo que Yuuri quiera que seamos algo como eso.

Ya veo…

Víctor no veía nada, si le preguntaba. No entendió la seriedad del rostro de Minako, ni la gravedad que parecía tener el asunto. Pero había sido sincero, no creía que Yuuri quisiera, no después de haber visto todos sus intentos ser bateados fuera de la cancha. Así que la pregunta había sido inesperada y para él, sumamente rara.

¿Ocurrió algo? —preguntó en su buen francés. Necesitaba aclarar a dónde iba ese asunto.

Ocurre que mi pequeño Yuuri sigue siendo un caso problemático de comunicación. —Suspiró y miró hacia los lados como si buscara una botella mal parada para pasar el trago—. Dijo en la rueda de prensa algo muy importante sobre ti, algo que quizás debas preguntarle directamente. —El tono en el que Minako había pronunciado aquello lo hizo sentir muy importante, y Víctor no pudo evitar parpadear de ansiedad. Quería saberlo, no un juego de palabras que le dejaran la intriga—. Pero quería saber si había algo más.

Algo como pareja. —Acotó, pasándose una mano nerviosa por la nuca. Aquello se sentía como estarle pidiendo la mano a Yuuri y si era sincero consigo mismo, no se sentía preparado de hacerlo en ese momento. Minako suavizó la mirada, y sonriendo miró hacia un lado. Parecía recordar algo muy agradable.

Quizás, Yuuri mismo no comprende la extensión de lo que quiso decir con esas palabras.

Minako no respondió sus dudas y solo lo dejó solo con la incertidumbre y las ganas de saber más. El resto de la noche, mientras la gente dormía, Víctor había estado desvelado mirando los videos que habían transmitido y leyendo cada noticia que salía, tratando de traducirla al inglés y al francés cuando lo encontraba muy difícil de leer en japonés. Casi llegó la mañana para poder ver una traducción decente y cuando logró encontrarle sentido a sus palabras, algo en el retumbo amenazando con derrumbarlo.

Aferrarse… lo llamaré amor. ¿Cómo era posible que Yuuri dijera esas cosas en público y no frente a sus ojos?

Cuando la mañana llegó y la hora de recoger a Yuuri en la estación del tren se acercaba, Víctor fue por él con la emoción desbordándole los largos dedos, inseguros de en qué ocuparlos hasta el momento de tener a Yuuri frente. No sabía qué decirle, no tenía idea de cómo mirarlo sin sentir que se iba a derramar ante él, como si fuera espuma. Quería escucharlo de nuevo, quería que Yuuri se lo dijera de frente, lo susurrara sobre su oreja. Quería que su voz serpentara acerca de su piel y aquellas emociones que había dejado marinando ahora le besara los labios.

Quería tanto, pero ante la llegada no hubo nada. No hubo una desesperada carrera por alcanzarlo, no hubo miradas enamoradas ni roces de labios. No hubo un salto a su cuello, la necesidad empujando sus bocas. No… solo un Yuuri avergonzado, incapaz de mirarlo y él incapaz de formar palabras mientras sentía la situación surreal.

Víctor le propuso entonces caminar y aunque debían hablarlo, ninguno sacó el asunto de la rueda de prensa a flote. Fueron hasta Hasetsu y dejaron el pequeño equipaje. Regresaron caminando a la playa ahora en compañía de Makkachin, quien no dejaba de revolotear alrededor de Yuuri como si lo hubiera extrañado toda una vida. Caminaron por la costa en silencio, arrullados por el viento y el oleaje y con sus manos relajadas a ambos lados del cuerpo. Cómo si en la noche anterior no hubiera confesado su amor a toda Japón.

Tenía miedo de sacarlo a colación, porque sentía que todo podría ser un error. Un error de Yuuri, un error de él, un error en toda la extensión de la palabra.

—Victor. —Pero Yuuri tenía que sacarlo. Lo hizo con las manos metidas en sus bolsillos, la mirada en las huellas dejadas sobre la arena. El agua besó sus dedos descalzos. —. ¿Me escuchaste ayer?

—Sí… —La pausa incómoda que habìa en medio se sintió como una piedra pesada. Víctor lo sabía, tanto como no tenía idea de qué hacer con ella—. Casi no entendí, así que tuve que esperar las traducciones.

—¡Oh no…! —La angustia en su voz se sintió como un golpe en el estómago. Víctor mantuvo la mirada en el horizonte, no quería en ese momento verle el rostro de Yuuri arrepentido por sus palabras, palabras que había sido suficiente para llevarlo a un estado de constante espera—. Me precipite...no debí.

—Es muy cruel decir todas esas cosas bonitas en un idioma que no puedo entender, Yuuri. —Intentó sonar jovial, pero el nudo en su garganta se lo impedía, así como el naciente enojo que no llegaba a ser más que una molestia en su estómago. Un enojo consigo mismo.

Yuuri lo miró sorprendido despejando sus manos de su rostro. Miró el perfil de Víctor y las luces del sol que caían sobre su estampa perfecta. La mirada lejana y profunda, como si quisiera estar en ese momento lejos de él. Bajó sus ojos y apretó sus puños mostrándose indeciso. Sus labios cerrados evidenciaba un estado de debate interno.

—¿Estás enojado?

—¿Por qué habría de estarlo?

—Por decir esas cosas en la TV… cosas como querer aferrarme a tí. No quería incomodarte.

—No estoy molesto por…

—Quizás suene una locura. —Continuó Yuuri mirando hacía el mar que se agitaba por el viento del otoño—. Quizás no tenga sentido mis palabras. Nunca he sido bueno con ellas… Pero mientras pensaba en cómo explicar el tema, solo podía pensar en Víctor. En que quiero enorgullecerte, en que quiero estar contigo, en que no quiero que dejes de mirarme y quiero que este tiempo con Víctor se extienda. E intentaba comparar eso con lo que siento por mi familia, por mis amigos, y… suena diferente.

"Quizás lo de ellos sea más sutil"

"He decidido llamarlo amor"

—Yuuri.

—¿Hice mal…?

Yuuri no había notado que Víctor se había acercado. No había notado lo poco que los separaba, no había percibido su sombra cayendo sobre él como una lluvia, hasta que levantó sus ojos y vio caer su rostro con suavidad. La caricia en sus labios lo dejó mudo. El brillo en los ojos azules, dibujàndolo, lo dejó perplejo. Y el retumbar en su pecho casi iba a matarlo allí mismo.

Y Víctor se quedó así, en la mínima separación esperando algo. Imaginando otra negación de Yuuri, imaginando el rechazo a modo de distancia. Pero contrario a eso, vio en los ojos de Yuuri al sol mismo acostarse sobre sus faldas, y su lengua recoger la reminiscencia del fantasmal beso que había dejado sobre sus labios.

Entonces entendió sus palabras. La duda en ellas, el miedo que ahora también era suyo. ¿En qué momento todo se volvió tan fuerte cuando se trataba de Yuuri? ¿Cuándo había dejado de respirar?

—Aferrate. —Susurró contra sus labios, suavizando el tono de su mirada—. Después vemos como se llama esto...

Aquella vez, Yuuri le abrazó con fuerza, escondiendo su rostro sobre su hombro, en el hueco hacia su cuello. Y Víctor sintió que amor era la palabra correcta.

Recordó eso antes de llegar a casa, tras la visita a aquella oficina, y las palabras odiosas de aquel hombre forrado de negro. Las revivió mientras dejaba atrás la figura grande e imponente de la federación rusa mirándole con desdén. Las recogió de su memoria, trayéndolas de nuevo a su presente mientras sentía que querían aplastarlo y él, en su naturaleza orgullosa, no pensaba permitirlo. Muy a pesar de las palabras con las que Yakov quería negociar con ellos para permitirle que Víctor cumpliera lo que quería, competir otra vez.

Llegó a la casa ya muy tarde y desanudó su corbata. Se quitó los zapatos y notó la luz filtrándose en la rendija de su habitación. Makkachin estaba dormido sobre el mueble, y solo hizo un movimiento para hacerle ver que lo había escuchado llegar. Víctor recogió sus mocasines y abrió la puerta de su habitación con cuidado, encontrando la luz de la pantalla de la laptop de Yuuri filtrándose en medio de la oscuridad. La espalda de Yuuri, cubierta por una camiseta, se encontró ante sus ojos. No se había percatado de su llegada, seguramente por los audífonos y la música a alto volumen que Yuuri solía escuchar. Así que lo asaltó por detrás y Yuuri respingó entre sus brazos.

—Llegué.

—¿Cómo te fue? —Yuuri echó su cabeza hacía atrás y dejó un beso suave en la piel que encontró a su alcance. Víctor no pudo evitar buscar sus labios de vuelta y dejarle un beso más íntimo.

—Estoy cansado… quiero darme un baño y acostarme contigo.

—Ve… ya apagaré esto.

Víctor sonrió y se separó para terminar de desvestirse. Tras quitarse el saco y la camisa, sintió los dedos de Yuuri acariciandole los costados y sus ojos buscándole con intensidad. Esos ojos marrones y expresivos que le miraban como si fuera lo único en el mundo que de verdad importa.


¡Agradezco a todos los que han leído estos cuatros capítulos! Me ha gustado meter esta escena con algo del recuerdo del pasado y así poder ver un poco de como se desarrollaron ellos. Es que en verdad me gusta mucho su relación y pensar en las mil opciones

Aprovecho y los invito a leer mi fic Matryoshka, es un fic al que le estoy poniendo mucho cariño :3

jessicaraya: Jajajajajaja ¡no te preocupes si no has leido mi otra historia, entiendo que no quieras llorar. Y que en algún momento te animes a leerla. ¡Y gracias por tus palabras de verdad me halagas! Pero no pienso que sea tan así. Solotrato de ponerle cariño a lo que hago.

Florencia-27: Victor es un manipulador aunque sea de forma incoscinete la mayoria de las veces. creo que no desaprovecha sus encantos, sobre todo con Yakov. Gracias por escribir, ¡espero que te guste este!

Kumikoson4: ¡Gracias a ti por leerme! ¡Me alegra que te haya gustado todo y que lo consideres canon. ¡Esa era la idea! y me hace feliz haberla logrado. ¡Espero que te guste el siguiente!

Gracias por leer, ¡en serio!